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sábado, 29 de diciembre de 2012

Requiem por un visionario de la historia cultural tarapaqueña: Patricio Advis al año de su partida.

Imágenes integradas 1
Patricio Advis en su estudio rodeado de libros y documentos, medita, intrigado,  sobre el paso del conquistador  Diego de Almagro por el Despoblado de Atacama (Foto gentilmente facilitada por el arquitecto Alberto Prado  especialmente para este capítulo). 

La Partida del explorador del Tamarugal.

Hace exactamente un año (30 de diciembre 2011)  un cáncer  agresivo e irresistible  nos arrebataba de improviso al amigo, el arquitecto e historiador, Patricio Advis Vitaglic. El cigarrillo,  su  nefasto e inseparable compañero de faena,  enemigo secreto pero implacable del hombre moderno, lo llevó a la tumba. En estas páginas de mi Blog, dedicadas  en su mayor parte a  historiar y describir el Norte grande chileno, quisiera hacerle hoy un homenaje sentido, nacido desde el fondo del alma. Porque Patricio es parte imborrable de esta "historia".  Hace un año, el 31 de diciembre  2011, le dedicamos con especial afecto un capítulo del Blog intitulado:  "Una mirada espacial a la Historia: el aporte científico de Patricio Advis Vitaglic, arquitecto".

Un año exacto ha transcurrido en silencio, sin su presencia  siempre alentadora y fecunda.

Advis y la historia colonial de Tarapacá. 


En efecto, la  descripción  temprana de Tarapacá colonial en sus diversas facetas, (demográficas, religiosas, económicas)   le debe  un potente y sólido reconocimiento, mucho más que la arquitectura citadina, en la que descolló como pocos. Porque  sus numerosas obras arquitectónicas, que jalonan  orgullosas  algunas calles de nuestra ciudad de Iquique,  durarán lo que las modas: solo un breve tiempo. Y - lo apostamos-,  el ataque implacable del mazo de 25 libras y/o la retroexcavadora, darán  cuenta de ellas tal vez antes de que se cumpla un siglo. Es el triste sino de nuestra arquitectura local en manos de los "amantes del mentado  progreso".

 Su rica producción histórica  reflejada en  sus libros y artículos,  en cambio,  es imperecedera, eterna.  Ahí  quedarán enhiestos y desafiantes del tiempo, sus análisis históricos sobre Tarapacá, a los que dedicó tal vez más tiempo, energía  y pasión  que a su propio arte de vocación: la arquitectura.

Un breve recuento de su obra.

Quisiéramos brevemente bosquejar su trayectoria en el campo del "historiar" tarapaqueño. No es nuestra pretensión estudiar en profundidad su legado. Otros lo harán, tarde o temprano  y con mayores armas que las mías. Solo nos referiremos a algunos de sus trabajos,  que en su momento hicieron época.

En 1971, e influenciado tal vez por el historiador nortino Oscar Bermúdez Miral, escribe  su primer artículo histórico dedicado a las "chacras de los antiguos"  en la Pampa del Tamarugal. A través del arqueólogo  Lautaro Núñez, a lo que creemos,  conoce el "Plano de la Pampa de Yluga"  del sevillano  Antonio O´Brien y se pone a estudiarlo. Nace así su  creciente interés por las "obras" de los antiguos, reflejada en Planos y mapas  coloniales. Así surge, en 1971,  su primer  trabajo que quedó lamentablemente  inédito:  "Antiguos sembríos en el desierto de Huara (o Iluga) en  la Pampa del Tamarugal".  Este temprano trabajo influirá decisivamente en los trabajos de campo que el Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica iniciarán  en la zona a partir del año 1972. 

Al final de su vida, nos brindará varios trabajos de gran fuste, en particular   su acabado estudio del paso de Diego de Almagro por el desierto tarapaqueño, al parecer su obra histórica cumbre.
La revista iquiqueña "Camanchaca"  del Taller de Estudios Regionales  (TER) ,  acogerá tempranamente varios de sus  artículos de corte histórico-cultural. Recordemos tres, a nuestro juicio  los más representativos de sus inquietudes históricas:

Su producción histórica.

