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viernes, 26 de mayo de 2023

La Fauna observada por el gobernador de Tarapacà don Antonio O´ Brien en el área de Huantajaya en el año 1765.

1. Tórtola grande o cuculí, Zenaida meloda en Pica, Noviembre 2008. (Foto H. Larrain)

2. La misma especie (Zenaida meloda) , macho y hembra en Pica, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain).

3. La especie más pequeña o quihuahua en Pica (Columbina cruziana). (Foto H. Larrain).

4. Zenaida meloda o tórtola cuculí en Pica, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain).

5. Tórtola peruana o Zenaida auriculata Des Murs, en Iquique, Noviembre 2008. Nos inclinamos a creer que sea ésta y no otra, la especie de que nos habla O´Brien en su "Descripción" de Tarapacá como presente en las Minas de Huantajaya . Ostenta un área atornasolada en zona del cuello. Observe las grandes pintas negras en sus alas a las que claramente alude O´Brien (Foto H. Larrain).


Hemos indicado ya cuál es la flora que Antonio de O´Brien observa en los alrededores de las Minas de plata de Huantajaya hacia 1765. Nos hemos sorprendido de que haya sido capaz de tomar noticia y describir con tanta prolijidad los líquenes y las formaciones de tillandsias (Tillandsia landbecki) , que el denomina por entonces "pajonales". Con tal grado de exactitud, nos está revelando tanto su carácter de testigo presencial y frecuente visitante de la zona, como también su fidelidad descriptiva. Lo que infunde a toda su "Descripción" un carácter de credibilidad notable.

Nos toca hoy referirnos a su percepción y observaciones en torno a la fauna presente en los cerros costeros donde está el asiento minero de Huantajaya.

He aquí el párrafo pertinente:

"No se cría en estos parages sabandija alguna, mas que ratones. Las Moscas y Pulgas son plagas mui molestosas e insufribles. Se crían unos Pajaritos pequeños de color de tierra con pintas negras, que solo se mantienen de comer moscas, a estos llaman pichinchos". [Nota 39]

Detengámonos un momento a examinar este fragmento del texto. Nos parece enteramente normal que las "plagas" nombradas: ratones, moscas y pulgas, hayan proliferado en un ambiente donde la higiene no fue precisamente la norma. La extrema escasez de agua, por una parte, y la depositación de la basura junto a los campamentos hechos de precarias habitaciones de muros de costrones, tenían que fomentar en alto grado el desarrollo de estas plagas.

De los ratones nada sabemos en concreto. Tal vez se trató del pequeño roedor costero, presente en todos los oasis de niebla. En tal caso podría ser la especie Phyllotis darwini rupestris, de la Familia Sigmodontidae. Lo que no sería nada de raro, pues el oasis de niebla de Huantaca, donde hasta hoy hay algo de vegetación y fauna nativa, se halla sumamente cerca de Huantajaya. Pero no sería tampoco nada de improbable que pudiese haberse desarrollado, en estos campamentos donde pululaban centenares de obreros y sus familias y gigantescos basurales, ratones grandes, de las especies europeas Rattus rattus o R. norvegicus, que habrían fácilmente podido llegar con las cargas y fardos al campamento, procedentes de los navíos que anclaban en Ique-ique. Porque hasta el día de hoy prosperan en Iquique y en casi todas las caletas costeras.

Desde el punto de vista ornitológico, mucho más interesante para nosotros es el dato referente a los "pajaritos pequeños color de tierra". En primer lugar, porque se trata obviamente en este relato de aves endémicas (nativas) y no traídas o atraídas de alguna manera por la presencia humana. Creemos que estos "pajaritos" podrían ser reconocidos con un buen grado de certeza por nosotros hasta el nivel de especie. Porque las únicas dos especies que podrían calzar perfectamente en esta categoría descriptiva, es decir, "pequeñas color de tierra y con pintas negras en las alas)", son dos especies de tórtolas o Columbidae las que hasta hoy existen en la zona de Iquique y alrededores. Las fotos que ilustran este segmento del Blog, son ilustrativas de las tres especies aquí nombradas.

En nuestra opinión sólo caben dos posibilidades de identificación, de entre las especies "color de tierra", esto es grises, que presentan nítidas pintas negras en su plumaje: o se trata de la especie conocida como tórtola peruana Zenaida auriculata Des Murs, o de la especie bastante más pequeña, Columbina cruziana Prévost, llamada comúnmente quihuahua, provista de varias manchas pequeñas de color negro en su plumaje y de pico amarillo. Porque de la llamada cuculí (Zenaida meloda Tschudi), tórtola de tamaño apreciablemente mayor, no podría tratarse aquí ya que carece de las típicas "pintas negras" que le son propias, según la descripción explícita de O´Brien. La especie Zenaida auriculata tiene entre 5 y 6 manchas grandes, negras en cada ala , sobre el plumaje gris claro, muy notorias, en el área de las plumas denominadas rémiges o "remeras".

En Iquique esta especie hoy día es muy numerosa, mucho más que su congènero Zenaida meloda llamada corrientemente "cuculí". Nosotros nos inclinamos claramente por la especie Zenaida auriculata o tórtola peruana, por ser de mayor tamaño, con pintas de tamaño muy visible y también de mucho mayor abundancia actualmente en la zona.

Presentamos aquí arriba fotos de las tres especies de tórtolas que hoy existen en Iquique (ciudad) . Extrañamente, la especie Zenaida auriculata o tórtola peruana, siendo muy abundante en la costa (Iquique), no llega al oasis de Pica y Matilla, por razones que desconocemos.

