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viernes, 29 de julio de 2011

Geoglifos de Tiliviche: fotos antiguas y situación actual. Un puzzle arqueológico.

Fig- Vista actual del panel de geoglifos de Tiliviche obtenida en visita nuestra efectuada al lugar el día 2/07/2011. El grupo de figuras representadas ocupa una ladera que desciende suavemente hacia la quebrada de Tiliviche, por su flanco norte, aprovechando un área despejada, con un sustrato superficial blanquizco que permite confeccionar dibujos mediante adición de rocas de color negro obtenidas de las vecindades.


Fig. Quebrada de Tiliviche. Asiento de la hacienda del mismo nombre perteneciente a la familia Keith Lema, su actual dueña. Abajo, el "cementerio de los ingleses", reliquia del pasado salitrero donde yacen, bien protegidos en cuidadas tumbas, los restos de decenas de extranjeros y sus hijos pequeños, casi todos ingleses, irlandeses o europeos que laboraron en las Oficinas salitreras, entre ellos el famoso James o Santiago Humberstone. La quebrada ostenta en algunos sectores una tupida vegetación de chilcas (Baccharis sp.) y "cola de caballo" (Equisetum clandestinum) allí donde aflora el agua de vertiente, de excelente calidad y gusto. Por los flancos meridionales de esta misma quebrada y a una distancia de aproximadamente 1.8 km de la carretera actual se alza el notable conjunto de geoglifos de camélidos, estudiados en este capítulo del Blog. La presencia de esta rica vegetación en el piso de la quebrada, de vertientes ocasionales y de un pequeño curso de agua, hizo posible el normal tránsito animal y su arreo por este sector, rumbo a la costa, de lo que este geoglifo es un exponente y un testigo fiel. (Foto H. Larrain, 7/07/2011).

Fig. Foto tomada en el sector norte de la quebrada de Tana, hacia el acantilado costero, cuando la camanchaca avanza incontenible hacia el interior arrastrada por los potentes vientos del sur y surweste. Foto tomada hacia las 17 horas. Por estos lomajes se internan hacia el weste los antiguos senderos troperos por donde circularon los arreos y caravanas animales en el pasado remoto (Foto. H. Larrain, 27 Julio 2011).


Fig. 1. Carátula del libro: Arte Rupestre Chileno, publicado por el Ministerio de Educación de Chile, en Santiago, en 1983. Sus autores fueron los connotados arqueólogos Hans Niemeyer Fernández, ingeniero y arqueólogo y Grete Mostny Glaser, arqueóloga. En su época, los más conocidos estudiosos del arte rupestre chileno. En su interior (págs. 18 y 19), hay un diseño muy detallado y realista, de la pluma de Niemeyer, del estado de conservación de este panel de los geoglifos de Tiliviche de esas fechas (hacia 1975 -1980), antes de su restauración por obra de expertos de la Universidad de Tarapacá.

Fig. 2. Portada de la obra.

Fig. 3. Foto que representa un arreo de llamas en el sector altiplánico de Tarapacá, incluida en el libro de Hans Niemeyer titulado: Guia del Arte Rupestre de Chile, Editora Nacional Gabriela Mistral, como Manual de Campo de la Colección "Expedición a Chile",1977).

Fig. 4. Página interior (pg. 21) de esta misma obrita de Hans Niemeyer en la que su autor explica el sentido, significación e importancia cultural de los "geoglifos".


Fig. 5. Página de esta misma obra dedicada a mostrar el hermoso panel del arreo de camélidos en la pared sur de la quebrada de Tiliviche, la misma que mostraremos en foto reciente nuestra (Julio, 2011). Obsérvese, del medio a la izquierda, en color azul, el grabado de un felino, casi de cierto un puma (Puma concolor L.) en medio del ganado, depredando sin duda y atacando crías nuevas. En rojo, a la izquierda, aparece un personaje que suponemos sería el pastor del ganado en arreo, al parecer enarbolando una honda o huaraca. Niemeyer no se percató de que, en el extremo weste del mismo diseño, abajo, aparece otro puma, también como el anterior, caminando en dirección contraria a la marcha del ganado. Seguramente, la foto sobre la cual trabajó Niemeyer su diseño final, no alcanzó a captar con nitidez las 4 ó 5 imágenes que se encuentran al extremo poniente del conjunto (izquierda) y que en este diseño de Niemeyer se ven muy borrosas. Que tengamos noticia, esta obra de Niemeyer sería la primera representación gráfica que existe de este panel de camélidos, uno de los más bellos y notables entre los geoglifos del Norte de Chile. No conocemos ninguna otra fotografía o diseño anterior a ésta.


Enigmáticas modificaciones hechas al panel de geoglifos.

Señalábamos en un capítulo anterior de este Blog que recientemente, coon ocasión de visitas nuestras, hemos podido observar curiosas y enigmáticas diferencias entre los elementos que Niemeyer vio y describió entre 1977 y 1983 en este notable panel de geoglifos, y los elementos que allí, hoy cuarenta años después, cualquier observador puede observar hoy día. Hay varios cambios preocupantes. ¿En qué momento se hicieron?. ¿Quién los hizo?. ¿Con qué finalidad fueron hechos?. Y, por fin, ¿quién autorizó dichos cambios?. ¿O fue simplemente una desgraciada intervención de extraños con el fin de "encandilar" a posibles turistas?.

Los cambios observados.




1. El número total de figuras.

Lo primero que llama la atención es el número total de figuras dibujadas por él o los antiguos diseñadores. Si revisamos el dibujo que Hans Niemeyer nos presenta de este panel en su obrita del año 1977 (Vea Fig. ) aparecen, en el mejor de los casos, 65 elementos, algunos muy borrosos, la inmensa mayoría camélidos o llamos domésticos. Explícitamente distingue Niemeyer, mediante el empleo de colores especiales, dos elementos que mucho le llaman la atención. Se trata de un personaje humano con una túnica (pintado de rojo), situado en el extremo oriente del panel, posiblemente el pastor, provisto al parecer de una honda o huaraca. Casi en el centro, además, distingue la figura de un felino, que interpreta como un puma que va a la carrera, rumbo al este. El resto seráan camélidos (llamos). No señala la presencia de otros animales presentes.

En su obra del año 1983, hecha en colaboración con la arqueóloga Grete Mostny, Niemeyer detecta y señala en su dibujo apaisado ( tomado de fotografia propia) un máximo de 64 figuras visibles.

Los investigadores Pablo Cerda, Sixto Fernández y Jaime Estay en su trabajo: "Prospección de geoglifos de la Provincia de Iquique", presentado a las Primeras Jornadas de Arte y Arqueología, Santiago, 16-19 de Agosto de 1983, señalan la existencia de 79 figuras de las cuales 70 serían de camélidos representados, 1 personaje humano y 8 figuras indefinibles (con un interrogante). Lamentablemente, no traen ningún diseño de este panel ni en su totalidad ni parcialmente, tal vez por el enorme tamaño del friso, en contraste con la mayoría de los lugares estudiados por ellos, que sí lo traen en el texto.

