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jueves, 22 de agosto de 2019

El Museo arqueológico de San Pedro de Atacama: un año tras la muerte del P. Gustavo le Paige. Reportaje de "El Mercurio".

La herencia de Le Paige un año después de  su muerte. Visita inspectiva al Museo de San Pedro de Atacama el  28 de Junio de 1981. Reportaje de Luz María Astorga, con fotografías de Rodrigo Rojas.

Sabedores de la dolorosa y triste situación actual (2019) del museo arqueológico en San Pedro de Atacama, no está demás recordar viejos tiempos en que  la obra era apreciada en su justo valor.

 Fig. 1. Este reportaje  sobre "la herencia de Le Paige" hecho en  el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama, fue publicado por el diario " El Mercurio" de Santiago, en su edición del día  28 de Junio de 1981, esto es  un año después del fallecimiento del P. Le Paige  S.J., ocurrido el 19 de Mayo de 1980.

Ocasión del reportaje.

Nos ha parecido  oportuno reproducir, en este capítulo, el reportaje completo, a dos páginas,  sobre el Museo y su autor: el sacerdote jesuita Gustavo Le Paige. Han trascurrido cerca de 40 años de su redacción. El reportaje expresa muy bien lo que por entonces significaba este notable Museo levantado por Le Paige y sus ayudantes atacameños a partir del año 1962.  Prescindiendo del afán, casi morboso, de mostrar cráneos y momias  exhibidas por entonces en las salas del Museo, -acento atribuible en parte al periodista de la época-, el artículo nos permite  apreciar  tanto el estado del Museo, como algunos cambios que ya se insinuaban, y que serían al parecer de la autoría del  joven nuevo director, señor Patricio López.  Igualmente, nos permite preservar para la posteridad rostros y opiniones de personas que intervinieron de una u otra manera  en el Museo de  esa época, y que fueron entrevistadas  por la autora del reportaje. Se muestra aquí el reportaje en su conjunto  (vista general)  y, para  facilitar su lectura y análisis,  presentaremos los textos y las imágenes por separado.

Fig. 2. El Museo tal como se le veía en la época del reportaje (1981).

Actualidad de este reportaje.

Hoy (2019) el Museo levantado gracias al esfuerzo de le Paige y diseñado por el arquitecto antofagastino Carlos Contreras  en 1963 yace semi-derruido, saqueado y tristemente abandonado. Los turistas y científicos que durante más de treinta años lo admiraron y/o  estudiaron  sus valiosas colecciones  lamentan hoy su ausencia en el paisaje atacameño.  En varios capítulos anteriores,  hemos levantado la voz contra este atropello,  provocado por  un afán  (¿o delirio?) modernizador  iconoclasta, que no trepida en destruir  construcciones o monumentos del pasado, íconos  indiscutidos y representativos de una época determinada. Por querer levantar allí mismo un Museo moderno "cinco estrellas", de un diseño francamente incompatible con el entorno colonial de la zona típica de san Pedro y sus aillos,  la Universidad Católica del Norte, la Municipalidad de San Pedro y los arqueólogos  del propio Museo se han quedado hoy "sin pan ni pedazo". Las colecciones del Museo yacen hoy arrumbadas y  encajonadas en  tristes y lastimeros "containers"  metálicos. Por desgracia, prácticamente nada del esplendor y riqueza del antiguo Museo es visible hoy.

 ¿Cuánto tiempo habrá que esperar para poner nuevamente en relieve las maravillas arqueológicas que ocultaba el antiguo Museo?.  Grave responsabilidad incumbe a los artífices o actores intelectuales de este lamentable expolio. Estamos seguros de que la historia un día dará su veredicto y nos dará la razón.

Fig. 3.  Título del reportaje de la periodista Luz María Astorga.

Texto completo el reportaje. Se muestra aquí por partes,  escaneadas en forma independiente. 











Imágenes del reportaje.
                                         
Fig. 4. A la derecha, el Rector de la Universidad del Norte Jorge Alarcón Johnson. A la izquierda, Héctor Garcés, museólogo del Museo de San Pedro de Atacama..

Fig.  5. El enfermero José Mendoza,  que cuidó a Le  Paige  durante más de un año  hasta su muerte.

Fig. 6. Típico fardo funerario expuesto en las vitrinas del Museo.
Fig. 7. Momia de mujer atacameña,  bautizada por Le Paige como "Miss Chile".

Fig. 8.   Cuerpo de niño sepultado en una gran urna. 

Fig. 9. Dos de sus más fieles ayudantes:  Manuel Abán y Héctor Ramírez.


Fig. 10.   Depósito de materiales líticos de difícil clasificación. 

Fig. 11.  Cráneo  con su cabellera intacta,  adornado con su típico gorro.

Fig. 12. El joven arqueólogo Patricio López (QEPD),  nombrado Director del Museo, tras la muerte del sacerdote le Paige. 

