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viernes, 16 de agosto de 2024

Un antiguo testimonio de la fiesta de la Virgen del Carmen en el pueblo de La Tirana en el año 1906. Comparando el ayer y el hoy.

 Introducción.

He recibido hace pocos días de mi amigo museólogo Branko Marinov Martinic, desde la República Argentina donde reside, copia de un viejo artículo publicado en la revista Zig-Zag en el año 1906. Con valiosas fotografías de la época  (de hace 118 años), el texto nos ha parecido de gran interés no solo desde un punto de vista propiamente histórico o antropológico, sino también para poder apreciar lo que en su época significaba la fiesta de la Virgen del Carmen entre la poblaciones cercanas a la Tirana en el Tamarugal. Su texto tiene ciertamente relevancia para el folklorólogo, pero también para el historiador, el sociólogo, el teólogo y en forma especial, para la comunidad católica de Tarapacá hoy en día. 

El texto que aquí reproducimos in extenso, con las antiguas fotografías tomadas en su momento, está redactado con el sistema ortográfico que regía en su época, el  que seguía la normativa propia  de la gramática de don Andrés Bello (1).

Fig.1.   Copia del breve artículo aparecido en la revista Zig-zag de Santiago de Chile en el año 1906.


Reproducción del texto del artículo  (las Notas son nuestras). 

 "La Tirana es un caserío situado en un oásis de la Pampa del Tamarugal, a dieciséis kilómetros al oriente de Pozo Almonte (2). En la medianía del siglo pasado llegó a tener relativa importancia porque allí se beneficiaban los ricos metales cuyos relaves de buena lei se han aprovechado ahora con buenos resultados (3).

Con el impulso dado al salitre (4), principió a decaer y hoi tiene apenas unos cincuenta habitantes (5) que se dedican a la crianza de cabras y al cultivo de unos canchones de las cercanías (6) que producen excelentes melones.

En este punto  es donde la imaginación popular (7) dio forma al culto a  la Virjen del Carmen, que es la Patrona (8) , devoción que ha ido en aumento favorecido por inopinados milagros y el empeño del Iltmo. obispo señor Carter, vicario de la provincia (9).  Este digno prelado ha tenido especial interés en rodear el Santuario que se le ha erigido a la divina imajen (10),  de cierta majestuosa novedad para estimular la fe. Todos los años acude personalmente con un séquito de sacerdotes, y ha hecho colocar, de kilómetro en kilómetro, desde Pozo Almonte, una serie de cruces de  fierro, de  cuatro metros de altura, que señalan el camino por la árida pampa, y parece darles aliento para soportar las  fatigas de la recia travesía. Con el incentivo de la fe y la carencia de distracciones que hai en la zona del salitre, la concurrencia sigue aumentando cada vez.

La fiesta se celebra el 16 de julio (11) y pone en movimiento a los centros salitreros, particularmente a los bolivianos, que son lo que acuden en mayor número. También van muchos comerciantes con diferentes negocios (12), y no pocos empleados y administradores (13) con sus familias. Lo que más atrae a los curiosos son las cuadrillas de morenos (14), incansables para sus bailes estravagantes; y entre los objetos místicos que se exhiben, las famosas cintas multicolores con la medida (15)  de la Virjen, que tienen mucha demanda. La empresa de ferrocarriles salitreros pone esos días trenes especiales para el transporte de los asistentes (16). Las instantáneas que presentamos, han sido tomadas durante las últimas fiestas,  que atrajeron una concurrencia de más de 5.000 almas (17)".(Revista Zig-zag, Santiago de Chile, año II- N° 79 - Agosto 19 de 1906;  las Notas son nuestras).    

 

Ampliación de las  fotografías que acompañan el texto  (1906).

Fig. 2.   Fotografía de la imagen en ese año (1906).  Al pie se puede leer:  "Virgen de la Tirana, ruega por nosotros". Probablemente, se trata de una estampa de la época, que podían adquirir los peregrinos.

Fig. 3. La multitud de peregrinos, entrando al templo.


Fig. 4. Los peregrinos en la estación de ferrocarril esperando la llegada del tren.


Fig. 5. La multitud en la zona de la explanada del templo a la caída de la tarde.

Fig. 6.  La imagen actual de la Virgen del Carmen en su santuario de La Tirana. (tomada de Internet). 


Fig. 7.  Frontis de la iglesia de la Tirana tal cual luce hoy. (imagen tomada de Internet).


Fig. 8.  Abigarrada multitud de peregrinos  en la explanada  frente al Santuario  de la Tirana. (foto reciente tomada de Internet).


Notas nuestras al texto.

(1)  La "ortografia chilena" fue ideada por el lingüista y jurisconsulto  venezolano don Andrés Bello López  (Caracas, 1781 - Santiago de Chile, 1865) quien es considerado por sus obras como el primer "Tratadista de Derecho Internacional" en lengua castellana. Junto con el escritor colombiano Juan García del Río, publicó en la revista "Biblioteca Americana" en el año 1823  un trabajo editado en español en Londres con el título: "Indicaciones sobre la conveniencia de simplificar y uniformar la ortografía  en América". Su objetivo era crear una correspondencia real entre fonemas y grafemas, simplificando así -se pensaba-  la ortografía  decimonónica.   Su propuesta fue incorporada en varios países de América del Sur y en Chile, su uso  perduró  hasta aproximadamente el año l927. A su audaz propuesta, que hoy nos parece tan insólita,  finalmente se impuso la reglamentación indicada por la Real Academia Española  (RAE).

(2)   La localidad de Pozo Almonte situada a unos 1.000 m de altitud en plena pampa,  recibe su nombre de un antiguo pozo salitrero cuyo dueño fuera don Manuel Garrocho de Almonte. Este nombre aparece por vez primera en el famoso plano de Tarapacá publicado por el químico británico William Bollaert en 1851.

(3)  Por "relaves mineros", se entiende la existencia de sólidos finamente molidos, producto de la lixiviación, y que en su momento son descartados en las operaciones mineras por su escaso contenido en metal. Debido a  su tratamiento mediante el empleo de grandes cantidades de  ácido sulfúrico, estos relaves están fuertemente contaminados. Se calcula que hoy día existen en el país unos 764 depósitos inactivos  de relaves mineros, encerrados en tranques o embalses de dudosa resistencia (Cfr. SERNAGEOMIN, 2022). Tales concentraciones de material peligroso, en las cercanías de poblaciones humanas y en un país altamente propenso a los terremotos y avenidas como el nuestro, constituyen un peligro real a futuro. Peligro real derivado de la acción de posibles sismos, o de períodos muy lluviosos. Viajando desde Rancagua al mineral de El Teniente (VI Región), explotado hasta el día de hoy, es posible ver,  a la orilla del camino, no menos de cinco o seis embalses, escalonados en descenso, que contienen millones de toneladas de relaves altamente tóxicos. Con el objeto de ir eliminándolos poco a poco, se estudia hoy formas concretas de extracción y re-aprovechamiento técnico de tales depósitos cercanos a centros poblados. (CFr. Comisión Chilena del Cobre, Ministerio de Minería, Gobierno de Chile, "Monitoreo del estado de los relaves mineros en Chile", DEPP 29/ 2022).

(4)   Por esas fechas (hacia 1908-1910), existían en el Norte de Chile (entre Tarapacá y Antofagasta) alrededor de 118 Oficinas salitreras, que ocupaban unos 46.500 operarios. Fue éste el momento de su máximo auge.  En ese tiempo,  sus dueños eran, en su gran mayoría,  alemanes, ingleses, eslavos o italianos. Es bien sabido que el descubrimiento en Alemania del salitre sintético hacia el año  1913, por obra de  Fritz Haber y Carl Bosch, acarreó la decadencia casi inmediata de la explotación del salitre chileno, acentuada por el inicio de la Primera Guerra Mundial (julio 1914). Las últimas Oficinas salitreras de Tarapacá terminan por cerrar, como "Humberstone" en 1958,  y "Santa Laura", en 1969.  Por fin,  la Oficina "Victoria" será la última en clausurar  definitivamente en la provincia de Tarapacá,  en el año 1979. Las dos Oficinas "Humberstone" y "Santa Laura", próximas a Iquique, fueron declaradas por la UNESCO "patrimonio de la Humanidad" en el año 2005 y hoy son administradas por la "Corporación Museo del Salitre". Esta declaración oficial y su actual protección en su calidad de museos vivos, evitó su fatal desmantelamiento, como ocurriera por desgracia con todas las  demás Oficinas, incluyendo la Oficina Victoria. 

(5)  En el pueblo de La Tirana viven hoy algo más de  800 personas, dedicadas en su mayor parte  a la atención de pequeños negocios de abarrotes, tiendas de artículos religiosos o restaurantes de paso, para atender a  los viajeros que viajan a Pica y Matilla. Salvo durante la larga semana dedicada a la fiesta de la Virgen, el pueblo es sumamente tranquilo y alberga a gran número de jubilados de la ciudad de Iquique.

(6)  La zona de los "canchones"  productores de hortalizas  rodeaba al pueblito de La Huayca, a 16,2 km al Este del pueblo de La Tirana. El sistema agrícola de los "canchones" (o "chacras sin riego" o mahamaes) consistía en labrar paños cuadrangulares de unos 20-30 m de largo por 3-5 m de ancho donde,  gracias al alto nivel freático del agua subterránea,  se podía mantener siempre húmedo el terreno. Allí se cultivaba hasta la década del 1960 alfalfa, variadas hortalizas, sandías y melones  de gran aceptación en la zona. Los "canchoneros"  vivían a su alrededor en primitivas chozas hechas con muros formados por trozos recortados de "caliche".  Anualmente, los hortelanos se veían forzados a profundizar el canchón, extrayendo la porción superficial ya salinizada, y echándola a sus costados.  Este era el único cuidado que requerían los cultivos, pues la elevada humedad freática se encargaba del "riego" de las plantas.  Las gigantescas plantaciones de tamarugos (Prosopis tamarugo) realizadas en amplios sectores de la pampa para su reforestación por obra de la CORFO entre los años 1965 y 1975,  trajeron como consecuencia no deseada el rápido descenso de las capas freáticas de agua subterránea.  Nosotros mismos, en junio del año 1963, de visita en La Huayca, pudimos constatar la existencia de un pozo familiar de agua dulce, junto a una vivienda, cuyo espejo de agua apenas distaba unos 40-50 cm del suelo. Hoy día, allí mismo,  hay que excavar no menos de 12 a 15 metros para alcanzar el nivel freático. Las napas superficiales se han ido secando. Por esta razón, los canchones fueron siendo paulatinamente abandonados hacia fines de  la década del 1960 y, lamentablemente,  para siempre. Todavía hoy, en las inmediaciones del pueblito de La Huayca, es posible ver sus restos secos,  abandonados y cubiertos de chañares.  Uno de los trabajos científicos más antiguos y bien documentados sobre este tipo de canchones y su origen, véase en Brüggen, Juan,  1920, "El agua subterránea en el Norte de Chile",  Anales de la Universidad de Chile,  tomo 146,  319-340.

(7)   No fue tanto la "imaginación popular" -como aquí señala  el autor-  sino más bien la presencia de una antigua capilla en la zona, cuyas ruinas son visibles hasta hoy en la zona,  dedicada a la Virgen, lo que gatilló el atractivo original para establecer un centro de peregrinación. Los orígenes históricos de esta iglesia primitiva no son aún del todo claros. Haría falta realizar labores arqueológicas en su actual ruina, para esclarecer bien sus orígenes. Sabemos que la zona de la Tirana, rica en bosques de tamarugos y algarrobos, fue un temprano lugar de laboreo de la plata procedente del mineral de Huantajaya. El sistema de los buitrones fue aplicado aquí para la refinación de la plata.  Este exigía, primariamente, la quema de mucha leña. Agua abundante a poca profundidad y presencia de leña en abundancia, fueron los dos requisitos básicos que determinaron la elección del sitio. Los testimonios elocuentes  tanto  de  John Blake como de William Bollaert (cf. infra) son una prueba al canto.  Sabemos que la patrona de la iglesia del mineral de Huantajaya era la Virgen del Carmen (Vea Figs 6 y 7). La capilla más antigua en el sitio de La Tirana, por lo que se sabe, no habría estado originalmente dedicada a la Virgen del Carmen sino, probablemente, a la Virgen de la Candelaria de  Copacabana  o a Santa Rosa de Lima. Habrían sido muy probablemente los antiguos mineros de Huantajaya quienes piadosamente trasladaron su imagen y su culto desde el mineral a La Tirana, cuando la iglesia de madera del mineral -al igual que su población- fuera totalmente desmantelada a comienzos de  la década del 1890. (Vea Figs. 8 y 10). A la sazón, el antiguo mineral de plata de Huantajaya, intensamente explotado durante todo el período colonial, se encontraba ya casi desierto.  Numerosos socavones y piques profundos son hoy día el único testigo y vestigio de su antigua riqueza.  Por esas fechas, el mineral ya era considerado como  prácticamente agotado. 