En el diseño del mismo grupo de geoglifos, que aparece en la obra

Fig. Zoom hecho al geoglifo de Tiliviche, mostrando en el sector medio, a la derecha, un personaje corriendo velozmente. Según hemos podido comprobar, este elemento no pertenece ni es parte del diseño original, de acuerdo a las fotos y diseños hechos por Hans Niemeyer y publicadas en 1977 y 1983. Por tanto, resulta evidente que ha sido introducido por extraños en tiempos relativamente recientes. ¿Quién se permitió agregarlo al conjunto?; ¿con qué propósito?. Un extraño enigma por resolver. Pero, a la vez, una bofetada a la fidelidad del diseño original. En todo caso, para un observador atento, las características estilísticas de este "corredor" no corresponden en lo más mínimo a los tipos de personajes humanos, casi siempre muy estilizados y pequeños, normalmente representados en los geoglifos de la zona. Generalmente, se les dibuja en forma esquemática con trazos muy simples y en actitud estática, rara vez en movimiento y, a lo más, con algunos elementos en las manos (a veces hondas o huaracas, otras veces arcos).




Foto 6. Pequeño arreo de llamas al interior de una quebrada de Tarapacá. Fotografía en blanco y negro del afamado fotógrafo de origen alemán Roberto Gerstmann, incluida en el libro: Roberto Gerstmann Fotografías, paisajes y territorios latinoamericanos, reproducción de las mejores fotografías de Gerstmann. Obra de Margarita Alvarado, Mariana Matthews y Carla Möller, editada por Pehuén, Santiago, 2009. Obsérvese a la pastora y su hijo, arreando el corto ganado por los senderos de una quebrada tarapaqueña. (Foto hacia el año 1930).

jueves, 21 de julio de 2011

Geoglifos de Tiliviche: ¿arreo de llamas bajando a la costa del Pacífico o rito ceremonial agropecuario??.


Un panel de camélidos dibujado por los antiguos ganaderos indígenas.

Presentamos a continuación algunas fotografías recientes nuestras de este notable panel, de gran belleza escénica, probablemente, junto con los paneles de geoglifos del Salar de Pintados, los geoglifos de mayor interés arqueológico y cultural en Tarapacá. Se halla en el flanco sur de la quebrada de Tiliviche (Comuna de Camiña), Provincia del Tamarugal (Región de Tarapacá), aproximadamente a un par de kilómetros del actual puente sobre la carretera, hacia el poniente del mismo. Fue retocado por obra del arqueólogo piqueño Luis Briones y su equipo de la Universidad de Tarapacá en la década del 1980. Algunas figuras han sido dejadas al parecer deliberadamente incompletas, por falta y/o desprendimiento de parte del material de origen. Los restauradores han señalado que quieren ser fieles a lo existente, no atreviéndose, con toda razón, a aventurar su posible forma original, al hallarse hoy las figuras muy incompletas. Por desgracia, no sabemos con certeza si existen fotos más antiguas que pudieran atestiguar hoy, en forma fidedigna, su forma original. Sospechamos, sin embargo, que en el archivo Hans Niemeyer, del Museo de Historia Natural, habría fotografías que sirvieran de base para su diseño, publicado en 1983, al que nos referiremos luego.

El diseño de este panel obra del arqueólogo Hans Niemeyer (1983).

Existe, afortunadamente un cuidadoso diseño a pluma hecho por Hans Niemeyer, seguramente en base a sus propias fotografías, el que aparece en su obra: Arte Rupestre Chileno, (autores Grete Mostny Glaser y Hans Niemeyer Fernández), Publicación del Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, Serie El Patrimonio Cultural Chileno, Coleccción Arte Chileno, Santiago, 1983). En las páginas 18-19 se, a doble página, exhibe el valioso conjunto o panel. En el dibujo de Niemeyer logramos distinguir hasta unas 70 figuras representadas, algunas de ellas apenas insinuadas. Este dibujo a pluma, conociéndose la acuciosidad de su autor, no nos cabe duda que fue hecho con el mayor esmero y prolijidad. Presenta algunas claras diferencias con la restauración hecha por Luis Briones en la década del 80 (¿ al parecer hacia 1983?) del pasado siglo, diferencias que señalaremos próximamente en otro capítulo de nuestro Blog mediante un análisis más fino y detallado. Dado que este diseño data muy probablemente de antes del 1983 (año de la publicación del libro de Niemeyer y Mostny) y por cierto, antes de la intervención de L. Briones, tiene ya algo más de 30 años de existencia y debería constituir una buena base para una nueva y más afinada y ojalá definitiva restauración, que corrija algunos errores precedentes.

El método de "dibujo" utilizando elementos propios del lugar.

El "arte" de esta técnica de grabado, en Tiliviche, se basa en los siguientes elementos:

a) la presencia de una superficie de terreno bastante lisa, de colores muy claros (blanco, o beige suave) que permite dar realce a las figuras sobreimpuestas. En el caso concreto de las escenas de camélidos de Tiliviche, la superficie actual está ocupada por profundos estratos cineríticos (de cenizas), originadas por antiguas erupciones volcánicas que afloran aquí - y en muchos sectores de esta zona- y muestran un aspecto blanquecino. Estas formaciones blancas o blanquizcas están constituidas por lo general por carbonatos de calcio, semejantes al yeso. Al tacto, se constata un polvo sumamente fino que con ocasión de vientos huracanados o vendavales se eleva y forma trombas, a veces muy impresionantes, de aire y polvo ascendente, causadas por bruscas diferencias de temperatura sobre la pampa. Este polvo blanco, o gris es llamado localmente "chusca".

b) Estas superficies "dibujadas" ha sido elaboradas para ser vistas desde la distancia, razón por la cual normalmente han sido diseñadas en laderas suaves de cerros o en paredes o acantilados muy visibles de quebradas. Es el caso presente. De cierto no están hechas para ser observadas de cerca sino de lejos, desde algunos centenares de metros, por lo que se presume que sus autores las dibujaban para ser observadas e "interpretadas" - porque obviamente constituyen una forma de código- por los transeúntes o viajeros que solían pasar siempre por senderos cercanos, muy traficados.

c) Es indispensable la existencia y abundancia de piedras presentes en las cercanías, de colores oscuros o negros, que permitan diseñar tanto el contorno de la figura como el relleno de la misma. Algunas veces se traza sólo el contorno de la figura, como en el caso del "shamán del Cerro Unita"; otras, se rellena totalmente la figura como en el caso presente en Tiliviche o de los geoglifos del sitio de Pintados (sur del Tamarugal). Aquí no se hace extracción del material subyacente, sino solo adición y acumulación de la piedra volcánica color oscuro, que finalmente da la forma buscada.

d) Suponemos que el tamaño de las figuras estaría en función directa de la distancia del posible observador (¿o adorador?) . Figuras de gran tamaño, como en el caso específico del Shamán del Cerro Unita, camino al poblado de Tarapacá, muy probablemente estaban destinadas a ser observadas y, tal vez, veneradas también desde muy lejos, constituyéndose las figuras como "genios protectores" para el observador que laboraba en las melgas agricolas en plena pampa, a lo lejos hacia el poniente, bajo su constante "amparo" y protección.

e) Es evidente que un requisito sine qua non para la realizacion de estas figuras, es la presencia de una superficie lisa, libre de obstáculos, con ausencia total de vegetación o de grandes rocas en el área. Es decir, la superficie debe estar libre de elementos perturbadores de la vista y, en lo posible, muy plana y en declive. De otro modo no podrían ser vistas con precision desde lejos. Por eso son siempre dibujadas lejos de las corrientes de agua, lejos de las zonas vegetadas, incluso lejos de zonas sujetas a torrentes eventuales o huaycos. Se busca siempre superficies intocadas por las inclemencias del tiempo. La idea básica es la de "permanencia" y/o la "perdurabilidad" en el tiempo. Estas figuras fueron hechas "para durar", con el propósito explícito de " perpetuarse" en el tiempo. Lo que efectivamente han logrado plenamente.

