Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Tamarugos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tamarugos. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de julio de 2023

Listado de capítulos de nuestro Blog referentes a la Pampa del Tamarugal en la época colonial y republicana.

  Dada la gran cantidad de capítulos de mi blog (que ya superan los 340 editados) nos ha parecido conveniente reunirlos en conjuntos especiales, distribuidos por temas específicos, para facilitar su consulta. Es lo que hemos venido haciendo en los dos últimos años, al amparo de la quietud  de nuestro refugio en Las Canteras (Región Metropolitana), nuestra actual morada.  Aquí los mostraremos por orden de aparición en el tiempo. 

Fascinación de la Pampa.

La Pampa del Tamarugal ejerce hasta hoy una fascinación muy particular al viajero e investigador, por la presencia  en medio del desierto de arenas, de una flora arbórea y arbustiva muy característica, que no se observa en ningún otro paraje. En efecto, el bosque de tamarugos, algarrobos, pillallas y retamillas que asombrara a don Antonio O´Brien en 1765, constituye una llamativa área de verdor y frescura, en medio de la impresionante aridez y sequedad  del desierto tarapaqueño. 

Uno de los primeros autores que estudió en profundidad esta pampa y sus recursos de aguas subterráneas, fue el geólogo alemán Johannes Brüggen Messtorff (1887-1953). Escribe después de haberla recorrido en toda su extensión y de haber consultado todas  las fuentes disponibles  en su época. En particular, recurrió a los informes de las Oficinas Salitreras, que habían excavado pozos profundos en busca de agua potable. Asombra leer hoy sus trabajos de hace más de 100 años, por su notable claridad  y sencillez de exposición, que los hacen perfectamente comprensibles para un público culto, sin necesidad de  recurrir a un vocabulario  sofisticado y abstruso del que algunos gustan de hacer gala hoy.

 Anoto aquí un par de citas al canto para apreciar su notable  claridad y simplicidad de expresión:

"3. relación entre el agua subterránea y los Salares. 

"En jeneral, en toda la estensión del Salar de Pintados el agua subterránea se halla a poca profundidad y, en las partes pantanosas, llega hasta las superficie. El nivel elevado del agua en el salar de Pintados, se explica por el hecho de ocupar éste la parte más baja de la Pampa del Tamarugal y  que, al mismo tiempo, el avance del Cordón del Cerro Gordo que más al sur sale de la rejión de Buenventura, estanca  las corrientes subterráneas". 

"Es de importancia notar el hecho de que el agua subterránea que se encuentra debajo del Salar de Pintados, es de una calidad relativamente buena, que pocos metros más abajo de la costra de sal, es de donde se saca el agua potable de Pintados. La Oficina  de Aurrerá ha construido, en las cercanías de Pintados, varios pozos de unos 20 metros de profundidad, que producen alrededor de 10 litros por segundo de agua  que se obtiene dulce y de muy buena calidad". (1920: 330). 

La presencia de altos niveles freáticos y, en algunos lugares, la consiguiente aparición en superficie de sectores humedecidos  por aguas surgentes, permitió, además, desde antiguos tiempos, el asentamiento de pequeños grupos humanos  dedicados al cultivo en las "chacras sin riego"  o mahamaes, bien conocidas en la costa del sur peruano. Esta inmensa Pampa o "Valle" (en expresión de O´Brien), se extiende desde los límites de la quebrada de Camiña, por el Norte, hasta prácticamente el curso del río Loa, por el sur, cubriendo una superficie cercana a los  20.000 km2.  

Ningún río o quebrada andina logra cruzarla y  atravesarla por completo, pues la cordillera de la costa se interpone, como barrera infranqueable. La Pampa constituye así una enorme cuenca endorreica -resto evidente de antiguos lagos pleistocénicos- y todas las aguas de las quebradas que en ella rematan, terminan infiltrándose en su subsuelo, entre diferentes capas de arenas y arcillas, situadas a distintas profundidades,  constituyendo un gigantesco reservorio de aguas subterráneas.  Estas, en algunos parajes, logran llegar por capilaridad hasta la misma  superficie, conformando los terrenos ideales para la construcción de las "chacras sin riego", (o "mahamaes") como en el caso notorio del área de  La Huayca. 

 

Fig. 1.  Curso de la quebrada de Quipisca, en la zona exacta del paso del Qhapaq`ñan o Camino del Inca al acceder a la Pampa del Tamarugal. El agua empezó a bajar por esta quebrada, habitualmente seca, el día 11 de febrero del año 2012. Aquí, el curso de agua  tiene un máximo de  unos 3.50 - 4.0 m de anchura.   Quipisca es una de las 12 a 15 quebradas que desembocan en la Pampa del Tamarugal procedentes del macizo andino. (Foto H. Larrain, 30/06/2012).

¿A qué lengua corresponde?

"Tamarugal" se le llama a esta extensa y dilatada Pampa, al menos  desde el siglo XVIII. El término "Tamarugal", no aparece  que sepamos, en la documentación colonial anterior al siglo XVIII. Los cronistas y viajeros como Antonio Vásquez de Espinoza o Reginaldo de Lizárraga que transitan por este territorio de N  a S en el siglo XVII, y que nos han dejado descripciones precisas del trayecto,  nunca le denominan "Tamarugal", sino  "Algarrobal", por la presencia de especies arbóreas productoras de una especie de algarroba comestible por hombres y animales, en cierto modo semejante al algarrobo peninsular; de ahí su denominación. Aquí, algarrobos y tamarugos conviven armoniosamente.  

La palabra "algarrobo": origen

Como es sabido, la inmensa mayoría de las palabras castellanas que comienzan con la sílaba -al-  provienen de la lengua árabe. (por ejemplo: alcohol,  alcuza, algodón, alquitrán, almendra, almena, alhelí, alcanfor, alcancía, almacén, alacena, alpiste, etc., etc.).   Así, pues,  el término "algarrobo" es también claramente de origen árabe y designa al árbol Ceratonia  siliqua,  originario del Levante (Israel y Jordania). Como excelente alimento de cerdos y cabras, fue llevado a Egipto y posteriormente los árabes lo introdujeron en la península ibérica a partir de  su conquista en el siglo VIII D.C.

¿Y  la palabra "tamarugo"?.

¿De dónde, en cambio, nos preguntamos, proviene el término "tamarugo"?. A primera vista, parecería ser una voz de procedencia indígena por su estructura fonética, pero no ha sido posible  hallarle hasta ahora un origen y/o significado exacto según la versada opinión del  lingüista peruano Rodolfo Cerrón Palomino. Ante mi consulta explícita, Cerrón me respondió  lo siguiente: "No puedo dar con la filiación idiomática de <tamarago> o <tamarugo> (Com. pers.  23/06/2023). 

A juzgar por los escritos de O´Brien, en  su época,  hacia el año 1765, los términos "tamarugo" y "tamarugal", ya son algo de uso común. En efecto, O´Brien nos describe la presencia de vegetación  en el piso del valle o pampa de Iluga o del Tamarugal en los siguientes términos: 

 "Asimismo,  hay en él gran cantidad de crecidos árboles que llaman tamarugos, algarrobos y molles, muchas y crecidas retamas con un espeso e intrincado bosque de monte bajo  que en parte lo hacen impenetrable por esta parte frente del pueblo de Pica y es bastante húmedo y muy abundante de agua subterránea..." (Antonio O´Brien, 1765, "Descripcion del Valle  o  Pampa de Iluga y de el Tamarugal", Capitulo Séptimo, (párrafo) 76, transcripción directa de copia personal del original conservado en el Archivo de Indias, Sevilla; énfasis  nuestro). 


