viernes, 16 de febrero de 2024

Itinerario científico del jesuita arqueólogo Gustavo le Paige de Walque. Breve revisión de las fechas más importantes de su carrera.

 

      In memoriam


En afectuoso recuerdo del escultor Harold Krüssel Johansen   (1939-2021). autor de la estatua erigida al padre Gustavo Le Paige en San Pedro de Atacama.


Cronología de un pionero.


El presente capítulo tiene por finalidad  destacar las fechas señeras de la vida y obra realizada por el jesuita Gustavo le Paige en su querida tierra atacameña, entre el año 1955, fecha de su arribo a San Pedro de Atacama y su fallecimiento en Mayo de 1980. Anteponemos, además,  algunas de las fechas  más significativas de su vida personal antes de su llegada a Chile.  

En este mismo blog, hemos  editado ya varios capítulos dedicados a rememorar las diversas facetas de la vida tanto personal como académica del jesuíta. Capítulos destinados a reivindicar y realzar su memoria, ultrajada y vilipendiada hoy por unos pocos atacameños instigados, lamentablemente, por algunos chilenos. Acusado equívocamente de  "profanador de tumbas",  "irreverente destructor de cementerios",  o  "ladrón de cráneos humanos", o incluso de "utilizar  niños como mano de obra barata",  la figura del sacerdote belga Gustavo Le Paige, ha sufrido tal grado de agresión y embate en estos últimos dos decenios,  que el hecho  ha repercutido -cual fatídico boomerang- en su Museo, en su figura histórica, en su memoria, en su trayectoria científica y hasta en su propia estatua levantada al alero de su Museo, obra eximia del escultor Harold Krüssel Johansen, hoy abandonada. 


Fig. 1.  Estado actual de abandono de la estatua del P. le Paige, junto a las ruinas de su querido Museo.  (Foto H. Larrain, enero 2016). Hoy (Enero 2024), altas bardas nos impiden mostrar el estado de desamparo y deterioro del monumento.

Nos hemos enterado, con profundo dolor e indignación, que su estatua aún yace allí, en un abandono ignominioso,  a merced de vándalos, grafiteros o icononoclastas irreverentes. Soberbia efigie,  cuya estampa refleja muy bien el profundo  anhelo de Le Paige por reivindicar la enorme antigüedad del pueblo atacameño y rescatar su importancia para la ciencia. Harold Krüssel, su creador, fallecido hace poco más de dos años (2021), tal vez nunca llegó a enterarse de este desprecio criminal por su obra, una de sus mejores producciones artísticas. ¡Ojalá no haya tenido noticias  del triste destino actual de su obra artística!. 

Solo haría falta hoy que alguien se la robe o la destruya, dando cima así a este triste y doloroso  capítulo de ignominia, ignorancia y estupidez humanas.


  Esta no pretende ser una biografía del sabio jesuita. 

  

No es nuestra intención escribir aquí una biografía, aunque sucinta, de Gustavo Le Paige. Otros ya lo han intentado hacer (ver bibliografía). Su ardua y fructífera labor científica en Atacama es innegable y merece nuestro pleno reconocimiento y admiración.  Fueron 24 años de dedicación absoluta y abnegada al estudio de lo que el denominara "la continuidad de la cultura atacameña".


La opinión de algunos coterráneos.


 Hacemos nuestras las palabras con que un insigne investigador del área atacameña, el Dr. Agustín Llagostera Martínez, antofagastino,  dejara estampadas en su notable trabajo: "Los antiguos habitantes del Salar de Atacama. Prehistoria atacameña" (Pehuén Editores, Santiago, 2014: 215 p.):


"El Padre Gustavo Le Paige si no fue el primer investigador de estos lares,  fue el que trabajó y vivió aquí por más tiempo y con justa razón se autodefinió como "el creador de los estudios atacameños". La persistencia en sus trabajos, la creación del Museo Arqueológico, sus publicaciones y el acopio de patrimonio que logró obtener durante sus 25 años de actividad, le hace acreedor del mérito que el mismo se reconoció. Reunió alrededor de 375.000 objetos, descubrió más de 100 sitios arqueológicos y cerca de cuarenta pueblos en ruinas, excavó más de 3.000 sepulturas en alrededor de medio centenar de cementerios. A los cuatro años de haber llegado a estas tierras, publicó dos artículos con el titulo de: "Antiguas culturas Atacameñas en la Cordillera  Chilena", y diez años después, organizó un Congreso Internacional en San Pedro de Atacama. En ese Congreso proclamó ante el mundo que no se debe aceptar la idea de que la cultura atacameña se formó por una superposición de culturas que se habrían reunido solo por azar en San Pedro de Atacama;  tampoco presentarla como una extensión de las culturas de más al Norte: ¡la cultura atacameña habría tenido un desarrollo autónomo!. (Llagostera, 2004: 13-14).


El testimonio de un atacameño notable, Osvaldo Rojas Mondaca, infatigable impulsor y director de los nuevos Museos de Calama y Lasana, nos parece especialmente relevante. Nos escribía en el año 2013 al respecto:


"Sin duda, hoy gran parte de la existencia del pueblo Likan antai  se debe al Padre, por haberlo instalado en un contexto mundial. El desarrollo reciente del pueblo de San Pedro de Atacama y, en general, el de los pueblos andinos, se debe significativamente al trabajo de este pionero visionario. Los recientes estudios prehistóricos sobre el hombre de Atacama hoy confirman sus audaces teorías, propuestas tantos años atrás.  Los avances con que se consolidó, no solo se dieron en lo social, sino significativamente, también  en lo científico.
Hoy, por la vorágine propia de nuestro tiempo, acostumbramos  opinar sin el más mínimo interés por documentarnos sobre las materias que tratamos.
De esta forma, se tiende a desconocer el aporte de le Paige no solo entre algunos comuneros, sino también en el ámbito académico; como única explicación de este hecho encuentro una gran ignorancia y/o falta de interés por conocer uno de los aportes humanos más significativos que  esta amada terra  tuvo el 
privilegio de recibir".  (en carta enviada desde Calama al suscrito en el año 2013).


La ocasión para este capítulo.


Este capítulo nace de un hecho muy particular. En efecto, hemos tomado conocimiento, casi por casualidad, que su gran obra el  "Museo Arqueológico de la Universidad del Norte" levantado por Le Paige y sus ayudantes atacameños en el año 1962 en el pueblo de San Pedro de Atacama, con planos hechos por el arquitecto antofagastino Carlos Contreras Alvarez, sigue aún parcialmente en pie, aunque en estado agónico y terminal, luego de su implacable desmantelamiento decretado por la Municipalidad de San Pedro en el año 2016.


