Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Lengua kunsa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lengua kunsa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de julio de 2023

Catálogo de nuestras publicaciones en el Blog acerca de los atacameños: su población, su cultura, su lengua y sus costumbres.

 

Introducción.

Estamos en pleno proceso de reordenar los capítulos  de nuestro blog https://eco-antropologia.blogspot.com por materias, a fin de orientar a  nuestros lectores y facilitar su consulta.  Tal como hicimos hace un tiempo con los capítulos referidos al pueblo chango  (1), ahora nos  compete hacer otro tanto con los artículos que versan sobre el pueblo atacameño o  lickan antai (2) y su riquísimo acervo cultural, tanto arqueológico como etnográfico y lingüístico, así como acerca de los investigadores, exploradores y visitantes que nos han dejado valiosos testimonios escritos de sus observaciones de campo.

Dedicamos con especial afecto este trabajo a nuestros antiguos amigos artesanos y a nuestros ex-alumnos atacameños con el anhelo de reforzar  y robustecer su  pertenencia étnica y  cultural.

Nuestro interés por el mundo cultural atacameño.

Nuestro interés por la cultura y población atacameñas data de los primeros momentos en que conocí de cerca la obra del jesuita Gustavo Le Paige S.J. en la parroquia de  San Pedro de Atacama. Mi primera visita a San Pedro ocurre en el mes de agosto del año 1963. De esto hace ya exactamente 60 años.  Le Paige había recientemente completado las primesas dos salas de exhibición de su flamante Museo, diseñado por su amigo el arquitecto Carlos Contreras Alvarez y construido íntegramente por manos atacameñas.  Pocos meses antes, en el mes de enero 1963, Le Paige había tenido la increíble audacia de convocar, en el propio poblado, el primer Congreso Internacional de Arqueología en el área atacameña, atrayendo a San Pedro a connotados personeros del mundo de la arqueología, procedentes del Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Hasta entonces, Le Paige era un perfecto desconocido en el mundo arqueológico americano. Los descubrimientos "paleolíticos" de Ghatchi y Loma Negra, cerca de San Pedro, mostraban una industria lítica singularmente primitiva, que Le Paige consideraba muy similar a la "Abbevillense" (3) de la prehistoria europea (Paleolítico inferior europeo, datado aproximadamete en unos 500.000 años).

                    

Fig. 1.  El padre Le Paige disertando sobre sus descubrimentos  arqueológicos en el mismo recinto de su Museo recién inaugurado (Enero de 1963). 


Fig. 2.   El sacerdote-arqueólogo  Gustavo Le Paige, .J, junto a una collca  de los antiguos atacameños; foto tomada hacia  1964 ó 1965 por el físico Gerardo Melcher y publicada en su obra: "El Norte de Chile, su gente, desiertos y volcanes", (Editorial Universitaria, Santiago, 2004). 
 

Llegado a San Pedro como párroco en el año 1955, Le Paige ya llevaba casi seis años explorando la zona, descubriendo pueblos enterrados y cementerios y haciendo notables descubrimientos en arqueología y craniología (antropología física). Llevado de su entusiasmo inicial, Le Paige llegó a lucubrar que sus más antiguos descubrimientos líticos podrían remontarse hasta los 40.000 años atrás. Más tarde, moderaría singularmente sus pretensiones cronológicas. a medida que cotejaba sus hallazgos con los de sus vecinos americanos  y sus dataciones por el método del Carbono 14.

Entre  1987 y 1992, siendo yo profesor de la Universidad de Antofagasta, gané un proyecto Fondecyt que me permitió, durante tres años, recorrer los poblados atacameños, estudiar su artesanía tradicional y trabar muchas amistades en los diversos pueblos. Fruto  de este estrecho contacto fue la creación de la organización  "Likan Kunza" (4) para la defensa y fomento de los pueblos atacameños frente a las pretensiones de las compañías mineras locales por apropiarse de todos los recursos de agua disponibles. En mis frecuentes visitas a todos los pueblos, incentivé, igualmente,  la creación de  Comités de Artesanos para el fomento de la artesanía local (tanto textil como cerámica y/o lítica).  

Durante tales visitas a los poblados atacameños, siempre nos dimos un tiempo para transmitir, a través de charlas amenizadas con exposición de transparencias, el respeto y aprecio por sus propias creaciones, su cultura, su historia y sus  tradiciones más caras. La corporación "Likan Kunza", a la vez, gracias al generoso apoyo de la abogada Alicia Vidal, miembro de nuestra institución, defendía denodadamente, mediante su oportuna oposición,  los recursos de agua de las distintas comunidades amenazados por la avidez de las poderosas Compañías Mineras

Por iniciativa de "Likan Kunza", igualmente, a mediados del año 1990,  logramos reunir en  la ciudad de Antofagasta a un pequeño grupo de representantes de casi todos los poblados atacameños (con excepción de  Machuca) y durante dos días,  se les entregó charlas sobre  su propia historia e  identidad  étnica y sobre el contenido de  la futura Ley Indígena, por entonces en estudio (5). Poco después (1992), discutíamos  personalmente ante representantes del Senado de la Republica el reconocimiento del pueblo atacameño como una etnia indígena particular en el territorio nacional.   

Las fotos que a continuación mostramos aquí, son un vivo  recuerdo de  esta actividad nuestra en pro del fortalecimiento de su identidad étnica.  estas iniciativas nuestras, a través del Instituto de Investigaciones antropológicas de la Universidad e Antofagasta. Lamentablemente, de estas iniciativas de nuestro grupo "Likan Kunza" en aquellos años,  no existe, que sepamos,  constancia en la historia oficial  de este período, razón por la cual las damos a  conocer nuevamente aquí con el objeto de preservar un relato fiel de  los hechos  "tal y com sucedieron".  

Fotos:

Fig. 3  El grupo de miembros de la Corporación "Likan Kunza" haciendo un alto  enfrente del Pucará de Quìtor, (visita del 23/06/1990: foto Horacio Larrain).

Fig. 4. El grupo de 10 dirigentes de comunidades atacameñas en un dia de descanso en la playa de "La Portada" de Antofagasta, con ocasión del Encuentro de formación organizado  por la Corporación  Likan Kunza. Se observa la presencia de 2 dirigentas mujeres, Mirta Solís y Juana Flores.  Al centro, de camisa blanca, Horacio Larrain (foto de autor desconocido, 01/06/1990). 


Fig. 5.  Parte del grupo de dirigentes de comunidades atacameñas, en un momento de descanso en  "La Portada" de Antofagasta. De  izquierda a derecha:  NN Cruz (Toconao), Hilarión Cruz (Cámar),  Eugenio Cruz (Toconao), Horacio Larrain,  Aliro Plaza (Socaire),  Juan Barrera (Peine),  Reinaldo Sarapura (Chiuchíu), Isidro Pérez (Lasana), NN Anza (Toconce), NN NN (Ayquina),  Honorio Ayavire (Ayquina). (foto de autor desconocido, 02/06/1990). 

Fomento del profesorado indígena local.

