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sábado, 22 de junio de 2019

Extrañas vainas de una casi desconocida planta autóctona del Norte de Chile: la "fortuna", espinillo o "kuti huaynitu".


Una planta muy poco conocida en Chile.

Fig. 1.  Sector denominado Comiña, entre las localidades de Matilla y Pica. A los costados del camino de tierra que penetra hacia la zona de parcelas situadas más al Norte, se puede observar  gran cantidad de  especímenes de "Fortuna" o  "Retortón", que brotan  en forma natural  junto a los antiguos cercos de caña. Es ésta una planta rastrera,  tal como se puede observar en las figuras 1 y 2, pero puede erguirse hasta los  50-80 cm  o más aún,  aferrada a los cercos divisorios de las propiedades.  (Foto H. Larrain, agosto 2016).


Fig.  2.  Esta planta tiende a  llenar los espacios donde  crece y con sus abundantes espinas  dificulta el paso de personas y animales. En las actuales chacras de frutales, es rápidamente eliminada por sus dueños, por su carácter invasivo. (Foto H. Larrain,  Septiembre 2016).

La cocha de la localidad de Pica.

El viajero que llega  a bañarse a la famosa "cocha" del pueblo  de Pica, a 100 km al interior de la ciudad de Iquique (Norte de Chile), se encuentra con numerosos puestos de frutas que exhiben  la producción de la zona: limones, mangos, guayabas, naranjas, tangelos,  pomelos. También  se exhibe, en pequeños puestos,  artesanías traídas del Perú y Bolivia, especialmente prendas de vestir tejidas con pelo de llamas u ovejas y, por excepción en el caso que nos ocupa, algunas artesanías  locales.  A ellas nos referiremos aquí.

Esta "cocha" (= "mar", en lengua quechua) es un tranque que recoge las aguas calientes que brotan de un antiguo manantial  conocido como "El Resbaladero".  Sus aguas son aprovechadas desde tiempos coloniales para el regadío de numerosas chacras. Éstas, dan vida al oasis. Esta "cocha" es una de las cuatro conocidas desde antaño en Pica (Concoa, Resbaladero, Las Ánimas y  Jesús María). Casi seguramente de origen indígena algunas de ellas, los españoles  las ampliaron  considerablemente y con ellas regaron sus propiedades frutícolas, incrementando notablemente el área agrícola regada. El nombre de una de éstas: "Concoa"  es ciertamente indígena, a diferencia de las otras que delatan claramente su origen hispano. "Con" era el nombre con que era venerada  una divinidad puquina, etnia originaria que ocupó buena parte de los territorios de Arequipa, Moquegua, Tacna y Tarapacá, según los estudios del lingüista peruano  Rodolfo Cerrón Palomino. Muy probablemente, ésta sea la cocha más antigua, existente desde tiempos indígenas. Los españoles, al asentarse allí desde mediados del sigo XVI, ampliaron el sistema, abriendo nuevas galerías, pero siguiendo el  procedimiento antiguo.

 Fig. 3. La cocha  de Pica en el sector llamado "El Resbaladero". De un socavón practicado al fondo, brota la abundante vertiente de agua caliente,  de origen volcánico. (Foto H. Larrain, agosto 2017).


Fig. 4.  Vista hacia el estanque utilizado  para riego,  que acopia  y recoge las aguas  procedentes de la cocha principal  de "El Resbaladero". (Foto H.  Larrain, agosto 2017).

Fig. 5. Ornamentación reciente que caracteriza los principales frutos que se producen en el oasis de Pica. Punto de ingreso a la cocha "El Resbaladero". Mi hija María Cristina, en su visita del mes de agosto 2017. (Foto H. Larrain).

Atracción turística.

La cocha "El Resbaladero" se ha transformado hoy en una espaciosa y bien cuidada piscina municipal, muy concurrida, a la que acuden numerosos visitantes en invierno y verano, para refrescarse con sus aguas calientes, a las que la gente, además,  atribuye propiedades medicinales. Sus aguas sulfurosas y calientes, en efecto, delatan un origen evidentemente volcánico. Los nombres castellanos de estas vertientes  (El Resbaladero, Jesús María o Miraflores),  comprobarían, casi seguramente, su apertura en tiempos españoles, pero siguiendo el antiguo patrón de riego indígena.

Una extraña legumbre: el  mastuerzo o "fortuna".

Uno de los frutos de la escasa vegetación  autóctona que ha logrado sobrevivir en el lugar es el mastuerzo, espinillo o retortón (Prosopis strombulifera), que  es utilizado hoy profusamente con fines artesanales en la localidad de Pica. En dos capítulos anteriores, publicados en este mismo blog (Ver bibliografía , abajo) hemos hecho alusión a este raro representante del género Prosopis, de la familia botánica Fabaceae. "Raro", por ser casi la única especie arbustiva de su género que comprende casi únicamente especies arbóreas, estudiadas por el botánico argentino Arturo Burkart (1906-1975), y "raro" también, por la extrañísima forma que presenta su fruto, fuertemente retorcido  en espiral, a la manera de un resorte.

El kuti huaynitu  o "fortuna".


Fig. 6.   Hojas, flores  y frutos  de la especie llamada "Fortuna"  o "kuti hauynitu" en la localidad de Pica  (Foto H. Larrain,  septiembre  2016).



Fig.  7. La abeja de miel (Apis melifera)  libando sus flores  en forma de cabezuela, de un amarillo intenso.  (Foto H. Larrain, septiembre 2016).

