sábado, 15 de febrero de 2025

Catálogo de las entradas referentes a la zona central de Chile, en nuestro Blog https://eco-antropologia.blogspot.com

¿Por qué dedicar un capítulo especial sobre la zona central de Chile? 

Uno de nuestros ex-alumnos de Iquique, nos ha solicitado editar un capítulo especial que reúna todas nuestras entradas referentes a la zona central de Chile. Mi permanencia por más de 35 años en el Norte de mi país (Arica, Tarapacá y Antofagasta) realizando estudios de arqueología y antropología cultural, explica bien por qué la inmensa mayoría de las entregas en este blog se refieran a la zona norte de Chile (Norte Grande y Norte Chico). Las referencias a la zona central, donde se concentra  la mayor parte de la población del pais,  se pierden allí en medio de la maraña de entradas que examinan aspectos referentes a la historia, geografía, antropología, arqueología, botánica o zoología del Norte de mi patria, Chile. Las pocas entradas de nuestro Blog dedicadas a la zona central de Chile, corresponden, por lo general,  a fechas tempranas de nuestra actividad, cuando aún no habíamos sido contratados en Universidades del Norte. 

Fig. 1.  Número 2 de la revista "Expedición a Chile". Aquí los niños, hijos de  los propios expedicionarios, fueron un elemento de vital importancia en el desarrollo de este proyecto editorial (1). (Marzo 1975).
 

Fig. 2.  Luis Peña Guzmán mostrando a niños del Guayas, en el Ecuador,  insectos capturados en un frasco con cianuro de potasio (foto tomada del libro de Gastón Acuña "Rumbo a la Amazonía, 1996).
 
 Las entradas aquí consignadas, son de variada  índole: arqueológica, etnográfica o estrictamente biográfica. En las líneas que siguen, indicaremos sus títulos y la fecha de edición correspondiente, partiendo por las más antiguas. Ud. podrá consultar cualquiera de ellas en nuestro Blog.

Tal como Ud. podrá observar, no pocas de nuestras entradas se refieren a la vida y al legado científico del zoólogo chileno Luis E. Peña Guzmán y a la revista juvenil "Expedición a Chile", en cuyo nacimiento y desarrollo Luis Peña tuvo un rol preponderante. Junto  con Alberto Vial Armstrong -el cronista de "Expedición a Chile"- Luis  Peña fue, sin ninguna duda,  el "alma"  y  el "adalid" natural del grupo, capacitado para armar y  aglutinar a un variado grupo de científicos y dibujantes en torno al ideario  compartido de la "protección ambiental" en nuestro país. En este aspecto, Peña fue, sin duda, un pionero indiscutido en Chile (2). Algún día -estamos seguros-  se le reconocerá paladinamente esta notable  faceta de su vida científica cuya huella ha quedado impresa a fuego tanto en sus amenas  publicaciones destinadas a los niños (3) como en sus numerosos trabajos científicos.


 Nuestras entradas.


 1. “Luis E. Peña Guzmán: entomólogo, sabio educador de juventudes”, editado el 23/02/2008. 

2.  “Un naturalista de excepción: Luis E. Peña Guzmán”, editado el 24/08/2008. 

3.   "El legado de un sabio": Luis E. Peña Guzmán". Editado el 23/09/2008. 

4. "Fundo el Portezuelo de Colina, el refugio científico de Luis Peña Guzmán", editado el 20/11/2008. 

5. "La revista "Norte Grande" de la Universidad Católica de Chile commemora la aparición de su número 50", editado el 02/01/2010.

6.  "Un esforzado pionero de la agricultura y apicultura chilena: Patricio Larrain Gandarillas (1817-1902)", editado el 25/05/2012.

7.  "Un notable artista en mimbre: las manos incansables del inolvidable Manzanito", editado el 18/05/2013.

8.  "Los inicios de "Expedición a Chile", una entrevista en Las Cruces (zona central de Chile) en 1975: pescadores y mariscadores de la playa Grande", editado el 31/07/2014. 