A partir del mes de enero del año 1993,  dejé con nostalgia Antofagasta para incorporarme, en Iquique, al departamento de educación de la Universidad Arturo Prat. Allí se me ofrecía la oportunidad de contribuir a la formación de maestros rurales indígenas, gracias al generoso apoyo económico de la organización italiana "Terra Nuova". Alguien sugirió mi nombre como posible candidato al puesto de director de carrera, al rector de la Universidad el Dr. Enrique Díaz y al encargado de su organización, el sociólogo e historiador Sergio González Miranda.

 Renunciar a mi larga estadía en la Universidad de Antofagasta y a mis fructíferos trabajos de campo en los pueblos atacameños, fue una decisión nada fácil. Pero el trabajo nuevo que se me ofrecía, tenía también ribetes de epopeya: "formar maestros indígenas para las comunidades indígenas del Norte Grande".  Acepté con una condición: que, entre los elegidos, se onsiderara un pequeño porcentaje de jóvenes atacameños; inicialmente, esta iniciativa tan solo contemplaba el reclutamiento de jóvenes de origen étnico aymara. Yo mismo me ofrecí para ir a San Pedro de Atacama y/o Chíuchíu a seleccionar a los candidatos atacameños.  Esta fue para mí la maravillosa ocasión de retomar contacto con los atacameños, sus pueblos y su destino. Para entonces, yo tenía ya  64 años bien cumplidos...No me sería tan fácil reiniciar actividades en otra ciudad y con un sesgo académico tan diferente. Pero siempre me han gustado los desafíos...Y éste era, de verdad, uno  de gran envergadura.

De esta suerte, en enero del año 1993 emprendía yo viaje a San Pedro de Atacama y Chiuchíu a seleccionar a los candidatos. Que yo recuerde, fueron los propios profesores locales, nuestros fieles colaboradores, quienes nos presentaron a los posibles jóvenes candidatos.  La aldea de Chiuchíu como centro de reclutamiento, me atraía especialmente por los gratos recuerdos de mi época de joven jesuíta: en efecto, recién llegado de Europa,  había  pasado allí durante todo el verano del año 1960,  preparando mi Bachillerato en Humanidades, que rendí aquel mismo año. 

Como resultado, elegimos a 8 jóvenes candidatos originarios de los pueblos de San Pedro de Atacama, Caspana, Chiuchiu, Toconao y Peine.  De los 8 jóvenes postulantes atacameños, seis llegaron a la meta y se recibieron de profesores primarios.  Una mayor deserción se pudo constatar más tarde entre los postulantes aymaras que entre los postulantes atacameños. Hoy, la razón nos parece bastante obvia. Los jóvenes atacameños vivían en sus mismos pueblos, con sus familias allí establecidas desde antiguo; los jóvenes aymaras, en cambio, vivían en la ciudad (Iquique o Alto Hospicio) porque allí radicaban sus padres, aun cuando éstos pudieran conservar casa y ganado en sus pueblos de origen a donde acudían regularmente. Son situaciones bastante diferentes. Pero en ese tiempo, aún no lo sabíamos.

Hecho este emocionado recuerdo de mis numerosos contactos personales previos con los atacameños, que justificaban mi nuevo desafío, enumeramos a continuación todos los artículos que presentan referencias explícitas a los atacameños y su cultura en nuestro blog: https:eco-antropologia.blogspot.com . 

Hélos aquí:

1. "Vanishing trails of Atacama (Senderos de Atacama que se desvanecen), William E. Rudolph, 1963", editado el  08/08/2008.

2.  "Likan Kunza y la re-etnificación del pueblo atacameño:  luchas y avatares", editado el 31 /08/2008.

3.  "Ingeborg Lindberg: pionera de la etnografía del Norte de Chile", editado el  06/09/2008.

4.  "Le Paige: de arqueólogo aficionado a investigador de la etnia atacameña: descubrimiento de un contexto arqueológico Tiwanaku" editado el 22/11/2008.

5.  "Cobija y el interior de Antofagasta. Relato de Manuel de Almagro (1864)", editado el  18/02/2009. 

6.  "Atacama ayer y hoy: un folleto de formación sobre cultura y lengua atacameña", editado el  18/02/2009.

7.  "Apuntes para una geografía artesanal de la IIª Región", editado el  10/03/2009.

8. "¿Pueblo, Etnia o Nación?. Hacia una clarificación antropológica de conceptos corporativos aplicables a las comunidades indígenas", editado el  19/03/2009.

9.  "Entrevista a Gustavo Le Paige S.J, el 2 de noviembre de 1979", editado el 16/06/2010.

10.  "El antropólogo social oculto tras la sotana gris de Gustavo Le Paige. su legado científico y humano", editado el  10/07/2010.

11. "Gustavo Le Paige: escrutando los orígenes del pueblo atacameño", editado el  11/07/2010.

12.  "Muestrario fotográfico de Gustavo Le Paige, S.J." editado el  20/08/2010.

13.  "1980. El jesuita Gustavo Le Paige recordado por su Alma Mater la Universidad del Norte", editado el  22/11/2010.

14.  "Gustavo Le Paige, S.J. a los treinta años de su muerte: homenaje a su preclara memoria", editado el 16/12/2010.

15.  "El arqueólogo Mario Orellana y Gustavo Le Paige: un testimonio elocuente", editado el  30/08/2011.

16. "Enero de 1963: el Congreso Internacional de Arqueología en San Pedro de Atacama", editado el 20/10/2011.

17.  "Fragmento de carta de Gustavo Le Paige a Hans Niemeyer (1960); antigüedad del hombre atacameño. El problema del agua en el desierto", editado el  14/12/2011.

18.  "Visión de la obra de Gustavo Le Paige en 1981:  a un año de ocurrida su muerte", editado el  25/07/2012. 

19.  "21 de Mayo der 1980: misa de despedida fúnebre del P. Gustavo le Paige, S.J." editado el 22 /01/ 2013.

20.   "Grete Mostny Glaser  Homenaje a  una gran investigadora del mundo atacameño", Calama 05-10-1986", editado el 26/22/2013.

21. "Un aporte de Ingeborg Lindberg al folklore alimenticio atacameño: vivencia de la década del sesenta", editado el 26/07/2014.

22.  "Referencias tempranas a  las ruinas atacameñas de Lasana y Chíuchíu: un trabajo nuestro del año 1972". editado el 07/03/2016.

23.  "Demuelen el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama  en el 36º aniversario del jesuita Gustavo LePaige, el padre de lsd atacameños",   editado el 29/05/2016. 

24. "Iconoclastas hacen desaparecer el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama: reflexiones de un  antropólogo cultural: argumentos y contra- argumentos", editado el  09/06/2016.

25. "Descripción del pucará de Quitor por el ingeniero geógrafo y naturalista  Francisco Javier San Román en el año 1884: discusión y comentarios", editado el 19/06/2016.

26.  "El Museo arqueológico del P.  Le Paige en San Pedro de Atacama: reportaje de junio del año 1981", editado el  07/07/2016.

27. "Aportaciones lingüísticas del ingeniero y explorador del desierto de Atacama don Francisco José San Román hacia 1885-1886", Editado el  20/07/2016. 

28.  "la población en torno al Salar de Atacama hacia 1885: testimonio expreso del ingeniero Francisco José San Román, testigo ocular", editado el  04/08/2016. 