Fig. 8.  Observe los curiosos frutos retorcidos en espiral, semejando un resorte,  característicos de esta especie de Prosopis. Su peculiar forma ha dado origen a  su nombre como "retortón"  o también "retortuño", con que se le conoce en  nuestros países vecinos.

Fig. 9.  Sus espinas pueden alcanzar los 2,2 cm. de longitud. La profusión de  espinas es algo característico de todos los representantes del género Prosopis. En  la especie Prosopis alba (algarrobo) de la zona central de Chile, éstas pueden alcanzar  hasta un máximo de 8 cm.(Foto H. Larrain, septiembre 2016).

Materia prima para artesanía popular.

En este capítulo, nos vamos a referir especialmente  a la utilización con fines artesanales, de las vainas o  frutos de esta curiosa especie de Prosopis,  presente en la zona. En nuestro país,  esta planta es muy poco conocida por lo restringido y alejado de su habitat actual. Se le ha encontrado preferentemente en el área de Pica-La Huayca, en el Tamarugal  pero también, hay referencias a su hallazgo reciente en  el humedal del río Lluta (Arica). Pertenece al género Prosopis, y los lugareños  la conocen vulgarmente en Pica con el nombre de "fortuna", mientras que los residentes aymaras locales la denominan invariablemente en su lengua como kuti huaynitu, como lo hemos podido constatar personalmente. El nombre de "fortuna" alude a la "buena suerte" que trae el poseerla y llevarla consigo.  Los nombres de "mastuerzo", "espinillo",  "retortón" o "retortuño" que aparecen en la bibliografía de esta especie, no se conocen en nuestro medio chileno  (Tarapacá).

Caracterización botánica.

Esta especie, de la familia de las Fabáceas o Mimosáceas,  recibe el nombre  botánico de Prosopis strombulifera  (Lam) Benth.  y a causa de  su pequeño tamaño, pasa casi desapercibida en el paisaje. A diferencia de todas las otras especies de Prosopis, que son árboles, esta última es de carácter arbustivo pequeño y generalmente se la encuentra achaparrada o apegada al suelo, alzándose normalmente no más de unos 50-80 cm del suelo. Muestra clara preferencia por lo suelos salinos, de suerte que se le considera  una excelente especie paras colonizar  suelos desérticos, de vegetación  escasa o nula. Sus raíces son gemíferas, es decir pueden producir  plantas nuevas a partir de la raíz,(al igual que el chañar), razón por la cual se le suele encontrar formando mantos enmarañados  (Vea Fig. 1). Es muy resistente a la sequía. La hemos visto desarrollarse en parajes  secos, como orillas o bordes de pasajes,  huertas o  senderos,  pero a poca distancia de lugares de riego actual o antiguo (Vea Figs. 1 y 2). Se la puede observar a la entrada poniente del poblado de La Huayca, junto a antiguos canchones o "chacras sin riego", donde seguramente  proliferó durante su expansión (siglo XIX  hasta los años 1940-50 aproximadamente). Es conocida en los países vecinos como "retortón", "retortuño",  o "mastuerzo", o "espinillo", nombres del todo desconocidos entre nosotros.

Objetos de artesanía popular.

En los párrafos que siguen, presentaremos imágenes de la planta con sus vainas (legumbres) y semillas y  los objetos de artesanía que avezados artesanos han estado elaborando con ellas, desde hace 10-15 años, a lo menos,  demostrando  habilidad y destreza, además de ingenio y arte.

Fig. 10.   Puesto de venta de artesanía popular  en las proximidades  de la cocha de Pica. Aquí se expenden variados objetos de adorno  confeccionados con semillas de algarrobo, tamarugo y  "fortuna" o mastuerzo (Foto H. Larrain Septiembre  2017). 

Fig. 11.  Una clienta curiosa observa las variadas manufacturas artesanales a la venta.  (Foto H. Larrain, Septiembre  2017).



Fig. 12. Par de pendientes o aretes confeccionados  con la vaina de "fortuna" o mastuerzo en la localidad de Pica (Foto H. Larrain, septiembre  2017).


Fig. 13.  Pectoral de adorno femenino,  igualmente  elaborado con vainas de esta especie, en la localidad de Pica (Foto H. Larrain, septiembre  2017).

Fig. 14.  Joven y habilidoso artesano que hoy trabaja junto a la cocha de Pica confeccionando artículos artesanales de comercio utilizando diversos frutos del lugar (vainas de algarrobo, tamarugo, "fortuna" y aún cuescos de mango  o limones secos). (Foto H. Larrain, septiembre  2017). 

Fig. 15.  Abigarrado muestrario de piezas artesanales de confección local utilizando frutos y semillas de  Prosopis  spp  y de otros  productos del oasis de Pica. (Foto H. Larrain, septiembre 2017).

Fig. 16.  Turistas y visitantes de la cocha de Pica  aprovechan para llevar consigo souvenirs  confeccionados in situ. (Foto H. Larrain, septiembre 2017).

 Fig. 17.  Aretes y  pectoral de adorno femenino  confeccionados con vainas secas de Prosopis strombulifera o "fortuna".  (Escala de 5 cm).  (Foto H. Larrain, septiembre 2017).

 Fig. 18.   Variedad de objetos artesanales  hechos con frutos y vainas de la zona.  (Foto H. Larrain,, septiembre 2017).

