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viernes, 18 de septiembre de 2015

Insólita floración en la quebrada de La Chimba, Antofagasta: "desierto florido" en el trópico de Capricornio.

                        
Fig. 1.  Un desierto irreconocible. Antes de las lluvias caídas en Junio y  Agosto 2015, aquí no se veía planta alguna, solo rocas y arenas. Era desierto absoluto.

Si Ud.  vive o ha vivido  en la zona costera de Antofagasta,  se sorprenderá por las vistas que le presentamos aquí, porque parecen tomadas en otra región del país y no en este implacable desierto costero.

                   
Fig. 2.   Ladera  en la quebrada de La Chimba, Antofagasta. Soberbio espectáculo que ofrecía  esta reserva natural  luego de las intensas lluvias del 8 y 9 de Agosto, recién pasado. La especie aquí representada es una variedad de Nolana sp. Las lluvias precedentes en la misma comarca   (caídas en Abril  2015)  permitieron el espléndido desarrollo de millones de plantas (como es observable aquí),  las que a su vez, dejaron tras de sí innúmeras semillas, las  que ahora volvieron a brotar en forma impresionante (imágenes tomada hacia el 2 de junio  2015  por Mauricio González).

"Desierto florido"  en la costa del desierto más árido del planeta.

De tanto en tanto, nuestro desierto costero  nortino se viste de flores y aromas. El espectáculo es simplemente soberbio.  En medio de rocas  y arenas  casi siempre yermas y estériles, donde apenas  persisten dificultosamente  los líquenes, surge repentinamente, vibrante e impetuosa, la vida vegetal, cubriendo con un  frágil manto extensas superficies. ¿Cómo se explica este cambio repentino?.   Cuál es su causa, su origen?.  Es lo que pretendemos  mostrar aquí  a través de  textos e imágenes.

Un diluvio en Antofagasta.

Entre los días  8 y 9 de Agosto de este año 2015, llovió intensamente  en toda  la costa norte chilena, desde  La Serena hasta Arica.  Solo en  el área de Antofagasta, cayó durante estos dos días de Agosto, un total de 20 mm de agua de lluvia. Si tenemos en cuenta que la precipitación media para la zona de Antofagasta, según datos de la Dirección Meteorológica de Chile, es de alrededor de 0.7 mm  al año, bien se puede imaginar  lo que representa este verdadero "diluvio" en  "el desierto más árido de la tierra" (Weischet, 1966). Según testigos presenciales,  a ratos "llovió a cántaros", en Antofagasta, como en el sur (Mauricio González,  informe personal  Septiembre 2015).

"Llovía a cántaros".

Las lluvias en la costa de nuestro desierto, máxime cuando se trata de episodios provocados por el fenómeno de "El Niño" (ENSO, en inglés), generalmente son copiosas,  repentinas y suelen provocar  aluviones  muy destructivos al alcanzar la línea de base  y los conos de  deyección  de las quebradas  de la Cordillera de la Costa. Esto ocurre tanto en Chile como en el Perú.   Justamente, allí, en la terraza litoral,  es donde se asientan hoy  casi todas las ciudades costeras del Norte de Chile, en ese estrecho segmento de territorio situado entre el mar y los cerros costeros. el peligro de  aluviones es evidente.

Un recuerdo del pasado reciente: el aluvión de Junio 1991.

Este fenómeno no es una novedad.  Ha ocurrido de tanto en tanto y, generalmente con motivo de la presencia   (y descarga)  del fenómeno climático de "El Niño" en nuestras costas. En efecto, fuimos personalmente testigos, en el sector de la COVIEFI de Antofagasta, de las lluvias de los días 17 y 18 de Junio del año 1991, cuando cayeron sobre la ciudad  42 mm. de agua  en menos de  48 horas. Las seis o siete quebradas que confluyen directamente desde los cerros hacia la ciudad, recogieron el agua de las pequeñas cuencas de las estribaciones de la cordillera de la costa, desde alturas cercanas a los 900 m., y se precipitaron en forma de avalancha sobre la ciudad. Muy cerca de nuestra casa, situada en la calle Santa Marta,  bajaba la quebrada llamada de "Carrizo" o "La Negra". Aquel día, en la madrugada, un impetuoso torrente de aguas turbias se precipitó  por su cauce,  habitualmente seco, destruyendo y arrastrando impetuosamente todo a su paso.  Fueron más de tres horas de lluvia ininterrumpida, desde la una  hasta las cuatro o cinco de la madrugada. Se calcula que cayó entonces sobre la ciudad misma, alrededor de un millón de metros cúbicos de agua, a lo que se debe agregar otro tanto, por lo menos,  de  aguas caídas y arrastradas por las laderas de los cerros vecinos que van a dar directamente a la  periferia de la ciudad.