Estado actual de los restos del Museo arqueológico "Gustavo Le  Paige". 


Fig.  2.   Estado actual de la primera rotonda del Museo Arqueológico, levantada en el año 1963,  tras la orden de demolición decretada por la Municipalidad de San Pedro de Atacama (Foto H. Larrain, enero 2016).

Etapas significativas  de la vida de Le Paige.


El objetivo principal de este capítulo es presentar, en forma esquemática y didáctica, el itinerario personal del jesuita Gustavo le Paige, señalando de manera especial los hitos más  importantes de su vida así como sus numerosos logros en el área científica y humana y los  reconocimientos y distinciones con que en su tiempo fue agraciado a nivel nacional e internacional.

 Varios de nuestros lectores habituales nos han pedido más información sobre la vida del P. le Paige  con ocasión de la lectura de nuestros últimos capítulos, en este mismo blog. Con este nuevo capítulo, esperamos poder  satisfacer su anhelo. 

Queremos aquí destacar, en efecto, el genio particular de Le Paige como el más prolífico investigador de la cultura atacameña a la vez que acérrimo e incansable defensor de su pueblo: el atacameño  o lickan antai. Éste, "su pueblo" al que dedicara su vida entera,  parecería hoy darle las espaldas, alentado por intereses de algunos que, hoy ocultos en las sombras, han tratado de enlodar, desprestigiar y desfigurar su rica personalidad, su notable grandeza de alma y su enorme y aún muy superficialmente estudiado legado científico.


Itinerario personal, científico y académico del arqueólogo Gustavo le Paige.


 (Hemos seleccionado estas fechas sea de sus  propios trabajos, sea de algunas otras fuentes como la obra del periodista belga Christian de Brulle sobre el sacerdote (2010; ver bibliografía).


24/11/1903:  nace Gustavo Le Paige de Walque en el pueblo de Tilleur, cerca de Lieja (Bélgica). Uno de los once hijos de  Constantin le Paige  y Thérèse de Walque. Confluyen, según creo, en él sus distintos ancestros tanto valones como flamencos. Varios de sus antepasados fueron ilustres personajes que destacaron en la ciencia en su patria.  Toda su educación se desenvuelve en lengua francesa.  Que se sepa, Le Paige no dominaba el flamenco y leía con alguna dificultad el inglés. 


1911.  El joven Le Paige hace su Primera Comunión.


1922. Entra como novicio al noviciado jesuita de  Arlon,  Bélgica.


1924. Primeros votos al término del Noviciado de los jesuitas. Da inicio en Francia a sus estudios humanísticos, primero y filosóficos, después.


1928.  Permanencia de 3 años en el Congo Belga  (hoy República Democrática del Congo) antes de ser ordenado sacerdote. Corresponde al período de la formacion jesuita denominado  "Magisterio".


1935.  Recibe su ordenación sacerdotal en la ciudad de Lovaina. En este período tiene ocasión de conocer e intimar con el jesuita chileno Alberto Hurtado Cruchaga, futuro santo de la iglesia católica. Más aún, como testimonio de su amistad, asistirá a su ordenación sacerdotal en calidad de presbítero asistente


1936 al 1952  (en forma intermitente): permanece  por largos períodos en el Congo Belga como misionero católico itinerante. Realiza por entonces una activa y valiosa investigación etnográfica y folklórica de los diferentes grupos étnicos del Congo Belga. De esta prolífica actividad etnográfica y sus asiduos contactos con museos de Bélgica su patria,  ha quedado, afortunadamente un registro cuidadoso  en el Museo del Congo Belga en la ciudad de Tervuren.

 

1952.   Por breve tiempo, es nombrado superior de la misión jesuita de Ngi en el Congo Belga (hoy Zaire).

 

1952. Por orden de su Provincial, debe abandonar definitivamente la misión jesuíta del Congo Belga tras insalvables diferencias de criterio en el enfoque  misional con el obispo de la diócesis. Le Paige propiciaba y fomentaba una mucho mayor sintonía y cercanía  de la liturgia católica con el sentir de las tribus bantúes. Se le critica duramente por ello. Regreso intempestivo a Bélgica.


Agosto 1953.  Llega a Chile desde Bélgica tras su larga estadía misionera en el Congo. Al llegar, pregunta por su amigo  y compañero de estudios el P. Alberto Hurtado Cruchaga, quien ya había  fallecido poco antes en Santiago. Le Paige lo ignoraba. 

Nos tocó ser testigos directos del arribo de Le Paige a Chile aquel año 1953. En efecto, para perfeccionar el uso de la lengua castellana, lengua que desconocía, le Paige estuvo durante algunas semanas en el Estudiantado de los  jesuitas en Marruecos  (hoy , donde yo estudiaba en ese tiempo. Nuestra misión fue apoyarlo diariamente en el aprendizaje del castellano. Le Paige nunca llegó a dominar bien el castellano  y sus escritos, plagados de galicismos,  fueron siempre revisados por colegas de su Universidad. De ello nos consta. 


Febrero de 1954.  Es enviado como ayudante del  párroco a Chuquicamata. El lugar le desagrada profundamente. Echa de menos su vida de misionero itinerante en las aldeas campesinas del Congo Belga.


7 de diciembre 1954. Primera visita a la zona de San Pedro de Atacama desde Chuquicamata por recomendación del ingeniero belga Christian de Bruil.  Queda encantado con lo remoto del lugar y sus habitantes. Es el tipo de ambiente rústico al que estaba acostumbrado y donde se siente a sus anchas.


26 de Marzo de 1955.  Asume como  nuevo párroco en la parroquia de San Pedro de Atacama -por entonces vacante- nombrado por el obispo de Antofagasta Monseñor Francisco de Borja Valenzuela Ríos (1917-1998). La parroquia estaba vacante desde hacía bastantes años, desde la muerte de su predecesor el sacerdote  Domingo Atienza.


Abril 1955.  Primeros descubrimientos casuales de cerámica local y primeras observaciones hechas en el pucará de Lasana, Chíuchiu y  en  las huertas de Toconao. 


Marzo de 1956. Primeras conferencias sobre sus hallazgos arqueológicos en Antofagasta y en Santiago. Hacía apenas un año que asumiera como párroco del lugar.