29.  "Empleo de plantas nativas por los indígenas atacameños: valioso aporte del naturalista Rodulfo Amando Philippi en 1860", editado el 21/09/2016.

30.  "Referencias al Camino del Inca en la obra del naturalista Rodulfo Amando Philippi: ojeando su obra  "Viage al desierto de Atacama (1860)", editado el 21/10/2016

31.  "Investigaciones arqueológicas en la costa de Antofagasta, sector La Chimba: expedición francesa del año 1902", editado el 03/03/2017.

32.  "Un documento prácticamente desconocido sobre la Provincia de Atacama. Descripción de don Pedro  Ignacio Ortiz de Escobar y Abet  (1801)".  editado el 14/03/2018.

33.  "El Museo arqueológico de San Pedro de Atacama: un año tras la muerte de Gustavo Le Paige", editado el  22/09/2019. 

34.  "Recordando al jesuita arqueólogo Gustavo Le Paige: nuestro homenaje al cumplirse los 40 años de su muerte", editado el  16/05/2020.

35.  "Gustavo Le Paige: homenaje de un discípulo en mayo de 1980" editado el 05/07/2020.

Epílogo.

Llamará sin duda la atención de nuestros lectores  el hecho de que muchos de nuestros artículos sobre Atacama y los atacameños, hagan referencia explícita a la figura del jesuíta Gustavo Le Paige y su obra: el museo arqueológico.  Debo, pues,  una explicación a mis lectores.  

Entre 1963 y 1965, siendo profesor de la Universidad del Norte en Antofagasta,  visité muchas veces  San Pedro de Atacama, su Museo y sus pueblos aledaños. Con el padre Le Paige y en su viejo jeep, llegué un día hasta Tilomonte y Tilopozo. por el sur y Toconce y Turi por el Norte. Eran los extremos de su extensa y dilatada parroquia.  Le Paige fue mi guía intelectual en esos ya lejanos años y fue él quien me entusiasmó con el estudio de sus tradiciones y cultura. Gracias a su poderoso influjo intelectual, me he podido formar después como arqueólogo y antropólogo cultural. Ahí está a la vista mi curriculum vitae para demostrarlo.

Imbuído en esos años en el pensamiento original del jesuita  francés  Pierre Teilhard de Chardin, cuyas obras recién se habían dado a conocer en Francia,  Le Paige  hizo suyo ese legado y transmitía sus ideas matrices con entusiasmo y tenacidad. La síntesis teológica y científica preconizada por Teihard, en especial a través de su última obra "Le Milieu Divin" ((5) calzaba perfectamente con el ideario  y reflexiones  más íntimas del jesuíta. Le Paige no fue ciertamente ni un filósofo ni  un  teólogo -ni jamás pretendió serlo-  pero, sin embargo, supo adoptar con entusiasmo sus postulados básicos  gracias a los cuales podía armonizar muy bien sus ideas religiosas más profundas con los últimos descubrimientos  de la  Arqueología y la Paleontología. 

Debo reconocer, pues, los orígenes de mi vocación arqueológica y científica al poderoso influjo de Le Paige a través de sus conversaciones en San Pedro y de sus reflexiones personales compartidas al abrigo de su vetusta y polvorienta casa parroquial en San Pedro de Atacama. Y por eso mi afán actual por defenderlo decididamente de ciertas acusaciones que algunos echaron a volar después de su muerte, y que considero no solo infundadas, sino abiertamente maliciosas, con las cuales se ha querido manchar y desfigurar su nombre  y borrar -en lo posible-  su imagen ante la posteridad. 

La demolición inmisericorde de su Museo Arqueológico -obra señera de su vida entera- realizada en el año  2016 (7),  fue la última etapa de un plan (?) inconfesado de borrar -o al menos empañar-  su nombre y su figura en el contexto de la arqueología regional de Antofagasta.  Mis capítulos intentan, pues,  mostrar el verdadero y auténtico rostro de la obra científica de Le Paige y sus verdaderas intenciones, bien sintetizadas en su conocida frase:  "mi vocación ha sido dar a conocer al mundo a San Pedro". y fue lo que hizo.... y ciertamente lo logró.

Epílogo.

Tenemos la firme esperanza de que los  dirigentes de los pueblos atacameños, algún día no lejano, sabrán reconocer estos esfuerzos nuestros por  fortalecer su propia identidad  étnica y por defender, con dientes y uñas, sus derechos de agua contra el asedio constante de las Compañías Mineras del sector. 


Notas.


(1) "Listado de los  trabajos relativos a los Changos  pescadores de la costa norte de Chile" editado en su blog https://eco-antropologia.blogspot.com. el 08/04/2020.

(2) "Lickan antai" es el nombre con que los habitantes de Atacama se denominaban a sí mismos. "Lickan" es pueblo y "antai": gente, población  en la  lengua kunsa delos atacameños.

(3)  El período  arqueológico del Paleolítico Inferior denominado "Abbevillense", toma su nombre de la localidad francesa de Abbeville, situada en el Departamento del Somme, en el extremo  norte de Francia, cerca del mar, en la cual se descubrió un conjunto de artefactos de piedra, muy primitivos, que  se denomina "bifaces", o "hachas de mano", por mostrar zonas de un filo cortante por ambas caras hecho en forma evidentemente intencional;  fueron  utilizados como cuchillos y raspadores primitivos por el hombre. Tienen una antigüedad de algo más de 500,000 años  y  corresponden al período glacial de Europa conocido con el nombre de "Mindel". El primer descubrimento de estos utensilios humanos primitivos se atribuye a un  tal  John  Frère, inglés (1740-1807), hacia el año 1800.  Pero su más conocido divulgador fue el francés  Jacques Boucher de Perthes (1788-1868), un ex-aduanero y coleccionista de antigüedades, autodidacta, que estudia geología y que los re-descubre en las canteras del valle del Somme, en Francia describiéndolos en su trabajo titulado: "Antiquités celtiques et antediluviennes" (publicado en 1847). 

(4)  "Lickan kunza"  es el nombre que nosotros quisimos darle a nuestra Corporación en defensa de los atacameños:"Lickan": pueblo y "kunza": nuestro en la lengua kunsa.

(5).  La Ley Indígena Nº 19.253 fue promulgada en Chile el 28 de septiembre del año 1993, más de 3 años después de nuestros esfuerzos pioneros por  crear conciencia acerca de su necesidad en el país.

(6) La obra de Teilhard de Chardin "Le Milieu Divin" fue publicada por Editions du Seuil, Paris, en 1957, exactamente dos años después de la llegada de Le Paige a Chile.

(7)  Véase en especial mi capítulo del blog:  "Iconoclastas hacen desaparecer el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama: reflexiones de un  antropólogo cultural: argumentos y contra- argumentos", editado el  09/06/2016.



miércoles, 14 de marzo de 2018

Un documento prácticamente desconocido sobre la provincia de Atacama: Descripción de don Pedro Ignacio Ortiz de Escobar y Abet (1801).