Fig. 2.  Ejemplares de tamarugos frondosos a la vera de la carretera Panamericana, a pocos kilómetros al sur de la localidad de Pozo Almonte.  (foto H. Larrain,  marzo 2012).

Al estar ahora bien seguros de que este término no procede de las lenguas quechua o aymara -lenguas que Cerrón Palomino maneja muy bien-  quedaría abierta la posibilidad de que su origen fuese atacameño (kunsa) o puquina.  Descartamos, sin embargo,  a la lengua atacameña o kunsa de los lickan antai no solo porque la estructura de los sustantivos kunsa es bastante  diferente, sino también porque esta parte del desierto nunca fue poblada por ellos, aunque transitaban frecuentemente a través de ella por sus contactos comerciales.  

¿Qué otro grupo humano pudo haberla originado?.  Al parecer, solo nos restaría uno: el puquina. Sabemos que los puquinas poblaron las regiones de Moquegua, Tacna, Arica y Tarapacá desde la costa hasta los mismos bordes del lago Titicaca,  llegando a constituir un grupo muy numeroso cuya lengua fue considerada, en la época colonial temprana (S. XVI-XVII),  la tercera en importancia por el número de hablantes  en el Incanato después del quechua y del aymara. 

A este respecto, un hecho nos parece determinante: el árbol llamado "tamarugo" (Prosopis tamarugo)  solo existe en estado natural en la pampa del Tamarugal en territorio chileno actual desde el sur de la quebrada de  Camiña hasta el mismo río Loa. No existe, por tanto,  ni en Bolivia, ni en Perú,  ni en Argentina en forma natural. Tampoco en la región de Arica o en el resto de Chile. En otras palabras, tamarugos hubo solo en los territorios poblados por la etnia  puquina.  


Fig. 3. Tamarugos vivos junto a la localidad de La Huayca en plena pampa. Se hallan junto a antiguos "canchones" y ruinas de  viviendas de canchoneros que trabajaron aquí a comienzos del siglo XX (1900-1940).  (Foto H. Larrain, Julio de 2012). 

En el Perú existe un pariente muy cercano al tamarugo: el algarrobo, denominado allí "huarango" (en quechua: waranku tal como lo apunta el Anónimo de 1586:  huarancu |waranku| (chin). Algarrobo, árbol y la fruta   (Vide Cerrón Palomino edit., 2014: 107).  Parece lógico deducir de aquí que hayan sido los pobladores habituales del territorio, es decir los puquinas, quienes le dieron eventualmente su nombre, y no algunos afuerinos o meros transeúntes.

Fig. 4.  Hojas y frutos de algarrobos. plantados en la plaza del pueblo de La Tirana (Foto H. Larrain, 08/12/2011).  

En lengua aymara, por otra parte, el algarrobo recibe el nombre de "taccu", según Ludovico Bertonio (1612: 37). Y por cierto, la voz "tamarugo" o alguna similar,  simplemente no figura en su  Vocabulario. 

Sugerimos, por tanto, como hipótesis altamente probable, que la lengua de origen del topónimo "Tamarugal" haya sido la lengua puquina. Al menos asi pensamos hasta que aparezcan otras nuevas pistas, seguras,  de búsqueda.

Terminado este breve excursus lingüístico  aclaratorio -que por cierto no pretende agotar el tema sino solo desbrozarlo para futuros debates-, presentamos el siguiente listado de nuestros capítulos.


Listado de capítulos de nuestro Blog alusivos directamente a la Pampa del Tamarugal.


1. "La descripción del Partido de Tarapacá de don Antonio, O´Brien", editado el 26/11/2008.

2.  "Las chacras de la Pampa del Tamarugal. Observaciones de don Antonio O´Brien", editado el 28/12/2008.

3.  "Hidrografía, clima y vegetación de la Pampa", editado el  29/12/2008.

4.  "Flora endémica de la Pampa del Tamarugal y oasis aledaños: su uso en el pasado y en la actualidad", editado el 17/01/2009.

5.  "Descripción de la Región de Tarapacà en 1868: un trabajo ignorado del químico inglés William Bollaert, 1º Parte",  editado el 05/11/2011.

6.  "Revisita y examen de las antiguas chacras de cultivo en la  Pampa del Tamarugal: la magnífica herencia de don Antonio O´Brien", editado el 17/04/2013.

7.  "Plantas resistentes a la sequía: una radiografía  de la vegetación del desierto extremo. El caso de las quebradas que dan a la Pampa del Tamarugal", editado el  22/10/2013.

8. "Los tesoros del Tamarugal: obra de CONAF-Chile dedicado al estudio de la Pampa del Tamarugal y áreas adyacentes. Una notable obra reciente sobre los ecosistemas protegidos de Tarapacá", editado el  02/02/2015.

9. "La vegetación presente en la Pampa del Tamarugal a mediados del siglo XVIII: un testimonio veraz del cartógrafo Antonio O´Brien", editado el  30/01/2016.

10.  "Observaciones recientes sobre la vegetación de Prosopis spp en la región de Tarapacá: curiosidades de un neófito", editado el 03/02/2016.

11.  "Un ecosistema de aluvión: remanentes vegetales del aluvión de marzo del año 2012 en la Pampa del Tamarugal",  editado el 18/02/2016.

12.  "Qué vio y cómo vio el gobernador de Tarapacá el bosque del Tamarugal en 1765: Un auténtico pionero de la reflexión ecológica en el desierto norte chileno. La descripción de la Pampa de Yluga por Antonio O Brien en 1765. Fuente de conocimiento", editado el 28/02/2016. 

13.  "Incierto destino del bosque   actual del Tamarugal, ¿muerte lenta o posible recuperación ?. El futuro del Tamarugal de  Tarapacá", editado el 28/01/2018.

14.   "Breves apuntes de mi primera visita a las eras de cultivo de la Pampa del Tamarugal en las cercanías de Huarasiña: toponimia y fitonimia local hace 50 años", editado el 25706/2023.

Comentario final.

La lectura atenta de estos capítulos permite formarse una cercana idea acerca del aspecto físico y  florístico que mostraba  la Pampa del Tamarugal a mediados del siglo XVIII, cuando don Antonio  O´Brien, Teniente de Gobernador de Tarapacá,  la recorre palmo a palmo, y traza su admirable "Plano del Valle o Pampa de Yluga".          

 

Bibliografía básica.

Brüggen, Juan,  1920, "El agua subterránea en el Norte de Chile",  Anales de la Universidad de Chile,  tomo 146,  319-340.

Cerrón-Palomino, Rodolfo (ed.) 2014. Arte y vocabulario en la lengua general del Perú / Anónimo; edición interpretada y normalizada de Rodolfo Cerrón-Palomino, con la colaboración de Raúl Bendezú Araujo y Jorge Acurio Palma. 1ª ed.  Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, Instituto Riva-Agüero, 445 p.

O´Brien, Antonio,  1765.  "Descripción del Valle  o  Pampa de Iluga y de el Tamarugal", Capítulo Séptimo, (párrafo) 76, fotocopia de transcripción directa del original conservado en el Archivo de Indias, Sevilla; Charcas,  Legajo 490. 





 



  

martes, 23 de enero de 2018

Incierto destino del bosque actual del Tamarugal: ¿muerte lenta o posible recuperación?. El futuro del Tamarugal de Tarapacá.

