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lunes, 26 de mayo de 2025

La entrevista antropológica personal: Instrumento básico para el conocimiento y estudio de una manifestación cultural en un área dada. A quién, cuándo, cómo y donde entrevistar.

Antecedentes.

En el  presente capítulo pretendemos entregar a nuestros lectores  el fruto de nuestra experiencia personal en este campo de la labor antropológica: "cómo, cuándo y donde hacer con fruto una entrevista etnográfica exitosa". Sin pretender aquí agotar el tema -analizado en su aspecto teórico en los textos de las especialidades de sociología y antropología social-  solo quisiéramos entregar aquí  un resumen de nuestra propia experiencia personal como antropólogo, acumulada  a través de más de 60 años de práctica profesional realizada en Chile durante muchos años, en México (1965-1970) y en Ecuador (1978-1980).

Herramientas básicas de un eco-antropólogo.

Además de un examen y escrutinio previo del ecosistema circundante, en sus diversas facetas, a fin de comprender las características fisicas de la  "morada" del grupo humano, los  antropólogos disponemos de dos instrumentos básicos de análisis de la información:  a) la observación participante y b) las entrevistas  personales. La observación participante no es otra cosa sino el tomar parte directa en la actividad que se quiere estudiar o analizar (ceremonia o rito, baile, comida ritual, trabajo comunitario,  etc.) como un miembro más de la comunidad y no como un observador extraño. Es una observación hecha por lo tanto ab intra, es decir "desde dentro" y no como un  mero espectador externo pasivo. Lo cual, ciertamente, supone la previa autorización del dirigente o  de los organizadores del acto. Esta participación activa supone además y necesariamente, el ser capaz de memorizar bien los hechos presenciados, o -de ser esto posible- tomar breves notas in situ, o, mejor aún,  grabar las imágenes y las palabras empleadas, si tal procedimiento de registro fuere previamente  aprobado  por los  organizadores del acto.  Tratándose de una actividad propia o distintiva de una comunidad (v.gr. una procesión con imágenes sagradas por el pueblo en una fiesta patronal, o la wilancha o sacrificio ritual de un llamo con ocasión de una fiesta andina), es perfectamente posible cotejar, revisar e incluso corregir con posterioridad,  nuestra propia  descripción con el relato de algunos de los principales actores de la ceremonia respectiva.    


Mis primeras entrevistas.

Según mis recuerdos, mis primeras entrevistas -grabadas en grabadora portátil- y afortunadamente conservadas hasta hoy  (1), fueron  hechas en el mes de julio del año  1974, a los artesanos textiles aymaras  Javier Vilca y Enrique Ticuna, con ocasión de una exposición textil de artesanos del pueblo de Lirima (2),  del altiplano tarapaqueño, realizada en el local de la parroquia universitaria en Santiago de Chile. Se contó entonces con el entusiasta apoyo del escultor chileno Lorenzo Berg Salvo (3), director del recién inaugurado "Programa de Artesanía Tradicional" de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 

A partir de dicha fecha, en todas mis excursiones o trabajos de campo en las comunidades atacameñas o aymaras -máxime entre los años 1980-95- el empleo de grabadora, máquina fotográfica y GPS  fue para mí algo imprescindible.

 

Mis recuerdos de estudiante en México.

Trato hoy de recordar de dónde me pudo venir  este anhelo -casi diría impulso irresistible- de hacer  frecuentes entrevistas grabadas. Durante mi carrera de Antropología en la Escuela Nacional de Antropología, en el parque de Chapultepec  (México D.F.), tuve la oportunidad de seguir un curso de "Folklore" dictado por el profesor Arturo Warman Gryj  (1937-2003), etnólogo, quien nos inculcó la necesidad imperiosa de rescatar y preservar  viejos conocimientos, costumbres  y/o mitos y  leyendas, conservadas en la memoria popular. De él he aprendido esta sabia costumbre de poner por escrito lo que, de sus costumbres o ritos veíamos y/o escuchábamos de  labios de indígenas o campesinos.  Así, durante una campaña de trabajos arqueológicos realizados en el año 1968 con motivo de la construcción de un nuevo tramo del Metro en la capital mexicana, a los que entonces éramos estudiantes avanzados de arqueología en la Escuela Nacional se nos asignó lugares precisos donde hicimos decenas  de pozos de sondeo de 2m x 2m,  a distancias regulares. Su objeto era rastrear y descubrir posibles construcciones aztecas subyacentes u ocultas, o tumbas que fuera necesario preservar o excavar antes de la construcción definitiva de las instalaciones del Metro. Era ésta una típica "operación de salvamento" -al decir de los arqueólogos- y había que hacerlo rápida y concienzudamente. Por entonces, me fueron asignados dos operarios jóvenes como ayudantes, ambos campesinos. Uno, procedente de Tlaxiaco (Oaxaca) y el otro, de Maravatío (Michoacán). Los dos hablaban lenguas indígenas  y un castellano bastante  rudimentario y pobre. Durante la excavación de un pozo de sondeo de 2m x 2m conversaba yo diariamente con los dos simpáticos  muchachos, mis ayudantes. Muy pronto, afloró en la conversación el tema de las "apariciones"  y reminiscencias  indígenas de tipo religioso en las cuales creían firmemente donde Tlaloc, Quetzalcóatl,  o Huitzilopochtli -o sus correspondientes mixtecos o zapotecos- eran protagonistas.  Para ellos, estos seres sobrenaturales eran reales y se presentaban en múltiples ocasiones tanto en la vida diaria normal como en sus sueños. Recuerdo que yo tomaba breves notas en mi cuaderno de campo las que luego en la noche,  en casa, vertía a un relato más completo y coherente. Comentando yo entonces estas conversaciones con mi profesor Arturo Warman, éste me incitó a redactar un artículo que con el nombre de Elementos folklóricos de Tlaxiaco (Oaxaca) y Maravatío (Michoacán)”, apareció, gracias a su recomendación, en la  Revista  mexicana TlalocanLa Casa de Tlaloc, México D.F., Vol. VI, Nº 3, 1970: 276-288.


Mi súbito tránsito desde la arqueología hacia otras disciplinas conexas con la antropología.

Extraña y paradojalmente, esta dura experiencia de campo arqueológica me abrió -sin pretenderlo-  el camino a  mi dedicación posterior a la antropología social, etnohistoria y etnografía. Me explico.  Trabajar durante horas sumido en un pozo de sondeo de 2m x 2m  me  obligaba a doblarme y a  trabajar largo rato agachado o encuclillado, exigiendo así fuertemente a  mi dañada columna vertebral. Terminaba yo después de cada jornada con fuertes dolores a la columna. Advertido el problema por la doctora mexicana María Cristina Sancho de Penichet, me diagnosticó una severa desviación en mi columna (sección lumbar), la que me provocaba esos severos dolores. En resumen, me dijo: "olvídate de la arqueología y  busca otros caminos... tu columna vertebral no te lo permite". De esta suerte, se me abrió súbitamente, sin quererlo,  el camino hacia la práctica de otras disciplinas cercanas a la Arqueología, tales como la antropología social, la etnografía y/o la etnohistoria. Vertientes valiosas de la antropología que he practicado  activamente en mi vida académica.  Este cambio de rumbo, explica bien el nuevo enfoque dado a mis tesis de arqueología (4) y mi ulterior doctorado (Ph. D.)  en "Social anthropology"  en la State University of New York (5).

   

A quien entrevistar.

Durante nuestra larga actividad académica   (1968-2017) tuvimos la oportunidad de entrevistar a una gran variedad de personas: sacerdotes católicos, campesinos, pastores andinos, leñadores o carboneros, pescadores, mariscadores, buzos, agricultores, comerciantes, dueñas de casa, artesanos o artesanas... hombres o mujeres. En una palabra a los representantes de los  más diversos oficios  o actividades productivas tanto del mar como agrícolas o pastoriles. Muy rara vez, a obreros de la ciudad. Dada mi formación en antropología social y arqueología, la razón de estas preferencias parece obvia: dí siempre preferencia a miembros de comunidades indígenas o mestizas, de fuerte raigambre popular,  herederos de antiguas tradiciones y costumbres con el objeto de rescatar y estudiar antiguas prácticas culturales aún plenamente  vigentes, o para salvar del olvido costumbres antiguas moribundas, a punto de extinguirse. 


Mis destinatarios más frecuentes.        

Dependiendo del objetivo de la entrevista, el destinatario de ella puede ciertamente  variar. Aquí,  nos vamos  referir, según mi experiencia personal,  primariamente a las entrevistas de tipo "etnográfico", que tienen por objetivo  directo el conocimiento, análisis y profundización de una determinada actividad cultural humana  realizada por indígenas,  mestizos u otros, como  viva expresión de su acervo cultural ancestral practicado hasta hoy en su propia comunidad.  

Mi relato, a lo largo de este capítulo del blog personal, se basa en mi propia experiencia de más de 50 años, y por lo mismo, tiene mucho de autobiográfico. Pedimos disculpas a nuestros lectores por ello.


Dos enfoques básicos.

La primera distinción que se me viene a la mente es determinar  si la entrevista es "casual" o "premeditada".  Hay una gran diferencia entre una y otra.  Ejemplos de una "entrevista casual" -según mi experiencia personal- fueron las hechas a desconocidos pescadores, mariscadores o "algueros" (recolectores de algas marinas) de la costa (6), sorprendidos en su faena habitual. "Premeditada", en cambio,  fue la entrevista hecha a un antiguo cazador de vicuñas, en  la localidad de Pica,  (Tarapacá), a quien yo ya conocía de antes,  o a un cabrero (criancero de cabras) en la zona de El Tofo  (IV Región), a quien yo había visto  y tratado con anterioridad, o a un empleado de mi padre, leñador  y carbonero en La Leonera, en la zona central de Chile (7).  La entrevista "casual" suele ser bastante  breve por tratarse de un encuentro ocasional, no buscado ni pretendido. La entrevista "premeditada", en cambio, bien preparada con antelación en cuanto al lugar y el cuestionario (o guión)  que se  empleará, suele ser mucho más larga, tanto cuanto nuestro entrevistado nos conceda.

 Es el caso de nuestra  entrevista hecha al sociólogo y antropólogo  andino Johannes van Kessel  (fines del año 2017). Esta entrevista  se tituló: "El pensamiento del sociólogo y antropólogo  andino Johannes van Kessel según reciente cuestionario  (fines del año 2017)".  

Fig. 1.   El sacerdote  y sociólogo holandés Johannes van Kessel aprendiendo de un yatiri aymara los componentes de una mesa ritual, en el pueblo de Puno. (Foto enviada por van Kessel al suscrito en el año 1999).

O la entrevista hecha en San Pedro de Atacama a un antiguo colaborador del padre le Paige en su museo, titulada "Conversando con Tomás Cruz López, antiguo ayudante del sacerdote arqueólogo Gustavo le Paige: Gratos recuerdos y añoranzas del pasado", de fecha 16/03/2025. 

                    

Fig. 2.  Tomás Cruz en su casa del ayllo de Larache  en San Pedro de Atacama, el día de la entrevista hecha por Juan Francisco Cox el día 28 de julio, 2025.  A su derecha, se observa una antigua fotografía del sacerdote arqueólogo P. Gustavo le Paige S. J. de quien fuera su fiel ayudante de campo.  Aquí, aparece el sacerdote revestido de sus ornamentos sacerdotales (sobrepelliz y estola). (foto Juan Fco. Cox).

                                    

Fig. 3. Tomás Cruz Salvatierra respondiendo las preguntas del periodista Juan Francisco Cox el día de  su entrevista del mes de  julio 2024. (foto Juan Fco. Cox).  

                    

Fig. 4.   Almorzando un rico asado de cordero en casa de Pedro Lucas Ticona, en el salar del Huasco, en el mes de noviembre de 2011. En esta ocasión, entrevisté a todos los miembros de la familia Lucas allí presentes, incluyendo a su madre, su hermana Margarita  y sus tíos. (foto  de mi ex-alumno acompañante, Cristian Riffo Torres).


 (a)  La entrevista casual

La entrevista casual o fortuita tiene su valor pero también "sus bemoles". Su valor puede radicar en  la aparición de rasgos o detalles que solo en esos momentos precisos fue posible rescatar. Algunos ejemplos. Recuerdo mi conversación-entrevista con el piqueño Anselmo Charcas junto  a la apacheta próxima al pueblo fantasma de Tasma -deshabitado por entonces- con ocasión de nuestra visita del mes de julio del año 1999 (7a).  Era alrededor de las cinco de la mañana y habíamos caminado toda la noche, iluminados por la tenue luz de la luna. Allí, reposando ambos en  el suelo reponiéndonos de la fatiga del viaje, Anselmo, emocionado,  me relataba en detalle  los ritos que su padre y tíos ejecutaban en ese lugar "sagrado" para ellos, antes de descender hacia el poblado en ruinas. Su vivo relato, con sabor a auténtico, me impresionó entonces vivamente. Reproducía así Anselmo viejas emociones de 30 o 40 años antes, en tiempos de su padre y tíos. (Ver Fig. 2, supra).

Otro caso: estando nosotros un día acampando junto a un conchal indígena cercano a Patillos (sur de Iquique),  topamos a un mariscador que recién  venía saliendo del mar con su traje de buzo. Entablamos conversación mientras se cambiaba de indumentaria.  En un bolsito en forma de red, traía algunos ejemplares de locos (8) que había extraído a unos 5-6 m. de  profundidad  del arrecife azotado por el  oleaje.   "¿Hay muchos...?, le pregunté.  "Ya quedan pocos y muy chicos", -me señala-, mostrándome los que acaba de sacar.  "La gente de aquí no respeta la veda", me dice. "Andan por aqui unos colombianos que arrasan con todo"- me comenta.