Por fin, resulta de gran interés el dato que nos da O´Brien respecto al nombre dado localmente a esta avecita: pichincho, nombre de claro ancestro indìgena (pichinchu) . O´Brien también nos ofrece otros nombres locales de aves o insectos , en su valiosa Descripción. Este nombre no parece haber sobrevivido y sería desconocido hoy en la zona de Iquique. Estos "pichinchos" se han alimentado seguramente en los extensos basurales de las Minas de Huantajaya, pues hoy también comen toda suerte de desperdicios en Iquique, además de granos y semillas, que es su alimento más propio.

Esta denominación: "pichincho", tiene cierta resonancia local en nombres como camanchaca, Pichalo, Cavancha, Chomachi y otros más, que podrían tener una similitud con denominaciones propias de la lengua puquina, que al parecer, habría sido la común en esta zona y que, en todo caso, no encuentran una clara significación a través de las lengua quechua o aymara.

Es curioso, por fin, que no se haga referencia alguna a dos tipos de buitres hoy día omnipresentes en toda la costa norte chilena: el gallinazo o jote de cabeza roja (Cathartes aura) y el jote de cabeza negra, (Coragyps atratus). Tal vez estas especies eran mucho menos frecuentes que hoy, ya que no llaman la atención de O´Brien.

Nota: (Este articulo mío estaba en borrador y fue escrito en febrero del año 2010 y por su interés, lo editamos hoy, trece años después...). .

viernes, 4 de enero de 2013

Balsas de cuero de lobos marinos en la rada de Arica: visita del comerciante Samuel Haigh en 1825




Portada de la obra  de Samuel Haigh  publicada  en  1831  (foto tomada de  Internet)  de la cual analizamos un capítulo dedicado al desembarco en el puerto de Arica   en 1825.



La obra del comerciante inglés  Samuel Haigh.

Hemos ofrecido, en un capítulo anterior,  entregar el texto del relato del comerciante inglés Samuel Haigh en su visita de seis días al puerto de Arica  en el año 1825. Éste consta en su obra:  Sketches  of Buenos Ayres, Chile and Peru, (Publisher Effingham Wilson, Royal Exchange, London, 1831). Como de costumbre, añadiremos "Notas" explicativas  nuestras, de carácter eco-antropológico, para ilustrarlo y  enriquecerlo en beneficio de nuestros lectores jóvenes. De este modo, una vez más queremos cumplir con el deber imperioso que nos hemos impuesto de dar a conocer textos  poco conocidos, y rara vez comentados,  pero que consideramos de  gran relevancia cultural y antropológica. En el caso presente,  el centro de interés será aportar más informaciones para  el estudio de la cultura y evolución cultural de los changos, pescadores-recolectores de las costas del Norte de Chile, justo en la época en que su modo de vida empieza a ser fuertemente modificado por el desarrollo portuario de Arica y las nuevas exigencias del comercio internacional.

Ediciones de su obra y traducción.

Esta obra conoció una  primera edición denominada: Voyage to Peru and Chile, publicada en Londres en 1829. Tuvo tal éxito, que su autor decidió ampliarla y enriquecerla en una segunda edición que apareció  en 1831.  El texto inglés original nos ha sido por fin accesible gracias a los buenos oficios de nuestro estimado ex alumno, el antropólogo  José Müller, quien nos ha indicado gentilmente la página web donde Google  reproduce, ad litteram,  estos textos antiguos.  La traducción que nos muestra la edición hecha por Alberto Tauro, no es muy  confiable, a veces emplea frases francamente confusas y omite, de vez en cuando, datos preciosos. Lo hemos constatado hoy. Por ello, en la parte en que se hace referencia a las balsas de cuero de lobos marinos, decidí intentar mi propia traducción  (Compare con  el texto contenido en obra de  Alberto Tauro,  "Viajeros  en el Perú Republicano",  Universidad Mayor de San Marcos, Lima, Perú, 1967, párrafo dedicado a Samuel Haigh en  páginas 14-16.). 

Circunstancias de su recalada en Arica.

 A Samuel Haigh,  comerciante inglés, nacido en 1795 (?),  le tocó participar muy activamente en diversos episodios de la Guerra de la Independencia y conocer personalmente a muchos de sus héroes, a los que describe. En su último viaje, realizado  entre  1824  y 1827,  ya totalmente consolidada la independencia de Chile y Perú, puede por vez primera intentar, con fines abiertamente comerciales,  visitar  los puertos peruanos,  país, dice:  "recientemente muy interesante para muchos comerciantes tenedores de fondos públicos y mineros de la Gran Bretaña". En  este viaje pasa por Arica, ciudad que describe  en detalle.


Texto del relato del desembarco y visita de Arica (según versión usada  por Alberto Tauro,  1967):


(Dividiré el relato en sub-títulos míos, entre paréntesis cuadrados, para mejor comprensión de  su contenido).



TEXTO.

[El viaje a Arica].

"Zarpé de Valparaíso el 26 de Mayo [de 1825]  en un bergantín llegado de Londres a mi consignación  [1]  y lo dirigí a la parte de la costa peruana llamada Puertos intermedios,  [2]  que entonces ofrecía perspectivas comerciales excelentes. Teníamos dos pasajeros ingleses, los señores Andrews y Kendall, el primero agente de la Compañía de minas Peruano-Chilena, quien iba al Perú a  asegurar  las célebres minas de Guantajaya [3] . El viaje fue largo, pero dominaban las calmas que estuvimos diez y seis días en recorrer  una distancia que generalmente se hace en seis.  Nos mantuvimos cerca de la costa, áspera y estéril [4].

[Descripción de los alrededores de la ciudad].