1956.  Descubrimiento de los restos de la aldea sepultada  de Tulor y sus casas de barro.

23 Noviembre 1956.  Primer ascenso del volcán Licancabur de  5.990 m de altitud. Le Paige ya tiene 53 años.


29 Junio 1957. Inauguración de su primera Muestra Arqueológica en San Pedro de Atacama, en el local de su parroquia.  Las autoridades jesuitas de Antofagasta ven con cierta reticencia las actividades arqueológicas de Le Paige, pero terminarán finalmente por apoyarlas  e impulsarlas. El ecónomo de la Universidad, el jesuita   Alfonso Salas, le apoya con fuerza.


11 de diciembre 1957. Visita del obispo de Antofagasta y del Nuncio Apostólico en Chile.


1958. Publica su primer artículo en Chile sobre la base de sus propios descubrimientos recientes con el título de: "Antiguas culturas atacameñas en la cordillera chilena", en Anales de la Universidad Católica de Valparaíso, Nº 4/5, 1957/58,  15-143. Este trabajo, extenso  y lleno de información relevante, es un testigo fiel de su enorme movilidad por el ámbito de su extensa parroquia.

 

1958. Publica su segundo trabajo científico relativo a la cultura atacameña,  con el nombre de:  "Antiguas culturas atacameñas en la cordillera atacameña, época paleolítica", Revista Universitaria, Universidad Católica de Chile,  Anales de la Academia de Ciencias Naturales, Volumen 43, Nº 22,  139-165.


Abril-Mayo 1959.  Descubre instrumental lítico que por su factura, considera "paleolítico": "los vestigios de Ghatchi y Calar son (de edad  de) más de 20.000 años pues tipológicamente son de la forma de los choppers del Asia...;. también hemos hallado instrumental del tipo hacha de mano abbevilliense..." (Le Paige, 1957/58: 16). Le Paige se halla aquí fuertemente influido por los descubrimientos del período paleolítico europeo  y sus publicaciones en francés que recibe periódicamente desde Europa.

 

1960. Se le concede la medalla al mérito Bernardo O´ Higgins en virtud de sus descubrimientos  y hallazgos.


1962. (mediados de año). Con la ayuda de sus ayudantes atacameños, le Paige inicia audazmente la construcción de su nuevo Museo en San Pedro de Atacama. Los planos fueron elaborados por su amigo el arquitecto antofagastino Carlos Contreras, colaborador de la Universidad.


Enero 1963.  El P. Le Paige inaugura el  "Primer Congreso Internacional  de Arqueología" de Chile  en el recinto aún inconcluso del nuevo Museo. Acude, además de un número significativo de arqueólogos  chilenos,  un selecto grupo de connotados especialistas de los países vecinos: Argentina, Bolivia y Perú. 

Fig. 3. Enero de 1963. Asistentes al primer Congreso de Arqueología de Chile, en el nuevo Museo arqueológico fundado en San Pedro de Atacama por el padre  Gustavo le Paige.   Aquí le Paige presenta sus descubrimientos líticos en el sitio Ghatchi que sospecha correspondan a un  "Paleolítico americano".

Mediados de 1963. Inauguración oficial del primer pabellón de su Museo Arqueológico.


12 Marzo 1964. Es nombrado profesor e investigador de la Universidad del Norte en Antofagasta. El Museo queda así oficialmente incorporado a la Universidad gracias a las gestiones  de  los jesuítas Alfonso Salas y Gerardo Claps.  Inicialmente, le Paige se resiste  fuertemente a esta incorporación por temor a perder autonomía e independencia en su gestión, pero termina finalmente por ceder. 

 

18 al 20 de Marzo 1964. Recibe la visita del rey Leopoldo III de Bélgica y su esposa Liliane. Le Paige les obsequiará hermosas muestras de cerámica y lítica, fruto de sus hallazgos. 

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12 Abril 1964. Se le nombra oficialmente profesor-investigador de la Universidad del Norte en Antofagasta.  El Museo y sus colecciones quedan así incorporadas oficialmente a la Universidad del Norte. 


Octubre 1964. Se le nombra "Caballero de la Orden al Mérito Bernardo O´Higgins".


Noviembre 1964.  Exposición de las obras pictóricas de le Paige y otros pintores en Calama. Obras hechas durante su larga estadía en el Congo Belga y en Atacama. 


Diciembre 1964 - Enero 1965. Viaje a Bélgica. Da conferencias sobre sus descubrimientos en la ciudad de Lieja. El Rey Leopoldo y su esposa le hacen entrega de una de una importante donación para la adquisición de un equipamiento médico  para el pueblo de  San Pedro de Atacama.


Septiembre 1967. Visita del Presidente de Chile Eduardo Frei Montalva a San Pedro y su Museo arqueológico. Es la primera vez que un Presidente de la República visita el poblado. Le Paige consigue apoyo económico para su pueblo.


Diciembre 1969. Se celebra en San Pedro de Atacama el Congreso Panamericano de Arqueología.


11/10/1971. Se le concede la ciudadanía chilena por gracia, en virtud de sus méritos y calidad de su trabajo científico.


 4/10/1975. La Universidad Católica del Norte, su Alma Mater, le concede el titulo de "Doctor  Honoris Causa" y edita un volumen especial en su honor, con el título de: "Homenaje al Dr. Gustavo le Paige, S.J.". 


03/12/1977. El Embajador de España en Chile don Luis Arroyo Oznar  le otorga la Insignia de la Orden Isabel La Católica, concedida por el Rey Juan Carlos de España.

 

Octubre 1978. Coautor en la obra "Cultura atacameña", de los autores Bente Bittmann, Gustavo Le Paige y Lautaro Núñez en la Serie "El Patrimonio cultural chileno, Colección Culturas Aborígenes", Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, Santiago, 1978. Esta sería la última publicación científica de Le Paige, de la que estaba muy orgulloso.


Octubre 1979. Los superiores ordenan al  P. Le Paige trasladarse a Santiago para tratar su enfermedad.  Acepta,  aunque a regañadientes. En la residencia de los jesuitas en Santiago, es cuidado por el enfermero don José Antonio Mendoza.


2 de Noviembre 1979. Entrevista hecha a Gustavo Le Paige  por Horacio Larrain, en la enfermería de la residencia de los jesuitas en Santiago. (Transcrita y comentada en su blog: https://eco-antropologia.blogspot.com con el título de  "Entrevista a Gustavo le Paige, S.J. el 2 de noviembre de 1979" y  editada el  16/06/2010).


19/05/1980. Fallece en Santiago de Chile tras un larga y penosa enfermedad de cáncer.