Este tipo de entrevista, totalmente casual, si bien puede aportarnos algunos datos valiosos de interés científico,  tiene la gran desventaja de dejar perderse o esfumarse mucha información posible, subyacente, si  se hubiera dado el caso  (hipotético)  de sostener  una conversación más tranquila y profunda, mediante el empleo de un guión-cuestionario preparado ad hoc.  Por cierto, este tipo de entrevista por su naturaleza misma es -evidentemente- "no- estructurada".        

 (b)  La entrevista premeditada.

Como su nombre ya lo indica,  este tipo de entrevista exige la elaboración cuidadosa de un guión o cuestionario lo que demanda mucho mayor preparación previa, en cuanto al lugar, fecha,  contenido general de las preguntas y su duración aproximada.  Esta es, por lo tanto,  fruto de un acuerdo previo hecho con el entrevistado quien consiente y acepta los términos de la entrevista.  Este tipo de entrevista puede ser "estructurada" o "no-estructurada".  O también, -como algunos agregan- "semi-estructurada".

                             

Fig. 2.  Nuestro entrevistado don Anselmo Charcas Pacha  el 20 de marzo del año 2011, en su casita del pueblo de Pica (Tarapacá). Anselmo fue cuando joven  un avezado cazador de vicuñas en el Salar del Huasco, tema de su predilección,  al que alude detalladamente en nuestra entrevista. (Foto H. Larrain, 20/03/2011).


Entrevistas "estructuradas"  y "no-estructuradas"

La "entrevista estructurada"   es aquella que ha sido preparada con antelación  hasta el más mínimo detalle y consta de un cierto número de preguntas previamente establecidas. El entrevistador, en este caso, deberá ceñirse estrictamente al orden y formato de las preguntas.  Este tipo se asemeja bastante al utilizado generalmente en las "encuestas", metodología a la  que son tan adictos los sociólogos y de las que generalmente extraen sus conclusiones.


Problemas inherentes a la "entrevista estructurada". 

Al antropólogo que realiza una entrevista a un comunero indígena y que busca obtener los detalles más finos, a menudo puede ocurrirle que, por el tenor de una respuesta recién obtenida, se le ocurren súbitamente una  o  más preguntas  adicionales, complementarias, que no figuraban en nuestro cuestionario. En el caso de una entrevista "estructurada", tales preguntas adicionales (aunque fueren de gran interés cultural)  no están contempladas, y quedan, por lo tanto,  totalmente vedadas. En este caso,  el investigador deberá ceñirse estrictamente al "libreto" previo. 

Nuestra experiencia antropológica, sin embargo, nos ha enseñado  después de muchos ensayos, que tal "entrevista estructurada", cerrada a posibles cambios o adiciones de último minuto, puede o suele ser una oportunidad perdida para ampliar nuestro conocimiento científico. Cada vez que hemos preparado cuestionarios para terceros, (colegas o ex-alumnos) hemos insistido en que éstos no son "perfectos" o "intocables"  y -si se presenta la ocasión propicia- no debe dudarse  en intercalar otras preguntas alusivas al mismo tema que surjan de improviso como valioso complemento, en el trascurso de la conversación. Tal cosa hemos hecho hace unos meses atrás (Julio 2024) cuando solicitamos al periodista Juan Francisco Cox  que fuera en nombre nuestro a entrevistar a dos sobrevivientes  de los antiguos ayudantes de campo del arqueólogo jesuíta Gustavo le Paige, en San Pedro de Atacama, los señores Tomás Cruz y  Timoteo Cruz (9). Hemos sugerido para la ocasión un posible cuestionario  de unas 50 preguntas,  modificable, ampliable o recortable, según se diera el caso. Siendo atingentes al tema y en relación directa con éste, tales cambios son ciertamente bienvenidos, siempre que no interfieran con  el curso general de la entrevista.  

   

¿Cuándo entrevistar?.

Idealmente, en el caso de una entrevista  "no estructurada" -y por lo tanto modificable in situ por el entrevistador-  es aconsejable realizar la entrevista deseada, en el sitio mismo del hecho estudiado. Por ejemplo, si pretendo obtener información confiable acerca de una procesión con motivo de la celebración de un Santo Patrono de un pueblo,  deberé tratar de hacer la entrevista el mismo día y -en lo posible- exactamente en los mismo sitios que recorre la  procesión del Patrono. Porque  la vista del lugar  y sus referentes geográficos, botánicos y/o ecológicos, traen fácilmente a la memoria del entrevistado hechos, elementos o situaciones reales ocurridas allí con anterioridad. El escenario físico del hecho y su "circunstancia" (en el sentido del filósofo Ortega y Gasset),  aportan mucho para  reproducir (en nuestro relato)  lo realmente ocurrido  en la realidad. ¡No es lo mismo relatar el desarrollo de una procesión católica, o de una cacería de vicuñas en el altiplano, cómodamente instalado en un sillón del living de una vivienda que hacerlo en el terreno mismo de los hechos!. 

A este propósito, recuerdo mi experiencia vivida con la señora Damiana Ticona, madre de  Pedro Lucas Ticona en el Salar del Huasco, en noviembre del año 2011. Fuimos caminando a visitar las antiguas y derruidas casas del "abuelo Mateo" (en realidad, un conjunto de aposentos de  tiempos del  Inca por su estructura típica). Por el camino, la señora Damiana me iba indicando los nombres aymaras de la vegetación visible, indicándonos de paso su utilidad,  o su  peligrosidad para sus animales. Fue una experiencia inolvidable que hasta hoy (mayo 2025) recuerdo con fruición y afecto.  

    

¿Cómo entrevistar?

Es preferible no hacerlo en presencia de otras personas, aunque sean éstas de la familia íntima del entrevistado.  Se trata de una entrevista estrictamente personal. ¿Razones?. Porque pueden aparecer elementos o recuerdos distractivos o indeseados que podrían hacer modificar el relato y/o sus circunstancias.  El entrevistado  debe estar totalmente  concentrado  en su recuerdo, y tener las mínimas oportunidadea de distracción al referir los hechos observados  en su momento.

Actitud del entrevistador.

El entrevistador o periodista debe saber ganarse, desde el inicio, la confianza de su entrevistado. Este aspecto es algo fundamental e  imprescindible. Si no se  logra establecer una confianza plena, la entrevista será un fracaso, al menos parcial.  Por tal razón, es  aconsejable realizar antes una  visita previa al entrevistado, uno o dos días antes, donde se transmitan saludos de terceros, o se entregue algún pequeño recuerdo o agasajo como obsequio.  ¡Nunca llegar con las manos vacías!.  Recordemos que el entrevistado es quien nos hace el inmenso  favor de abrirnos su vivienda y sus recuerdos personales. 


Donde entrevistar.

O es en el lugar mismo de los hechos que se relatan (lo que siempre será  preferible), o en un lugar tranquilo y apacible, sin ruidos externos de música, gritos de niños o de motores, donde el entrevistado  se sienta cómodo, tranquilo y seguro. Esta decisión queda en manos del propio entrevistado que sabrá elegir el lugar  más apropiado.  Lo apacible y tranquilo del lugar de la entrevista es muy importante para eliminar, disminuir  o frenar   influencias externas de ruidos molestos, música en alto volumen o gritos  y vocerío de niños jugando  o riñendo.


Cuándo  no se debe  entrevistar.

1)   Cuando no resulta posible entrevistar a solas a nuestro invitado. La presencia de otras personas (esposa, hijos, sirvientes) puede generar una posible perturbación o recelo, sea porque  la persona evita entonces el referirse en detalle a ciertos temas delicados o discutibles, o porque teme una posible futura recriminación (... ¿por qué no me lo contaste antes...?).   Puede ocurrir, sin embargo,  (y lo hemos observado en un par de ocasiones) que el entrevistado expresamente pide la presencia de algún familiar.  En tal caso,  accederemos a su deseo. Pero aconsejamos que estos asistentes a la conversación se sienten algo más lejos de nosotros los interlocutores, y con absoluta prohibición de intervenir en nuestro diálogo.  

(2)   Con ocasión de un fallecimiento ocurrido en la familia, situación que perturba seriamente la paz del hogar por algunos días.

(3)  Cuando notamos que nuestro entrevistado se manifiesta inquieto o intranquilo respecto de la futura entrevista. O teme alguna reacción negativa de los hijos o esposa. Si existe la menor duda al este respecto, lo  mejor es evitar el encuentro. Porque la entrevista debe ser un acto absolutamente libre de presiones. de cualquier índole. 

(4)   Cuando nuestro  posible  entrevistado ha bebido en demasía y no se encuentra totalmente lúcido. O se encuentra enfermo.

(5) Cuando nuestro posible entrevistado nada sabe aún acerca del propósito  y objetivos  de la entrevista.  Este aspecto es fundamental: nuestro entrevistado, desde el primer momento de contacto, debe saber cuáles son nuestros objetivos y propósitos en esta entrevista. Y debe manifestarse plenamente de acuerdo con anterioridad a nuestro encuentro.


Aspectos que todo entrevistador debe tomar muy en cuenta.

1.  El vocabulario elegido. Debemos cerciorarnos de que nuestro entrevistado entienda perfectamente bien cada una de nuestras preguntas, usando para ello términos usuales y simples. Para ello, se puede probar las preguntas con alguna persona de nuestra confianza, antes de la entrevista...Cerciorarse bien de este aspecto...No use un vocabulario sofisticado o muy  técnico. 

2.   Usar un trato familiar simple, no distante,  "estirado" o lejano.  Somos de opinión de que es preferible, en el  caso presente, cuando nuestro entrevistado es una persona de origen humilde o campesino y no es familiar nuestro directo, evitar el trato directo de "tú", y  preferir claramente el respetuoso "Usted".  El trato de "tú" puede involucrar -al menos en Chile-  cierta familiaridad excesiva, que suena casi como una forma de superioridad impositiva. 

3. Usar ropa muy sencilla de trabajo; no demasiado citadina. Nada de corbatas.. El uso de "blue jeans" (o pantalones de vaquero)  es una buena alternativa para los varones. La mujer, es preferible que use un atuendo muy  sencillo de terreno, sin joyas a la vista.

4.  Tener siempre a la vista el guión o cuestionario-guía, aún cuando,  por momentos, no se ciña estrictamente a él. No dejarse distraer o apartar del guión previamente trazado, porque éste ha sido fruto de una reflexión previa, profunda, acerca del temario  para aprovechar al máximo el breve tiempo disponible de la entrevista.

5.   Se sugiere como algo muy conveniente en justicia,  que  nuestro entrevistado reciba a posteriori,  copia fiel de la entrevista como testimonio de su realización. Allí se debe consignar nombres, fecha y lugar de la entrevista.  


Notas nuestras.

(1)  Véase en  los textos de antropologia social, sociología y/o  etnografía  el significado  e  importancia de la entrevista como herramienta "eurística" (voz tomada del griego εὑρίσκειν: 'hallar', 'inventar')  para comprender más profundamente la importancia de una fiesta, rito o actividad  de una determinada comunidad humana, sea ésta  indígena, mestiza o blanca.  Sobre este tema, puede Ud. consultar, entre otras, la excelente obra de Maité Marín Salamero: "La entrevista etnográfica",  FUOC  (Universitat Oberta de Catalunya), Barcelona, 2020; está en Internet).

Mi primera entrevista, segun recuerdo, fue hecha en el mes de noviembre del año 1971, apenas una semana después de mi llegada a Chile desde los Estados Unidos. Fue hecha al  pescador don Juan Muñoz que estaba cocinando panes de "luche" (Ulva lactuca), un alga comestible en la playa "El Laucho", algo al sur de la ciudad de Arica. En aquella época, debido a mi ignorancia, solo atiné a elaborar un par de fichas para mi fichero personal con la información entonces recabada. No disponía por entonces aún de una grabadora portátil.     

Los tratadistas suelen distinguir tres tipos de entrevistas: (a) la estructurada, (b) la no estructurada y c) la semi-estructurada. La primera posee un formato invariable  y fijo, que no cambia en su aplicación a distintas personas o en distintos ambientes. Es del tipo que se suele aplicar en las encuestas sociológicas  (v. gr. para el Censo Nacional de Población y Vivienda). A través de nuestras experiencias de trabajo de campo con fines etnográficos, hemos preferido siempre el empleo del tipo "no estructurado".  Más aún, confesamos que muy rara vez hemos  hemos  utilizado el tipo de  entrevista cerrada o  "estructurada" a alumnos nuestros, muy socorrida por los sociólogos  para el estudio de grupos etarios diferentes. Como antropólogos, hemos preferido, de lejos, la entrevista personal, no estructurada. Pero entendemos perfectamente  que todo depende del "tipo de estudio" que se tenga in mente y de la fiabilidad aceptable de sus resultados. 

(2)   Nuestra colección completa de unos de 280 cassettes que contiene numerosas entrevistas grabadas a pobladores y artesanos indígenas del interior de  Tarapacá y Antofagasta  (aymaras y atacameños) entre los años 1973 y 2015, ha sido entregada para su custodia al Museo Nacional de Historia Natural de Santiago de Chile, en noviembre del año 2024 a través del arqueólogo Cristian Becker, miembro de dicha institución. Nuestra primera entrevista grabada fue hecha a los dos pastores de Lirima, en su exposición del mes de julio 1974. Muchos de esos cassettes guardan valiosas entrevistas a indígenas, por lo  general, hechas preferentemente  a personas de edad madura o ancianos, depositarios fidedignos  de antiguas tradiciones en vías de desaparecer. Algún día futuro -así lo esperamos- podrían éstas ser objeto especial de estudio.  Y, sospechamos, aparecerá allí más de alguna sorpresa de tipo lingüístico o etnográfico.

