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jueves, 21 de marzo de 2013

Los secretos de un mariscador iquiqueño: entrevista de Julio 1972.


















Fig. 1.  Reproducción de una antigua tarjeta perforada conteniendo los datos de la entrevista hecha a  don Ruperto Ferreira   el día  9 de Julio del año  1972.  En aquella época, era yo director del Museo Regional de Iquique, situado en calle Baquedano, donde hoy  tiene sus oficinas  principales la Minera Doña Inés de Collahuasi.


Una vieja ficha.

Al revisar viejos manuscritos personales  para la elaboración de un artículo sobre los Changos costeros he hallado, en una antigua tarjeta perforada de mi primer fichero antropológico,  el texto de una breve entrevista nuestra hecha a un anciano mariscador de Iquique en 1972. Como estimo que aún posee muchísimo valor para el estudio de los recursos marinos del pasado de que podía disponer el antiguo chango o camanchaca,  y también para darnos  hoy  información fidedigna  del cambio ecológico ocurrido en estos 110 años,  comentaré el escueto texto que conservo, acompañado de mis propios ya casi borrados recuerdos personales.

La entrevista.

 Esta entrevista  fue realizada el día 9 de Julio de 1972 en la playa conocida como "Playas Brava".  Iquique no conocía aún la llegada de la Zona Franca Industrial (ZOFRI)   y su población no superaba entonces, estimo yo,  los 50.000 habitantes. El Iquique de hoy muestra m{as del  doble de población y un desarrollo inmobiliario impresionante (con más de 100 edificios de  más de 15 pisos de altura). Vivíamos -lo recuerdo bien-  en una época  de suma escasez de agua y los cortes del suministro eran cosa de casi todos los días. Bañarse todos los días, era por entonces un sueño. Era le época del gobierno de la Unidad Popular  (UP)  y se vivía una tensa y delicada situación social y política agravada por un creciente desabastecimiento que nos obligaba a madrugar,  desde las 6 de la mañana, haciendo colas, ante los escasos establecimientos donde podíamos conseguir el pan, el aceite, la leche en polvo, la carne o el azúcar.  Iquique era aún, por su apacible quietud y su modo de vida tradicional  tan sólo una  aldea  grande. 

Nuestros paseos domingueros a pie eran hasta Cavancha,  Playa Brava y cuando mucho, hasta el sitio de  "Primeras piedras ", a donde solíamos llevar  nuestros quitasoles  y disfrutar de un baño entre las numerosas pozas de agua tibia, llenadas por la pleamar donde nuestros hijos pequeños podían  chapotear sin peligro del oleaje. Mi hija María Cristina tenía por entonces apenas dos años y medio. Nos solía acompañar  Alicia  Delgado de Malinarich y sus hijos pequeños. A veces, Alfredo Gary Godoy  y su familia.

Un  mariscador solitario.

En una de estas escapadas a la playa, topé por casualidad con un viejo mariscador que estaba haciendo una fogata de huiros secos. La curiosidad propia del antropólogo interesado en el antiguo poblamiento costero, me atrajo inmediatamente y me dirigí a conversar con él. Estaba solo.  Se hallaba en el extremo sur de la playa denominada  "Playa Brava", cerca de los roqueríos.  Sentados, junto a la pequeña fogata que había encendido, entablamos amena y franca conversación.

Mariscador de orilla.

Era don Ruperto Ferreira un  iquiqueño de 83  años (nacido, según me dice,  en 1889), según me confesó, y vivía en calle Arturo Fernández 1906.  Recuerdo bien que anoté este dato porque tuve la secreta intención - nunca llevada a efecto después, por desgracia- de volver a entrevistarlo. Tanto  fue el interés que los detalles de esa conversación casual  despertó entonces  en mí.

Me contó que se había dedicado toda su vida  a la pesca y al marisqueo de orilla. Que de esta actividad vivía y de ella había alimentado a su familia.  Cuando me encontré con él   estaba recogiendo  "luche café"   y "luche verde", aprovechando la bajamar. Con ellos hacía unos panecillos  que luego llevaba  a vender  y consumía el mismo y su familia. Me explicó cómo los hacía,  según él, era  "a la antigua", siguiendo una vieja tradición -nos acota- heredada de sus padres y abuelos,  también  mariscadores como él. Yo había  visto poco antes varias veces esos extraños panecillos para la venta, en el mercado de Arica. Y sin duda, representaban una antiquísima tradición gastronómica  herencia cierta de los changos de antaño.

Modo de confeccionar los panecillos de luche.

Copio a la letra de mi entrevista:

"Se echa un poco de agua a una olla. Dentro [de la olla] se pone un jarrito de porcelana con poca agua. Se tapa [éste] con un platillo. Encima,  se `pone el "pan" de luche. El luche recogido se prepara húmedo, y se apreta, envolviéndolo en  un trozo de tela de saco harinero, formando el pan. Se tiene así  el "pan" (amarrado con cordeles) por [espacio de]  una media  hora, hasta que se cuece al vapor. No se le agrega nada. Está listo  el "pan", cuando al desatarlo, no se abre el manojo de luche. Si [éste] se abre, está crudo"  ( transcrito ad litteram).

Me comenta don Ruperto que el "luche verde" (Ulva rigida) , también se come pero que es  muy insípido, mientras que el "luche café" (Porphyra columbina)  es sabroso.

Presencia del choro zapato.

Me explica este anciano mariscador que cuando él era muy  joven (hacia  1903-1905) solían vararse en gran cantidad en la playa de Cavancha  (Iquique)  los choros grandes  (se refiere al "choro zapato"  (Choromytilus chorus). El venía tempranito a la playa y recogía  una o dos docenas de choros, de cerca de 20 cm de largo. Después - me acota- desaparecieron repentina y misteriosamente. Estos choros venían enredados en los huiros que arroja la mar (probablemente en los talos del "chascón",  Lessonia nigrescens). Procedían de los bancos arenosos y rocosos del fondo. El sospecha que  estos bancos de mariscos fueron  destruidos en la época en que se solía venir a pescar pejeperro (Semicosyphus darwini) y otros peces de orilla,  usando para ello tiros de dinamita.  "Hoy" -comentaba  yo en 1972-  sólo se encuentra cholga chica  (Aulacomya ater).  Hoy  (2013), no existe el menor rastro de estos mariscos en la playa de Cavancha o Playa Brava , en Iquique. Toda la vida ha desaparecido por completo  y sus playas, aunque deliciosas para bañarse, carecen totalmente de vida subacuática. A esta destrucción insensata, le llaman hoy  "los frutos del progreso"!.

Don  Ruperto distingue cuatro o cinco variedades de lapas (Fissurella spp.)   y me da sus respectivos  nombres ( que desgraciadamente no anoté entonces).

Intercambio comercial entre el litoral y el interior salitrero.

