domingo, 30 de junio de 2024

Hace cincuenta años nació la revista universitaria de geografía titulada "Norte Grande". Un esfuerzo interdisciplinario al servicio de las regiones del Norte chileno.


Fig. 1.    Portada del primer número de la revista  "Norte Grande", del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, editado en el mes de Marzo, 1974.  El diseño de fondo es un dibujo a pluma del pueblo aimara de Cultane, obra del arquitecto Carlos Contreras  Alvarez (julio 1973). 

La "prehistoria" de nuestra revista.

En marzo del año 1974 un grupo de soñadores se embarcó en una empresa de proporciones insospechadas:  crear una nueva revista universitaria al alero del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile en Santiago de Chile.  ¿Cómo se gestó esta revista?  ¿De quién fue la idea primera?. ¿Qué enfoque se decidió darle por entonces?  ¿Quiénes intervinieron directamente en esta gesta notable?. ¿Cómo se decidió su nombre: "Norte Grande" y por qué  esta denominación?. Y, por último, ¿cuál ha sido su aporte a la  cultura del Norte chileno?.

Los primeros antecedentes.

Son las preguntas que hoy nos proponemos responder, cincuenta  años después, aún a riesgo de que "la memoria nos juegue una mala pasada", pues nosotros mismos estuvimos involucrados directamente  en su enfoque, nacimiento y desarrollo. El largo tiempo transcurrido ha tronchado también la vida -y lamentablemente también el testimonio directo- de varios de sus destacados protagonistas de antaño.

Circunstancias  precursoras.

En el mes de noviembre de 1972, recientemente exonerado de la  Sede de la Universidad del Norte en Iquique por motivos políticos (1), partíamos  a Santiago con mi pequeña familia en busca de  nuevos horizontes. Mi suegro, don Victor Mardorf Becker, nos  acogió con especial cariño en su casa de calle "la Reconquista" 762.  Por sugerencia del iquiqueño Jorge Checura Jeria, mi antiguo compañero de labores en Iquique, fui a conversar con el geógrafo Hugo Bodini Cruz-Carrera, director por entonces del área de geografía en la Universidad Católica a su oficina sita en el "Campus Oriente"  de la Universidad.  Checura, en efecto, había prestado un decidido apoyo táctico durante las primeras investigaciones hechas por el Instituto de Geografía de la U.C. en la Pampa del Tamarugal en los años 1971-1972. Atraídos por la existencia de grandes extensiones visibles de antiguos campos de cultivo abandonados en la Pampa, de época indígena y colonial,  su presencia  planteaba  interesantes enigmas y reflexiones desde un punto de vista geográfico, hidrológico y aún económico. El tema seducía poderosamente tanto a geógrafos humanos como a geógrafos físicos y económicos, por su implicancia en el desarrollo futuro de la zona. Por entonces, se había  dado a conocer, hacía poco tiempo,  un antiguo Plano colonial de la "Pampa de Iluga", dibujado a mediados del siglo XVIII  por el español Antonio O´Brien, Teniente de Gobernador del  Partido de  Tarapacá  con sede en dicho pueblo. Esta extensa área de estudio era, precisamente en ese tiempo el foco principal de examen por parte del "Taller del Norte Grande", formado por Hugo Bodini en el seno del  Instituto de Geografía, para su estudio multidisciplinario

Fig. 2. Copia fiel del Plano confeccionado por don Antonio O´Brien, Teniente de Gobernador del Partido de Tarapacá, con el nombre de "Pampa Yluga" en 1765 y dibujado en el Instituto de Geografía de la Universidad Católica por el dibujante don  Francisco Sánchez  (Reproducción publicada en nuestra revista "Norte Grande", año 1974,  Vol 1, Nº 1: frente pg. 22).

Los trabajos en la denominada por Bodini "Pampa O´Brien".

El área de estos antiguos campos de cultivo en la pampa ya me era bastante familiar, pues estando yo en Iquique  el mismo Checura me había llevado varias veces a recorrerla en la camioneta de la Universidad del Norte (2). Bodini y los integrantes del equipo del taller del Norte Grande, ya habían publicado algunos trabajos sobre el área. Hugo Bodini se interesó por mi curriculum y grado académico, y después de varias consultas me ofreció un medio tiempo como profesor de Antropología en su  Instituto.  Ofrecimiento que acepté en el acto. De inmediato, también, fui invitado a formar parte del "Taller del Norte Grande". No mucho después, llegaría a ser nombrado director del Departamento de Geografía de Chile y del propio "Taller  del Norte Grande".