Por tal motivo, Darwin, en su visita a la zona de  Iquique y la salitrera "La Noria" en el mes de julio  del año  1835, consideró innecesario visitarlo por cuanto ya en esa época se encontraba casi deshabitado.  No pocos -cuando no la mayoría- de los operarios de Huantajaya eran de origen aimara y provenían de las quebradas y/o del cercano altiplano boliviano portando consigo sus tradiciones y ritos y, entre ellos, sus bailes.  El origen histórico de algunas de la cofradías  más antiguas de bailes  que acuden a La Tirana hoy día, se habría de buscar seguramente en Bolivia (Oruro)  y sus minerales.  

El fenómeno religioso que se observa en la fiesta de la Virgen del Carmen en la localidad de La Tirana  es de tal naturaleza  ha llegado que ha llegado a crear, de facto, una suerte de "imaginario colectivo",  en expresión de su  autor y difusor, el filósofo y sociólogo francés Edgar Morin   (1921-...?) 

Fig. 9.   El pueblo de Huantajaya y su iglesia  (foto ca. 1880?).

Fig. 10.  Fachada de la iglesia del mineral de Huantajaya  hacia 1885 (?), construida íntegramente de madera. Damas de luto riguroso con sus amplios vestidos hasta el suelo.  Tal vez así vestidas para asistir a un funeral.



Fig. 11.  Vista de la calle principal de Huantajaya con vista a la iglesia (al fondo). Todas las construcciones son de madera donde se empleó profusamente el pino oregón o pino de Douglas (Pseudotsuga menziesii) traido como lastre en los barcos desde los Estados Unidos. Fechada el 21-07/1889.


Fig. 12.  Otra vista de la calle principal del pueblo minero de Huantajaya en el mineral del mismo nombre. ¿Década del 1880?. (Tomada de Internet).


(8)  Ya hemos indicado más arriba que la veneración a la imagen de la Virgen del Carmen habría pasado -según sospechamos- del mineral de Huantajaya a La Tirana, siendo los indígenas y/o mestizos oriundos del altiplano boliviano  y de las quebradas tarapaqueñas los portadores y transmisores de esta veneración, manifestada inequívocamente  en sus cofradías de  bailes, sus ritmos, su atuendo y el uso de  máscaras y aerófonos. El sociólogo Juan van Kessel, uno de los estudiosos más serios de los Bailes Religiosos del Norte Grande  de Chile,  cree descubrir en esta devoción mariana,  un atisbo o supervivencia del culto a la Pachamama  o Madre Tierra. O, si se prefiere, una transposición de su ancestral veneración a Pachamama a la Virgen María, imagen propia de la religión cristiana de los conquistadores. En uno de sus trabajos, señala al efecto: 

"El dogma mariano tuvo una buena acogida entre los aymaras cuando los misioneros españoles lo introdujeron en estas regiones. Sus características más homogéneas con el mito de la Pachamama, resultaron más acentuadas  en  la nueva religión popular (de indios mestizos) y dieron finalmente origen a la típica devoción mariana de los grandes santuarios populares del Norte Grande de Chile"   Cf. Van Kessel, 1975: "Supervivencias prehispánicas en un verso religioso popular en el Norte de Chile", Revista "Norte Grande", Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católic de Chile, Tomo I, Nº 3,  427-436, especialmente el párrafo "Pachamama-María" en pg. 431). 

Hacia mediados del siglo XIX, no tenemos aún noticia segura de la existencia de un culto a la Virgen María en alguna capilla o iglesia en el sitio de La Tirana.  William Bollaert,  el ensayista de metales del mineral de Huantajaya, en su notable descripción de la provincia de Tarapacá fechada en 1860, trae noticias muy interesantes de tipo histórico, arqueológico y etnográfico de toda la provincia de Tarapacá  que recorriera  palmo a palmo para cumplir con un encargo específico del entonces intendente de Tarapacá,  don Ramón Castilla y Marquesado (1797-1867). En el trabajo citado, se incluye dibujos notables de su acompañante inglés, el dibujante George Smith, figurando también, además de Huantajaya con su iglesia y cementerio, la imponente iglesia de Matilla. Existe, sin embargo,  en esta amena y detallada descripción una única y valiosa referencia a "Tirana". Se trata en efecto de un excelente dibujo de George Smith que muestra claramente la forma  de explotación de la plata mediante el sistema de buitrones cuyo laboreo en La Tirana es dibujado en forma esmerada. El dibujo muestra, en efecto,  hasta los más mínimos detalles de la instalación en un sitio bien amurallado, un pozo de donde sacan agua en grandes tinajas de greda y los buitrones. Bollaert,  en cambio, nos relata  minuciosamente otra  festividad religiosa, la de Nuestra Señora de la Candelaria (2 de febrero), celebrada en el pueblo de Macaya por sus habitantes aimaras. Bollaert residió en Tarapacá en dos ocasiones: primero, entre 1925 y  1931  y,  años más tarde, entre 1854 y 1859. De haber existido en ese período de  tiempo algún importante centro de peregrinación en La Tirana, ciertamente éste no habría escapado a los ojos del agudo observador Bollaert y de su dibujante G. Smith. (Cfr. nuestra traducción y transcripción de la Descripción de Bollaert publicada en  la revista de geografía  "Norte Grande", Instituto de Geografía de la Universidad Católica de Chile,  Vol. I,  Nº 3-4  pàg.  459-478; vide en especial  p.  477  y figuras).

El Diccionario  Jeográfico de Chile de don Luis Riso Patrón (1924) en su entrada sobre  "La Tirana", se refiere únicamente a la antigua explotación del mineral de plata de Huantajaya en el lugar. Nada nos dice sobre la fiesta y el centro de peregrinación. ¿Por qué?... En cambio, bajo el término "Andacollo" hace especial referencia a la celebración de la Virgen en su santuario en los siguientes términos:  "....tiene una hermosa iglesia parroquial en la que se venera una imajen de la virgen del Rosario, en cuyo honor se celebra una festividad el 26 de diciembre de cada año, a la que acuden, desde largas distancias en romería, multitud de devotos a presentarle ofrendas valiosas en oro, plata y joyas..."  (1924: 31).  No deja de ser extraña esta omisión dada la importancia del Santuario en su tiempo.

(9). El vicario apostólico don Guillermo Juan Carter Gallo (1842-1906)  estuvo a cargo del Vicariato de Tarapacá entre los años 1895 y 1906. Según creemos, muere ese mismo año.  La erección de este Vicariato, desmembrándolo de la arquidiócesis de Arequipa (Perú), tuvo lugar a partir del año 1880,  como consecuencia de la guerra del Pacífico entre Chile y Perú. 

(10)  El epíteto de "divina" es aquí un lapsus involuntario del periodista. Para los católicos, la Virgen María  merece particular respeto y afecto, por su calidad de madre de Dios, pero nunca adoración. Porque la adoración solo se tributa a la divinidad. "Veneración" es el término correcto que se aplica  al piadoso recurso de los fieles a María en todas sus necesidades. 

(11)  La fiesta de la Virgen de Copacabana se celebra el día 5 de agosto. Su culto, iniciado hacia 1583, es uno de los más antiguos en América. Su origen es magistralmente descrito por Fray Antonio de la  Calancha (1584-1654), monje agustino residente en Potosí. La celebración de la Virgen del Carmen, en cambio, se celebra el día el 15 de Julio.

(12)  Ese día de la fiesta, multitud de comerciantes de todos los rubros  imaginables, se dan cita en  los alrededores del santuario para hacer su propio negocio. Desde una variada oferta de alimentos y bebidas, hasta toda clase de objetos religiosos, imágenes, estampas,  rosarios o medallas de la Virgen. 

(13)   En efecto, no pocos administradores de las Oficinas salitreras de Tarapacá se hacían presentes, con sus familias, en esa gran fiesta mariana.  La fiesta acogía -igual que hoy día- a pobres y ricos por igual. Pero son por lo general los obreros y sus familiares  los que hacen las "mandas" por las que se comprometen  a bailar por algunos años, en honor a la Virgen, en alguna de las muchas cofradías o "bailes" religiosos. Estas "mandas"  -que son de facto aceptadas (o toleradas) por la Iglesia jerárquica- conforman la promesa o el compromiso de la persona de participar activamente en un determinado baile en el Santuario, a cambio de la obtención de la salud de algún familiar querido. Viene a ser una forma de expresión concreta del "do ut des"  ("yo doy, para que tú  me des"),  forma  de reciprocidad  o de acuerdo tácito y personal  que establece el fiel cristiano con la divinidad a cambio de un determinado favor solicitado. El Catecismo de la Iglesia Católica en su párrafo 2101, establece la forma de hacer tales compromisos por devoción y/o amor a la Virgen. El "do ut des" ha sido una forma tradicional de actuar en muchas religiones frente a la divinidad omnipotente, para lograr de ella determinados favores.

 En los Santuarios católicos en diversos países de América del Sur son hoy muy frecuentes las "mandas". En Chile se puede observar las "mandas" o promesas, algunas de las cuales involucran  ciertas formas de sacrificio corporal de los penitentes, particularmente en  los Santuarios de Las Peñas (Arica), La Tirana (Tarapacá), Andacollo (Coquimbo), Lo  Vásquez (camino a Valparaíso) y  San Sebastián (Yumbel, Bío-bío). Una de estas formas concretas de "manda" o sacrificio,  es, precisamente, el compromiso de bailar como "promesante" en una cofradía  y por cierto período de tiempo  en honor a la Virgen en su Santuario.

(14)  Los bailes denominados como "Morenos" son, al parecer, los más antiguos. Están éstos conformados solo por familiares; son pequeños pero de larga tradición.  La denominación de "morenos", parecería, a primera vista,  aludir a su posible origen colonial: los esclavos negros traidos del Africa durante todo el período de la Colonia. Sin embargo, se sabe que en Tarapacá estaban constituidos mayoritariamente por familias de obreros de las Salitreras y sus descendientes hasta el día de hoy.  Según lo declarado por un caporal consultado al efecto, este baile buscaría representar "la defensa que hicieron los animales del sepulcro de Jesús". 

(15)  Se hace aquí referencia a una "medida" de la Virgen presente en las cintas multicolores...¿Se trataría aquí, tal vez,  de alguna insignia o imagen representativa de la Virgen del Carmen  impresa en las cintas de antaño?.  Tal vez... No nos queda claro el sentido exacto de esta expresión. En todo caso, es evidente que se señalaba así un cierto objeto representativo de la imagen, que sus devotos procuraban adquirir antes de abandonar el Santuario, como perenne recuerdo de su visita.  Sobre las características físicas propias de la actual imagen de la Virgen en su santuario de La Tirana, síntesis de su historia, su atuendo  y su custodia actual, véase el documento: "Equipo gestión (2019), Notas básicas de la imagen de la Virgen y su  custodia", Museo de la vivencia religiosa del Norte Grande, Versión PDF, La Tirana, Iquique, (www.museovivenciareligiosa.cl).

La veneración a la Virgen del Carmen en América tiene una venerable antigüedad. La Orden religiosa de los Carmelitas que trae consigo la imagen, llega a América  en el año 1585, siendo la orden dominicana (los "dominicos") los primeros en llegar hacia el año 1526 a México en tiempos de Hernán Cortés. La Orden del Carmelo fue fundada  por el religioso y ermitaño inglés San Simón Stock en el año 1215  y fue aprobada por el Papa Honorio III en el año  1226. Su nombre deriva del  Monte Carmelo, elevación de unos 550 m que se alza en el distrito de Haifa, con vista al mar Mediterráneo, hoy en Israel. Su nombre deriva del árabe (Krm-El) )  y significa  "viñedos de Él (Dios)".  La tradición dice que un grupo de ermitaños (¿tal vez monjes-cruzados participantes de la primera Cruzada?), habría fundado en este monte la Orden religiosa de los Carmelitas. En dicho monte se construyó tempranamente un monasterio donde se veneraba la imagen de María bajo la advocación de El Carmelo. Siglos más tarde, en  el año 1562,  Santa Teresa de Avila y San Juan de la Cruz reformarán la antigua Orden, estableciendo, con autorizacion del Papa Gregorio XII, la Orden de los (y las) Carmelitas Descalzos con una nueva Constitución y Reglamento.