Fig. 19.  Par de aretes  o pendientes confeccionados en vaina de tamarugo (Prosopis tamarugo). 

Fig. 20. Nuestro artesano a la entrada de su pequeña tienda de artesanías locales. (Foto H. Larrain, septiembre 2019).

Fig. 21.  Celebrando  el "Día nacional del Artesano". Ingreso a la pequeña tienda  artesanal. Observe  el uso de vainas de algarrobo (Prosopis alba)  y de frutos secos de naranjas o limones, e incluso  cuescos de mango. (Foto H. Larrain, septiembre 2017).  

Semillas  de algunas de las especies de Prosopis en Chile.  

Fig.  22.  Aspecto más frecuente que presentan las vainas retorcidas de la "fortuna" o retortón, Un largo pedúnculo, color café  las sostiene enhiestas al tallo y, en su base, aparecen sus minúsculas hojas. Escala de 5 cm. 

Fig. 22. En la fila superior de la figura, se muestra cuatro diminutas semillas de la especie Prosopis strombulifera. Estas miden aproximadamente unos 4,5 - 4,8 mm de longitud y presentan un extremo algo puntiagudo. El grupo numeroso (abajo), corresponde a las semillas del tamarugo (Prosopis tamarugo).   (Foto H. Larrain).

Fig. 23.  Conjunto de semillas de la especie Prosopis strombulifera. Escala de  5 cm. (Foto H. Larrain).

Fig. 24.  Semillas de Prosopis strombulifera, ampliación.  Cada una mide entre 4,5 y 4,8 mm. (Foto H. Larrain).

Comentario eco-antropológico.

1.  Bien conocida esta especie de las regiones precordilleranas áridas y salinas de Bolivia y Argentina, en Chile  solo se reporta su presencia  tardíamente por el botánico Carlos Muñoz Pizarro, en la década del sesenta del pasado siglo.

2.  La planta ha sido muy utilizada en la farmacopea popular  de Bolivia y Argentina, como medicinal en el tratamiento de enfermedades venéreas,  diarrea,  enfermedades del hígado y vesícula. Según Burkart, gran especialista  argentino en su estudio, tales  propiedades serían más bien fruto de la imaginación, producto de su tan extraña y peculiar figura. Algunos estudios realizados en la Argentina, sin embargo, atribuyen  a la infusión de sus hojas propiedades anticancerígenas. También fue utilizado como planta tintórea por algunos grupos aborígenes argentinos, obteniéndose de la cocción de sus raíces un teñido color castaño oscuro, casi negro.

3. En  Matilla, localidad de  Tarapacá, según lo escuchamos personalmente de labios del agricultor don Percy Loayza  hacia  1998, esta planta es considerada una verdadera plaga en las plantaciones de frutales (naranjos y, limoneros) y es arrancada apenas aparece. Dado que sus raíces son gemíferas,  brota nuevamente de cualquier fragmento de raíz que hubiese  quedado en el subsuelo. Por tanto, es planta difícil de extirpar.

Bibliografía básica.                                                                     

Burkart, Arturo, 1943, Las Leguminosas argentinas, edic. Acme Agency, Buenos Aires. 

Carevic, Felipe, Alvaro Carevic, José Delatorre,  2012, "Historia natural del género Prosopis en la región de Tarapacá,  Revista Idesia, Universidad de Tarapacá, Vol. 30, Nº 3,  Arica (Chile).

Larrain, Horacio, 2009,  "Flora endémica de la Pampa del Tamarugal y oasis adyacentes: su uso en el pasado y en el presente", Blog de H. Larrain:  https://eco-antropologia.blogspot.com   del  17 enero 2009.

Larrain, Horacio, 2016, "Observaciones recientes sobre Prosopis spp.  en la región de Tarapacà: curiosidades de un neófito", Blog de H. Larrain:  https://eco-antropologia.blogspot.com, del 3 de febrero  2016. 

Muñoz Pizarro, Carlos, 1971,  "Una nueva especie de Prosopis para el Norte de Chile", Boletín  del Museo de Historia Natural, Vol. 32: 363-370, Santiago de Chile, [¿primera mención para Chile de esta especie de Prosopis?].

viernes, 12 de febrero de 2010

Juan Renán Huatalcho: Un piqueño singular; insobornable defensor de las aguas cordilleranas..

Foto 10. Un cartel-denuncia campea en su jardín: "Pica en peligro!.. Ya secaron Laguna de Michilla, Laguna Lagunillas y Laguna del Huasco. y secando Laguna de Coposa". Huatalcho lanza esta grave acusación delante de todos, sin amedrentarse. Dicen que "las verdades duelen..." . ¿Quién se atrevería a desmentirlo?. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).

Foto 9. Promoción de sus alfajores: "Alfajores RAH". Todo el entorno de la casa-esquina es un muestrario abigarrado de curiosidades piqueñas. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).

Foto 8. Sentado a la entrada de su taller artesanal, disfrutando del placer de la conversación franca y amena. Sus casi 85 años pasan desapercibidos, bajo esos ojos vivaces y ansiosos de difundir generosamente las historias, los recuerdos y leyendas de su amado pueblo: Pica. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).

Foto 7. Saliendo a saludar a sus visitas. Juan Renán disfruta recibiendo visitas e instruyendo sobre el pasado generoso de Pica. Pase Ud. también a verlo, pues no se arrepentirá. (Foto H. Larrain 9/02/2010).