¿Qué significaban para los antiguos?.


¿Eran señas indicadoras de determinas vías o rutas, para no errar el camino, al modo una señalética moderna como anotó ya en la década del 60 del pasado siglo el arqueólogo piqueño Lautaro Núñez?. ¿Advertían, tal vez, respecto de la presencia cercana de agua o alimento para los animales?, ¿Indicaban, a lo mejor, lugares de descanso, de corrales para el encierro del ganado transeúnte? ¿Indicaban a veces o sugerían tal vez la presencia de algún peligro, de posibles ataques de felinos carniceros?. O, ¿eran, tal vez, posibles lugares de realización de cultos, ceremonias o ritos relacionados con sus animales y su traslado feliz a lugares más alejados, para alejar posibles peligros?. A la verdad, no lo sabemos con certeza. Las respuestas actuales de los científicos son meras especulaciones, más o menos coherentes, y se suelen basar, a lo más, en analogías etnográficas, es decir, en procedimentos semejantes usados por pueblos ganaderos actuales o relativamente recientes, de los cuales han quedado testimonios escritos o gráficos. Y este método de inferencia es perfectamente legítimo, bajo algunas condiciones básicas. Pero, con sinceridad, nunca podremos saber qué significaron éstos exactamente para los pueblos antiguos. Casi seguramente, cumplieron varias finalidades a la vez. Una de ellas, posiblemente, la señalización de existencia de recursos de variada índole en sus proximidades. (Sobre este espinudo y delicado tema, hemos escrito un nuevo capítulo en este Blog, en el mes de Agosto 2011, a propósito de los geoglifos de Tiliviche).


Fig. 1. El paisaje general de la quebrada de Tiliviche y sus flancos, en cuya parte superior (parte media de la diapositiva) se puede apreciar un conjunto abigarrado de dibujos hechos siguiendo una misma técnica: la superposición de piedras de color oscuro, de origen volcánico, formando el diseño que interesa retratar, el cual destaca por contraste sobre el suelo de colores muy claros. Se puede apreciar algo más de 50 figuras, en su inmensa mayoría de camélidos. Pero también es dable observar un personaje en ropaje ceremonial (?), otro ser humano corriendo (¿un pastor?) y, al parecer, algunos perros. A primera vista, se trataría de una magnífica escena de arreo de animales posiblemente con ayuda de perros adiestrados. Así lo ha considerado L. Briones que ha denominado a este friso como "la caraavana". Las figuras no poseen todas las mismas dimensiones; algunas son notablemente más grandes que otras. Y esto debe tener también su significación particular. ¿Sugerirán, tal vez, las figuras de camélidos de mayor tamaño la presencia de los machos guías, los reproductores del ganado, quienes encabezaban el grupo?. Tal vez; a la verdad, no lo sabemos. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig.2. Se puede observar el flanco abrupto de la quebrada de Tiliviche y la escuálida vegetación de chilcas y pillallas y algunos pimientos (Schinus molle) dispersos en el piso de la quebrada. Poco más arriba, en el suave declive descendente de coloración gris, se ve el cúmulo de animales representados, formando un abigarrado conjunto, aparentemente arreado por su pastor cordillerano y sus perros. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).


Fig. 3. Las "tropillas" de camélidos han sido representadas mediante la adición y acumulación de pequeñas rocas negruzcas, de origen volcánico, presentes en las cercanías. Toda esta área ha sido objeto, en períodos geológicos muy antiguos, de violentos procesos de un volcanismo muy activo, cuando surgía y se levantaba la Cordillera de la Costa, que esparció millones de toneladas de cenizas y rocas oscuras por toda la región. El color blanco o ceniciento suave, se debe, precisamente, a la acumulación y depositación masiva de cenizas antiguas, las que presentan diversas tonalidades de colores. (Foto H. Larrain, 02/o7/2011).

Fig. 4 Un fragmento del friso de la ladera muestra a algunos de los grandes camélidos representados. En la parte superior se puede observar a un pastor corriendo velozmente a juntar, tal vez, el ganado que se conducía mediante arreo hacia la costa de Pisagua. Sobre este extraño personaje, haremos después un comentario especial, pues este diseño no existía en las primeras y màs antiguas representaciones gráficas de este panel de Tiliviche (Foto H. Larrain, 02/07/2011).


Un conjunto de llamas dibujadas en los flancos de la quebrada de Tiliviche.

En la pared sur de la gran quebrada de Tiliviche, que marca el inicio geográfico y geomorfológico de la extensa Pampa del Tamarugal por su sector norte, y a un par de kilómetros de la carretera Norte-Sur, se halla un soberbio conjunto de "pinturas" o "Pintados" perfectamente visibles desde la ladera Norte de la quebrada. Son los que hoy llamamos en la jerga arqueológica: "geoglifos", es decir, dibujos (glifos) hechos en la tierra (Geos). El viajero que viaja por la carretera panamericana de Arica hacia Iquique, muy poco antes de descender a la quebrada de Tiliviche, debe desviarse un poco a su derecha (hacia el Este) para tomar una huella de tierra que le acerca al borde norte de la quebrada. La huella desciende, pero el punto ideal de observación es desde el alto del acantilado, y la hora ideal para apreciar este maravilloso conjunto es hacia las 17.00-18.00 hrs, cuando el sol ya está bajando y los ilumina directamente y en plenitud. Los camélidos americanos allí representados, son, sin la menor duda, llamas (Lama glama Lin.) que en caravana, aparentemente, se dirigirían a la costa. Esta es la primera explicación que se ha dado a este riquísimo panel: un arreo intencional de llamas.

No se trata de guanacos, los que se podía eventualmente también observar en dichos parajes, a juzgar por la existencia de senderos de éstos. Las fotos que exhibimos y comentamos aquí fueron tomadas el día 13/07/2011 en dicho lugar. Posteriormente, el 22/07/2011 hemos vuelto al lugar, en compañía de la familia Hargous Larrain, hijos y nietos de mi hermana Isabel Larrain Barros. En esta segunda visita al lugar hecha hacia las 11.00 hrs de la mañana, la visibilidad era visiblemente menor y las fotos tomadas, de inferior calidad a las primeras.

¿Para qué dibujaban los antiguos estos trazos en las laderas de los cerros?

Desde los tiempos del inglés William Bollaert y su afamada obra del año 1860: Antiquarian Ethnological and other Researches..., publicada en Londres (Trübner and Co.), químico de las Salitreras tempranas y narrador de fuste de la historia, geografía y etnografía local, los científicos y viajeros se han preguntado exactamente lo mismo. ¿Qué representan?. ¿Por qué las hacían? ¿Por qué allí y no en otro lugar?. ¿Eran ellas parte de un código secreto de comunicación entre viajeros de una misma cultura? ¿Podremos algún día descifrar su contenido?.