9. "Cazadores recolectores montañeses hace 2.500 años atrás: excavación en La Leonera, quebrada de Las Ñipas, Comuna de Graneros (Chile Central)", editado el 30/04/2015.

10. "Piedras tacitas" en la localidad de Las Cruces, (Vª Región de Chile, fotos inéditas del año 1975", editado el 11/05/2015. 


11. "Cómo llegamos a localizar el sitio de un campamento de cazadores-recolectores. Antecedentes de una excavación de un sitio arqueológico datado en 2.500 A.C. en La Leonera, Graneros", editado el 14/05/2015.

12. "Qué hace  el arqueólogo". Manual de Campo de la revista Expedición a Chile. Una guía práctica para iniciarse en el conocimiento de la arqueología,  editada en Santiago en 1975", Publicada el 24/02/2017. 

13.  "Luis Peña Guzmán:  entomólogo chileno (1921-1995)  pionero de la educación ambiental y eximio conservacionista", editado el 06/02/2019.

14.   Una atrevida  iniciativa editorial en 1975 en Chile:  la revista de difusión científica "Expedición  a Chile". Orígenes, objetivos y características", editado el 19/02/2019.

15.   "Mapa de ubicación y tipo de cultura de los pueblos originarios de Chile hacia el año 1540. Nuestro trabajo pionero del año 1975. Comparando el ayer (1975) y el hoy (2019)". Editado el 19/04/2019.

16.   "La elaboración de carbón de leña en los cerros de la zona central de Chile: observaciones hechas en 1983 junto al río Codegua (precordillera de Graneros)".  Editado el 29/06/2020.

17.  "Recordando la figura del abate Juan Ignacio Molina, al cumplirse los 280 años de su nacimiento. reseña de su vida y obra",  editado el 12/07/2020.

18.  "El legado científico y humano del entomólogo Luis Peña Guzmán. Homenaje al cumplirse los 25 años de su partida", editado  el 27/09/2020. 

19.  "Hace cien años, en 1921, nacía un sabio biólogo  que emuló a Humboldt y a Darwin:  Luis E. Peña Guzmán", editado el 20/01/2021.

20.  "Recuerdos de una epopeya:  mi deuda de gratitud para con "Expedición a Chile" y sus creadores  1975-1979)",  editado el 15/09/2021.

21.   "Rescatando del olvido un documento inédito sobre los orígenes y objetivos de la revista juvenil chilena  llamada  "Expedición a Chile". Editado el 18/04/2023.

22.  "Dos entrevistas inolvidables: conversación con antiguos pescadores y mariscadores  del balneario de Las  Cruces,  en el mes de enero 1975".  Editado el 26/04/2023.
 

Notas nuestras.

(1).    La revista "Expedición a Chile" tuvo por destinatarios  primarios los niños y jóvenes de Chile. Pero, de hecho, trascendió ampliamente este vecindario juvenil. Se pretendía crear y/o robustecer  en ellos -los jóvenes- la conciencia respecto al cuidado, admiración y respeto por las admirables obras de la Naturaleza que nos rodean. No fue, por lo tanto, tan solo un poético afán por realzar los elementos propios de bellos parajes,  muy poco conocidos del país.  El objetivo de la revista fue ciertamente mucho más allá que provocar una simple "admiración" o  "goce" ante un determinado  modo de habitar en Chile. Mucho más: fue crear conciencia  de que había que hacer mucho más para detener  y frenar la destrucción implacable de los paisajes naturales que ha provocado la muerte y desaparición  de numerosas especies naturales, animales o vegetales  que lo pueblan. Y el  instrumento elegido para ello fue tocar a las puertas de la juventud de nuestro país mediante una revista juvenil que mostrara, en un momento històrico convulsionado del paìs, el verdadero rostro de un Chile desconocido:  Así nace  en 1975,  entre gallos y media noche, "Expedición a Chile".