Retomamos, tras cinco meses de inactividad,  nuestro blog de eco-antropología. Nuestro traslado definitivo a la Región Metropolitana y sus efectos, ha sido la causa de este largo silencio.  Pedimos disculpa a nuestros lectores por esta dilación.

En este capítulo, nos corresponde meditar sobre el destino futuro del bosque del Tamarugal, plantado por CORFO en la década del 60 del pasado siglo. Desde la época de la Colonia, este bosque ha jugado un importante papel en la economía de Tarapacá, desde la época de las primeras explotaciones mineras por obra de los ,primeros encomenderos, especialmente en el mineral de Huantajaya, próximo a la ciudad de Iquique. Nos preguntamos hoy: ¿está muriendo el tamarugal de Tarapacá?  ¿Qué esta pasando?. Las desesperadas medidas actuales que se está tomando, ¿contribuirán a mejorar la vitalidad del bosque, o, al revés, acelerarán su muerte?. Es lo que pretendemos  examinar en este capítulo.

                                  
Fig. 1.  Así lucen hoy semi secos -o totalmente secos- muchos árboles en el bosque del Tamarugal,  a la orilla de la carretera Panamericana norte-sur, entre los km.  1780-1785, al sur de la localidad de Pozo Almonte. Plantados alrededor de los años  1965-1969,  no alcanzaron a adquirir su tamaño máximo  y sucumbieron fatalmente por falta de agua. En este texto se explica en detalle  las causas de su triste destino. (Foto H. Larrain, agosto 18, 2017).

La creciente mortandad de los tamarugos.

Para nadie es un misterio en Tarapacá que el famoso bosque del Tamarugal se encuentra en un acelerado proceso de degradación y muerte. Esto al menos en su  porción central, situada al sur de la localidad de Pozo Almonte, justamente en la zona correspondiente a la Reserva Nacional Pampa  del Tamarugal. Para el viajero que cruza velozmente esta pampa  de Norte a sur,   pasando Pozo Almonte con rumbo sur, rumbo a Oficina Victoria, pronto se presenta a la vista la enorme plantación de tamarugos hecha por la CORFO (Corporación Nacional Forestal) entre los años  60 y 70 del pasado siglo. Hoy día, tal como lo podremos apreciar claramente en las fotografías que siguen (Fotos 1 a  10),  esta sección de Tamarugal parece estar claramente amenazada de muerte. Así lo estaría demostrando el  lamentable estado actual de la arboleda en decenas de hectáreas. Miles de árboles muertos y muchísimos en deplorable estado, prácticamente moribundos. ¿Qué ha ocurrido en estos últimos decenios?. ¿Por qué  están muriendo en  amplios sectores?. ¿Se conoce su causa?. ¿Hay algún posible remedio a este desastre ad portas?.

Intentos de explicación.

 La razón de esta crítica situación del bosque se debería, a juicio de los científicos que han estudiado el área, a la creciente disminución y agotamiento del agua anteriormente presente en los niveles freáticos más altos, o sea, al agotamiento de los acuíferos de las napas superiores. es decir aquellos que pueden alcanzar normalmente  las raíces de los árboles ( de 0 a 30 m. de profundidad, como máximo). Y esta situación ¿a qué atribuirla?. En gran parte, tal como lo han señalado inequívocamente los hidrogeólogos,  a la permanente succión y extracción masiva del agua freática subterránea (subsuperficial) de tipo fósil), tanto por parte de la arboleda como por parte del hombre, para subvenir a sus necesidades  agrícolas, industriales o citadinas, y desgraciadamente a la vez, a la falta de recarga o reposición natural de las napas subterráneas. Decenas de miles de tamarugos y algarrobos fueron plantados, bajo el falso supuesto de que siempre dispondrían de suficiente agua subterránea, considerada hipotéticamente (y erróneamente) como  una fuente hídrica inagotable. Como resultado de esta implacable succión permanente, ha brotado, por efecto de la capilaridad, la sal agolpándose en la superficie, dejando hoy a la vista vastas superficies de terreno blanquecino, fuertemente salinizado. Sal prácticamente pura (NaCl). Tales sectores salinizados,  no solo no permiten hoy el crecimiento de  algún tipo de sotobosque  (arbustos pequeños o hierbas pequeñas, sino  que  dejan el terreno fuertemente alcalino (rico en el ión sodio) y, en consecuencia,  totalmente inepto para cualquier tipo de cultivo o aprovechamiento agrícola futuro.

¿Por qué no hay reposición o recarga de los acuíferos subterráneos?.

Es bien sabido en la historia geológica reciente (últimos 20.000 años)  que han ocurrido distintos procesos a partir del término del último período glacial o glaciación, llamado la glaciación Wisconsin ( o glaciación Würm en alemán) entre los años 110.000 a 15.000  A.C..  Después de esta glaciación que cubrió inmensos sectores de toda la tierra con enormes capas de hielo, se sucedieron diversos períodos, con un lento retiro de los hielos y el aumento gradual de la temperatura, lo que permitió el desplazamiento y desarrollo paulatino de la vegetación que fue ocupando, poco a poco,  los terrenos otrora cubiertos por los hielos. Entre los 50.000 y 30.000  A.C. se desarrolló el llamado "Período pluvial"  (del latín pluvia = lluvia) que se caracterizó por una elevación de la temperatura y la presencia de gran cantidad de lluvias. Es en este período en el que la pampa de Tamarugal  fue cubierta periódicamente por gigantescos aluviones de agua y barro arrastrados por las más de 20 quebradas que bajan del macizo cordillerano de los Andes, aportando enormes cantidades de agua al subsuelo y alimentando así las napas o estratos subterráneos.  Hacia los 10.000 A.C. se inicia el período llamado del Holoceno con elevación de la temperatura y  disminución paulatina  de las precipitaciones.  Entre los años 6.000 y 2.500 A.C.  tiene lugar el llamado "Optimum climaticum", con temperaturas suaves y abundantes lluvias que permitirán en América el desarrollo de las civilizaciones humanas más tempranas, entre ellas Caral (4.000 A.C.)  o Chavín de Huántar (2.500 A.C.), ambas  en el Perú.  Aluviones sucesivos cubren enormes superficies de la pampa y parte importante  de su agua (la que no se evapora) se infiltra y se conserva intacta en las capas o estratos  subterráneos formadas por arenas, ripios y arcillas, creando las condiciones aptas para la formación de las napas freáticas o estratos subterráneos, saturados de agua.

Esfuerzos de recuperación.

Recientemente y desde hace aproximadamente un par de años, la CONAF (Corporación Nacional Forestal) desde  el fundo "Refresco" donde tiene sus instalaciones, ha tratado de remediar esta situación mediante  una enérgica poda de parte de los ejemplares presentes, en una franja de unos 100 metros de ancho  a ambos lados de la carretera, aproximadamente entre los km 1770 y 1760 de la Panamericana. Las imágenes que siguen son ilustrativas  sobre el sistema   de poda seguido  y sus efectos inmediatos. 

Fig. 2.  Este ejemplar de tamarugo (Prosopis tamarugo Phil)  alcanzó una edad aproximada a los 35 años antes de morir.  ¿Por qué -nos preguntamos-  pereció a tan joven edad?.