A propósito de un conjunto ceremonial, con características de un "santuario", lleno de petroglifos inscritos en rocas en una ladera junto al pueblo de San Lorenzo de Tarapacá, nos hemos hecho la misma pregunta. Puede Ud. consultar el capítulo de este Blog denominado: "Un enigmático santuario de representaciones rupestres junto al pueblo de Tarapacá" publicado con fecha 13/08/2010. Allí hemos discutido el punto y aportado alguna bibliografía ilustrativa. Leyéndolo atentamente, tal vez lleguemos mejor dispuestos a analizar y admirar este sitio arqueológico de representacioners rupestres de gran interés, pleno de vida y oculta significación.

¿Qué se puede ver en las fotos tomadas al panel?.

Constatemos primero lo que vemos aquí, en las abruptas laderas que caen al sector sur de la quebrada de Tiliviche. Las fotos que siguen son elocuentes.

1. La inmensa mayoría de las figuras representan a camélidos (llamas). Casi todos se muestran en la misma posición de viaje caminando hacia el oeste (la costa). Por tanto se trataría a primera vista, , de la representación de un arreo organizado de un rebaño de llamas.

2, A l parecer hay solo dos ó tres figuras humanas en todo el panel: una, situada a la izquierda (al Este del panel) que parece extender al cielo sus brazos suplicantes, dotada de una amplia túnica, que pareceria ser un shaman o sacerdote y el otro, un personaje o pastor que corre velozmente hacia el oeste, como siguiendo a los animales. Este último se puede ver en la Fig. 4, al medio arriba. Esta es la única figura en movimiento en todo el panel y nos plantea un problema que analzaremos después.

3. Al parecer hay uno o dos perros, (¿o zorros?) de muy pequeño tamaño, distinguibles por su cuello corto y larga cola, que se mezclan con los auquénidos. Estos, curiosamente, son representados en este panel corriendo en un sentido diferente a los llamos, esto de W a E. Lo que evidenciaría que su función era volver a buscar a los llamos rezagados del rebaño. para forzarlos a tomar un mismo rumbo, en dirección a la costa de Pisagua.

4. No hay en este panel representaciones de tipo geométrico, o de otros signos (v.gr. soles, espirales, escalerados, la chakana) tan comunes éstas en otros paneles, como en el caso tipo del sitio de Pintados, signos cuyo significado nos deja perplejos. Por tanto, todos los signos dibujados aquí son naturalistas, y de por sí reconocibles.

5- Todas las figuras han sido hechas exactamente con la misma técnica de relleno completo del contorno conuna misma roca volcánica de color negruzco, y parecerían ser, por tanto, contemporáneas.

6. La única diferencia observable entre las figuras, además del tipo de ser allí representado (hombre, camélido, puma o perro), es su tamaño respectivo. Hay unas pocas muy grandes y muchas, pequeñas. No sabemos explicar tal diferencia de tamaño. ¿Las más pequeñas, serían obras de artistas niños ? .¿O serían representaciones de crías jóvenes?. No es del todo imposible.

7. Se observa en varios lugares del panel ciertos pequeños pero difusos amontonamientos de piedras pequeñas que sugieren que, al parecer, hubo más figuras representadas, hoy por desgracia irreconocibles.

8. La única figura en franco movimiento es el personaje humano, seguramente un pastor, que se dibuja en veloz carrera hacia el oeste. Éste está notablemente bien representado en su movimiento. Todas las demás, son estáticas o aparecen en un movimento muy lento hacia el oeste. Sobre este personaje enigmático, tan diferente al resto y tan fuera de lo común, haremos algunas reflexiones más tarde. ¿Pertenece esta figura al panel original o ha sido "incorporado" con objetivos no confesados?. Trataremos de dilucidar este auténtico puzzle.

9. Las laderas donde se realiza la obra de arte no son escarpadas, sino por el contrario, presentan un suave declive de caida hacia la quebrada, tal vez no mayor a los 8-10º de pendiente. Cualquier pendiente más brusca habría, a la larga, causado daños a las figuras por efecto de las lluvias eventuales. Lo que significa que los artistas de este panel era perfectamente conscientes de que había que buscar y seleccionar las áreas menos expuestas al daño por efectos climáticos, cuyos vaivenes conocían perfectamente por experiencia, ciertamente mucho mejor que nosotros hoy día.

10. Por fin, de la posición de estos geoglifos, podemos probablemente inferir que la senda habitual a la costa de los comerciantes o ganaderos andinos era antaño siguiendo el borde norte de la quebrada, no el borde sur. Desde allí, al enfrentar a las figuras tal como las podemos ver todavía hoy, podían seguramente entender su mensaje, hoy oculto para nosotros, o, tal vez, venerar y reverenciar sus figuras, que cual seres protectores y benéficos, tutelaban desde el otro lado su andar cansino hacia la costa. Si esto es así, tal vez estén todavía visibles los rasgos de antiguos senderos troperos que avanzan hacia la costa por el borde norte de la quebrada, como sospechamos. Tarea de interés para futuros arqueólogos que tomen en consideracion estos argumentos, claramente de corte eco-antropológico.

11. La ubicación tan "estratégica" de este panel, no sólo desde el punto de vista geomorfológico (selección de la suave pendiente adecuada), sino también ecológica (detección del sitio donde abundaba la roca color oscuro, volcánica que le serviría de relleno para las figuras) es digna de destacar aquí. Es decir, aquí se puede apreciar la búsqueda deliberada de la "permanencia" y de la "supervivencia" del rasgo cultural. En otras palabras, se constituye un lugar especial, como una especie de "santuario", hecho "para durar" a través del tiempo. Por eso trazan sus figuras en lugares donde éstas no corran el peligro de destrucción por causa de deslizamientos o escorrentía eventual. Lo que nuevamente nos arroja signos claros acerca del conocimiento profundo que estos antiguos pastores y agricultores tenían de las características (positivas y negativas) de su ecosistema, tanto local como regional.

12. Discutible para algunos es la presencia de felinos, o sea, pumas (Puma concolor L 1771) en este panel. Si analizamos con cuidado el diseño de Niemeyer, publicado en 1983, habría en nuestra opinión, no uno, sino dos felinos dibujados: y ambos caminan en dirección contraria a la marcha de los camélidos, es decir, de oeste a este. Uno camina lentamente (sector a la derecha del panel y el otro, va corriendo (sector medio). Para Niemeyer, su presencia allí era evidente y así lo dice en su obra de 1983, páginas 18-19. Para Luis Briones (com. personal 25/07/2011) no habría felinos representados, sino sólo camélidos. Hoy día el puma nunca ha sido visto en estos sectores, pero seguramente se le vió en el pasado, cuando éste era más abundante. Hoy todavía suele presentarse en sectores altiplánicos, tal como consta a lugareños de la familia Lucas que lo han observado recientemente (2010) en el Salar del Huasco, depredando sobre crías jóvenes de llamas y alpacas, cuyos cuerpos destrozados hemos visto (Noviembre 2010).