El breve documento que aquí presentamos a nuestros lectores en su versión original,  fue publicado en "El Telégrafo Mercantil"  (Buenos Aires),   tomo 2, 1801, Nº 32:  253-255 y es una de las últimas publicaciones o descripciones que conocemos de la región de Atacama en las postrimerías de la época colonial.  La independencia americana estaba ad portas, pues los países latinoamericanos declararán, de hecho,  su  independencia entre los años  1809 y 1821 (en su inmensa mayoría). La prisión del legítimo rey español Fernando VII por obra de las tropas francesas de Napoleón Bonaparte en España,  acelerará el proceso independentista.  La presente entrega de esta rara fuente, creemos puede ser de especial interés para antropólogos, sociólogos, historiadores y geógrafos, tanto chilenos como bolivianos y peruanos, por cuanto aporta  algunos antecedentes  sobre esa región, en una época de la que tenemos escasos testimonios. 

No hemos podido hallar hasta ahora antecedentes fidedignos sobre su autor, don Pedro Ignacio Ortiz de Escobar y Abet, por lo que no sabemos  cuál era, exactamente,  el grado de conocimiento que poseía de la zona que describe.  El buscador Google,  hoy fuente casi inagotable de conocimientos en la red, nada nos informa sobre este personaje.  La descripción misma, tampoco aporta mayores indicios al respecto. Parece, sin embargo, probable que se tratara de alguna autoridad administrativa  española puesta por la Corona en dicha zona marginal de América. 

Nosotros mismos nos  hemos referido a este documento hace ya años, con ocasión del Primer Simposio sobre patrimonio Cultural de El Loa (3-5 Octubre 1986) en un trabajo intitulado: "La Provincia de Atacama según  don Pedro Ignacio Ortiz de Escobar y Abet", pero  las posibilidades técnicas de aquel entonces no nos permitían dar a conocer el documento original. Lo que con gusto hacemos hoy, en beneficio de nuestros lectores. (Cfr. Horacio Larrain y Eric Ross, Primer Simposio sobre Patrimonio Cultural de El Loa,  Calama, 1986).  Este trabajo fue publicado en la revista Hombre y Desierto, una Perspectiva Cultural, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad de Antofagasta, Antofagasta Nº 1: 99-108.  

Daremos pues a conocer hoy el texto original, en fotocopia perfectamente legible introduciendo,  en lápiz grafito, algunos notas  nuestras al texto, que no figuran  por cierto en el original. Estas notas nos permitirán profundizar, desde un ángulo eco-antropológico,  en varios de los temas tratados por su autor.

Texto del artículo:

 Fig. 1. Página 253 del artículo.

 
Fig. 2.    Página  253 del artículo.

Fig. 3,  Página 255, y final del artículo original.



Nuestras Notas (indicadas en el texto en lápiz grafito)  y Comentario  eco-antropológico:

(1).  Breve y pobrísima referencia a la escasez de población  en la región atacameña.  En el año 1791,  apenas 10 años antes,  don Pedro Vicente Cañete  y Domínguez,  Gobernador interino de la Villa de Potosí,  había publicado un extensa y riquísima descripción de la Provincia de Atacama en su obra:  Guía Histórica, Física, Política, Civil y Legal del Gobierno e Intendencia de Potosí, (Talleres de la Editorial "Potosí", Potosí, Bolivia).  Allí  señala, para la zona de San Pedro de Atacama    ("Atacama la Alta") una población de 2.936 personas ("de la casta de indios de todo sexo y edades").
En nuestra presentación del texto completo dedicado a la descripción del  Partido de Atacama, del citado autor don Pedro Vicente Cañete y Domínguez, publicado en la revista "Norte Grande", (Instituto de Geografía, Universidad Católica de Chile, Vol. 1, Nº 2, 1974:  243-251),   hemos agregado (en Nota Nº 10), una  indicación nuestra en la que  estimamos, para esas fechas, una población total de  3.657 habitantes indígenas, incluyendo la población del Curato de Atacama la Baja (Chiuchíu y pueblos situados al Norte del río Loa).

(2)  El autor señala la existencia de dos Curatos de Indios:  el de Atacama [hoy San Pedro de Atacama]  y Chiuchíu,  y numerosos pueblecitos  en los que hay  capillas  (que denomina "Anexos)", con  "tales cuales  anexos  o poblacioncitas".  No señala sus nombres, los  que conocemos bien  por documentos anteriores.  La población vive en su mayor parte dispersa en  los ayllos agrícolas, diseminados por la campiña, al pie  de  los arroyos.

(3)  Materia obligada en la gran mayoría de las descripciones coloniales es la presencia de metales  y/o piedras preciosas o diamantes.  También Cañete y Domínguez (en su obra de 1791) se refiere a este rubro de la economía regional, a la que se atribuía enorme importancia en la  época. Se alude aquí a la existencia de ricos veneros de jaspe [¿mármoles?] hermosamente coloreados, de los que se fabricaron  piedras de ara para los altares de iglesias. Cañete alude, igualmente,  a estas aras presentes por entonces en  altares de iglesias coloniales.

(4)  Ambos,  Ortiz de Escobar y Abet y Vicente Cañete y Domínguez se  refieren a la presencia de diamantes en la zona, repitiendo el aserto del gran experto  metalúrgico colonial, Alonso Barba, la máxima autoridad de la época en la materia.  Esta repetición de venerables opiniones ajenas, es muy propia de la época del  "magister dixit",  dictamen indiscutido basado no en la experiencia directa o experimentación,  sino en la autoridad de un  personaje. Alvaro Alonso Barba era en la época colonial en metalurgia y materias afines, lo que Aristóteles o Platón eran para Filosofía. Fue autor de la célebre obra:  Arte de los metales en que se enseña el verdadero beneficio de los de oro y plata por azogue...., compuesto por el Licenciado Alvaro Alonso Barba, cura en la [ciudad] imperial de Potosí, 1637. Obra reimpresa  por el Real Tribunal de Minería, Lima, 1817. Ahora bien,  jamás se ha constatado la presencia de diamantes en Chile.

(5)  Alcaparrosa. También llamado "caparrosa",  según el Diccionario de la Real Academia Española,  designa a las diversas formas en que se presentan los sulfatos de cobre, hierro o zinc, y muestra hermosas  coloraciones desde amarillo a verdoso. Este elemento fue muy utilizado durante la Colonia en tintorería,  para teñir telas de colores diversos.  El término viene del francés (caperouse)  pero se desconoce su procedencia  anterior.