Nos resulta de enorme interés  el poder estampar este testimonio explícito del activo comercio que se había establecido, de una manera espontánea, entre los pescadores y mariscadores del litoral de Iquique y  la pampa salitrera, poblada por entonces de Oficinas Salitreras donde se extraía el codiciado "salitre"  (NaNO3  y KNO3). Recuerda don Ruperto  que él se iba en mula, desde Iquique donde vivía hasta  la caleta de Chanabaya, en aquella época enteramente desierta, tras el maremoto  del año 1867 . Allí permanecía algunos días  recolectando locos  (Concholepas concholepas) , lapas   (Fissurella spp.)  y apretadores (Chiton sp.,  y  Acanthopleura sp.). Solía viajar con su valiosa carga a las Oficinas Salitreras "Gloria", situada en el Salar del Soronal  y "Alianza",  en plena pampa, cerca de Pozo Almonte, donde tenía la venta asegurada.  Los llevaba frescos, viajando toda la  noche, solo,  en dos mulas que tenía. Esto ocurría según lo recuerda,  hacia los años  1915-1920.  Pero también  el había  tenido conocimiento que los indios pescadores y mariscadores más antiguos, que vivían en la caleta en la península de Cavancha, solían traficar con cargas de  lapas,  locos   y apretadores sancochados hacia el interior, en busca de las Oficinas Salitreras.

La entrevista y la costumbre de llevar  el "Diario de Campo".

¡Cuánto lamento hoy día  no haber tenido en  aquellos días la sabia costumbre de llevar un detallado y prolijo   "Diario de Campo"!. No conocía por entonces su importancia y su valor. Lo descubrí poco después, en Noviembre del mismo año 1972,  cuando mi entrañable amigo el entomólogo Luis Peña Guzmán, me "forzó" amigablemente a llevar Bitácora de viaje (como el decía) en nuestra expedición al Norte en Noviembre del año 1972. No recuerdo, a la verdad,  que en mis años de estudiante de Antropología en México  (1965-1970),  mis maestros de la Escuela de Antropología del Parque de Chapultepec  (México)  nos hubiesen alguna vez inculcado la urgencia de llevar uno, mostrándonos su vital  importancia. ¡Cuánta riqueza de información perdida  por esta negligencia académica imperdonable!. ¡Cuántas experiencias olvidadas, para siempre!. ¡Cuánta sabiduría popular despreciada y  perdida, tal vez para siempre!.

Necesidad imperiosa de llevar "Diario de Campo".

Sobre la  base de esta experiencia y recuerdo, me he vuelto hoy enfático y casi majadero con mis ex-alumnos y amigos,  al animarlos a llevar en forma constante  y asidua un detallado  "Diario de Viaje".  ¡Cuántas otras preguntas  le hubiese hoy hecho yo a don Ruperto Ferreira, en relación  a sus frecuentes viajes y experiencias!.  Era él una auténtica " mina de oro" en experiencias de vida y trabajo, mina  que quedó,  por desgracia, a medio labrar, o sólo en su superficie.

 Jóvenes antropólogos, historiadores, arquitectos o geógrafos que me leen hoy: si Uds. hacen trabajo de campo o entrevistan gente, lleven y mantengan siempre a la mano un  "Diario de Campo":  no se confíen de la sola grabadora, pues ésta puede fallar en el momento en que más se la necesita. Tomen siempre notas precisas y concisas, que luego transcriban y traspasen, ojalá en el mismo día,  al Diario definitivo.  O, en todo caso,  utilicen ambos procedimientos a la vez. Porque lo escrito queda para siempre. Recuerden el sabio adagio: "Verba volant; scripta manent" ("las palabras se las lleva el viento, los escritos permanecen"). Prueba de ello es esta ficha trasnochada de  1972 que me ha vuelto a enseñar o recordar tantas cosas hoy día. También,  a "soñar" en un pasado esquivo, largo tiempo ya desvanecido.

No desoigan esta  advertencia. Estoy cierto que un día  Uds. me  lo agradecerán.


  

domingo, 17 de marzo de 2013

Carta abierta a mis amigos: lo que siento al cumplir los 84 años.


Fig. 1.   Julio del año 2012. Observando incrédulo  el caudal del río seco de Quipisca,  que no bajaba hacía 14 años por este cauce. (Foto Cristian Riffo). Comenzó a bajar el agua  el 11 de febrero 2012 y duró el escurrimiento por espacio de varios meses (al parecer hasta  noviembre 2012).

A la vera del Camino del Inca o Qhapaqñan. Quebrada de Quipisca, vista  hacia el Norte.
Fig.1.   Julio del año 2012. A la vera del Qhapaqñan o Camino del Inca. Quebrada de Quipisca, Tarapacá. Aquí descubrimos en Febrero 2012 un largo trecho del Qhapaqñan  incaico, como se observa en la foto y  dos o tres chasquihuasi  (tambillos) y algunos corrales de  la época indìgena.


El  autor con Renan Huatalcho, piqueño, incansable defensor de los Salares andinos. .

Fig.3. fines de Febrero 2013. Con el incansable defensor de las aguas de Pica  el piqueño  Juan Renán Huatalcho, de  86 años de edad, en el frontis de su humilde casa de Pica (foto Paz Errázuriz Körner).

Acabo de cumplir mis 84 años.

El día  10 de Marzo del año 2013,  cumplí mis 84 años. Ochenta y cuatro años bien "ajetreados" y caminados. Por senderos llenos de vericuetos y atajos, pero también de  sendas rectas  y expeditas. Me han preguntado unos amigos  qué se siente y experimenta  cuando el peso de los años y la cercanía del final de la existencia  empieza  ya a rondar a nuestro alrededor.  Es lo que trataré ahora de explicar. No es nada fácil. Uno se debate en estas  circunstancias entre  optar por el "silencio" respetuoso acerca de la propia experiencia de vida,  y, por otro lado,  la necesidad de "entregar un mensaje de vida" a aquellos con quienes nos ha tocado compartirla.  Hemos optado por esto último aún a riesgo de ser tildado de  "egoísta"  o "ególatra".

Qué siento hoy como antropólogo y como cristiano.

Siento hoy  con fuerza la necesidad de expresar a mis hijos y hermanos, a mis  numerosos discípulos, colegas de la Universidad,  amigos y lectores,  mis sentimientos profundos en esta hora en la que la vejez ya se hace presente con todas sus secuelas: corporales y  espirituales. Pido disculpas  por la franqueza o tal vez liviandad de estas reflexiones que quisieran expresar -a lo mejor sólo balbucear- lo que hoy  experimento. Siento nítidamente dentro de mí  que éste es, en la hora presente,  un deber ineludible como antropólogo y como cristiano.  Como antropólogo, por cuanto  experimento la urgencia de reflexionar sobre la esencia del ser humano y su brevísima carrera terrestre, sobre el sentido profundo y escatológico de la obra cultural y el devenir humano; como cristiano, siento la imperiosa necesidad de meditar sobre nuestro destino final, sobre el futuro  próximo y  lo efímero de nuestra breve existencia terrestre, pero a la vez, sobre la misión y el rol que nos toca, como investigadores y profesores universitarios, cumplir en nuestra corta existencia. Misión  y rol que deberían ser como un brillante faro que ilumine nuestro andar en los pocos kilómetros de recorrido terrestre que nos quedan por andar. 