Fig. 3.  Desde hace un par de años, los ingenieros agrónomos de  la CONAF  (Corporación Nacional Forestal) de Chile han iniciado un ensayo de enérgica poda de los ejemplares aún vivos   para estudiar sus posibilidades de regeneración, eliminando para ello todo el ramaje seco. Así los troncos primitivos que en número de 5-8 solían  brotar, a corta distancia de suelo, dando lugar a un ejemplar frondoso, han terminado su vida en un tronco único, como se puede observar en la imagen.   El ramaje seco ha sido acumulado en sectores donde será  eventualmente quemado.
.
Fig 4.   A mediados del año 2017 observamos dos lugares próximos al Fundo "Refresco",  de la Reserva Pampa del Tamarugal, donde se ha hecho una explotación  de los troncos producto de la poda, mediante la elaboración de carbón de leña in situ.  En esta imagen podemos observar una concentración de  carbón desmenuzado el que será seleccionado y ensacado, para proveer el mercado local. El sistema de quema del carbón es -según hemos podido observarlo personalmente- sumamente primitivo. Se  entierran los troncos a poca profundidad, siguiendo una línea dada, y se le enciende  por ambos extremos.  Se deja así dos extremos  al aire, por donde pueda circular el aire, impulsado por el viento de la tarde, que se encarga del lento proceso de la quema bajo tierra y de la formación de carbón. Este lento proceso de  quema, según sea  la cantidad de troncos enterrados, puede durar semanas.

 Fig. 5.  Dos camiones  cargados de sacos de carbón recién elaborado. Está poniéndose el sol y son más de las  20.00 hrs.  Desde la carretera, pudimos captar esta imagen (Foto H. Larrain,  Agosto, 2017).

Fig. 6.    Este  enorme camión que debe cargar más de 1.000 sacos de carbón de tamarugo, está pronto para partir. Su destino según nos informamos, es la ciudad de Santiago.  (Foto H. Larrain,   Agosto 2017.

¿Quiénes fueron los ejecutores de la poda?.

Según nuestra sospecha, habrían sido los propios carboneros quienes efectuaron la feroz poda, dejando un único tronco sobreviviente por cada ejemplar de árbol. Siendo así, nos asalta la duda de si el carbonero ha  pensado en la mejor forma de supervivencia para los ejemplares tratados, dejando en pie los troncos más robustos y sanos, o, por el contrario, eligió para  ser convertidos  en carbón, los troncos más  saludables y  fuertes.  Al parecer,   no habría habido aquí una cuidadosa selección previa  de las ramas o troncos a cortar  por parte de un  especialista forestal.  Tal tarea, al parecer,  habría sido confiada a los propios  explotadores del carbón. 

Fig.  7.    En esta imagen se puede ver  el humo que aún se desprende  de  los lugares de explotación de carbón. Los carboneros viven durante semanas en rústicas cabañas de madera, junto  a los "hornos" de quema y un vehículo les surte semanalmente de agua y alimentos. En nuestra visita del día  10 de agosto 2017, hallamos a dos jóvenes aymaras procedentes de la ciudad de  Oruro, en Bolivia, encargados de la faena. Eran los responsables de la quema, y luego del envasado del carbón en sacos de fibra plástica color blanco, de unos   20-25 kg cada uno. Nos dijeron que el destino de la carga del camión, era la ciudad de Santiago. Allí se vuelve a empacar en  envases pequeños, de papel grueso, con la etiqueta correspondiente: "carbón de tamarugo".

Fig. 8.  El destino del ramaje, producto de la poda, es alimentar las panaderías locales  o la quema in situ.    Inmensa cantidad de valiosa materia orgánica  (y celulosa)  de este modo se pierde para siempre por falta de una política  de  aprovechamiento local adecuado (v.gr. para la confección de abono vegetal).

Fig. 9.  Los árboles,  una vez fuertemente podados, al poco tiempo empiezan a brotar en su base. Ramas nuevas aparecen, en gran número, alrededor del tronco. Hoy casi no hay, como en decenios anteriores, (1970-1980) manadas de cabras y ovejas que  puedan consumir  ávidamente las ramas tiernas. Sin embargo, en un par de ocasiones, hemos observado allí  pequeños hatos de cabras,  guiados por pastores  bolivianos sumamente pobres y desaseados (año 2013). Suponemos que cuentan con el permiso de la CONAF para pastar allí.  
Fig. 10  Camión cargando ramas y troncos secos, rumbo a las panaderías de Pozo Almonte   (10 de agosto 2017, foto H. Larrain).


Fig. 11. Observe la forma y aspecto natural  del tamarugo en la pampa. Presenta normalmente  de 3 a 7 troncos que se separan desde el suelo mismo, conformando un excelente espacio de sombra. La feroz poda inflingida recientemente  a estos árboles, ha dejado tan solo un tronco visible en cada árbol. Nos preguntamos qué ocurrirá con la repentina disminución significativa del área sombrada en esta pampa. Sin duda, aumentará notablemente la  insolación del terreno  y  la tasa de evaporación in situ. ¿Con qué consecuencias para el futuro del bosque?-. No lo sabemos a ciencia cierta.

Fig. 12.  Originalmente, los tamarugos fueron plantados  en hileras,  a muy corta distancia uno de otro. En algunos sectores hemos comprobado que  una planta distaba de otra, al momento de ser plantada,  apenas  tres metros, o menos aún. ¿Para qué?  Tal vez para un máximo aprovechamiento del agua, por parte de los árboles, durante el corto período en que fueron regados, luego de ser plantados. Tal vez, para lograr  amplios sectores de sombra, que favorecieran  el descanso y alivio de los animales que, desde un principio,  se pensó en criar en gran escala en este tamarugal. Experiencia  que, por desgracia,  a la postre resultó ser negativa. Decenas de trabajos de agrónomos, fueron publicados entre los años  1960 y 1990, publicitando la introducción de razas especiales de ganado caprino o lanar, experiencias que  finalmente no tuvieron éxito y fueron abandonadas. (Consulte al respecto los trabajos del agrónomo  Italo Lanino  y otros; ver infra).   

El Tamarugal en el pasado histórico.

En su famosa "Descripción del Valle y Partido de Tarapacá", el  Teniente de Gobernador español don Antonio O´Brien  (1765) pronosticaba ya que si no se ponía atajo en esta pampa a la corta de árboles, para leña y carbón, muy pronto nada quedaría del legendario bosque. Corta que tenía por objeto inmediato alimentar las explotaciones de plata. Con mirada certera, previó el sagaz sevillano que era preciso detener y controlar la tala del bosque, so pena de  acabar con la especie.  No sabemos exactamente qué tipo de medidas tomó para ello, pero  lo cierto es que, al parecer,   nadie le hizo caso en su época:  los poderosos mineros piqueños y tarapaqueños  siguieron  impasibles cortando árboles en torno a los antiguos puquios o pozos, produciendo el codiciado carbón de leña y cortando  troncos, elementos indispensables  para la explotación de la plata en la azoguería de Tilibilca, junto al pueblo de Tarapacá y en buitrones próximos a la Tirana. Menos aún se preocuparon del problema durante el ciclo salitrero (1830-1930) cuando sus gruesos troncos alimentaban incesantemente los fuegos en  las primitivas  "Salitreras de Paradas"   y sus enormes calderos de hierro, acarreados en carretas tiradas por 6 a 8 mulares.  

La vegetación antigua en la pampa del Tamarugal.

Fig. 13.  Fotografía  tomada  al Plano de la Pampa de Yluga", de  Antonio O´Brien que muestra bien las áreas forestadas antaño. (publicada en la revista Norte Grande, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vol. 1, Nº   1,  1974, frente pág. 22).