De paso, señalemos aquí que entre las colecciones de fotografías  entregadas por mí al Museo Nacional de Historia Natural de Santiago a fines del año 2024, figura una cajita  llena de unas 50-60 diapos a color de todos los elementos textiles expuestos en la muestra presentada en el mes de julio 1974. Valioso obsequio del escultor  Lorenzo Berg al suscrito.

(3) Lorenzo Berg (1924-1984) escultor y artesano,  se hizo cargo de la primera Exposición de Artesanía Tradicional de la U.C. en el Parque Bustamante de Santiago de Chile el mismo 1974 con asistencia entonces de 60 artesanos chilenos. (Vea nuestro capítulo titulado: "Un notable artista en mimbre: las manos incansables del inolvidable Manzanito", editado en nuestro blog  el 18/05/2013). 

(4)  Mi tesis de título en arqueología (1970) se tituló: "Las culturas arqueológicas en Chile: Ensayo de una zonificación ecológico-cultural”. Tesis para optar al título de Arqueólogo, Escuela Nacional de Antropología  e Historia, UNAM,  México 1970. Mi tesis de Magister (M.A.) en Antropología Social tuvo por título:“Análisis demográfico de las comunidades de pescadores changos de las costas del Norte de Chile”, Tesis para obtener el Grado de Magister en Antropología Social, State University of New York at Stony Brook, L.I.,  USA.  1978.

Como se puede observar fácilmente, estas tesis no  fueron basadas en trabajos de campo o en excavaciones  previas, sino consistían en  una recopilación, análisis y cotejo de antecedentes bibliográficos, a partir de la época de la  Colonia temprana.

(5)   Mi tesis doctoral en antropología social lleva el título de:  “Historical Demography of Northern Highland Ecuador in the 16th Century”Ph.D. Dissertation, l984. Disertación  doctoral  para obtener el  Grado de Doctor en Antropología Social, State University of New York at  Stony Brook, L.I., 2 Vol., U.S.A.  1984.

(6)  Estando en Iquique  y Antofagasta, tuve la oportunidad de  entrevistar a recolectores de un  alga marina  que llaman "pelillo" (Agarophyton chilensis, antes conocida como Gracilaria chilensis) de la que se obtiene el "agar agar", aditivo viscosante muy apreciado en la industria alimenticia mundial. 

(7)  Entrevista nuestra a un leñador y carbonero en el fundo "La Leonera", (Graneros); véase el capítulo de nuestro blog:  "La elaboración de carbón de leña en los cerros de la zona central de Chile: observaciones hechas en 1983 junto al río Codegua (precordillera de Graneros)".  Editado el 29/06/2020.

(7a)  Más detalles sobre esta entrevista-conversación con  el piqueño Anselmo Charcas, se puede  hallar en  nuestro capítulo titulado:  "Apachetas en caminos antiguos: ¿simple señalética de la huella o lugar de práctica de ritos religiosos?,  editado en nuestro blog el día 20/02/ 2015.

(8) El "loco" es un molusco gastrópodo de nombre científico Concholepas concholepas,  muy apetecido en Chile y Perú. Es propio de las costas de Chile y Perú bañadas por la Corriente de Humboldt. Junto con el molusco bivalvo llamado "choro zapato" en Chile, de la familia Mytillidae (Choromytilus chorus), ambos  son los moluscos de mayor tamaño de la fauna litoral submareal presente entre Pacasmayo (Perú) y el Estrecho de  Magallanes (sur de Chile). La talla mínima de captura permitida en la legislación chilena es de 10 cm  y, en el extremo sur del país, hasta los 9 cm.  Curiosamente, en el Perú se permite su captura hasta los 8 cm. Hemos visto personalmente ejemplares arqueológicos ( en conchales de la costa en la zona central de Chile)  que llegaron a medir  hasta casi los 15 cm.

(9)   La entrevista a Timoteo Cruz López fue editada en este mismo blog https://eco-antropologia.blogspot.com  con fecha 07/04/2025. Su título: "Una entrevista-primicia: el  testimonio de Timoteo Cruz Salvatierra, antiguo  ayudante de campo del padre Gustavo le Paige,  muestra su  modo de pensar sobre la obra del sacerdote jesuita belga".

 La entrevista a Tomás Cruz Salvatierra fue igualmente publicada en este mismo blog con el título de: "Conversando con Tomás Cruz López, antiguo ayudante del sacerdote arqueólogo Gustavo le Paige: Gratos recuerdos y añoranzas del pasado", con fecha 16/04/2025.

lunes, 28 de abril de 2025

En pos de la protección y salvataje del Mineral de plata de Huantajaya como monumento arqueológico e histórico de gran relevancia para Tarapacá : Presentación gráfica de nuestra primera prospección sistemática del lugar..

Introducción

Entre los meses de mayo y diciembre del año 2010, el arqueólogo Horacio Larrain Barros y su ayudante el joven arqueólogo iquiqueño Víctor Bugueño García, realizaron un detallado recorrido por el área de la antigua mina de plata de Huantajaya, con el objeto de realizar in situ un catastro de sitios aún observables a pesar del inmenso cambio operado tras siglos de abandono. Contamos en esta ocasión con el entusiasta apoyo en terreno de la geógrafa Dianela Arroyo, quien se encargó de realizar los planos respectivos que aquí presentamos.



Fig. 1. Vista general de la antigua mina de Huantajaya de fines del siglo XIX. (tomada de Internet).

Fig.  3.  Antigua postal que muestra  una de las antiguas construcciones, tal vez la Casa de Administración de la empresa. Fechada en junio 1889, poco antes del abandono total  del yacimiento.

  TEXTO DEL EXPEDIENTE.

El documento.

EXPEDIENTE TÉCNICO Y CATASTRO DE SITIOS ARQUEO-HISTÓRICOS DEL ANTIGUO ASIENTO MINERO DE “SAN AGUSTIN DE HUANTAJAYA”, COMUNA DE ALTO HOSPICIO, REGION DE TARAPACA . (Texto original).

Dr. Horacio Larrain (Ph.D.), Víctor Bugueño García, arqueólogo, Dianela Arroyo Fernández, geógrafa.



Antecedentes.

Presentamos aquí hoy un documento redactado por nosotros el año 2010 -de esto hace ya 15 años- que fue presentado a la autoridad competente y que ha servido de base técnica para el reconocimiento oficial del sitio de Huantajaya como Monumento histórico nacional. Durante años, hemos luchado por crear conciencia en las autoridades de la Comuna de Alto Hospicio acerca del enorme valor histórico de este antiguo centro minero de época colonial y republicana, situado a corta distancia de la ciudad de Alto Hospicio y sometido a un intenso ataque por parte de huaqueros y buscadores de antigüedades. Con inmensa alegría hemos tomado conocimiento de que estesitio ha sido declarado "Monumento histórico" por el decreto nº 25 de fecha 23 de diciembre del año 2020 expedido por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la República de Chile.

.En este documento, se hace mención explícita de nuestra participación en este gran logro señalándose lo siguiente:

" 8. el arqueólogo y antropólogo Horacio Larrain estudió este sitio por más de un década, haciendo entrega a la Municipalidad de Alto Hospicio de 199 piezas inventariadas encontradas en el sitio durante sus años de estudio en el mismo, entre las que se encuentran textiles prehispánicos, loza colonial, documentos tales como cartas, sobre, naipes, además de fragmentos cerámcios de distintas èpocas, calzados, sombreros, guantes, odres para transportar agua, zurrones de cuero para trnsportar mineral, botellas, todo lo cual se entrega para ser parte de un futuro museo de sitio que la Municipalidad de Alto Hospicio proyecta implementar".

El Expediente que copiamos a continuacion, constituyó la base documental para la Declaratoria de Monumento Histórico Nacional de Chile.


(PROYECTO FINANCIADO POR EL FONDO DE LA CULTURA Y LAS ARTES 2010).


(Proyecto avalado y apoyado por el “Centro del Desierto de Atacama”  (CDA), de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto de Geografía, Santiago).


Índice.


I). Introducción.


II). Identificación, ubicación y descripción de las ruinas del antiguo pueblo minero de Huantajaya.


III). Superficie y lugar de emplazamiento del antiguo mineral de Huantajaya.


IV). Antecedentes sobre los valores históricos que justifican la Declaración.


V). Fecha de construcción y estado de conservación de las ruinas y basurales.


VI). Propietario y uso actual del sitio.


VII). Antecedentes y registro fotográfico del sitio


VIII). Informe sobre la existencia formal de proyectos que afecten positiva o negativamente el bien a declarar.


IX). Propuesta de manejo y conservación del sitio en el futturo.


I). Introducción.


El presente Expediente Técnico tiene como objetivo entregar los antecedentes  obtenidos a través de un catastro de sitios arqueológicos, realizado en el antiguo Real Asiento de Minas de San Agustín de Huantajaya, localizado en la naciente comuna de Alto Hospicio, Región de Tarapacá,  entre los meses de Mayo y Diciembre 2010.

Su objetivo concreto es dar a conocer a la autoridad competente toda la argumentación de tipo histórico, geográfico y arqueológico que a nuestro juicio sustenta la urgente “Protección de un Bien Patrimonial” en el caso de este yacimiento minero colonial por parte del Consejo de Monumentos Nacionales. Este importante sitio arqueo-histórico, en efecto, mantiene aún hoy  en buena parte  su registro material, como testimonio de la vida de hombres y mujeres de distintos grupos étnicos y etarios, que trabajaron  en uno de los más importantes minerales de plata del  sur del Virreinato del Perú. Huantajaya debe ser considerado una de las cunas de la minería metálica tarapaqueña -si no la más antigua de ellas- cuya data de explotación se remonta ciertamente a tiempos prehispánicos, habiendo sido explotado por el Inca, al decir de los Cronistas tempranos. Los primeros encomenderos españoles de Tarapacá  explotaron este mismo yacimiento,  existiendo la certeza  de su muy temprana explotación  a partir de mediados del siglo XVI. 

Durante el período colonial, la explotación del mineral conoció altibajos, con períodos de auge y riqueza y otros de  penurias  y casi abandono. Este sitio que ha transitado de la época de la Colonia a la República de Perú, y luego a Chile,  es hoy capaz de mostrarnos, entre sus vestigios y ruinas, el paso de cada uno de esos períodos vividos. Huantajaya es, sin género de duda,  un sitio patrimonial de alto valor no sólo para la historia y arqueología local, sino también para la Región de Tarapacá y el país entero.  Pues desde sus veneros salió  gran parte de la plata que financió la conquista de Chile gracias al  préstamo que hiciera el opulento Lucas Martínez Begaso, el primer encomendero de Tarapacá, a Don Pedro de Valdivia, el conquistador de Chile. 

El presente  Proyecto, financiado por el Fondo de la Cultura y las Artes, ha tenido como principal objetivo dar a conocer y enfatizar el “potencial patrimonial” de este sitio  minero, a través de un catastro detallado de sus sitios, del estudio de las posibilidades concretas de su “puesta en valor” y, sobre todo, debido a  la  urgente protección a que debe de sometérsele mediante el recurso a  iniciativas legales  para salvaguardar para la posteridad  este valioso  bien patrimonial. La razón de esto estriba en la apetencia, manifestada varias veces en las últimas décadas,  por parte de empresarios mineros  para reemprender  la explotación minera superficial y/o profunda. Actividad que, de  realizarse  in situ, acabaría con  los  testimonios que aún son recuperables  de su notable historia  y de  su valiosa arqueología. La actual ausencia de una “Declaratoria” de su notorio carácter de “Monumento Histórico” deja a este sitio a merced de nuevas destrucciones – como ya ha ocurrido recientemente en la década del 90 del pasado siglo- y lo condena, en consecuencia, a desaparecer para siempre  bajo la barreta del industrial moderno, al destruirse toda evidencia  del  rol jugado por este yacimiento en la historia  regional de Tarapacá. 


II. Identificación, ubicación y descripción de las ruinas del antiguo pueblo minero de Huantajaya.


El antiguo asentamiento y pueblo minero de  Huantajaya, se halla localizado en las estribaciones de la Cordillera de la Costa, en la Región de Tarapacá, Comuna de Alto Hospicio, a 10 kilómetros al este de la ciudad de Iquique y  a corta distancia del mar. Este pueblo se emplazó junto a una antigua mina de plata cuya data de explotación se remonta a  tiempos prehispánicos, siendo tempranamente reconocida como tal por los conquistadores españoles y explotada en la zona que hoy corresponde al  “Alto de San Simón” (cerro situado inmediato al de Huantajaya). Si bien existe una antigua tradición de la explotación Inca del mineral, los registros históricos más tempranos en tiempos de la encomienda nos hablan ya de las “minas de Tarapacá” (Ver sección histórica, más abajo).

Hacia mediados del siglo XVIII  se empieza a  hablar de “San Agustín de Huantajaya” para referirse al cerro y al asentamiento humano que se estableció a sus pies. Durante  el siglo XIX  la documentación examinada por nosotros muestra claramente  la fuerte decadencia de este mineral, el que, sin embargo, pudo sobrevivir a las dos administraciones republicanas, primero la del Perú y, tras la Guerra del Pacifico,  la de Chile.