La presencia de pumas atacando otrora a crías jóvenes de un arreo de llamos, es perfectamente posible e imaginable. El pastor que hace de guía, premunido a lo más de una honda y un par de perros, no es capaz de impedir el ataque furtivo de pumas hambrientos. Porque en esa región este felino no tiene prácticamente nada que comer, excepto algunos roedores en el piso de la quebrada. La presencia de hatos de llamos en lento movimiento, llevando consigo crías nuevas, que pueden ser fácilmente acechadas durante la noche, era para ellos un evidente y atractivo festín.



viernes, 15 de julio de 2011

¿Arqueólogos o huaqueros?. Una visita a un sitio arqueológico del período arcaico en la costa norte de Tarapacá.



Presentamos a continuación un conjunto de fotografías tomadas el día 2/07/2011 en nuestra visita de prospección a un sector de la terraza litoral situado varios kilometros al Norte de la desembocadura del río de Pisagua o Tiliviche, donde se observó una excavación a todas luces defectuosa, sujeta a fuerte crítica, y realizada hace poco tiempo, presuntamente por "expertos". Dado que el sitio tiene un evidente valor patrimonial para la comunidad vecina de Pisagua, el hecho nos alarma y nos induce a denunciarlo ante la opinión publica culta y ante la Oficina de Monumentos Nacionales. Lo que hemos visto y examinado dicho dia nos obliga, como arqueólogos de la Región, a alertar a las autoridades y a denunciar sin tapujos el hecho.

Fig. 1. Fuerte declive E-W muy perceptible en la terraza marina con un ángulo aproximado a los 15º, subiendo en las cercanías del área arqueológica hasta el piedemonte. Se encuentra repleto de sedimentos de ripios arrastrados con motivo de fuertes lluvias producidas en la costa. Se observa, al fondo, un claro abanico pluvial formado por la caída de rocas y ripios desde la quebrada próxima, por efecto de lluvias eventuales. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 2. Visión del lugar de sur a norte. Sector bajo, casi plano, de la terraza marina donde se ubica el yacimiento arqueológico del período Arcaico. Se halla a 26 m. por sobre el nivel del mar. Se observa la presencia de varias estructuras que conforman un pequeño conjunto habitacional. Probable lugar de vivienda ocupada por dos ó tres familias extensas. Llama la atención, hacia la parte media de la foto, la presencia de un gran montón de material arneado por los excavadores, dejado abandonado tal cual in situ. Obsérvese la piedra de moler( metate) en canto rodado de playa, abandonada en el lugar. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig. 3. Acercamiento al sitio. El área junto al observador de la izquierda, que tiene un cuaderno en la mano, fue excavada en gran parte; el área situada fente al observador de la derecha, ha quedado aparentemente (?) intacta. Superficie aproximada total: 100- 120 m2. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 4. Conjunto habitacional situado a escasos metros y al poniente del anterior. Éste ha sido totalmente removido por "arqueólogos", sin dejar una sola piedra en su lugar. Semeja así un pequeño cráter de volcán. Resulta totalmente imposible hoy reconocer el aspecto y forma del conjunto habitacional. antes de su intervención reciente. Sólo queda un profundo hoyo y, a sus costados, montones de material procedente del sitio arneado. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 5. Sector intervenido en la excavación, dejando a la vista todas las bases de los muros de las viviendas. El hoyo visible a la derecha, es producto de la misma excavación, en busca, sin duda, de la mayor profundiad del yacimiento. Este "hoyo" constituye hoy un fuerte aliciente para que futuros "huaqueros" sigan el mismo ejemplo. ¿Por qué se ha dejado a la vista el resultado final de la excavación?. ¿Para atraer, tal vez, a otros excavadores furtivos?. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig. 6. Esta foto, como una anterior (Nº 2), señala la presencia del gran montón de material cernido por arneros, como producto de la excavación. Los "arqueólogos" ni siquiera se dieron el trabajo de hacer desaparecer este material ya cernido, esparciéndolo más lejos, o -como debió hacerse- devolviéndolo a su lugar de origen. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 7. Como en la Fig. 4, vemos aquí un gran montón de ripios cernidos con el empleo de un arnero profesional, dejado completamente a la vista. ¿Pensaban, acaso, volver al día siguiente?. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig 8. Aspecto general del área. Revisado minuciosamente por nosotros el entorno inmediato de las antiguas viviendas, no se halló ninguna traza ni de artefactos y ni de lascas de sílex o basalto, de donde presumimos que los "expertos" se llevaron todas las evidencias culturales de este yacimiento. ¿Dónde están hoy depositadas?. En el Museo Regional de Iquique se desconoce su paradero. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 9. El conjunto de viviendas, todas de planta cuadrada, es de sumo interés arqueológico, porque habitualmente los portadores de la "cultura Chinchorro" conocidos en la zona norte construían viviendas de planta circular u oval. Razón demás para proteger y conservar este sitio y haber evitado su casi total destruccción por la mano de "expertos". (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 10. Forma de excavación de este pequeño complejo habitacional. Un gran hoyo practicado para lz extracción del material de relleno, el que se deja in situ para quien sabe quién. ¿Por qué se le dejó al descubierto, como evidente cebo de atracción para otros buscadores de "recuerdos"?. (Foto H. Larrain, 002/07/2011).


Fig 11. Se puede observar aquí la parte menos intervenida del conjunto habitacional primitivo, el que esperamos sirva en el futuro para realizar excavaciones conforme a cánones científicos más estrictos y para beneficio socio-cultural de las comunidades humanas aledañas. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 12. Los muros han sido cuidadosamente elaborados utilizando piedras planas, alargadas, claramente seleccionadas, puestas como bases e instaladas en forma vertical. Se observa en su factura un cuidado especial por buscar las caras planas de las piedras, traídas de la orilla marina próxima, para afianzar y consolidar el muro. La cubierta o techumbre fue confeccionada, muy probablemente de cueros de lobos marinos, o, tal vez, de huiros entrelazados en capas superpuestas. El material para las vigas pudo provenir de troncos de la cactácea Eulychnia iquiquensis, que hasta hoy existe y sobrevive en la parte alta de las laderas, sobre los 500-600 m. de elevación. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig. 13. Vista de N a S de la franja costanera situada al Norte de la desembocadura del río Tiliviche o de Pisagua. Tomada al atardecer. En el extremo sur de la playa, donde desembocan esporádicamente las aguas de la quebrada de Tiliviche, se encuentra el valioso yacimiento hispánico de Pisagua Viejo, instalado sobre un antiguo conchal indígena de gran potencia, ambos hoy en total y vergonzoso abandono. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig. 14. La cercanía inmediata a un sendero actual fuertemente traficado por pescadores y mariscadores y a una bien marcada huella de vehículos, hace de este sitio del Arcaico un punto extraordinariamente vulnerable ante futuras intervenciones no deseadas. Se impone, por lo tanto, alguna forma urgente de conservación y protección de este sitio, circunstancia que los "arqueólogos" que lo han "masacrado" sin piedad no han tomado en cuenta en sus cálculos. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).


Fig. 15. Hermoso entorno natural del área cercana al yacimiento. Dos islotes cubiertos de guano blanco que protegen una hermosa y tranquila playa de arenas de color claro. Hacia el sur, se puede divisar la Punta Pichalo, situada al extremo sur del actual puerto de Pisagua, sitio de excavación de un potente conchal por el arqueologo norteamericano Junius B. Bird en el año 1942 (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 16. Aspecto de la terraza litoral cubierta de gravas y rocas desprendidas del acantilado y piedemonte por los huaycos ocasionales. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig. 17. Acercamiento al lugar excavado (Vea Fotos 3 y 17, arriba) en el conjunto de viviendas del Arcaico. El área recién excavada fue dejada tal cual, "a la buena de Dios", como decimos, por los excavadores antes de abandonar definitivamente el sitio. ¿Regresarán, tal vez algún día, a "limpiar" o "mitigar" los efectos de su desgraciada intervención?. (Foto H. Larrain 02/07/2011).