Artículos:

1)  Advis, Patricio, 1989. “Alcance geográfico del nombre Valle de Tarapacá en la temprana Colonia”, Revista Camanchaca, Nº 8, Taller de Estudios Regionales (TER), Iquique.

2)  Advis, Patricio, 1990. "La Doctrina de Tarapacá en el siglo XVI (Perfil administrativo eclesiástico)". Revista Camanchaca,  Taller de Estudios Regionales (TER) ,Nº 12-13, 76-90.

3) Advis, Patricio, 1990.  "Ique-ique de los pescadores (la caleta prehispánica, 1535)",  Revista Camanchaca,  N º 11, Taller de Estudios Regionales (TER),  37- 44, (con plano de Iquique temprano).

Libros:

1) La iglesia colonial de San Antonio de Matilla: su origen,  su fechado , sus transformaciones,  Ediciones IECTA, Iquique, 1990.

2) La batalla de Tarapacá y sus hechos memorables, Universidad Arturo Prat, Iquique,  1989.

3) La arquitectura de Iquique durante el período salitrero, Editorial Pehuén,  Santiago de Chile,  2008.

4) El desierto commovido  Paso de la hueste de Almagro por el Norte de Chile, Ediciones Universidad Arturo Prat, Iquique. Chile, 2008.


Su legado científico.

 Tres aspectos campean, a nuestro juicio,  en la obra científica histórica de Patricio Advis, todos ellos  muy necesarios hoy para el antropólogo, geógrafo, historiador o  arqueólogo  de campo:

1)   Su afán de reunir el máximo de información previa sobre el tema de estudio. Pasaba meses y meses juntando el material. No fue amigo de improvisaciones. Hacía cualquier esfuerzo por conseguir  la obra que le  faltaba. Su bibliografía de referencia era siempre sobreabundante  y precisa.

2)  Su interés por la  geografía, geomorfología  y ecología de los paisajes que estudia le lleva a visitar y recorrer a pie grandes extensiones. Más de una vez lo hace con sus discípulos, estudiantes de arquitectura de la Universidad Arturo Prat de Iquique, su Alma Mater.  Sólo así puede  animarse el investigador a describir los paisajes de antaño. Advis es cualquier cosa menos un hombre de gabinete. Con ese conocimiento concreto de los lugares que narra,  se puede dar el lujo a veces de corregir y enmendar los dichos de ciertas "vacas sagradas" de nuestra historia. Y es lo que le recomienda a los futuros investigadores:  recorrer a pie, con los bototos calzados  y una cantimplora con agua al cinto, los tramos pedregosos del desierto. Así  conocerá de cerca el "Camino del Inca" - el Qhapaqñan- y otras antiguas huellas visibles de la presencia humana en el desierto.

3) Su anhelo por compartir conocimientos. Tenía  un profundo respeto por las opiniones científicas de los demás, mientras éstas fueran fundadas. Por ello gustaba discutir  los temas con otros especialistas, a menudo con una tacita de café en la mano y unos cigarrillos. Fuimos varias veces testigosy partícipes de ello. Era un amenísimo conversador y, a la vez, un tenaz y curioso interrogador. Así se iba él  formando una opinión propia, autorizada,  sobre su tema de estudio

Advis un geógrafo humano y un eco-antropólogo.