(2)  Luis Peña  es bien conocido por los zoólogos como un experto  conocedor de la familia  de los coleópteros, insectos ápteros (sin alas) que pueblan todo el territorio nacional desde el desierto nortino hasta el mismo Cabo de Hornos. En sus más de 400 expediciones científicas, colectó miríadas de ejemplares de insectos chilenos  que contribuyeron a formar una riquísima colección -la más rica del mundo- que hoy se exhibe orgullosamente con su nombre en el Peabody Museum de la ciudad de Chicago.  En cambio, pocos valoran hoy los notables aportes de Luis Peña en materia de educación ambiental y su firme preocupación por la desaparición  de ambientes bióticos en el territorio nacional. Pérdida causada por la tala indiscriminada del bosque sureño primigenio y/o la destrucción paulatina  de ecosistemas de humedales y lagos andinos por las  actividades mineras extractivas  (del cobre, hierro, azufre,  litio, o molibdeno).

(3).    Notables son sus numerosas contribuciones a la revista juvenil "Mampato", fundada por Eduardo Armstrong y publicada por la editora Lord Cochrane entre los años 1968 (inicio) y 1978 (término). Allí presentaba a sus jóvenes lectores algunos de sus propios descubrimientos y observaciones en el área de la zoología y la botánica. Haría falta hoy recoger y estudiar esas pequeñas contribuciones científicas acompañadas de sus propias fotografías,  para aquilatar su genuino aporte al campo de la conciencia   ecológica nacional. Tarea para el futuro...  

En un capítulo nuestro anterior sobre la obra de Luis Peña, señalábamos:  

"Hay otra  frase que retrata perfectamente bien a Lucho y su "capacidad de ver" lo que otros no ven.  Por fortuna, ha quedado ésta registrada en sus cuatro cuadernillos para niños  titulados: Aventuras de Don Custodio Campos Silvestre, obra  ilustrada publicada por la Editorial Universitaria de Chile, en mayo de  1993, con  el apoyo  en imágenes ad hoc  del dibujantes Andrés Jullian. La frase en cuestión reza:  "Don Custodio sabía ver lo que muchos otros no saben sino mirar".  La diferencia entre ver y mirar es sideral.   "Ver",  involucra descubrir, atisbar,  escrutar, investigar. En efecto,  muchos pueden mirar el mismo hermoso paisaje de una puesta de sol, con arreboles multicolores en el cielo, pero solo unos pocos  verán allí  un peculiar  fenómeno celeste o una mágica obra de arte dibujada en el cielo. El físico de nubes y el  artista pintor  "verán"   en ese evento  cosas muy distintas, pero sin embargo perfectamente compatibles.  Ambos miraron,  pero "vieron"  y descubrieron cosas muy diferentes.  Por eso el objetivo de Peña  al mostrar estas imágenes es "enseñar  a ver lo que otros no ven". (Vea nuestro capítulo:  "..........).







14.  

sábado, 1 de febrero de 2025

San Pedro de Atacama: qué representaba la obra del padre Gustavo le Paige y su Museo arqueológico para los jesuitas en el año 1986.

 Un jesuita nos describe  la zona atacameña en septiembre de 1989 nueve años despues de la muerte del padre Gustavo le Paige, S.J. 

El artículo que hoy re-editamos, fue publicado originalmente en el diario "El Mercurio" de Santiago de Chile,  el 10 de septiembre del año 1989,  hace casi exactamente 36 años (1) . Nos ha sido enviado por nuestro amigo Branko Marinov desde la República Argentina donde hoy reside.  Envío que agradecemos vivamente, pues nos permite profundizar  en la visión que los jesuitas y la Compañía de Jesús, que por entonces regentaba la Universidad del Norte (Antofagasta), tenían sobre la obra del padre le Paige en San Pedro. Exactamente en la  misma  época, nosotros   realizábamos investigaciones de tipo etnográfico y folklórico entre los diferentes poblados atacameños, a partir de la Universidad de Antofagasta.