En su apogeo en el siglo XVIII, este pueblo minero  alcanzó el honor de ser declarado “Asiento Real de Minas”, habiendo quedado registrado como tal  en planos y litografías de diversos períodos. Suscitó un alto interés por parte de  Virreyes, Gobernadores, Intendentes, y “Geógrafos” de la época, quienes se percataron de su importancia y riqueza. Durante la administración republicana fue una “Subdelegación” de Iquique y mantuvo diversos servicios básicos para su población, incluyendo una amplia iglesia  construida en madera. (Fotos  1-3), oficina de correos, farmacia y tiendas de abarrotes..

En la actualidad,  de lo que fuera el  sitio exacto del pueblo histórico de Huantajaya, sólo quedan ruinas, sus cementerios, y numerosos basurales históricos, además del cerro mismo que en sí  es parte de un rico paisaje cultural que se creó a su alrededor durante cuatro siglos. Maquinaria pesada arrasó en la década del 1990 parte de este sector, con el fin de explotar los ripios dejados en superficie por las antiguas labores.  Huantajaya es, por tanto, un importante sitio arqueológico a la vez que  histórico, manteniendo aún hoy trazas de dos cementerios, que pese al deterioro superficial, no han sido por fortuna violentados. De igual manera, se conservan prácticamente intactas numerosas labores mineras como los “piques” profundos, el sector llamado “El  Hundimiento” (descrito ya por Antonio O´Brien en 1765), y sectores del “Alto de San Simón”. Se puede ver aún hoy, en algunas de las bocaminas o entradas a los piques, el enmaderado y/o vigas que integraban la puerta de ingreso a las labores, fabricadas a la antigua usanza con azuela, tal como se hiciera durante el periodo colonial (siglo XVIII).

Un verdadero tesoro patrimonial ocultan, además,  los “basurales históricos”, correspondientes a la época del asentamiento colonial, donde es posible observar aún hoy en superficie  parte significativa del registro arqueológico sobreviviente, asociado al período colonial. Aquí se puede hallar, por ejemplo,  fragmentos de cerámicas del siglo XVIII, restos de textiles  de factura indígena, elementos confeccionados en cuero animal de la más diversa índole, documentos y escritos de la época, restos de  corrales  de mulares, basuras y restos de alimentos consumidos por la población, entre otros muchos restos culturales  que se han mantenido casi intactos  gracias a la extrema sequedad de su clima. Mediante el estudio y rescate minucioso de estos materiales culturales y eco-antropológicos, sostenemos que  es perfectamente posible reconstruir hoy día, con gran precisión, el tipo de viviendas y  el modo de vida de los huantajayinos que hicieron de este agreste y hoy desolado paisaje su hogar por centurias.  Las ruinas  de edificaciones y antiguas construcciones asociadas principalmente a bases de habitaciones, bodegas y/o polvorines cercanos a las labores y bocaminas se pueden detectar con  precisión aún hoy. Entre las edificaciones antiguas todavía en pie, se encuentran  habitaciones correspondientes al “polvorín” junto al llamado “Pique San Juan”.  Es decir, desde el punto de vista estrictamente arqueológico y sobre la base de la nutrida documentación histórica e iconográfica disponible, resulta hoy posible, a pesar de la devastación sufrida,  reconstruir el aspecto antiguo del lugar y  el modo de vida de sus mineros de los siglos XVIII y XIX.


III. Superficie y lugar de emplazamiento del antiguo mineral de Huantajaya.


Se presentan en este Expediente Técnico fotografías antiguas de Huantajaya y la cartografía preparada  ad hoc la que ha sido confeccionada durante el desarrollo de este Proyecto. Este  ha tenido por misión  reconocer, clasificar y  situar exactamente, mediante el uso de coordenadas UTM, los sitios detectados como resultado de la exhaustiva prospección arqueológica  realizada en el área. En alrededor de diez visitas consecutivas de inspección al área ocupada por el  mineral de Huantajaya, fue  posible detectar y examinar la distribución  y el contenido cultural de los  42 sitios georeferenciados en el terreno (Ver infra Informe de cada uno de ellos), permitiéndonos, de  esta suerte, establecer la relación existente entre los diferentes  tipos de registro presentes aún hoy entre las  ruinas  y remociones  de material  efectuados recientemente en este distrito minero. 


En una amplia área prospectada por nuestro equipo gracias a numerosas visitas a terreno, nos  ha sido posible reconocer al menos cuatro tipos distintos de yacimientos arqueológicos, claramente definidos  por las características de su contenido cultural, los que se mostrará a continuación en planos específicos, elaborados de acuerdo a su tipo. Se utilizó para el levantamiento de los sitios un GPS  (Geographical Positional System) Marca   Garmin, Modelo Oregon  2000. 


Como se puede observar  en las cartas que se acompaña, sobre la base de una cartografía  1: 50.000 del Instituto Geográfico Militar se insertó las curvas de nivel  cada 50 metros  (en color amarillo vivo),  propias de la topografía local, y se localizó con exactitud  mediante uso de GPS las coordenadas  UTM de los distintos tipos de sitios arqueológicos. En los Planos adjuntos,  cada uno de ellos va señalado con una simbología particular. También son visibles (en líneas de color rojo), las principales huellas o caminos que recorren el área prospectada. Los sitios arqueológicos estudiados y georeferenciados en los Planos corresponden  a  distintas funciones y/o actividades  realizadas  in situ  por los antiguos pobladores: a) función funebria  (cementerios reconocidos); b) función de explotación minera  o minería (piques y socavones); c)  función doméstica o habitacional (lugar de asiento del poblado antiguo); d)  función estructural (presencia de restos de estructuras  de trabajo, bodegas u oficinas). Igualmente, de esta manera, ha sido posible  ubicar  con exactitud  todos los yacimientos  detectados en un Plano general  y en Planos específicos  para destacar  las posibles correlaciones  que a futuro se pueda establecer entre ellos,  cuando se quisiera realizar una intervención  en este sitio patrimonial conducente a su puesta en valor definitiva  para la comunidad  de la Comuna de Alto Hospicio.


Posteriormente, en cada una de las  42 fichas  dedicadas al análisis  de los sitios arqueológicos, se  señala exactamente su  superficie aproximada, su altitud sobre el nivel del mar,  su caracterización cultural,  esto es, el tipo de  elementos culturales  más recurrente que  se puede observar en superficie y, por fin,  su afiliación temporal (cronología). Una o dos fotografías del sitio permiten formarse una idea del aspecto actual  de cada sitio lo que  ayudará en la tarea futura de  reconocerlos posteriormente en terreno.  Como el área sigue siendo sometida al impacto de visitas y saqueos por parte de vándalos, cada fotografía constituye un elemento-testigo del estado de conservación y/o destrucción actual del sitio.



A continuación, presentamos, en las páginas que siguen,  las cuatro cartas en que se ha condensado toda  la información recogida en terreno, trabajo técnico realizado por la geógrafa Srta. Dianela Arroyo Fernández, titulada en el Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, especialista en cartografía temática.



Plano 1. Localización de la totalidad de sitios prospectados según su función en el área de Huantajaya.





Plano 2. Basurales históricos y cementerios del yacimiento de  Huantajaya.




Plano 3. Sitios donde se ubican  las ruinas de construcciones y estructuras en Huantajaya.




Plano 4. Sitios de laboreo y bocaminas históricas abandonadas en el área de Huantajaya.




IV. Antecedentes sobre los valores históricos que justifican la declaración.


El siguiente párrafo  IV quiere presentar,  con algún detalle, la importancia que la documentación histórica consultada  por nosotros  ha concedido  a este mineral a través del tiempo. No pretende ser, ni mucho menos,  un historial completo del mineral de Huantajaya,  ni tampoco la descripción detallada de su explotación; tan sólo pretendemos señalar  las grandes épocas  de su laboreo y  la forma cómo los  descriptores de cada época  se han referido a él, a través del tiempo. 


1. Los cronistas: primeras evidencias de la riqueza de las provincias del sur.




El marcado interés demostrado en la conquista de los territorios situados al sur de El Cuzco, por Almagro y sus compañeros, no fue por el simple “honor” y la gloria de adquirir “nuevos territorios” para incrementar los dominios del Rey Carlos su Señor. Los bandos de Pizarro y Almagro parecían irreconciliables en cuanto a fijar los límites de sus respectivas gobernaciones, recientemente concedidas por la Corona. Ambos, ambiciosos de poder y gloria, tenían poderosos seguidores. Cuando finalmente Francisco Pizarro, el Marqués y Diego de Almagro se dividen la tierra, conforme a las instrucciones que llegadas de España en 1535, Almagro inicia el reclutamiento de compañeros de ruta, prometiéndoles gloria y riquezas y emprende el reconocimiento y conquista de los territorios del sur en busca de nuevos tierras de indios, las que constituirían el “Nuevo Reino de Toledo”. De estos afanes nos da cuenta fiel el cronista Cristóbal de Molina (Molina, 1936: 14-18).


En este afán por conquistar nuevas tierras, el espejismo de la riqueza, especialmente del oro y la plata, fue, a no dudarlo, el principal acicate. Tanto en Cajamarca como en Pachacámac y Cuzco, los españoles habían visto con sus propios ojos las planchas de oro y plata que se exhibían en sus templos y santuarios. Las “huacas” sagradas fueron violentamente saqueadas, en busca de los tesoros que acompañaban a los enterramientos de sus magnates. Era la riqueza de la tierra lo que les atraía. El capitán Saavedra, seguidor de Almagro, había sido comisionado para apoderarse de parte del tesoro que venía de Chile y que estaba destinado para el rescate de Atahuallpa, su señor, ya ajusticiado por entonces. Cristóbal de Molina es explícito al respecto:

    “El Adelantado Almagro…traía gran determinación de hacer  el descubrimiento de Chile… y él  co    con diez o doce de a caballo se fue adelante por el camino real [el qhapaqñan o Camino del In           ca]  hacia las provincias de los Chichas, cuya cabeza era el pueblo de Topiza donde dijimos que le  estaba esperando Paulo Tupa Inca y Vilahoma [señores incas de renombre]…Como el Adelantado iba cebado por la codicia y la ambición de señorear grandes reinos por la noticia que le daban los indios (de) las riquezas y gentes de Chile, no tuvo en nada la tierra en que  estaba….”

“Prosiguió el Adelantado Almagro su viaje por el camino real del Inga que guía a las provincias de los Chichas y llegó al pueblo de Topiza donde halló a los Ingas Paulo y Vilahoma, que le estaban esperando y tenían recogido  de la tierra por donde habían venido cantidad de oro y plata….( Molina,  1936:  20-21).   

La insaciable codicia por el oro y plata  que habían ya visto por sus ojos en el momento de la conquista, mucho más que  el tan mentado anhelo de “gloria”, fue  el poderoso imán que impulsó a Almagro y su grupo a   proseguir su avance al sur, a pesar de las duras condiciones del camino, donde perdieron  como setenta  caballos  y cientos de “piezas de servicio”, como llamaron a los naturales, hombres y mujeres, que enganchaban a la fuerza. (Sobre el espíritu de la conquista y sus motivaciones económicas, consúltese a  Néstor Meza Villalobos,  1936: 322-389).


2. Los primeros testimonios explícitos sobre la existencia de minerales de plata  en Tarapacá.


Una de las primeras disposiciones del Gobernador del Perú Francisco Pizarro, a medida que se avanzaba descubriendo hacia el sur del imperio inca, fue agraciar a sus soldados con “repartimientos” o “encomiendas de indios”. Fue la manera concreta de pagar los servicios de los soldados por los trabajos sufridos en la conquista. Porque “sueldo”· propiamente tal, no le tenían. En el mes de enero de 1540, Pizarro ya muy tempranamente y sólo confiando en las informaciones de Almagro y sus compañeros, a su regreso de Chile procede a entregar las primeras encomiendas en el área de Tarapacá, en premio a sus servicios. (Cf. Barriga, 1945; Larrain, 1974) La más importante, recaerá en uno de sus capitanes y fieles amigos, Lucas Martínez Begaso. En el testamento de éste, fechado en 1565 se alude, tal vez por primera vez, a la existencia y explotación de minas de plata en el área de Tarapacá (Trelles, 1988).

Pedro Cieza de León, en su Primera Parte de la Crónica del Perú, (1554) hace una referencia bastante explícita a este mineral aunque sin nombrarlo todavía por su nombre específico: “Huantajaya”, al igual que lo hiciera, muy poco después, el cronista Gerónimo de Bibar en su Crónica y relación copiosa y verdadera de los l Reynos de Chile (1558). Más tarde (1571), el cronista Pedro Pizarro (1574), primo del Marqués Francisco Pizarro, en su obra “Relación del Descubrimiento y Conquista de los Reynos del Perú” (1571). Se referirá en términos bastante precisos al mineral que él personalmente explotó durante unos pocos años:

“Y en este tiempo, descubrió Hernando Pizarro [primo de Pedro] las minas de Porco y tomó aquella rica mina que allí tiene; que destas minas y de unas questán en Tarapacá, tierra yunga, legua y media de la mar del sur [esto, es 8-10 km. del mar] sacaban plata para los Yngas, que las de Potosí en tiempos de españoles se labraron, aunque los naturales tenían algunas catas en ellas” (edición 1944: 150; destacado nuestro).

Un poco más abajo (p. 151), vuelve a referirse al tema:

“Hay otra parte que sacaban plata ansimesmo como tengo dicho, que se llamaba Tarapaca. Tiene este nombre de Tarapaca por un pueblo que ansí se llama, questá doce leguas destas minas. Están estas minas de Tarapaca en unos arenales”. (citas y comentarios en Blog personal de Horacio Larrain: http://eco-antropologia.blogspot.com   en etiquetas como  “Pedro Pizarro”, “Huantajaya”.o “minería colonial”).