Si le hacemos aquí un sentido homenaje es porque estamos convencidos, leyendo con lupa  sus escritos, tejidos en un cuidado castellano, que Advis avizoró sagazmente la necesidad de aunar férreamente historia y geografía, historia y paisaje, historia y territorio, en una mirada de conjunto, donde la cartografía  (el plano, el croquis) servía como  punto de tangencia entre ambas disciplinas. Son raros los historiadores que  buscan apoyo en la geografía humana y en la geomorfología o geografía física. La mayoría de los autores antiguos, simplemente las soslaya. Hoy,  por fortuna, cunde entre los historiadores  la urgencia por incorporar la visión  geográfica del paisaje  y del territorio, al estudio de cada una de las comunidades humanas. El geógrafo alemán  Karl  Ritter (1759-1839) decía muy sabiamente:  "la Naturaleza (Natur) y la Historia (Geschiche) son términos que se hallan  perpetuamente asociados; entre éstos debe gravitar  el pensamiento del geógrafo humano", y - agregamos nosotros- también  del eco-antropólogo (Cfr. Albert Demangeon,  Problèmes de géographie humaine, Librairie Armand Colin, Paris,  1952: 27).

 Es exactamente lo que trató de plasmar en sus escritos nuestro amigo Patricio Advis  Vitaglic.


Fugaz encuentro.

Surcaste, valiente, un día
el fiero Tamarugal,
montando como tu guía,
en bello y bravo alazán.

A  la vera del camino,
hallaste a Diego, el ladino;
él susurrando te dijo,
entre ansioso y atrevido:
"Patricio, tu eres mi hijo".


En el día del  primer aniversario de su partida de este mundo, sirvan estas breves reflexiones para alivio y consuelo de sus seres queridos que lo lloran, así como para  animar a los futuros investigadores de la tierra tarapaqueña a  seguir fielmente sus pasos. 

Patricio Advis tiene aún mucho que enseñarnos.


Dr. Horacio Larrain B. (Ph.D.)

Centro del Desierto de Atacama
Pontificia Universidad Católica de Chile.

Iquique 30 de diciembre 2012.











viernes, 5 de diciembre de 2008

La Fauna observada por O´ Brien en el área de Huantajaya (1765)

Incluimos en este segmento varias fotos de aves de la familia Columbidae (palomas), y que se hallan presentes hoy en el Area de Iquique. Al analizar con ojo zoológico las observaciones faunísticas que O´Brien nos entrega en su Descripción, hay una referencia especial a "unas aves pequeñas, color de tierra con pintas negras". Este fino detalle descriptivo, muy poco usual en autores antiguos, ha llamado bastante nuestra atención y nos ha forzado a buscarle una explicación científica congruente.

Cuando nos habla O´Brien de un "pajarito pequeño", es probable que tome como punto de referencia inconscientemente a las palomas (Columba livia Linneo), de la misma familia Columbidae, y que por entonces al parecer aún no poblaban esta zona, pero que le eran perfectamente familiares de España. Es decir, se trataría de pajaritos más pequeños que las palomas, bien conocidas de todos los españoles.

Si, como creemos, la descripción alude casi seguramente a un tipo de tórtola, veamos imágenes nuestras de todas las Columbidae o clases de palomas que hoy existen en estado natural en la zona de Iquique y su región. La fina descripción que nos hace O´Brien, aunque escueta, creemos es suficiente para decidir a qué especie de ave se refería el autor.


1. Tórtola grande o cuculí, Zenaida meloda en Pica, Noviembre 2008. (Foto H. Larrain)

2. La misma especie (Zenaida meloda) , macho y hembra en Pica, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain).

3. La especie más pequeña o quihuahua en Pica (Columbina cruziana; en inglés conocida como "Croaking Ground-dove"); (Foto H. Larrain).

4. Zenaida meloda o tórtola cuculí en Pica, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain).

5. Tórtola peruana o Zenaida auriculata Des Murs, en Iquique, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain). Creemos que éste es el ejemplar descrito por O´Brien en 1765.

6. Columbina cruziana o quihuahua, en jardín en Iquique, diciembre 2008 (foto H. Larrain)

7. Zenaida meloda en nuestro jardín en la ciudad de Iquique; es conocida como "cuculí" en el Norte de Chile. Su nombre en inglés es : West Peruvian dove".(Foto H. Larrain, diciembre 2008). Habitante del Perú y Norte chileno, en la actualidad ya está llegando a los alrededores de Santiago (información personal Alfredo Ugarte Peña). Obsérvese el área de plumas blancas en el borde del ala, que este ejemplar despliega hermosamente.