En ese tiempo,  su autor, Guillermo Marshall Silva, jesuita, era el Rector del colegio San Luis de Antofagasta  y solía visitar San Pedro y sus pueblos con alumnos del colegio para apoyar la obra apostólica del padre Le Paige en su extensa parroquia (1).

A nuestro juicio,  examinando el presente artículo de periódico, es posible escudriñar  y descubrir el modo de pensar de la Compañía de Jesús sobre la obra de le Paige en aquellos años, antes de que  se iniciara una abierta oposición a la actividad del sacerdote,  tildado de "profanador de las tumbas de los antepasados".  Y mucho antes de que  se exigiera, por parte de algunos atacameños,  el retiro definitivo de los cuerpos momificados expuestos en las vitrinas del Museo (2).   

Texto original del artículo.

Fig. 1.    Primera parte. 


Fig. 2.  Segunda parte  del artículo.


Frases del artículo reveladoras de su pensamiento.

El texto ut iacet, está redactado en un estilo sumamente conciso  y  parco, a veces casi telegráfico,  y busca ilustrar al lector acerca del tema, pronunciándose abiertamente en favor de la obra científica  del jesuita arqueólogo. Hay algunas frases alusivas que  nos permiten escudriñar su pensamiento. He aquí un par de muestras:

1.  "El museo exhibe en forma muy didáctica  la historia de la cultura atacameña, pueblo de cazadores que vivió  10.000 A.C en esos lugares. Después fueron agricultores y pastores. Sufrieron los influjos de la cultura de Tiwanaku y de los aimaraes, comerciaron con los hombres de la costa. Tuvieron hermosas artesanias y objetos  con cobre, plata y  bronce....".  

Tal como se puede observar, no hay aquí atisbo alguno a críticas de tipo museológico. En ese tiempo, ¿no habían surgido aún?. Así nos parece.


2.  Después de referirse, escuetamente a sus principales fiestas religiosas  y su significado para los atacameños (Epifanía, La Candelaria, San Pedro y San Pablo),  agrega:

"Los sanpedrinos consideran al cura como parte de su existencia. Durante 39 años tuvieron de cura a don Domingo Atienza, quien iba en burro a Toconao (30 km) y a Socaire. El padre le Paige fue párroco durante 25 años. De modo que casi todos sus habitantes han sido casados y bautizados por uno de esos dos sacerdotes. Sendas calles  llevan los nombres de estos eclesiásticos". (énfasis nuestro)

Como se puede deducir de estas frases, no hay aún asomo alguno de crítica a su pastor.  Muy por el contrario, hay admiración y respeto.

3.  Visión del futuro de San Pedro. 

He aquí sus palabras:

"El futuro de san Pedro es sombrio. Lugar de cita de los turistss internacionales, sobre todo por su bien organizado Museo, con valiosos testimonios de la cultura atacameña, corre peligro de perder su identidad.... La mitad de los que terminan el octavo básico, van a un liceo de concentración en Calama donde están internos, pero donde los adolescentes ya pierden las costumbres campesinas de dar a comer a los chanchos y  los conejos, de ir a cortar alfalfa para el burro, o arriar la vaca para lecharla. Cuando vuelven a San Pedro, son ciudadanos vestidos con la onda thrasher, escuchando música heavy rock..." (3)  (énfasis nuestro). 

Con estas expresiones, Marshall deja entrever su gran preocupación por la creciente pérdida de la identidad  campesina de los habitantes  de Atacama que atribuye, en buena parte, a la instalación de la escuela de concentración fronteriza. ¿Se equivoca aquí el padre Marshall, o apunta claramente a un pavoroso problema de su tiempo y del futuro de la educación en estas  regiones? .....Que lo juzgue el propio lector (4) . 


Notas.

(1) Tal como me llegó, este artículo está lamentablemente incompleto. A lo que creemos, presentaba una tercera parte que hoy nos  falta. 