Fig. 13.  La arqueóloga Ana María Barón, miembro del Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama. A la muerte de Le Paige, le tocó asumir  una responsabilidad en la continuidad del trabajo en el Museo. Residente hasta hoy en el pueblo de San Pedro de Atacama, se ha convertido en la gran defensora de la figura y obra del sacerdote-arqueólogo. Tarea que, con el apoyo de líderes atacameños, ha asumido con dedicación y responsabilidad frente a los intentos por opacar o  desdibujar la figura  gigantesca del creador del Museo.


Comentario final.

1.  En la fecha del reportaje, el Museo acababa de ser remodelado por la Universidad del Norte siendo considerado como  una verdadera joya del Norte Grande. 

2.  Este reportaje nos permite conservar para la posteridad los nombres y rostros de  todos aquellos que intervinieron activamente en la época: arqueólogos y ayudantes; ellos son parte de la historia. 

3.  Cualquiera sea la crítica que hoy se pudiera hacer respecto a la forma y modo de exposición de las piezas museográficas, se ha de tener muy en cuenta la  época  (1981)  en que esto sucede y los profundos cambios que  se han verificado en los últimos 38 años en la sensibilidad tanto de la comunidad científica y el público  visitante, como de la comunidad atacameña como tal. Por tanto, juzgar con criterios actuales el proceder de los arqueólogos en su tiempo, sería en nuestra opinión, un craso error. Cada época y cada comunidad  posee un modo de ver, sentir  y juzgar, diferente.  Lo que hoy preconizamos como lo más acertado y justo, puede ser considerado  como equivocado o  impertinente en el futuro. Recordemos que en esa época,  todavía no existía la  Ley Indígena (Ley 19.253, promulgada recién el año 1993) y los pueblos atacameños o lickan antai ni siquiera eran por entonces reconocidos como una etnia original. Eran considerados "simples campesinos" como tantos otros en el Chile de la época.  El reconocimiento de su singularidad étnica fue en buena parte fruto de nuestra propia labor como antropólogos, cuando se discutía la Ley Indígena en el Congreso Nacional, tal como lo hemos señalado en otra parte.

4.  Nos duele el rememorar las épocas de gloria del Museo levantado por le Paige con tanto esfuerzo en los años 1961-62. Nos hierve hoy la sangre el constatar que  su herencia cultural haya sido opacada hasta el punto de querer  destruir y hacer desaparecer la obra que tanto costó levantar. 

5. No querer reconocer que el Museo y su arquitectura original, levantada por manos atacameñas  había pasado a ser, de hecho, un ícono histórico y arqueológico singular en San Pedro de Atacama,  es tan grave como pretender destruir o al menos arrinconar la imagen de su creador, Gustavo Le Paige.  A propósito, ¿dónde se encuentra hoy, la magnífica efigie de le Paige, esculpida en metal por el escultor  Harold Krussel que antaño vigilaba celosamente de cerca su Museo, su obra de toda una vida?. ¿Alguien sabe donde se  la oculta  hoy?.  Vamos a tratar de averiguarlo...






domingo, 9 de abril de 2017

Fotografìas desconocidas del sacerdote-arqueòlogo belga, Gustavo le Paige, S.J.: Un homenaje al cumplirse 37 años de su partida.




                                              
Fig. 1.   Portada  de la revista informativa de la Embajada de Chile en Washington, (Summer, 1979). En esta pequeña revista, casi desconocida, hemos hallado referencias a Le Paige y su actuar en el desierto atacameño, que hemos querido rescatar para el archivo sobre Le Paige y su obra.

Nuestro recuerdo de Gustavo le Paige.

En nuestro blog, hemos  tratado de recoger, en numerosos capítulos  (ver etiquetas respectivas  bajo Museo arqueológico San Pedro de Atacama, Gustavo le Paige, Atacameños...), la herencia cultural y social del jesuíta belga, Gustavo le Paige de Walcque   (1903-1980). Nos hemos referido in extenso a su vida  como científico de campo,  a la vez que a su actuación  como misionero católico, en todos los poblados atacameños tanto en la zona del río Loa como en los contornos del Salar de Atacama. Hemos reproducido también diversas fotografías  que hemos podido espigar, aquí y allá, en diversas publicaciones y que nos ilustran  bien acerca de su incansable accionar en el desierto atacameño durante 25 años.

Imágenes desconocidas.

Al acercarse un nuevo aniversario de su fallecimiento (19 de mayo de 1980), hemos creído pertinente aportar  nuevos antecedentes sobre este personaje, esta vez en forma de  imágenes que han permanecido en la penumbra y que  por casualidad  hemos  rescatado del olvido. Las debo a mi esposa, Marta Peña, quien había guardado celosamente las publicaciones originales.

Un pequeño homenaje cuando se quiso sepultar su Museo.