Nuestro aporte al "Taller del Norte Grande".

Nuestro ingreso al Instituto de Geografía de  la Universidad en marzo del año 1973, en calidad de profesor de antropología e investigador, significó, de hecho, la súbita irrupción del enfoque antropológico y etnohistórico al "Taller del Norte Grande" que con energía dirigía el geógrafo Bodini (3).  Hubo, pues, desde el inicio,  enormes coincidencias entre el planteamiento geográfico teórico-práctico de Bodini y mi interés personal de tipo antropológico y arqueológico en el estudio de dichas antiguas eras de cultivo abandonadas. Entretanto,  Bodini había logrado formar una pequeña biblioteca especializada en el tema, donde por primera vez pude yo tener acceso -entre muchas otras-  a las famosas obras del peruano Guillermo Billinghurst (1851-1915) sobre Tarapacá, sus salitreras y  sus recursos. (4).

Traía yo conmigo a Santiago una muy modesta experiencia editorial, pues en la sede de Iquique habíamos creado, con el apoyo de mis colegas, una pequeña publicación titulada pomposamente por nosotros como "Cuadernos de investigaciones históricas y antropológicas".  Más aún, habíamos audazmente iniciado, con el apoyo universitario, nada menos que un incipiente Instituto de Investigaciones Históricas y Antropológicas (5).

Mis primeras tareas en el Instituto  (1973).

Hugo Bodini nos asignó como ayudante, desde mis inicios en la U. C.  en 1973, a una joven recién titulada de geógrafa en el mismo Instituto: Pilar Cereceda Troncoso. Inquieta, activísima, además de buenamoza y jovial, deseosa de aprender todo lo que podíamos enseñarle. Nombrada "Secretaria de Actas" del flamante taller del Norte Grande, Pilar tomaba notas cuidadosas en su bien cuidada caligrafía y/o taquigrafía, -técnica que ella bien dominaba-, y nos recordaba todas la tareas que se nos había asignado a cada uno de los participantes para la semana. Una de las tareas que yo le confiara -y que ella recuerda hasta el día de hoy muy  bien-  fue copiar trozos seleccionados de textos de mis lecturas,  para ir formando un archivo  temático sobre el Norte Grande de Chile (6). En este período, yo me esforzaba por leer todo lo que encontraba a mano sobre  las regiones de Arica, Tarapacá y Antofagasta desde  el ángulo tanto  económico (explotaciones de plata, salitre o yodo), como geográfico,  histórico y cultural (7). 

Los colaboradores.

En este taller participaban activamente los colegas  Hugo Bodini, (Director del Instituto), geógrafo humano, Luis Velozo Figueroa, geógrafo físico,  Joaquín Sánchez, geólogo,  Reinaldo Rioseco, geógrafo físico, Reinaldo Börgel, geógrafo físico,  Horacio Larrain, arqueólogo y antropólogo cultural, más nuestras diligentes  ayudantes, Pilar y María Angélica. En ocasiones,  también nos acompañaron en calidad de expositores ocasionales, Hans Niemeyer, arqueólogo, Jorge Domeyko, arquitecto, Manuel Dannemann, profesor de literatura y folklorólogo, Luis Brahm Menge, educador y antropólogo social o el entomólogo y zoólogo, Luis Peña Guzmán. Así campeaba claramente el sesgo multidisciplinario que habíamos acordado dar  a la nueva  revista.

El sesgo particular de nuestra revista.