(2) Conocí personalmente y traté mucho con el  padre  Guillermo Marshall.   Habíamos sido amigos y compañeros de Noviciado en la Compañía de Jesús  a partir del año 1944, fecha de nuestro ingreso a la Orden.  Guillermo era uno o dos años mayor que yo. Era ex alumno del Liceo Alemán de los padres del Verbo Divino  (Societatis Verbi Divini  o SVD), mientras yo lo era del colegio San Ignacio,  de los padres jesuítas. Más tarde, en el año 1987,  cuando fui contratado por la universidad de Antofagasta como profesor e investigador, lo vi y traté muy a menudo en el colegio  San Luis, de los jesuitas, donde estudiaba por entonces mi hijo Carlos.  Con mi familia, solíamos asistir a la misa dominical en el colegio, oficiada casi siempre por  Guillermo.  Gustaba mucho su predicación:  breve, directa y  precisa: sin elegancias ni  adornos.  Aquí, solíamos topar semanalmente con el poeta antofagastino Andrés Sabella y su esposa, ambos feligreses infaltables al culto católico del día domingo. Con Sabella, habíamos sido colegas en la Universidad del Norte, entre 1963 y 1965.  Andrés, poeta insigne, era un distinguido y destacado ex alumno del colegio San Luis, fundado por los sacerdotes Florián Blümel y Albino Seeger en  el año 1916. 

(3)  La crítica al sistema de  la "escuela de concentración fronteriza" es aquí evidente y bien fundada. En efecto, los hijos de los campesinos indígenas de los pueblos más apartados eran forzados a reunirse en este tipo de escuela única, de talante casi militar, en las ciudades o pueblos mayores. En Atacama, las hubo en Caspana y Calama.  Fueron establecidas durante el gobierno militar del general Pinochet en el año 1979  mediante el Decreto 1.673. En el extremo Norte, las hubo en  los pueblos  de Tarapacá y Cariquima y,  posteriormente, en Ticnamar, Colchane y Visviri.  So pretexto de concentrar a toda  la población estudiantil en pocos lugares, bien abastecidos (en lugar de la proliferación de diminutas escuelas  unidocentes, sitas en los numerosos pueblos  apartados), se separaba y aislaba así a los niños, por largos períodos de tiempo, del influjo cultural directo de sus padres, sea en lo referido a la práctica de su vida agraria, como en lo relativo al uso de su lengua materna, el aimara.  Su  mayor crítica radicó en  la consiguiente e inescapable  desafección y alejamiento de los jóvenes  del modo de vida pueblerino de sus padres  y la adopción   de  costumbres  urbanas, muchas veces reñidas con su ethos campesino tradicional. 
En el  mundo aymara y atacameño,   los niños han sido desde siempre una apoyo inapreciable del trabajo de los adultos, sea en la chacra, sea en el cuidado del rebaño. La imagen de que  los niños no deben ser forzados a trabajar es un concepto muy citadino y choca violentamente con la concepción indígena tradicional de que los niños deben  estar familiarizados, desde pequeños, con todos los trabajos del adulto,  sea en el campo o la chacra,  sea en el telar  y/o el cuidado del ganado o  la casa, aprendiendo a realizar, de acuerdo a su edad y sus fuerzas, todas las actividades propias del campesino adulto o del pastor.  Así, el niño o la niña aprenderá, en forma experimental,  los gajes del oficio de sus padres, y será capaz de replicarlos y reproducirlos en el futuro en su propia vida adulta  ("Experientia docet"). 

Téngase presente, además, que este artículo fue publicado cuando aún el general Augusto Pinochet estaba en el poder. Su sucesor, Patricio Aylwin Azócar asumirá en el mes de marzo del año  siguiente, 1990. No se gozaba aún, por lo tanto,  de libertad de expresión. Lo que otorga especial mérito a la crítica esbozada por el padre Marshall al sistema educacional de las "Escuelas de Concentración Fronteriza"  