Mi misión como antropólogo.

El antropólogo es, por definición,  el experto en la cultura, el hombre comprometido con la cultura.  Es  el estudioso y el difusor de la cultura,  pero a la vez,  su más potente y decidido defensor. El antropólogo -máxime el antropólogo cultural-  estudia la cultura y todas sus manifestaciones en todos los grupos humanos. las estudia como expresión de la extraordinaria variabilidad humana en todas las latitudes del planeta. Como antropólogo y arqueólogo me ha tocado cumplir diferentes  tareas, con diferentes grupos humanos, en diferentes etapas de mi vida. No las he buscado yo: la vida me las fue poniendo una  a una  simplemente por delante. Simplemente las asumí; no hubo planificación previa alguna.

Mi trabajo con comunidades étnicas.

Me ha tocado,  así,  trabajar con  comunidades costeras en las caletas  (Chungungo y Temblador en la IVª Región),  o Chanabaya y Caramucho, en la Iª Región de Chile), con alumnos universitarios (Universidad del Norte, Universidad Católica, Universidad Arturo Prat, Universidad Bolivariana), con comunidades étnicas aymaras y atacameñas (en la Iª y IIª Región); pero también me ha tocado en suerte  formar profesores indígenas durante varios años  (1997-2001), orientar y apoyar  agrupaciones indígenas en sus legítimas demandas en Antofagasta  (a través de la Corporación  Likan Kunza, creación nuestra,  en 1984-86))  y Tarapacá, (apoyando a la comunidad aymara de Alca, Salar del Huasco)   y escribir libros y artículos sobre temas científicos  relacionados con la etnohistoria y eco-antropología regional.   Desde  1980 a 1984 y, posteriormente, desde el año 1997 al año 2012, contribuímos  con estudios especializados  sobre las neblinas costeras  (camanchacas) , apoyando en gabinete y en terreno al equipo científico de geógrafos de la Pontificia Universidad Católica de Chile dirigidos por Pilar Cereceda, a cargo de la estación  de campo de Alto Patache.

Etnias indígenas y gran minería extractiva.

Como antropólogo cultural  nos tocó, desde el año 1984-86 conocer muy de cerca los problemas y vicisitudes de las actuales comunidades aymaras, asediadas por las Compañías mineras regionales, ávidas de agua. El problema sigue aún plenamente vigente (2013). Las comunidades  han sido "divididas", seccionadas,  por  el  hábil  e inescrupuloso lobby minero, continuo y arrollador, que les ha  pretendido convencer que es mejor  "transar con el progreso"  que luchar  contra él (o ellas). ¿El resultado?. Magras y mezquinas concesiones económicas de parte de los grandes consorcios mineros, en desmedro de la posesión plena del recurso agua, para sus chacras y sus ganados,  único bien que garantiza a las comunidades aymaras una sólida supervivencia hacia el futuro de sus comunidades.

El derecho primordial al agua: un  derecho que debería ser  irrenunciable.

Al perder el derecho  primordial al agua (que lamentablemente las comunidades han estado vendiendo a las compañías mineras"por un plato de lentejas"),  pierden la razón misma de su permanencia y de su exigencia de territorio propio. ¿De qué sirve, en efecto, un territorio indígena  (o un "área de desarrollo indígena" (ADI) como ahora dicen) por extenso(a) que sea,  sin agua, sin vertientes propias?.  Por desgracia, varios líderes  aymaras,   ante cuyos ojos se ha hecho brillar y tintinear el oro del dinero fácil, han traicionado a sus comunidades vendiendo el agua; "pan para hoy y hambre para mañana", sin duda alguna. Detectar estos hechos lamentables, analizarlos y pregonarlos a todos los vientos, sin miedo ni temor, ha sido parte de nuestra misión como antropólogo cultural.

Mi misión como cristiano y como católico.

Fui formado como jesuíta en la Compañía de Jesús  entre 1944 y 1964. Veinte largos años milité, por tanto, en esta admirable Orden que hoy día (Marzo 2013)  muestra entre sus  miembros nada menos que un Papa (Francisco I, Jorge Mario Bergoglio, un jesuíta argentino). A ellos debo toda mi formación  en el plano filosófico, teológico,  ético y moral. También en las Humanidades y  en las lenguas (clásicas y modernas). De ellos y del contacto directo con San Alberto Hurtado en mis años de colegial en el Colegio de San Ignacio (1940-1944), o con el Padre  Mariano Campos Menchaca S.J,.  mi recordado profesor de historia y confesor, y más tarde con el Padre José Aldunate Lyon  S.J., (que a sus 96 años aún da testimonio de vida intelectual y activa), he recibido de regalo, gratuitamente,  dos herencias inapreciables, que han sido muy  importantes  en mi vida y que "me han marcado" para siempre a sangre y a fuego.


Dos herencias, dos regalos.

a)   la defensa incansable  e indeclinable de los grupos  y/o comunidades  desamparados, oprimidos por los poderosos, luchando siempre por  el derecho y la justicia social,  por el derecho y la justicia étnica; en mi caso como antropólogo, entre los grupos étnicos del extremo Norte de Chile: atacameños y aymaras. Muchos de mis escritos, en especial  numerosos capítulos de mi Blog, son resonancias explícitas de este mandato que siento aún activo en el fondo de  mi ser.

b)   el sentimiento vívido y profundo de que todos que tenemos una misión, un rol especial  que cumplir en esta vida. Es decir, que los seres humanos no estamos aquí simplemente para comer, dormir, procrear y  divertirnos, sino que  tenemos que estar "al servicio de los demás", de aquellos que han sido puestos a nuestro alrededor por el propio Señor de todos. Y esto en la medida de las capacidades y habilidades recibidas por cada uno. Y aquí juega y ha jugado siempre en mi vida con una especial resonancia y exigencia íntima,  la conocida "Parábola de los Talentos"  que Jesucristo nos transmite en su Evangelio.

La Parábola de los talentos.

Este texto  del Evangelio de San Mateo (capítulo 25, versículos 14-30)  nos enseña que deberemos responder, al fin al. de los tiempos, según los dones y habilidades que Dios nos ha entregado. Cada uno debe  hacer  crecer y desarrollar ese "talento" (en el sentido de  sus capacidades y dotes) que le ha sido dado de lo alto, porque los seres humanos estamos entrelazados entre nosotros mediante un vinculo más fuerte que el biológico  o genético:  el vínculo que nos  constituye como parte de la  Humanidad. Somos parte de una Humanidad que  se encuentra en camino, en proceso de cambio y evolución constante, en proceso de mejoramiento y perfeccionamiento intelectual y espiritual, en proceso de reconocimiento de nuestra intrínseca complementariedad.

No al "homo homini lupus" : sí al  "homo homini frater".