En  Noviembre de 1581, Juan Lozano Machuca  en carta al Virrey del Perú  Martín Enríquez da cuenta de la existencia de este rico mineral   (Lozano Machuca, 1581).


  1. La importancia de Huantajaya durante la época colonial.


Numerosos son los autores que se refieren, ya avanzado  el período colonial,  a la explotación de este Mineral y a su notable riqueza. Entre otros, podemos citar al cosmógrafo  español Cosme Bueno (1765), al Gobernador Interino de Tarapacá, don Antonio  O´Brien, autor del famoso Plano de Huantajaya y de su “Descripción de Tarapacá” (1765);  a don Antonio Alvarez y Jiménez, Intendente de Arequipa (1792),  Vicente Cañete y Domínguez, Gobernador Interino de la Villa de Potosí,  (1787), Pedro de Ureta y Peralta (1792) y  Francisco Xavier de  Mendizábal  (1804). Ciertamente no son los únicos pero sí los testigos más importantes. 


4.   Referencias  a Huantajaya   en épocas  más recientes.



Posteriormente se referirán a este mineral diversos viajeros e investigadores, como John Blake (1842), William Bollaert (1860) y Alejandro Bertrand (1885). Excelente información posterior nos ofrecen algunos geógrafos e historiadores tempranos como Guillermo Billinghurst en su “Estudio sobre la Geografía de Tarapacá, (1886) y Vicente Dagnino en su obra “El Corregimiento de Arica (1909). No faltan tampoco referencias a este mineral en el “Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales” de Antonio Alcedo y Herrera (1786), y en los conocidos “Diccionarios Geográficos” de Francisco Riso Patrón (1880) y Luis Riso Patrón (1924), Todas ellas referencias de enorme interés.

Otros autores estudiarán este mineral, en épocas más recientes, al analizar aspectos específicos, entre los cuales no podríamos dejar de citar el excelente trabajo de Jorge Hidalgo, en su artículo: “Proyectos coloniales inéditos de riego del desierto: Azapa (Cabildo de Arica, 1619); Pampa Iluga (O´Brien, 1765); y Tarapacá ( Mendizábal, 1807). (En Hidalgo, Historia Andina en Chile, 2004). Igualmente, el estudio de tipo geológico-histórico de los norteamericanos Kendall W. Brown y Alan K. Craig intitulado. “Silver Mining at Huantajaya, Viceroyalty of Peru” (1994) y el estudio histórico de María Concepción Gavira (2005) con el nombre de: “Producción de plata en el mineral de San Agustín de Huantajaya (Chile), 1750-1804”.



Entre estas citas, sobre todo entre las anteriores al siglo XIX, nos sorprende sobre todo la docta opinión del Gobernador Interino de Potosí don Vicente Cañete y Domínguez, porque siendo él mismo autoridad en Potosí, cuyo “cerro rico” había sido intensamente explotado desde mediados del siglo XVI, reconoce la gran importancia de Huantajaya. Solicita al monarca, por las razones que allí acompaña, que este Mineral y su zona próxima sea desprendida de la Intendencia de Arequipa y anexada al Virreinato de Buenos Aires, por su mayor cercanía geográfica, para una mejor administración, y, sobre todo una más eficiente fiscalización. Era evidente y notorio, en efecto, el contrabando de plata que se realizaba en este Mineral, sea a través del puerto de Iquique, sea mediante el intercambio de productos alimenticios y pertrechos mineros (incluyendo la pólvora) con las aldeas vecinas y los pueblos altiplánicos de Bolivia Esto en evidente desmedro de las Cajas Reales donde los mineros debían pagar el “quinto real”. Problema que ya tuvo de cabeza a don Antonio O´Brien en su época (1765) lo que le costó el disgusto y molestia de los mineros de Pica y Tarapacá. Y con ello, la pérdida de su cargo.


Nuestro objetivo en este estudio.

No ha sido el objetivo de este Expediente Técnico ofrecer, ni mucho menos, una bibliografía completa sobre este Mineral, sino sólo referirnos a aquellos autores que más han contribuido a su conocimiento, estudio y difusión. Si hemos recurrido a ella, e incluso aportado unas pocas citas representativas antiguas, es porque creemos que existe una gran ignorancia acerca de la importancia de este sitio desde el punto de vista tanto geográfico como arqueológico, etnohistórico e histórico colonial. Siendo por eso mismo, probablemente, el lugar más valioso e interesante en todo Tarapacá por la riquísima documentación histórica que ostenta y por la riqueza que en sus momentos de auge aportó a numerosas familias de mineros de Pica y Tarapacá. Por esta razón a juicio nuestro el sitio y área del mineral de Huantajaya constituye, de por sí, un lugar patrimonial de primer nivel en la Provincia, probablemente, el más significativo de todos. Y como tal debe ser protegido y declarado “área patrimonial” de la Región” antes de que la explotación minera superficial o profunda y el constante saqueo por huaqueros termine por hacer desaparecer sus huellas. La arqueología y la historia regional no lo perdonarían jamás. En particular, la Comuna de Alto Hospicio, de reciente formación, carece de sitios patrimoniales de especial interés por lo que a ella le interesa sobremanera no sólo darlo a conocer a través de escritos y estudios, sino sobre todo, protegerlo y custodiarlo como bien patrimonial del más alto nivel en toda la Región de Tarapacá.

Los numerosos sitios históricos y arqueológicos detectados en nuestra prospección –que seguramente no es aún totalmente exhaustiva, dada la enorme extensión del área- todavía muestran en forma inequívoca las evidentes huellas del pasado, tanto colonial como reciente. Sus cementerios y sus extensos basurales, contienen aún – a pesar del vandalismo realizado recientemente por huaqueros locales y buscadores de “tesoros”- un riquísimo venero de información sobre los modos de vida antigua en una mina colonial, sobre los sistemas y técnicas antiguas de explotación, sobre las características raciales de los grupos étnicos que en ella laboraron desde los tiempos indígenas y sobre todo, sobre las difíciles condiciones de vida en este mineral, falto de agua y recursos.

   

V. Fecha de construcción y estado de conservación de las ruinas y basurales.




El antiguo asiento y pueblo minero de Huantajaya presentaría una data de ocupación según las crónicas tempranas y la evidencia arqueológica, desde tiempos prehispánicos, probablemente desde tiempos del Inca. El asiento manifiesta notables altibajos en su población según la intensidad de la actividad extractiva del momento. El mayor auge y su mayor población al parecer se dio durante la segunda mitad del siglo XVIII (entre 1760 y 1790).

Por tal razón es posible encontrar principalmente en sus basurales históricos y ruinas de antiguas edificaciones, períodos ocupacionales que pueden datarse por el tipo de cultura material presente aún hoy en superficie, en particular por sus tipos cerámicos y estilo de la textilería, casi perfectamente conservada. Las evidencias arqueológicas presentes se asocian claramente a los siglos XVIII (muy intensas), XIX (más débiles) y XX (escasas).

VI. Propietario y uso actual del sitio.


El área de Huantajaya situada a escasa distancia al Norte de la ciudad de Alto Hospicio (sector El Boro) por corresponder a un yacimiento minero, se encuentra hoy en condición de “propiedad minera” y su extensa superficie se encuentra dividida en varias pertenencias mineras inscritas y registradas en el “Servicio de Geología y Minas del Estado” (SERNAGEOMIN) de Tarapacá en la ciudad de Iquique.

VII. Antecedentes y registro fotográfico del sitio.




Los antecedentes históricos ya han quedado registrados en un párrafo anterior y corresponden a citas de cronistas y descriptores antiguos que se han referido con frecuencia a este Mineral de plata y su proverbial riqueza.
Se presenta a continuación un breve registro gráfico visual correspondiente al Asiento Real de Minas de Huantajaya. Entre los antecedentes existentes, se cuentan fotografías, litografías, mapas y cartografía que muestran o indican la localización e importancia de Huantajaya en la historia regional. El pequeño registro aquí presentado es sólo de carácter ilustrativo y no tiene la menor pretensión de ser completo. En efecto, en numerosos planos y mapas y planos a partir del siglo XVIII, con los famosos planos de Antonio O`Brien, aparecerá siempre en forma destacada el mineral de Huantajaya. Las fotos que siguen son tal vez las más antiguas que se conozca del pueblo minero, e ilustran con claridad la disposición espacial y forma del pueblo, sus técnicas constructivas, y su patente localización en las faldas de la ladera oriental del cerro de San Agustín, el que llegó a albergar a algunos miles de habitantes en su período más productivo (fines del siglo XVIII).


Registro fotográfico histórico del mineral.



Foto 1. Como puede observarse,  la iglesia, totalmente construida en madera y tablas, se alzaba en un plano  del terreno algo  más elevado que el resto de la población. Esta iglesia  sobrevivió hasta  Noviembre  del año 1895, fecha en que colapsó  por desgaste natural. Para entonces  la explotación del yacimiento se había  reducido notablemente, disminuyendo drásticamente su población. Llama la atención la gran altura que alcanza la torre  donde se puede observar a un grupo de personas  apoyadas en una balaustrada, en el sector de las campanas. (Fotografía  de fines del siglo XIX).  



Foto 2.  Torre y frontis de la iglesia. Fotografía  de fines del siglo XIX, procedente de un antiguo álbum fotográfico. Se ignora el paradero del original de esta foto. La elevada torre y la iglesia anexa, mucho más baja, recuerdan, vagamente, la torre e iglesia del pueblo de Matilla, que, tal vez, sirvió de inspiración y  modelo. Por cierto, los materiales constructivos  eran muy diferentes.

   

 

Foto 3. Amplia  calle principal del pueblo minero. Se observa la iglesia al fondo, enfrentando la calle. Por lo que se aprecia, todas las construcciones son exclusivamente en madera. Se observa, a la izquierda,  una casa de dos pisos. 



Foto 4. Edificio  que tal vez pudo ser   la  Casa de Administración del mineral. Foto fechada en  1889. Ostenta la arquitectura salitrera típica, semejante  en varios de sus rasgos a las casas y mansiones de la actual Avenida Baquedano de la ciudad de  Iquique.




Foto 5. Litografía del pueblo minero de Huantajaya publicada al final de  la obra del químico inglés  William Bollaert (1860);  fue dibujada por George Smith  amigo y compañero de expedición del autor, más tarde  importante industrial salitrero en Tarapacá.



Foto 6. Dibujo del mineral de Huantajaya en 1807, realizado por Francisco Xavier de Mendizábal. Se incluye al pie de éste una descripción detallada del mismo. El documento original  está en colores suaves.


Piezas cartográficas de carácter  histórico.

Se presenta aquí dos  planos de la época colonial que  nos muestran la importancia  de este  Mineral para las autoridades españolas de la época  colonial  Ambos pertenecen al siglo XVIII y fueron  hechos por el Teniente de Gobernador del Partido de Tarapacá el sevillano don Antonio O´Brien  entre  1765 y 1766.   Pertenecen al período histórico del gobierno del Virrey  Manuel de Amat y Junient (1702-1782).


Plano 1. Pieza cartográfica dibujada por Antonio de O´Brien que manifiesta toda el área del mineral de Huantajaya, en el que se puede observar el lugar del asentamiento y  en el siglo XVIII.

Plano 2.  Plano de la mina de Huantajaya y del puerto de Iquique confeccionado por Antonio de O´Brien  a mediados del siglo XVIII.


VIII. Informe sobre la existencia formal de proyectos que afecten positiva o negativamente el bien a declarar.


Existen antecedentes recopilados por nosotros de que el mineral de Huantajaya y la zona de los sitios aquí catastrados ha sido visitada con alguna frecuencia por personeros y especialistas de  compañías mineras extranjeras las que habrían recorrido el lugar, y muestreado abundantemente la zona con intenciones de poder adquirir el yacimiento para su ulterior explotación. Entre 1990 y el año 2000 se realizó por parte de una compañía explotadora chilena trabajos en gran escala para remoción de ripios superficiales cuyas leyes  parecían interesantes. Tal operación no prosperó y la empresa minera nacional se retiró del lugar y vendió sus derechos.  Varias Compañías  foráneas se han hecho presentes en estos últimos  años  estudiando la posibilidad de adquirir sus derechos de explotación.

Este hecho, constatado personalmente por  nosotros  ya en un par de ocasiones  in situ, nos lleva a la conclusión de que es imperativo y urgente velar por la protección de este bien patrimonial tarapaqueño, desde el punto de vista de la metalurgia, sin duda alguno el más representativo e importante en la Región.  Desde un punto de vista arqueológico e histórico, sin duda Huantajaya es el sitio más importante por su  abundante documentación  histórica  como yacimiento argentífero  el más importante del Virreinato peruano después del proverbial “Cerro rico de Potosí” junto a Sucre,  en Bolivia.  Es importante poder adoptar pronto medidas de protección patrimonial al sitio, dado el creciente interés que en los últimos años ha despertado para ser nuevamente explotado no sólo por  sus reservas  en plata, sino también en cobre y otros minerales valiosos. Sólo que esta vez sería haciendo uso de nuevas tecnologías orientadas a devastar y explotar todo el paisaje y por consiguiente el patrimonio arqueológico e histórico que se halla aún presente en el sitio que albergó el asentamiento minero  colonial y republicano.



IX). Propuesta de manejo y conservación del sitio en el futuro.