(4)  El  jesuíta  padre Le Paige y su Museo  arqueológico han sido muy criticados por ciertos círculos  académicos  seguidores de tendencias indigenistas o anti-colonialistas  a partir aproximadamente del año 2000 o poco antes.  Hasta el año 1989 -fecha de este documento-  su obra era, en cambio, generalmente admirada y reconocida como gigantesca, titánica, y digna de todo elogio y  admiración por el enorme despliegue y riqueza de objetos museológicos obtenidos en sus excavaciones por más de 25 años. Tanto la Universidad Católica del Norte como los investigadores que han estudiado  en profundidad la historia de este período han sabido reconocer los aportes insustituibles de Gustavo le Paige a  la arqueología  atacameña entre los años 1957 y 1979. Los testimonios de ilustres visitantes nacionales e  internacionales,  como de  académicos  estudiosos de este período (especialmente los arqueólogos Mario Orellana y Agustín Llagostera),  son irrecusables e indesmentibles.  
La acerba crítica actual en algunos círculos al trabajo arqueológico de le Paige,  basada en su postura  frente a  la exposición de  los restos momificados  y cráneos de antiquísimos pobladores de Atacama, ha sido expresamente discutida y analizada por nosotros en el siguiente artículo de nuestro blog https://eco-antropologia.blogspot.com: "¿Puede existir un trabajo arqueológico serio sin el rescate y estudio de restos humanos momificados o esqueléticos del pasado reciente o remoto?. Antecedentes  útiles o necesarios  para una discusión",   (editado el  20 de julio, 2024). Este tema ha sido ampliamente discutido en la zona de San Pedro  por profesionales del Museo Arqueológico P. le Paige. Como botón de muestra, véase  el documento titulado:  "Retiro de cuerpos humanos de exhibición  en el Museo Arqueológio de San Pedro de Atacama".  Autores:  Tomás  Sepúlveda,  Patricia Ayala y Carlos Aguilar, DIBAM,  2008. 

Agradecimientos.

A Branko Marinov Martinic por el envío del presente documento. Y a la señorita Magdalena Ugarte Silva, por su inapreciable ayuda técnica con el computador.

Postscriptum.

Con fecha de hoy 17/02/2025  recibo de un colega arqueólogo el siguiente reportaje sobre el estado actual de total abandono del antiguo museo arqueológico de San Pedro de Atacama, creado por el padre Gustavo le  Paige y sus jóvenes ayudantes atacameños en los años 1962-63. El  reportaje  de "Calama al día", con fotos actualizadas,  deja al desnudo  el terrible error cometido al desmantelar y destruir el venerable antiguo museo, antes de tener la certeza absoluta de uno nuevo, más espacioso y moderno.Véase el siguiente enlace:


Nadie, al parecer,  quiere reconocer hoy su triste y fatal error y tanto la Municipalidad de san Pedro como la Universidad Católica del Norte de Antofagasta se culpan mutuamente  de los errores  cometidos. Es ya hora  de que,  superado este impasse, se haga una auditoría seria y profunda -caiga quien caiga- en busca de los responsables de este despojo que tanto daño ha inferido a la continuidad de las investigaciones arqueológicas en la zona atacameña  y a la causa atacameña como tal.   Gustavo le Paige, por desgracia,  ha pasado a ser "el chivo expiatorio" en este asunto cuyos verdaderos cerebros (responsables) se esconden hoy en  las sombras. A lo que vemos, ni la actual comunidad atacameña en San Pedro, sus líderes o  altavoces, parecen darse cuenta cabal del terrible daño así inferido a la futura investigación histórica, arqueológica, etnológica y antropológica física de la zona.  Tras algunos decenios de reflexión profunda sobre este delicado tema, creo sinceramente y espero que se logrará llegar a algún tipo de acuerdo entre investigadores y pobladores, sensato y bien fundado en el respeto al pasado y sus tradiciones, que permita nuevamente investigar a fondo sobre los orígenes y desarrollo cultural de los habitantes de Atacama con métodos más sofisticados y menos invasivos y controvertidos. Es nuestra apuesta.

  ¡Por ahora al menos, ha muerto toda investigación profunda en varios campos del saber en la zona atacameña! (R.I.P.).