Fig. 18. Vista cercana de los muros, perfectamente alineados, de la antigua vivienda. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 19. Conjunto enteramente arrasado por los excavadores que no han dejado literalmente "piedra sobre piedra". Ubicado al lado de la huella de vehículos, este sector del yacimiento está condenado a la desaparición. Como suponemos que no se posee fotografías tomadas antes de la intervención, quedará siempre el misterio acerca de su forma original, funcionalidad y relación arquitectónica con el lugar vecino de viviendas cuadrangulares.. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 20. No queda claro qué información se pretendió conseguir al profundizar con este hoyo, la superficie en la base de la vivienda. Pero, ¿por qué - nos preguntamos nuevamente- se dejó todo a la vista al término del trabajo , como si alguien en el futuro no se sintiera tentado a seguir excavando allí mismo en busca de algún trofeo?. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).


Fig. 21. Vista del cuadrilátero de una vivienda, desde un extremo. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 22. Perfecto alineamiento de las piedras alargadas (cantos rodados de playa) utlizadas como base de la primitiva vivienda. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Fig. 23. Parapeto o recinto protegido de pescadores, adosado a un roquerío del extremo sur de la playa contigua. Esta construcción, de data claramente arcaica, se encuentra a varios centenares de metros al Norte del yacimiento anteriormente descrito. Hoy ha sido usado como letrina por los pescadores o buzos mariscadores. Se halla apenas a unos 2- 3 m. por sobre el nivel del mar y no es una vivienda propiamente tal, sino un sencillo reparo para el fogón de los pescadores arcaicos. Sin embargo, denota un sistema constructivo muy inteligente, utilizando como argamasa de las piedras planas elegidas, una mezcla de cenizas de huiros, arena y agua salada del mar. Este pegamento se endurece de modo notable, tal como se puede apreciar por la sobrevivencia del sitio, tras el ataque de muchas marejadas y maremotos ocurridos a lo largo de muchas centurias. El muro de piedras de playa, de un ancho medio de unos 40 cm., se extiende por espacio de 3.0 m. de largo en dirección Este, con un altura actual máxima de 1.20 m. sobre el suelo. Varias piedras hoy caídas al pie del muro, delatan probablemente que éste haya sido originalmente algo más alto, tal vez unos 30 ó 40 cm. más elevado. Nos llamó la atención el particular esmero puesto en la factura del área de intersección del muro con el roquerío al que se adosa firmemente, hecha mediante un chaflán en forma diagonal con empleo de mezcla de ceniza y piedras pequeñas, obviamente diseñado para evitar el ingreso de aire por ese ángulo SW. (Foto H. Larrain, 02-07-2011; dibujo y comentario en "Diario de Campo" del suscrito, Vol. 87, páginas 68-71).

Fig. 24. El mismo muro en forma de "L" visto muy de cerca. Observe el cuidado evidente en la selección de las piedras planas constitutivas del muro. (Foto H. Larrain 02-07-2011).


Foto 25. Reparo sencillo de pescadores. El ángulo bien construido del muro en "L" ha sido destinado a proteger el fogón interior. Queda así perfectamente defendido de los vientos del Sur y Surweste, que son los predominantes en la zona. Este lugar, hoy convertido lamentablemente en letrina de pescadores, se ha salvado por milagro de ser excavado por los autores del desaguisado anteriormente referido, y está a la espera de algún investigador que lo estudie en forma seria, protegiéndolo y cuidándolo para el goce y estudio de las generaciones venideras. (Foto H. Larrain, 02/07/2011).


Foto 26. El refugio o reparo de pescadores arcaicos visto desde su interior, es decir, desde el Este. Se observa la cantidad de basura, papeles, mugre y restos de comida acumulada por los pescadores que lo han utilizado tanto para fogón como para letrina ocasional. La roca a la que se adosa el muro arcaico, alcanza aqui aproximadamente 1.60 m. de altura.(Foto H. Larrain, 02/07/2011).

Moraleja para los investigadores del pasado.

Gran parte de las 26 fotos que preceden son una prueba fehaciente de la forma cómo no se debe excavar un sitio precerámico, de tiempos del Arcaico. Lo que descubrimos casualmente en nuestra visita efectuada el 2 de Julio recién pasado, con ocasión de una prospección hecha para un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de una Minera, es una lección que todos debemos aprender y nosotros no olvidaremos fácilmente.

Un sitio del período arcaico destruido por manos foráneas presuntamente "expertas".

Con motivo de una reciente prospección arqueológica superficial realizada el día 2 de julio de este año 2011, con mi socio y compañero de labores el arqueólogo iquiqueño Víctor Bugueño García al sector costero, situado al norte de la desembocadura de la quebrada de Pisagua o Tiliviche, nos encontramos con una desagradable sorpresa: un sitio valioso, tristemente desamparado y en parte, destruido recientemente y, al parecer, por arqueólogos. Trajinado, arneado, y rebuscado hasta la saciedad y luego abandonado a su suerte, sin importar su destino ulterior. No es obra de huaqueros corrientes. La obra de huaqueroso saqueadores es muy fácilmente discernible: horadan, rastrean en busca de posibles "tesoros" y dejan todo lleno de hoyos y restos culturales abandonados a su suerte. Pero jamás arnean delicadamente en busca de posibles minucias culturales.

Los sitios o yacimientos del período arcaico.


El Período Arcaico [de la voz griega arjé que significa el inicio, el comienzo] corresponde a la actividad humana realizada en un determinado lugar algunos milenios antes del presente y suele atraer como poderoso imán a algunos arqueólogos. Y la costa norte chilena, desde los ya lejanos tiempos de Max Uhle y Augusto Capdeville, es un área especialmente codiciada para elaborar al respecto hipótesis nuevas, confirmar antiguas suposiciones o realizar Tesis de Grado en Arqueología. Ancker Nielsen en la década del 30 y del 40 del pasado siglo, excavó con un ayudante multitud de estos sitios al sur de Iquique, encontrando numerosos entierros y aún cementerios. Entre ellos, yacimientos del período Arcaico y más concretamente, de la época Chinchorro. Sus curiosos enterramientos y sistema de embalsamamiento, han llamado la atención a los expertos a nivel mundial por lo refinado de sus técnicas de conservación de los cuerpos. Uhle usó la expresión: "momias de preparación complicada" para referirse a éstos.

Los pescadores recolectores del Arcaico.

Diversas hipótesis se ha emitido por parte de los arqueólogos sobre su posible lugar de origen. ¿De dónde proviene esta costumbre funeraria tan extraña de estos habitantes que vivían en muy pequeños caseríos, con viviendas hechas de muros de piedra con argamasa de huiros y arena, semi enterradas en las arenas de la terraza litoral, y cubiertas por huiros o cueros de lobos marinos?. Estos grupos costeros de la cultura Chinchorro habitaron en el extremo sur del Perú y el Norte de Chile más o menos hasta la latitud de Paposo y Taltal, por el sur. Se ha encontrado sus viviendas típicas en Arica, Cobija, Gatico, Paposo, Taltal (Los Bronces), Caleta Huelén (Desembocadura del río Loa), Patillos, Cáñamo, Patache, entre otros lugares. Después de Uhle y Capdeville, han sido bien estudiados por Bird, Bittmann, Rivera, Muñoz y otros más, y recientemente por arqueólogos de la Universidad de Chile.