No somos ni debemos ser, por tanto,  "antagónicos" el uno opuesto al otro; somos,  por el contrario, "complementarios", es decir nos necesitamos unos a otros para cumplir plenamente nuestro rol  como hombres. El "homo homini lupus" (el hombres es un lobo para el hombre) del individualismo más intransigente y feroz, tal vez  practicado en la época de las cavernas cuando el hombre disputaba con otros hombres su alimento, su vestido y su guarida,  debe ser  cambiado ahora  en el "Homo homini frater" (el hombre es un hermano para el hombre), al que nos invita Jesucristo cuando nos enseñó el "Padrenuestro", indicándonos  sin tapujos  que todos somos iguales, hijos de un mismo Padre que está en los cielos.  Y si somos  iguales  por origen y destino, debemos tratar de igualarnos en derechos y deberes.

De aquí nace la "Declaración de los Derechos Universales del Hombre". Declaración que no solo debe quedar bellamente  instalada  en la Carta de las Naciones Unidas, sino debe reflejarse y hacerse carne y sangre en la vida social y política de las naciones, mediante un  creciente  esfuerzo por suprimir las grandes desigualdades (de acceso a la educación, o a la salud;  de  ingreso económico o de oportunidades). Tarea que para nosotros los chilenos  es urgente al constatar que somos hoy -según las encuestas- uno de los países que hoy ostenta mayor desigualdad en el planeta, al menos entre los que se proclaman  o pretenden ser  países "desarrollados".   Desigualdad escandalosa que si no se morigera y  refrena  pronta y enérgicamente,  mediante sabias leyes y decretos, terminará por sumirnos en el desgobierno y la anarquía.

A esta "fraternidad universal" real y auténtica  nos invita el Evangelio de Jesús. A esta misma tarea de hermandad nos ha invitado también la Antropología como ciencia que estudia al hombre y la cultura humana  para hacerlo  cada vez más hombre, más cultivado, más plenamente consciente de sus derechos y deberes en la sociedad (y  por tanto, menos animal).

Principios rectores de mi vida  intelectual y moral.

Estos son los grandes principios que he tratado de seguir en mi existencia y que quisiéramos  ver fructificar en otros, nuestros discípulos,  fruto de  nuestra breve pero intensa vida humana.  Bellos ideales, sin duda, aparentemente utópicos e inalcanzables (dirán algunos),  pero  que hay que ir perfeccionando día a día entre los seres humanos, convenciéndoles que  están en este mundo para cumplir una misión  personal irrenunciable:   "hacer un mundo mejor", más humano, más respetuoso de la Naturaleza y de la desigualdad humana  (en raza, cultura,  religión, status social,  situación económica, etc.), realidad inescapable que nos rodea y que debemos aprender a superar mediante la implantación de la cultura, la verdadera y auténtica cultura, aquella que nos hace  ser hombres mejores y no sólo parecerlo.

Mi legado antropológico.

En estas ideas, muy sinceras  pero a la vez muy simples, queda resumido mi legado antropológico: aquél que Dios ha puesto a mi alcance  para servir a los demás. Ideas y reflexiones que entrego a mis amigos y discípulos con el afecto del viejo maestro.   "Para en todo amar y servir", como nos enseñara Iñigo de Loyola, el santo fundador de los jesuítas,  en sus famosos Ejercicios espirituales.  Enseñanza que, aunque ya lejana en el tiempo, aún palpita en nuestro ser y en nuestro actuar como hombre y como antropólogo. 

(capítulo retocado levemente  con ocasión de mi  aniversario número 85 (10 de Marzo del 2014).







sábado, 9 de marzo de 2013

Meditación sobre Cobija: minúscula caleta escondida en el litoral de Atacama.

Hace treinta  y dos años.

El 20 de Mayo del año 1981, esto es hace casi  32 años atrás, acogía el diario "El Mercurio"de Santiago  estas sentidas reflexiones nuestras sobre un reciente viaje nuestro a Cobija. Hacía  más de tres años que habíamos tenido la fortuna la fortuna de encontrar allí a la arqueóloga  danesa Bente Bittmann von Helleufer, realizando excavaciones en la terraza litoral. Bente se instalaba sola o acompañada de sus alumnos de arqueología, por largos meses, en esta recóndita caleta, ocupando una sencilla casita de madera al lado del mar, comiendo con la familia Ledezma, de pescadores-mariscadores y hurgando entre los vestigios  los secretos de su historia multisecular. De ella y sus valiosos trabajos etnohistóricos y arqueológicos, ya hemos dado cuenta en otros segmentos de este Blog.  (Ver en etiquetas Bente Bittmann o Cobija)  Su egregio legado científico ha quedado allí inscrito para siempre entre las rocas del desembarcadero o al pie de las ruinas del antiguo puerto boliviano de Cobija-Lamar. Su espíritu, tal vez, vaga aún por ahí en  las noches de invierno, rememorando sus andanzas, sus temores, sus anhelos  y  sus sueños. Tal vez sea así.

En viaje al Ecuador.

Iba yo de camino al lejano Ecuador  por tierra,  en mi fiel camper Volkswagen  color azul celeste,  con mi pequeña familia, a iniciar una estadía de dos años y medio en el Instituto de Antropología de Otavalo, en el corazón de la sierra ecuatoriana. Recuerdo que al pasar por la carretera panamericana y divisar desde lejos las informes ruinas de Cobija, me invadió un vehemente e irrefrenable anhelo por volver a visitar esas ruinas, llenas de historia  y recuerdos, y enfilé por entre las calles desiertas y llenas de escombros rumbo al muelle. Muchos años antes, había conocido por primera vez esta antigua caleta de changos pescadores. Fue, creo,  en los años 1963 ó 1964, en un viaje realizado desde la Universidad del Norte en Antofagasta donde era yo profesor, acompañando entonces al Vicerrector de la Universidad, el sacerdote jesuíta Alfonso Salas Valdés, entusiasta animador de mis  extravagancias arqueológicas.

Escrutando el modo de vida de antiguos  habitantes de la costa.

Mi sorpresa fue grande al hallar  allí, huincha y pincel en mano,  a la arqueóloga Bittmann, acompañada de dos mariscadores lugareños, los hermanos Pinto Ledezma. Bente trabajaba por entonces  excavando un conjunto de  viviendas circulares semisubterráneas de la época arcaica,  de simples bases hechas de bolones de piedra, situadas en la primera terraza marina, apenas a unos  5-6 m.  sobre el nivel del mar. Con mis hijos  María Cristina y Carlos Horacio, escuchamos directamente de su boca las explicaciones acerca del extraordinario valor arqueológico de estos restos que delataban una antiquísima presencia y actividad humana en esta costa desértica. Eran testigos mudos de no menos de cinco,  seis o siete mil años de historia humana!. Corría el mes de Marzo del año 1979.  El breve artículo que  sigue,  más literario que propiamente científico, es fruto de la honda y  poderosa impresión recibida en esta breve visita. 