Foto 6. Entre bougainvilias y jacarandás en flor, Huatalcho ofrece a las visitas su mercancía cultural sin cobrar un céntimo. La cultura no se vende: se expone a raudales, se comparte y se disfruta. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).

Foto 5. La esquina más florida de Pica. Aquí ofrece al visitante sus deliciosos alfajores hechos con miel de mango. Aquí veremos siempre a nuestro amigo Juan Renán descansando después de las tres de la tarde, al término de su jornada diaria de alfajorero. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).

Foto 4. Entre fragmentos líticos de antiguos "talleres" indígenas y elementos de trabajo coloniales. Todo tiene para él un sentido, una misión.: conocer, respetar y difundir la tradición de los antiguos (Foto H. Larrain, 9/02/2010).

Foto 3. Su actual residencia frente a la plaza de Pica y el muestrario de elementos del pasado. Vitrina imperturbable, insobornable, al aire libre. Es un "Museo" que está a la vista de todos, al servicio gratuito del visitante ocasional. Pero también un poderoso mensaje y una lección (Foto H. Larrain, 9/o2/2010).

Foto 2. Una hermosa tinaja colonial, con inscripción del año 1751. Proviene de la chacra "San Antonio de Padua" de esta misma localidad. Eran los tiempos del vino abundante y de los antiguos "lagares" coloniales. (Foto H. Larrain , 9/02/2010).

Fig. 1. Entre cántaros prehispánicos y carritos salitreros. Los recuerdos del pasado reviven aquí al alero del cariño de Juan Renán Huatalcho (Foto H. Larrain, 9/02/2010).

Una casita modesta entre un vergel de flores

Cuando hace años llegamos al pueblo de Pica (1993), nos llamó profundamente la atención esa modesta casa de madera, semioculta entre árboles de bougainvilias y jacarandás, al frente de la iglesia del pueblo. Decenas de recuadros con fotos, ajadas por le paso del tiempo, artículos alusivos a personajes políticos de izquierda, pinturas de héroes cuzqueños, todo un verdadero arsenal de información sobre el pasado antiguo y reciente de Pica. Puede uno estarse allí por horas leyendo viejos Informativos, u hojas antiguas de periódicos. El tema recurrente: la historia de Pica. Por el costado, frente a la plaza, un auténtico "Museo al aire libre". Ahí vemos de todo: desde piedras de formas raras, vasijas indígenas, fragmentos coloniales de piedras talladas, tal vez de antiguas iglesias, hasta carros pampinos, tinajas y botijas de la época de la producción del vino en los lagares piqueños: todo un singular amacijo de objetos de cerámica, piedra, o metal que representan antiguas artes o manualidades. Ahí se puede ver no menos de 1.000 años de historia local en abigarrada y simpática confusión.


¿Qué representa todo esto?.¿Qué sentido tiene el mostrar el pasado de Pica?.


El hombre creador de este singular "Museo", se llama Juan Renán Huatalcho. Piqueño de tomo y lomo. Hombre solitario, pero acogedor y abierto. Deseoso de dar a conocer la historia y los avatares de Pica a quien quiera preguntarle. Mucho más que el Museo local -donación de la Minera Collahuasi- este "Museo personal" posee una personalidad única. De golpe y porrazo, el visitante que se adentra a comprar sus deliciosos alfajores por un sombreado pasadizo con aroma de flores, toma conciencia de la historia local: sus héroes, sus glorias, sus cuitas y sufrimientos.


Un eremita fabricante de alfajores de miel de mango.


Este ermitaño fabricante de alfajores, debió llamarse Juan Renán Almonte Huatalcho. Pero su padre don Juan Almonte Delgado nunca lo reconoció, heredando en consecuencia el apellido indígena de su madre, doña María Huatalcho, al igual que sus fuertes facciones aymaras y su tez morena. Nació Juan Renán -nombre que le dio su padre, amigo de masones y librepensadores- un día 4 de Marzo de 1925. Se apresta, pues, a cumplir sus 85 años.


Juan Renán nos regala generosamente su tiempo y nos cuenta su vida.


La entrevista se realiza en la entrada de la casa, donde ha instalado un par de pequeñas e incómodas sillas de madera. Allí nos confidencia pausadamente su vida. De tanto en tanto exclama, al pedido de alfajores piqueños: "no hay; agotados"!. Todos los que llegan a Pica saben que él es el Rey de los alfajores. Nos cuenta que fabrica diariamente entre 350 y 380 alfajores. Se venden en paquetes de seis, al precio de $300 cada paquete. En la mañana lo encontramos trabajando en su confección, en una de las habitaciones interiores. Tiene sus "secretos" pues él los hace con miel de mango, a diferencia de otros. El arte de confeccionarlos se lo enseñó su hermana mayor, doña Nelly Almonte Loayza, hace ya muchos años. Este ingreso diario y una corta pensión que recibe por haber sido preso político -estuvo meses en Pisagua, viendo desaparecer allí a algunos de sus amigos y correligionarios- le permiten sobrevivir dignamente. Su gran "pecado": haber sido regidor comunista en la Pica de entonces (1973). lo que le valió el exilio al pueblo de Chapiquiña.


Conoce al dedillo la historia de su pueblo. De ésta nos habla con la pasión de un enamorado.