De qué proviene su gran interés?.

Su enorme interés para los investigadores del pasado radica por una parte, en su gran antigüedad- sus vestigios se remontan hasta el séptimo milenario A.C.- , por su notabilísima adaptación a las condiciones hiperáridas de la costa, y, sobre todo, por la presencia de un patrón de construcción y poblamiento de muy superior calidad a la que observaremos en tiempos tardíos, en la época que conocemos como de la cultura de los Changos, de la que nos hablan las fuentes históricas tempranas y nuestras propias observaciones de terreno en la costa norte de Antofagasta entre los años 1963 y 1964 (Larrain, 1964, 1975).

A mayor antigüedad, mayor cuidado y respeto debe tenerse con los restos.

La ciencia arqueológica es hoy cada vez más reticente con respecto a las excavaciones masivas, en área, que arrasan con toda la evidencia superficial y nada dejan para los investigadores del futuro. Ya lo criticaba en su época el genial arqueólogo australiano Gordon V. Childe. Y esto por muchas razones, siendo tal vez la más lógica el pensar que con mucho mejores y elaboradas técnicas, los científicos de los siglos futuros lograrán obtener muchas más evidencias que las que se logra obtener hoy. Argumento muy válido que nos obliga a ser muy cautos en nuestro quehacer arqueológico, respetando para futuros estudios parte importante de los yacimientos existentes. Es esto justamente lo que no se suele hacer hoy - como tampoco se hizo en el pasado reciente, dominado por un afán inconsulto de obtener la mayor cantidad posible de valiosos especímenes de Museo- tal es el anhelo de los investigadores, especialmente los jóvenes, por "descubrir" lo que "otros no han descubierto todavía". Afán que, a la verdad tiene más de "colecta" que de ciencia en sentido estricto.

Una "arqueología sin excavación".

Más y más se impone en el ámbito científico arqueológico moderno la aplicación de sistemas que
tiendan a una "arqueologìa sin excavación", es decir a una práctica y una tecnología que utilice al máximo las evidencias existentes en el terreno mismo y/o técnicas que permitan seleccionar con especial cuidado las áreas que se desea intervenir, reduciendo al mínimo el impacto sobre el conjunto cultural preexistente. Si la "aldea" arcaica contiene 30 posibles viviendas, ¿por qué y a título de qué excavarlas todas, sin dejar nada para el futuro?. Lo que más nos duele a los que pensamos en el futuras proyecciones de este conocimiento, de esta ciencia arqueológica de carácter regional, es que parecemos olvidar que lo que excavamos, lo destruimos para siempre. Excavar es ir rompiendo, o si se prefiere, "quemando", las páginas de un libro único, inédito, desconocido e irrepetible. Y si lo hemos hecho mal, o con aplicación de tecnologias deficientes, hemos cometido un error ya totalmente irreparable.

¿Aprendices de arqueólogos en sitios de antiquísimas culturas?.

No pocas veces han pecado los arqueólogos en esto, dejando demasiada libertad a jóvenes aprendices o meros estudiantes, que no dominan todavía bien las técnicas y "se ensayan a ser arqueólogos", usando como "conejillos de Indias", para sus "experimentos" los venerables yacimientos de gran antigüedad. Hemos visto a estudiantes que laboran solos, mientras sus profesores o tutores están lejos. Esto parece haberse constituido en práctica habitual entre nosotros. Al parecer, consentida o permitida. Hemos visto con nuestros propios ojos a obreros excavar, sin vigilancia del experto arqueólogo, bajo el templo parroquial del pueblo de Pica, un hermoso altar antiguo, probablemente del siglo XVII. ¿A quién le importó?. ¿A quién le importa?. ¿A la Empresa constructora?. A ésta, sólo le interesa avanzar lo más rápido posible, sin interferencias de posibles hallazgos. que puedan retrasar sus planes y plazos. Hemos visto actuar impunemente en calidad de "arqueólogos" en la Región a estudiantes que no tienen aún su título profesional y que, por consiguiente, no son propiamente arqueólogos, aunque se proclamen tales. Los hemos visto actuar en Pabellón de Pica, en Usmagama, en Camiña. Esto, en el plano del estudio de la cultura y del patrimonio, es tan grave como permitir a estudiantes de Medicina que no se han titulado aún (aunque hayan terminado sus cursos preparatorios), ejercer su especialidad en hospitales públicos o en su consulta particular.

Práctica que se hace habitual en áreas del Norte.

Grave error y omisión que frecuentemente vemos convertida en práctica casi habitual en nuestra zona por parte de pseudo-arqueólogos foráneos, venidos desde lejanos centros universitarios, los que por no ser de aquí ni tener raíces culturales en nuestra región, tampoco "sienten ni viven" ni aprecian los retazos de cultura local y - a lo que se puede ver por los resultados concretos de sus acciones- tampoco valoran sus rasgos y/o"registros" antiguos, como los autóctonos que laboran en la Región y aman y veneran lo propio, porque deben vivir en contacto diario con las expresiones culturales de la Región.

Nos preocupa, porque nos corresponde velar por la integridad cultural de nuestra Región.

Lo que arriba hemos mostrado en imágenes y comentaremos aquí , nos ha llenado de indignación. Porque nos preocupa mucho el futuro cultural de nuestra Región y su puesta en valor, lo que consideramos constituye una responsabilidad nuestra y, por ello, cada desacato a la cultura y a la continuidad y persistencia de la misma en el tiempo, nos molesta, nos indigna. Cada yacimiento arqueológico que es destruído -so pretexto de elaborar bellas "Tesis de Grado" en Universidades en el centro del país, tal vez- es un retazo valioso de cultura regional que se nos roba y desaparece para siempre a manos ajenas, por desgracia, pero con una permisividad que consideramos irresponsable de parte de algunas autoridades de Santiago. Es decir, alguien en la capital autoriza la ejecución de un Proyecto FONDECYT u otro de carácter arqueológico, en cualquier región del país, pero no se toma en cuenta para nada lo que se pueda decir u opinar en el seno de la Región misma, por especialistas locales, sobre el tema. Terminado el trabajo, desaparecen sus autores como por arte de magia y dejan todo abandonado, al desnudo, como lo muestran las fotografías aquí expuestas. Lo que después ocurra con el sitio desmantelado, por ellos expuesto, nada les importa.Ya no se sienten responsables de ello. Esto tiene unsólo nombre, aunque duela decirlo: "vandalismo". Y en el caso presente, "vandalismo arqueológico".

Tal actitud, propia de colonizadores, ya pasó. (pero aqui está aún vigente, por desgracia).