(6)  Reflexión muy interesante sobre el idioma de los pobladores de Atacama. Es descrito como "muy distinto de  los demás del Perú".  Bien conocidos eran en el Perú el Quechua y el Aymara, lenguas dominantes entonces en el mundo indígena. Como es sabido, esta lengua propia de Atacama se encuentra  hoy extinguida por completo, conservándose solo algunas escasas voces o expresiones. en el habla actual de la zona. Afortunadamente, nos alcanzó a dejar valiosas noticias de ella el cura párroco francés de San Pedro de Atacama don Emilio Vaïsse, en su notable obra:  "Glosario de la Lengua Atacameña",  publicada por primera vez en los Anales de la Universidad (de Chile), tomo XCI, 1895 (Julio a Diciembre), Imprenta Cervantes, Santiago de Chile. Hay un par de ediciones posteriores. Esta lengua, según los lingüistas actuales, no tendría parentesco alguno con sus vecinas  geográficas (el quechua, aymara, chipaya o uru), y  ha sido adscrita a una familia lingüística totalmente diferente, de raíces, al parecer, muy primitivas. También la antropóloga austríaca Grete Mostny, en su valioso estudio sobre los atacameños titulado: Peine un pueblo atacameño  trae un valioso acápite sobre la lengua kunsa, lengua extraña que escucha hablar en el poblado atacameño de Peine en su visita del año  1948  y que reconoce como diferente del quechua y del aymara (Cfr. G. Mostny, Peine, un pueblo atacameño, Publicación Nº 4 del Instituto de Geografía, Facultad de Filosofía, Universidad de Chile, Santiago, 1954, 170 p.). Numerosos aportes sobre la lengua kunsa de los atacameños se deben a la pluma del profesor Roberto Lehnert Santander, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Antofagasta, recientemente fallecido (13-03-2018).
(7)  La latitud exacta del puerto de Cobija es  22º 28´ 00´´ S  y  70º 16´ 00´´ W.  Desde antiguo, Cobija era un surgidero de naves  en esta  la franja marítima desértica de la república del Perú, y como lo señala el mismo texto, era un posible aunque difícil  lugar de ingreso al Perú. No se habla aquí todavía de Bolivia (que a la fecha no existía), sino del Perú. Posteriormente, por deseo expreso del mariscal Bolívar  y su lugarteniente  el mariscal Sucre, el marino Francis O´Connor, sugirió crear aquí el  único  puerto para la naciente república de Bolivia en el Pacífico. Este puerto, con el nombre de Lamar, estuvo en la práctica en poder de Bolivia hasta la Guerra del Pacífico (1879) cuando las tropas chilenas lo tomaron, junto con la naciente ciudad de Antofagasta, en febrero de ese  mismo año.  Por el tenor de esta cita y muchas otras de viajeros tempranos, sabemos que el lugar era ya muy frecuentado desde antiguo por los barcos veleros pues desde allí partía, siguiendo el sinuoso trazado del río Loa,  un accidentado camino de carretas hacia Calama y el altiplano de Bolivia (Lipes).  Por aquí, pues, se desembarcaba hacia e interior toda clase de mercaderías y provisiones en un durísimo viaje por tierra  de varios días de duración.

 Muy recientemente, el historiador chileno Pablo Lacoste (2015)  ha planteado  la sorprendente y novedosa tesis de que, de acuerdo al utipossidetis iuris del año 1810, ni Bolivia  ni Chile, tenían propiamente derechos a territorios colindantes con el océano Pacífico en la comarca de Atacama. Jurídicamente, señala este autor, dichos territorios hasta el poblado del Paposo, pertenecían claramente al Perú. El argumento basado en  variada cartografía  de la época y los límites que ésta fija y establece, no resultaría aquí válido, pues los cartógrafos no pueden oponerse ni contradecir perentorias ordenanzas reales vigentes.  Queda allí expresado por el respectivo cartógrafo tan solo su propio criterio, no el de la autoridad real. Esto es especialmente válido para los famosos planos de Andrés Baleato (1793) o Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (1775), invocados por las partes hoy en conflicto (Bolivia o Chile). Por tanto, tanto Bolivia como después Chile, aparecen como usurpadores y ocupantes de territorio ajeno (peruano). No fue, pues,  el derecho, sino la voluntad explícita de los padres de la patria, los mariscales  Bolívar y Sucre, la  que exigió y forzó la  apertura de la república de Bolivia hacia el Pacífico, a través del puerto de Cobija, la que, jurídicamente, no tenía asidero alguno. Extrañamente, el Perú -que sepamos- nunca se opuso, ni entonces ni después,  ni planteó este argumento  jurídico en una zona que aparecía a los ojos de  los tratadistas  comodesierta, inútil  y sin recursos. Estos próceres, Bolívar y Sucre,  deseosos de  otorgar una ágil apertura comercial en el Pacífico a la naciente Bolivia, en consecuencia, habrían actuado  en los inicios de la rebelión general contra España, contra la voluntad  del rey, expresada claramente en el uti possidetis iuris de 1810. (Cfr. artículo titulado: "El enclaustramiento de Bolivia y visión del otro: nueva mirada  a la guerra del Pacífico"Revista Cuadernos de Historia (Santiago), Nº 43, diciembre 2015.  No es de nuestra incumbencia  profundizar más aquí sobre el actual problema de límites entre Chile y Bolivia y sus reclamaciones de acceso al mar con soberanía. Dejamos el tema en manos de los expertos.

(8)  Describe  la población de Cobija  en dicha época como compuesta " de tales quales ranchos de indios", es decir  unos pocos ranchos de indígenas changos, junto a la playa.  Sabemos bien cómo eran dichos ranchos: construidos sobre costillas de lobos marinos y cubiertos por pieles de estos mismos mamíferos.  También sabemos, por el testimonio explícito de don Vicente Cañete y Domínguez, (obra citada más arriba)  que esta población era muy variable. esto es, crecía o disminuía según  se diera la presencia de los pescadores, los que con frecuencia desaparecían con sus familias  por días o semanas para dedicarse a la pesca en la costa aledaña. Cañete y Domínguez describe así, en nota a su texto,  este curioso tipo de transhumancia costera o movilidad  local: "Fresier (Folio 130) testifica de cincuenta casas,  pero estas son unas veces más y otras menos,  porque como todos son pescadores se llevan en las canoas los cueros de que forman sus cabañas sobre costillas de ballena,  y entonces se minora el número, y crece cundo se juntan en el puerto. No hay más casas formales que las del Corregidor, Cura, Gobernador indio, dos bodegas y dos casas de españoles" (cit. en  nuestro trabajo sobre  la descripción del puerto de Santa Magdalena de Cobija  por Vicente Cañete y Domínguez, Revista Norte Grande, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vol, Nº 1, :87).  Al llevarse consigo en sus balsas la techumbre de sus ranchos (los cueros de lobos marinos), solo quedaría a la vista  la base de piedras en círculo y la armazón de costillas de ballena, sobre las que se asentaba el techo de sus rústicas y precarias habitaciones. Al regresar  con su pesca, reimplantaban los cueros  en sus bases primitivas.  Seguramente, se respetaba por los demás pescadores  el sitio de la vivienda de cada familia, durante su ausencia.

(9) La distancia medida en leguas españolas, es muy imprecisa.   Por motivos prácticos, hemos  optado por asignar  la medida de  6 km por legua.  Pero las leguas medían más o menos, según fuera la estructura  (escarpada, llana, empedrada o  sinuosa )  del camino recorrido. El autor señala  para la zona altiplánica (la cordillera frígida), la presencia de algunas estancias de pastoreo de auquénidos domésticos, conocidos entonces como "carneros de la tierra". No se distingue en esta denominación, las llamas de las alpacas, especies diferentes, aunque emparentadas genéticamente.