La revista tuvo en efecto y desde sus inicios, un marcado rumbo interdisciplinario, donde la geografía, la historia y la antropología constituían sus sólidos pilares de sustentación. En efecto,  el estudio de la geografía adquiere sentido pleno con la presencia del grupo humano que es el ocupante, utilizador, modificador y el mayor transformador de los paisajes geográficos. Ciertamente, no queríamos estudiar en la región de Tararapacá tan solo los aspectos físicos de una geografía regional -"ciencia descriptiva  de los lugares"-  con prescindencia de las actividades del hombre, sino, por el contrario, la estudiaríamos a sabiendas que es el hombre y su cultura  quien  altera, transforma, modifica (y no pocas veces destruye) los paisajes  naturales. Por eso, ya en el primer número de nuestra revista "Norte Grande", estampábamos en su primera página esta muy significativa nota:  "Revista de estudios integrados referente a comunidades humanas del Norte Grande de Chile en una perspectiva geográfica e histórico-cultural"  (Vol 1, Nº 1: 1). El acento estaba puesto en la comunidad humana y su habitat. Lo "cultural" hacía obvia referencia al enfoque antropológico  y lo "histórico" al rol que desempeña el devenir histórico en los cambios de la comunidad humana y  del paisaje.

Objetivos propuestos por la nueva revista.

En la "Presentación" de la nueva revista, reseñábamos claramente -y audazmente- nuestros ambiciosos  objetivos:

a)  "Recopilar, analizar y difundir materiales de estudio  que sirvan para interpretar y comprender la vida de las  comunidades antiguas y modernas";

b) "Ofrecer a las entidades estatales una base documental seria para proyectos de desarrollo";

c)  Como Taller (del Norte Grande), nuestro propósito central es estudiar, desde un punto de vista interdiciplinario, las condiciones de habitabilidad de la Pampa del Tamarugal y quebradas aledañas;

d) Queremos llegar a entender el rol de esta Pampa: sus asentamientos y sus cultivos,  en la compleja red de interacciones  entre las aldeas de la cordillera,  la depresión intermedia y la franja costera";

e)   "Esta perspectiva, basada en los aportes  de la historia, la geografía y la antropología, quiere cimentar los esfuerzos tendientes a convertir  la provincia Tarapacá en una "región geográfica" capaz de configurar por si misma un modelo propio de desarrollo regional"  (Vol. I, Nº 1, 1974: 5). 

Como se puede observar, nuestros objetivos eran de una audacia inaudita para los escasos medios con que por entonces contábamos.    

El aporte de la revista "Norte Grande" (8).

Una de nuestras primeras preocupaciones fue  conseguir la colaboración de connotados especialistas tanto en el campo de la geografía, como de la historia y la antropología. Hasta hoy, admiramos, en los primeros números de la revista, algunos trabajos de fuste como los de  Wolfgang Weischet en el área de la Geografía  (Nº 3-4), de Gabriel Martínez Soto-Aguilar (Nº 3-4) y/o  Juan van Kessel (Nº 1),  en el rubro etnográfico; el hermoso trabajo del arquitecto Carlos Contreras  sobre la arquitectura de la vivienda aimara en Cultane (Nº 1),  o la presentación como primicia, de un estudio del Plano colonial de O´Brien  de la quebrada de Tarapacá -hasta entonces inédito-, de Horacio Larrain y Ricardo Couyoumdjian, en el ámbito histórico y etnohistórico (Nº  3-4). 

La sección "Documentos". 

Una de las particuliaridades de nuestra revista, en sus primeros números, fue presentar, en una sección especial denominada "Documentos", sendos capítulos de valiosas pero muy poco conocidas descripciones de exploradores o cronistas del pasado, tanto para facilitar al lector el acceso directo a las fuentes como para corroborar con experiencias pasadas,  nuestras propias observaciones  de campo.   

Después de Hugo Bodini asumió en 1976 como directora del Instituto de Geografía de la Universidad Católica la geógrafa física y cartógrafa señorita Ana María Errázuriz Körner, quien apoyó decididamente nuestra revista así como su novedoso enfoque interdisciplinario, dándonos una gran libertad de acción (9).  

Conmemoración del Número 50 de la revista.

El día 2 enero 2012 editábamos en este mismo blog un capítulo  especial con el título de "La revista "Norte Grande conmemora la aparición de su número 50 (1974-2011)" en el que hacíamos igualmente referencia a  la exitosa  trayectoria de esta revista. A este acto conmemorativo realizado el 30 de diciembre del año 2011 en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile fuimos especialmente invitados con la profesora Pilar Cereceda Troncoso, ocasión en que nos tocó pronunciar unas palabras de saludo y agradecimiento. Invitamos a  nuestros lectores a releer dicho capítulo así como a meditar nuestras palabras de entonces.