Imaginamos que tal proceder fue tal vez admisible en una época en que no existía masa crítica pensante en la Región. Eran los tiempos ya lejanos de un Max Uhle (hacia 1915) , un Capdeville (hacia 1920), un Ricardo Latcham (hacia 1935-40) o un Junius Bird (1940) tal vez. Cualquiera podía excavar a su antojo en cualquier rincón de la nación, sin consulta previa en el lugar. Hoy no podemos decir lo mismo, pues existe ya una pequeña pero inquieta pléyade de profesionales del área de la arqueología y de la antropología formados en nuestro propio Norte Grande de Chile, que sí puede y debe opinar sobre la oportunidad de dichas intervenciones y sus consecuencias inmediatas para la cultura regional y sus planes de desarrollo in situ.

Necesidad de un organismo operante que vele por la protección efectiva del patrimonio regional.

Objetamos con energía, en consecuencia, la intervención de investigadores foráneos que no consultan para nada el sentir y pensar de los especialistas locales, que son los que por vocación y destino, deben velar por el cuidado y protección del patrimonio cultural regional. Estos deberían ser los responsables del estudio, buen manejo y difusión inteligente y cuidadosa de la cultura local. En Iquique, como en Arica existen Delegados de Monumentos Nacionales que son los que deberían autorizar y controlar las intervenciones de tipo arqueológico, paleontológico o histórico que quieran realizar investigadores, sea extranjeros, sea nacionales. Somos de opinión de que la actividad de éstos, debería ceñirse a un protocolo mucho más estricto y que sea controlado por un organismo colegiado que englobe a especialistas tanto de la Oficina Regional de Monumentos Nacionales como de aquellas Universidades locales que tengan una expertise en dicha especialidad.

Necesidad de un "Comité de Defensa del Patrimonio cultural regional".


En otras palabras, debería constituirse, a nivel regional. un Comité de Defensa del Patrimonio Cultural regional respectivo, para evitar tanto el robo y el saqueo, como el manoseo, el deterioro y/o la destrucción de objetos, áreas o sectores o lugares patrimoniales. En el rubro histórico, arqueológico o paleontológico, esto es mucho más grave que en el campo de las ciencias biológicas (botánica, zoología, ecología), en el cual la colecta o captura de ejemplares puede ser permisible en algunos casos, por darse aquí la posibilidad de recambio y regeneración en forma natural. Pero en el caso del patrimonio histórico, arqueológico o palentológico esto, por desgracia, no se da. Lo que fue excavado o robado, modificado o destruído, deja de existir, lisa y llanamente. Lo que se destruye, ya no se regenera jamás. Desapareció para siempre. Es "patrimonio cultural" perdido irremisiblemente para la Region y, por consiguiente, para el país.

Epilogo: Critica de hoy y lecciones para el futuro.

Las siguientes son nuestras reflexiones tras haber examinado in situ el sitio "excavado" por "expertos":

a) los autores de esta "intervención" desastrosa no tuvieron la menor intencion de proteger el sitio para la posteridad. No se dejó aviso, letrero o advertencia acerca de su valor arqueológico. Por cierto, mucho menos se pensó en cercar el area para darle una protección minima.

b) Se destruyó uno de los conjuntos dejando simplemente un profundo hoyo y una acumulación informe de sus piedras componentes, que casi con certeza sirvieron como bases de viviendas o recintos antiguos.

c) Se dejó descuidadamente in situ los montones de materiales de arenas ya cernidas, previo uso de un arnero de grano fino. No hubo la menor intención de volver a tapar y cubrir el lugar, una vez intervenido, para siquiera disimular la intervención.

d) Con esta conducta, tan sólo provocarán en el futuro próximo el apetito de posibles huaqueros o saqueadores, los que seguirán destruyendo el lugar. La presencia de "hoyos" hechos por los excavadores provocará en los visitantes ocasionales o pescadores del lugar, sin duda alguna, la curiosidad por seguir excavando, por si aparece algun posible "tesoro".

e) El conjunto de las observaciones hechas por nosotros al pie de las fotos alusivas al inicio de este capítulo, que son de por sí indesmentibles, demuestra a las claras que sus autores han tratado valiosos elementos de la cultura costera del Periodo Arcaico tarapaqueño con singular descuido, desafecto y total desinterés, por decir lo menos.

f) Este yacimiento precerámico unido a otros existentes en toda esta zona costera como el sitio de Pisagua Viejo, se prestaría maravillosamente para instaurar un hermoso e instructivo circuito turístico, de gran nivel científico, en el que se explicara a los participantes el modo de vida de los cazadores-recolectores y pescadores del Arcaico , grupos humanos que poblaron el area a partir de los 8.000 o 9.000 antes del presente si es que no antes aún.

g) Pero la conformación de este "circuito turístico de intereses especiales" presupone, ex necessitate, la participacion activa de la Escuela local, su profesorado y la comunidad actual de Pisagua. Ésta, en el caso de la malhadada "intervención" reciente que hemos criticado aquí, no fue informada para nada de la existencia de este sitio, ni de su valor tanto patrimonial y cultural como propiamente arqueológico. Punto que consideramos particularmente grave.

h) Es decir, los autores de esta excavación, hecha con tan notorias fallas metodológicas, realizaron su trabajo, por añadidura, sin considerar para nada a la comunidad adyacente de Pisagua, que es la legítima dueña y custodia natural de estos bienes patrimoniales, por encontrarse en su proximidad inmediata. Esta actitud está reñida con la actual tendencia de la "arqueología comunitaria" o "arqueología pública", que hace participar de diversos modos a la comunidad aledaña y en especial a la Escuela local, justamente para que el conjunto de la comunidad tome conciencia de los valores patrimoniales de su entorno geográfico y así se logre una mejor cuidado y protección de los bienes culturales locales.

Nos queda un amargo "sabor de boca".

El amargo sabor de boca que nos queda, luego de esta visita, es que ciertos modus operandi practicados aparentemente en la arqueología regional aún hoy día, que tanto huelen a "vandalismo institucionalizado", todavía no incorporan a su actuar concreto el considerar el "conocimiento arqueológico", esto es el conocimiento de los orígenes del poblamiento en esta zona costera no tanto como un "gustito de sabios para sabios", relegado a revistas especializadas o a foros de expertos, sino un "conocimiento socialmente compartido" que contribuya a afianzar la identidad local de las poblaciones aledañas: sus niños, sus buzos, sus pescadores, mediante un aprecio conocido y compartido por el notable modo de vida de sus predecesores que supieron vivir en un ambiente árido, muy escaso de agua, demostrando una increíble capacidad adaptativa y un empleo eficiente y muy original de sus recursos.

La arqueología como herramienta eurística para una eco-antropología.

Es en este preciso sentido que la arqueología se puede convertir en una herramienta maravillosa para educar a la comunidad a través de un conocimiento más profundo, auténtico y certero de su historia local y regional. Es este aspecto educativo una de las facetas fundamentales, a nuestro entender, de una auténtica eco-antropología. Es esto lo que nos quiso transmitir el escritor vasco don Miguel de Unamuno cuando nos decía: "es detestable la avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos" .

Y nosotros agregaríamos a esta frase lapidaria : "en particular entre aquellos que viven y moran allí mismo, rememorando a diario su historia y tradiciones".

(Capítulo aún en construcción, elaborado por el autor de este Blog, Dr. Horacio Larrain B. (Ph.D.) y el arqueólogo iquiqueño Victor Bugueño Garcia. Terminado el día de la Virgen del Carmen de La Tirana, 16 de Julio de 2011).