Tal como se ha señalado más arriba, el yacimiento minero de Huantajaya corresponde a un sitio arqueológico histórico que presenta manifestaciones y registros materiales de una intensa  actividad minera que queda de  manifiesto por medio de lugares de laboreo, campamentos, sitios de molienda u hornos de  fundición, bocaminas y piques,  y en los sitios donde se asentó  la población que trabajó por centurias  en  la explotación de plata. 

Ahora bien, toda esta  intensa actividad de antaño, ha dejado  trazas hasta el día de hoy, como se puede  fácilmente comprobar mediante el análisis de  las cuatro Cartas elaboradas en el presente Proyecto. Tal como se ha señalado arriba, a pesar de las perturbaciones observables hoy en la superficie del terreno, fruto de la remoción y acarreo de montañas de  ripios, quedan afortunadamente aún  muchas evidencias de enorme significación histórica y arqueológica que es necesario estudiar, investigar y  sobre todo, proteger para el futuro. Como modo  concreto de  realizar tal  preservación   y salvaguarda, proponemos   las siguientes medidas concretas:

1.  Establecimiento de un Museo de Sitio.  

a) En diversos países del mundo y también en Chile, cuando la autoridad  quiere valorizar y realzar un sitio patrimonial  de carácter arqueológico para destacar su significado y riqueza cultural, preservar sus sitios y evitar su futura profanación y/o destrucción,  se erige una estructura ad hoc  o se utiliza una ya  preexistente en la que se muestra  elementos culturales hallados en el lugar.

b)  No existe hoy  en Chile ningún lugar donde se exhiba, en el lugar exacto de antiguas explotaciones mineras,  a visitantes y turistas nacionales y/o extranjeros  los elementos de trabajo utilizados en la minería  colonial o aún prehispánica, los antiguos sistemas de laboreo  y fundición, y elementos propios del ajuar del minero o  del antiguo poblador.

c)  La importancia minera de Huantajaya  constituye  un verdadero ícono  en la historia colonial de Tarapacá. Pero el público de nuestra Región ignora por completo  lo que esto significó en el pasado. 

 d) En el caso que nos atañe,  conocemos a varias personas en Iquique  que tienen colecciones particulares de objetos culturales  de gran interés, dignos de figurar en un Museo y que  proceden de excavaciones,  colectas de superficie o compra. Elementos que proceden con certeza de este yacimiento de Huantajaya.

e)  Hemos visto en poder de diversos coleccionistas una gran diversidad de objetos como  hermosas petacas coloniales confeccionadas en cuero,  piezas de metal de ornamento, herramientas,  documentos históricos de la época de la Colonia, naipes,  diferentes tipos de  vestimenta y calzado,  fajas indígenas, chuspas y  textiles de diversas épocas, fragmentería de vajilla colonial y republicana, enseres en cuero y madera,  botijas y tinajas, botellas de cerveza y ron,  capachos y contenedores de agua (odres)  hechos en  cuero  de animal o en cuero de lobos marino…etc.

f) Más aún,  conocemos en esta ciudad a varias personas poseedoras de tales objetos que están dispuestas a donarlos  para ser expuestos a la comunidad. Otros objetos  pueden ser adquiridos.


La instalación de un Museo de Sitio  en  una de las zonas más característica del mineral de Huantajaya   (lugar  a definir con precisión), tendría  los siguientes  objetivos:

 

1.   Proteger el lugar  para la ciencia  y   el turismo de intereses especiales y preservarlo para  las futuras investigaciones, evitando el saqueo  de que sigue  siendo objeto  hoy por parte de huaqueros locales.

  1. Dar a conocer a visitantes y turistas  detalles  relativos a  la actividad minera del pasado  y  todos los elementos culturales que caracterizaron la  vida de los mineros en dicho lugar;

  2. Exhibir dignamente tales elementos en vitrinas adecuadas con la explicaciones que  correspondan;

  3. Fomentar entre los visitantes  la donación y/o préstamo de objetos de gran interés cultural, rescatados a través del tiempo de este mismo yacimiento. 

  4.  Atraer a profesores y estudiantes de colegios y liceos de la Comuna  a realizar trabajos de clase  en el propio lugar del Museo de Sitio, como modo de crear conciencia entre el  profesorado y estudiantado de la valía y significación de este lugar. (Cursos de Historia, Geografía, Ciencias Sociales, Economía).

  5. Ofrecer posibilidades concretas de investigación   in situ a estudiantes avanzados de las Carreras de Antropología, Arqueología, Historia, Economía o Minería  para hacer sus Tesis de Grado o Maestría. 


Los antecedentes de que disponemos, nos permiten señalar,  con bastante precisión,  aquellos lugares donde se podría instalar dicho Museo de Sitio, utilizando antiguas construcciones. 



2. Fundación de un Museo de la Plata


El establecimiento del “Museo de Sitio”  es el paso previo al siguiente: que se propone: la fundación  de un “Museo de la Plata”.


Razones que avalan este Proyecto:


a)   No existe en el país ningún Museo de estas características;


b)   Tampoco existe ningún recordatorio  o Memorial  digno de este Mineral, en el que  se  haga mención  de su importancia  para admiración de las generaciones jóvenes de esta naciente Comuna. Es ahora la ocasión de crearlo.

 

c)  Dada la bien documentada trayectoria histórica de este Mineral de Huantajaya , es obvio que  cerca de este  lugar geográfico debería erigirse un  tipo de museo de esta índole, dada la posibilidad cierta de realizar visitas guiadas al yacimiento  contiguo. El museo de sitio debería quedar  inserto en el radio urbano de la Comuna de Alto Hospicio, ojalá cerca del  área del Mineral,  por tratarse del más notable monumento histórico y arqueológico perteneciente a esta Comuna. Son sus autoridades y habitantes los llamados a cuidar y proteger para la posteridad este importante yacimiento minero del pasado, testigo de varias generaciones  de operarios, indígenas, negros, mulatos,  mestizos y blancos por espacio de cinc o siglos (desde el siglo XV al siglo XX).


 b)  Se sabe de la existencia, en poder de particulares,    de gran cantidad  los elementos culturales procedentes de excavaciones o colectas realizadas en este yacimiento, en los últimos decenios, en especial durante las faenas extractivas realizadas en la década de los 90 del pasado siglo.

  

b)   Existen, igualmente,  personas que han encontrado en este lugar monedas de plata, llamadas  “macuquinas”, correspondientes al período  1750-1790.


c) Igualmente,  se sabe  de personas que poseen “papas” de plata,  es decir, bolones de plata pura halladas en forma fortuita recientemente. Estas  extrañas formaciones geológicas, raras en el mundo, han sido  con alguna frecuencia  encontradas  en este yacimiento de acuerdo a los documentos históricos consultados por el equipo,  desde los tempranos tiempos de su explotación por los encomenderos Lucas Martínez Begaso y Pedro Pizarro, a las que aluden  historiadores  y cronistas de la época, en especial durante el siglo XVIII y XIX. (Cf. sección histórica de este Expediente). 


d)  Este Museo de Sitio debería contar con varias secciones: a) salas de exhibición de piezas; b) Centro de Documentación y Biblioteca especializada en la  historia del mineral;  d) Sala de lectura  para visitantes.  Se prepara, por el equipo,  un documento sobre este particular.


Agradecimientos.


Los autores del presente Expediente Técnico se hacen un deber expresar su gratitud hacia  las personas que  nos han apoyado decididamente en esta investigación. En la parte documental,  agradecemos el envío de materiales de archivo, fotocopias  y fotografías  por parte de  las siguientes personas: Los Drs. Alan K.  Craig y  Kendall W. Brown,  de los Estados Unidos, geólogo e historiador, respectivamente; la historiadora chilena Carolina Ponce,   actualmente  becaria en el Archivo de Indias, Sevilla;  Josefina Hepp, agrónomo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto de Geografía  (Centro del Desierto de Atacama) y Chris Hodgson, geólogo de los Estados Unidos de Norteamérica  por ilustrarnos con gran generosidad y desinterés en aspectos  referentes a la constitución geológica del yacimiento..

En la parte táctica  y de actividad en terreno, se agradece el apoyo  recibido del Señor   Edgard Lima y del Señor  Mercenorio -----  por su gran  conocimiento del área; En la preparación logística de las expediciones  dejamos constancia de nuestro especial agradecimiento a Marta Peña Guzmán  y  Victoria García Valencia.

  Especial apoyo hemos recibido de la geógrafa  Pilar Cereceda Troncoso, Directora del Centro del Desierto de Atacama de la Pontificia Universidad Católica de Chile, por facilitarnos en más de una ocasión el jeep  todo terreno del Centro para nuestras subidas al  sitio de estudio. 

 A  nuestros familiares  inmediatos, por su paciencia infinita en soportar nuestra dedicación por muchas horas a   ejecutar numerosos viajes  al yacimiento y a elaborar este Expediente Técnico en días de intensa dedicación.

Por fin, a los Concejales de la Municipalidad de Alto Hospicio y a su Alcalde, don  Ramón Galleguillos, por permitirnos  exponer  y  explayarnos sobre este tema de tanto interés para ellos, en  reunión especial de la Municipalidad.


HUANT-1

Coordenadas:

0309431

Tipo: Basural Histórico.

.

7763621

Función: Doméstica.

Superficie: 2000 m2   Altitud: 817 msnm

Período: Siglo XIX-XX.


Descripción:


Basural histórico asociado al siglo XIX con extensión  parcial hasta los inicios del XX. En superficie se observa gran concentración de materiales diversos, principalmente fragmentos de botellas, loza, madera, papel (periódicos), restos malacológicos, calzado, cuerdas y latas de conservas. 



HUANT-2

Coordenadas:

0309427

Tipo: Base de estructura

.

7763602

Función: Estructural y construcción.

Superficie: 440 m2      Altitud: 817 msnm

Período: Siglo XX, fecha imprecisa.


Descripción:


Estructura sólida de antiguas bases de cemento de una construcción mayor. Se observan pernos de bases sobre la superficie donde estuvo empotrada alguna maquinaria  pesada.  A  su alrededor se hallan fragmentos de ladrillos refractarios, escorias  de fundición y botellas antiguas testigos de una intensa actividad de fundición  de mineral efectuada in situ.


HUANT-3

Coordenadas:

0309415

Tipo: Estructura en ruinas


7763554

Función: Estructural y construcción

Superficie: 12.25 m2   Altitud: 817 m.s.n.m.

Período:  al parecer , inicios  del siglo XX



Descripción:


Estructura en ruinas hecha de argamasa de material sólido (concreto), con piso interior y muros conservados  hasta los  2 metros de alto. Al parecer,  antigua habitación usada como bodega o tal vez, polvorín.



HUANT-4

Coordenadas:

0309433

Tipo: Pique o Bocamina.


7763557

Función: Minería.

Superficie: 6 m2         Altitud: 817 msnm.

Período: mediados o fines siglo XVIII.


Descripción:


Bocamina o pique del tipo vertical profundo  junto al sitio HUANT-3. Profundidad desconocida.




HUANT-5

Coordenadas:

0309540

Tipo: Cementerio republicano chileno.


7763002

Función: Funebria.

Superficie: 1026 m2    Altitud: 829 msnm.

Período: Siglo XIX-XX


Descripción:


Cementerio histórico de fines del siglo XIX  y utilizado probablemente hasta comienzos del XX. Pudo contener no menos de 60-80 tumbas. Se hallan aún  unas 10 tumbas señaladas y distinguibles, con antiguos balcones de madera labrada sobre las tumbas . Se observa además otro número de ellas que se distinguen por sus túmulos, que fueron desarmadas,  gran parte de cuyo  material (maderas y tablas) se encuentra aún acumulado al  costado  sur del perímetro del cementerio.


Referencia:


 Fotos y comentarios sobre visita efectuada a  este cementerio en  el año 1994, en Blog  de H. Larrain  B:   http://ecoantropologia.blogspot.com  bajo   etiqueta “Huantajaya”. 



HUANT-6

Coordenadas:

0309445

Tipo: Ruinas de estructura.


7764021

Función: Estructural y construcción.

Altitud: 841 msnm.

Período:  probablemente,  inicios siglo XIX.

Descripción:


Conjunto de ruinas de estructuras, la primera de ellas corresponde a un recinto amurallado de 6,10 x 2,25 m. (13,72 m2)  y de 1,70 m. de alto. Antigua construcción probablemente usada como polvorín, elaborada en piedra bruta del lugar y cemento. 


La segunda de ellas cuyas dimensiones son 3,45 x 1,90 m. (6.55 m2) y contigua a la anterior, corresponde a una base de cemento o radier, con cuatro pernos en superficie, a modo de haber servido como base de ensamblaje de una maquina. 



HUANT-7

Coordenadas:

0309412

Tipo: Basural histórico.

.

7764002

Función: Doméstica.

Superficie: 30 m2

Período: Comienzos del siglo XX en adelante.

Altitud: 839 msnm

Descripción:


Basural histórico que presenta en superficie restos de madera, lata, vidrio (botellas), restos malacológicos de Concholepas sp., raspas de  maíz, y metal  (latas)



HUANT-8

Coordenadas:

0309420

Tipo: Basural histórico.


7763992

Función: Doméstica.

Superficie: 11 m2

Período: inicios del siglo XX en adelante.

Altitud: 836 msnm.

Descripción:


Basural histórico, en cuya superficie se encuentran desperdigados fragmentos de vidrio (botellas), restos malacológicos, trozos de cuero trabajado, madera, latas de conserva, calzado, papel, arpillera y metal.



HUANT-9

Coordenadas:

0309464

Tipo: Pique o bocamina.

.

7764001

Función: Minería.