Quiera ser éste un nuevo  y pequeño homenaje a su memoria, en momentos en que su querido Museo, el Museo  Arqueológico de San Pedro de Atacama -joya reconocida de la zona por 63 largos años- yace hoy semi-destruido, abandonado y totalmente desmantelado.   ¿La causa?: un fatal e imperdonable error de las autoridades edilicias de San Pedro y, probablemente también, de los investigadores del propio Museo. Encandilados y enceguecidos  por un novísimo y prometedor diseño ultra moderno, se han quedado hoy "sin pan ni pedazo".  Hoy no existe Museo alguno en el lugar donde laboró le Paige. Sus ricas colecciones, se hallan hoy, apiladas  (?), en containers por tiempo indefinido...Nada se puede estudiar hoy allí, lamentablemente.

Un error imperdonable.

¡Se pretendió erigir, exactamente en el mismo emplazamiento del antiguo, un gigantesco Museo nuevo de varios pisos, de concreto, de un diseño postmoderno, destrozando y haciendo añicos el venerable entorno colonial pueblerino. No se respetaba,  en los nuevos planos, el antiguo sistema constructivo del área antigua del poblado: el adobe.  Tampoco su tradición y  su larga historia de esfuerzo, tenacidad y gloria. Y así, se hizo trizas el antiguo y venerable Museo de Le Paige, levantado en  1962 con el esfuerzo mancomunado de manos atacameñas, pisoteando su historia y su legado. !.   Y, lo que resulta más traumático y doloroso,  se vio en esos días una escandalosa rapiña de puertas, ventanales, adobes y maderos, por parte de turbas locales, disputándose acremente sus despojos!. ¡Qué vergüenza!.

Una revista informativa de  la embajada chilena en Washington.

Las fotos que aquí acompañamos han sido extractadas de una pequeña revista informativa, de doce páginas, redactada en inglés por la Embajada de Chile en Washington, muy poco después de la muerte de Le Paige.  ¿Su nombre?: "Report  on Chilean University Life" (Summer 1979, Number three   y Spring 1980, Number six). Su editor responsable por entonces era el abogado Mario Correa Saavedra.  Lo interesante de esta revista es que recoge, en apretada síntesis,  la información científica que habían producido las universidades chilenas y que ellas mismas consideraban de especial relevancia.   La Universidad del Norte, en aquellas fechas, otorgaba especial énfasis a las investigaciones arqueológicas de Le Paige.

 Fig. 2.  Resumen, en inglés, de la trayectoria científica y humana del sacerdote jesuìta Gustavo le Paige  de Walcque.
 Fig. 3.  Esta fotografía, probablemente data de los comienzos o mediados del año 1979, último año de actividad museológica de Le Paige. Aquí se le ve,  ya cansado y muy deteriorado,  guiando  una de las últimas visitas a su Museo, seguido del Rector de la Universidad del Norte, el general Jaime Oviedo Cavada. A fines de dicho año, fue trasladado de urgencia a Santiago para ser tratado de un cáncer avanzado, que consumió su vida, falleciendo un 19 de mayo de 1980.

Comentario.

1.  Le Paige siempre estuvo orgulloso de su Museo. Fue su gran obra y la mostraba con especial orgullo a sus visitantes.  Para él, el Museo era una prueba tangible e irrefutable  de lo que el llamaba con entusiasmo: "la continuidad de la cultura atacameña".

2. Para nosotros, Le Paige  ha sido un ejemplo de extraordinaria fidelidad a su misión.  Para él,  ser sacerdote y evangelizador y, a la vez, científico de campo y explorador,  nunca constituyó  un dilema. Supo conjugar ambas vocaciones de generosidad y entrega y, sin duda, lo logró.  Y fue, a la vez, ejemplo de una tenacidad de hierro en la consecución de sus objetivos. Contra viento y marea, y luchando contra la opinión inicial adversa de sus superiores religiosos inmediatos, levantó con sus manos y las de sus ayudantes atacameños un hermoso Museo, construido según los planos del hábil arquitecto antofagastino Carlos Contreras Alvarez.

3. Y gracias a su esfuerzo y su tesón, San Pedro de Atacama devino de humilde e ignorada aldea polvorienta, en  una urbe arqueológica, el área arqueológica  lejos la más visitada y concurrida de todo Chile.

4. Fue su indiscutible mérito y por eso lo recordamos hoy , una vez más, con respeto y admiración profunda.

5. ¿Dónde se encuentra hoy  -nos preguntamos -la formidable e impresionante estatua en bronce del cèlebre sacerdote-arqueòlogo que  cimentó y pavimentó  el progreso de San Pedro de Atacama y lo lanzó al estrellato?.  Estatua que, por su significación y sentido, debería estar instalada en la propia plaza mayor de San Pedro de Atacama, frente a la llamada casa de Don Pedro de Valdivia.