No hemos querido que este pequeño testimonio de admiración hacia los antiguos camanchacas o changos, sufridos pobladores ancestrales de estas soledades norteñas, pase desapercibido  o quede para siempre olvidado entre viejos y polvorientos anaqueles repletos de periódicos antiguos. Esta meditación sobre el antiguo puerto de Cobija-Lamar -porque sólo eso ha  pretendido ser-  rezuma afecto, cariño y admiración  por sus antiquísimos  habitantes,  los  camanchacas. Por eso lo entregamos hoy a nuestros lectores.



Fig. 1.  Texto del artículo publicado por el diario "El Mercurio" de Santiago el miércoles  20 de Mayo de 1981.


Epílogo: el futuro promisor de Cobija.

Cobija sigue hoy siendo intensamente  estudiada por los arqueólogos e  historiadores. La antigua población boliviana, diseñada y creada a fines de  1825 por el  marino irlandés Francis O´Connor por orden del mariscal Simón Bolívar,  fue arrasada por el terrible terremoto y maremoto del 9 de Mayo del año 1877, quedando asoladas y destruidas las tres cuartas partes del poblado. Así ha quedado, en  lamentable soledad y ruina,  hasta el día de hoy. Pero Cobija no merece morir. Su riquísima  historia arqueológica y colonial bien merecería de parte de la Municipalidad de Tocopilla   -de la que depende administrativamente-   un  trato mucho más digno.  Es preciso pensar seriamente en obras de limpieza y restauración de algunos de sus monumentos  (incluyendo el cuidado y protección de su hermoso cementerio), y poner en valor el lugar para atraer a  un turismo "de intereses especiales", centrado en su  arqueología,  su historia  y  su etnohistoria. Pero tal tarea debe emprenderse bajo la atenta mirada de arqueólogos bien adiestrados y con amplia experiencia de campo. No meros "aprendices de arqueólogos",  estudiantes carentes de título profesional, como por ahí desgraciadamente vemos.

El puerto histórico de  la región de Antofagasta.

Históricamente hablando, no hay lugar más importante en todo el litoral de la  IIª Región. Antofagasta no nace aún cuando Cobija es ya puerto floreciente (1860).  El Paposo nunca llegó a albergar una población  de comerciantes o mineros; sólo los changos ocupaban sus playas y sus vertientes.   En las próximas semanas, Dios mediante,  iremos presentando numerosos testimonios históricos de Cobija  de la época de su máximo esplendor, cuando llegó a albergar varios miles de habitantes (se dice que cerca de 5.000!)  con presencia activa de numerosos  comerciantes extranjeros, especialmente franceses.

viernes, 22 de febrero de 2013

Cobija: breves apuntes y reflexiones para una historia temprana de una caleta de changos. Siglos XVI-XIX.

Fig. 1.  Vista aérea  del poblado antiguo, hoy en ruinas, de Cobija, destruido primero en el terremoto de 1868 y luego, en su mayor parte,  en el terremoto y subsecuente  maremoto del 9 de Mayo del año 1877. Se observa el perfecto trazado reticulado de  numerosas manzanas y calles tanto longitudinales  (N-S) como transversales (E-W). Nótese cómo el fuerte oleaje azota la porción sur (desprotegida) de la pequeña península, (color blanco de la espuma),  mientras que la zona de litoral situada  frente a la localidad  se ve  en calma, prácticamente  sin oleaje. Este era el lugar elegido para  la recalada y el  anclaje de las embarcaciones.  (Foto Google Earth).


Fig. 2.  Perspectiva general del área, mostrando la península  (arriba, izquierda)  que sirve de biombo contra los vientos predominantes del S y SW,  ofreciendo una excelente protección a los navíos. Se puede ver aquí la amplia terraza litoral que se extiende hacia el Este, con un ancho máximo  de 2,5-2,8 km., hasta alcanzar las primeras estribaciones de los cerros de la cordillera de la costa. Estos cerros costeros alcanzan aquí los  1.300 m. de altitud  (Foto Google Earth). La parte más elevada de la terraza litoral,  al pie de los cerros de la cordillera de la costa, alcanza una altitud de los 180-200 m. Esta terraza marina, surcada de cursos de agua eventuales,  ha sido objeto, a lo largo de los últimos milenios,  de un constante relleno aluvial procedente de los  abanicos fluviales de las pequeñas quebradas.


Fig. 3. Arriba, vista general de las chozas actuales de madera de los pescadores y sede social (arriba, izquierda). Abajo la "patriarca" de Cobija, la señora  Blanca Ledezma,  madre de los hermanos Pinto y sus hijos y nietos.(Fotos enviadas por Branko Marinov M. al suscrito, y;  tomadas  hacia el año 1990 o poco antes ).   Doña Blanca, ya fallecida hace algunos años,  fue la fiel amiga y confidente de la arqueóloga  danesa Dra. Bente Bittmann, en los años en que ésta última trabajó intensamente, durante  muchos meses seguidos,  en actividades arqueológicas aquí en Cobija, entre los años 1977 y 1992, cuyos resultados expuso en numerosos trabajos de investigación. Bittmann, es  sin duda alguna,  la investigadora que más ha estudiado este sitio  precolombino durante el siglo XX, combinando  hábilmente  las referencias etnohistóricas, cartográficas, etnográficas y arqueológicas, logrando reunir una síntesis notable. Tal vez no existe en nuestro país ninguna otra caleta costera que haya merecido tantos estudios especializados. A nuestro juicio, su enfoque, su  metodología de  estudio y su acuciosidad, no han sido superados hasta hoy.


Fig. 4.   La señora Blanca Ledezma, madre de los hermanos Pinto, bajo el muelle donde  desconchan los locos y caracoles que han obtenido en el buceo  del día (Foto Bente Bittmann, Archivo  B ittmann,  en poder del Dr. Horacio Larrain; foto tomada hacia  1975-76).

Un vistazo rápido a la historia de Cobija: bibliografía recomendada.

Iniciamos aquí  la prometida referencia el puerto de Cobija y  a sus pobladores con referencias tempranas (siglo XVI). En este segmento del Blog,  deseamos ofrecer un breve y sucinto historial sobre Cobija, su puerto  y sus primitivos habitantes indígenas, los changos.  Hay mucha  bibliografía escrita sobre esta caleta. Para un estudio más profundo, recomendamos recurrir a los trabajos etnohistóricos y arqueológicos de Bente Bittmann:, en particular a sus artículos: "El surgimiento, desarrollo, decadencia y abandono de Cobija-Lamar: Notas históricas", pp. 63-103; parte del trabajo general  titulado: "Cobija: Proyecto de investigaciones interdisciplinarias en la costa centro-sur andina (Chile), Universidad del Norte, Sede Antofagasta.  No deje de leer, además,  su excelente síntesis:"Cobija: Panorama etnohistórico en relación a los informes de José Agustín de Arze", en  Revista Chungará Nº 10, Marzo 1983: pp. 147-153) .  Sobre Cobija, su historia, su arqueología o cartografía,  nosotros mismos hemos publicado varios segmentos en este mismo Blog los que Ud. podrá  hallar bajo las etiquetas: Cobija, Bente Bittmann,  Changos o  Pescadores recolectores).