(10).  El dato aquí aportado es interesante, pues  señala la  extensión geográfica  de la zona de pesca por parte de los pescadores conocidos como "changos". No se les nombra  aquí, sin embargo, por este nombre. Según el autor, se realizaba esta faena de pesca y secado de pescado entre Cobija (este puerto) y  las inmediaciones de Copiapó  [Caldera], incluyendo la hacienda del Paposo. Se indica que esta última zona es la más despoblada de la costa. En efecto, esta extensa zona costera entre Paposo y Copiapó [Caldera], esto es, aproximadamente unos 200 km. de costa,  carecía prácticamente de población autóctona estable en ese tiempo. No se nombra en este texto la especies marinas cazadas para fabricar el "charquecillo",  o charqui seco de pescado, pero sabemos por numerosas fuentes  que se trataba prioritariamente del congrio (género Genypterus spp.), pez del que existían (y existen aún)  tres especies. Sabemos por otras fuentes que  había dos tipos de charquecillo;  el seco y el ahumado. Tenía la particularidad este charqui seco, rico en proteínas y vitaminas,  que podía mantenerse por meses sin descomponerse ni alterarse. Por lo cual constituía un alimento ("mantenimiento") duradero, particularmente solicitado sobre todo en las regiones altiplánicas.

(11)  El charquecillo ( descrito aquí  como mejor alimento y más sabroso que el bacalao europeo)  era  llevado en mulas o carretas a muchas ciudades del interior de Bolivia. Se nombra aquí específicamente los centros poblados de  Potosí (gran centro minero de  producción de plata), ciudad de La Plata [Chuquisaca]  y Cochabamba.

(12) Se indica con precisión el número de "jornadas" (días de caminata)  entre San Pedro de Atacama, nombrado "Atacama", y Copiapó. Y de esta ciudad se dice que ya pertenece al Reino de Chile.  Son 18 jornadas de camino, es decir 18 días de penoso viaje por tierra, en cabalgadura, sin detenerse. La distancia entre dos paradas en el camino era en extremo variable, y dependía absolutamente de la existencia de  postas o tambos (entre 4 y 20 leguas) y, en lo posible, de lugares provistos de   agua. La ruta seguida  desde San Pedro de Atacama al sur -aunque aquí no se diga- era con certeza  el  antiguo Camino del Inca cuyos tambos,  por esas fechas, probablemente aún eran atendidos y cuidados por los pueblos cercanos, conforme al mandato antiguo del Inca y las ordenanzas recientes de los gobernadores españoles. Los tambos y postas  presentes en este camino incaico  fueron reportados, estudiados y dibujados con precisión por la expedición del arqueólogo e ingeniero Hans Niemeyer Fernández y sus compañeros de ruta, hecha en la década del 80 del pasado siglo (Cfr. Hans Niemeyer y Mario Rivera: "El camino del  Inca en el Despoblado de Atacama",  Boletín de Prehistoria de Chile, Nº 9,  1983, Universidad de Chile,Santiago). 

(12) El trayecto por el despoblado hacia el sur, desde el pueblo de Atacama, se señala como aquí particularmente duro, "por la falta de agua". Efectivamente,  salvo  en  contados lugares donde  los viajeros hallan minúsculos riachuelos o pozos (puquios),  este trayecto entre Atacama y Copiapó coincide con la "zona de desierto absoluto", la comarca más árida del desierto de Atacama  (y la más árida del mundo según el geógrafo alemán Wolfgang Weischet). El viaje se realiza muy cerca de las estribaciones occidentales más bajas de la cordillera de los Andes, al pie de grandes volcanes (Llullaillaco), desde donde escurren  hacia el weste algunos escasos cursos de agua, a altitudes por sobre los  2.500 m de altura. Una de las mejores y más completas y detalladas descripciones de este terrible trayecto, es la que nos ofrece el cronista español Gerónimo de Bibar, en su Crónica y relación copiosa  de los Reinos de Chile, publicada en Sevilla en el año 1558, en los capítulos  10 a  12 de su obra. (Cfr.  Gerónimo de Bibar: Crónica y relación copiosa  y verdadera de los Reinos de Chile (1558), en  Biblioteca Ibero-Americana,  Edición de Leopoldo Sáez-Godoy,  Colloquium Verlag, Berlin,  1979: 23-28).

(13). Se indica que todo este trayecto, con excepción de algunos escasos  ranchos de indios,  es despoblado. Los escasos ranchos que topan, se hallan, precisamente, "en algunas aguadas".  Se aclara lo dicho  insistiendo en que algunas aguadas ni siquiera presentan presencia humana ("no en todas las aguadas...").

(4)  Termina la Descripción con el aserto general que "en la cordillera hay muchas vicuñas y guanacos".  Sabemos por otras fuentes, como el sacerdote Reginaldo de Lizárraga, que los indígenas, al transitar por este arduo camino entre Atacama y Copiapó, solían traer consigo  perros adiestrados para dar caza a los guanacos que topaban eventualmente en su trayecto Estos perros calzaban botines especiales, hechos de cuero, para proteger sus extremidades  de las piedras  del camino. Guanacos pueden ser avistados hasta hoy en la comarca aledaña al camino del Inca. No así vicuñas, cuyo habitat normal se encuentra por sobre los  3.000-3.500 m de altitud.

Observación final.

Aunque breve y sucinta, esta relación tardía de Atacama, de los inicios del siglo XIX, contiene información valiosa que el eco-antropólogo, interesado en la relación íntima entre cultura humana y medio ambiente, puede extraer y utilizar con mucho provecho. Es lo que hemos intentado hacer en estas notas  aclaratorias al texto original.

Con especial afecto al pueblo atacameño de hoy, los modernos Licanantay, herederos y amantes de la cultura tradicional, hemos querido dedicar este capítulo de nuestro blog,  al haber cumplido en estos días los 89 años de nuestra vida. Confiamos en que los atacameños de hoy, más ilustrados que sus antecesores, sabrán conjugar sabiamente su progreso con la conservación y protección de su rico y milenario acervo cultural. Es nuestro más íntimo anhelo.





jueves, 26 de diciembre de 2013

Grete Mostny Glaser: Homenaje a una gran investigadora del mundo atacameño. Calama, 05-10-1986.



Fig. 1.   Fotografía de la arqueóloga Grete  Mostny  hacia el año  1975  (?).  Tomada de  la obra de Mario Orellana Rodríguez  titulada : Historia de la Arqueología en Chile, Colección Ciencias Sociales, Universidad de Chile, Bravo y Allende Editores,  (1996: 208)

Fig. 2.  Asistentes al Congreso Internacional de  Arqueología de San Pedro de Atacama, organizado por el jesuíta  P. Gustavo le Paige   S.J., Director del Museo de San Pedro.  Enero 1963.   De  derecha a izquierda, Grete es la tercera persona  de la fila.  El jesuíta Le Paige, de sotana gris, es el cuarto de izquierda a derecha.  (foto en la obra  citada de Mario Orellana,  1996: 208) .


El cinco de Octubre de 1986,  hace más de 27 años, con ocasión del  "Simposio sobre Patrimonio Cultural de El Loa", en el salón de honor de la Municipalidad  de Calama,  se rindió un sentido homenaje a la gran investigadora  de la etnia atacameña, Dra. Grete Mostny. Glaser.  Como invitada especial, la vimos ese día  asistir, ya anciana y cansada,   con reprimida emoción,  al Acto de reconocimiento a su eximia labor. Los organizadores del Simposio, nos solicitaron entregarle el saludo correspondiente, en nombre del grupo de investigadores asistentes. En ese tiempo, me desempeñaba yo como investigador en el Instituto de Estudios Antropológicos de la Universidad de Antofagasta. Agradecí el honor y pronuncié en esa ocasión el discurso en su homenaje, cuyo texto incluimos aquí.