Lo que más nos asombra al tratarlo de cerca es su dignidad, su profunda conciencia de que tiene un legado que transmitir a las generaciones jóvenes: su amor por su terruño, su gloriosa historia pero también sus sufrimientos. Sobre todo, a manos de las empresas mineras y las empresas explotadoras del agua. Habla pausadamente, meditando, musitando sus palabras, sin odio, sin rencor alguno, a pesar de las duras experiencias vividas a partir de 1973.


¿Qué nos quiere transmitir hoy nuestro amigo Renán Huatalcho y su singular “museo al aire libre”? . ¿Cuál es su mensaje?


. ¿Cuál es su misión en la Pica actual, la turística, la veraniega?. El amor a la verdad y la justicia y el desenmascarar la soberbia y la mentira es su meta. Observa mucha politiquería barata, mucha componenda, muchos “arreglines” a nivel municipal. Poca transparencia, poca fidelidad a los grandes ideales. Muy poca preocupación por la arqueología, la historia y las tradiciones locales. Y lo que le es particularmente doloroso, una nula preocupación por los aspectos ecológicos y el cuidado del medio ambiente.


Su lucha por la verdad y la justicia: el tema del agua y su derroche actual.

. .

Por eso lucha hoy por su conservación y puesta en valor con las armas a su alcance: sus audaces y atrevidas proclamas desde el patio de su casa, convertido hoy en vitrina, sus valientes letreros alusivos a la destrucción de varios oasis andinos por obra de las Mineras Cerro Colorado y Doña Inés de Collahuasi. Formó parte activa hace pocos años de un grupo luchador de 40 familias piqueñas que se alzó contra el deterioro ambiental operado por las Mineras al extraer ingentes cantidades de aguas altiplánicas, secando sus humedales y bofedales de altura. Alzaron valientemente banderas negras en el frontis de sus casas. Las mantuvieron enhiestas por meses, contrariando el sentir de las autoridades locales.


Las Mineras no lo atacan; lo ridiculizan como "viejo loco".


Pero la Minera socavó hábilmente su acción, ofreciendo “el oro y el moro” a los micro empresarios piqueños, entregándoles financiamiento gratuito para sus micro-empresas. Y las límpidas aguas altiplánicas siguen bajando, en miles de metros cúbicos diarios, por la tubería de Collahuasi hasta el puerto de Patache, para terminar, envenenadas, en inmensas lagunas costaneras. Aguas puras e inmaculadas, perdidas, despilfarradas para siempre. Hoy, cuando el agua es el valor más preciado en nuestro desierto nortino.¡qué vergüenza!.


El escandaloso despilfarro del agua altiplánica.


Hoy, cuando las caletas costeras del sur de Iquique claman por el agua, que les llega escasa y tardíamente en camiones aljibes. Hoy, cuando el agua ha pasado a ser en nuestro planeta, el recurso de lejos el más escaso e importante de todos. ¿Cómo es posible?.

Por estos caros ideales lucha hoy casi solo en Pica Juan Renán Huatalcho, el valiente solitario, considerado por algunos en el pueblo como “loco”. Aunque nos enseña el Evangelio que "nadie es profeta en su tierra", esto no parece valer para Juan Renán. Para nosotros y para muchos, él ha pasado a ser un verdadero “profeta en su tierra piqueña" , uno de los poquísimos piqueños que se ha atrevido a decir, sin tapujos, su verdad frente a la poderosa y omnipotente Compañía Minera.


Huatalcho: defensor acérrimo del patrimonio natural y cultural de Pica.


Un día nos faltará Huatalcho, el de los alfajores piqueños con sabor a mango, y lo echaremos de menos; un día no lejano algunos se alegrarán de su partida, pero la historia reinvindicará su valentía, su audacia, su frenética porfía por defender la verdad. “Y la verdad tendrá su hora”. Y entonces Juan Renán Huatalcho será reconocido como un gran heraldo y defensor del patrimonio cultural y natural de Pica y su Región, el mayor defensor local del derecho. a preservar y mantener nuestras ecosistemas limpios, nuestras aguas incontaminadas para las generaciones futuras.


En esta lucha no estás solo:


Amigo Renán, conviene que lo sepas: no estás solo en esta lucha cuerpo a cuerpo contra el gigante. Acuérdate del joven David y de su honda: pudo ésta más que el tamaño de Goliat!.

martes, 30 de diciembre de 2008

Descripción de Pica: su población, fruticultura y sistemas de riego (1765)

En los párrafos que siguen, analizaremos la Descripción de Tarapacá de don Antonio de O´Brien, escrita en 1765, destacando en especial aquellos aspectos que dicen relación con nuestro enfoque ecológico-cultural. La página que presentamos más abajo procede del original del Archivo de Indias (Sevilla).

F0to de una copia del documento original, del Archivo de Indias, mostrando los párrafos 71 y 72 de la Descripción de Tarapacá, del sevillano Antonio de O´Brien, 1765.


El Capítulo Sexto de la "Descripción de Tarapaca", fue destinado por don Antonio O´Brien a la descripción del oasis de Pica. En esta detallada descripción se hace referencia a su gente, la composición étnica de la misma, y al rubro de la agricultura local, especialmente su fruticultura. De gran interés resulta la descripción de los sistemas de obtención y conducción de agua, mediante socavones o canales subterráneos, al modo de los qhanats del Oriente, los que perduran hasta el presente. También nos interesa aquí reseñar la enorme producción de vino que se realizaba en el área de Pica-Matilla-Quisma, lo que traía consigo la elaboración de gran número de botijas y tinajas, en las llamadas "Botijerías".