Las causas y características de este evento y otros anteriores ocurridos en la misma zona, pueden ser estudiadas en el artículo de los investigadores  Gabriel Vargas, Luc Ortlieb y José Rutland  titulado: "Aluviones históricos en Antofagasta y su relación con eventos El Niño/oscilación del Sur",   Revista Geológica de Chile, Año 2000, vol. 27, 157-176 ( accesible en Internet).

Imágenes elocuentes.

Las imágenes que a continuación  gustosos mostramos  a nuestros  lectores, fueron tomadas  por miembros de  la agrupación "Caminantes del Desierto", entidad  de carácter ecológico de exploradores  nortinos,  con base en la ciudad de Antofagasta que,   en los últimos años, ha realizado una encomiable labor de estudio, colecta y difusión de los especímenes de la flora y fauna regional. Agradecemos en particular a su director, Mauricio González, la autorización que nos ha dado para publicar estas fotos tomadas por su equipo  con motivo de las recientes lluvias.  Puede Ud. consultar, además, y  con mucho provecho su página web:  www.caminantesdeldesierto.cl. donde podrá admirar  imágenes semejantes o mejores.   Se la recomendamos vivamente.

"Los Caminantes del desierto".

Esta notable organización  ecológica,  publicó en abril del año 2012 una obra con imágenes a todo color que se titula:   "Atlas  de la Flora y Fauna de la Cordillera Costera de la Región de Antofagasta".  Su mayor mérito consiste en que sus  miembros  no son  -como uno pudiera imaginar-  avezados biólogos, (botánicos o zoólogos) sino personas comunes  que se interesan   por estudiar y difundir  el conocimiento, el aprecio  y el respeto hacia las formas de la naturaleza que nos rodean. Es ese "afán insaciable de saber"  su  guía y su norte  en sus expediciones y  salidas a terreno, en las que juntos, en simpática camaradería, van compartiendo sus conocimientos.  En este momento, están preparando el Atlas de la zona costera de Tocopilla,  publicación que nos traerá muchas sorpresas.

Descubrimiento de especies raras.

Gracias a ellos, a su espíritu de observación  y  sus hallazgos,  ha sido posible a especialistas universitarios describir especies que no estaban registradas en los manuales especializados de botánicos o zoólogos. Así, han hallado en los últimos años especies nuevas para la ciencia, o  han contribuido de manera muy importante  a  ampliar considerablemente el rango de distribución de  especies vegetales y animales ya conocidos para otras zonas del país. Mérito, en realidad, indiscutible.  Ojalá en todas las ciudades de nuestro país surgieran iniciativas parecidas, cuyo objeto sea dar a conocer  y estudiar la Naturaleza que nos rodea, enseñar a protegerla y cuidarla  y,  a la vez, alertar sobre posibles amenazas  que se ciernen sobre determinados espacios naturales, invadidos por el hombre.            

La quebrada de La Chimba, al Norte de Antofagasta.

Esta pequeña quebrada,de una extensión total de aproximadamente unos  8-10  km  de longitud,  nace en las alturas de la cordillera de la costa y toma rumbo  WSW  hasta rematar en la terraza marina  a unos  250 m sobre el nivel del mar.




Fig. 3.  La desembocadura de la quebrada de La Chimba en la zona próxima  a la  terraza  litoral.  Casi no hay espacio que no esté ocupado por una planta. La gran cantidad de agua caída en pocas horas, ha favorecido el crecimiento  vertiginoso y el enorme tamaño alcanzado por estos especímenes.  Su vida, lamentablemente, es   muy breve.  Cuatro meses después, solo se podrá ver cadáveres  de plantas  resecas, tristes resabios de esta riquísima  floración.

Fig. 4. Se alcanza aquí a divisar algunos ejemplares  de la cactácea Eulychnia iquiquensis  entre  el potente desarrollo de las Nolanáceas y Cristarias que cubren literalmente toda el área.

Fig. 5.  Al contemplar este espectáculo  deslumbrante de flores,  de al menos dos especies de Nolana sp., uno logra  comprender perfectamente bien cómo  se pudo, en un pasado no remoto (entre los años  30 y 40 del pasado siglo),  traer a este sitio y por temporadas, ganado de cabras y ovejas a pastar  por algunas semanas, antes de ser sacrificadas (testimonio explícito de Gerardo Claps Gallo al autor, hacia el año  1963-64).  En los años secos normales (alejados  de la influencia de los años  húmedos de "El  Niño", resultaría incomprensible o absurda tal aseveración, tal es la sequedad y esterilidad que normalmente reina en el lugar.

Fig. 6. En años extraordinariamente lluviosos, como ha sido en la zona de Antofagasta este año 2015, es cuando suelen presentarse a la vista  especies de plantas  raras  o muy escasas, por cuanto todas las semillas  existentes en el suelo brotan, se desarrollan y vuelven a semillar. Ante un imponente espectáculo vegetacional como éste,  se comprende bien, además,  cómo pudo en tiempos antiguos, llegar  aquí a pastar el guanaco (Lama guanicoe) en pequeñas manadas, manteniéndose en el área por varias semanas y tal vez, meses. Y era en estas ocasiones cuando los grupos de pescadores-recolectores  marinos  que conocemos con el nombre genérico de "changos",  acudían al lugar para acecharlo y darle caza.

