Foto 10. Un cartel-denuncia campea en su jardín: "Pica en peligro!.. Ya secaron Laguna de Michilla, Laguna Lagunillas y Laguna del Huasco. y secando Laguna de Coposa". Huatalcho lanza esta grave acusación delante de todos, sin amedrentarse. Dicen que "las verdades duelen..." . ¿Quién se atrevería a desmentirlo?. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).
Foto 9. Promoción de sus alfajores: "Alfajores RAH". Todo el entorno de la casa-esquina es un muestrario abigarrado de curiosidades piqueñas. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).
Foto 8. Sentado a la entrada de su taller artesanal, disfrutando del placer de la conversación franca y amena. Sus casi 85 años pasan desapercibidos, bajo esos ojos vivaces y ansiosos de difundir generosamente las historias, los recuerdos y leyendas de su amado pueblo: Pica. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).
Foto 7. Saliendo a saludar a sus visitas. Juan Renán disfruta recibiendo visitas e instruyendo sobre el pasado generoso de Pica. Pase Ud. también a verlo, pues no se arrepentirá. (Foto H. Larrain 9/02/2010).
Foto 6. Entre bougainvilias y jacarandás en flor, Huatalcho ofrece a las visitas su mercancía cultural sin cobrar un céntimo. La cultura no se vende: se expone a raudales, se comparte y se disfruta. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).
Foto 5. La esquina más florida de Pica. Aquí ofrece al visitante sus deliciosos alfajores hechos con miel de mango. Aquí veremos siempre a nuestro amigo Juan Renán descansando después de las tres de la tarde, al término de su jornada diaria de alfajorero. (Foto H. Larrain, 9/02/2010).
Foto 4. Entre fragmentos líticos de antiguos "talleres" indígenas y elementos de trabajo coloniales. Todo tiene para él un sentido, una misión.: conocer, respetar y difundir la tradición de los antiguos (Foto H. Larrain, 9/02/2010).
Foto 3. Su actual residencia frente a la plaza de Pica y el muestrario de elementos del pasado. Vitrina imperturbable, insobornable, al aire libre. Es un "Museo" que está a la vista de todos, al servicio gratuito del visitante ocasional. Pero también un poderoso mensaje y una lección (Foto H. Larrain, 9/o2/2010).
Foto 2. Una hermosa tinaja colonial, con inscripción del año 1751. Proviene de la chacra "San Antonio de Padua" de esta misma localidad. Eran los tiempos del vino abundante y de los antiguos "lagares" coloniales. (Foto H. Larrain , 9/02/2010).
Fig. 1. Entre cántaros prehispánicos y carritos salitreros. Los recuerdos del pasado reviven aquí al alero del cariño de Juan Renán Huatalcho (Foto H. Larrain, 9/02/2010).
Una casita modesta entre un vergel de flores
Cuando hace años llegamos al pueblo de Pica (1993), nos llamó profundamente la atención esa modesta casa de madera, semioculta entre árboles de bougainvilias y jacarandás, al frente de la iglesia del pueblo. Decenas de recuadros con fotos, ajadas por le paso del tiempo, artículos alusivos a personajes políticos de izquierda, pinturas de héroes cuzqueños, todo un verdadero arsenal de información sobre el pasado antiguo y reciente de Pica. Puede uno estarse allí por horas leyendo viejos Informativos, u hojas antiguas de periódicos. El tema recurrente: la historia de Pica. Por el costado, frente a la plaza, un auténtico "Museo al aire libre". Ahí vemos de todo: desde piedras de formas raras, vasijas indígenas, fragmentos coloniales de piedras talladas, tal vez de antiguas iglesias, hasta carros pampinos, tinajas y botijas de la época de la producción del vino en los lagares piqueños: todo un singular amacijo de objetos de cerámica, piedra, o metal que representan antiguas artes o manualidades. Ahí se puede ver no menos de 1.000 años de historia local en abigarrada y simpática confusión.
¿Qué representa todo esto?.¿Qué sentido tiene el mostrar el pasado de Pica?.
El hombre creador de este singular "Museo", se llama Juan Renán Huatalcho. Piqueño de tomo y lomo. Hombre solitario, pero acogedor y abierto. Deseoso de dar a conocer la historia y los avatares de Pica a quien quiera preguntarle. Mucho más que el Museo local -donación de la Minera Collahuasi- este "Museo personal" posee una personalidad única. De golpe y porrazo, el visitante que se adentra a comprar sus deliciosos alfajores por un sombreado pasadizo con aroma de flores, toma conciencia de la historia local: sus héroes, sus glorias, sus cuitas y sufrimientos.
Un eremita fabricante de alfajores de miel de mango.
Este ermitaño fabricante de alfajores, debió llamarse Juan Renán Almonte Huatalcho. Pero su padre don Juan Almonte Delgado nunca lo reconoció, heredando en consecuencia el apellido indígena de su madre, doña María Huatalcho, al igual que sus fuertes facciones aymaras y su tez morena. Nació Juan Renán -nombre que le dio su padre, amigo de masones y librepensadores- un día 4 de Marzo de 1925. Se apresta, pues, a cumplir sus 85 años.
Juan Renán nos regala generosamente su tiempo y nos cuenta su vida.