En su bien conocido "Plano del valle y pampa de Yluga", el Teniente de Gobernador nos presenta con notable precisión,  hacia el año 1765, el estado  de la cubierta vegetacional en la pampa de su época. En efecto, dibuja y distingue cuidadosamente la presencia de zonas pobladas de árboles de tamarugos de  otras zonas cubiertas de un matorral bajo de "pillallas", nombre con que designa a los arbustos del género Atriplex (Atriplex atacamensis), tan abundantes en la zona hasta el día de hoy. También señala las áreas desprovistas de bosque natural o matorral. La pillalla, aunque crece naturalmente en forma de enormes cúmulos de tipo semi-circular, que pueden alcanzar hasta  4-5 metros de altura,  produce solo ramaje muy delgado, totalmente insuficiente para los requerimientos de la minería de la época, la que necesitaba de elevadas temperaturas para la fusión del mineral. Por este motivo, se dio preferencia a la tala de ejemplares corpulentos de tamarugos, especie arbórea casi única en este bosque.  Aún hoy podemos observar en los alrededores de las localidades de La Tirana y Pozo Almonte,  árboles aislados de tamarugo, que presentan a sus pies una típica formación de cerrillo o cono truncado, producto de la incesante acumulación de follaje seco que se ha acumulado con el tiempo  en torno a su base, incrementado  de continuo con el arribo de arenas finas acarreadas por la acción de los vientos. Basta escarbar un poco en este material, cerca de la base del árbol, para tropezar con grandes cantidades de astillas de madera, residuo y testigo inconfundible de la corta y tala  continua del árbol, efectuada en distintos períodos anteriores. Como no llueve casi nunca en la pampa, este material vegetal se mantiene casi intacto, sin descomponerse, bajo una tenue capa de arena fina.  

Cita ad litteram del texto de O´Brien   (1765):

Nos parece de interés en este capítulo del Blog,  citar ad litteram  y comentar la magnífica y detallada descripción que nos dejó el sevillano don Antonio O´Brien  en el año  1765. En el capítulo VII de su Descripción que titula: "Descripcion del valle o Pampa de Yluga y de el Tamarugal", señala con el número 76, textualmente:

"Es un territorio  que según las señas y experiencia que se tiene, ha sido fertilísimo, no pudiendo dudarse que lo es y que lo volverá a ser siempre que se le introduzca agua que los riegue. Se ven en este territorio muchas y dilatadas chacras, en las que permanecen  los rastrojos del trigo y maíz que produjeron.  Asimismo, hay en él gran cantidad de árboles que llaman tamarugos, algarrobos y molles, muchas y crecidas retamas con un espeso e intrincado bosque de monte bajo, que en parte lo hacen impenetrable, por esta parte frente del pueblo de Pica. Y es bastante húmedo y muy abundante de agua subterránea; hay en este sitio en el camino que se sigue desde el dicho pueblo [de Pica] para el cerro de San Augustín de Guantajaya, dos pozos que llaman Puquios, el más profundo es de catorce varas, y por lo regular tiene tres [varas] de agua y solo sirven para dar de beber a los que transitan por este camino porque hasta ahora no ha habido quien hubiere hecho una noria u otra máquina para regar algunas tierras. Es en algunos parajes salitrosa,  por la parte que sigue a la costa, pero a más de no ser mucho el salitre, es superficial, criando una costra de  cuatro a seis dedos de grueso, y el terreno debajo de esta costra es gredoso y dulce, y todo el resto de la Pampa es especial tierra para trigo y maíz. La última cosecha que se cogió seis años ha, llegó a dar ciento treinta y dos fanegas de trigo por  una, y desde entonces no ha vuelto a sembrar en ella por falta de agua".  (Transcripción nuestra tomada directamente de una fotocopia del original del Archivo de Indias, 1765,  Nº 76;  cfr. Archivo de Indias, Legajo Charcas, 490, Nº 76).  Solo se modernizó la grafía, ortografía y sintaxis al español actual,  para facilitar su lectura, sin cambiar ni una sola palabra del texto).

Comentarios a este texto:

1. Se indica aquí la constitución de la cubierta vegetacional del bosque antiguo del Tamarugal hacia mediados del siglo XVII. Señala O´Brien la presencia de solo tres especies de árboles en esta Pampa: a saber, tamarugos   (Prosopis tamarugo Phil), algarrobos  (Prosopis alba Griseb.) y  molles (Schinus molle L.). Entre los arbustos, distingue  por lo menos dos especies de arbustos que constituyen un "monte bajo": son las  "retamas", hoy llamadas también retamas o retamillas en la zona de Tarapacá (Caesalpinia aphila  Phil) y las pillallas  (Atriplex atacamensis Phil). Esta última, no aparece con este nombre en la "Descripción", pero  es específicamente nombrada en cambio, en  la leyenda de su "Plano de la Pampa y Valle de Yluga".  El "monte espeso e intrincado" es  con certeza,  el formado por las plantas de pillallas, y otras especies pequeñas como sorona (Tessaria absynthioides),  tal como aún hoy podemos observarlo, en gran densidad,  al ESE del poblado de Huara, hasta donde suelen llegar los derrames de aguas provenientes de las quebradas de Aroma y Tarapacá, en época de intensos aluviones estivales.

Consulte a este respecto nuestros capítulos previos en este blog:  "Flora endémica de la Pampa del Tamarugal y oasis aledaños: su uso en el pasado y en la actualidad"  (fechado 17 /01/2009)",  "La vegetación presente en la Pampa del Tamarugal a mediados del siglo XVIII:  un testimonio veraz del cartógrafo Antonio O´Brien" (fechado el 30/01/2016), o finalmente: "Observaciones recientes sobre Prosopis  spp. en la Región  de Tarapacá: curiosidades de un neófito" publicado  con fecha  03/02/2016.

2.  El texto hace alusión  a los extensos cultivos en tiempos antiguos aprovechando el agua de aluvión,  cuyas melgas, con sus respectivos rastrojos,  han quedado visibles en superficie hasta el presente. Estos campos de cultivo abandonados desde antiguo, se hallan  en las porciones terminales de las quebradas de Aroma y Tarapacá, y cubren centenares de hectáreas que  otrora, en tiempos de la bajada de  aluviones fuertes, fueron cultivados por los pobladores de las quebradas aledañas.  Estos descendían desde los pueblos precordilleranos,  por semanas o meses, a cultivar en el suelo de la pampa y allí se hacían sus  rústicas cabañas de cañas.

3.  Es ésta, a lo que creemos, la primera  y clarísima mención histórica sobre la existencia de chacras antiguas, de carácter arqueológico, abandonadas desde hacía mucho tiempo, en el piso de la Pampa del Tamarugal, estudio que posteriormente atraerá la atención del arquitecto iquiqueño Patricio Advis, del arqueólogo Lautaro Núñez  y de los geógrafos del Instituto de Geografía de la Universidad Católica de Chile (1971-75). El Teniente de Gobernador de  Tarapacá don  Antonio O´Brien observó en ellas rastrojos de antiguos plantíos de trigo y maíz y señaló la gran feracidad de esas tierras cuando eran  regadas.

Fig. 14.  Derrames del agua provenientes de las  quebradas de Tarapacá y Aroma, forman aquí un verdadero río. La planta que muestra notable desarrollo es la pillalla (Atriplex atacamensis Phil). Foto tomada en las cercanías del pueblo de Huara,  en Marzo del año ----  (Foto H. Larrain).

 La plantación del Tamarugal actual.