Colofón.

Nostálgicos de lo que fuimos capaces de crear con escasos medios, pero con audacia y entusiasmo en el año 1974,  saludamos hoy los 50 años de la revista y sus grandes logros a través del tiempo. Por fortuna, Internet nos permite hoy consultar, con gran facilidad y rapidez, aquellos artículos de antaño con sabor y aroma a tiempos pasados. 

Con el poeta romano Ovidio podríamos hoy exclamar con pleno derecho: "Factum abiit, monumenta manent""El hecho pasa..., pero quedan los monumentos".  (Ovidio, "Fasti", 475).  "El suceso histórico como tal ya es cosa añeja, del pasado, pero  permanecen hasta hoy sus monumentos (obras)". Para nosotros y los miles de lectores de esos trabajos pioneros, muchos de sus primeros artículos han sido  inspiradores y/o  francamente innovadores. 

 

Notas.

(1)  En nuestro blog https://eco-antropologia.blogspot.com del 30 de abril del año 2023, hemos editado un capítulo con el título de "La increíble y apasionante historia del Meteorito caído en la región de Taltal: un capítulo ignorado del Museo Regional de Iquique."  Ahí se hace referencia en detalle a nuestra breve permanencia y actividad en la sede de Iquique de la Universidad del Norte  (marzo 1972-Noviembre 1972). 

(2)  En efecto, en el número 2 del "Boletín Informativo" del Museo de  la Sede de Iquique se reseña nuestro interés por profundizar en el estudio geográfico y arqueológico de dicha área de campos de cultivo antiguos. Anotábamos entonces: "dos son las tareas a que nuestro Instituto se abocará en lo meses que restan del año (agosto, 1972): la investigación arqueológico-histórica en la pampa del Tamarugal que se iniciará con una prospección superficial de los restos culturales mediante una  cuadriculación y cuantificación de elementos" (Agosto 1972: 8). 

Jorge Checura tuvo conocimiento y nos mostró una copia, bastante deficiente, del Plano de O` Brien de 1765, publicada en un periódico de la ciudad de Iquique. Documento que ya fue conocido por don Guillermo Billingshurst y comentado en su obra: "Estudio sobre la geografía de Tarapacá" (1880). Es mérito personal de Checura el haber realizado numerosas prospecciones de sitios, en busca de la huidiza ubicación del topónimo "Yluga" empleado por O`Brien. Checura ubicó antiguos canales, acequias y chacras de riego procedentes de los derrames de agua de las quebradas de Aroma y Tarapacá, en épocas de crecidas. El me condujo un día, a mediados de 1972, y me mostró un conjunto de unos 30-35 montículos claramente artificiales, construidos por los antiguos agricultores procedentes de las quebradas aledañas para protegerse de la inundación. Allí, en su cima, levantaron los antiguos rústicas cabañas de cañaveral cuyas trazas (cimientos) pudimos observar junto a fragmentos cerámicos  inca y  de las culturas de Arica (Pocoma y Gentilar). ¿Habrá sido este preciso lugar el sitio huidizo de la aldea de "Yluga" referida por O´Brien?.  Tal vez.  En nuestro trabajo titulado: "Antecedentes históricos para la reutilización de suelos agrícolas en la Pampa del Tamarugal, Provincia de Tarapacá,  Chile" (en revista  "Norte Grande", Nº 1,   9-22) , analizamos en detalle los aportes de Lautaro Núñez, Hugo Bodini y su grupo de estudios del Taller del Norte Grande de  la U. Católica en esos años (1971-73).  

(3)    Al comparar la producción de trabajos del "Taller del Norte Grande", obra de Hugo Bodini,  Jean Pierre Bergoing o  Luis Velozo, entre los años 1971 y 1973, se palpa de inmediato la  enorme diferencia  con el contenido y enfoque de la  nueva revista "Norte Grande".  La "irrupción" del enfoque  etnohistórico y  antropológico se hace evidente como acompañante obligado  del enfoque geográfico-físico tradicional. 