Superficie: 15 m2       Altitud: 835 msnm

Período: 


Descripción:


Pique o bocamina del tipo vertical profundo, con presencia de montones  de ripios y desmontes a su costado.  Se desconoce su profundidad, pero se halla claramente relacionado a las ruinas y basurales contiguos.



HUANT-10

Coordenadas:

0309392

Tipo: Basural histórico.


7763929

Función: Doméstica.

Superficie: 11 m2       Altitud: 834 msnm.

Período: Inicios siglo XX en delante.


Descripción:


Basural histórico con abundante presencia de fragmentos de huesos de animales y  con evidencia  de consumo. Se suman  latas de conservas aun visibles como también,  trozos de vestimenta, calzado, botellas, metal, loza y papel.



HUANT-11

Coordenadas:

0309324

Tipo: Ruina de estructura.


7763944

Función: Estructural y construcción.

Superficie total: 104 m2    Altitud: 836 msnm.

Período: sub-actual, seguramente mediados  o fines  del siglo XX.


Descripción:


Conjunto de  varias estructuras correspondientes a una base o radier de cemento  y un estanque de agua. Aquí se instaló algún tipo de maquinaria o bomba pues hay un estanque de agua contiguo..


Ruina Estructura 1.


Base de cemento con pernos sobresalientes, donde se montó una maquinaria (bomba). Sus dimensiones son las siguientes, 4,00 m. de largo x 8,00 m. de ancho, y su orientación es Norte – Sur.


Ruina Estructura 2.


Estanque de acumulación de agua, cuyas dimensiones son 9,00 de largo por 8,00 de ancho, y 2,00 m. de profundidad aprox. 


Contigua a las estructuras se observan una concentración de pequeños microbasurales. Los que se componen de fragmentos de botellas, latas de conserva, papel, ladrillos refractarios, arpillera, zapatos, y trozos de cordelería.





HUANT-12

Coordenadas:

0309319

Tipo: Ruinas de construcción.


7763464

Función: Estructuras y construcción.

Superficie: 120 m2      Altitud: 800 msnm.

Período: fines del siglo XIX.


Descripción:


Conjunto de cuatro terrazas en descenso, que bajan por una ladera de la “Quebrada del Obispo”, perfectamente distinguibles. Presentan  una inclinación aproximadamente de 30º. Se observan pequeños muros que delimitan sus aterrazamientos y bases al parecer de antiguas construcciones. En superficie se encuentran fragmentos de loza inglesa de fines del siglo XIX.



HUANT-13

Coordenadas:

0309104

Tipo: Construcción sólida (¿polvorín?) 


7763275

Función: Estructuras y construcción.

Superficie total: 285 m2.   Altitud: 800 msnm.

Período: Fines del siglo XIX.


Descripción:


Estructura 1:


Única construcción, hoy en pie, relativamente completa salvo la techumbre que falta totalmente. Usado tal vez como un polvorín. Guarda aún en su interior gran número de bolsas apiladas, con sus etiquetas aún adheridas,  conteniendo  cientos de muestras de sondeos hechos en la década de los 90 del siglo XX. Ostenta un  tipo de construcción hecho en  mezcla de piedra nativa  con argamasa de cal (tiza)  Sus dimensiones son 3 metros de ancho por 4 metros de largo y 2 metros de alto. Se le denomina con su nombre antiguo de “Pique de San Juan” que se encuentra pintado en  el muro exterior. Se señala también  la profundidad del pique: 340 metros verticales.


Estructura 2.


Junto a esta construcción, se halla una antigua base de radier o cemento, que sirvió de piso, con  escalinatas de acceso a  antiguas construcciones no preservadas. Esta  base se halla contigua a la construcción en pie  de la Estructura 1..



HUANT-14

Coordenadas:

0309119

Tipo: Pique o bocamina. (pique San Juan)


7763274

Función: Minería.

Superficie: 6 m2 (Boca).   Altitud: 820 msnm.

Período: Siglo XVIII en adelante.


Descripción:


Bocamina del  “pique San Juan”, del tipo vertical profundo.  Su data se asocia al siglo XVIII y se halla frente a un conjunto de estructuras (HUANT-13). Se observa a su alrededor acumulación de desmontes y ripios antiguos, producto sin duda de su excavación.

Referencias:


Antonio O‘Brien.


HUANT-15

Coordenadas:

0309236

Tipo: Cementerio republicano de la  época peruana.

.

7763190

Función: Funebria.

Superficie: 728 m2     Altitud: 801 msnm

Período: Segunda década del siglo XIX  hasta   fines del  siglo XIX.


Descripción:


Amplio cementerio, sin cruces a la vista   con numerosas tumbas  carentes de restos de señalización visible en superficie. Está claramente delimitado en todo su contorno por muros bajos con un  claro aterrazamiento  o emparejado  artificial. Restos de cruces de madera y pequeños túmulos,  apenas distinguibles, delatan la presencia de tumbas, aparentemente en gran número. En su extremo NW se puede ver  una  pequeña tumba, al parecer de párvulo, abierta. No presenta todavía  otra forma de intervención  o huaqueo.

Referencias:


Dibujo de George Smith, para obra de William Bollaert ,1860.


Libro de Defunciones de Huantajaya 1832-1847

Archivo del Obispado de Iquique.


Coordenadas cuadrante del cementerio:


1)

0309252 (SE)

7763197

3)

0309234 (NE)

7763215

2)

0309220 (NW)

7763220

4)

0309237(SW)

7763102



HUANT-16

Coordenadas:

0300090

Tipo: Labor minera antigua ( Sitio “Hundimiento”).


7763409

Función: Minería.

Superficie total: 4.020 m2   Altitud: 842 msnm. 

Período: Siglo XVIII  en adelante.


Descripción:


Antiguo lugar señalado desde tiempos coloniales  (O¨Brien)  como una de las zonas más representativas de Huantajaya. Se describe como un gran  hoyo o abertura, a cielo descubierto, a los pies del cerro de San Agustín de Huantajaya, por lo que fue denominado del   “hundimiento”. Se desconoce su origen. El área que cubre este sitio abarca una superficie aproximada de 4.020 metros cuadrados. Es posible observar aún hoy en su interior restos de antiguos objetos utilizados en las faenas de trabajo desarrolladas en su interior. Entre los que se encuentran fragmentos de textiles, cerámica colonial (botijas), cuero (cordelería), genero, papel y antiguos crisoles de ensayo.

Referencias:


Antonio O’Brien,   MS (1765);  Capítulo III en su  “Descripción del Partido de Tarapacá”, 1765.


Kendal W. Brown and   Alan K.  Craig,  1994. Estos autores señalan  el descubrimiento de los cuerpos de dos obreros prehispánicos a la entrada de uno de sus piques (1994).




HUANT-17

Coordenadas:

0300924

Tipo: Pique o bocamina.


7763340

Función: Minería.

Superficie:  16 m2.      Altitud: 824 msnm.

Período: 


Descripción:


Pique o bocamina de tipo vertical profundo, cercano al sector del “Hundimiento”.



HUANT-18

Coordenadas:

0300929

Tipo: Pique o bocamina.


7763330

Función: Minería.

Superficie: 4 m2.        Altitud: 826 msnm.

Período: 


Descripción:


Pique o bocamina de tipo vertical profundo en las cercanías del sector del “Hundimiento”.



HUANT-19

Coordenadas:

0300914

Tipo: Basural histórico.


7763532

Función: Doméstica.

Superficie: 22 m2.       Altitud: 860 msnm.

Período: Fines del siglo XIX.


Descripción:


Basural histórico en superficie en. el que se observa botellas de vidrio, latas de conserva, arpillera, fragmentos de metal, restos de estiércol o guano de animal. Al parecer, este sector se asociaría a un antiguo corral o caballeriza.



HUANT-20

Coordenadas:

0300931

Tipo: Basural histórico.


7763556

Función: Doméstica.

Superficie: 22 m2.      Altitud: 862 msnm.

Período: Fines del siglo XIX.


Descripción:


Basural histórico con presencia en superficie de gran fragmentación de botellas, metal  (hierro), arpillera, latas de conserva, alambre, madera, papel, telas, restos de vestimenta. Todos estos elementos se hallan sobre una cubierta de guano o estiércol de animal. De similares características al basural descrito anteriormente y cercano a este lugar (HUANT-19). 



HUANT-21

Coordenadas:

0300949

Tipo: Basural histórico. (Zona de corrales o caballerizas).


7763563

Función: Doméstica.

Superficie: 20.4 m2.   Altitud: 864 msnm. 

Período: Fines del siglo XIX.


Descripción:


Basural histórico, posiblemente un  corral, con presencia de gran cantidad de guano de animales (mulas o caballos). Se observan en superficie embarrilados de paja o totora usados para el transporte de  botellas, fragmentos de vidrio de las mismas, fragmentos de canecos (cerámica gres) y latas de conservas.



HUANT-22

Coordenadas:

0300950

Tipo: Basural histórico. (Concentración de papeles y periódicos de época)


7763549

Función: Doméstica.

Superficie: 9.42 m2.   Altitud: 863 msnm.

Período: Fines del siglo XIX.


Descripción:


Basural histórico en cuya superficie se observa una importante concentración de papeles impresos y aún manuscritos. Entre ellos, restos de periódicos de fines del siglo XIX, envoltorios de envases , anotaciones, entre otros. Uno de los restos de papel impreso   señala la fecha de 1896.



HUANT-23

Coordenadas:

0300959

Tipo: Pique o bocamina.


7763495

Función: Minería.

Superficie:  4 m2 (boca).  Altitud: 848 msnm.

Período: 


Descripción:


Bocamina o pique vertical profundo,  cercano a la zona del asentamiento y pueblo  colonial y a los basurales detectados en esta zona.


HUANT-24

Coordenadas punto central:

0300996

Tipo: Basural histórico (Asentamiento).


7763499

Función: Doméstica.

Superficie:                  Altitud: 853 msnm.

Período: siglo XVIII – XIX.


Descripción:


Corresponde a una extensa área que cubre la zona donde se emplazó el pueblo  de data colonial, claramente asociado al siglo XVIII y que se mantuvo en ocupación hasta fines del siglo XIX. Por lo que es posible observar en superficie restos materiales propios  de la ocupación de los diversos recintos habitacionales de este sector, de distintas épocas. El área cubre varias hectáreas, siendo, tal vez,  el sitio arqueológico más grande de todo el Mineral de Huantajaya..


Referencias:


Coordenadas cuadrante:

1)

0300965

7763499

5)

0309000

7763540

2)

0300905

7763526

6)

0309000

7763510

3)

0300994

7763534

7)

0309007

7763501

4)

0309001

7763537

8)

0300991

7763456




HUANT-25

Coordenadas punto central:

0389017

Tipo: Basural histórico (Asentamiento).

.

7763419

Función: Doméstica.

Superficie:                  Altitud: 837 msnm

Período: XVIII – XIX.


Descripción:


Zona correspondiente al área de asentamiento, y en la que hoy solo es posible ver los restos de basurales históricos en superficie. Su data de ocupación al igual que el sitio anterior, corresponde al siglo XVIII, y se extendería  hasta el siglo XIX.

Referencias:


Coordenadas cuadrante:

1)

0388997

7763444

4)

0389090

7763412

2)

0388999

7763465

5)

0389053

7763375

3)

0389086

7763455

6)

0389001

7763365



HUANT-26

Coordenadas:

0389067

Tipo: Pique o bocamina.


7763329

Función: Minería.

Superficie: 12 m2. (boca).  Altitud: msnm.

Período:  probablemente siglo XVIII.


Descripción:


Pique o bocamina del tipo vertical profundo. Profundidad desconocida.




HUANT- 27

Coordenadas:

0389088

Tipo: Basural histórico.


7763337

Función: Doméstica.

Superficie: 20.4 m2.   Altitud: 822 msnm.

Período: Fines del siglo XIX.


Descripción:


Sitio correspondiente a un antiguo basural, cuyos restos corresponden a fragmentos de loza doméstica (vajilla europea), vidrio (botellas), calzado de la época, arpillera,  huesos de animales, cornamentas, Este sitio se halla junto a un antiguo pique  vertical profundo(HUANT-26).



HUANT-28

Coordenadas:

0389005

Tipo: Ruinas de construcción (bases).


7763213

Función: Estructuras y construcción.

Superficie: 554.2 m2.   Altitud: 819 msnm.

Período: Subactual. (siglo XX).


Descripción:


Gran estructura correspondiente a una extensa base de radier de cemento, en la que en el pasado se emplazó una edificación. Mantiene al costado NW una pequeña base de concreto de 1,80 x 1,80 (probablemente un  baño). El conjunto tiene dos escalas  de acceso, de 12 escalones cada una que miran hacia el oriente, y miden 3,00 metros de ancho cada una.



HUANT-29

Coordenadas:

0389013

Tipo: Ruinas de  edificación.


7763169

Función: Estructuras y construcción.

Superficie: 66 m2.      Altitud: 817 msnm.

Período: 


Descripción:


Bases o radieres de cemento, se encuentra dividida en 2  secciones (pisos)  separados entre sí.. En el centro presenta una pequeña estructura con 4 pernos sobresalientes, en donde estuvo empotrada alguna maquinaria  pesada.. 



HUANT- 30

Coordenadas:

0388995

Tipo: Ruinas de Estructura

.

7763175

Función: Estructura y construcción.

Superficie: 70 m2.      Altitud: 815 msnm

Período: reciente.  Siglo XX.


Descripción:


Amplia base  hecha en  radier de cemento en donde se emplazó una construcción (¿oficinas?) 



HUANT-31

Coordenadas:

0388559

Tipo: Pique o bocamina.


7763173

Función: Minería.