Por numerosas razones que aquí exponemos en detalle , nos inclinamos a creer que sea Zenaida auriculata ( en inglés: "Eared dove") y no otra, la especie de que nos habla O´Brien en su "Descripción" de Tarapacá como presente en el área de las Minas de Huantajaya . Ostenta una patente área atornasolada en la zona del cuello. Observe, además, las varias y grandes "pintas negras"en sus alas, señas a las que muy claramente alude O´Brien (Foto H. Larrain).


Hemos indicado ya en un capítulo anterior del Blog cuál es la flora que Antonio de O´Brien observa y describe en los alrededores de las Minas de plata de Huantajaya hacia 1765. Nos hemos sorprendido de que haya sido capaz de tomar noticia y describir con tanta prolijidad los líquenes y las formaciones de tillandsias (Tillandsia landbecki) , que el denomina por entonces "pajonales". Con tal grado de exactitud, nos está revelando tanto su carácter de testigo presencial y frecuente visitante de la zona, como también su fidelidad descriptiva. Lo que infunde a toda su "Descripción" un carácter de credibilidad notable.

Nos toca hoy referirnos a su percepción y observaciones en torno a la fauna presente en los cerros costeros donde está el asiento minero de Huantajaya.

He aquí el brevísimo párrafo pertinente:

"No se cría en estos parages sabandija alguna, mas que ratones. Las Moscas y Pulgas son plagas mui molestosas e insufribles. Se crían unos Pajaritos pequeños de color de tierra con pintas negras, que solo se mantienen de comer moscas, a estos llaman pichinchos". [Nota 39]

Detengámonos un momento a examinar este fragmento del texto. Nos parece enteramente normal que las "plagas" nombradas: ratones, moscas y pulgas, hayan proliferado en un ambiente donde la higiene no fue precisamente la norma. La extrema escasez de agua, por una parte, y la depositación de la basura junto a los campamentos hechos de precarias habitaciones de muros de costrones, tenían que fomentar en alto grado el desarrollo de estas plagas.

De los ratones nada sabemos en concreto. Tal vez se trató del pequeño roedor costero, presente en todos los oasis de niebla. En tal caso podría ser la especie Phyllotis darwini rupestris, de la Familia Sigmodontidae. Lo que no sería nada de raro, pues el oasis de niebla de Huantaca, donde hasta hoy hay algo de vegetación y fauna nativa, se halla sumamente cerca de Huantajaya. Pero no sería tampoco nada de improbable que pudiese haberse desarrollado, en estos campamentos donde pululaban centenares de obreros y sus familias y gigantescos basurales, ratones grandes, de las especies europeas Rattus rattus o R. norvegicus, que habrían fácilmente podido llegar con las cargas y fardos al campamento, procedentes de los navíos que anclaban en la caleta de Ique-ique. Porque hasta el día de hoy prosperan en Iquique y en casi todas las caletas costeras.

Desde el punto de vista ornitológico, mucho más interesante para nosotros es el dato referente a los "pajaritos pequeños color de tierra". En primer lugar, porque se trata obviamente en este relato de aves endémicas (nativas) y no traídas o atraídas de alguna manera por la presencia humana. Creemos que estos "pajaritos" podrían ser reconocidos con un buen grado de certeza por nosotros hasta el nivel de especie. Porque las únicas dos especies de aves nativas que podrían calzar perfectamente en esta categoría descriptiva, es decir, "pequeñas color de tierra y con pintas negras en las alas)", son dos especies de tórtolas o Columbidae las que hasta hoy existen en la zona de Iquique y alrededores. Las fotos que ilustran este segmento del Blog, son ilustrativas de las tres especies aquí nombradas.