(4)   Entre las obras de don Guillermo Billingshurst  relativas a Tarapacá que entonces nos sirvieron de referencia obligada, destacan: "Estudio sobre la geografía de Tarapacá (páginas de un libro)". Trabajo escrito para el Ateneo de Iquique, Santiago, Imprenta de "El Progreso", 1880 y "El abastecimiento de agua potable del puerto de Iquique", 1888,  en Trabajos y antecedentes presentados al gobierno de Chile por la Comisión Consultiva del Norte, recopilados por encargo del Ministerio del Interior, (Manuel Salas Lavaquí, recopilador).Imprenta Cervantes, Santiago de Chile.

(5)  Alcanzamos a publicar dos números  de estos  modestísimos "Cuadernos...",  en Julio y Septiembre 1972 respectivamente, con breves artículos nuestros y noticias del Museo.  Igualmente, editamos dos números del "Boletín Informativo" del Centro Universitario de Iquique, cuya finalidad fue mantener informada a la ciudadanía iquiqueña sobre los trabajos, expediciones y adquisiciones de nuestro  pequeño museo. Recuerdo que invitamos al historiador  don Oscar Bermúdez (1904-1983) a formar parte de nuestro equipo. En un primer momento, Bermúdez se entusiasmó con la idea, pero, luego no se atrevió a dar ese paso que significaba para él dejar su casa de Antofagasta y las facilidades que el Centro de Documentación de la Universidad del Norte gratuitamente le ofrecía en Antofagasta. 

(6)   Con frecuencia, -lo recuerdo bien- acudía yo a la biblioteca y mapoteca de la biblioteca nacional de Chile en Santiago, en busca de  información. Aquí tuve la oportunidad de consultar una copia valiosa del  Plano del Tamarugal del sevillano Antonio  O´Brien más otros documentos contemporáneos.

(7)  En aquellos años en que no existía ni Internet ni Google como instrumentos de búsqueda,  cada investigador se hacía sus propios ficheros donde acumulaba los datos que consideraba de posible  interés para investigar en su  campo de  estudio. Tanto Pilar, como María Angélica Apey, también geógrafa, nuestra segunda ayudante, escribieron,  de su puño y letra, centenares de fichas para consulta.  Este fichero nuestro, hoy en el Museo de Historia Natural de Santiago, fue creciendo con el tiempo y llegó a albergar decenas de miles de datos. Fichero que, años más tarde, me sería de utilísima herramienta en la redacción de mis artículos y libros.  La bibliografía anexa a mis primeros trabajos en la revista "Norte Grande", es ilustrativa de  las extensas lecturas nuestras  de aquellos años.

(8)  La revista en sus primeros números, fue editada en  los talleres del Instituto Geográfico Militar y tuvo un enorme éxito entre los investigadores del Norte Grande del país. Y aún hoy día sus artículos son frecuentemente citados por los estudiosos. A partir del número 8  (año 1981), la revista cambió radicalmente de giro, concentrándose en el ámbito de lo estrictamente geográfico y abandonando su enfoque interdisciplinario en el estudio del modo de  habitar humano. Pasó a denominarse, en la época transicional de su director Ricardo Riesco Jaramillo, como "Revista de Geografía Norte Grande". Con ello, se quiso acentuar su carácter puramente geográfico ¿Fue este cambio  algo positivo  para la revista y sus lectores?. ¿Ganó con ello la geografía?. Francamente lo dudamos. Dejemos este tema y su examen abierto al escrutinio de los futuros investigadores.  Tal cambio radical y drástico, coincidió con la salida forzada del Instituto de Geografía, bajo el gobierno militar,  de todos los profesores que no éramos geógrafos a mediados del año 1980. El argumento entonces esgrimido fue el de  "una urgente reducción presupuestaria". Con el nombre de "Revista de Geografía Norte Grande", ha llegado a editar hasta hoy ( junio, 2024),  87 números  y aparece tres veces al año.   



 


5 comentarios:

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Recibo de la distinguida asistente social Nancy Alanoca Astigueta desd Aricz, el siguiente comentario a esta publicación nuestra:


"Gracias Horacio, por tu trabajo pionero, por recordarnos el trabajo tesonero de tantos investigadores que en estos 50 años han compartido su trabajo, estimulándonos en el quehacer en este Norte Grande. Felicitaciones a todos los que estuvieron y siguen hoy en sus páginas, y nuestros recuerdos agradecidos a los que ya se fueron entregando su sabiduría.
SIEMPRE es grato saludarte y desearte buena salud junto a los tuyos".