Sabemos que  la plantación del actual bosque del Tamarugal  fue fruto del trabajo de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) que entre los años  1960 y 1972 plantó decenas de miles de ejemplares de tamarugos, que preparaba y cultivaba en su predio  del  "Fundo Refresco", hasta hoy en posesión de la CONAF (Corporación Nacional Forestal).  La valiosa experiencia previa del español don  Emilio Junoy en la década de los años  30 del pasado siglo,  quien lograra reproducir  y cultivar vástagos de tamarugos en el fundo "El Carmelo" fue el acicate y modelo de esta actividad para repoblar  de árboles la pampa. En la actualidad  (año 2017),   la superficie  plantada de tamarugos por la CORFO alcanza las  16.130 hás.,  y se halla hoy al cuidado de la CONAF.  Los árboles, de un tamaño de aproximadamente 1 metro de alto fueron plantados en hoyos profundos, practicados bajo la cubierta salina del salar, desprendiendo primeramente  la dura costra salina superficial, y fueron regados artificialmente tan solo por espacio de un año, período durante el cual se suponía que las raíces de las  plantas  buscarían  por sí mismas el líquido elemento, penetrando profundamente en el subsuelo.

El bosque  actual del Tamarugal  comprende  tres sectores bien definidas : a) la zona norte, frente a Zapiga y Dolores,  (a pocos kilómetros al norte de la localidad de Huara), de más reciente origen, con árboles más jóvenes, y que registra,  en general, un excelente estado de vigor;  b)  la zona de los salares antiguos de Bellavista y Pintados,  al sur de la localidad de Pozo Almonte, donde  se observa hoy  la mayor degradación y mortandad del bosque  (zona de las imágenes aquí presentadas) ; y c), por fin,  un bosque ralo,  disperso, en gran parte  preexistente, en las proximidades de la localidad de La Tirana, donde aprovecha altos niveles freáticos del agua subterránea.

Octavio Castillo y sus estudios hidrogeológicos.

Como es sabido, los tamarugos, a diferencia de otros árboles,  poseen una potente raíz pivotante capaz de penetrar hasta los 25-30 m. de profundidad, en busca del agua subterránea.  Hasta hace un siglo y aún menos,  el nivel freático de agua subterránea, presente bajo los suelos  salinos de la pampa, era bastante más elevado que el actual. Particularmente en la zona de La Huayca y Canchones, el agua subterránea se hallaba todavía,  hacia 1955-60, apenas a  1-2 de profundidad, lo que permitió, por varios siglos, el cultivo intensivo en dicha zona de variedad de hortalizas, en los llamados "canchones", "mahamaes" o "chacras sin riego". Los trabajos de investigación del hidrogeólogo chileno Octavio Castillo Urrutia, en la década del sesenta del pasado siglo, (Cf. su  obra "El agua subterránea en el Norte de la Pampa del Tamarugal", Instituto de Investigaciones Geológicas, Santiago,1960), demostraron fehacientemente que las nuevas plantaciones de la CORFO, iniciadas muy poco antes, estaban contribuyendo fuertemente a hacer descender y bajar los niveles freáticos del agua, absorbida ahora por las decenas de miles de árboles recién plantados, ávidos de agua.  Castillo, ya en esa obra del año  1960 advertía acerca del peligro futuro de esta explotación que algún día podría tornarse severa. Y no se equivocó, ciertamente.  En efecto, el agua absorbida ávidamente por la nuevas plantaciones, desgraciadamente no era compensada por lluvias actuales sino era de carácter "fósil", es decir,  había sido antaño producto de copiosas lluvias altiplánicas, acaecidas en el período del Holoceno, esto es hace unos 8.000-10.000 años atrás, y no presentaba hoy recarga suficiente a través de los escasos y esporádicos períodos de aluviones estivales. La extracción incesante de agua subterránea por acción antrópica (esto es,  por la actividad humana)  a través de los miles de tamarugos plantados en la pampa, sumada a la succión creciente de aguas por obra de pozos y puquios labrados para la alimentación humana en las Oficinas Salitreras y, posteriormente, para la agricultura en las granjas agrícolas de la pampa, terminarían un día por "secar" las fuentes freáticas, carentes ahora casi del todo,  de recarga superficial. Es lo que desgraciadamente ha sucedido. 

 La potente poda reciente.

Hemos presentado más arriba  imágenes de la forma como la CONAF y sus ingenieros forestales están  atacando hoy el problema de la creciente degradación  del bosque. El tamarugo   tiene como forma natural el  emitir varios troncos aéreos, (hasta 7-8 o aún más)  que nacen prácticamente desde la base y terminan por conformar un follaje frondoso y tupido. En lugares donde encuentra suficiente agua subterránea, a poca profundidad, se desarrolla en forma espléndida pudiendo alcanzar  con facilidad  hasta los  15-18 m de altura máxima.

Fig. 15.   Ejemplares robustos de tamarugo, a orilla de la carretera Panamericana N-S. hacia  el km  1780. Aquí fueron plantados en filas orientadas  N-S, y  a una distancia uno de otro,  de  no más de 3-4 m. Cada fila  quedó separada de la siguiente por un amplio espacio  vacío, de unos 20-30 m   o más. nos llama la atención  la gran proximidad  (3-4  m) en que fueron plantados. Seguramente, con la idea de que formarían un  campo de sombra,  que permitiría disminuir y frenar  la altísima evaporación propia del desierto.  Como desde un principio se pensó, además,  en traer rebaños de cabras y ovejas,  que se alimentarían de sus brotes tiernos y de sus frutos, este sistema  entregaría suficiente sombra a los animales, durante su alimentación.  De hecho, se hizo, en un comienzo,  experiencias de adaptación y aclimatación de razas ovinas  y caprinas especialmente adaptadas al calor   (Cf. Italo Lanino y Mario Meza Mascayano: "Comparación de tres razas ovinas alimentadas con tamarugo (Prosopis tamarugo Phil), Pampa del Tamarugal",  Tesis, Universidad de Chile, Facultad de Agronomía, Santiago, 1966).
Fig.  16.   Así escurre el agua de color chocolate,  cuando bajan los aluviones desde las vecinas quebradas situadas al Este. (Foto H. Larrain,  Marzo del año  2004 ).
Fig. 17. Un solitario árbol de molle o pimiento (Schinus molle) en medio de la pampa, recibe el influjo benéfico de las aguas de aluvión.  (Foto H. Larrain,  Marzo del año 2004).

Fig. 18. Las aguas suelen cubrir extensas zonas de la pampa , donde se desarrollará, con gran fuerza,  especialmente  la especie aquí denominada  pillalla  (Atriplex atacamensis Phil).

Fig. 19.    La enorme cantidad de agua que se acumula por meses, tras un aluvión,  suele cortar las carreteras e impide el paso de vehículos. En algunos sectores, se forman pozas o lagunillas que sobreviven durante varios meses  antes de secarse por completo (Foto H. Larrain, marzo del año 2004).

Comentario eco-antropológico final.


1.  La poda actual, de la cual hemos entregado aquí unos pocos testimonios fotográficos, realizada recientemente en el Tamarugal a manera de prueba, nos parece una medida desesperada por recuperar la gigantesca plantación hecha por la CORFO entre  1960 y 1970.


2.  Tememos que  la vitalidad que se observa hoy en los renuevos, que han crecido con fuerza cerca de la base de los troncos recién cortados,  podría  ser  sólo una reacción  momentánea, una última defensa de la planta antes de  morir. Un postrer "canto del cisme".  En realidad, no lo sabemos. El tiempo nos lo dirá. 