En nuestra opinión sólo caben dos posibilidades de identificación, de entre las especies "color de tierra", esto es grises o pardas pálidas, que presentan nítidas pintas negras en su plumaje: o se trata de la especie conocida como tórtola peruana Zenaida auriculata Des Murs, o de la especie bastante más pequeña, Columbina cruziana Prévost, llamada comúnmente quihuahua, provista de un pico amarillo y que posee varias manchas muy pequeñas de color negro en su plumaje. Porque de la llamada cuculí (Zenaida meloda Tschudi), tórtola de tamaño apreciablemente mayor, no podría tratarse ciertamente aquí ya que carece de las típicas "pintas negras" que le son propias, según la descripción explícita de O´Brien. La especie Zenaida auriculata tiene, en cambio, entre 5 y 6 manchas grandes, negras en cada ala, que destacan por sobre el plumaje gris claro, terroso, muy notorias, en el área de las plumas denominadas rémiges o "remeras".

En Iquique esta especie hoy día es muy numerosa, mucho más que su congénero Zenaida meloda llamada corrientemente "cuculí", dotada de un melodioso canto. Para interpretar la descripción de O´Brien, nosotros nos inclinamos por la especie Zenaida auriculata o tórtola peruana, por ser de mayor tamaño, dotada de pintas de tamaño muy visible y también de mucho mayor abundancia actualmente en la zona.

Hemos presentado arriba fotos de las tres especies de tórtolas que hoy existen en Iquique (ciudad) . Extrañamente, la especie Zenaida auriculata o tórtola peruana, que sospechamos sea la descrita por el sevillano, siendo hoy extraordinariamente abundante en la costa (Iquique), no llega a las quebradas interiores ni al oasis de Pica y Matilla, por razones que desconocemos.

Por fin, resulta de gran interés el dato que nos da O´Brien respecto al nombre dado localmente a esta avecita: pichincho, nombre de claro ancestro indìgena (pichinchu) . O´Brien también nos ofrece otros nombres locales de aves o insectos , en su valiosa Descripción. Este nombre no parece haber sobrevivido [nunca lo hemos escuchado en la zona]y al parecer sería desconocido hoy en la región de Iquique. Estos "pichinchos" se han alimentado seguramente en los extensos basurales de las Minas de Huantajaya, pues hoy también comen toda suerte de desperdicios en Iquique, además de granos y semillas, que es su alimento más propio.

Esta denominación: "pichincho", parece tener cierta resonancia local en nombres como camanchaca, Pichalo, Cavancha, Chomachi, Pacache, y otros más, que podrían tener una cierta similitud con denominaciones propias de la lengua pukina, que al parecer, habría sido la común en esta zona. En todo caso, estos topónimos no encuentran una clara significación a través de las lengua quechua o aymara, y menos atamcaña o kunsa.

Un argumento adicional en favor de la elección de Zenaida auriculata, es que las otras dos especies de aves existentes hoy en la zona, poseen nombres locales ampliamento conocidos: cuculí , la una y quihuahua, la otra. En cambio, de Zenaida auriculata, no existe en nuestra región nombre propio conservado de antaño. Pudiera ser, pues, que efectivamente estos fueron los famosos "pichinchos" de los triempos de O´Brien, como lo creemos hoy.

No deja de ser curioso, por fin, que no se haga referencia alguna a dos tipos de buitres hoy día omnipresentes en toda la costa norte chilena: el gallinazo o jote de cabeza roja (Cathartes aura) y el jote de cabeza negra, (Coragyps atratus). Tal vez estas especies eran mucho menos frecuentes que hoy, ya que no llaman la atención de O´Brien. Tal vez, ni siquiera existían por entonces en la región, lo que no nos parece muy probable. dada la ubicuidad de esta ave, que hoy recorre infaltablemente todos los ambientes del desierto, observándosele planeando aún en los rincones más secos y áridos de la pampa.