De estas "Botijerías" , hemos encontrado ruinas y rastros patentes al menos en dos lugares, tanto en Comiña como en el "Valle" [de Quisma], en el lugar denominado "Botijería", donde hemos encontrado fragmentos de botijas por centenas y pruebas inequívocas de su confección y quema in situ. Su demanda fue enorme, a juzgar por las cantidades de botijas que reseñan las fuentes. Lo que indudablemente contribuyó a la propagación de las "botijerías" o fábricas de botijas. Este tema específico está siendo hoy objeto de estudio por parte de uno de nuestros estudiantes, el señor Víctor Bugueño García, cuya Tesina y Tesis (2008 y 2009) versan, sobre este mismo tema.

Haremos hincapié en algunos aspectos de ella, profundizando en su contenido, aquellos que nos parecen más novedosos desde el ángulo de la eco-antropología.

He aquí el texto:

Sus producciones

[Nº 72] Este Pueblo dista del de Tarapacá a la parte del Sur, Diez y nueve leguas, en un arenal muy penoso y todo el Camino lo es, aunque llano, por las muchas piedras sueltas, y arena que ay en él, y por no aver agua, ni leña asta llegar a la quebrada de la Calera; los Zerros que forman esta quebrada braman mui a menudo, al modo que la Mar, quando se oye su Reventason de lexos, en este sitio [La Calera] ay una pequeña azenduela, que produce mui poca alfalfa, algunos higos, sapallos y sandillas. Se riega por medio de un socabon, y en la casa de esta Hazienda no se habita particularmente de noche por las muchas chirimachas [vinchucas]."

Destacamos en este fragmento del texto la presencia del aislado oasis de La Calera, existente hasta hoy y propiedad privada, donde aún hoy existe agua que permite algunos cultivos. El tramo antiguo del camino o huella que unía, como en los tiempos de O´Brien, Tarapacá con la Calera no es traficado desde hace mucho tiempo y es hoy intransitable, salvo para cabalgaduras. Siguiendo el modelo español tomado de Andalucía desde tiempos moriscos, el sistema de socavones o qhanats fue implantado por los primeros residentes españoles, a partir del siglo XVII. No existen antecedentes que lo hagan remontar al siglo XVI.

Caracterización étnica de su población

[Nº 73] "Este Pueblo de Pica es Curatto y Cabesa de Doctrina, su poblacion se compone de bastante Gentte española, muchos negros y Mulatos, Cholos y Mestizos, entre los cuales ay muchos Esclavos, Ochenta y quatro Yndios de tributo y algunos europeos transeuntes, incluiendo el Asiento de San Antonio de Matilla distante una Legua del Pueblo de Pica, que toda ella está poblada a trechos con catorze Haziendas de Viñas, en las que viven los Dueños con sus familias que llegan al numero de seiscientos vezinos de Padron".

La mezcla de población en este tiempo (1765) nos asombra. Hay "muchos negros", sin duda casi todos o todos, esclavos o libertos. Sus genes han sido transmitidos a no pocas familias aldeanas de Pica, que ostentan hoy claros rastros negroides en sus facciones. No resulta difìcil distinguirlos de los descendientes de aymaras. Es el caso de familias que se radicaron, por ejemplo, en la quebrada de Tasma. Contra la difundida tradición local que atribuye a Pica una población de origen predominantemente indígena, versus una población mayoritaria de origen español para su vecina Matilla, el texto resulta explícito: su población "se compone de bastante gente española". Sería errónea, por lo tanto, la aseveración tan repetida por matillanos de que en Pica sólo radicaron indios y sus descendientes. De acuerdo a O´Brien, ya existía por entonces una enorme mezcla racial, encontrándose tanto españoles puros, como miembros de todas las castas: indios, mestizos, zambos y mulatos. La población indígena pura es calculada por O´Brien en su época en 84 indios de tributo, lo que correspondería, aproximadamente, a unas 420 personas, si aceptamos la ratio 1:5, es decir un tributario por cada cinco personas en cada familia. "Tributario" era considerado cualquier varón de edad entre los 16 y los 50 años capaz de trabajar, y por tanto, aportar con el tributo.

La población de vecinos empadronados del pueblo de Matilla nos asombra. 600 vecinos, es decir, unas 120 familias, repartidas en 14 " haziendas" o predios agrícolas, sin contar los habitantes del "Valle" de Quisma, que son más bien esclavos libertos o indios, al decir de O´Brien: "los Yndios de tributo y algunas otras gentes libres tienen [aquí] algunos pedacitos de viñas....". Es decir, los indígenas autóctonos u originarios fueron relegados al "Valle" al igual que los esclavos libertos por variadas razones. Quedando reservadas las mejores tierras tanto en Pica como en Matilla para los españoles y sus descendientes, muchas veces mestizos. De donde habría que concluir que los "Ballesteros", (como se denominó a los habitantes residentes en este valle de Quisma) habrían tenido predominantemente este origen étnico (indígena y negro), aun cuando sus apellidos fueran casi siempre españoles castizos. La adopción de apellidos españoles por parte de los esclavos negros, era muy frecuente en Pica y Matilla, tal como lo señala explícitamente el investigador y arquitecto, Patricio Advis Vitaglic en su libro La Iglesia Colonial de San Antonio de Matilla, su origen, su fechado sus transformaciones, 1995. No nos ha de sorprender, pues, que la inmensa mayorìa de los apellidos de las familias ballesteras, sea de origen español. Una lápida de piedra erigida al costado de la pequeña iglesia dedicada a Santa Rosa de Lima, a la entrada del Valle de Quisma, registra los apellidos de las familias ballesteras que fueron privadas del agua de sus parcelas cuando el gobierno chileno decidió, en la década del 1920, entubar las aguas de la vertiente de Chintaguay para llevarlas a la ciudad de Iquique, secando en consecuencia todo el valle y obligando a su shabitantes a emigrar. Muchas familias lo perdieron todo.