Breve biografía.

Nacida en Linz, Austria el 14 de Septiembre del año 1914, llegó a Chile el año 1939. De origen judío, se vio obligada a huir del régimen nazi con su marido,  y  llegó a nuestro país donde   fue acogida por Ricardo Latcham, Director por entonces del Museo de Historia Natural, quien al poco tiempo la nombró  "Encargada de la sección de Arqueología". Llegó a ser  Directora  del mismo Museo entre los años  1964 -1982, fecha de su retiro. Obtuvo la ciudadanía chilena y casó en segundas nupcias con  Juan Gómez Millas, ex Rector de la Universidad de Chile.  Falleció en Santiago el 15 de Diciembre  de 1991. Pocos días después, el Senado chileno le rindió un sentido homenaje. Se lo merecía con creces.

Cuando se realizó el  Acto de Homenaje en  su honor en la ciudad de  Calama , al que aquí se alude, Grete tenía 72 años bien cumplidos. 

Un Acto del que nadie se acuerda.

No quisiéramos que este Acto (del que ya nadie se acuerda) y  este homenaje pase desapercibido para la futura historia de Calama y de los pueblos atacameños. Por eso hemos decidido estampar aquí el texto completo del discurso pronunciado aquel día,  texto seguramente largo tiempo olvidado y, tal vez,  ya desaparecido de los anaqueles del otrora  vigoroso "Centro Cultural de Calama".  A través de sus párrafos,  podremos seguir los diferentes capítulos de la incansable vida de investigación de esta notable arqueóloga  extranjera, avecindada en nuestro país y nacionalizada chilena.


Texto del  discurso.

" A  GRETE  MOSTNY,  CON  ADMIRACIÓN  PROFUNDA.

"Chile la ve llegar en 1939, cuando nuestra arqueología estaba aún en pañales. Si bien brillantes pioneros como Max Uhle, Ricardo Latcham,  Aureliano Oyarzún y Augusto Capdeville y otros más, habían ya hecho señalada obra en la presentación de algunos hitos fundamentales  en la arqueología nacional, particularmente en nuestra zona atacameña, Grete se dedicó con pasión y entusiasmo  a profundizar  y ampliar el campo de estudio.

"A través del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago que la cobijó durante casi toda su fructífera labor antropológica y arqueológica, Grete nos fue entregando más de 100 trabajos científicos, en su mayoría de tipo arqueológico, enriqueciendo con ellos considerablemente nuestro conocimiento de la  1ª y 2ª Región.

"Su sólida formación humanista y su doctorado en Bélgica en Filología e Historia  de Oriente, le otorgan la seriedad y la metodología profunda para enfrentar el examen de nuestras antiguas culturas . Y la egiptóloga en ciernes, se convierte, por un increíble azar político, geográfico y cultural, en la gran experta en la cultura atacameña, maestra y ejemplo de las actuales generaciones de arqueólogos chilenos.

"Si bien publicó valiosas contribuciones sobre la  zona de Arica, la Serena y la zona central de Chile, e incursionó con gran vitalidad en la antropología y etnografía de los grupos fueguinos,  su pasión máxima fueron estos pueblos desérticos, sus oasis, sus hombres y paisajes en esta 2ª Región.

"Reseñemos ahora algunas de sus obras cumbres, con el temor de enfatizar, con cierta parcialidad, aquellos trabajos en los que marcó nuevos rumbos y senderos  a la investigación nacional.  En 1948,  publica  su extenso artículo "Ciudades Atacameñas", fruto de una incansable  labor de terreno y cartografía de las principales ruinas de los antiguos pueblos del área. Tal esfuerzo, hasta hoy, no ha sido superado.

"En 1954 presenta uno de sus mayores y más profundos trabajos: Peine un pueblo atacameño, a la vez antropología, etnografía, lingüística  y biogeografía del pueblo más meridional del Salar de Atacama. La investigación data de 1949. Grete frisaba apenas en los 34 años.  Aquí supo utilizar, sagazmente su predilección por la lingüística, rescatando nuevos antecedentes para el estudio de la lengua atacameña o kunza.  Grete me confiaba  hace pocas horas: "cuando llegué a Peine visité una familia donde había un niño enfermo, me habían pedido que lo llevara a Calama. Ahí oí conversar en una lengua extraña, que no era el castellano. Me confesaron, tras alguna vacilación, que  era un "dialecto" y que lo llamaban  "kunza".
Su contribución al estudio de una lengua, ya por entonces casi del todo extinguida, fue crucial. En efecto, había ya por entonces muy escasos parlantes de dicho extraño idioma, que hasta hoy ha resistido todos los intentos de afiliación lingüística.

"Pero "Peine, un pueblo atacameño", fue también un extraordinario trabajo etnográfico y análisis profundo de costumbres, descripción detalladísima y acuciosa de todos los aspectos de la vida diaria: ajuar doméstico, vestimenta, vivienda, asentamientos, sistemas agrícolas y ganaderos, fiestas y ritual religioso de los habitantes atacameños de la zona. Nada escapa a su ojo avizor,  ni siquiera la flora o fauna, la toponimia o la composición química de sus aguadas o pozos.

"Grete comprende, siguiendo una tradición  de las mejores etnografías extranjeras, que una comunidad humana solo puede ser entendida en su integridad. Antes  de la aplicación de la "teoría de sistemas",  Grete ha comprendido que el pueblo o comunidad es un "todo" un "sistema" el que,  por tanto, exige análisis integral de todos sus componentes. Cuando por entonces apenas hablábamos de  ecología, su análisis no ha sido superado ni lo será por mucho tiempo. Más aún, me atrevería  audazmente a afirmar que esta obra magna es la única etnografía realmente completa escrita hasta hoy en Chile.

"Me confiaba su autora hace algunos instantes aquí en Calama: "ojalá se hiciera, después de transcurridos casi 40 años un nuevo estudio de Peine, para  detectar sus cambios, su  transculturación". Tarea ímproba que habría que emprender un día, sin duda, tras las huellas frescas de Grete y con su misma tenacidad  [y agregaría yo hoy,  2013,  con su idéntica metodología de análisis].

"Sorprende recorrer  las apretadas páginas de este riquísimo estudio. Parece increíble que tal obra haya sido hecha  por solo tres personas (un  geógrafo, un antropólogo físico y una antropóloga: la misma Grete) en el espacio de solo tres semanas de arduo trabajo  en terreno. ¡Ejemplo y lección para nosotros, sus seguidores, que podemos llegar hoy a las comunidades con tanta facilidad, rapidez, y  comodidad!.

"El influjo e impacto inca, en la zona central del país,  muy poco estudiado  hasta entonces, recibió un inusitado impulso. con la publicación de dos trabajos claves: "Un cementerio  incásico en Chile Central (La Reina,  Santiago)", en  1947 y "La momia del Cerro El Plomo" (1957) que reseña el descubrimiento de un sacrificio humano de una niña lupaca  a las divinidades de las aguas y de los montes. Trabajos ambos que arrojaron nueva luz sobre el poblamiento de colonos y colonias incaicas  hasta la zona del río Maipo.