El 10 de junio con tiempo en calma y caluroso, entramos lentamente  en la bahía de Arica [5]. La entrada no es desagradable  y la ciudad, de lejos, tiene aspecto  que de más cerca  no responde [6]: hay cuatro  iglesias y unas seiscientas casas  [7]Una tirita verde contornea  la playa más de dos millas y es el único signo de vegetación [8];  el país atrás tiene  un aspecto muy desolado y triste. Todos los cerros, son de arena e irregularmente desparramados como cuevas de topos, de color obscuro. Hay un morro en el extremo SO que es blanco [9]  y contrasta completamente con los alrededores.  Con la calma, fuimos a tierra en el bote. Aunque Arica sea el segundo puerto del Perú,  la entrada es pobrísima; las casas son bajas, construidas de barro y cubiertas del mismo material, de color oscuro, sucio [10] . Las puntas de los techos están frecuentemente ocupadas  por gallinazos silenciosos [11] , de modo que la imaginación se figura  un gran cementerio, custodiado por estas aves de rapiña que se alimentan de carroña. Las aves acuáticas son pingüinos y petreles [12]: miríadas de éstos últimos están constantemente aleteando cerca de la orilla [13] . Al desembarcar, vimos algunos infelices de aspecto miserable [14],  agobiados por achaques; algunos mestizos del país; uno o dos soldados holgazanes asoleándose en la playa con la energía apenas suficiente  para cumplir su consigna de formular las preguntas habituales."  

[Aspecto de la ciudad: sus calles, sus casas  y sus habitantes].

"Entrando en las calles, la escena de ningún modo cambia; todos los que se encuentran parecen víctimas  de alguna enfermedad y uno imagina caminar por un lugar donde la peste hace estragos. Había pocos ingleses en Arica y en este tiempo todos más o menos estaban en la categoría de inválidos, por la fiebre aguda, enfermedad reinante en la costa del  Perú [15]. Nuestra primera vista fue al gobernador; estaba fumando un cigarrillo y usaba un poncho ordinario; su casa no era mejor que las demás. Nos recibió en la sala con piso de barro duro y muy desparejo; las paredes, de un blanco sucio, adornadas con pocos cuadros de marco negro. El cielo raso de cañas atadas y bastante fuerte para resistir el peso de barro del techo [16]. Los temblores dominan mucho en el Perú y ninguna de estas casas tiene más de un piso...".

(siguen unas líneas de menor interés que describen la presencia de una dama que acompaña al gobernador y del secretario  que les hace muchas preguntas  sobre el motivo del viaje. Finalmente, el gobernador firma el pasaporte respectivo).

[Descripción de la balsa de cueros de lobos marinos.

[En este subtítulo hemos  utilizado nuestra propia traducción  del original inglés, la que difiere en algunos aspectos importantes de la que trae Alberto Tauro].

"Cuando tratamos de regresar  a bordo, observamos que las rompientes habían aumentado en forma tal, que nuestro bote no se atrevió  a acercarse a tierra y nos vimos  obligados a volver al barco en una balsa. [Esta embarcación es] una especie de globo marino  [sea-balloon] que se componía de dos  pieles de foca [16], tiesas [tight] e infladas [inflated]  como vejigas [bladders], [y es]  capaz de  mantenerse a flote  sobre la rompiente más fuerte sin  el menor peligro [17]: el largo [length]  de [cada sección] de la balsa era de nueve pies por seis de  circunferencia [circunference]  [18]. Dos de estas vejigas se adosan, una a cada lado [are laid together] [19],   y en su parte superior [top]  se fija una especie de plataforma hecha de caña [20]. El artefacto [machine] puede sostener dos a tres personas [21].
El indígena  que sirve de piloto de esta rarísima [non-descript] embarcación  va sentado al frente  y emplea un remo doble [double paddle] [22]  con el cual la impulsa hacia adelante con gran velocidad. El pasajero se sienta con las piernas cruzadas [crossed-legged]  y como el agua se encuentra casi al mismo nivel de la plataforma,  su parte inferior [his nether balk] tiene la ventaja de mantenerse fresca [cool], especialmente cuando el mar está algo agitado [23]. En cierta ocasión yo fui expulsado de una balsa junto a la playa, por una torpe maniobra de mi Caronte [o piloto],   y por poco me ahogo por el impacto de una gigantesca ola que reventó sobre nosotros [a heavy wave breaking over us], y sólo a costa de enormes esfuerzos  nos fue posible alcanzar  tierra firme, sano y salvo" [to reach the dry land in safety] [24];  página 355 del original. inglés de Haigh).



[Observaciones hechas en la playa al norte de la ciudad] .

Estuve seis días en Arica, esperando algunos informes y me divertía  paseando por las afueras reconociendo los alrededores que forman parte de la ciudad. El suelo al norte del poblado  parece rico; sin embargo, es pantanoso y los vapores que exhala se dice que producen tercianas agudas [25]. Encontré algunos enormes huesos de ballena entre el ripio; la marejada, después de una brisa, es tremenda en la costa y esos monstruos del abismo son echados frecuentemente donde hay poca agua, no pueden salir y mueren golpeados contra las roca [26].  Cerca de Arica se encuentra el sitio de la ciudad vieja, cuyos cimientos son visibles  [27].

[Arica desde el punto de vista comercial].

Arica es puerto de consumo muy limitado por ser reducida su población, pero entonces era desembarcadero de las mercaderías destinadas a Tacna, La Paz y más al interior, y ha progresado mucho en los últimos años, ciertamente no como mis lectores admitirán, según lo requería [28]. Sin embargo, Cobija se ha hecho puerto del  Alto Perú, con mucho perjuicio de Arica [29]."


Fin del texto.