Pescadores y cazadores.

Ahora, a la vista de este paisaje, podemos también entender por qué nosotros mismos  hallamos varias veces, en los años 1963-64, recorriendo infatigablemente estos cerros costeros, puntas de proyectil, cuchillos  y raspadores hechos de sílex, abandonados in situ como producto de la caza terrestre realizada por estos antiguos habitantes de la costa.  Si no se ha contemplado nunca antes este paisaje floral bellísimo y sobrecogedor, es casi imposible para un arqueólogo comprender a cabalidad el género de vida mixto de los antiguos cazadores-recolectores de la costa, que combinaban sabiamente la caza marina con la cacería terrestre y la asidua recolección de especies vegetales (hojas, tallos, bulbos) para su alimentación y empleo medicinal.  "Pescadores costeros" les ha llamado siempre  la literatura  especializada, pero,  dada la ocasión de  acceder a productos vegetales  por efecto de eventuales lluvias torrenciales, obviamente ellos se transformaban en recolectores terrestres y  aún en avezados cazadores de guanacos y ciervos  (tarucas).  

Algunas especies  raras, típicas de la quebrada de La Chimba.

Debo a los "Caminantes del desierto" de la ciudad de Antofagasta y, concretamente  a su director don Mauricio González, las imágenes de plantas muy raras y escasas, que Ud. podrá disfrutar a  continuación. Aparecieron   con las lluvias caidas en el mes de  junio 2015 y  nunca antes  fueron  detectadas.

                         
Fig. 7. Esta especie se denomina Ciclospermum laciniatum (DC), Constance.y fue hallada el día 13 de septiembre de este año,  hacia los 600 m de altitud s.n.m.

                          
Fig. 8.  Planta  muy rara y hermosísima, perteneciente a la familia botánica de las Papilionáceas:  Astragalus  dodtii,  que ha sido detectada  en La Chimba  en estas últimas lluvias caídas en el mes de agosto 2015.

                             Ver la foto en el mensaje
Fig. 9.  Extraña planta que al parecer  conjuga  rasgos de  dos géneros: Cistanthe y  Nolana y  que está en vías de clasificación. por los expertos. 
              
                         Ver la foto en el mensaje
Fig. 10.  Esta especie, la misma de la imagen anterior,  posee una robusta raíz  en forma de tubérculo,  como la zanahoria, la que le permite sobrevivir por años, bajo tierra al secarse la porción aérea de la planta.

Comentario eco-antropológico.

1.  En la actualidad, se ha detectado la presencia de   alrededor de 85 especies de plantas en esta reserva natural de la quebrada de La Chimba, y hay aún algunas especies en estudio.

2.  Dada la cantidad  de especies y  el extraordinario número  en que han aparecido en esta ocasión,   podemos fundadamente suponer que  sus semillas poseen cutículas muy duras y resistentes a la pérdida de humedad. Es probable que algunas de ellas solo broten tan solo cuando se presenta una cantidad importante de agua. De algunas especies se sospecha que pueden  esperar hasta  30-40 años, sin brotar, hasta que llega el ansiado chaparrón. 

3. Nadie sabe con total certeza, en realidad,  cuantos años pueden esperar  las semillas de las diversas especies  bajo tierra  hasta encontrar  el momento propicio para eclosionar y brotar. Pero sospechamos que diversas especies tienen  muy diversa capacidad de resistir una prolongada sequía. Aparentemente, las Nolanas poseen una corteza (cutícula) sumamente dura que les permitiría  soportar  prolongados períodos sin lluvia.  No conocemos estudios sobre este interesante tema en nuestro desierto.

4.  Es muy probable que los antiguos habitantes costeros se hayan alimentado de varias de estas especies  (hojas,  raíces, flores), tal  como  se sabe ocurrió con las especies de  Liliáceas o Amarilidáceas  provistas de  bulbo como Zephyra, Leucocoryne o  Fortunatia,  cuyos bulbos secos han sido encontrados en sus yacimientos costeros.