23/05/ 1980.  Sus restos son trasladados  desde Santiago a San Pedro en cuyo cementerio fue enterrado en solemne ceremonia. Allí  reposan hasta hoy en una sencilla tumba, al lado de la del presbítero Domingo Atienza, su predecesor y  rodeado de sus queridos atacameños.


Artículos, obras y/o trabajos posteriores referentes a la obra  de  Gustavo le Paige, S.J. 


1980.  Eliana Durán,  “R.P. Gustavo le Paige de Walque, (1903-1980)”. Noticiario Mensual del Museo Nacional de Historia Natural, Año XXIX, Nº  283-284.


06/0/6/1980. Horacio Larrain: “Recuerdo  del Padre Le Paige”, Diario “El, Mercurio”, Santiago de Chile. 


28/06/1981.  Reportaje “La Herencia de Le Paige”,   Diario “El Mercurio” de Santiago de Chile.


Diciembre 1984.  El Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación de Chile publica el volumen: “Museo Arqueológico R. P. Gustavo le Paige S.J. de los autores Agustín Llagostera y María Antonietta Costa  con numerosos grabados y fotografías de los especímenes del Museo. (Serie Patrimonio Cultural Chileno. Colección Museos Chilenos, 96 p.).


1991.  Se inaugura en el Museo la "Sala del Tesoro", con aportes de la Minera La Escondida. Allí se exhibía las piezas de oro halladas por el sacerdote en el callejón de Larache y otros lugares de la Comuna. 


1993. Lautaro Núñez publica su obra: "Gustavo le Paige. Cronología de una misión", Ediciones Universitarias, Universidad Católica del Norte, 1993. Es un relato liviano,  más bien anecdótico, de la agitada vida de Le Paige como misionero itinerante. 


1996.  El arqueólogo chileno Mario Orellana Rodríguez le dedica varias páginas en su obra: Historia de la arqueología en Chile (1842-1990), Bravo y Allende Editores, 1996. ( ver pp. 184-188). Destaca allí la importancia del aporte de le Paige para el estudio de las culturas atacameñas.


2010. El periodista belga Christian du Brulle publica su obra biográfica sobre le Paige: "Le dernier roi de L´Atacama",  Editions Mols,  Collection Histoire, Paris.  


2011. Artículo de Horacio Larrain: “Un Legado inconcluso: Tras las huellas de Gustavo Le Paige, S.J”,  “Revista Mensaje”,  Nº 5.495, Vol. LIX,  pp. 45 a 48, Santiago de Chile.


2012.  El sociólogo  Jorge Pavez Ojeda publica el artículo: "Fetiches kongo, momias atacameñas y soberanía  colonial. Trayectoria de Gustavo le Paige s.j. (1903-1980)". En revista Estudios Atacameños, Universidad Católica del Norte, Museo Arqueológico Gustavo Le Paige, Nº 44, versión on line ISSN  0718-1043.


Lautaro Núñez, 2015, "Pinturas de Gustavo le Paige. Imaginario y vida de un misionero jesuita", publicado en forma de un catálogo comentado sobre el contenido de sus producciones pictóricas (Quillka Ediciones, Universidad Católica del Norte.


Nuestro comentario final.


Hay una patente y curiosa discrepancia (y yo añadiría distancia sideral) entre  la enorme cantidad de elogios, condecoraciones y preseas recibidos por le Paige durante su vida como premio a su labor científica (como consta en nuestro inventario más arriba)  y lo que viene ocurriendo con él en los últimos 10  ó 15 años a esta parte en la zona atacameña.  Ataques arteros a su persona y su obra, abiertos o solapados,  por parte de algunos antropólogos e incluso personeros atacameños que lo han  tildado de  "profanador de tumbas",  "saqueador de cementerios", "destructor de ruinas" o "utilizador de mano de obra barata" en sus trabajos arqueológicos. Para otros, es un ingenuo reproductor de  añejos procedimientos y métodos colonialistas  reñidos con  la dignidad  de las etnias indígenas y sus normas de respeto hacia sus antepasados.  Grupos indígenas  hoy reconocidos en la Constitución chilena, han exigido retirar de los vitrinas de los museos del país los restos en exhibición de sus "antepasados" indígenas (cuerpos, momias o esqueletos) por respeto a su memoria y a sus actuales descendientes. Así, en los últimos años, hemos visto desaparecer de todos nuestros Museos  tales exhibiciones de cuerpos humanos, consideradas inmorales y provocadoras por un segmento de la población nacional. 

Tal ha ocurrido también en las dependencias provisorias  del actual museo de San Pedro de Atacama. Es cierto que el padre le Paige en su museo solía mostrar con orgullo cuerpos momificados con su respectivo ajuar mortuorio, en sus salas de exhibición museográfica. Cuerpos momificados de antiguos atacameños con su ajuar respectivo partieron a la Exposición Universal de Sevilla en el año 1992 y allí yacen aún en bodega. Hasta alguien, en época de le Paige,  se permitió bautizar con ironía a la momia intacta de una joven atacameña expuesta en el Museo de San Pedro  como "Miss Chile". ¿Exageración? ¿Acto indignante y vergonzoso?. ¿Ofensivo para los pueblos indígenas actuales?

Hemos conocido muchos Museos en América y del mundo donde se exhibían (y aún se exhibe) cuerpos momificados de culturas pasadas. Egipto es tal vez el caso más conocido, donde centenares de momias  han sido depositadas, estudiadas y mostradas ostentosamente  al público visitante. La famosa momia del faraón Tutankamón es un clarísimo y bien conocido ejemplo.

 El American Museum of Natural History de Nueva York aún expone el cuerpo momificado de un minero atacameño (rotulado como "el hombre de cobre")  hallado en el año 1899 en la mina "La  Restauradora"  (Chuquicamata)  junto con sus primitivas herramientas, durante las primeras labores mineras en la zona. 

¿Por qué en Chile (y otros países de América) ha surgido este "grito de enfado etnocéntrico",  y no ocurre lo mismo en los Museos de Egipto, Nubia,  o  Afganistán?. ¿Por qué allá,  sus actuales habitantes, no protestan también contra la exhibición de sus ancestros momificados?.

Este tema da, en nuestra opinión, para un análisis mucho más profundo mediante un capítulo especial de nuestro blog. Lo que haremos pronto, si Dios quiere. Porque aquí parecería radicar la mayor parte de las críticas vertidas por algunos líderes atacameños actuales (aliados con algunos antropólogos) contra el proceder habitual de le Paige en su muestra museológica en San Pedro de Atacama.