Notas nuestras (entre paréntesis cuadrados en el relato de Haigh).

(1)  Si pudo Samuel Haigh contratar en Inglaterra un barco con mercaderías a su nombre, y moverse libremente en él  por  las costas del Pacífico, significa que ya disponía de un capital importante  que le permitía  actuar y comerciar  por cuenta propia  y ya  no subordinado a terceros. Ya no era un simple empleado, como lo fue en sus primeros tiempos en Londres. Había surgido y hecho ya cierta fortuna.

(2)  Los puertos "intermedios" [situados entre Valparaíso y Callao] aquí aludidos eran, a lo que creemos, entre otros, Chilca, Islay y Pisco.

(3)  ¿Qué significa  en este contexto la frase: "asegurar las minas de Huantajaya"?. Sospechamos que se refiere   al hecho de que Mr. Andrews, está operando como mandante de algún  inversionista inglés  que ha decidido comprar y activar algunas posesiones mineras (estacas) en el antiguo mineral colonial de Huantajaya, junto a Iquique. Lo que revelaría el interés aún vigente por estas minas de plata, que tanta  riqueza habían dado a los mineros tarapaqueños de Pica y Tarapacá  entre mediados y fines del siglo XVIII.  Recordemos a este respecto que Charles Darwin, en su vista a Iquique  en Junio del año 1835, ni siquiera se da el trabajo de visitarlas, - prefiriendo ir a conocer la salitrera "La Noria" de su connacional  George Smith-   por encontrarse  éstas por entonces,  casi del todo paralizadas. De paso, señalemos como curiosidad lingüística el hecho que el original inglés apunta "Guantahaya". ( con h interpuesta en lugar de j ).

(4)   Es decir, carente absolutamente de vegetación (y por tanto "estéril"). Esto es real y efectivo excepto en aquellos escasos lugares donde existen "oasis de niebla", como producto de la camanchaca costera, de los cuales los antiguos pilotos y viajeros, salvo en el caso de los cerros altos de Cobija, prácticamente nada sabían. La potencialidad vegetacional de estos "oasis de niebla" es una realidad  que llega a conocerse en Chile sólo desde mediados del siglo XX. La única excepción es  el parque de "Fray Jorge". en la IV Región,  que fuera bien  estudiado por el botánico  Federico Philippi,  a fines del siglo XIX.

(5)  No olvidemos que en este tiempo viajan en un pequeño bergantín a vela. Los veleros serán  vistos en todos los puertos del Pacífico hasta fines del siglo XIX  y  aún en los primeros años del  siglo XX.. Muy pronto serán definitivamente suplidos por barcos a vapor. Y comenzará en el mundo, por vez primera,  la navegación altamente contaminante (!).

(6)  La frase tal cual ha sido traducida por Tauro no tiene sentido; al parecer, se ha querido señalar que  el aspecto agradable que tiene desde lejos, no se corresponde para nada con el que se observa al llegar a tierra.

(7)   600 casas de paredes de  barro y de un solo piso - como indica el autor en otra parte-  equivalen  a  una población que a lo más podría alcanzar  los  2.400 - 2.500  habitantes. Arica es ahora sólo una sombra de lo que fuera en la época del auge de la explotación de la plata en Potosí, cuando  debía  suministrar miles  de mulas y arrieros  para  mantener el tráfico  incesante de mineral que afluía a este puerto.   Valparaíso en este mismo tiempo (1825),  tiene una población cercana a los  20.000 habitantes  y ya ostenta una enorme colonia de residentes ingleses, tal como nos  lo indica Haigh  en su relación..

(8)  Esta franja  ("tirita") verde que nos indica Haigh  consistía en un inmenso totoral [ecotopo constituido particularmente por juncos [Juncus sp.] y totoras (del género Scirpus sp.], que se extendía por la playa de Chinchorro hacia  al norte de la ciudad hasta perderse de vista. Este totoral fue ya tempranamente descrito por el cronista carmelita Vásquez de Espinoza, hacia 1630, quien señala el frecuente uso que de él se hacía para  fabricar cestos y capachos, con sus largas hojas fibrosas, para proteger las cargas de botijas  y elementos delicados que se disponían, en alforjas, a ambos costados de las  mulas. Del antiguo totoral ya nada queda hoy prácticamente, salvo algunos matorrales de plantas, en especial soronas [Tessaria absynthioides]  que resisten la alta salinidad. Buena parte de la superficie antigua de este totoral ha sido edificada en las últimas 5-6 décadas. Como los terrenos aquí son muy bajos, algunas fuertes marejadas marinas  han producido, de tanto en tanto, inundaciones de consideración en el sector, con los daños consiguientes.

(9)   Desde este  Morro  "blanco" [el afamado "Morro de Arica"], se da  inicio,  en esta sección, al conjunto de contrafuertes de nuestra Cordillera de la Costa,  rumbo al Sur.  La coloración blanca se debe a la antigua existencia de depósitos de guano, producto de las deposiciones de las aves guaneras en los roqueríos y morros del litoral  durante varios milenios. Buena parte de las bases de este Morro fueron excavadas, en 1929,  para obtener ripios y rocas  para la construcción del terraplén  que hizo de "puente"  con la antigua isla  "Alacrán" , cerrando así por el  sur la bahía de Arica. A los pies del Morro,  existió una buen aguada, casi a la orilla del mar, de la que se surtían los marineros y los primitivos habitantes pescadores changos y camanchacas.  