5. Dada  la increíble capacidad de sus semillas   para permanecer en latencia,  a la espera de la lluvia,  no sería nada de raro que  en el futuro siguieran  apareciendo especies "nuevas" para la ciencia, en lugares rara vez  visitados por los científicos o especialistas  o en lugares donde  caen de improviso, grandes cantidades de lluvia, muy  fuera de lo normal.  Por eso es de alabar  la actividad investigativa de grupos ecológicos o de amantes de la naturaleza que, conscientes de su deber de proteger  y cuidar los ambientes naturales,  toman nota cuidadosa y   fotografían estas especies, dándolas a conocer al mundo científico.  Uno de estos grupos, los "Caminantes del desierto" de la ciudad de Antofagasta,  ha sabido mezclar  el afán de conocer y estudiar el mundo natural, con el entusiasmo por explorar  y recorrer los rincones más recónditos de su región.  Revise Ud. estimado lector, su amena e instructiva página  web  www.caminantesdeldesierto.cl y se sorprenderá. 
 Este benemérito grupo ecológico ya ha  editado un manual de la flora autóctona de la región de Antofagasta y tiene actualmente en preparación otro, dedicado a la flora de Tocopilla. El grupo cuenta con asesoría científica  de expertos botánicos de primer nivel.

6. El primer estudio  serio y acucioso de la flora de La Chimba fue realizado  en la Universidad  de Chile, sede de  Antofagasta, como tesis de grado  de biología,  por la profesora Mabel Salgado, en el año 1966.  El trabajo  se denomina. "Estudio preliminar de la flórula de las Quebrada de la Chimba (Provincia de Antofagasta)",  181 páginas.

7.  Esta maravilla de la naturaleza estuvo hace muchos años  bajo una efectiva  protección de la CONAF. Hoy este lugar,  a pesar de haber sido declarado "Reserva  Natural"  en el año 1988, por decreto del Ministerio de Agricultura,  por desgracia,  se encuentra totalmente desprotegido,  más aún, gravemente amenazado por  la existencia muy cercana de  vertederos clandestinos  y de extensos sitios de extracción de ripios y arenas. Aunque está legalmente, en principio, al cuidado de CONAF,  no existe allí  ni guardaparques ni estructura alguna  que  regule y controle  su ingreso.  Pudiendo convertirse en un sitio de gran atracción científica, necesita urgentemente de la preocupación de las autoridades de la CONAF y municipales para evitar su colapso total.  Tampoco ha encontrado un efectivo reconocimiento oficial como "parque natural"   de flora y fauna del desierto costero, con la salvaguarda y  protección pertinente.  Urge salvarlo de la total destrucción. ¡La comunidad antofagastina tiene aquí la palabra! .   



lunes, 2 de febrero de 2015

Los tesoros del Tamarugal: Obra de CONAF-Chile dedicada al estudio de la Pampa del Tamarugal y áreas adyacentes.


Una notable obra reciente  sobre los ecosistemas  protegidos de Tarapacá.



Acaba de aparecer  (diciembre 2014),  en publicación conjunta  de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y  el Centro del Desierto de Atacama (CDA) de la Pontificia Universidad Católica de Chile, un librito de  55 páginas, ilustrado a  todo color, que  muestra al niño y al joven   los "tesoros del Tamarugal" . Entre estos "tesoros"  ofrecidos  a niños y jóvenes, destaca la presentación de las tres áreas protegidas  en la Región administrativa de Tarapacá (Chile):  a) la Reserva Nacional  Pampa del Tamarugal, b)  el Parque Nacional Salar del Huasco y c)  y el Parque nacional Volcán Isluga. Estas tres  áreas, corresponden a tres diferentes ecosistemas de vida, cada uno de ellos provisto de  una flora, fauna, clima  y  biogeografía particular.

Una iniciativa de CONAF-Chile.

La obra fue financiada mediante un concurso  público propiciado por el "Departamento de Áreas Silvestres Protegidas" de la Corporación Nacional Forestal (CONAF-Chile), y está destinada  a los escolares y jóvenes  tanto de la Región como  visitantes que quieran interiorizarse de las peculiaridades de estos ecosistemas tan diversos, pero  muy cercanos entre sí  desde el punto de vista geográfico. Estando casi  a la misma latitud geográfica, presentan notables diferencias  ocasionadas por factores  de altitud, geología  y clima. Mientras la Pampa  o depresión del Tamarugal se  desarrolla entre los  1.000 m  y 1.800 m de altitud  sobre el nivel del mar, los Parques Nacionales  Salar del Huasco e Isluga  se alzan por sobre los 3.800 m de altitud alcanzando las cimas  de los 6.000 m  

Los autores  y los guías.
   
La idea de los  cuatro  autores,  geógrafos, agrónomos y artistas del Centro del Desierto de Atacama  de la Universidad Católica de Chile, es acercar   estos complejos y enigmáticos ecosistemas  biológicos  a una fácil y amigable comprensión de niños y jóvenes, mediante la utilización de un lenguaje  accesible, usando viñetas, cuadros explicativos y gráficos muy simples, y  explicando en cada oportunidad  la terminología geográfica o ecológica o biológica al alcance de cualquier lector. Además del uso de colores, se recurre  a un expediente bastante original.  Es un personaje, "Horacio", viejo explorador y conocedor del desierto, quien hace de guía  y baqueano conduciendo a "Pilar",  su joven nieta,  a través de estos  novedosos paisajes. Pilar pregunta a su abuelo, y éste responde explicando cada rasgo en detalle.   Conducido por este explorador, su nieta  Pilar va así tomando noticia y encariñándose con las cosas más notables  de este desierto, su flora, su fauna, y su extraña geografía. Pero también, en el momento preciso,  hace referencia el guía a  algunas costumbres y ritos  de sus habitantes autóctonos, los antiguos aymaras  o quechuas, pobladores de quebradas y salares de altura. De este modo original,  el joven lector es conducido, como de la mano,  por el experimentado explorador  quien  relata,  describe y explica   a su nieta  todo lo que les llama la atención durante su recorrido.