En las famosas cuevas de este mismo Monte Carmelo, se descubrieron en el año 1932 restos óseos de individuos Neandertales y se estableció allí el hallazgo de  actividades humanas primitivas datadas en 600.000 años.

 (16)  El tramo del ferrocarril salitrero que conectaba la localidad de  Pozo Almonte con la estación de Pintados debió ser desactivado a mediados de  la década del  1970 cuando todas las oficinas salitreras más cercanas empezaron a clausurar en forma definitiva.   

(17)  Las cifras recientes de asistentes a la  fiesta en La Tirana, entre curiosos y fieles peregrinos, ascienden a más de 250.000 (año 2024).  Se establecen allí, con días de anticipación para lograr la mejor ubicación, en los alrededores del Santuario, infinidad de carpas de todos los colores y formas. Carabineros de Chile destaca un grupo especial  de vigilancia, para evitar robos y  desmanes y controlar la venta de licor. Hoy día ya no hay acceso por ferrocarril, como en los tiempos del salitre, pero las vías son expeditas y, para los peregrinos caminantes  -que son muchos-,  hay rutas laterales especiales, bien definidas y marcadas,  desde el empalme con la ruta Panamericana Sur hasta el Santuario mismo. Es tal el hacinamiento de peregrinos que quieren observar de cerca los fantasiosos pasos de baile de las diferentes cofradías en la gran explanada frente al Santuario, que la acción furtiva de ladrones resulta allí casi inevitable. Tal nos ocurrió a nosotros  en nuestra visita  en el año  1992. Sin darme yo casi cuenta, un ladrón perforó con un cuchillo la mochila que yo portaba al hombro, robándome así algunas pertenencias. Fue cosa de un segundo, apretujados como estábamos de gente por todos lados. Durante el obispado del pastor de Iquique Monseñor Juan Barros Madrid (2000-2004), el templo fue completamente refaccionado  y ampliado, con hermosas  escenas pictóricas de la leyenda de la Tirana del Tamarugal, imponentes puertas ornamentales de madera hermosamente  esculpidas  y otros complementos artísticos. Mérito indiscutido de este digno prelado chileno a nuestro juicio injustamente vilipendiado en tiempos recientes.       

El 26 de julio del año 1971, La Tirana fue declarada "Monumento Nacional en la categoría típica". En septiembre del año 2015 se inauguró el "Museo de la vivencia  del Norte Grande", ubicado en el subsuelo del Templo.

Algunas voces críticas.

 Hemos escuchado algunas voces que reclaman contra lo que denominan "intromisión indebida de la iglesia" en el desarrollo de la actividad folklórica de las cofradías de bailes religiosos en el Santuario,  cuya espontaneidad y performance, a su juicio, debería ser respetada. Al parecer, olvidan estos críticos que se trata aquí de un recinto propio de la iglesia y de  que estos bailes, desde su origen mismo,  no son solo "folklóricos" (es decir productos genuinos del "pueblo" o folk), sino también y  esencialmente, religiosos. Son bailes, es cierto, pero también son oración, súplica y cariñosa conversación con la Virgen, su patrona. Y en tanto constituyen una expresión religiosa en un Santuario católico, pueden y deben ser normados por la autoridad eclesiástica, sin perjuicio de mantener siempre abiertos canales de comunicación con sus caporales,  quienes son los encargados de velar por la pureza de sus bailes y el debido  respeto a su tradición histórica. 

Trabajos recientes.

En  el año 2004 el arqueólogo piqueño Lautaro Núñez Atencio publicó  la obra: La Tirana del Tamarugal", Ediciones Universitarias, Antofagasta,  y en 2023 otra, con el título de:  "La Tirana desde sus orígenes a la actualidad", Ediciones del desierto, Antofagasta. El autor,  reconocido historiador y  arqueólogo  nortino,  analiza  en detalle  la leyenda respectiva del historiador peruano peruano  Rómulo Cúneo Vidal (1856-1931)  y la sitúa en el contexto de sus propios descubrimientos arqueológicos realizados en la zona, que demuestran una antiquísima red de huellas que unen el altiplano boliviano de Lipes con la pampa y la costa del Pacífico. Acoge allí como una posibilidad el argumento aportado por la antropóloga Verónica Cereceda de la existencia de una posible "waka"  o ermita indígena en la misma  zona de La Tirana actual, de la que  halla atisbos en relatos y leyendas recogidas por la autora entre indígenas chipayas del altiplano boliviano. "Waka" que habría sido el antecedente histórico de una posible (¿o probable?) ermita o capilla cristiana erigida en su lugar, en la época de la extirpación de las idolatrías  en el territorio peruano (especialmente entre los años 1615 y 1621). En los sitios de antigua presencia de tales huacas (waka), los cristianos  solían erigir cruces, ermitas o capillas a modo de reparación.   Somos de opinión de que se hace necesario -a falta de testimonios históricos fehacientes- realizar profundos estudios lingüísticos comparativos en nuestra zona, para detectar si existen (o no) huellas de topónimos chipayas o uros en nuestra región del Tamarugal. Tal tarea incumbe a avezados lingüistas, conocedores de las lenguas quechua, aimara y  chipaya (y/o puquina), por lo menos. Por desgracia, aún no los tenemos en el Norte Grande.

Comentario final.

  A nuestro entender, -salvo meliori iuditio-  la referencia folklórica aportada por  la antropóloga Verónica Cereceda  y  recogida por Lautaro Núñez, nos parece demasiado débil como argumento y necesitaría -entre otras cosas- del complemento de un examen exhaustivo de la arqueología y la toponimia del área en cuestión, tal como lo hemos sugerido. Es bien conocido el hecho de que jóvenes chipayas y uros del Titicaca y Poopó solían bajar a trabajar temporalmente en las quebradas de Tarapacá.  Pero de aquí a erigir una waka de veneración chipaya en el lugar, hay mucho trecho.

Nosotros mismos entrevistamos, en febrero del año 1998, a  un joven chipaya  que laboraba  en una parcela de alfalfa  junto al pueblo de  Chiapa. Ahora bien, si llegó a establecerse una "waka" (o santuario) chipaya en esta zona, precursora de alguna  primitiva capilla o ermita católica en el lugar, debería haber dejado, tal vez,  algún rastro reconocible en la toponimia local.    

Véase también nuestro capítulo editado en este mismo Blog el día 11 de enero de 2013, titulado:  "Un testigo de la explotación de plata en el Mineral de Huantajaya en 1843: testimonio del ensayista de metales John Blake".  Blake, siendo el mismo un "ensayista de metales", nos describe, con gran detalle el proceso de  obtención de la plata en el lugar llamado "Tirana", -aspecto que a él le interesa- pero no hace la menor  referencia, lamentablemente, a las características físicas del lugar mismo y, menos aún, a su uso ritual. La visita de Blake  se verifica probablemente entre los años 1841-1843. (Véase nuestra traducción  y análisis del citado capítulo en nuestro blog del  11 de enero del año 2013). 

Nota. Agradecemos el inapreciable apoyo técnico de la señorita Teresa Ugarte Silva en la incorporación de las imágenes del texto original de 1906.      


lunes, 26 de noviembre de 2018

El pensamiento del sociólogo y antropólogo andino Johannes van Kessel según reciente cuestionario (fines del año 2017).

   
   
Fig. 1.   Juan van Kessel en su casa en Eindhoven, Holanda (fines 2017).

Ocasión  para este segundo Cuestionario.


El 18 de septiembre de 2017 el sacerdote y sociólogo experto en el mundo andino, el holandés Juan van Kessel respondía amablemente desde Holanda donde hoy reside un segundo Cuestionario nuestro sobre  su propia visión  del mundo andino  y las vicisitudes  experimentadas por él en su acción  pastoral y antropológica en la Región de Tarapacá (Norte de Chile). Hay en este segundo Cuestionario (que ahora presentamos) varios aspectos que  no fueron  tocados en profundidad en los anteriores dedicados a este autor y publicados por nosotros mismos en este Blog. Pensamos que ha quedado en la penumbra el sentido profundo y los objetivos de su acción tanto pastoral como académica.  Y también, las  dificultades que tuvo que sortear en su misión en Chile.    Queremos, por tanto, ser fieles a nuestro anhelo de rescatar y dar a conocer su punto de vista personal, de enorme importancia para el desarrollo con identidad del pueblo aymara. 

Años de incesante actividad en pro del mundo andino.

Juan van Kessel desarrolló una larga y prolífica actividad  en el extremo Norte de Chile  (1963-2008), tanto de tipo pastoral (como sacerdote católico), como antropológica a través de sus numerosos escritos  y su activa participación  con ponentes andinos en varios Congresos de Americanistas a partir del año  1988, en Amsterdam. En capítulos anteriores de este Blog nos hemos referido in extenso a su vida y actividad en Chile y en el ámbito andino meridional (Ecuador, Perú, Bolivia y Chile). Remitimos al lector a esos artículos que nos permiten  aquilatar con más precisión  la importancia de su legado.  En uno de ellos, que data del año 2009, hemos  presentado el primer Cuestionario nuestro, el que fue respondido con prontitud. Este que hoy presentamos, a nuestro entender,  refleja  mucho mejor su pensamiento íntimo y su auténtico legado al mundo indígena. Pero también se puede percibir el dolor que hoy le embarga  ante las dificultades que  algunos miembros de la jerarquía de la iglesia le  impuso en su camino. 

Destituido  de su cargo como párroco de comunidades andinas.

Van Kessel  después de ser apartado de su calidad de párroco de varios pueblos andinos  por el entonces obispo de Iquique Monseñor Juan Barros Madrid en el año 2004,  se dedicó a robustecer su obra, el Instituto para el Estudio de la Cultura y Tecnología Andina (IECTA) y su biblioteca andina especializada (la BAA). El abandono obligado de su actividad pastoral entre los aymaras le hirió profundamente; en efecto, largos años de dedicación a la evangelización en el sentido de la "inculturación del Evangelio" promovido por las Conferencias Episcopales Latinoamericanas a partir de Puebla de Los Angeles (México), eran "echados por la borda" como esfuerzos inútiles por una decisión episcopal que ha sido muy duramente criticada en su momento tanto por el clero local como por el laicado católico de la región. Esa drástica medida fue vista como un evidente retroceso en la labor de acercamiento de la iglesia católica a las manifestaciones multitudinarias  de la religiosidad popular, en particular en los Santuarios Marianos del Norte Grande de Chile  (Las Peñas, La Tirana y Ayquina).  Tanto más cuanto que   obispos anteriores,  en particular Monseñor José del Carmen Valle, y Monseñor Enrique Troncoso le habían  brindado siempre  su total e irrestricto  apoyo.

Han pasado 10 años desde el alejamiento definitivo de van Kessel de  nuestro país  (!908-1918). Es tiempo suficiente  como para  reflexionar  con serenidad y en profundidad sobre lo sucedido, a través  de sus propias reflexiones,  reflejadas en sus sinceras respuestas a esta Encuesta. Nos permitiremos, al final de la misma,  esbozar nuestros propios comentarios.


Texto  del Cuestionario planteado por nosotros.

A continuación,  se presenta aquí el Cuestionario.  Las preguntas nuestras van  en negrita y sus respuestas,  en letra cursiva. 

1.  A su llegada a Tocopilla en el año 1963,  Ud. fue asignado a una parroquia de barrio popular entregada al cuidado de su congregación religiosa, ¿cómo y por qué se vinculó  Ud. estrechamente con los bailes religiosos?.