(10) Las casas de Arica o fueron construidas parcialmente de adobes, o de una mezcla de caña y barro  en muros y techumbre  [quincha]. El adobe era empleado en las construcciones de la gente más acomodada. Los techos eran siempre planos y cubiertos de una capa de barro, pues  aquí no llueve casi nunca. La construcción en los sectores populares solo consistió  en casuchas hechas de simple quincha [muros y techos] de  cañas amarradas y barro. De este modo, estas casuchas resultaban prácticamente asísmicas en caso de fuertes temblores, muy  frecuentes en la región. La caña  o cañaveral [Phragmites communis] es una planta monocotiledónea  que se daba muy bien y en  gran abundancia en los valles de Azapa y Lluta, allí donde se podía encontrar agua en superficie o a escasa profundidad en el subsuelo (vertientes o puquios).

(11)  Estros "gallinazos"  son, casi con certeza,  nuestros "jotes de cabeza colorada"  [Cathartes  aura]. El jote de cabeza negra [Coragis atratus]  es más propio del Centro y Sur de Chile. El jote o gallinazo es un animal carroñero y no consume ni persigue jamás presas vivas. Recorre infaltablemente las playas, planeando  muy bajo, en grupos de dos o más ejemplares, en procura de desperdicios tanto marinos como humanos. Se le ha considerado,  con razón,  el "aseador por excelencia de las playas".

(12) El pingüino de Humboldt [Spheniscus humboldtii],  de origen antártico,  es el único pingüino  que siguiendo  de sur a norte la corriente fría de Humboldt, llega hasta la latitud de Arica y aún algo más al Norte  en el sur peruano [Pisco].  Ésta constituye su  área de dispersión  septentrional máxima.

(13)  Los "petreles" a que aquí se hace alusión, muy probablemente sean los guanayes (Phalacrocorax bouganvillei]  que suelen rastrear en gran número y a muy baja altura  las costa en  procura de su alimento preferido la anchoveta (Engraulis ringens].  Se les suele ver, por las tardes, en interminables bandadas en fila,  hacia la puesta del sol, rumbo al sur o al norte, según la época del año.

(14) y (15). Alusión evidente a la terrible existencia del mal endémico de la malaria o paludismo en los valles de Arica. Muchos autores, tanto visitantes extranjeros como locales  (como don Pedro de Ureta y Peralta a fines del siglo XVIII; ver etiqueta correspondiente en este mismo Blog) , hacen alusión a los estragos que causaba esta enfermedad y a las fiebres intermitentes o tercianas que provocaba. Este mal, provocado, por el zancudo Anopheles [hay cuatro especies de este mosquito] es el  transmisor del vector  Plasmodium  sp. y produce una de las enfermedades  más debilitantes. Se calcula que cada año mueren 1,2-1,4  millones de personas de esta enfermedad, máxime en el Africa. Habiéndose conocido su causa exacta, la enfermedad fue finalmente erradicada por fumigación de las aguas estancadas de los valles del norte de Chile,  gracias a la obra benéfica e infatigable del Dr. Juan Noé en  la década del 30 y 40 del pasado siglo. El hospital de Arica lleva,   en su memoria, su glorioso nombre.

(15) Estas fiebres intermitentes o "tercianas" fueron atribuidas erróneamente,  en tiempos coloniales,  a los "malos aires" [de aquí viene el nombre de "malaria"] o "miasmas" -según se decía- que emanaban de  las zonas pantanosas "Paludismo" viene del término substantivo latino "palus-udis" que significa  precisamente "pantano". Los antiguos, con plena razón, conectaban instintivamente el origen de este mal con las zonas pantanosas; no conocían aún al vector de ella el pequeño díptero (Fam. Culícidae) denominado  Anopheles sp. En la ciudad de Arica, durante nuestra estadía en los años 1971-72 nos tocó conocer a varias personas que fueron afectadas cuando jóvenes por este mal, cuyas consecuencias debieron soportar durante toda su vida. Al sobrevenirles las mentadas "fiebres tercianas",  prácticamente quedaban incapacitados por espacio de tres días para  ejercer sus funciones normales y debían guardar cama.

(16) "Pieles de foca". Es frecuente en los autores ingleses  el confundir "lobos marinos" [Otaria spp.] con "focas" [Phoca spp.].  La gran familia Pinnipedia se divide en tres grupos, entre ellos,  Otariidae (lobos marinos)  y  Phocidae (focas). En efecto, son mamíferos marinos muy semejantes entre sí  y es fácil confundirlos. Las focas viven en aguas muy heladas, en el hemisferio norte con presencia abundante de hielos. Los lobos marinos tienen un rango de distribución  mucho mayor a lo largo de las costas, y se distinguen, entre otros rasgos, de inmediato,  por presentar órganos del oído externos (orejas)  muy visibles. Las focas carecen de ellas.

(17) Es digna de ser destacada la  excelente descripción que el autor hace de la balsa de cueros de lobos marinos de esta costa sur peruana y norte chilena. La analizaremos ahora con lupa.  La primera mención histórica de estas curiosas balsas de esta costa parece debe atribuirse al cronista español Cieza de León, pero su descripción precisa y detallada, en un capítulo completo de su obra,  se debe a la pluma acertada y precisa  del cronista soldado Gerónimo de Bibar en su Crónica y Relación copiosa y verdadera de los Reynos de Chile, 1558. (capítulo VI. Edición 1966: 10-11). Señala Haigh  en su fina descripción que la balsa está  formada por dos  "vejigas" (bladders), cada una de ellas  hecha de dos cueros de lobo marino, cosidos admirablemente con finas espinas de cactus y tendones y untados con una mezcla como un pegamento, que  la hace hermética. La  gran maniobrabilidad náutica  de estas pequeñas embarcaciones es algo que asombró siempre a muchos de los descriptores tempranos. Alguno de ellos dice,  con plena razón, que son,  en la práctica, "insumergibles"  (Ruschemberger, 1834).