 


  


  

jueves, 18 de enero de 2024

Un año cuidando al sacerdote-arqueólogo Gustavo le Paige S.J. ya enfermo: testimonios fidedignos de su enfermero en la etapa final de su vida.

 En el mes de octubre de 2023 recibo un correo electrónico inesperado. Para mi sorpresa, me escribe el señor José Antonio Mendoza Alcayaga que fuera, desde el año 1979, el enfermero encargado del padre jesuita Gustavo le Paige en su enfermedad terminal. Mendoza había tropezado casualmente con algunos de los articulos de mi blog cuando buscaba información sobre la vida y obra del P. le Paige. Deseoso de hacer contacto conmigo, me mandó una nota  por correo electrónico haciendo recuerdos de nuestro encuentro aquel año. Gratamente sorprendido, le respondí en el acto, deseando intercambiar ideas sobre ese período de la vida del P. le Paige, el menos conocido del público culto. Yo recordaba perfectamente la figura juvenil  del enfermero, en la enfermería de la residencia de los jesuitas junto al  Colegio San Ignacio, en calle Alonso Ovalle,  por cuanto había yo editado hacía algunos años un artículo en mi blog dedicado a dar a conocer y comentar una entrevista hecha al P. le Paige, en el mes de noviembre de 1979. 

El citado artículo se titulaba: "El legado del jesuita Gustavo le Paige, S.J.: noviembre 1979", editado el 22 de octubre del año 2008. En dicho capítulo del blog, yo reproduje toda la conversación sostenida con le Paige, que había quedado grabada en un cassette  que yo  oculté sigilosamente en mi porta-documentos  de cuero, a sabiendas que a le Paige no le agradaba nada ser grabado. 

                              

Fig.  1.  Foto poco conocida del P. le Paige tomada por el médico suizo Bruno Seeberger en su visita a San Pedro de Atacama  el año 1965.


Al término de nuestra conversación, le pedí su bendición y le dijo a su enfermero Mendoza: "si viene el señor Larrain, hágalo pasar".  Lamentablemente, no volví a verlo hasta  el día de su  misa fúnebre en la iglesia de San Ignacio cuando contemplé su faz cadavérica, yaciendo ya en el ataúd.  Un severo cáncer a la próstata se lo llevó precozmente  a la tumba. El padre le Paige  tenía setenta y seis años y medio de edad. 

El 22/01/2013, publicábamos en este mismo blog un artículo recordatorio del fallecimiento del P. Le Paige y sus exequias fúnebres celebradas en la iglesia de los jesuitas en calle Alonso Ovalle de Santiago de Chile. El capítulo se tituló: "21 de Mayo de 1980. Misa de despedida fúnebre del P. Gustavo le Paige".  En este mismo capítulo, se insertaba copia  del recorte de periódico de la época con un artículo mío del diario "El Mercurio" de Santiago de la misma época. Fue por entonces mi tributo de admiración y cariño a la figura y obra del eminente jesuíta belga, obra de la  que yo mismo había sido testigo presencial en los años  1963 a 1965.  

Al recibir sorpresivamente nuevas noticias del señor José Mendoza, el fiel enfermero del P. le Paige, se me ocurrió que ésta podría ser una excelente ocasión para  recabar informaciones fidedignas sobre el último período de la vida del P. le Paige, desde que dejó definitivamente  San Pedro.  Tal como se verá aquí,  el señor Mendoza accedió de inmediato a mi solicitud.

He aquí ad litteram los términos del Cuestionario enviado y sus respuestas. 

  1.-  . ¿Desde qué fecha se encargó Ud del P. le Paige?...¿Cuál de los jesuitas le acompañaba en San Pedro antes de su partida?

 Resp. Yo estaba recién egresado de la U de Chile, en enero de 1979. En abril de ese año,  la Universidad Católica del Norte realizó un llamado para elegir un enfermero para el padre Le Paige, quien se encontraba desahuciado, y a quien los médicos de cabecera le auguraban no más de 3 meses de sobrevida. Yo tuve la suerte de ser elegido, por mis notas, porque tenía un diplomado en geriatría y era enfermero hombre, características que inclinaron la balanza en mi favor. Así, me hice cargo del Padre el primero de mayo de 1979, en San Pedro de Atacama. En ese momento el Padre estaba solo, no había ningún otro sacerdote con él en San Pedro, solo le acompañaban en sus tareas, un arqueólogo y una antropóloga, contratados por la Universidad, para apoyar sus trabajos arqueológicos.


 2.- ¿Lo fue a buscar Ud mismo  a San Pedro de Atacama?

 Resp. El 1º de mayo de ese año estaba el padre hospitalizado en el hospital Roy H. Glover de Chuquicamata; ese dia lo retiré del hospital en un vehículo de la Universidad, acompañado del Dr. Hector Fernández Baltra, quien me acompañó a San Pedro con el Padre y allí me dio las últimas indicaciones médicas a seguir, y quedarme para darle el mejor pasar posible en esos dos o tres meses de vida que supuestamente le quedaban, el diagnóstico era vago, se hablaba de que estaba en condiciones de franco deterioro general, debido a la vida extrema que había llevado los últimos 40 años y a una mala nutrición por muchos años. Hay que recordar que él estuvo 16 años en el Congo Belga en situación de extrema pobreza, y luego 26 años en un clima muy extremo como es el de San Pedro de Atacama. Estuvimos viviendo en San Pedro hasta mediados de Enero de 1980, fecha en que se decidió trasladarlo a Santiago, a la residencia jesuita de san Ignacio.


 3.  ¿Cómo fue la despedida de le Paige en San Pedro de parte de sus atacameños?.

 Resp. Fue una despedida, más bien privada entre él y sus ayudantes atacameños (alrededor de 6 muchachos de San Pedro contratados por la UCN, gracias a la solicitud del padre), más la antropóloga, fue todo en silencio, no recuerdo que el pueblo lo haya despedido, ya que salimos temprano para el aeropuerto de Calama, el Padre no tuvo conciencia del traslado, ya que estaba padeciendo los sintomas iniciales de una demencia senil galopante, con muchas lagunas de memoria y de conciencia de la realidad que estaba viviendo.


 4. 5. 6. y 7.   ¿Cómo se sentía el padre en ese momento de su despedida?.¿Tenía clara conciencia el padre en ese momento del estado de enfermedad?. ¿Qué síntomas tenía por entonces? ?.   ¿Por qué se le enviaba a Santiago y no al hospital de Chuquicamata, como antes se hizo? .