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Estimada Nancy:
Mucho te agradezco tus sinceras palabras de aliento y estímulo al recordar la gesta heroica de nuestra revista "Norte Grande" hace ya 50 años. Era una época de esforzados pioneros que se entregaban a su trabajo sin esperar recompensa. Nunca se pagó un solo centavo por esas colaboraciones generosas. Todos actuábamos movidos por un solo ideal: el descubrir y dar a conocer urbi et orbi las riquezas culturales ocultas bajo la arenas del desierto nortino. Tampoco publicábamos entonces con el ojo meramente puesto en un "reconocimiento académico". De esos primeros colaboradores, muy pocos están aún entre nosotros, pero nos dejaron una huella honda y profunda, difícil de igualar.
Sirva el modesto artículo nuestro de homenaje sincero y profundo a su memoria.

Con Cicerón, atinamos tímidamente a recordar hoy su célebre frase: "la vida de los muertos está depositada en la memoria de los vivos".(Cicerón, en las Filípicas, IX, 10).

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Recibo de la geógrafa Pilar Cereceda antigua miembro del Instituto de Geografía de la Universidad Católica el siguiente honroso comentario:

"Querido maestro y mi gran amigo de toda la vida,

Acabo de terminar de leer el maravilloso artículo del aniversario 50 años de la Revista Norte Grande en su excelente blog de eco-antropología...Habrá que esperar un poco para que quizás usted mismo, el último y verdadero “naturalista” de los últimos 2 siglos, nos narre cómo NACIÓ SU BLOG!

Solo le envío unas breves líneas para felicitarlo por el acotado resumen en que nos responde las preguntas que usted mismo nos indica en su artículo: la historia de los inicios de la revista "Norte Grande". En su humildad, Ud. menciona a muchas personas, cuando claramente fue usted quien tuvo la idea, la alimentó desde la filosofía de las ciencias y llevó a cabo con tremendo esfuerzo y éxito este proyecto de revista científica en un momento en que en Chile eran pocas las que lograban pasar el tercer año de su publicación…. Usted logró que hoy festejáramos este aniversario tan importante para el Instituto de Geografía y para la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política y especialmente para el "Centro U.C. del Desierto de Atacama", el que usted también tiene el honor de haber iniciado desde sus inicios en El Tofo y luego en Alto Patache".

Pilar Cereceda T., geógrafa.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Muy querida y estimada Pilar: Te agradezco tu reciente nota de saludo y cordial felicitación. Me emociona muy especialmente el recuerdo que haces de estos 50 años en que juntos pudimos realizar tantas y tan notables cosas, gracias a tu tesón, indomable energía y espíritu de trabajo. Nunca eludiste el enfrentar nuevos desafíos, por más difíciles que éstos parecieran y el resultado final premió nuestros esfuerzos.
Gracias por el apoyo incondicional que siempre me prestaste, aún en los momentos más difíciles de mi vida académica, cuando fuera despedido de la Universidad Católica un aciago 31 de julio del año 1980. No mucho después, juntos iniciábamos las primeras e inolvidables experiencias de captación del agua de la niebla en las alturas de El Tofo. Fue el germen de grandes y notables descubrimientos que ya son parte de la historia de esta temática apasionante: "el aprovechamiento del agua de las neblinas (camanchacas) para uso humano".
Gracias, buena amiga, por tu apoyo siempre presente y oportuno.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...



Recibo el siguiente comentario de mi adorada hija, María Cristina, residente hoy en el pueblo de Luis Beltrán, Río Negro, República Argentina:

"Te felicito, papá, por este gran trabajo que haces en acercar la historia y tus contribuciones a las nuevas generaciones, a través de tu blog. Ojalá tu labor siga y perdure en el tiempo, honrando siempre el gran trabajo que has hecho y que sigues haciendo junto a tantos otros científicos. ¡Felicitaciones!...
Te abraza a la distancia, tu hija Titi