R.  Apenas llegado yo a Tocopilla, me  impresionó profundamente  el grado de religiosidad y  adhesión social que poseían las cofradías de Bailes Religiosos. Había varias en la Parroquia  con nombres muy pintorescos y demostraban un vigor y una vitalidad muy superior a otras organizaciones parroquiales, nacidas no del pueblo mismo, sino  del deseo del obispo o del párroco. Algunas de estas  asociaciones de bailes eran muy antiguas, pero seguían vigentes y activas. Eran algo muy sui generis.  Mostraban bastante independencia de la autoridad  parroquial, una férrea organización y disciplina y  lo más impresionante-  un fuerte y característico arraigo familiar. Se centraban en la veneración de la Virgen María  y acudían  un vez a  año  en masa a sus  santuarios más cercanos  a implorar los favores de la Virgen  ofreciendo sus "mandas". Durante todo el año se preparaban cuidadosamente para  tales viajes  para honrar a su  madre, llevándole sus  inquietudes, sus anhelos  y  sus dolores.  

2.   ¿Qué lo llevó a Ud.  a incorporarse   personalmente en un determinado Baile Religioso?.   

R.    Precisamente fue porque empecé a darme cuenta que  la única manera de comprender este fenómeno religioso tan extendido en el norte del país y tan novedoso para mí como extranjero, era  mirarlo "desde dentro", es decir  como un miembro más del Baile.  Al participar del mismo, de sus reuniones previas y de sus encuentros, de sus comidas,  y al practicar los pasos del baile bajo las órdenes del  caporal,  empecé a comprender qué les inducía tanto a  formar parte del Baile. No era ciertamente el mero ejercicio físico o de entretenimiento (como una forma de gimnasia rítmica reconstructiva) , sino la expresión  aún corporal de un acto de fe profundo en la  protección maternal de la Virgen, en la que  confiaban absolutamente. Pero no era simplemente un acto de fe individual, sino colectivo.  Era ésta, al parecer,  su única forma de respuesta  a los favores recibidos o por recibir de lo alto. ¿Qué podían  dar ellos, pobres  e ignorantes, a  su patrona celestial  sino su regalo y ofrenda en la forma de su baile, el modo reconocido de agasajo  transmitido de generación en generación?.  En este  "do ut des"  propio de la reciprocidad  ("doy para que me des")  ven ellos su forma concreta de donar, de regalar, de devolver el favor.  A la vez, esperan de la  madre del cielo  una respuesta favorable a sus peticiones.  

3.  ¿Quiere esto decir que este tipo de asociaciones  mostraban (o muestran)  una cara diferente del Cristianismo en el seno de la Parroquia, un cristianismo que podríamos llamar más auténtico? .

R. No sé si más auténtico, pero los Bailes Religiosos habían surgido del seno mismo del pueblo, no fueron impuestas desde  fuera por el cura o el obispo. Me impresionaba, a medida que los iba conociendo, su  grado de adhesión social y su enorme capacidad de aglutinar familias completas, desde los abuelos hasta los nietos. Durante  casi todo el año,  la vida de los bailarines giraba en torno al viaje al Santuario a  festejar a la Virgen. Esta actividad era para ellos la más importante: todo lo demás podía posponerse. 

4. 
¿Cuál fue la reacción  en su Parroquia  a su gran cercanía con los bailes religiosos  y a la práctica de una pastoral popular tan cercana a la gente?.

R.  La primera reacción fue de sorpresa e incredulidad. Era una novedad. No pocos la apoyaron inicialmente; el mismo obispo estuvo de acuerdo. Pero pronto empezaron a llover las críticas desde sectores católicos más tradicionales  que veían en este proceder  una especie de  renuncia  a la esencia del sacerdocio: la predicación formal del evangelio. Las críticas venían  no tanto de parte de la directiva de la Iglesia sino, en su mayor parte, de la gente del barrio (católicos, protestantes u otros)


5.  Pero Ud. también dedicó un período de su vida  al trabajo como obrero,  como sacerdote-obrero... ¿Por qué eligió Ud.  esta actividad y cuál fue su resultado?.


R. Sí, trabajé unos cinco años como sacerdote-obrero en Tocopilla   en un maestranza, aprovechando mi experiencia de joven en el taller de mi padre que era mueblista. Era la época  de la preparación e inicios del Concilio Vaticano II (1963-64) que se abría a nuevas experiencias de pastoral  del mundo obrero. Era evidente que el mundo de los obreros en las fábricas resultaba en cierto modo impenetrable al Cristianismo por efecto de la persistente prédica  de los partidos políticos  de influencia  marxista  que atacaban la religión como el "opio del pueblo", en frase de Marx.  La iglesia católica se abrió entonces a esta  valiosa experiencia del sacerdocio obrero ya desde fines de los cincuenta del pasado siglo, en Francia, Bélgica, Holanda  y otros países de Europa, incluso antes del Concilio. Me pareció -y mi Congregación religiosa de la Sagrada Familia estuvo totalmente de acuerdo-  que  para mí era el momento de  hacer esta experiencia  de acercamiento al mundo obrero del que por lo demás me sentía muy próximo por mis raíces familiares.  Esta experiencia ha marcado profundamente  mi vida posterior. Muchos en  mi parroquia apoyaron con entusiasmo esta experiencia que prometía grandes frutos. Pero a raíz de las fuertes críticas surgidas en el seno mismo de la iglesia, sobre todo de la clase más acomodada (o burguesa), el Arzobispo de Antofagasta Monseñor Francisco de Borja Valenzuela Ríos como pastor  prudente y para no chocar con los fieles más tradicionales, me pidió  " volver a la sacristía", esto es, a ejercer el ministerio de la manera más tradicional, en primera instancia desde el templo y  las festividades religiosas, las conferencias y/o las clases de religión, etc.

6.  ¿Tuvo Ud. por entonces alguna relación con la "teología de la liberación" que invadió a la iglesia católica latinoamericana por aquellos años?. Porque algunos de sus planteamientos e ideas parecerían cercanos a esta tendencia  que la Iglesia posteriormente condenó.

R.  Por cierto estábamos bastante bien  informados  de esta nueva "teología" cuyas bases discutíamos con sacerdotes y teólogos de mi Congregación y también con sacerdotes dedicados al mundo andino como los padres Domingo Llanque, sacerdote diocesano de Puno, o  Xavier Albó  S.J., jesuíta español radicado en Bolivia y gran estudioso de sus lenguas nativas. Pero pronto nos dimos cuenta que esa nueva forma de hacer teología corría el riesgo de dejar de lado lo esencial del Cristianismo: la fe en la persona de Jesucristo como redentor del mundo; buscaba más una liberación humana que  una liberación profunda  por  la fe en Cristo. Y las comunidades de los Bailes Religiosos  nos demostraban día a día,  por el contrario, un ejemplo de fe viviente en los seres sobrenaturales: en Cristo, en María y en los Santos.. 

7.  En vista de la repentina oposición del obispo y su posterior  "traslado", ¿qué actitud tomó Ud. en ese momento?  

R.  Mi primera reacción, si bien fue de  frustración y  de decepción, me llevó a reflexionar más  y aún a inspirarme más en los fundamentos de la “teología de la inculturación”  (en lugar de la teología de la liberación). Me pareció que la iglesia se cerraba así a una  espléndida ocasión de  inculturar el Evangelio desde la vida misma de las personas: su trabajo diario y sus  problemas reales y concretos.  Pero, también  me di cuenta que se me abría  una nueva e inesperada puerta:  la posibilidad de  estudiar estos fenómenos a la luz de los principios y métodos de la Sociología y Antropología. Mi experiencia de cinco años de sacerdote-obrero y de bailarín de la Tirana, eran mi mejor aval. Y, a mi pedido, en mi Congregación religiosa me permitieron viajar a Santiago a matricularme en los cursos de sociología del desarrollo que impartía la FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Cerré pues en forma definitiva mi capítulo de sacerdote-obrero y me dediqué un tiempo a estudiar en profundidad las realidades que había vivido personalmente tan de cerca y en las que había participado en forma directa y activa. De ahí brotará mi primera investigación sobre los bailes religiosos, tema de mi disertación sociológica.

8.   ¿Se produjo en Ud. alguna suerte de confrontación o dilema  intelectual o moral entre su creencia religiosa personal y sacerdotal  y  la metodología de la observación participante de los rituales andinos, propia de la Antropología?. 

R.  Mi actitud frente a  sus manifestaciones cúlticas y rituales fue de creciente comprensión y de profundo respeto. En lugar de criticar -tan propio del mundo occidental-  mi actitud fue de  abierta conversación y diálogo, de convivencia y  de un compartir con ellos y sus familias. Recordé entonces las clases  de exégesis  de la Biblia, de mi época de seminarista, cuando nuestro excelente profesor de biblia nos explicaba que, para interpretar correctamente la Biblia, primero hay que distinguir con cuidado los diferentes géneros literarios contenidos en el libro sagrado (historia, oraciones, textos doctrinarios, poesía y mitología). Para interpretar bien el relato bíblico sobre la creación del mundo, del hombre o del pecado original,  hay que saber que el género literario de los primeros once capítulos de la Biblia es mitológico y no estrictamente histórico; y como tal, hay que entenderlo e interpretarlo. ¡Gran sorpresa!.  Nos dijo: “los antiguos sabios contaron estos mitos, para enseñar los grandes (e incomprensibles) misterios que sobrepasan nuestra comprensión: nuestra existencia, el origen de la vida en  el mundo, del sexo, de la muerte, del bien y del mal. Así, en el Medio Oriente (hace 6.000 años) los sabios de entonces  crearon el mito de un creador en forma de un hombre hacedor de todo y de todos, bueno y castigador, justo…  En cambio, los amautas prehistóricos del mundo andino crearon, con el mismo fin, el mito de la Pachamama, mujer y madre  del mundo: mundo que  es algo vivo con sus cerros, ríos, plantas, animales y humanos. Mito que encierra los misterios de la muerte, de la ética, y de la identidad cultural en el mundo andino, del mismo modo que en la concepción cristiana de la Biblia”. Siempre he recordado estas sabias palabras de mi Profesor de Biblia, quien me abrió la puerta para llegar a  entender y respetar profundamente al hombre andino.
 El ritual andino es, pues,  parte esencial de su tradición cultural, de  su cosmovisión, su socio-visión, su ética y su tecnología. En esa cosmovisión, se entremezclan actualmente elementos  andinos de antigua data y  elementos cristianos, fruto de la evangelización  recibida durante varios siglos. Para ellos no existe antítesis alguna entre su creencia ancestral en la Pachamama  y su culto (por ejemplo),  y la fe en Jesucristo  y  su madre, María, los mandamientos cristianos y la veneración de los santos  patronos en las fiestas de sus pueblos. Este sincretismo es para ellos algo normal y natural.  Es una fe encarnada en  los aportes diversos de su  tradición milenaria.  ¿Por qué iba yo a tener que cambiar su mentalidad?. 

9.  ¿Qué pensaba la jerarquía eclesiástica acerca de esa aceptación tácita de una pastoral  "encarnada" en una mitología  y ética  de corte andino?
  
R. En aquellos años del Concilio Vaticano II (1963 en adelante)  aparecían en Perú y Bolivia las primeras voces de teólogos sobre  una "teología de la inculturación"  en contraste con una "teología de la liberación". La "inculturación" consistía en  buscar los numerosos puntos de contacto de la  religiosidad y ritualidad andina  con la teología y liturgia  tradicional católica, especialmente  a través de los planteamientos y prácticas de  los Primitivos Padres de la Iglesia griega, época en que la iglesia  dialogaba con el politeísmo aún presente y activo en  Roma, después de la conversión de Constantino al Cristianismo. Los "gérmenes del Verbo"  -en expresión del Concilio Vaticano II-  se podían hallar también en  las creencias y rituales  andinos  y era cuestión de  hacerlos destacar y valorar. Una  más afinada perspectiva espacio-temporal con base histórica nos enseña que el modo de ver y apreciar los grandes misterios de la vida se va modificando en el curso de los siglos y milenios, y también en los diferentes continentes y países del mundo.


10.   La multiplicidad de funciones que Ud. tenía  en un momento, como párroco de pueblos andinos, como  director del IECTA, como gestor de proyectos de desarrollo indígena,  como  investigador de la realidad social, ¿no le atrajo en su momento las suspicacias de la autoridad eclesiástica?.  