 Resp. - Como lo que padecía el padre era  el resultado de un deterioro generalizado más una incipiente demencia senil, no había razón para hospitalizarlo, ya que no había cura posible para su padecimiento, solo se necesitaba que tuviera los cuidados paliativos necesarios, para sobrellevar la vida que le quedaba de la mejor manera posible y,  ojalá. sin mayor sufrimiento.

 

 8.  Una vez en Santiago, ¿ cómo reaccionó el padre a este traslado?..¿triste?, ¿melancólico?  ¿entregado?

 Resp  el Padre tenía momentos de lucidez y momentos de pérdida de conciencia de la realidad uno tras otro durante el día, cada día estaba menos lúcido, pero en sus momentos de lucidez, se dio cuenta de que ya no estaba en San Pedro y se apenó mucho, ya que me decía que él quería morir y ser enterrado en San Pedro; pero estaba entregado a la voluntad de Dios.


 9.   ¿Cómo describiría Ud a su paciente le Paige: ?dócil?... ¿difícil?, .¿sumiso, ¿rebelde?

 Resp. había momentos de todo un poco, a veces dócil, otras difícil, nunca rebelde, al menos conmigo; habíamos cultivado una simbiosis muy especial, prácticamente éramos uno solo, por eso no se rebelaba contra nada, me hacía caso en todo. Yo era como un hijo para él, y él un padre para mí.


 10.  ¿Recuerda usted quién era el provincial de los jesuitas de entonces que obliga a le Paige a trasladarse a Santiago?

 Resp.  el Provincial Jesuita en ese entonces era el padre Fernando Montes, pero él no lo obligó a irse a Santiago, el propuso su traslado y la rectoría de la UCN, su médico de cabecera y yo aprobamos el traslado: fue una decisión consensuada por el bienestar del padre.

 

11.  ¿Cuál fue la reacción de los atacameños ante su partida de San Pedro?

 Resp.  como dije antes, el pueblo casi ni se dio cuenta de la partida del padre Le Paige, ya que salimos muy temprano; no sé si hubo alguna manifestación después de nuestra partida o no, no tengo conocimiento de que haya ocurrido algo por el estilo.


 12.   ¿Recuerda Ud quién quedó a cargo del Museo al viajar le Paige a Santiago?

 Resp. Me parece que quedó a cargo del museo don Lautaro Nuñez, pero no estoy seguro.


 13.   ¿Gustaba le Paige de conversar con Ud de sus recuerdos de San Pedro?. ¿Qué le comentaba él?

 Resp. Como le dije antes, cuando lo trasladamos a Santiago, ya no estaba en muy buenas condiciones mentales; más bien me hablaba de su familia, del Congo y casi nada de San Pedro… los recuerdos más próximos los tenía extraviados en su mente, predominaba lo más antiguo…


 14.   ¿Cuáles eran las mayores preocupaciones o temores del padre respecto al Museo?

 Resp. Que quedara en manos de Lautaro Núñez, al cual él consideraba un ladrón de información, y una persona desleal. Su mayor temor era el destino de los jarros de oro que estaban en su colección, eran 3 jarros hermosos, yo nunca supe qué paso con ellos y  hasta ahora no lo sé (son de un valor monetario enorme, pero mucho más aún su valor arqueológico).


 15.   ¿Recibió el padre visitas importantes durante su estadía en la enfermería del Colegio S. Ignacio?..¿Recuerda algunos nombres?

 Resp.  Aparte de su visita, no recuerdo otras visitas que hubiera tenido estando en Santiago, solo recibía las visitas de los sacerdotes que allí vivían.


 16.   ¿En qué se entretenía el padre, durante su enfermedad: ¿leyendo?, escuchando música?. 

Resp.  solo escuchaba música clásica, le encantaban los sonidos del piano, más que cualquier otro.


 17.  El padre me comentó que había dejado algunos  apuntes escritos por publicar y que me los iba a pasar.. ¿Recuerda si los tenía en ese tiempo? ¿Algo le comentó a Ud al respecto? 

 Resp. No supe nada de aquello, sí recuerdo que cuando aún estaba más o menos bien alcancé a verlo encerrado en su escritorio escribiendo apuntes en un cuaderno viejo que él tenía, pero esto fue en San Pedro, el cual quedó allí junto a todas sus otras cosas.


 18.  ¿Podía celebrar Misa en el transcurso de su enfermedad?

 Resp. No, desde que yo asumí como su enfermero de cabecera ya no estaba en condiciones de oficiar una misa.


 19.   ¿Pudo Ud tomarle algunas fotografías durante esos días en Santiago'. ¿Las conserva  aún?

 Resp.  No, no tengo fotografías de sus días en Santiago, creo que debo tener unas 2 ó 3, pero de San Pedro, las buscaré a ver si las encuentro y se las envío.


 20. Estando en Santiago, ¿recibió alguna visita de sus ayudantes atacameños?...¿Le escribían ellos desde San Pedro?. ¿Le visitaron algunos arqueólogos de Santiago...?

 No, nada de eso, ni visitas ni cartas ni saludos, nada.


 21. ¿Qué es lo que a Ud más le impresionó del Padre durante su enfermedad? 

 Resp.  De su enfermedad misma, nada, ya que soy enfermero, pero de su actitud hacia mí, lo que más me impresionó fue el amor que me entregó como persona.

 

22. ¿Le hizo el padre algún obsequio  de recuerdo?

 Resp. Me dejó de herencia, su biblia que aún conservo, un cinturón, un abrigo y su rosario, y su gran amor por los demás.

 

23. ¿Algún otro recuerdo de interés humano o científico  que quisiera ud agregar?...Puede ud explayarse libremente aquí  al respecto

 Resp.  imagínese, recibí a un señor, muy desvalido, a punto de morir, le apliqué un programa nutritivo que le dio más vida de la que se esperaba, tuve que ganarme su confianza para poder vivir a su lado, dormir con él, en su misma pieza por casi un año… Un señor, al principio muy receloso y desconfiado de todo, que terminó siendo como mi otro yo, del cual recibí también mucho amor y respeto… Tengo muchísimas anécdotas divertidas con él, pero la más valiosa y que le confesaré ahora, ya que nunca antes lo pude comentar, es que, la noche en que el padre falleció, como a las 3 de la madrugada, me llamó a su cama y me pidió que lo abrazara porque tenía frío, ahí me di cuenta que estaba agonizando, lo abracé y puse su cabeza en mis brazos para que se durmiera tranquilo, me decía  y repetía “minito, minito” (quería decir "mijito"); así me llamaba cada vez que me necesitaba, y así se fue apagando poco a poco hasta que falleció en mis brazos a las 4 de la madrugada. Fue tanta la pena y el dolor que sentí, que me puse a llorar, y sin parar de llorar y sin soltarlo hasta las 8 horas, en que tuve el coraje de poder levantarme e ir a avisar de su muerte al padre Montes.