Vitivinicultura del oasis y comercio


"Estas Haziendas producen con el agregado de la Quebradita que llaman el Valle de diez y seis, à Diez y ocho mill Botijas de buen Vino, de à cinquenta y cinco libras de peso cada una, y lo benden a seis, siete y ocho pesos, dáse cantidad de Higos que secos los venden a dos pesos [la] arroba, algunos Melones, Sandillas, muchas Guayabas, y Sapallos, pocas Peras, Limones sutiles, algunos de Castilla que llaman Reales, mui raras Naranjas, y algunas Chirimoyas, no tiene mas Pasto que alguna Alfalfa, ni otra Leña que las ramas secas de sus Arboles, y se ven obligados de ir a buscar, la que han de menester, à Doze leguas de distancia lo mas cerca. Carece este Pueblo de todos los demas generos de comestibles, los que salen a buscar, à los Pueblos y Provincias comarcanas, à las que conducen sus vinos, y frutas, para cambiarlos por Maíz, trigo, carnes, manteca, sebo, graza, Papas, Quínoa, y otros Víveres".

En las fotos que siguen, se muestra tipos de botijas en uso en los siglos XVII y XVIII.

Foto 1 Botija típica de mediados o fines del siglo XVII. Colección H. Larrain (Pieza Nº 00014). Hallada enterrada en el patio de una casa particular del pueblo de Matilla en el año 2002. Adquirida a un matillano.


Foto 2. Abertura practicada a la botija de la foto 1 (Pieza Nº 00014) . Siendo las bocas originales muy estrechas, para poder taparlas con corcho, al cambiarse su destino de uso, se amplió artificialmente la abertura bucal para poder introducir otros elementos de guarda: grasa, sebos, semillas, granos y hasta guano. Por lo que hoy es muy raro encontrar especímenes que tengan su boca primitiva  intacta.




Foto 3. Otra de las botijas halladas enterradas en el patio de una casa particular en el pueblo Matilla, en el año 2002, Colección H. Larrain (foto V. Bugueño). Presenta estrías profundas concéntricas alrededor del cuerpo, producidas por el instrumento con que fue confeccionada, en el torno, por el artesano ceramista. Este tipo cerámico es propio del siglo XVIII según la clasificación de Goggin.




Foto 4. Botijas procedentes de la localidad de Matilla (interior de Iquique). La forma de botija que presenta profunda estrías y una cierta cintura en la parte media del cuerpo, como en la Foto 3, es al parecer la más común y así lo hemos podido constatar al reconocer diversas colecciones particulares. En el área de Pica-Matilla donde hemos visitado no menos de cinco colecciones particulares, solo hemos visto una botija completa, con su pequeña boca original. De donde podríamos deducir que, en su inmensa mayoría, se modificó y agrandó notablemente la abertura bucal para poder introducir otros elementos (semillas, frutos secos e incluso guano) distintos del original (generalmente aceite o vino).



Comentario eco-cultural.

El texto original que hemos presentado más arriba, nos ilustra bien acerca de la producción de vinos en el área de Pica-Matilla-Quisma. En primer término, de él queda claro que la viticultura y la producción de vino fue la principal actividad comercial del oasis. El número de botijas que comprendía la producción anual de la viñas del sector, llama la atención. Es considerable: "diez y seis a dieciocho mil botijas". La botija tenía una capacidad variable. Las había muy grandes (como la ilustrada en la Foto 1 y 2) con capacidad para casi cuarenta litros y otras menores, con capacidad de hasta 25 litros (foto 1 a 4). Si calculamos un término medio de 30 litros por botija, estamos hablando de más de 500.000 litros anuales de producción. Toda la producción adicional de frutas se especifica en el texto: los melones, sandillas [sandías], guayabas, limones, peras, chirimoyas, debió ser de poca monta, y más bien para el uso familiar y local. El rubro fuerte de intercambio fue, evidentemente, el vino. Y así lo reseñan otros documentos de la época.



De este modo, podemos comprender perfectamente por qué hubo varios "lagares" en la zona y varias "botijerías", o fábricas de botijas. De los antiguos lagares, donde se preparaba el vino a partir de las uvas, solo queda uno que fue restaurado y se ha logrado mantener: el "lagar de Matilla", situado  al costado NW de la iglesia. Es visitado hoy asiduamente por los visitantes y representa casi la única atracción turística en ese pueblo. Los otros lagares (de los que hubo al menos cinco en el área de estos oasis), se hallan hoy en un lamentable olvido y pésimo estado de conservación. Algunos ya muy destruídos. 