R.  Sí, efectivamente.  El conjunto de mis actividades difería notablemente de las propias de los demás sacerdotes de la diócesis de Iquique, dedicados casi exclusivamente a la atención del culto en las iglesias y capillas  tanto en la ciudad como en los pueblos (liturgia católica). Pero yo contaba con la autorización de mi Congregación religiosa, la que tenía cabal conocimiento de todas  mis actividades y yo creía cumplir mis obligaciones como párroco, asistiendo puntualmente a sus  festividades y celebraciones. Yo mismo personalmente financiaba  la gran mayoría de estos viajes.

 Para algunos críticos, mi forma de trabajo era una clara manifestación de la "secularización" de la actividad sacerdotal y como tal la reprobaban. El obispo Juan Barros, quien finalmente me quitó el cargo de párroco, nunca llegó a entender el concepto de la "inculturación del Evangelio" y  tampoco mi forma de  trabajo en pro de las comunidades indígenas a través del IECTA.  Me veía como una persona demasiado "independiente"  y crítico. A pesar de que muchos religiosos y laicos alababan mi postura pastoral, considerándola como de un alto valor religioso y ético, otros, más tradicionalistas,  la  criticaban. Mis superiores religiosos, aunque me comprendían, no podían oponerse a las decisiones del obispo. Es él quien manda en su diócesis.  Ante la drástica decisión del obispo, optaron por un respetuoso silencio. El resultado final fue mi definitiva expulsión de la diócesis de Iquique  y mi retorno forzado (para mí un verdadero destierro) a Holanda, mi patria,  en el año 2008, después de 45 años de ininterrumpida  actividad pastoral en Chile. Esto fue el triste  fin de la gran ilusión de toda una vida. Y lo digo con un profundo dolor.  Es  una herida que no ha sanado....

11.  ¿Cuál  fue  su método preferido de  estudio de las realidades andinas?.

Algunos dirán que fue el de la "observación participante",  método  tradicionalmente aceptado en la tradición antropológica.  O sea, descripción minuciosa y detallada de lo que yo observo.  Pero esto trae consigo el grave inconveniente  de que yo solo  soy capaz de observar  una pequeña parte de la realidad, tratándose de fenómenos y situaciones que no pertenecen  a mi mundo de experiencias. Por eso  he unido a este método antropológico tradicional,  el trabajo conjunto con  un investigador andino, buen conocedor del medio. Se realiza un  intenso diálogo entre ambos autores  para aunar puntos de vista.  Varias veces he  trabajado en esta forma con andinos  al analizar un determinado fenómeno  cultural. El resultado se puede ver en varias de mis publicaciones  (V. gr.  "Señas y señaleros de la madre tierra", con Porfirio Enríquez,  publicado en Agronomía andina, Quito, Edit Abya-Yala-IECTA, 2002, 307 p., o  "El Marani de Chipukuni",  con Guillermo Cutipa, Ediciones IECTA, Iquique, 1998: 228 p.).

Este mismo interés por presentar al mundo científico occidental el pensamiento indígena, investigado por indígenas, nos indujo a  preparar, con  expertos andinos del Perú, Ecuador y Bolivia y Chile,  Simposios especiales sobre la realidad andina en varios Congresos Internacionales de Americanistas (Varsovia, Amsterdam,  Quito, La Serena). Todos estos nueve  trabajos han sido recopilados en un volumen único titulado: "La visión india: tierra, cultura, lengua, derechos humanos", Leiden (Holanda),  edit. Musiro, 1989: 505 p.). 

12. ¿Cómo visualiza Ud.  el estudio comparativo  de aspectos de la religión  y teología (cristiana) y el del mito (andino)?. ¿Es posible trazar paralelismos  que permitan  acercar ambas visiones?, ¿Hay aspectos comunes a ambas cosmovisiones?.

R.  Es una ardua tarea pero no imposible.  Tarea que recién comienza y que traerá  consigo el fructífero diálogo entre teólogos cristianos y  expertos en mitología y religión andina.  Los conceptos de mitología (entre los andinos)  y el de teología (de los cristianos) tienden  a  descubrir y hacer patente la misma realidad trascendental que es el  misterio de la Vida. Ambos constituyen  también el fundamento de la Ética, el origen y la motivación del culto (católico y andino),  y las variadas expresiones  de la propia cultura. Pero también es justificación y explicación de la actividad técnica del andino como "criador de la vida",  así como para los cristianos Dios el creador y hacedor, resume y justifica la presencia y actividad del hombre hacedor (Homo faber), gracias a lo cual nos distinguimos substancialmente del mundo animal y vegetal. En la anterior pregunta  Nº 9 hemos tratado de profundizar en este mismo tema, hoy  de gran actualidad a nuestro juicio.

(Fin de la encuesta).

Nuestra reflexión.

1.  La última respuesta de van Kessel al cuestionario precedente, nos abre a perspectivas ciertamente  muy ricas y novedosas, y  nos permite vislumbrar qué objetivos  pretendía van Kessel  alcanzar con su obra escrita, con su creación  el IECTA y su biblioteca andina especializada: crear puentes de entendimiento y comprensión entre  dos cosmovisiones distintas, dos mundos conceptuales diferentes: Occidente con su tradición judeo-cristiana y el mundo andino enriquecido por las  variadas  y notables culturas que lo poblaron.  Esta es una ardua tarea futura para  filósofos, teólogos,  sociólogos, antropólogos,  especialistas en religiones comparadas e incluso lingüistas.  Tal vez haya más de una respuesta para lograr obtener, en el futuro, una más rica y prometedora comprensión y respeto mutuo. Recién ahora se empieza a transitar por este camino lleno de promesas, pero también de escollos.

2. El tema de la ética y de la deontología comparada, es otro  interesante capítulo de análisis.  ¿De donde  surge y fluye la moral cristiana como parte esencial del comportamiento ante los demás y ante el mundo circundante?. En el contexto cristiano tenemos,  en los Evangelios,  las Bienaventuranzas y las Parábolas donde se plantea ya claramente los fundamentos de una ética y una deontología cristiana.  Pero también en los mitos andinos  se puede extraer sin dificultad enseñanzas semejantes que plasmaron y aún plasman la  moral práctica de los andinos y que se reflejan en la filosofía andina del "buen vivir"  (Sumak kawsay, Allin kawsay), Esto significa el vivir en perfecta armonía  tanto con el medio ambiente (naturaleza) como con nuestros semejantes, tan propio de sus rica cosmovisión. Especial relevancia hoy día adquieren los estudios sobre  los documentos  relativos a  los mitos y tradiciones de Huarochirí,  para el mundo cultural quechua. (Sobre este apasionante tema, véase  el trabajo pionero de Josef Estermann. "Crisis civilizatoria y vivir bien: una críticas filosófica  del modelo capitalista  desde el allin kawsay/suma qamaña andino", en POLIS, revista Latinoamericana, 2012).

3. Ética ambiental.

Del análisis de los trabajos e inquietudes  de van Kessel, brota  la necesidad imperiosa de  continuar  profundizando  en esta línea de investigación, en particular  aquella que dice relación con la ética del comportamiento humano  y la teoría de los valores.  También en relación con nuestra actitud frente al cuidado y protección del medio ambiente. Hay, por ejemplo,  toda una ética ambiental que  parece hoy día incompatible con las tecnologías aplicadas en el modelo actual de extractivismo minero, que todo lo destruye.  El pensamiento andino en esta materia  es rico y  enriquecedor.

4. Van Kessel, un visionario  o un soñador?.  Distintas versiones.

Las opiniones de van Kessel, vertidas valientemente en sus numerosas obras,  han producido reacciones diversas. Mientras unos lo consideran un visionario, un auténtico "profeta" del futuro de las relaciones entre andinos y  occidentales, otros prefieren tildarlo de utópico  y "soñador". Algunos líderes andinos chilenos han tratado de ignorarlo  ante la imposibilidad de  acallar su voz.  Pero nadie lo ha rebatido hasta ahora.

5.  La pan-andinidad, ¿ realidad posible  o  tan solo una quimera?.

 ¿No habrá en el pensamiento de van Kessel  -se pregunta más de alguno- un cierto idealismo respecto de las posibilidades reales del andino de hoy?. El andino de hoy, acuciado por sus inmediatas necesidades económicas, ¿verdaderamente siente y vive la necesidad de  unir fuerzas con sus vecinos aymaras o quechuas de Perú, Bolivia y Ecuador, en virtud de su ancestral cultura común  promovida y sustentada desde el Tawantinsuyo de los incas?. ¿O es más bien ésta una idea peregrina que nosotros, los idealistas occidentales, le estamos metiendo en la cabeza?.  En otras palabras, ¿existe todavía hoy una conciencia viva y operativa de la pan-andinidad en nuestras comunidades indígenas (aymaras, quechuas o atacameñas) tan fuertemente aculturadas, máxime en nuestro país?. ¿O es algo que nosotros los antropólogos y/o sociólogos les estamos sugiriendo o  inculcando, encandilados tal vez por nuestros estudios históricos y culturales de la época mítica del Tawantinsuyo?.  Es una pregunta que bien vale la pena hacerse hoy.  De su respuesta, depende ciertamente el futuro del IECTA, su biblioteca especializada y/o el futuro de instituciones semejantes, creadas para todo el mundo andino.

6. Incierto destino.

La tarea futura  para la directiva del IECTA es hoy inmensa si pretende realmente ser fiel al pensamiento de su fundador, Van Kessel. ¿Podrá asumirla?. ¿Están presentes las capacidades para ello?.   Nos preguntamos si  los actuales dirigentes del IECTA están hoy día en condiciones de  comprender y asumir esta gigantesca e histórica tarea. ¿Están preparados para ello?. Nos preguntamos, también,  si ellos realmente comparten plenamente estos planteamientos básicos de van Kessel. Una cosa es  el "amor platónico" por el mundo andino y sus valores, y otra, muy distinta, el hacer efectiva su pan-andinidad.  Por los antecedentes de que disponemos ha habido, en los últimos años,  una fortísima e indebida presión en pro de la "chilenización" del IECTA (en desmedro de su carácter pan-andino) y en pro de la  radicación definitiva de la obra en  alguna entidad cultural chilena (alguna Universidad u otra).

7. El obispo Monseñor Juan Barros al tiempo que suspendía la labor de van Kessel en su diócesis de Iquique,  retiró al IECTA del listado de las instituciones católicas de su diócesis y  trató, en su tiempo, de traspasar  su valioso patrimonio en beneficio de la propia diócesis. Patrimonio que van Kessel, a través de los años, había  logrado juntar, con la plena anuencia de su congregación religiosa,  para el  futuro sostenimiento autónomo de su obra.  Esto es vox populi.  Por otra parte, internamente, las apetencias  por los cargos y las rivalidades personales parecen hacer hoy difícil el entendimiento entre nacionalidades diferentes, separadas por fronteras. Así las cosas, el destino del IECTA se presenta hoy bastante incierto a pesar de los heroicos esfuerzos de su fundador por  guiar esta nave, sujeta hoy a vendavales, a seguro puerto. Hacemos votos porque así sea y se superen finalmente los malsanos nacionalismos extremos que hoy entorpecen su marcha. La voz y voto de los directores extranjeros (no chilenos) del IECTA nos parece vital en estos momentos de aparente quiebre de la institución.  ¿Qué piensan ellos?.

8.  Cualquiera sea el destino final del IECTA (Instituto para el Estudio de la Cultura y Tecnología Andina), no cabe duda alguna de  que  su fundador  Johannes van Kessel  ha marcado un hito  muy importante en las relaciones entre andinos y no andinos en los cuatro países del antiguo Tawantinsuyo  (Ecuador, Perú, Bolivia y Chile).  Su Biblioteca de Antropología Andina  (BAA) y su sistema de búsqueda es  probablemente hoy el lugar más importante en el mundo para  profundizar  en los temas y problemas del mundo andino, y en particular,   desde la perspectiva del andino mismo.  Este gigantesco esfuerzo suyo ojalá sobreviva en el tiempo para beneficio de los investigadores de nuestras naciones hermanas, herederas de una cultura común, que el Inca marcó tan fuertemente con su presencia plurisecular.

Apéndice iconográfico.


 En las ruinas de Machu Picchu  con  actores andinos, sus informantes.

 Compartiendo con  un yatiri el rito de la hoja de coca.

Compartiendo la mesa familiar.


Triste colofón.

Comentario nuestro sobre la situación actual de salud del padre Juan van Kessel (julio,  2025). Intercambio de mensajes.
 