 24. ¿Qué sensaciones experimenta Ud hoy al recordar esas fechas  junto a le Paige enfermo?

 Resp. Nostalgia, pena, cariño, amor humano, pero sobre todo la emoción más intensa que he sentido en mi vida.

 

Atte. José Mendoza Alcayaga. Concepción, 28 de diciembre 2023.


Valiosas fotos enviadas por el enfermero don José Mendoza al suscrito (diciembre 28, 2023), como complemento indispensable al Cuestionario. 


Fig. 2. José Mendoza junto al P. le Paige frente a la casa parroquial de San Pedro de Atacama.  (Mediados del año 1979).

Fig. 3. En San Pedro de Atacama.    El P. le Paige acompañado de su enfermero José Mendoza y una dama innominada (mediados del año 1979). 


Fig. 4.   El P. le Paige conversando con su enfermero Mendoza, San Pedro de Atacama, (Foto de mediados de 1979).


Fig. 5. Cortejo fúnebre del P. le Paige, pasando por el frente de su casa parroquial. Le acompaña una muchedumbre de  sus queridos atacameños, sacerdotes jesuitas y autoridades presentes. En el extremo derecho, al medio, creemos distinguir la silueta de Gerardo Claps Gallo,  fundador y ex rector de la Universidad del Norte en Antofagasta  (Foto José Mendoza, mayo 1980).

Fig. 6.   El arzobispo de Antofagasta, sacerdotes y fieles en  el cortejo fúnebre del P. le Paige avanzando por las callejuelas de San Pedro de Atacama (Foto José Mendoza, mayo 1980). 


Fig. 7. El provincial de los jesuitas, padre Fernando Montes Matte durante su alocución en la iglesia de los jesuitas en Santiago. Le acompaña un numeroso grupo de sacerdotes jesuítas, sus hermanos de Orden  (foto José Mendoza, mayo 1980).

Fig. 8.  Frontis de la casa parroquial de San Pedro de Atacama. A la derecha, parte del Museo arqueológico, obra cumbre del P. Gustavo le Paige, creado en el año 1962. (foto José Mendoza, mayo 1980). 

 

Fig. 9.  Fachada de la iglesia parroquial de San Pedro de Atacama donde se celebraron las exequias fúnebres del sacerdote-arqueólogo Gustavo le Paige, S. J. (foto José Mendoza, mayo 1980).

Fig. 10.  Fachada del museo arqueológico levantado por el P. le Paige en 1962 y destruido por manos iconoclastas con la complicidad de algunos arqueólogos en el año 2016. (Foto José Mendoza, mayo 1980).
Fig. 11.  Grupo de los fieles ayudantes atacameños del P. le Paige  compañeros de sus expediciones arqueológicas en el frontis del Museo arqueológico del P. le Paige. (Foto José Mendoza, mayo 1980).

Fg. 12.  El enfermero José Mendoza posando frente al acceso principal del  Museo arqueológico del P. le Paige, (Mayo 1980).

Fig. 13.  Nuestro enfermero José Mendoza, frente a la fachada de la sencilla casa parroquial de muros de adobe  de San Pedro de Atacama, donde cuidara por varios meses al P. le Paige, ya desahuciado por los médicos. (Foto Mayo 1980).

Comentarios finales.

1.  Esta entrevista y su contenido nos pone al frente de la vida del P. Le Paige en el último año de su vida cuando su vitalidad se va agotando rápidamente (1979-1980). 

2.  La última producción científica arqueológica en la que le Paige interviene en forma directa, -aunque no sabemos en qué grado exactamente- es la hermosa y cuidada edición  hecha por el Departamento de Extensión cultural del Ministerio de Educación  con el nombre de "Cultura atacameña", que fue publicada en  octubre de 1978 en Santiago de Chile. 

Fig. 14.  Portada de la obra "Cultura atacameña" (1978) aquí citada.


Fig. 15.  Portadilla interior de la obra. En este valioso  ejemplar de nuestra biblioteca, puede observarse  al costado izquierdo, arriba, las dedicatorias escritas por dos de los autores  de la obra: Lautaro Núñez y Bente Bittmann al diseñador gráfico Francisco Olivares Thomsen, responsable de la  edición.

Fig.  16. Vista frontal de los tres  vasos de oro repujado, de estilo Tiahuanaco, hallados por le Paige en el Callejón de Larache. Constituyen, tal vez, los más valiosos  representantes de la cultura atacameña  influenviada por la gran cultura altiplánica de Bolivia.  En exhibición  hoy en las instalaciones provisorias del Museo del pueblo.  

En esta obra  "Cultura atacameña", aparecen como sus co-autores  Bente Bittmann, Lautaro Núñez y el padre Gustavo le Paige  S.J.  Le Paige estaba orgulloso de ella  cuando me la mostró, visiblemente emocionado,  en mi visita ocurrida en noviembre del año 1979 en la enfermería de la residencia jesuita en calle Alonso Ovalle. Al respecto, recuerdo que me comentó:  "qué bien se está publicando ahora en Chile.....igual que en Europa".  Absolutamente todas las ilustraciones de objetos arqueologicos que muestra esta obra, fueron el resultado directo de las exploraciones arqueológicas del propio le Paige. Lo que no consta en la obra misma. El texto -según sospechamos- habría sido redactado por Lautaro Núñez y revisado especialmente por la arqueóloga danesa Bente Bittmann.  En él, lamentablemente, poco o nada se dice de las extensas exploraciones y excavaciones de le Paige, que, sin embargo, le otorgan gran parte de su sustento y andamiaje científico. Una vaga mención al aporte del sacerdote-arqueólogo (nombrado como co-autor) se señala recién en la última página (p. 63)  del escrito: 

  "especial referencia se hacen (sic!) a los actuales aportes del R.P. Gustavo le Paige, y Lautaro Núñez, este último integró parte de su información inédita del Programa  Paleo-Indio y Arcaico (Smithsonian  Institution)". 

¿Por qué Núñez -nos preguntamos-  minimiza o calla el colosal trabajo arqueológico realizado por le Paige en el área atacameña, destacando -de paso- sus propios aportes?. Creo que, en parte, la respuesta a este interrogante se vislumbra en el propio Cuestionario. (respuesta a pregunta nº  14). 