La faena de la pisa de la uva y su posterior depositación en tinajas de gran tamaño, igualmente confeccionadas en la zona, era objeto de una verdadera fiesta, la que ha sido bien relatada en el trabajo de la investigadora Alba Valencia: Matilla. Apuntes etnográficos (Boletín de Filología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Chile., Tomo XXIX (1978): 303-331). La última vendimia de que haya recuerdo, se llevó a cabo en el mes de Marzo del año 1929. La extracción de agua dulce de Chintaguay que fue conducida a la ciudad de Iquique, privó al valle de Quisma y sus parceleros de toda su producción, Y una insensata política de impuestos estatales, aplicada sobre esta producción norteña, obligó pronto a a arrancar las viñas. Y a partir de entonces, Pica será conocida por sus frutales: mangos, cítricos y guayabos. Del afamado vino piqueño, nunca más se supo. De sus antiguas viñas, tan alabadas en el período colonial, nada ha quedado, salvo sus semi derruídos "lagares". Todavía se recuerda el vino producido, entre otros, por la familia matillana "Medina Hermanos", que llegó a obtener premios nacionales.


Sistemas de riego del tipo qhanats, o socavones

"Las Haziendas las riegan por medio de uno socabones que son a modo de conductos o Minas de Comunicacion; tienen una bara de ancho, y dos y media à tres de Alto, algunos tienen serca de media legua de largo. Por esta concavidad q[ue] hazen en el terreno, que es gredoso, y humedo bajo de la Arena estila la tierra en menudas gotas al modo de un sudor, una corta cantidad de agua, que apenas les alcanza para regar las haziendas, de tarde en tarde, y oi ba en tanta disminución el agua que la Hazienda que menos , [h]a perdido una tercia parte de lo que fue en su principio, y muchas se han perdido del todo".

Análisis eco-antropológico de este último texto de O´Brien

Este texto, es de enorme interés ecológico-cultural por las resonancias que posee hoy en día. Veámoslo punto por punto:

a) Se reseña el amplio uso del sistema de los qhanats o socavones por esas fechas y se les describe con mucha prolijidad. Su extensión y largo nos llama la atención. Media legua significa aproximadamente 2.8 km. de largo, lo que no es poco. Pensemos que solo podían ser construídos con pico y pala, pues pólvora no se podía emplear en esos terrenos tan blandos. Y no nos asombra demasiado, pues hasta el día de hoy, los piqueños construyen pozos en el subsuelo de Pica y Matilla, de hasta 30-40 m de profundidad, a mano, con sólo el uso de picotas y palas y recurriendo a primitivos sistemas de extracción con baldes y roldanas, de la arenisca del fondo.

b) Pero muchísimo más nos sorprende el dato de que por entonces muchos de esos socavones se estaban secando. "va [el agua] en tanta disminución..." Se señala que muchas haciendas han perdido por lo menos un tercio del agua que solían tener. ¿A qué atribuir esta merma considerable en los montos de agua en aquellas fechas?. Porque hoy día este hecho no nos sorprendería, pues hemos visto en Pica cómo se han ido abandonando no pocos campos de huertos frutales, por falta de agua en los últimos 15 años. Un ejemplo que conozco muy de cerca es el caso de la propiedad de don José Ugrinovic en el sector Comiña, cuyo antiquísimo socavón dejó de producir agua hace unos ocho o nueve años atrás, secando un hermoso huerto de limoneros. Sus troncos secos hoy languidecen a vista y paciencia de los turistas que circulan hacia Pica. La llamada "cocha de las Ánimas" en la localidad de Pica, alimentada por socavones, fue repentinamente secada por la masiva extracción de agua de varios pozos profundos, construidos en la parte alta del poblado. La masiva construcción de pozos para obtener agua de riego, en el área Pica-Matilla, ha motivado, en general, un fuerte descenso en el nivel freático de las napas. Se habla hoy de la existencia de más de 350 pozos en el área (sin contar los sondajes profundos de más de 100 m. de profundidad) y cada propietario construye los que le place en su terreno, sin regulación o control de ninguna especie por parte de la Comisión de Aguas. Este hecho, de no ser prontamente examinado y sujeto a control , va a provocar a corto plazo la muerte de numerosos huertos frutales, dando un golpe de gracia a la otrora pujante fama del "oasis de Pica".

c) se describe muy gráficamente ("en menudas gotas al modo de un sudor") el modo como aflora y destila el agua por las paredes y techo de los socavones, construidos en la arenisca de carbonatos [yesos] del subsuelo de la región. A lo que parece, todos los socavones del área han experimentado importantes mermas. Algunos se han secado. Nadie ha hecho un estudio serio, posterior al hecho por Brüggen sobre este tema. (Consulte: "El agua subterránea en la Pampa del Tamarugal y morfología general de Tarapacá", Revista Chilena de Historia y Geografía, 1936, tomo LXXX, Nº 88; ver también Brüggen, Fundamentos de la Geología de Chile, Instituto Geográfico Militar, 1959). En esta última obra,el geólogo alemán Brüggen calcula en 13 km la longitud de las galerías o socavones "abiertos por los españoles" (1950: 122).

Pero lo que nadie sabe a ciencia cierta es si la notable disminución observada recientemente (últimos 20 años), constituye un episodio parcial, propio de un fenómeno cíclico, en la alternancia de períodos secos y períodos más húmedos, o, por el contrario, ya se ha impuesto definitivamente un franco y definitivo desecamiento del área, como producto de la comprobada y sostenida disminución de la pluviosidad en el altiplano aledaño en los últimos 50 años, como lo comprueba la pluviometría de la zona.