Vamos a dedicar en las próximas semanas al menos uno o dos  segmentos más de nuestro Blog al estudio de Cobija, en el devenir del siglo XIX, gracias al aporte documental y fotográfico de Boris Durandeau, descendiente directo de comerciantes franceses asentados en dicho puerto a mediados del siglo XIX,. Para situar correctamente estas informaciones,  nos ha parecido pertinente entregar, a manera de mise en scène, un breve bosquejo geográfico e histórico-antropológico del lugar.


Ventajas ecológicas de Cobija. Un  puerto en el litoral desértico provisto de agua de vertientes.

Ubicada esta caleta y antiguo puerto de Cobija en las coordenadas UTM 369792 N / 7805610 E., en el litoral hiperárido de la IIª Región de Chile, Antofagasta, y poco al sur del actual puerto de Tocopilla, ostenta  una de las escasas penínsulas que ofrecen cierta protección y cobijo contra los vientos predominantes del Sur y Surweste.

En un litoral desértico norte chileno, extremadamente seco y árido, carente de recursos y sin presencia de desembocaduras de ríos, Cobija aparece providencialmente en escena.  Esto gracias a la co-existencia circunstancial de varios factores, todos ellos  de decisiva importancia para el desarrollo de la  vida humana.

Los enumeramos aquí:

a) un lugar de importante presencia de población indígena;
b) un  lugar seguro y protegido para la  recalada de los navíos;
c) presencia de agua, gracias a la existencia de varias pequeñas aguadas;
d) abundante pesca del congrio y del tollo in situ, que  era convertida por los indígenas locales en charqui    de pecado y exportado a las provincias interiores  con el nombre de "charquecillo" (Potosí, Sucre, Lipes);
e) presencia de pastos en los altos de los cerros comarcanos, por espacio de varios meses, gracias a la camanchaca costera,  entre los meses de Julio y Diciembre, lo  que permitía  el talaje de animales, como burros y mulas;
 f) existencia de una bien traficada vía de comunicación prehispánica con el interior, a través de paskanas y  tambos que permitían el acceso  a las poblaciones ribereñas del Loa  (Calama, Chiuchíu,) y del altiplano de Lipes.

  Condiciones éstas de tipo ecológico y eco-antropológico que, sumadas,  no se daban en ninguna otra parte en esta extensa  franja litoral norte y que favorecieron el asentamiento humano pretérito y reciente.

Su antigua población indígena. de changos y camanchacas.

Cobija presenta, por eso mismo,  un embrujo geográfico y un misterio humano muy particular. Fue un reducto de numerosas familias de indígenas pescadores y uno de los poquísimos "puertos" del extremo norte de Chile, junto a  Iquique y Pisagua,  que, juntos, tienen  el  raro privilegio de contar con información muy temprana  (fines del siglo XVI). por ser sitios de recalada casi forzosa. Ya  el Factor de Potosí  Juan  Lozano Machuca   en 1580 se refiere explícitamente a este lugar, nombrándolo como el "puerto de Atacama" ubicado en  "la ensenada de Atacama". Y señala que por esas fechas  había unos 400  "uros pescadores" morando en sus contornos. Seguramente  tal población  se extendía por una extensa faja litoral incluyendo Cobija,  Chacaya, Gatico y Punta  Guasilla y otros sitios próximos.

La primera referencia clara a  Cobija como el "puerto de Atacama".

Lozano Machuca señala en su : "Descripción de Cobija"  hacia 1580.

"... se podrían poner estos indios de Atacama en la Corona real y reducirse a uno o dos pueblos, que serán hasta dos mil indios: demás del tributo que darían a Su Majestad, se podrían labrar muchas minas de cobre que hay en aquella comarca, en especial en el mismo puerto de  Atacama, a la lengua del agua y partes donde con cinceles se podrá cortar el cobre fino como V. Excelencia lo verá por la muestra que lleva Diego Enríquz...".

"En la ensenada de Atacama que es donde está el puerto hay cuatrocientos indios pescadores uros que no son bautizados ni reducidos ni sirven a nadie, aunque  a los caciques de Atacama dan pescado en señal de reconocimiento. Es gente muy bruta, no siembran ni cogen y susténtanse de solo pescado y están junto a esta veta de cobre, y así con estos indios y los atacamas se podría labrar esta veta y sería de gran provecho a su Majestad por estar tan junto al puerto y poderse llevar cobre por todo le reino y a España por el estrecho.[de Magallanes]... Será esta ensenada de 20 leguas...".
 (cit. en Boletín Nº 2-3, Centro de Documentación (CEDOC) Universidad de Antofagasta, Junio 1973: 38-39. Aporte del CEDOC al Primer Congreso del Hombre Andino, Arica).

(Vea nuestro pequeño comentario al texto de Lozano Machuca en este mismo Blog.)

Un pueblo de 50 ranchos de cueros de lobos marinos.

En la fecha antedicha (1580), los changos pobladores de Cobija  no han sido aún evangelizados.  Es probable que para esta tan antigua fecha, ni siquiera haya existido una capilla  y menos una iglesia en Chiuchíu o "Atacama la Baja", desde donde posteriormente  bajarán de tanto en tanto  sacerdotes a Cobija a bautizar y evangelizar a los residentes indígenas. Las primeras referencias  a  visitas pastorales de sacerdotes a Cobija, datan del año 1641, si bien existen indicios de que su población indígena ya fue visitada esporádicamente desde fines del siglo XVI. Cuando bastante más tarde,  el ingeniero militar francés Amédée-François Frézier visita  el lugar en Junio del año 1712, cita expresamente haber visto la presencia de 50 ranchos de indígenas en la bahía de Cobija.  Así lo señala  Vicente Cañete y Domínguez, Gobernador Interino de Potosí,   en su  descripción del  Puerto de Santa Magdalena de Cobija  en 1787, al aportar nuevos y valiosos antecedentes sobre el modo de vida de estos pescadores recolectores.

La declinación demográfica  y desaparición de los changos.

Es decir,  132 años después del relato de  Lozano Machuca, aún viven en Cobija y sus alrededores  al menos unos  200-220 changos pescadores de acuerdo al recuento  de viviendas  indígenas  que nos reseña Frézier. No hay prácticamente población blanca asentada allí todavía. La población indígena  no había declinado aún y sus servicios como pescadores, mariscadores, cargadores  y  hábiles elaboradores de charqui  de pescado eran todavía  muy apreciados. Esta situación  demográfica cambiará muy bruscamente en el  siglo XIX  a partir del año 1825, cuando la naciente república de  Bolivia  establece aquí  su principal puerto de entrada al Pacífico, tras el prolijo reconocimiento marítimo hecho  por  el marino  Francis O´Connor,  comisionado al efecto  por el mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Con la llegada de numerosos comerciantes,  aventureros y mineros,  y la construcción del poblado e incipiente puerto,  se verificará un brusco cambio  en el modo de  vida  de estos pescadores y  muy pronto las enfermedades y epidemias troncharán la vida de la mayor parte de ellos.