He aquí  la portada y contratapa de esta útil y simpática obrita, de pequeño formato (20 cm   x  5 cm),  que pretende guiar al joven  visitante  en su visita a estas tres "Áreas  Silvestres Protegidas" de la Región de Tarapacá. Su formato pequeño de tapas duras  está  diseñado para ser llevado en la mochila  o en el morral del explorador.

 Fig.1.  La portada del librito.  Un viaje de descubrimiento y exploración en el desierto de Atacama   (Región de Tarapacá).  Las bien logradas  ilustraciones son obra de Alfredo Cáceres.



 Fig. 2.  Los autores: Josefina Hepp, Javiera Machuca, Nicolás Zanetta y  Carolina  Zumaeta, son  jóvenes investigadores del Centro del Desierto de Atacama de la Pontificia Universidad Católica de Chile.


Fig.  3. Esta obra,  un excelente Vademecum para iniciarse en el conocimiento de las  zonas especialmente protegidas  por Ley de  la Región de Tarapacá,   ha sido cariñosamente dedicada por sus autores a Pilar Cereceda Troncoso, geógrafa y al autor de este Blog,  Horacio Larrain Barros, arqueólogo y antropólogo cultural  quienes en una labor conjunta de  muchos años han investigado  la región de Tarapacá tanto en sus quebradas como la pampa del Tamarugal. Sus primeras investigaciones fueron realizadas  entre los años   1973  y  1978 y, posteriormente, en las zonas costeras provistas de  oasis de niebla, entre los años  1997 y 2014,  haciendo allí  valiosas experiencias de captación del agua de la niebla mediante el método de atrapanieblas. Los autores  han  imaginado en esta obra a un abuelo  explorador (Horacio)  y a su nieta (Pilar),  sirviendo de experimentados guías en esta expedición imaginaria a través de los tres  ecosistemas protegidos de Tarapacá.

Las tres áreas protegidas.

Cada  uno de los tres  planos presentados,  muestra   ejemplares  de la fauna y flora  (en dibujos)  de las respectivas áreas protegidas que los caracteriza.

Fig. 4. La Reserva Nacional Pampa del Tamarugal  está conformada por  secciones discontinuas de territorio, respectivamente en las zonas de la pampa de  Zapiga,  el área  de la Tirana y Pintados y, hacia el Sur, en  el sector del Salar de Llamara,  junto y muy cerca de la carretera Panamericana, mostrada aquí en un trazo  N-S de color blanco.(Observe las flechas). 


Fig. 5.  El área del  Parque Nacional Salar del Huasco se halla  en la parte media y más oriental del Plano, donde hace frontera con la  hermana república de Bolivia. (Observe la flecha).



Fig. 6. Por fin, en este tercer Plano, se muestra  el lugar donde se halla  el Parque Nacional  Volcán Isluga, en el extremo nororiental  (NE) de la carta. Deseamos hacer  notar que lamentablemente  no  ha sido declarado aún Parque Nacional  ninguno de los sectores de oasis de niebla costeros, dotados de una notable y rica  biodiversidad, por lo que hasta ahora, la costa desértica del extremo Norte de Chile  (Arica y Tarapacá),  carece de zonas ecológicas y bióticas protegidas por la ley.. 

Las ilustraciones 


Fig.  7.  Aquí se muestra  una foto  del Salar del Huasco,   con las recomendaciones para su visita.



Fig. 8.  Ilustraciones relativas a la vida  pastoril y   y ceremonial de los habitantes aymaras de la zona altiplánica.

 Fig. 9.  El  veterano guía  antropólogo explica a los jóvenes lo que es una apacheta, monumento  de tipo ceremonial del mundo aymara,   y su importancia en  el sistema vial ancestral en el altiplano tarapaqueño.

 
Fig. 10.   La flora característica del altiplano chileno:  el   ichu o paja brava, la  llareta y   el árbol llamado queñoa  (queñuhua  en lengua  aymara),   única especie arbórea capaz de crecer en estos helados paisajes, situado por sobre los  4.500 m. de altitud. 
    
  Fig. 11.   Numerosos diseños y diagramas ilustran la obra para  ilustrar al joven lector y aclarar conceptos geográficos usados en el texto.