3. Dudamos que  este tan drástico sistema de poda sea una solución definitiva al problema del bosque que a todas luces está muriendo,  aunque temporalmente, esta medida frenará sin duda  y mitigará en alguna medida la propagación de las pestes que aportan los insectos,  máxime las numerosas especies de polillas (Noctuidae) que se ceban en  el follaje verde.

4. Somos de la opinión de que solamente  una firme  y sostenida política futura de extracción de agua  de mar, previamente, desalinizada y traída en tubería desde el mar, permitiría la recuperación  y regeneración del Tamarugal; más aún, permitiría ampliar considerablemente tanto la plantación como la agricultura  en  los infinitos espacios  abiertos de la pampa, hoy casi carentes de vegetación. Miles de hectáreas podrían así ser utilizadas para beneficio de futuras comunidades de agricultores en la pampa.  ¿Es este solo un sueño, o una realidad ad portas para la Región  de Tarapacá?.

5.  Se cumpliría así el sueño profético del Teniente de Gobernador de Tarapacá el visionario  sevillano Antonio O´Brien  en 1765, expresado  en su famosa "Descripción de Tarapacá", a la que hemos aquí hecho referencia.  Escribía O´Brien  en esos años: "Es un territorio que según las señas y experiencia que se tiene, ha sido fertilísimo, no pudiendo dudarse que lo es y lo volverá a ser siempre que se le introduzca agua que los riegue" (sic!).

6. Veremos en los  años venideros si la  potente poda que se ha realizado recientemente, a manera de prueba, en una franja a ambos costados de la carretera panamericana,  surte algún efecto positivo  en el desarrollo futuro de la especie tamarugo  in situ. Ojalá ésta resultara beneficiosa para el bosque y la Reserva. Pero dadas las actuales condiciones de sequedad, más el imparable incremento global de la temperatura por obra del calentamiento global  -tal como nos lo señalan algunos lectores-,  dudamos sinceramente de ello.  Ojalá nos equivoquemos.

7. Este acelerado proceso actual de cambio en el Tamarugal debería ser seguido con especial cuidado por los especialistas ecólogos, biólogos,  botánicos o ingenieros forestales ( y no solo por la CONAF local),  para evitar que  a la postre "el remedio sea peor que la enfermedad". 

8. El bosque del Tamarugal no solo es valiosísimo por las especies endémicas (vegetales y animales) que  en sí encierra,  sino por su importancia como regulador del clima en esa región.










domingo, 28 de febrero de 2016

Qué vió y cómo vió el Gobernador de Tarapacá el bosque del Tamarugal en 1765: Un auténtico pionero de la reflexión ecológica en el desierto norte chileno.

La Descripción de la Pampa de Iluga por Antonio O´Brien en 1765: fuente de conocimiento.

¿Qué sabemos  del Tamarugal en el siglo XVIII?.

Antes del año 1765, fecha del Plano y la "Descripción de Tarapacá" del Teniente de Gobernador de Tarapacá don Antonio O´Brien,  nada o casi nada sabemos acerca  del aspecto florístico y/o paisajístico del Tamarugal. Algún cronista por ahí se refiere al "Matoral" [sic por matorral], aludiendo muy probablemente al bosque bajo y denso, difícil de transitar,  formado por Atriplex atacamensis [pillallas], pero sin mayor explicación o análisis y menos aún, indicando lugares.

 Solo a partir del año 1765 tenemos noticias   detalladas y fidedignas sobre el estado de la vegetación en la pampa  que hoy llamamos "Pampa del Tamarugal" en la depresión intermedia de la Primera Región de Chile. Con anterioridad, las noticias eran todas  en extremo vagas e imprecisas, y no nos permiten  obtener un cuadro coherente  sobre  el aspecto físico  de este "tamarugal". Las crónicas nos refieren  las peripecias de los viajes de los conquistadores Diego de  Almagro y Pedro de Valdivia con frases  lacónicas y poco expresivas. En ninguna de ellas  hay referencia clara  a la flora observada o a los bosques del Tamarugal, aunque muy frecuentemente a los arenales y pedregales interminables y  a la sal acumulada en su superficie y a la terrible  falta de agua del trayecto y la necesidad de llevarla en cueros de animal (odres).

Cita ad litteram del texto de O´Brien:

Por eso, nos parece de especial interés,  a este propósito, en este capítulo nuestro del Blog,   citar ad litteram la magnífica y detallada descripción que nos dejó don Antonio O´Brien,  Teniente de Gobernador de Tarapacá en el año  1765. En el capítulo VII de su Descripción que titula: "Descripcion del valle o Pampa de Yluga y de el Tamarugal",  señala con  el número 76, textualmente:

"Es un territorio  que según las señas y experiencia que se tiene, ha sido fertilísimo, no pudiendo dudarse que lo es y que lo volverá a ser siempre que se le introduzca agua que los riegue. Se ven en este territorio muchas y dilatadas chacras, en las que permanecen  los rastrojos del trigo y maíz que produjeron.  Asimismo, hay en él gran cantidad de árboles que llaman tamarugos, algarrobos y molles, muchas y crecidas retamas con un espeso e intrincado bosque de monte bajo, que en parte lo hacen impenetrable, por esta parte frente del pueblo de Pica. Y es bastante húmedo y muy abundante de agua subterránea; hay en este sitio en el camino que se sigue desde el dicho pueblo [de Pica] para el cerro de San Augustín de Guantajaya, dos pozos que llaman Puquios, el más profundo es de catorce varas, y por lo regular tiene tres [varas] de agua y solo sirven para dar de beber a los que transitan por este camino porque hasta ahora no ha habido quien hubiere hecho una noria u otra máquina para regar algunas tierras. Es en algunos parajes salitrosa,  por la parte que sigue a la costa, pero a más de no ver mucho el salitre, es superficial, criando una costra de  cuatro a seis dedos de grueso, y el terreno debajo de esta costra es gredoso y dulce, y todo el resto de la Pampa es especial tierra para trigo y maíz. La última cosecha que se cogió seis años ha, llegó a dar ciento treinta y dos fanegas de trigo por  una, y desde entonces no ha vuelto a sembrar en ella por falta de agua".  (Transcripción nuestra tomada directamente de una fotocopia del original del Archivo de Indias, 1765,  Nº 76;  cfr. Archivo de Indias, Legajo Charcas, 490, Nº 76).  Solo se modernizó la grafía, ortografía y sintaxis al español actual,  para facilitar su lectura, sin cambiar ni una sola palabra del texto).

De este extraordinario texto deducimos lo siguiente:

1. En tiempos de O´Brien había,  en lo que hoy conocemos como Pampa del Tamarugal, "gran cantidad de árboles".  Es decir, se mantenía todavía  el  tupido bosque en  numerosos sectores. El Plano de la Pampa de Yluga lo ilustra claramente,  señalando  mediante una simbología  clara y  precisa, los sectores de mayor densidad de árboles y arbustos. Como también los sectores desprovistos de vegetación.

2. Distingue  nítidamente O´Brien tres especies de especies arbóreas allí presentes: tamarugos [Prosopis tamarugo], algarrobos [Prosopis alba]  y  molles  [Schinus molle].  Con estos mismos nombres los  denomina O´Brien, siendo entre éstos "molle"   [mulli],  el único nombre  de árbol de clara y patente raíz indígena original.