(18 - 20)  Según  este relato y con los datos que nos da  Haigh, tratemos de calcular las medidas aproximadas de la balsa que lo transportó a su barco  Cada balsa está conformada por  dos de estas  "vejigas"  iguales,  (semejantes  a dos cilindros)   puestas una al lado de la otra y bien amarradas. Según  Haigh, la  longitud  de cada  "vejiga" equivale a  2,74 m  (lo que vendría a ser el  largo total de la "balsa"),   siendo la  circunferencia  de cada vejiga  (pues son prácticamente redondas), 1.83 m. ¿Tomó expresamente  las medidas Haigh,  o sólo aproxima?.  Sin duda, es sólo una buena aproximación, hecha tras la atenta observación de un avezado comerciante. Ahora bien, si la "circunferencia" de una vejiga (en forma de cilindro y no de pelota redonda) )  la calcula en 1.83 m  el diámetro (o ancho) de  éstas, dividiendo por el  valor de Pi [3,1416],   llegó a medir aproximadamente 0.58 m. Al amarrar ambas vejigas, una al lado de la otra,  nos  permite calcular  el posible  ancho total de artefacto o "máquina", (como la llama Haigh)  en  unos 1,16 m. Si agregamos ahora  unos  pocos centímetros  (5-6 cm)  por las cuerdas que amarran y mantienen juntas  ambas vejigas, llegamos a un posible ancho máximo del artefacto del orden de 1,22 cm. Como cada balsa posee una  especie de plataforma formada de cañas bien amarradas entre sí, tal vez  en forma de una esterilla trenzada,  ésta pudo probablemente sobresalir unos escasos centímetros fuera de borda,  alcanzando así  la balsa  un ancho máximo de  1.30 m. - 1.34 m.  ¿Qué largo tenía la plataforma que debió sostener al piloto (que van sentado  al frente)  y al pasajero, más sus pertenencias'  Tal vez el doble, esto es aproximadamente   2.60 m  como máximo;  probablemente,  un poco  menos. En este estrecho espacio  había, a lo más, cabida para un  piloto y un par de pasajeros; o para dos personas y  algunos bultos de equipaje  (baúles o cestos, bien apretados). Los bultos seguramente iban muy bien atados a la estructura de la balsa, dada extrema la movilidad de la embarcación al surcar las olas   y/o atravesar la rompiente.

(21)  Sabemos que había balsas  de tamaños diferentes,  habiendo algunas de mayor tamaño que otras, las que permitían cargar varios sacos de salitre. Su tamaño dependía  del tamaño del animal elegido para  servir a este propósito. Como los  machos son más grandes y prominentes que las hembras en esta especie, es  muy posible  que se haya elegido machos ara la  confección de las balsas de mayor envergadura..

(22)  Tauro pone "pala" en vez de "remo". Lo que claramente desvirtúa y confunde  al lector. Se trata del remo doble"  [double paddle] , bastante largo,  que se maneja por su parte central con ambas manos, con el que se va remando, alternativamente, de uno y  otro lado, de la embarcación. El piloto va  al frente en la parte de proa, sentado  o  en cuclillas, y  casi con  los pies dentro del agua.

(23)  Tauro en su versión  señala que  es el trasero del piloto el que va comúnmente mojado. El texto no corrobora su versión.

(24)   El relato señala claramente que no era nada  fácil mantenerse firme  en el estrecho "asiento" o plataforma de la balsa. El pasajero no acostumbrado,  podía fácilmente caer al agua en uno de los tumbos, al surcar la embarcación la  cresta de las olas o las rompientes,   al  aproximarse a la playa.

(25) Vea nuestra Nota  anterior Nº  15,  referida a la presencia de la malaria o paludismo en el valle de Arica. A sus "vapores" o "miasmas", se atribuye el contagio con la malaria.

(26)  La presencia frecuente de ballenas  y cachalotes en el litoral  del sur peruano y norte chileno se suele destacar con bastante frecuencia entre los  viajeros. Estos cetáceos que hoy muy raramente vemos vararse,  debido a la excesiva caza a que son sometidos por los grandes flotas pesqueras, especialmente japonesas,  constituían, al llegar a la orilla agotados,  un verdadero "manjar de los dioses" para los antiguos camanchacas y changos. Así lo relata  gráficamente el mismo cronista sacerdote  Vásquez de Espinoza para este mismo litoral norte.  Durante días, los indígenas permanecían, allí día y noche,  alimentándose de su carne y su sangre, y extrayendo su grasa para distintos usos. Podemos imaginar sin dificultad  su aspecto y su olor,  .

(27)  No nos queda claro el sentido de esta frase. Aparentemente,  se señala que la "ciudad vieja" (esto es colonial) quedaba algo más lejos, valle adentro  (?).  Haigh dice haber visto "sus cimientos" con sus propios ojos. Tal vez, estaba arrimada estrechamente a  la porción norte del Morro, algo alejada de la costa. Posteriormente al parecer, la ciudad se fue desplazando hacia el Norte y hacia el Este, ocupando todo el fondo del valle y la zona de la desembocadura del río San José de Azapa..

(28)   Frase muy enredada. Falla evidente en la traducción. La ciudad habría progresado en número de habitantes,  pero su triste aspecto no se condecía  con tal  "progreso". Este parecería  ser el sentido correcto.