Fig. 12.  Contratapa y dedicatoria.

Nuestro comentario eco-antropológico.

1.  Esta obra, aparentemente modesta por el número de páginas  (55 páginas), contiene gran cantidad de material informativo apoyado en una buena y reciente bibliografía;  era, además,  una muy sentida necesidad en nuestra Región. En efecto, no disponíamos de una buena síntesis  de los principales ecosistemas de la región de Tarapacá, representados en Parques Nacionales  y puestos al alcance de niños y jóvenes. Es éste el primer mérito  e indiscutido de esta obra.

2.  El equipo conformado por los autores aúna el conocimiento geográfico con el propio del agrónomo de campo. Las partes  antropológica, biológica  y  forestal  de la obra, fueron revisadas por especialistas del ramo.

3.  Este trabajo constituye  una  utilísima  "Guía de Campo" o "Field Guide", en el sentido de que  puede ser llevado a terreno  por su pequeño tamaño, y permite comparar la realidad observada en el terreno mismo con el material escrito. El llamado que hacen  los autores  a los usuarios del libro  a  llevar una "Bitacora de Viaje" o "Diario de Campo",   anotando   las observaciones recogidas en terreno, encierra    el anhelo explícito  para que se formen buenos investigadores  de campo, que sepan  escrutar  in situ, los hechos observados, sin perder detalle alguno. 

4. La persistencia en el tiempo y la defensa de estos  áreas silvestres protegidas, depende de la cantidad y calidad de sus  investigadores   sean éstos geógrafos,  biólogos, ecólogos, agrónomos, ingenieros forestales o antropólogos culturales. Son ellos los llamados a  dar a conocer  nuevas especies o formas de comportamiento vegetal o animal y  dar la voz de alerta ante  intromisiones indebidas o destrucción de ecotipos  y formaciones vegetales  por parte de Compañías mineras  y/o obras camineras del Ministerio de Obras Públicas  (MOP),   en sectores  y áreas protegidos por la Ley. 

5. El acento de la obra es  primariamente geográfico. Varios  de sus autores son geógrafos. Y nos alegramos de ello, pues  obras de esta naturaleza hechas solo por biólogos o ingenieros forestales, suelen pecar  de notorias deficiencias en materia geográfica y cartográfica. En este libro,  el basamento geológico,   geográfico  y  geomorfológico se ve  sólido y patente,  y otorga coherencia y consistencia  al texto y su  relato.

6.  La idea del recurso a un  veterano explorador y su nieta preguntona, como valiosos guías del relato,  es  novedosa y constituye un atractivo adicional tanto en el análisis de  conceptos y términos, como en el  uso de  excelentes dibujos que fijan la atención del joven  lector  y   le facilitan una rápida comprensión de los conceptos y  textos. 

7. Consideramos que esta obra debería ser un instrumento indispensable en la biblioteca de consulta  de todos los Colegios y Escuelas  de la Región de Tarapacá. Además de ello,  creemos debería  ser especialmente conocida y estudiada  por los Guías de Turismo de esta Región por ser ellos los  que "explican"  la Región a los visitantes afuerinos y los conducen a los  lugares más recónditos o inaccesibles. Por su carácter didáctico ejemplar,  creemos que bien podría ser recomendada esta obra como material educativo de apoyo a la  actividad docente del  profesorado primario y secundario en  las áreas de Ciencias Naturales y  Ciencias Humanas.

8.  Por fin, deseamos a este valioso texto de los investigadores del Centro del Desierto de Atacama de la Pontificia Universidad Católica de Chile una gran difusión entre la juventud estudiosa chilena. A la vez, junto con felicitar a la Corporación Nacional Forestal  (CONAF-Chile) por  promover y financiar  este trabajo,   esperamos que éste sea capaz de despertar valiosas vocaciones científicas entre sus lectores, abriendo así las puertas a la aparición de  nuevos especialistas, tan necesarios hoy día, de modo que lleguen a ser investigadores   y defensores celosos  de estos ecosistemas,  todavía tan poco conocidos.

9. El autor de este Blog,  emocionado por la dedicatoria de esta obra,  agradece esta particular deferencia de los autores al recordar su nombre. Y  a  Pilar Cereceda, geógrafa eximia,  maravillosa compañera de infinitas jornadas de investigación y estudio en el Norte chileno,  felicitamos por  haberse sido elegida como la "nieta" preferida  de este  infatigable  y veterano explorador. 



miércoles, 6 de octubre de 2010

El Salar del Huasco: hoy Parque Nacional. Expectativas y recelos.