3. Añade, como muy importante, la presencia de  un "bosque" de monte bajo que denomina de "pillalla" y que  a veces tiene tal densidad que  impide atravesarlo. Se refiere- lo sabemos bien- a la especie arbustiva Atriplex atacamensis, que forma  enormes conjuntos de forma   circular u oval, a  veces de  muchos metros de contorno.  Esta especie  es conocida en Antofagasta y en la IIIª Región de Chile con el nombre indígena de  "cachiyuyo"  o "hierba de la sal" en lengua quechua. El término indígena de pillalla, en cambio, sospechamos sea de origen local puquina. Con certeza, no es ni quechua ni tampoco aymara.  En efecto, la terminación  -alla [o -aya] está presente en varios topónimos de esta región  como Cumiñalla, en el Salar de Pintados, Huantajaya,  Illalla (sembrío), Illapata, etc. y parecerían denotar  voces de origen  puquina.

4. Alude concretamente a las siembras de maíz y trigo que se hacían en sectores de la pampa cuando bajaba el agua de aluvión por las quebradas  ("chacras que sembraban cuando llobia en dicho valle").

4. Las "crecidas retamas" de que nos habla O´Brien son las  plantas que hoy  llaman los locales como "retamillas" o  "retamas" y corresponden al arbusto Caesalpinia  aphila de la  familia Leguminosae. (Subfamailia Caesalpiniaceae).Al florecer, se cubren de flores de un color  amarillo intenso   con tintes de rojo. Su fruto, es una vaina. Sus hojas son    muy diminutas y  a veces faltan por completo.

Otro texto de O´Brien alusivo a la vegetación de esta pampa.

Un nuevo texto de O´Brien, continuación del anterior,  nos ilustra con más detención sobre otros aspectos relativos a la forma de explotación, en su época,  de la flora local,  en los que el inteligente Teniente de Gobernador fija su atención  con una mirada que hoy día  clasificaríamos de  eco-antropológica o simplemente ecológica.  Obsérvese, de paso, la importancia que atribuye a las "nieblas" o "camanchacas" en la formación y/o persistencia en el tiempo de este matorral:

 Hélo aquí:

"77....Mucha parte de este valle cría con las humedades  de las nieblas y las que coge el terreno con  el agua que corre de las quebradas que he dicho [nombró más arriba a Aroma, Tarapacá, Mamiña, Macaya y la de La Calera],  un monte bajo y espeso que llaman Pillayas [se trata de Atriplex atacamensis]; cuando están verdes las comen las mulas. Este monte de arboleda se ha secado mucha parte de él en las inmediaciones de la Quebrada de Tarapacá por dos razones: la primera, porque siendo el terreno más alto, parece que las aguas subterráneas corren más profundas y no alcanzan los árboles tanta humedad como necesitan para su conservación no obstante que todavía  hay muchos algarrobos, tamarugos y molles en esta parte.

78. La segunda, porque es mucha la cantidad de ellos que cortan para leña, hacen carbón y otros menesteres, siendo lo que más destruye esta arboleda el modo  que tienen de hacer el carbón que es como dije:  cortan los árboles y los destrozan y cuando están secos, juntan una cantidad de ellos y les pegan fuego sin otra precaución alguna, y cuando les parece que están  pasados de fuego los apagan con tierra y sucede que si pusieron cien quintales de leña, sacaron veinte o veinte y cinco de carbón bien malo, y de este modo han destruido  la mayor parte  de la arboleda, con muy poca utilidad, y si no se pone remedio, vendrán a quedar en menos tiempo del que piensan, sin leña ni carbón ni donde ir a buscarla. 79.  Toda esta pampa o valle es despoblada y en ella no hay parte alguna que no pertenezca a Su Majestad (que Dios guarde)."

Comentario nuestro:

1. Advierte O´Brien con mucha razón y con una mirada  que hoy llamaríamos ecológica, acerca del peligro derivado del modo abusivo de explotación contemporánea de la leña y carbón en estos bosques. Si siguen así- señala- acabarán con la arboleda.

2. Se indica en forma tajante que  no hay en esa época  [1765] habitantes estables en esta extensa pampa: "esta pampa o valle es despoblada", dice textualmente. Este dato es muy interesante pues comprobaría  que  aún no  se ha iniciado  aquí  la instalación de buitrones de beneficio de la plata en la pampa, cerca y alrededor de la actual población de La Tirana.  La actividad que aquí se realizará más tarde (segunda mitad del siglo XVIII) en torno a estos buitrones exigirá ya, de facto,   una forma de poblamiento al menos semi permanente; lo que evidentemente aún no ha ocurrido en su tiempo.

3. El autor  identifica aquí las expresiones  "pampa" y "valle" de Tarapacá. Por tanto  distingue dos entidades diferentes:   la "quebrada" de Tarapacá y su "valle o pampa" aledaña.

4. Todas las especies arbóreas de esta zona, son nombradas por O´Brien, sin faltar una, lo que nos demuestra su notable capacidad de observación. No olvidemos que  O´Brien debió cruzar a caballo o en mula  con alguna frecuencia desde el pueblo de Tarapacá, donde residía hasta  el mineral de Huantajaya o al puerto de Iquique, de preferencia al mineral,  donde debía informar al Virrey Amat sobre sus pertenencias mineras y grado y forma de explotación.

5. Respecto a los arbustos observables en el suelo de la pampa, solo se le escapa, por su  mucho menor tamaño,  la planta asterácea Tessaria absynthioides, llamada  localmente "sorona", abundante en ciertos sectores y acompañante  frecuente  de  Atriplex sp.

6. No escapa a la  observación del Teniente de Gobernador la importancia de la condensación de la "niebla" en la persistencia y conservación del Tamarugal  in situ.  Investigaciones  modernas han comprobado que algunas de estas especies,  en especial  las "retamas" o  retamillas  (Caesalpinia aphila),  y en nuestra opinión, también la hierba perenne Tiquilia atacamensis,  dependerían en buena medida de la absorción de las humedades  nocturnas o matutinas de la camanchacas, a  través de su sistema radicular ubicado muy próximo a la superficie   (Cfr. capítulo de nuestro Blog: "Un ecosistema de aluvión: remanentes vegetales del aluvión de Marzo del año 2012 en la pampa del Tamarugal", publicado el 18 de Febrero del 2016).

7. Sus reflexiones sobre la capacidad de estas plantas para absorber el agua subterránea y la formación de cauces subterráneos, bajo el piso de la pampa, por efecto de los aluviones son  francamente notables, casi diríamos, modernas. Contrasta vivamente este conocimiento, basado en sus observaciones personales,  con  el mucho menos  científico de  otros contemporáneos suyos, o aún posteriores,  en relación al origen -por ejemplo- de las vetas metalíferas del mineral de plata  de  Huantajaya.

8-  Por tales títulos, no dudamos en reconocer a don Antonio O´Brien como el gran precursor de los estudios  medioambientrales de la Región de Tarapacá. En muchos aspectos -como los señalados más arriba- su  perspicacia  y notable don de observación se adelantó a su época, destacándolo como un  pionero de la preocupación ecológica en nuestro medio desértico.  Ojalá algún día se haga realidad este reconocimiento. Por ahora, ni siquiera una  calle o plaza de Iquique o  de Pozo Almonte rememora la certera  y  "moderna" visión  ecológica de este genio colonial sobre Tarapacá.

Por ahora, sigue siendo un "ilustre desconocido" en esta Región,  a la que dedicó más de diez años de su vida.  Sirva este capítulo para honrar su memoria y su  valiosa herencia.