Superficie: 6 m2. (boca).   Altitud: 878 msnm.

Período: 


Descripción:


Bocamina o pique vertical profundo situado cerca de  la base  del cerro de San Agustín, subiendo por la huella  de la quebrada adjunta,  rumbo al cerro San Simón. Mantiene aún parte del emboquillado original de su entrada, elaborado en madera.



HUANT- 32 (Alto San Simón).

Coordenadas:

0388198

Tipo: Pique o bocamina.


7763074

Función: Minería.

Superficie: 9 m2. (boca). Altitud: 918 msnm. 

Período: Fines del siglo XIX.


Descripción:


Bocamina  de pique vertical con restos de estructura en su superficie.  Esta se halla en ruinas pero su construcción fue hecha  en base a rocas del lugar y cemento. Junto a esta entrada se localiza un pequeño basural, con elementos asociados a fines del siglo XIX (fragmentos de botellas, envoltorios de envases, papeles).



HUANT-33 (Alto San Simón)

Coordenadas:

0388237

Tipo: Basural histórico.


7763081

Función: Minería.

Superficie: 689.03 m2.   Altitud: 920 msnm.

Período: Fines del siglo XIX.



Descripción:


Basural junto a un gran montículo de escorias de fundición (HUANT-34). El basural presenta fragmentos de botellas, restos de vajilla europea, metal, y  restos de vestimentas  y calzado.




HUANT-34 (Alto San Simón).

Coordenadas:

0388230

Tipo: Basural histórico (Restos de escoria de fundición).


7763096

Función: Minería.

Superficie: 22 m2.      Altitud: 920 msnm.

Período: Fines del siglo XIX.



Descripción:


Sector de hornos de fundición o quema de metales. Se observa en superficie una serie de fragmentos de ladrillos refractarios, con la inscripción,  “Bute” en una de sus caras. Se encuentra junto a un basural histórico (HUANT-33).



HUANT-35 (Alto San Simón).

Coordenadas:

0388110

Tipo: Basural histórico.


7763067

Función: Doméstica.

Superficie: aprox. 200 m2   Altitud: 915 msnm. 

Período: 



Descripción:


Sitio  que presenta  basuras históricas en superficie, correspondiente a restos de cerámica, huesos de animales, madera y fibra vegetal. Este sitio ha sido particularmente arrasado por maquinaria  pesada (bulldozers) en tiempos recientes.





HUANT-36 (quebrada del Obispo).

Coordenadas:

0389417

Tipo: Pique o bocamina.


7763173

Función: Minería.

Superficie: 9 m2. (boca).  Altitud: 766 msnm. 

Período: 






Descripción:


Pique o bocamina vertical profundo localizado en la entrada de la “quebrada del Obispo”. A unos 4 m. aproximadamente  se halla un pequeño basural asociado a elementos culturales correspondientes al siglo XX (década del 50 al 60 aprox). 




HUANT-37 (Alto San Agustín).

Coordenadas:

0388076

Tipo: Basural histórico.


7763493

Función: Domestica.

Superficie: 592 m2.    Altitud: 962  msnm.

Período: Fines del siglo XIX-XX



Descripción:


Basural con fragmentación en superficie de botellas (vidrio), arpilleras, canecos (gres), envoltorios (papel), huesos de animales, latas de conservas, alambre y vajilla (loza).




HUANT-38 (Alto San Agustín),

Coordenadas:

0388164

Tipo: Basural histórico.


7763540

Función: Domestico.

Superficie: 4011 m2     Altitud: 973 msnm.

Período: Fines del siglo XIX-XX



Descripción:


Enorme basural histórico de fines del siglo XIX que está compuesto por una gran fragmentación de vidrio (botellas), latas de conserva, arpillera, telas (ropa), loza, papel, madera, huesos de animales, canecos (gres). Este lugar se encuentra contiguo a las ruinas de lo que fuera un recinto habitacional en el alto de San Agustín.



HUANT-39 (Alto de San Simón).

Coordenadas:

0388087

Tipo: Ruina de estructura.


7763366

Función: Estructura y construcción.

Superficie: 35 m2.      Altitud: 967 msnm.

Período: Fines del siglo XIX-XX.



Descripción:


Ruina de una antigua estructura compuesta por tres bases de cemento con pernos sobresalientes en su parte superior. En su parte interior se observa la presencia de nichos o cavidades donde se empotraban gruesas vigas  de madera.. Por el tamaño de la base todo indica que se habría utilizado para empotrar o montar alguna maquinaria (¿malacate?). Se observa alrededor gran cantidad de mineral fragmentado o triturado,  y también escorias  dispersas a los costados de esta estructura.




HUANT-40 (Alto de San Simón).

Coordenadas:

0388075

Tipo: Pique o bocamina.

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7763347

Función: Minería.

Superficie: 9 m2. (boca).   Altitud: 965 msnm.


Período: Siglo XVIII – XIX.


Descripción:


Pique o boca de mina con enmaderado o emboquillado de madera a la vista y aún parcialmente conservado. Las tablas que componen la entrada se encuentran trabajadas a mano (azuela), y se observan incrustados en la madera, restos de clavos coloniales (s. XVIII).



HUANT-41 (Alto de San Simón).

Coordenadas:

0388065

Tipo: Basural histórico.


7763440

Función: Doméstica.

Superficie: 5.788 m2.   Altitud: 966 msnm.

Período: Siglo XIX-XX. 



Descripción:


Enorme basural histórico, presenta gran cantidad de fragmentos de botellas, loza, huesos de animales de consumo, papel, y latas de conserva.




HUANT-42 (Alto de San Simón).

Coordenadas:

0388198

Tipo: Labor minera.


7763287

Función: Minería.

Superficie: 181.76 m2.    Altitud: 957 msnm.

Período: Prehispánico - XX



Descripción:


Antigua labor en el alto del cerro San Simón, reconocible por un enorme tajo abierto  horizontal, cuyas dimensiones son 36 metros de largo por 5 metros de ancho medio, dividido en dos secciones en las que se puede distinguir socavones menores que se internan en forma oblicua. El primero de ellos, presenta tres cuevas o socavones horizontales,  el segundo  está representado por una  labor profunda a modo de pique  en dirección oblicua  de unos 35  grados  de inclinación). 

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Fotocopia  de  página del Archivo General de Indias en que se  señala el capítulo III de la “Descripción del  Partido de Tarapacá Thenientazgo del Corregimiento de la Ciudad de San Marcos de Arica” donde se describe  específicamente del Mineral de Guantajaya. (O´Brien,   MS,  1765).  En este capítulo se hace una acabada descripción del Mineral y se analiza en detalle  los trabajos mineros realizados, desde su descubrimiento por indígenas,  tanto en el Alto de San Simón como en  el pie del Cerro San Agustín. Este documento es una pieza fundamental para el estudio de este mineral.


Bibliografía.

(Sólo se hace referencia a Crónicas o trabajos de carácter científico. No se considera aquí otros escritos  de carácter más bien folklórico, literario  o anecdótico, o de mera recopilación  sin base científica).


Bermúdez, Oscar.  1963. Historia del Salitre. Ediciones de la Universidad de Chile, Santiago.

Bermúdez, Oscar,  1975.   Antonio O´Brien: Cartografía y Labores administrativas,  Ediciones Universidad del Norte, Antofagasta.

Bermúdez, Oscar,  1986. Pica y sus nexos regionales,  Universidad de Tarapacá, Arica.

Bibar, Jerónimo de,  1966 [1558], Crónica r Relación copiosa  de los Reynos de Chile

Hecha por Jerónimo de Bibar,  natural de Burgos, Edición  facsimilar y a Plana del Fondo Histórico y  Bibliográfico  José Toribio  Medina, Santiago de Chile, Año MCMLXVI.


Billinghurst, Guillermo,  1886. Estudio sobre la    Geografía de Tarapacá,  (Páginas de un libro)”,  Trabajo escrito para el Ateneo de Iquique,  Imprenta de “El Progreso”, Santiago.

Blake, John, 1843.  “Geological and Miscellaneous Notices of the Province of  Tarapacaen “The American Journal of  Science and Arts, Volume XLIV:1-12, New Haven.

Bollaert, William,  1860. Antiquarian, Ethnological, and Other Researches  in New Granada, Equador, Peru and Chile,  with Observations on the Pre-Incarial, Incarial and Other Monuments of Peruvian Nations,  Trubner and Co. London.

Brown, Kendal W. and  Alan K. Craig , 1994.  “Silver Mining at Huantajaya, Viceroyalty of Peru”,  in Im Quest of Mineral  Wealth: Aboriginal and Colonial Mining and Metallurgy  in Spanish America (eds. Alan K. Craig and Robert CV. West, published  in Geoscience and Man. Vol.  33: 307-327.

Cañete y Domínguez, Pedro Vicente, 1952  [1791].  Guía Histórica, Geográfica, Plíica, Civil y Legal del Gobierno e Intendencia de la Provincia del Potosí, Talleres de a Editorial “Potosí”, Potosí, Bolivia.

Gavira, Maria Concepción 2005. “Producción de plata en el mineral de San Agustín de Huantajaya (Chile), 1750-1804”. Chungara, Revista de Antropología Chilena, Volumen 37, N 1, 2005. Páginas 37-57.

Hidalgo Lehuedé, Jorge,  2004ª. “Proyectos coloniales inéditos de riego del desierto: Azapa (Cabildo de Arica, 1619); Pampa Iluga (O´Brien, 1765); y Tarapacá (Mendizábal, 1807)”.  Capítulo  16 de la obra:  Historia  Andina en Chile (J. Hidalgo), Editorial Universitaria, Santiago, 2004.

Hidalgo Lehuedé, Jorge y Manuel Castillo Martos,   2004b, “Antonio de O´Brien y la explicación de los minerales de Huantajaya, sus nombres y beneficio”,  Revista  Llull,  Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, Vol. 27, Nº 58, 2004: 61-94. 

Larrain, Horacio, 1975. “Descripción de la Provincia de Tarapacá por William Bollaert”,  Traducción y Notas de H. Larrain, en  Revista Norte Grande, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile,. Vol. 1, Nº 3-4,  459-478.

Larrain, Horacio,  2010 y 2011. Varios Artículos referentes al Mineral  de Huantajaya  en su Blog. personal http://co-antropologia.blogspot.com   bajo las etiquetas “Huantajaya”, “Minería colonial”. “Mineros de Tarapacá”, “Ique-ique”. 


L    Lozano Machuca, Pedro, 1973,  [1581, 1897]. “Carta del Factor de Potosí  Juan Lozano Machuca al Virrey del Perú Don Martín Enríquez en que da cuenta  de cosas de aquella Villa y de las minas de los Lipes y de Atacama”,  en  “Una carta del Factor de Potosí: Contribución al estudio de la temprana historia colonial de los Andes meridionales” (editor José María Casassas C.),  Separata del Boletín  Nº 2-3  del Centro de Documentación [de la Universidad del Norte],  año 1972:  31-43.  Universidad del Norte, Antofagasta. 


    Meza Villalobos, Néstor,   1936: “Formas y motivos de las empresas españolas en América y Oceanía”,  Boletín de la Academia de la Historia, Santiago de Chile, Tomo  IV, Nº 7, 1936: 322- 389.                                                                   


O Brien,  Antonio de, [1765].  MS en Archivo General de Indias, Sevilla,  Charcas, Nº 490.  “Plano y Noticias del Puerto de Iquique y Minas de Guantajaya”   y capítulo  3º de su “Descripción del Partido de Tarapacá”  intitulado:  “Descripción del Mineral de San Augustin  de Guanttajaya”. 


Trelles, Efraín,   1988.  “El Testamento de Lucas Martínez Begaso”,  Historia, Vol. 23:  266:293.


Villalobos, Sergio,  1975.  “La Mita de Tarapacá en el siglo XVIII”, Revista Norte Grande, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vol. 1, Nº 3-4. 301-312.


Villalobos, Sergio, 1979,   La   Economía de un Desierto, Tarapacá durante la Colonia,  Ediciones Nueva Universidad, Pontificia Universidad Católica de Chile Santiago. 


Agradecimientos (28/04/2025).

1. Es de justicia estampar nuestro agradecimiento a quienes hicieron posible  este reconocimiento ministerial. En primer término, a mis compañeros de trabajo en el campo, el arqueólogo  Víctor Bugueño García y la geógrafa  Dianela Arroyo Fernández.
2. Agradecemos en forma particular  el apoyo irrestricto y constante de la coordinadora del Departamento de Cultura y Patrimonio  de la Municipalidad de Alto Hospicio señorita Patricia Fuentes Rojas quien comprendió, desde el principio, la gran importancia de estos estudios para  el futuro de la Comuna de Alto Hospicio y su comunidad.  Su insistencia  por conservar y preservar en la Comuna nuestros hallazgos  de tipo arqueológico y etnográfico, evitando su envío a la ciudad de Iquique, logró finalmente modificar nuestra determinación inicial de entregar  dichos  hallazgos  al Museo Regional. Confiamos en que las futuras autoridades municipales de  la Comuna de Alto Hospicio, conscientes de su importancia  cultural, pondrán por obra nuestra idea de crear,  junto a las ruinas del Mineral, un digno "Museo de Sitio" donde se pueda mostrar y exponer a la ciudadania  los objetos (actuales y futuros) rescatados en este  lugar histórico, tal vez el más importante de la Región de Tarapacá.
3. Agradezco, por fin,  el apoyo  técnico brindado por la señorita  Teresita Ugarte Peña, quien, con infinita paciencia me ha auxiliado en todas mis dudas y equivocaciones en el computador.