(29)  Se alude aquí  con claridad a la apertura oficial del puerto de Cobija para la república de Bolivia por orden expresa del mariscal Sucre. El coronel Francis O´Connor, marino irlandés al servicio de la causa insurgente americana y  que servía en el ejército de Bolívar,  fue el encargado de buscar, a lo largo de la costa, un puerto seguro para la naciente república que llevará el nombre del libertador Bolívar: Bolivia. Durante meses en el año 1825 recorrió O´Connor pacientemente la costa atacameña, al sur del río Loa, buscando   un lugar de buena recalada,  donde hubiese suficiente recurso de agua. Optó sin vacilaciones por Cobija. Cobija operaba de facto como puerto del Alto Perú desde antiguos tiempos coloniales, pero no había sido formalmente habilitado como tal. No había administrador ni Aduana, ni servicios de ninguna clase. Era tan solo una  humilde caleta de changos. En 1825, recién habilitada Cobija, Haigh visualiza el perjuicio enorme que la naciente Cobija podría inferir  a Arica, al desviar mucho tránsito y movimiento de mercaderías  destinadas al Alto Perú  que normalmente llegaba a  Arica,  hacia  este  nuevo puerto habilitado en la costa de Atacama. Ventaja económica  que el ojo avizor del  hábil  comerciante Haigh no podía  dejar escapar. Esta declaración sin duda prestó  gran  utilidad a  los comerciantes que le siguieron, para los cuales expresamente escribe, según se señala en  el título de la obra.

(Fin de nuestro comentario).






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viernes, 5 de diciembre de 2008

La Fauna observada por O´ Brien en el área de Huantajaya (1765)

Incluimos en este segmento varias fotos de aves de la familia Columbidae (palomas), y que se hallan presentes hoy en el Area de Iquique. Al analizar con ojo zoológico las observaciones faunísticas que O´Brien nos entrega en su Descripción, hay una referencia especial a "unas aves pequeñas, color de tierra con pintas negras". Este fino detalle descriptivo, muy poco usual en autores antiguos, ha llamado bastante nuestra atención y nos ha forzado a buscarle una explicación científica congruente.

Cuando nos habla O´Brien de un "pajarito pequeño", es probable que tome como punto de referencia inconscientemente a las palomas (Columba livia Linneo), de la misma familia Columbidae, y que por entonces al parecer aún no poblaban esta zona, pero que le eran perfectamente familiares de España. Es decir, se trataría de pajaritos más pequeños que las palomas, bien conocidas de todos los españoles.

Si, como creemos, la descripción alude casi seguramente a un tipo de tórtola, veamos imágenes nuestras de todas las Columbidae o clases de palomas que hoy existen en estado natural en la zona de Iquique y su región. La fina descripción que nos hace O´Brien, aunque escueta, creemos es suficiente para decidir a qué especie de ave se refería el autor.


1. Tórtola grande o cuculí, Zenaida meloda en Pica, Noviembre 2008. (Foto H. Larrain)

2. La misma especie (Zenaida meloda) , macho y hembra en Pica, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain).

3. La especie más pequeña o quihuahua en Pica (Columbina cruziana; en inglés conocida como "Croaking Ground-dove"); (Foto H. Larrain).

4. Zenaida meloda o tórtola cuculí en Pica, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain).

5. Tórtola peruana o Zenaida auriculata Des Murs, en Iquique, Noviembre 2008 (Foto H. Larrain). Creemos que éste es el ejemplar descrito por O´Brien en 1765.

6. Columbina cruziana o quihuahua, en jardín en Iquique, diciembre 2008 (foto H. Larrain)

7. Zenaida meloda en nuestro jardín en la ciudad de Iquique; es conocida como "cuculí" en el Norte de Chile. Su nombre en inglés es : West Peruvian dove".(Foto H. Larrain, diciembre 2008). Habitante del Perú y Norte chileno, en la actualidad ya está llegando a los alrededores de Santiago (información personal Alfredo Ugarte Peña). Obsérvese el área de plumas blancas en el borde del ala, que este ejemplar despliega hermosamente.

Por numerosas razones que aquí exponemos en detalle , nos inclinamos a creer que sea Zenaida auriculata ( en inglés: "Eared dove") y no otra, la especie de que nos habla O´Brien en su "Descripción" de Tarapacá como presente en el área de las Minas de Huantajaya . Ostenta una patente área atornasolada en la zona del cuello. Observe, además, las varias y grandes "pintas negras"en sus alas, señas a las que muy claramente alude O´Brien (Foto H. Larrain).


Hemos indicado ya en un capítulo anterior del Blog cuál es la flora que Antonio de O´Brien observa y describe en los alrededores de las Minas de plata de Huantajaya hacia 1765. Nos hemos sorprendido de que haya sido capaz de tomar noticia y describir con tanta prolijidad los líquenes y las formaciones de tillandsias (Tillandsia landbecki) , que el denomina por entonces "pajonales". Con tal grado de exactitud, nos está revelando tanto su carácter de testigo presencial y frecuente visitante de la zona, como también su fidelidad descriptiva. Lo que infunde a toda su "Descripción" un carácter de credibilidad notable.

Nos toca hoy referirnos a su percepción y observaciones en torno a la fauna presente en los cerros costeros donde está el asiento minero de Huantajaya.

He aquí el brevísimo párrafo pertinente:

"No se cría en estos parages sabandija alguna, mas que ratones. Las Moscas y Pulgas son plagas mui molestosas e insufribles. Se crían unos Pajaritos pequeños de color de tierra con pintas negras, que solo se mantienen de comer moscas, a estos llaman pichinchos". [Nota 39]

Detengámonos un momento a examinar este fragmento del texto. Nos parece enteramente normal que las "plagas" nombradas: ratones, moscas y pulgas, hayan proliferado en un ambiente donde la higiene no fue precisamente la norma. La extrema escasez de agua, por una parte, y la depositación de la basura junto a los campamentos hechos de precarias habitaciones de muros de costrones, tenían que fomentar en alto grado el desarrollo de estas plagas.