"Leen: he obtenido su dirección de correo electrónico a través de Juan  Alvarez, buen amigo mío. Deseo saber  noticias frescas  del padre Juan van Kessel, con quien he perdido contacto. ¿Cómo está su salud?.  ¿Sigue escribiendo todavía...?. 
Deseando saber noticias frescas del padre Juan, le saluda  atte.

Dr. Horacio Larrain  (Ph.D.)".

Respuesta de de Jong  (03/07/2025):

"Muy estimado Dr. Horacio,

Justamente hoy día fui a visitar al padre Juan. Está hospedado en una casa para ancianos con demencia. Aparte de esta condición su salud es razonable. Pero lentamente y con certeza su capacidad de pensar y de memoria está desaparecienda... 
Le ha contado que usted me ha escrito, y él dice que se recuerda de usted  y manda sus saludos. En realidad, ya no se da cuenta de muchos aspectos importantes de su vida. El ya no recuerda donde está la biblioteca del IECTA, por ejemplo. 
Espero que con usted todo sea bien.
Un saludo muy cordial,

Leen de Jong".

Mi útimo comentario:

"Leen: me ha dado mucha pena  y dolor conocer por su intermedio el estado de salud actual del padre Juan.  Tenía  él  una mente brillante y su producción científica sobre el mundo aymara fue notable. Nos  ilustró por décadas sobre el mundo indígena  y su cultura. Fue un gran maestro, el mejor sobre el mundo aymara y su cultura  en nuestra patria. Nos apena saber esta tan  triste noticia y  nosotros los chilenos le agradecemos a Ud  su  grandeza de alma  y generosidad al seguir visitándolo, demostrándole así su afecto y aprecio. Una de las cosas más dolorosas en la vida de un anciano es la soledad, muy en particular en el caso de los sacerdotes  que no pueden formar una familia...
No perdamos contacto.

Con especial afecto   y aprecio,

Dr. Horacio Larrain Barros (Ph.D,), arqueòlogo y antropólogo cultural


sábado, 27 de octubre de 2018

Aportes del sociólogo holandés Juan van Kessel al estudio del mundo andino: el Instituto para el Estudio de la Cultura y Tecnología Andina (IECTA).


Fig. 1.  El sociólogo Juan van Kessel  en su escritorio en la ciudad de Iquique,  en vísperas de su regreso definitivo a su patria, Holanda.  (Foto H. Larrain, noviembre  2008).

Capítulos previos.

En un par de entregas anteriores de este Blog, nos hemos referido a algunos aspectos de la vida y obra en el norte de Chile del sacerdote católico y sociólogo Johannes van Kessel Brouwers, más conocido en Chile como Juan van Kessel.  Hemos hecho alusión a sus orígenes y vínculos familiares y luego a su trayectoria apostólica en nuestro país  desde su llegada a Tocopilla en el año 1963. También hemos tomado nota de sus notables aportes como investigador del mundo aymara chileno, profesor universitario, autor de valiosos libros y  párroco de varios pueblos precordilleranos de la región de Tarapacá. Hemos tratado así de escudriñar al  antropólogo oculto bajo los ropajes del sacerdote, cura-obrero en su momento, y párroco por años de varios  pueblos de origen aymara de la  cordillera del  Norte de Chile  (1975-95).

Fig. 2.  Contestando la correspondencia recibida  de Europa. (Foto H. Larrain, noviembre  2008).

Van Kessel párroco de  comunidades andinas.

El cuidado espiritual de varias comunidades cristianas (parroquias) fue el lugar del primer contacto que tuvo el joven sacerdote, con los indígenas andinos, al llegar a Tocopilla en 1963. Van Kessel tenía por entonces 33 años. Aquí se iniciará como sacerdote-obrero, en los precisos momentos en que se daba inicio en Roma al Concilio Vaticano II, (reunión de todos los obispos del orbe), ocasión  en que  la iglesia católica abriría las puertas a una nueva forma de evangelización. 
Después de Tocopilla,  pasará  van Kessel a la diócesis de Iquique, donde realiza una intensa actividad  parroquial con las comunidades andinas de Tarapacá: Coscaya, Sibaya, Cariquima, Cultane y Lirima, entre los años  1975 y  1997. Aparte de sus actividades estrictamente pastorales, propias de  su calidad sacerdotal, van Kessel  durante estos años mantiene activo contacto con campesinos y artesanos aymaras apoyándolos decididamente en sus  proyectos  de desarrollo endógeno. Se interesa de modo particular  por el caso de los pastores aymaras de la extensa familia Vilca-Ticuna  que poseían estancias dispersas en el área altiplánica y que querían agruparse para constituir un pueblo bien formado.


Nace un pueblo nuevo en el altiplano chileno: Lirima.

Con el apoyo entusiasta del arquitecto antofagastino Carlos Contreras Alvarez,  recorre con los lirimeños el extenso terreno de sus ancestros y todos juntos buscan y eligen el emplazamiento del futuro pueblo. Allí se alza hoy el poblado de Lirima. Éste, contará más tarde con calles rectas distribuidas en dos "sayas",  con iglesia, escuela, taller artesanal, botica andina y casa de huéspedes, al más puro estilo colonial en adobe y techados de ichu o paja brava.. Este notable episodio quedó referido en un interesante artículo de Carlos Contreras: "Arquitectura y elementos constructivos entre los pastores de la pampa de Lirima (Prov. de Tarapacá)",  publicado en la revista "Norte Grande", Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Vol. I,  Nº 1: 25-33, nota 1, con numerosos croquis hechos a pluma.   


Los inicios de van Kessel en el estudio del ethos y cultura  del mundo andino.

Van Kessel inicia sus trabajos de investigación conducentes a una maestría en Sociología  en FLACSO,  (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Santiago de Chile),   provisto ya de una rica experiencia previa en el Norte Grande del país. En efecto, había dedicado años de esfuerzo al estudio de los Bailes Religiosos del Norte Grande de Chile, cuya  activa presencia en las ciudades del Norte de Chile había podido presenciar y examinar a fondo tempranamente, ya desde los años de su actividad pastoral como sacerdote obrero entre  1963 y 1967. Descubre allí con asombro la persistencia y la vigencia de  importantes valores andinos que el pueblo había logrado mantener vivos, a pesar de la acelerada evolución socio-cultural del país que está conduciendo a su población a una evidente "secularización" de su vida y las costumbres.
 Por "secularización" entendemos aquí la pérdida y/o abandono de valores tradicionales, de raigambre religiosa, que impregnaban todos los aspectos de la vida andina  A través de los Bailes Religiosos que acuden a los Santuarios católicos del Norte Grande de Chile (La Tirana, Las Peñas, Ayquina), van Kessel observa (o descubre) que allí se expresa, aún hoy, un sentir y un modo de vivir ancestral, de carácter transnacional, que supera ampliamente las fronteras políticas actuales y que ancla en la veneración a la Pachamama o Madre Tierra, deidad andina que ha sobrevivido inmersa (¿o semi-escondida?) en la figura de María Santísima, patrona venerada en estos Santuarios.

Visitando a los pueblos  andinos: urgencia de un desarrollo endógeno.

Se conecta así y empieza a familiarizarse van Kessel con numerosas familias de indígenas danzantes que acuden desde los confines de Chile, Perú y Bolivia a participar en estas fiestas en honor a la Virgen María junto a sus hermanos chilenos de origen quechua o aimara. La actividad religiosa en los Santuarios Marianos -al igual que en Bolivia y Perú-  trasciende y prácticamente "borra" las fronteras políticas entre las naciones hermanas.  Muy pronto, en su calidad de párroco, primero en Tocopilla y luego en Tarapacá, Juan comienza su trabajo visitando sus pueblos de origen, y enterándose  in situ  de sus reales dificultades y problemas. No se contenta, pues,  con su labor propiamente sacerdotal: ésta no da solución a los problemas humanos. Acuciado por estas experiencias personales, toma la decisión de apoyar diversas formas de desarrollo endógeno en las comunidades  y pueblos aimaras de Lirima, Cultane, Cariquima, Sibaya y Coscaya, impulsando en forma particular el desarrollo y comercialización de su artesanía tradicional, especialmente de su rica textilería, de corte tradicional andino.
 Los indígenas necesitan ser autosuficientes económicamente -así lo entiende van Kessel- si pretenden sobrevivir como pueblo y proyectarse con éxito hacia el futuro. Para ello,  el naciente IECTA -su obra predilecta-  contribuirá a  financiar sus viajes con vistas a la comercialización de sus producciones. Así,  no pierde ocasión de enviar expertos artesanos textiles a Europa, en diversas ocasiones -especialmente con ocasión de los Congresos de Antropología- para  mostrar y dar a conocer en la vieja Europa  este notable arte autóctono en el que los aymaras son maestros, promoviendo así nuevas formas de comercialización en forma directa (sin el concurso de intermediarios).

Origen del IECTA: su gran obra.  

Una honda reflexión sobre el  tema del desarrollo endógeno andino, que le parece  de la mayor importancia e interés, acompañada de numerosas lecturas, consultas y contactos con especialistas indígenas de Perú, Bolivia, Argentina y Chile, le llevan, paso a paso,  a la idea de crear un Centro de Estudios panandino y una Biblioteca Antropológica  especializada en temas andinos que le sirva de sólida base de sustentación.  Observa van Kessel con honda preocupación que los investigadores del área andina  -particularmente chilenos-  escriben y publican eruditos trabajos sobre diversos aspectos de su cultura y cosmovisión, pero poco o nada hacen por fomentar in situ su "desarrollo con identidad" sin renunciar a sus más caros valores tradicionales.  Nacerá así el IECTA -su más preciada obra- que rotula como "Instituto para el Estudio de la Cultura y Tecnología Andina".
 Esta Instituto, aunque tuviera inicialmente su asiento en  Iquique (Chile), debía estar abierto a toda el área andina meridional, territorio del antiguo Tawantinsuyo de los Incas. Van Kessel comprende que  no se puede "dividir" o "parcializar" el mundo andino, viviente hoy en varias de las actuales nacionalidades surgidas en la independencia americana, pues  tienen  un mismo e idéntico origen en el Incario, y cuyas principales lenguas:  el quechua y el aymara, son  aún hoy plenamente vigentes.

¿Intentos de "chilenización" del  IECTA?.

Van Kessel ha tenido que luchar siempre contra la corriente  "secesionista"  que pretendía -aún en el interior de su propia fundación, el IECTA- "chilenizar" su obra.  El IECTA, en la mente de su autor, pretende ser un ente catalizador de iniciativas y programas de "desarrollo endógeno" para las comunidades andinas de los países que otrora conformaran el Tawantinsuyo (Perú, Bolivia, Ecuador y Chile). Herederas de una  cultura común (lenguas y cosmovisión) también deberían ser co-participes de un destino futuro común. Por  "desarrollo endógeno" entiende van Kessel aquí aquel tipo de desarrollo que surge y se nutre del propio seno de las comunidades con profundo respeto a su historia, cultura y tradiciones. Un tipo de desarrollo, pues,  no configurado desde fuera (o impuesto), sino que surge desde de las entrañas del propio pueblo, sus tradiciones, su cosmovisión y su religiosidad, en una palabra, de su propia identidad. Tal tipo de desarrollo se contrapone frontalmente a una "globalización" de la cultura, con la consecuente introducción e imposición de valores ajenos,  que arrastran consigo casi inevitablemente al abandono o pérdida de la propia identidad.

Necesidad de un poderoso soporte intelectual: la biblioteca de antropología andina.

Pero van Kessel, además, vislumbró con claridad casi profética, que un Instituto de este tipo  necesitaba, como base intelectual y académica de apoyo, de una excelente biblioteca, especializada  en temáticas andinas.  Debía ella ser el  lugar donde todos los andinos  pudieran concurrir  como a su propia casa, para  leer, estudiar, consultar, aprender y reflexionar sobre temáticas de su interés. Donde el visitante (andino y no andino)  pudiera ser guiado en sus pesquisas y búsquedas, donde hallara acogida y apoyo en sus inquietudes intelectuales. Por eso, en su perspectiva, el IECTA  y su biblioteca debería siempre radicar en una zona fronteriza, de fácil acceso para los países vecinos.
Para eso,  con sus propios medios y el apoyo de la congregación religiosa a que pertenece, empieza van Kessel, con una notable tenacidad -muy propia de su firme carácter-  la titánica obra de  crear una biblioteca especializada. Pero no busca crear cualquier tipo de biblioteca, sino una que solo contenga temáticas de interés andino  para los andinos  y estudiosos de su ethos y cultura.  Poco a poco va comprando, durante años y hasta el día de hoy,  en Europa, Norteamérica y Latinoamérica  todo lo que estima puede servirle para enriquecer una biblioteca para el mundo andino.