Foto 1. David Esteban representante de las familias afectadas de la zona del Huasco, lee un documento en que se reclama contra la Declaratoria de "Parque Nacional" por parte de las autoridades del Estado, el 5/10/2010. ( del Diario "La Estrella" de Iquique, 5/10/2010). En repulsa al hecho, la comunidad aymara no realizó rito alguno a la pachamama, como lo hace siempre en todas sus actividades importantes. Hacerlo en esta ocasión habría significado aprobar y estar de acuerdo con lo realizado por el gobierno. En rechazo, se mantienen a prudente distancia, mostrando su disconformidad.

Foto 2. El corte de cinta proclamando la inauguración oficial del Parque Nacional. Detrás, familias aimaras protestan por el Acto, enarbolando un lienzo y dando a conocer len un comunicado, los poderosos motivos de su oposición al Acto. (Diario La Estrella de Iquique, 5/10/2010).

Foto 3. Los representantes del gobierno en la ceremonia. (Diario "La Estrella" de Iquique, 5/10/2010).

Foto 4. Foto tomada en Mayo del año 1982, con ocasión de nuestra visita al ermitaño del Huasco, Conrado Fuchslocher. (Foto H. Larrain).

Visitantes de Gobierno en el altiplano aimara.

El día de ayer 5 de octubre de 2010 hubo visitas de cuello y corbata en el altiplano chileno, a 3.800 m de altitud. Se hicieron presentes el Ministro de Agricultura, José Antonio Galilea, la Intendenta Regional, Luz Ebensperger y el director de CONAF Eduardo Vial Ruiz Tagle en la ceremonia de la declaratoria oficial del Salar del Huasco como "Parque Nacional de Chile". Cuatro meses antes, se había publicado el anuncio en el "Diario Oficial" de Chile. Hoy se hacía realidad. Sólo para el Gobierno, no para los habitantes del Salar, como veremos.


Un cartel desplegado contra la "Declaratoria de Parque Nacional".

Mientras las autoridades realizaban ostentosamente el rito del "corte de cinta", símbolo urbano de la inauguración, pocos metros más atrás un grupo de más de 20 comuneros indígenas, dueños ancestrales de estas mismas tierras, en las que sus antepasados han vivido por centurias, reclamaban contra el Acto enarbolando un gran cartel donde se podía nítidamente leer: "No al Parque Nacional Huasco. Respeto a la propiedad ancestral".

Enhiesta y orgullosa, flameaba a su lado la bandera de la identidad indígena aymara, la característica wiphala, su bandera de lucha. Era su forma de expresar su protesta pacífica pero enérgica contra dicho Acto, considerado por ellos como atentatorio a su dignidad y a su sentido de propiedad. Las fotos tomadas del diario de hoy, "La Estrella de Iquique", y que reproducimos arriba, son elocuentes.

Carta de protesta formal de la comunidad aymara.

El representante designado por las familias indígenas aymaras de la región, David Esteban, vestido a la usanza aymara, de poncho y sombrero alón, subió al podio para expresar su encendida protesta por esta intromisión del Estado en sus tierras de bofedales y pastoreo. Leyó allí, ante la mirada atenta de llamos y alpacas, una carta dirigida al Ministro de Agricultura expresando su fuerte repulsa a esta "Declaratoria" por no reconocerse en ningún momento la propiedad ancestral sobre estas tierras y hacer caso omiso de su oposición como comunidad dueña. Representantes de varias comunidades indígenas aledañas, apoyaron a este dirigente.

Esta "Declaratoria" no siguió los canones jurídicos.

Alegó el representante en su nota dirigida al Ministro del ramo que se ha violado así flagrantemente los pactos internacionales de Viena y San José de Costa Rica y las explícitas recomendaciones de las Naciones Unidas en relación a la ingerencia externa en territorios indígenas. Las comunidades interpusieron, en consecuencia, en derecho, un "recurso de protección" en la Corte de Apelaciones de Iquique por este hecho considerado por ellos como atentatorio contra sus legítimos derechos.

¿Qué significado tiene este acto de reclamo?. ¿En qué se fundamenta?.

El Artículo Nº 6 del Convenio 169 de la Organización del Trabajo (OIT). establece perentoriamente:

"Al aplicar las disposiciones del presente Convenio, los gobiernos deberán:

a) consultar a los pueblos interesados mediante procedimientos adecuados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente".

b) establecer los medios a través de los cuales los pueblos interesados puedan participar libremente, por lo menos en la misma medida que otros sectores de la población, y a todos los niveles en la adopción de decisiones en instituciones electivas y organismos administrativos y de otra indole responsables de políticas y programas que les conciernan". (Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes", Santiago, Oficina Internacional del Trabajo, 2010, 5ª edición, pg. 29).

Este artículo exige la realización de una consulta previa mediante sistemas acordes con sus instituciones. En esta caso, sus propias organizaciones indígenas. Que este tema de la constitución de un Parque Nacional en sus territorios ancestrales les concierne directamente, es más que claro, pues puede cambiar y seguramente va a cambiar su modo de vida en variados aspectos.

¿Por qué no se realizó una auténtica "Consulta" a las comunidades afectadas?.