De los ratones nada sabemos en concreto. Tal vez se trató del pequeño roedor costero, presente en todos los oasis de niebla. En tal caso podría ser la especie Phyllotis darwini rupestris, de la Familia Sigmodontidae. Lo que no sería nada de raro, pues el oasis de niebla de Huantaca, donde hasta hoy hay algo de vegetación y fauna nativa, se halla sumamente cerca de Huantajaya. Pero no sería tampoco nada de improbable que pudiese haberse desarrollado, en estos campamentos donde pululaban centenares de obreros y sus familias y gigantescos basurales, ratones grandes, de las especies europeas Rattus rattus o R. norvegicus, que habrían fácilmente podido llegar con las cargas y fardos al campamento, procedentes de los navíos que anclaban en la caleta de Ique-ique. Porque hasta el día de hoy prosperan en Iquique y en casi todas las caletas costeras.

Desde el punto de vista ornitológico, mucho más interesante para nosotros es el dato referente a los "pajaritos pequeños color de tierra". En primer lugar, porque se trata obviamente en este relato de aves endémicas (nativas) y no traídas o atraídas de alguna manera por la presencia humana. Creemos que estos "pajaritos" podrían ser reconocidos con un buen grado de certeza por nosotros hasta el nivel de especie. Porque las únicas dos especies de aves nativas que podrían calzar perfectamente en esta categoría descriptiva, es decir, "pequeñas color de tierra y con pintas negras en las alas)", son dos especies de tórtolas o Columbidae las que hasta hoy existen en la zona de Iquique y alrededores. Las fotos que ilustran este segmento del Blog, son ilustrativas de las tres especies aquí nombradas.

En nuestra opinión sólo caben dos posibilidades de identificación, de entre las especies "color de tierra", esto es grises o pardas pálidas, que presentan nítidas pintas negras en su plumaje: o se trata de la especie conocida como tórtola peruana Zenaida auriculata Des Murs, o de la especie bastante más pequeña, Columbina cruziana Prévost, llamada comúnmente quihuahua, provista de un pico amarillo y que posee varias manchas muy pequeñas de color negro en su plumaje. Porque de la llamada cuculí (Zenaida meloda Tschudi), tórtola de tamaño apreciablemente mayor, no podría tratarse ciertamente aquí ya que carece de las típicas "pintas negras" que le son propias, según la descripción explícita de O´Brien. La especie Zenaida auriculata tiene, en cambio, entre 5 y 6 manchas grandes, negras en cada ala, que destacan por sobre el plumaje gris claro, terroso, muy notorias, en el área de las plumas denominadas rémiges o "remeras".

En Iquique esta especie hoy día es muy numerosa, mucho más que su congénero Zenaida meloda llamada corrientemente "cuculí", dotada de un melodioso canto. Para interpretar la descripción de O´Brien, nosotros nos inclinamos por la especie Zenaida auriculata o tórtola peruana, por ser de mayor tamaño, dotada de pintas de tamaño muy visible y también de mucho mayor abundancia actualmente en la zona.

Hemos presentado arriba fotos de las tres especies de tórtolas que hoy existen en Iquique (ciudad) . Extrañamente, la especie Zenaida auriculata o tórtola peruana, que sospechamos sea la descrita por el sevillano, siendo hoy extraordinariamente abundante en la costa (Iquique), no llega a las quebradas interiores ni al oasis de Pica y Matilla, por razones que desconocemos.

Por fin, resulta de gran interés el dato que nos da O´Brien respecto al nombre dado localmente a esta avecita: pichincho, nombre de claro ancestro indìgena (pichinchu) . O´Brien también nos ofrece otros nombres locales de aves o insectos , en su valiosa Descripción. Este nombre no parece haber sobrevivido [nunca lo hemos escuchado en la zona]y al parecer sería desconocido hoy en la región de Iquique. Estos "pichinchos" se han alimentado seguramente en los extensos basurales de las Minas de Huantajaya, pues hoy también comen toda suerte de desperdicios en Iquique, además de granos y semillas, que es su alimento más propio.

Esta denominación: "pichincho", parece tener cierta resonancia local en nombres como camanchaca, Pichalo, Cavancha, Chomachi, Pacache, y otros más, que podrían tener una cierta similitud con denominaciones propias de la lengua pukina, que al parecer, habría sido la común en esta zona. En todo caso, estos topónimos no encuentran una clara significación a través de las lengua quechua o aymara, y menos atamcaña o kunsa.

Un argumento adicional en favor de la elección de Zenaida auriculata, es que las otras dos especies de aves existentes hoy en la zona, poseen nombres locales ampliamento conocidos: cuculí , la una y quihuahua, la otra. En cambio, de Zenaida auriculata, no existe en nuestra región nombre propio conservado de antaño. Pudiera ser, pues, que efectivamente estos fueron los famosos "pichinchos" de los triempos de O´Brien, como lo creemos hoy.

No deja de ser curioso, por fin, que no se haga referencia alguna a dos tipos de buitres hoy día omnipresentes en toda la costa norte chilena: el gallinazo o jote de cabeza roja (Cathartes aura) y el jote de cabeza negra, (Coragyps atratus). Tal vez estas especies eran mucho menos frecuentes que hoy, ya que no llaman la atención de O´Brien. Tal vez, ni siquiera existían por entonces en la región, lo que no nos parece muy probable. dada la ubicuidad de esta ave, que hoy recorre infaltablemente todos los ambientes del desierto, observándosele planeando aún en los rincones más secos y áridos de la pampa.