"Junto con el Dr. Alejandro  Lipschutz viaja al extremo sur (Punta Arenas e isla Navarino)  a estudiar aspectos de la biología y antropología cultural de los últimos descendientes de los yámanas o yaganes. La historia y cultura de los grupos étnicos en vías de extinción ha sido,  también, una obsesión de Grete.

"Su amplio conocimiento de la  arqueología chilena le permitió escribir, en apretada síntesis, su obra de divulgación: "Prehistoria de Chile", que ha conocido innumerables ediciones y que ha sido el vademecum  obligado de la arqueología de los grupos indígenas chilenos para todo el estudiantado nacional.  Sin esta obra de Grete habría carecido el joven chileno del trabajo básico que le  le abría el acceso al conocimiento científico de nuestras raíces prehispánicas.

"Variados otros aspectos de la antigua cultura atacameña ha  quedado  en evidencia en los estudios de Grete: sus ideas religiosas, su arte rupestre singular y bellísimo, su  artesanía, su vestimenta y adornos, aspectos que otros investigadores en esta misma oportunidad  [i.e. en este mismo Simposio]  han seguido profundizando.


[Síntesis de su legado].

"Yo me atrevería  audazmente a sintetizar el legado de Grete Mostny en lo siguientes aspectos:

a)   es absolutamente necesario hacer las investigaciones sobre las culturas  y los pueblos  en el terreno mismo, no desde el solo gabinete;
b)   es preciso aplicar la más avanzada tecnología de estudio que sea posible adquirir. No hay que ir a "ensayar" con las comunidades;
c)   es preciso trabajar en equipo. Una comunidad es un todo sistémico que debe ser enfocado en su globalidad;
d)   si es siempre necesario comenzar con numerosos análisis de detalle, se ha de procurar, sin embargo, llegar  síntesis generales con el objeto de hacer avanzar la ciencia antropológica;
e)  es indispensable perseguir temáticas relacionadas entre sí, en zonas próximas, a fin de llegar a conclusiones válidas; hay que evitar a toda costa la dispersión tanto temática, como geográfica;
f)    hacer ciencia antropológica  es la suma de tesón, observación,  método, análisis sistemático y control repetido. La ciencia no se  hace en conversaciones de pasillo, ni en las charlas; ni siquiera en los Congresos. Se realiza en el estudio profundo y silencioso, tesonero e incansable;
g)   para hacer ciencia hay que tener avidez por aumentar el conocimiento para el provecho de toda la nación, no sólo para el solaz intelectual de unos pocos "iniciados" o entendidos.


"La figura de Grete se agiganta hoy junto al recuerdo de un Max Uhle, Ricardo Latcham o Gustavo Le Paige, antecesores heroicos del conocimiento de  la cultura atacameña: la del pasado y la del presente.

"Estamos  profundamente convencidos de que el conocimiento vívido, profundo y sistemático del pasado de nuestra Región [Antofagasta]  es y será siempre el único modo de entender las reacciones y vivencias del poblador autóctono. de nuestros pueblos actuales. No hay acción social o cultural, de cualquier tipo que sea,  que pueda darse el lujo de  ignorar la historia, y el desarrollo evolutivo de la vida de los pueblos.

"Grete, quien supo  aunar el estudio arqueológico y el etnográfico actual de los habitantes del ecúmene atacameño,  nos ha dado la gran lección. Ojalá  sigamos  decididamente sus huellas.

"Verla hoy aquí, erguida y pálida, pero ansiosa y soñadora, junto a nosotros, para dar juntos cima al primer "Simposio sobre el Patrimonio Cultural de El Loa", es para nosotros médicos, arquitectos, antropólogos, historiadores y arqueólogos interesados en esta comarca,  ocasión de estímulo y tremendo desafío.  Y para el pueblo y autoridades de Calama,  es ella el símbolo  viviente  de un renacimiento y vivencia de los grandes valores culturales del pasado".

He dicho.

Recuerdo personal de esos días.

El día anterior,  4 de Octubre de 1986,  todos los asistentes al Simposio habíamos subido en bus  a visitar el alejado pueblito de Caspana. Fue este viaje respuesta a un deseo explícito de Grete. Recuerdo bien la lenta repechada del grupo caminando entre las piedras  por los tortuosos senderos del pueblo, observando con atención  las viviendas,  sus habitantes y sus hábitos. Éstos, curiosos, no  podían imaginar siquiera  quién era su ilustre visitante. Acompañé a Grete durante todo ese trayecto  y percibí, en sus ojos y en su mirada penetrante -tan característica suya-  el interés y la emoción  que le producía visitar Caspana,  después de tantos años. Ese fulgor de su cariñosa mirada  que,  transcurridos tantos años, aún conservo fresco y vivo en mi memoria.

Un día, Dios mediante,  daremos a conocer la conversación que sostuve durante todo aquel viaje a Caspana, con Grete,  sobre variados temas atacameños. Esa grabación que conservo hasta hoy  y nunca ha sido transcrita,  nos va a dar  tal vez  más de alguna sorpresa, al transmitirnos retazos de su legado antropológico, como producto directo de esa visita. Visita inolvidable que  no podré olvidar,. Fue la última vez que ví  yo  y traté a  Grete, quien  partiría de este mundo solo cinco años después.

 Fue su postrer adiós al mundo atacameño.


Epílogo.

Muy poco material nos ofrece hoy la web sobre esta eximia investigadora de nuestra arqueología nacional. Ni siquiera buenas fotografías suyas. La pequeña biografía que le dedica  Wikipedia es por desgracia, débil, incompleta e insuficiente. No reseña su riquísima  bibliografía sobre los temas atacameños,  o sobre  los descubrimientos de las cultura inca.  No nos demuestra  su importancia como consumada  arqueóloga y etnógrafa.  Mucho nos sorprende esta carencia que quisiéramos de algún modo remediar en este capítulo. Tampoco ahonda mayormente en su  magnífico legado la obra de Mario Orellana,  dedicada a la  historia arqueológica  de Chile (Bravo y Allende Editores, 1996).

Ojalá un  día  -tal como se hizo con el investigador Hans Niemeyer-  algún arqueólogo con dotes de escritor emprenda la nada fácil tarea de trazar una rica biografía de esta notable investigadora que pasó casi toda su vida  investigando realidades culturales de nuestra patria y en nuestra patria, a la que dedicó sus mejores energías. El año próximo celebraremos el centenario de su nacimiento en Linz, Austria.  Sería el momento exacto para presentar una buena biografía de Grete. El Museo Nacional de Historia Natural  de Santiago debe guardar, sin duda, un rico acervo fotográfico y documental sobre su quehacer arqueológico y etnográfico. Alguien debe explorarlo y explotarlo, en beneficio de las futuras generaciones de investigadores. El legado de Grete queda, mientras tanto, esperando la aparición de un buen biógrafo.  Pero éste  deberá estar familiarizado con el idioma alemán,  lengua que ella aprendió desde la cuna y que usó en muchos de sus apuntes.  La gran duda: ¿llevó Grete un "Diario de Vida" o de terreno?.  Es muy probable. ¿Alguien lo sabe?.


Esa biografía es  una deuda pendiente de nuestro país para con ella. ¿Quién recogerá  el guante?.