Tal "consulta previa" exigida por el Convenio, en realidad no se hizo. Sabemos que sólo se les citó a un par de reuniones, en las que por cierto nada se les dijo acerca de sus derechos ni menos aún, sobre aquellos que les conciernen bajo el mandato del Convenio Nº 169. "Participación", en el sentido expresado en la letra b), ciertamente no la hubo. Por el contrario, hubo reticencia y recelos en la mayoría y/o franca oposición desde el principio. A posteriori se enteraron de los derechos que emanaban para ellos del Convenio 169, derechos que la CONADI regional, por lo demás, jamás se tomó la molestia de explicarlo claramente a la comunidad, como debió hacerlo.

Por otra parte, el artículo 7 del mismo Convenio señala, en lo que respecta al desarrollo y su forma de encararlo:

"Los pueblos interesados deberán tener el derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de controlar en la medida de lo posible, su propio desarrollo económico, social y cultural. Además, dichos pueblos deberán participar en la formulación, aplicación y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional y regional, susceptibles de afectarles directamente."

Si nos fijamos bien e interpretamos correctamente (ad litteram) los términos del Convenio Nº 169 en el artículo recién señalado, podremos constatar que nada de lo que éste exige se ha cumplido aquí en el Salar del Huasco. Absolutamente nada. Ni siquiera se notó que hubo la intención de hacerlo. Se ha procedido ahora igual como se procedió hace muchos años atrás, antes de la firma del Convenio 169 (que data sólo de agosto del 2009) con las comunidades aledañas al lago de Chungará, cuando se constituyó el Parque Nacional Lauca el año 1970.

Lamentablemente, una vez más, se volvió a considerar a las comunidades indígenas como niños imberbes, a los cuales hay que señalarles lo que deben hacer, por no tener capacidad de "discernimiento".

Estamos a años luz de actuar como un pueblo civilizado que respeta su Tratados Internacionales. El Convenio Nº 169 no es un "Convenio" cualquiera. Tiene rango constitucional y no puede ser ni siquiera "interpretado" al arbitrio del gobernante de turno.

El Estado chileno, al firmar este Instrumento legal el año 2009, después de tantos años de dilación, parece no haberse dado cuenta de las verdaderas obligaciones que dicho Convenio le imponía y de las profundas modificaciones legales que suponía su correcta ejecución.



Y ahora, ¿qué hacer?.

Simplemente no hay otra salida que darle cumplimiento, ahora o en un futuro cercano. El gobierno dispuso de un año completo (agosto 2009 agosto 2010) para adecuar toda su legislación (Minera, DGA, de Comercio, Código de aguas, etc) a las exigencias del presente Convenio que el mismo firmó. No lo hizo, y lo que acabamos de presenciar ayer en el Salar del Huasco revela, a las claras que este nuevo Gobierno - al igual que el anterior- en nada ha cambiado sus posturas respecto al enfoque de sus relaciones con los pueblos indigenas, y sigue tratándolos como niños a los cuales se puede convencer de que el Estado sabe mucho mejor que ellos qué es bueno para ellos. Una nueva manifestación de "paternalismo" que ha prevalecido siempre en el trato con las etnias.

Ciertos hechos nos dejan entrever que estamos de vuelta a un pasado que creíamos superado.

Aunque duela señalarlo, no es mucho lo que hemos avanzado en este terreno de las relaciones con las etnias originarias respecto al trato con los indios en tiempos de las Encomiendas, durante el Coloniaje. Antaño se compraba a los caciques locales con prebendas y agasajos o con el título de "Don"; hoy se compra a algunos con regalos y promesas para poder acatar la decisión estatal ya preestablecida, o para romper la unidad del movimiento indígena que reivindica sus legítimos derechos consagrados tanto por la Constitución, como por lna legislación internacional, vinculante para nosotros.

Pero hay una diferencia substancial: hoy las comunidades y sus líderes naturales saben más y conocen mucho más acerca de sus derechos. Y están dispuestos a hacerse respetar.

Y el Convenio Nº 169 es el cuerpo legal que internacionalmente se los garantiza hoy, aunque moleste a algunos que propician un tipo de desarrollo hecho a la medida de un Gobierno de corte fuertemente neoliberal.

¿Qué salida se vislumbra hoy a este grave problema?

La única salida a este impasse es sentarse honestamente a deliberar con ellos, como comunidad, para saber qué quieren para sí los indígenas sin presiones, sin dádivas, sin migajas, sin falsas expectativas, respetando el tipo de desarrollo que ellos quieran para sí, el que, tal vez, pueda ser muy diferente del nuestro, fuertemente influenciado por el individualismo exacerbado que hoy corroe nuestro sistema democrático. Esto sería una verdadera "consulta", seria, profunda, ilustrada. No la que se hizo en el caso presente, "entre gallos y medianocche", como para sorprender a incautos.