Los terremotos y la aparición de la epidemia de fiebre amarilla.

Hacia 1860-65, bajo control administrativo y económico boliviano, conocerá Cobija su máximo esplendor,  llegando a albergar una población de casi 5.000 habitantes, incluyendo los numerosos indígenas changos (Bittmann, 1980). Veinte años después, hacia los años 1880-85, desaparece para siempre la población aborigen en este puerto como efecto directo de la epidemia de fiebre amarilla que se descargó con  terrible virulencia  en el litoral sur peruano y boliviano en el año 1869. Este doloroso episodio de la historia humana (la desaparición completa  de una etnia ancestral) de esta zona litoral  no ha merecido un estudio serio hasta  el presente por parte de los investigadores,  ignorándose cuáles o quiénes habría sido los transmisores y "vectores" humanos directos de este flagelo. ¿Tuvo algo que ver en esta pavorosa difusión  epidémica  la importación masiva  a las costas peruanas de operarios chinos traídos de Cantón, los  que se diseminaron por las guaneras de la costa?. No conocemos estudios históricos serios y fundados en este sentido, pero sospechamos que existe alguna desgraciada relación entre estos dos hechos,  cronológicamente tan coincidentes.


Amédée François Frézier
Amédée François Frézier,   1682-1773,  ingeniero y matemático francés  que estuvo en Cobija  en Junio del año 1712  y autor de una obra sobre sus viajes en el Océano Pacìfico. Desde Cobija,  penetró en mula hasta Calama y Chiuchíu, aldeas atacameñas que describe.























(En plena construcción.)








viernes, 15 de febrero de 2013

El Rally Dakar en el banquillo de los acusados: solapado atentado contra el patrimonio natural y cultural del Norte Grande de Chile.

Fig. 1. Paisaje del semiárido del Norte Chico chileno. ¿Qué importa pisotear esos pequeños  nichos de vida?. Probablemente se trata de plantas de "cacho de cabra" o Cassia closiana, en  estado de latencia.

Fig. 2.  Al Sur de Alto Hospicio (Iquique)   Enero 2013.  A campo traviesa, a toda velocidad.

Fig. 3. Esto es cualquier cosa menos un trazado o ruta  que permita una ulterior revisión o control de daños.


Fig. 4.  Enorme superficie ocupada por  vehículos en competencia  y por curiosos. ¿Cómo "mitigar" los daños?.

Fig. 5.  Verdadero "rastrillo" de huellas dejadas al paso del huracán "Dakar". Su ancho supera bastante los 1.000 m.   Sur de Alto Hospicio  rumbo a Cerro Guanaco, Enero 2013.

Fig. 6.  Una inmensidad recorrida en todas direcciones.

Fig. 7.  Trate Ud. de imaginar cómo se podría  revisar y controlar  esta superficie de eventuales daños inferidos en una jornada dada.

Fig.8. El piloto de esta moto seguramente se pregunta: ¿por donde  sigo?. ¿Y si me pierdo?.

Fig. 9. ¿Cree Ud. posible  controlar esta área en busca de  posibles daños al ecosistema o a los bienes culturales existentes?. Los vehículos asoman por todos lados expulsando gigantescas bocanadas de polvo y humo tóxico ¿Qué más da?.  ¡Si aquí no vive nadie, parecen decir!.

Fig. 10. No cabe duda de que el trazado del  "Dakar" es perfectamente rectilíneo!.¡Qué duda cabe!.

Fig. 11.  Los camiones hacen nuevas huellas, acortando las distancias. ¡Están fresquitas!.  ¿Cómo poder controlar y verificar  daños o destrucción  en un paraje como éste?.

Fig. 12. La gran concurrencia de curiosos y visitantes en uno de los puntos de detención del Rally. Admirando las máquinas  y sus proezas..

Fig. 13. ¿Qué importa levantar polvo en el desierto absoluto?. A toute vitesse!;  A toda velocidad!; At full speed!;  Mit aller Geschwindichkeit!". 

Las Figs. 1 a 13 muestran diversos aspectos y lugares por donde discurrió el Rally Dakar entre los años 2010-2013.  Observe  la falta de ruta fija, y en las Figs. 5, 7, 9 y 10 la enorme cantidad de huellas que  quedan inscritas en el suelo como muestra indeleble del paso del huracán "Dakar". Note, también, las nubes de polvo que se levantan al paso de los vehículos.  (Fotos suministradas por algunos de nuestros fieles colaboradores  de Chile y Argentina en Enero y Febrero 2013).

La Propaganda oficial y la verdad de los hechos

En Chile se ha dado este año 2013  un espaldarazo de aprobación por parte de las autoridades del Estado a este certamen deportivo, sin tomar en consideración para nada las graves advertencias hechas desde las instituciones académicas. Los párrafos que siguen, ilustran bien el sentir del gobierno actual compartido por el Presidente de la República y sus ministros. He aquí un botón de muestra:

La propaganda y la actitud del gobierno ante el Rally Dakar.

"El Presidente de la República, Sebastián Piñera, encabezó el lanzamiento del Rally Dakar 2013 en el Palacio de La Moneda. Fue acompañado del subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz Tagle, la Ministra Secretaria General de Gobierno, Cecilia Pérez, y el director de ASO (empresa organizadora de la prueba), Etienne Lavigne.  Ellos recibieron a los 39 deportistas chilenos (11 cuadriciclos, 18 motos y 10 autos) que instalaron sus vehículos en la Plaza de la Constitución". 

 Dijo el Presidente Piñera en la ocasión:

“Queremos que sea el mejor rally en la historia de esta gran aventura que por primera vez tendrá 39 deportistas chilenos que nos representarán”...; “este Rally va a batir muchos récords para Chile como el mayor número de participantes y países, además de la presencia de la primera mujer chilena que será también la primera sudamericana en competencia: Josefina Gardulski”.

Estas livianas expresiones de la máxima autoridad  nos dejan realmente perplejos. El Señor Presidente de la República parece no haber entendido nada del problema tanto ecológico (destrucción de ecosistemas), como cultural (destrucción de evidencias del pasado arqueológico y/o histórico) inherente intrínsecamente (no accidentalmente)  a este certamen.  ¿Para qué, entonces, tenemos una Oficina especial de Protección de Monumentos  Nacionales?. ¿No debió haberse hecho asesorar por ella antes de emitir tamaño despropósito?.

El por qué y cómo de los impactos del Dakar.

En un segmento nuestro anterior, escrito el día  27 de Enero del 2013, (buscar en este Blog por etiqueta {´Rally Dakar´)  hemos acopiado  información sobre el origen y la historia del Dakar y sus reales dimensiones actuales en  cuanto a los países involucrados,  número de participantes,tipos de  vehículos y costos por participante. También, hemos querido expresamente señalar  por qué  y cómo ha  impactado a los ecosistemas y a la prehistoria cultural de las regiones por donde cruza. Albergamos la secreta esperanza de haber hecho "abrir los ojos" a algunos  incautos que creían, a pie juntillas, que el Rally Dakar era un deporte "inocente", "inocuo" (que no hace daño)  y, además, altamente recomendable. 