3. Le Paige, en efecto,  desconfiaba profundamente de Lautaro Núñez, a pesar de haber sido, él mismo, quien lo invitara a refugiarse en San Pedro de Atacama en los duros momentos en que Lautaro era  investigado por la policía del regimen del general   Pinochet  por sus vínculos con el MIR ("Movimiento de Izquierda Revolucionaria", organización marxista-leninista chilena fundada por Miguel Enríquez en 1965). Lautaro aceptó y se auto-exilió en San Pedro, protegido por el propio le Paige. No mucho después, aparecerá contratado por la Universidsd del Norte como investigador en San Pedro de Atacama. Le Paige lo acepta, resignado. Sus sólidos principios cristianos, -herencia vital del Evangelio- se imponen por sobre sus temores y recelos.  

4. En el año 1976 la Universidad Católica del Norte decidió otorgar al padre Gustavo le Paige el título honorifico de "doctor honoris causa" en virtud de su valiosa y extensa actividad científica en el área de la arqueología. El tomo de homenaje al padre, titulado "Homenaje al Dr. Gustavo le Paige, S.J" en esta ocasión, fue prologado por el propio Lautaro Núñez. 


 Extrañamente, en la Presentación del volumen, el profesor Núñez no hace -como era obvio hacer en este caso-  la menor referencia al homenajeado mismo y sus méritos científicos. Soslaya el tema  comentando más bien el contenido de los artículos de los participantes, entre ellos algunas personalidades como el arqueólogo rumano-norteamericno John V. Murra o el antropólogo físico  chileno, Juan B. Munizaga.  Núñez perdió así una espléndida oportunidad de profundizar en  el legado arqueológico de le Paige, pero  prefirió ignorarlo.  Munizaga, en cambio, señaló sin tapujos en su trabajo: 

"Hemos elegido este tema para colaborar en el homenaje que  (se) le rinde al R.P. Gustavo le Paige como un reconocimiento a lo mucho que él ha contribuido al estudio del período Paleoindio en Chile".  (in  "Homenaje al Dr. Gustavo le Paige, S.J", 1976, p. 20).

5. El arqueólogo Lautaro Núñez escribirá más tarde un  estudio sobre el legado cultural pictórico del P. Le Paige; un análisis estilístico y de cariz etnográfico de sus obras pictóricas pintadas durante su permanencia en San Pedro de Atacama, como párroco. Su título:   "Pinturas de Gustavo le Paige. Imaginario y vida de un misionero jesuita", publicado en forma de un catálogo comentado sobre el contenido de sus producciones pictóricas (Quillka Ediciones, Universidad Católica del Norte, 2015).  Uno podría, tal vez, preguntarse: ¿sería esta una manera velada de desviar la atención del auditorio de la principal  herencia cultural de le Paige 
--sus aportes a la  arqueología-  hacia la esfera más bien estética de su producción...?.  ¿O, tal vez, lo consideró él como una manera discreta de "redimirse" de su reconocida animosidad primera hacia le Paige?.  Los arqueólogos no olvidamos la vehemencia y acritud  con que Núñez atacó fieramente a le Paige y sus ideas sobre el período Paleoindio en un Congreso de Arqueología chilena reunido en Santiago, olvidando lel más elemental respeto hacia los propios colegas y sus opiniones.  

5.  Los aportes tanto fotográficos como estilísticos  del que fuera su enfermero por casi un año, el señor José Antonio Mendoza Alcayaga,  relativos al padre le Paige y su entorno entre 1979 y 1980, constituyen una rica mina de exploración sobre el caracter y  herencia cultural del P. Le Paige.  Su publicación en estas páginas, esperamos contribuya a enaltecer la figura y las  obra del padre, en momentos en que algunos se empeñan hoy por empequeñecerla u obnubilarla desde la misma trinchera editorial creada por el padre: su propia revista "Estudios Atacameños",  obra de la que se sentía tan orgulloso.

6. Debio ser muy dura para el P le Paige su estadía en Santiago, considerada por él como un verdadero destierro. "Mi deseo es morir y ser enterrado en San Pedro", había declarado a su enfermero señor Mendoza. Falleció en Santiago el día 19 de Mayo de 1980, y  al dia siguiente su cuerpo fue trasladado en un avión de la Fuerza  Aérea de Chile a Calama y de allí  a San Pedro, donde yace hoy en humilde sepultura, entre sus atacameños y junto al sepulcro de don Domingo Atienza, que fuera párroco de San Pedro antes que él. 

No deja de sorprendernos hasta hoy el hecho de que prácticamente ningún arqueólogo le haya visitado durante su larga enfermedad terminal:  ni en San Pedro ni en Santiago. Ni siquiera aquellos que en su momento usufructuaron profusamente de sus descubrimientos  y  exploraciones en casi todos los rincones -aún los más recónditos- de Atacama.  Es el "pago de Chile" como solemos decir, dolidos,  en casos semejantes.    

7. En la respuesta a mi pregunta nº 2,  se desliza un pequeño error de memoria que considero preferible aclarar. El viaje del P. le Paige y su enfermero a Santiago no ocurre  en enero del año 1980 -como aquí se indica-  sino debió ocurrir entre el  mes de octubre o comienzos de noviembre del año 1979 por cuanto mi entrevista al padre, estando ya en Santiago en la enfermería de la residencia jesuita, se verificó el día 9 de noviembre de 1979 según anoto en mi Diario de Campo Nº 14 (del 21/09/1980). 

                                
Fig. 14.  Foto actual del  enfermero don José Mendoza enviada al suscrito en días recientes. Le agradecemos  en forma especial el envío de sus fotos de antaño y sus valiosos comentarios a mi Cuestionario.

8.  La obra señera de le Paige y sus notables descubrimientos tanto en el plano de la antropología física como en la arqueología, espera un tratamiento y escrutinio profundo el que hasta ahora solo ha sido "rozado" muy superficialmente. O incluso mañosamente "manipulado"  por algunos desde su propia tribuna: la revista "Estudios Atacameños", tan cara para él.  Llegará un día  -y no lejano- en que se reinvindicará plenamente  la memoria del sacerdote-arqueólogo Gustavo le Paige,  en su doble faceta de estudioso del pasado atacameño e incansable propulsor del progreso del pueblo atacameño  en todas sus dimensiones, incluso en el deporte. Pero ya no estaremos vivos para contemplarlo. Alguien dirá por él entonces: exegi monumentum aere perennius regalique situ piramidum altius". 

Las Canteras, Región Metropolitana, 19 de enero 2024.