Nace la BAA,  un tipo peculiar de biblioteca al servicio de la comunidad.

 Nace así la Biblioteca de Antropología Andina (BAA)  que inicialmente establece en la ciudad de Iquique, en una casa facilitada por el Obispado local y que, posteriormente, hasta el día de hoy, radicará en el Campus Azapa de la Universidad de Tarapacá (Arica). Los textos de esta biblioteca buscan ofrecer al lector o investigador los dos enfoques para un análisis de la realidad andina: a)  los escritos por autores occidentales sobre el mundo andino, incluyendo a todos los Cronistas españoles y Viajeros, y b) los trabajos de  autores  andinos (quechuas, aymaras o de otras etnias) que versan  sobre su propia realidad. Mas detalles sobre esta biblioteca, podrá Ud. encontrar  en  el apartado  que publicamos a continuación.

 Fig. 3.  Datos  actuales sobre el IECTA (Instituto para el Estudio de la Cultura y Tecnología Andina).

Fig. 4.  La   BAA ó Biblioteca de Antropología Andina  y su fundador.

Su interés por  difundir el punto de vista andino.

A van Kessel le interesa especialmente dar a conocer el punto de vista y perspectiva del andino sobre temas tan variados como religiosidad,  ritualidad, arqueología, economía, demografía, cosmovisión, costumbres,  mitos, agroecología,  clima, etc. Es decir,  todos aquellos temas que interesan o se relacionan con  los modos de ser y producir propios del andino.  Este anhelo por dar a conocer la "visión de los vencidos" y colonizados, obedece al hecho de que los andinos -como todos los pueblos antiguos- poseen una "sabiduría" propia para resolver sus problemas de adaptación al medio natural donde viven, fruto de una larga experiencia multisecular. Lo que ellos denominan con razón "sus saberes", a diferencia del saber occidental basado en la teoría y posterior experimentación. Esos "saberes", fruto maduro de una larga experiencia,  han sido transmitidos de generación en generación y han permitido una exitosa armonía y convivencia con el medio ecológico. Así, pues, el tipo de biblioteca especializada que ha preconizado van Kessel, busca ante todo ofrecer herramientas para facilitar ese "diálogo" entre culturas, indispensable para facilitar la convivencia con el tecnólogo occidental (llámese arquitecto, ingeniero, constructor, médico, matrona o enfermera etc.)  que llega hasta sus tierras a traer  el "progreso" a sus comunidades.

La Biblioteca de Antropología Andina (BAA) cuenta hoy con aproximadamente 23.250 títulos de obras de consulta. De este total, el 14% corresponde a prehistoria y arqueología; el  23%,  a la historia (colonial y republicana); el  12%, a la tecnología andina;  el 13%, a la  economía andina;  el 17% a las ciencias de la religión;  el 8% a la lingüística;  y un 13% a otros temas. Probablemente, esta biblioteca ha pasado a ser hoy la más rica en Latinoamérica sobre temáticas estrictamente andinas.
                              
La importancia del estudio de la tecnología andina.

¿Por qué -nos preguntamos- este tan fuerte énfasis observable en van Kessel  respecto de la "tecnología andina"?. En estricto rigor, el concepto general  de "cultura" ya involucra en sí a la tecnología y sus diversas formas, por ser  aspectos de la cultura global del grupo humano respectivo.  Lo que ocurre  en  el caso particular de la tecnología andina, es que ella, a diferencia de nuestra  occidental moderna, ha seguido íntimamente ligada, mediante ritos originales,  a su religiosidad ancestral, de la que se alimenta y nutre. Es, por lo tanto,  una tecnología muy "sui generis", completamente  diferente a la occidental: a-religiosa y a-moral.  Y como todas las actividades económicas, sociales o domésticas del andino de hoy, aún las mas triviales, están profundamente penetradas de ritualidad y religiosidad,  pareció conveniente  a van Kessel destacar este aspecto  en forma particular, como expresión de una finalidad intrínseca de su Instituto. Por eso quiso enfatizar esta temática a partir del nombre mismo de su organización, el IECTA: como un "Instituto para el Estudio de la Cultura y Tecnología andina".

El creador del ICTA y su misión panandina.

Hay, sin embargo, una rica faceta de la vida y actividad  del van Kessel que creemos ha quedado algo desdibujada en la trayectoria de sacerdote y profesor que hemos intentado  pergeñar en capítulos anteriores de nuestro Blog. Queremos rescatar aquí esta faceta, apoyada e iluminada por un material fotográfico inédito, ilustrativo de su incansable actividad en el extremo norte de Chile y países andinos vecinos.
Se trata de las acciones concretas del sociólogo van Kessel destinadas a dar a conocer y difundir el ethos, cultura y tecnología andina al mundo culto occidental. ¿El camino  elegido?:  la participación activa en las diferentes Conferencias Internacionales de Antropología. Gracias a sus asiduos contactos con líderes indígenas del Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, pudo van Kessel actuar como potente "elemento catalizador" de los ideales panandinos de numerosos  indígenas de origen quechua o aymara. Y uno de los modos de interactuar con ellos, fue precisamente la iniciativa de introducirlos valientemente a "conversar" con el mundo académico occidental, mundo del que estuvieron siempre o casi siempre ausentes. Las Conferencias internacionales o Congresos de Antropología o Arqueología demostraron ser  una excelente ocasión para ello. Estas reuniones internacionales, que  agrupan a lo más selecto de la intelectualidad occidental, muy rara vez  habían invitado a su tribuna a indígenas andinos, carentes de títulos universitarios, a exponer y plantear su concepción del mundo sobre variados temas.

Mostrando el mundo andino y su cosmovisión al mundo académico. 

Van Kessel había largamente dialogado y discutido con andinos sobre varias  temáticas de interés mutuo (v.gr. ritualidad, religiosidad, agrotecnología, cosmovisión, etc.) y se  había convencido de que la perspectiva y visión  andinas, en diversos campos, era de un enorme interés científico, y debía ser conocida por el mundo académico, del que los andinos se sentían tan distantes. Por eso los énfasis observables en su biblioteca (la BAA). Pero van Kessel busca ir mas lejos aún. El quiere quebrar bruscamente el esquema corriente de mostrar lo andino solo desde el ángulo de mira occidental, y audazmente, se atreve a presentar en el podio de diferentes Encuentros Internacionales de Antropología o Arqueología,  en Europa y en América, lo que podríamos llamar siguiendo al antropólogo mexicano Miguel León Portilla: "la visión de los vencidos", esto es, la voz y el pensamiento de los indígenas mismos acerca de sus propias realidades culturales.
 El enfoque de la Antropología social y cultural tradicional ha estado marcado por la perspectiva y enfoque del investigador occidental, con  esquemas mentales y parámetros occidentales. Hacía falta presentar, examinar y discutir la visión  "del otro", del  "investigado" , del "objeto de investigación": el andino mismo. Es lo que hará sin titubeos van Kessel.

Los andinos  exponen en Congresos Internacionales.

Con este objetivo in mente, van Kessel  acude con varios expositores indígenas y miembros del IECTA a los Congresos Internacionales de Antropología reunidos en Amsterdam en 1993, Quito (Ecuador) en 1997, Varsovia en 2000 y Santiago de Chile en 2002. Participa, igualmente, en el Congreso Internacional de Estudio de Momias en 1998 con un ponencia sobre "Rituales mortuorios andinos" en la Universidad de Tarapacá (Arica). Estas exposiciones  de temas andinos  por actores andinos, se verifican en Simposios  especiales, diseñados ad hoc por el propio van Kessel.
Inaudita pareció a algunos, a primera vista, la idea de presentar Simposios específicos sobre agro-tecnología o religiosidad andina, cuyos presentadores fueran, en su mayoría, indígenas quechuas o aymaras, de poncho, chuspa y sombrero, procedentes de Bolivia, Ecuador, Perú o Chile. Su audacia, sin embargo,  fue coronada por un rotundo éxito. La "voz de los vencidos" fue escuchada esta vez con respeto y atención y sirvió de base a  profundas  reflexiones y fructíferos  intercambios de ideas. Para ello, van Kessel había preparado previamente a los expositores andinos como tal vez nunca antes se había visto, para enfrentar este encuentro tête a tête con antropólogos, arqueólogos  y/o  científicos de las ciencias sociales de todo el mundo.

Reuniones pan-andinas auspiciadas por el IECTA.

A partir  del año 1999, se realizaron varias reuniones pan-andinas del IECTA con jornadas de reflexión de duración de 3 a 5 días.  Su objetivo: consolidar el IECTA para el futuro.  Así, por ejemplo, hubo reuniones en  Copacabana (Bolivia) en 1996;  Cochabamba (Bolivia) en 1997;  Chucuito (Perú) en 1998, y en  Tarapacà (Chile) en los años  1996, 1997, y 1998 con ocasión del inicio del año andino (solsticio de invierno). Estas últimas  fueron siempre iniciadas y "bendecidas" con  el sacrificio ritual de una wilancha (sacrificio cruento de un llamo) dirigido por el ritualista peruano  de Puno  el señor  Victor Quiso Choque.

Reuniones nacionales de reflexión.

Además de las ya citadas reuniones, se celebró, a partir del año 1999,  Jornadas de Reflexión,  a un nivel nacional,  en los pueblos de Oruro y Cochabamba (para Bolivia);  Tacna (para el Perú); Cotacachi y  Otavalo (para Ecuador); Tarapacá e Iquique (para Chile); Urubamba, Machu Picchu, y Cuzco (para el Perú), y siempre en un fervoroso marco de ritualidad andina.  En varias de estas reuniones, participó además de Juan van Kessel que siempre les acompañaba como promotor, el lingüista y etnógrafo  aymara  peruano don Domingo Llanque.
Estas reuniones pan-andinas fueron marcando el rumbo del naciente IECTA  como una agrupación supra-nacional  que tenía por misión estudiar acciones conjuntas para  preservar su identidad cultural y fomentar lazos de unión entre los diversos países colindantes, herederos de una misma maciza tradición cultural: la incaica.

El mundo andino no ha muerto: sigue  vivo.

Para van Kessel (como también para Manuel Marzal, Hans van den Berg, Xavier Albó  y muchos otros más en el ámbito peruano y boliviano) el "mundo andino" de hoy, heredero de la cultura del antiguo Tawantinsuyo de los Incas, sigue vivo todavía hoy en muchos de sus ideales, tradiciones culturales, saberes y cosmovisión (Weltanschauung),  a pesar de la intensa aculturación sufrida a través de cinco siglos de colonización hispana y de enseñanza cristiana. Esta vitalidad -nos dice  el autor- debe ser rescatada, estudiada y llevada a la acción práctica mediante mecanismos que aseguren su supervivencia  en una acción supra-nacional.  De esta convicción íntima suya brotarán muchas de las actividades del IECTA, convertido ahora en un  organismo supra-nacional, aglutinador y reforzador de muchos ideales andinos. 

Intento por escrutar el  método y pensamiento íntimo de van Kessel.

Al observar y examinar detenidamente su trayectoria como sociólogo y antropólogo, a mi modo de ver, dos  leit-motivs o ideas matrices se cruzan (¡y se retroalimentan!) en la mente del sacerdote sociólogo ante las temáticas indígenas actuales: a)  la necesidad de que  las comunidades andinas preserven su rico legado cultural (base y sustento de su identidad propia) -puesta hoy en grave riesgo por la creciente y acelerada aculturación occidental- dándolo a conocer en las más altas esferas de prestigio del pensamiento antropológico  moderno (en su caso, los Congresos de Antropología y Etnología); y b) la urgencia que como sacerdote experimenta de comunicar de una manera diferente el Evangelio de Jesucristo -a lo que no puede él renunciar como sacerdote- pero de una manera novedosa,  totalmente diferente a la tradicional imposición forzada del Evangelio durante la época colonial. Aquí aparecerá en acción la aplicación de la idea de la "inculturación del Evangelio", preconizada por las más recientes Reuniones de los obispos latinoamericanos.

