Fig. 1. Un desierto irreconocible. Antes de las lluvias caídas en Junio y Agosto 2015, aquí no se veía planta alguna, solo rocas y arenas. Era desierto absoluto.
Si Ud. vive o ha vivido en la zona costera de Antofagasta, se sorprenderá por las vistas que le presentamos aquí, porque parecen tomadas en otra región del país y no en este implacable desierto costero.
Fig. 2. Ladera en la quebrada de La Chimba, Antofagasta. Soberbio espectáculo que ofrecía esta reserva natural luego de las intensas lluvias del 8 y 9 de Agosto, recién pasado. La especie aquí representada es una variedad de Nolana sp. Las lluvias precedentes en la misma comarca (caídas en Abril 2015) permitieron el espléndido desarrollo de millones de plantas (como es observable aquí), las que a su vez, dejaron tras de sí innúmeras semillas, las que ahora volvieron a brotar en forma impresionante (imágenes tomada hacia el 2 de junio 2015 por Mauricio González).
"Desierto florido" en la costa del desierto más árido del planeta.
Este fenómeno no es una novedad. Ha ocurrido de tanto en tanto y, generalmente con motivo de la presencia (y descarga) del fenómeno climático de "El Niño" en nuestras costas. En efecto, fuimos personalmente testigos, en el sector de la COVIEFI de Antofagasta, de las lluvias de los días 17 y 18 de Junio del año 1991, cuando cayeron sobre la ciudad 42 mm. de agua en menos de 48 horas. Las seis o siete quebradas que confluyen directamente desde los cerros hacia la ciudad, recogieron el agua de las pequeñas cuencas de las estribaciones de la cordillera de la costa, desde alturas cercanas a los 900 m., y se precipitaron en forma de avalancha sobre la ciudad. Muy cerca de nuestra casa, situada en la calle Santa Marta, bajaba la quebrada llamada de "Carrizo" o "La Negra". Aquel día, en la madrugada, un impetuoso torrente de aguas turbias se precipitó por su cauce, habitualmente seco, destruyendo y arrastrando impetuosamente todo a su paso. Fueron más de tres horas de lluvia ininterrumpida, desde la una hasta las cuatro o cinco de la madrugada. Se calcula que cayó entonces sobre la ciudad misma, alrededor de un millón de metros cúbicos de agua, a lo que se debe agregar otro tanto, por lo menos, de aguas caídas y arrastradas por las laderas de los cerros vecinos que van a dar directamente a la periferia de la ciudad.
Imágenes elocuentes.
Las imágenes que a continuación gustosos mostramos a nuestros lectores, fueron tomadas por miembros de la agrupación "Caminantes del Desierto", entidad de carácter ecológico de exploradores nortinos, con base en la ciudad de Antofagasta que, en los últimos años, ha realizado una encomiable labor de estudio, colecta y difusión de los especímenes de la flora y fauna regional. Agradecemos en particular a su director, Mauricio González, la autorización que nos ha dado para publicar estas fotos tomadas por su equipo con motivo de las recientes lluvias. Puede Ud. consultar, además, y con mucho provecho su página web: www.caminantesdeldesierto.cl. donde podrá admirar imágenes semejantes o mejores. Se la recomendamos vivamente.
"Los Caminantes del desierto".
Esta notable organización ecológica, publicó en abril del año 2012 una obra con imágenes a todo color que se titula: "Atlas de la Flora y Fauna de la Cordillera Costera de la Región de Antofagasta". Su mayor mérito consiste en que sus miembros no son -como uno pudiera imaginar- avezados biólogos, (botánicos o zoólogos) sino personas comunes que se interesan por estudiar y difundir el conocimiento, el aprecio y el respeto hacia las formas de la naturaleza que nos rodean. Es ese "afán insaciable de saber" su guía y su norte en sus expediciones y salidas a terreno, en las que juntos, en simpática camaradería, van compartiendo sus conocimientos. En este momento, están preparando el Atlas de la zona costera de Tocopilla, publicación que nos traerá muchas sorpresas.
Descubrimiento de especies raras.
Gracias a ellos, a su espíritu de observación y sus hallazgos, ha sido posible a especialistas universitarios describir especies que no estaban registradas en los manuales especializados de botánicos o zoólogos. Así, han hallado en los últimos años especies nuevas para la ciencia, o han contribuido de manera muy importante a ampliar considerablemente el rango de distribución de especies vegetales y animales ya conocidos para otras zonas del país. Mérito, en realidad, indiscutible. Ojalá en todas las ciudades de nuestro país surgieran iniciativas parecidas, cuyo objeto sea dar a conocer y estudiar la Naturaleza que nos rodea, enseñar a protegerla y cuidarla y, a la vez, alertar sobre posibles amenazas que se ciernen sobre determinados espacios naturales, invadidos por el hombre.
La quebrada de La Chimba, al Norte de Antofagasta.
Esta pequeña quebrada,de una extensión total de aproximadamente unos 8-10 km de longitud, nace en las alturas de la cordillera de la costa y toma rumbo WSW hasta rematar en la terraza marina a unos 250 m sobre el nivel del mar.
Fig. 3. La desembocadura de la quebrada de La Chimba en la zona próxima a la terraza litoral. Casi no hay espacio que no esté ocupado por una planta. La gran cantidad de agua caída en pocas horas, ha favorecido el crecimiento vertiginoso y el enorme tamaño alcanzado por estos especímenes. Su vida, lamentablemente, es muy breve. Cuatro meses después, solo se podrá ver cadáveres de plantas resecas, tristes resabios de esta riquísima floración.
Fig. 4. Se alcanza aquí a divisar algunos ejemplares de la cactácea Eulychnia iquiquensis entre el potente desarrollo de las Nolanáceas y Cristarias que cubren literalmente toda el área.
Fig. 5. Al contemplar este espectáculo deslumbrante de flores, de al menos dos especies de Nolana sp., uno logra comprender perfectamente bien cómo se pudo, en un pasado no remoto (entre los años 30 y 40 del pasado siglo), traer a este sitio y por temporadas, ganado de cabras y ovejas a pastar por algunas semanas, antes de ser sacrificadas (testimonio explícito de Gerardo Claps Gallo al autor, hacia el año 1963-64). En los años secos normales (alejados de la influencia de los años húmedos de "El Niño", resultaría incomprensible o absurda tal aseveración, tal es la sequedad y esterilidad que normalmente reina en el lugar.

