La entrevista se realiza en la entrada de la casa, donde ha instalado un par de pequeñas e incómodas sillas de madera. Allí nos confidencia pausadamente su vida. De tanto en tanto exclama, al pedido de alfajores piqueños: "no hay; agotados"!. Todos los que llegan a Pica saben que él es el Rey de los alfajores. Nos cuenta que fabrica diariamente entre 350 y 380 alfajores. Se venden en paquetes de seis, al precio de $300 cada paquete. En la mañana lo encontramos trabajando en su confección, en una de las habitaciones interiores. Tiene sus "secretos" pues él los hace con miel de mango, a diferencia de otros. El arte de confeccionarlos se lo enseñó su hermana mayor, doña Nelly Almonte Loayza, hace ya muchos años. Este ingreso diario y una corta pensión que recibe por haber sido preso político -estuvo meses en Pisagua, viendo desaparecer allí a algunos de sus amigos y correligionarios- le permiten sobrevivir dignamente. Su gran "pecado": haber sido regidor comunista en la Pica de entonces (1973). lo que le valió el exilio al pueblo de Chapiquiña.
Conoce al dedillo la historia de su pueblo. De ésta nos habla con la pasión de un enamorado.
Lo que más nos asombra al tratarlo de cerca es su dignidad, su profunda conciencia de que tiene un legado que transmitir a las generaciones jóvenes: su amor por su terruño, su gloriosa historia pero también sus sufrimientos. Sobre todo, a manos de las empresas mineras y las empresas explotadoras del agua. Habla pausadamente, meditando, musitando sus palabras, sin odio, sin rencor alguno, a pesar de las duras experiencias vividas a partir de 1973.
¿Qué nos quiere transmitir hoy nuestro amigo Renán Huatalcho y su singular “museo al aire libre”? . ¿Cuál es su mensaje?
. ¿Cuál es su misión en la Pica actual, la turística, la veraniega?. El amor a la verdad y la justicia y el desenmascarar la soberbia y la mentira es su meta. Observa mucha politiquería barata, mucha componenda, muchos “arreglines” a nivel municipal. Poca transparencia, poca fidelidad a los grandes ideales. Muy poca preocupación por la arqueología, la historia y las tradiciones locales. Y lo que le es particularmente doloroso, una nula preocupación por los aspectos ecológicos y el cuidado del medio ambiente.
Su lucha por la verdad y la justicia: el tema del agua y su derroche actual.
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Por eso lucha hoy por su conservación y puesta en valor con las armas a su alcance: sus audaces y atrevidas proclamas desde el patio de su casa, convertido hoy en vitrina, sus valientes letreros alusivos a la destrucción de varios oasis andinos por obra de las Mineras Cerro Colorado y Doña Inés de Collahuasi. Formó parte activa hace pocos años de un grupo luchador de 40 familias piqueñas que se alzó contra el deterioro ambiental operado por las Mineras al extraer ingentes cantidades de aguas altiplánicas, secando sus humedales y bofedales de altura. Alzaron valientemente banderas negras en el frontis de sus casas. Las mantuvieron enhiestas por meses, contrariando el sentir de las autoridades locales.
Las Mineras no lo atacan; lo ridiculizan como "viejo loco".
Pero la Minera socavó hábilmente su acción, ofreciendo “el oro y el moro” a los micro empresarios piqueños, entregándoles financiamiento gratuito para sus micro-empresas. Y las límpidas aguas altiplánicas siguen bajando, en miles de metros cúbicos diarios, por la tubería de Collahuasi hasta el puerto de Patache, para terminar, envenenadas, en inmensas lagunas costaneras. Aguas puras e inmaculadas, perdidas, despilfarradas para siempre. Hoy, cuando el agua es el valor más preciado en nuestro desierto nortino.¡qué vergüenza!.
El escandaloso despilfarro del agua altiplánica.
Hoy, cuando las caletas costeras del sur de Iquique claman por el agua, que les llega escasa y tardíamente en camiones aljibes. Hoy, cuando el agua ha pasado a ser en nuestro planeta, el recurso de lejos el más escaso e importante de todos. ¿Cómo es posible?.
Por estos caros ideales lucha hoy casi solo en Pica Juan Renán Huatalcho, el valiente solitario, considerado por algunos en el pueblo como “loco”. Aunque nos enseña el Evangelio que "nadie es profeta en su tierra", esto no parece valer para Juan Renán. Para nosotros y para muchos, él ha pasado a ser un verdadero “profeta en su tierra piqueña" , uno de los poquísimos piqueños que se ha atrevido a decir, sin tapujos, su verdad frente a la poderosa y omnipotente Compañía Minera.
Huatalcho: defensor acérrimo del patrimonio natural y cultural de Pica.
Un día nos faltará Huatalcho, el de los alfajores piqueños con sabor a mango, y lo echaremos de menos; un día no lejano algunos se alegrarán de su partida, pero la historia reinvindicará su valentía, su audacia, su frenética porfía por defender la verdad. “Y la verdad tendrá su hora”. Y entonces Juan Renán Huatalcho será reconocido como un gran heraldo y defensor del patrimonio cultural y natural de Pica y su Región, el mayor defensor local del derecho. a preservar y mantener nuestras ecosistemas limpios, nuestras aguas incontaminadas para las generaciones futuras.
En esta lucha no estás solo:
Amigo Renán, conviene que lo sepas: no estás solo en esta lucha cuerpo a cuerpo contra el gigante. Acuérdate del joven David y de su honda: pudo ésta más que el tamaño de Goliat!.