Y ¿cuál fue su método  preferido?.

El método empleado por van Kessel en sus  investigaciones de campo consiste en el indispensable intercambio previo de ideas entre el cientista social  occidental y el  sabio o yatiri (amauta  o  yatichiri)  andino, conocedor por experiencia propia del ethos y cultura  de raíz andina. No se contenta, pues, como la inmensa mayoría de los investigadores, con  aplicar  el método  de "la observación participante",  tan  familiar a los antropólogos desde la ya lejana época de Bronislaw Malinowski (1884-1942). Hay multitud de aspectos de la realidad andina que de hecho escapan a un investigador que solo se rige por los postulados y perspectivas de su formación clásica occidental. Y, de hecho, los mejores trabajos de van Kessel a mi entender,  fueron los realizados  junto con y en estrecha colaboración con pensadores y actores andinos como co-autores. Es el caso, por ejemplo, del trabajo "El Marani de Chipukuni", escrito por van Kessel en estrecha colaboración con Guillermo Cutipa Añamuro  (publicado por IECTA, Iquique, 1998, 228 p.): una joya de antropología andina.

 La "inculturación" del Evangelio: la nueva evangelización.

La "nueva evangelización" propuesta por el Concilio Vaticano II y por las  Conferencias Episcopales de América Latina se ha de realizar -según sus autores- mediante la adopción de formas concretas de "inculturación" del Evangelio. Así lo comprende  y trata de realizar van Kessel en sus relaciones con las comunidades andinas. Entre ambos enfoques o perspectivas de vida: la cosmovisión del andino y el Evangelio de Jesucristo van Kessel no ve contradicción alguna.  Al contrario, ve confluencia, complementariedad y enriquecimiento mutuo.
Por inculturación, entiende la iglesia católica: "el esfuerzo de la iglesia por hacer penetrar el mensaje de Cristo en un determinado ambiente socio-cultural llamándolo a crecer en todos sus propios valores,  desde el momento en que éstos son conciliables con el Evangelio" (Cfr. Hervé Carrier, Diccionario de la Cultura,  Editorial Verbo Divino, Navarra, España, 1994: 278-279).

A este esfuerzo por el diálogo y  encuentro de culturas, obedecerá   la participación de van Kessel,  desde Iquique,  en el "Equipo de Pastoral Andina" (EPA), que  conforma con varios sacerdotes de la diócesis de Iquique  para  dar vida al anhelo de "inculturar el Evangelio", según el anhelo explícito de las Conferencias Episcopales de Puebla  (México), Medellín (Colombia), Santo Domingo (República Dominicana) y Aparecida (Brasil).

 Hoy (Julio 2018) se lamenta van Kessel, en reciente carta privada al suscrito, de que la iglesia católica en sus contactos actuales con el mundo indígena andino haya aparentemente relegado a un segundo término su anuncio de "la inculturación del Evangelio", olvidando o postergando, por razones que no nos quedan claras, los principios postulados por los obispos latinoamericanos en las cinco Conferencias del Episcopado Latinoamericano, muy especialmente las de  Puebla (1979), Santo Domingo (1992)  y Aparecida (2007). Un tema interesante sobre el cual nos gustaría ahondar en un futuro  diálogo con él.

Resumen y conclusión.

Johannes van Kessel  a través de sus numerosas obras y publicaciones nos ha dejado un valioso testamento antropológico que todos los recién iniciados en el campo de estudio de las comunidades andinas nunca podrán desconocer. Si bien vivió en el Norte de Chile (desde 1963 hasta el año 2008), su potente acción se proyectó, a través de  numerosos Congresos e interlocutores,  a  nuestros países vecinos de Perú, Bolivia y Ecuador, países que visitó en numerosas ocasiones.  Hoy nos hacen mucha falta su sabios consejos y su visión profética. Su ausencia es hoy notoria en las reuniones andinas. Van Kessel ha tenido muchos admiradores y seguidores pero  también algunos pocos detractores. Durante su estadía en Iquique, algunos líderes indígenas aymaras locales no perdieron ocasión de  atacarlo duramente. Fuimos testigos de esta ingrata situación un par de veces, en reuniones  de antropología. Era la época próxima a la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América cuando especialmente desde Bolivia algunos pensadores de raíz marxista atacaban duramente a la iglesia católica y a sus sacerdotes por su rol durante la colonización de América. Pensamiento que ha percolado hasta hoy en algunos sectores intelectuales del mundo indígena  de los países andinos  y que impide ver "la otra cara de la medalla": la de aquellos obispos y sacerdotes que  defendieron al indígena y condenaron fuertemente el actuar de encomenderos voraces  y  autoridades coloniales. Los nombres de Bartolomé de Las Casas, obispo de Chiapas en México  (1474-1556), Toribio de Mogrovejo (1538-1606), arzobispo de Lima, , o el P. Luis de Valdivia (1560-1642), jesuita en Chile, son algunos de los nombres -entre muchos otros- que están indisolublemente unidos en esta férrea defensa y protección del mundo indígena frente al conquistador español.  A estos defensores acérrimos del mundo indígena se hace  poca o nula referencia hoy,  por parte de aquellos que  tienden a ver  en el Cristianismo   "el opio del pueblo", mostrando solo la cara  negativa de su actuación en América.

El camino roturado por Van Kessel.

Van Kessel trazó  un rumbo y roturó un camino que en aquella época no era nada fácil de seguir.  Nos queda por fortuna, de regalo, su mejor legado: su obra, el IECTA y la monumental Biblioteca Andina (BAA) con más de 18.500 títulos. El IECTA  y su biblioteca se encuentran hoy en el campus de la Universidad de Tarapacá, en el valle de Azapa, Arica (Chile) y allí radica también su Biblioteca Andina especializada, la que se puede consultar igualmente a través de Internet: iectainstituto@gmail.com.  Puede Ud. también consultar sobre su obra,  el IECTA,  en:  www.iecta.cl  (o iecta@entelchile.net.  Destinada primeramente para apoyo del mundo andino,  la BAA  a diferencia de otras bibliotecas,  cuenta con personal capacitado en las lenguas quechua y aymara para guiar y facilitar la consulta de  los andinos. (Vea más detalles en Figs. 3 y 4).

La participación de los andinos en Congresos y Jornadas de reflexión: iconografía  de  apoyo.
                                  
En las imágenes que siguen, quisiéramos dar cuerpo y alma a las reflexiones anteriores. Mostraremos diversos momentos de participación de  indígenas andinos en Congresos Internacionales o Reuniones  pan-andinas. Sin el apoyo decidido de van Kessel  y el IECTA, esta participación hubiera sido del todo imposible tanto por los gastos involucrados, como por la necesaria preparación previa de las ponencias; en particular, la cuidadosa preparación de Simposios especializados en el mundo andino. Que sepamos, nunca antes se había visto tan numerosa y activa participación de los andinos en Congresos internacionales de Antropología, constituyendo este hecho un precedente importante en el diálogo inter-cultural andino-occidental. (Agradezco muy especialmente a los señores Ronald Anahua del IECTA, Arica, y al señor  Julián Quintana, colaborador de dicho Instituto,  el haberme facilitado en préstamo las fotos que acompañan este capítulo; ellas son propiedad del IECTA; igualmente, el envío de la información sobre el estado actual  del IECTA y su biblioteca andina (BAA).


 Fig. 5.  En las alturas de Copacabana  (Bolivia), con ocasión de una Jornada de reflexión andina, asistiendo a un ritual andino. Al fondo, el lago Titicaca.  Observa el desarrollo del  ritual el sacerdote español Argimiro Aláez García, colaborador y amigo de Juan van Kessel, miembro del IECTA.

Fig. 6. Cerca de Puno, Perú, se alzan estas chullpas, monumentos funerarios del pueblo  aymara, visitados por los expositores. Visita con ocasión de una Jornada de reflexión andina del IECTA. (Foto Juan van Kessel).

Fig. 7.  En casa de familiares del sacerdote van Kessel, en  Eindhoven, Holanda.

Fig. 8.  Con uno de los expositores  en el Congreso de Americanistas de Amsterdam, el señor Luis  Enrique Cachiguango, otavaleño.

Fig. 9. Juan van Kessel Exponiendo en el Congresos de Estudio de Momias efectuado en la ciudad de  Arica.

Fig. 10.  Almuerzo con los participantes andinos  en el Congreso de Amsterdam. 

Fig. 11. Almuerzo fraterno con los expositores en el Congreso de momias de Arica. De barba,  Argimiro Aláez, miembro del IECTA.

Fig. 12.  Escena de la  aspersión de la sangre en la wilancha realizada en el pueblo de Tarapacá con ocasión de una reunión pan-andina (Junio de 1998).

Fig. 13. Compartiendo  una merienda en el pueblo de Tarapacá, norte de Chile  (Junio 1998).

Fig. 14.  En el pueblo de Tarapacá, compartiendo un  delicioso asado de llamo.

Fig. 15.  Escena de la wilancha efectuada en el pueblo de Tarapacà, Junio 1998.

Fig. 16.  Reunión plenaria andina del IECTA en la ciudad de Iquique, con delegados de Ecuador, Perú, Bolivia y Chile Año 2000.

Fig. 17.  Juan van Kessel con  Francisco Mamani Cañazaca,  dirigente aymara de Tacna (Perú).

Fig. 18. Departiendo con una familia andina.


Fig. 169. Otra escena del sacrificio del llamo en la wilancha realizada en el pueblo de Tarapacá.

Fig. 20.  Luis Enrique Cachiguango, artesano, representante de la etnia otavaleña (Ecuador) en el Congreso  de Americanistas de Amsterdam. mostrando sus textiles.

Fig. 21. El  delegado aymara don Javier Vilca Ticuna, experto tejedor, muestra sus alfombras y bajadas de cama  en Amsterdam, Holanda.

Fig. 22. Un momento de reflexión en Amsterdam, en casa de familiares  de van Kessel. El cuarto, de izquierda a derecha, es el  lirimeño y profesor de la escuela de Lirima,  Juan Alvarez Ticuna.

Fig. 23.  Participantes andinos en el Congreso de Americanistas de Quito, Ecuador.

Fig. 24.  Ritual andino con uso de la hoja de coca. El segundo, de izquierda a derecha: es el representante del pueblo lickan antai o atacameño, Manuel Escalante Pistán.

Fig. 25.  Adornando al llamo  con motivo del "Enfloramiento" o "Floreo" del ganado (24 de Julio).  Ceremonia andina realizada en la plaza del pueblo de Tarapacá (1998).

Epílogo.

Con el poeta latino Horacio, podría justificadamente el sacerdote y sociólogo Juan Van Kessel dar hoy por concluida su gigantesca obra repitiendo: Exegi monumentum aere perennius, regalique situ pyramidum altius":  he levantado un monumento más duradero que el bronce, más alto que el regio sitial de las pirámides"(Quintus Horatius Flaccus, Liber III, Carmina 30).

 Ahora esta gigantesca obra ha quedado en manos de sus hermanos andinos los que sabrán cuidar su patrimonio y protegerlo de las apetencias de  instituciones locales o personas que no representan el sentir de su fundador.  ¿Serán capaces de  hacerlo?   Y, más aún,  ¿podrán entrever el profundo mensaje que van Kessel nos ha querido  transmitir a través de sus numerosos escritos?.  El tiempo lo dirá.  Nuestro esfuerzo a través de  estos capítulos del blog ha sido  reflexionar sobre la valía de su legado y herencia cultural en estos tiempos en que la identidad de los pueblos indígenas empieza a borrarse y/o esfumarse por efecto de la globalización. Por ahora, Juan van Kessel, desde Holanda  vigila para que el objetivo  principal de su obra no se pierda de vista, y pueda seguir ofreciendo tanto  a los andinos como a los no andinos  un excelente lugar de reflexión, estudio y meditación sobre la cultura y cosmovisión de los pueblos del antiguo Tawantinsuyo. Hacemos votos para que surja  algún líder andino que pueda  -como en una carrera de postas- tomar su brillante antorcha  y conducir al IECTA a  la  verdadera y auténtica meta que el sociólogo holandés  trazó  con tenacidad  y audacia a través de  su vida y publicaciones.