Nos proponemos señalar a nuestros lectores dos aspectos que nos parecen fundamentales: 

a)   por qué nos oponemos tan tenazmente al sistema de surcar y rastrillar el desierto  "a campo traviesa",

b) qué elementos patrimoniales de nuestra geografía, historia,  cultura o medio ambiente biótico (flora, fauna; actual o pasada)  pueden ser, o ya han sido destruídos y pasados a llevar por este tráfico desenfrenado y "a campo traviesa", precisamente por cruzar un territorio desértico casi del todo desconocido, o conocido sólo muy parcialmente.


1. Por qué nos oponemos a un carrera loca,  practicada "a campo traviesa". 

En Chile la Ley de Medio Ambiente Nº  19.300 exige que con anterioridad a cualquier excavación, movimiento de tierra o  alteración importante del paisaje  con  el fin de construir poblaciones,  carreteras, puentes, embalses, edificios, o puertos,  o  se verifique  un "Estudio de Impacto Ambiental"  (EIA). El objeto de este estudio  previo es prever y calibrar con la mayor precisión posible, qué impactos puede tener  la posible modificación del paisaje ad portas, sobre  la flora, fauna, ecosistema, historia local o regional, o elementos  arqueológicos, antropológicos o paleontológicos presentes. Dependiendo de la cuantía y volumen de tales impactos, se  decide si se autoriza o  no dicha alteración o, en caso de autorizarse,  "se indemniza" (por así decirlo)   a la sociedad y al Estado chileno  por los daños previsibles o ciertos,  mediante lo que se ha llamado " medidas  paliativas" o  "medidas de  mitigación".

 Es decir, como se reconoce ab initio la posibilidad real  (y no imaginaria) de inferir un daño inminente al patrimonio nacional, se propone algunas alternativas correctivas, para de algún modo suavizar o "mitigar"  el efecto adverso o negativo de tipo histórico, cultural o biológico previsible. Este Estudio de Impacto Ambiental  (EIA) tiene que ser examinado y revisado por  la CONAMA, la que puede aprobar, solicitar  mayores estudios o antecedentes, o rechazar la solicitud.

2. ¿No hay precedentes?. Pues entonces , ¡habrá que crearlos!.

Lamentablemente, en la citada Ley Ambiental chilena  no se hace referencia  explícita a este tipo tan especial de  intervención espacial (provocado por un Rally) y, por tanto, no se  hace alusión directa a casos como el  presente, es decir a la presencia de un "trazado intencional y variable de nuevas huellas de vehículos", como un elemento desgraciadamente  muy efectivo de alteración  y destrucción de  sitios o  paisajes. Pero, sin embargo,  el espíritu de la Ley es evidente y taxativo: evitar la destrucción del patrimonio nacional o regional,  sea éste histórico, paleontológico, arqueológico, arquitectónico, biológico (ecosistémico), geográfico o  escénico. Por tanto, nos parece que  en el caso del Rally Dakar, debería  aplicarse, en principio, exactamente  el mismo criterio que rige para la construcción de nuevas carreteras o caminos: es decir, la exigencia de un completo y exhaustivo "estudio previo de impacto ambiental". Tal  exigencia previa,  que parece tan lógica y natural, tendría, sin embargo,  repercusiones inmediatas en  el sistema propio y característico del Rally Dakar, por las razones  que señalamos  en el punto que sigue.

3. Un trazado cambiante,  imposible de prever o de supervisar.

Si nunca se ha exigido este estudio previo, -a pesar de que parecía lógico exigirlo-  tampoco se ha realizado un estudio de sus efectos post factum, es decir,  después de hecho cada recorrido anual, para apreciar   qué ha ocurrido en el paisaje. ¿Por qué?.  La razón es simple. El trazado  del Rally  está sólo señalado por puntos marcados con GPS, de tanto en tanto, a lo largo de  la ruta. Pero cómo y de qué manera un piloto se traslada de un punto a otro, es algo dejado a su pleno arbitrio y decisión; en otros términos,  en muchísimos  sectores del trazado,  no existe una ruta fija  y el recorrido es decidido en ese instante por el propio piloto. Con este sistema de ir "a campo traviesa", guiado sólo por el "olfato" o "instinto" del piloto respectivo,  no sólo es imposible  hacer un estudio de impacto ambiental previo (para constatar qué elementos  bióticos o culturales pudieran ser alterados o destruidos),  sino también es casi imposible verificar una seria y concienzuda inspección post factum, por la enorme cantidad de huellas dejadas y por no saberse con certeza si dichas huellas son efecto del paso efectuado el año 2009, 2010, 2011, 2012 ó 2013. En el certamen Dakar, sólo en las proximidades de las ciudades el piloto debe ceñirse estrictamente, a las carreteras o accesos ya existentes, sin poder salirse de ese trazado. En el resto del recorrido ( esto es el 99% del mismo)  es el piloto quien decide la ruta  a seguir. Esta permisividad, desde el punto  de vista del más elemental cuidado ambiental,  nos parece simplemente inconcebible.

4. Esta  situación  resulta científicamente  inmanejable.

Esta incertidumbre  hace  este tipo de tránsito "a campo traviesa", totalmente  inmanejable e incontrolable.  Esto nos parece de la máxima gravedad desde el punto de vista de la previsión de los daños. Porque en realidad,  así ¡nada se puede prever!. Es del todo imposible. Cuando yo voy a construir un tranque o una carretera, un  puerto o una edificio, conozco exactamente y al dedillo la superficie que se va a alterar y modificar. Puedo y de hecho, hago, planos bien definidos mediante una cartografía perfectamente controlable  in situ. Aquí puedo prever y, también, verificar exactamente a posteriori  el área que fue alterada. En el caso que nos ocupa, tal cosa es imposible. En consecuencia, aunque duela decirlo,  el sistema imperante hoy en el Rally Dakar  de correr "a campo traviesa", creando sobre el terreno extensos rastrillos de infinitos surcos,  sin ruta previa exacta establecida  al centímetro, hace del todo imposible  prever sus daños. Y, por lo tanto, todo puede suceder y, de hecho sucede (también los accidentes!).  ¡Y conste que  ni siquiera nos hemos referido a los accidentes causados, que ya suman  casi dos muertes por certamen!.

 5. O se cambia la forma de realizar el Dakar, o se suprime definitivamente .

La consecuencia  lógica de estas premisas es que este tipo de Rally (tal como hoy se hace) debe ser absolutamente prohibido  en todos aquellos países que quieren estudiar, proteger y custodiar sus bienes patrimoniales tanto naturales, como culturales, evitando a toda costa su  total destrucción. Que haya tal vez otros países subdesarrollados donde a las autoridades tal cosa no les importe un comino, es  cosa que no nos concierne.  O, en su defecto, el Rally  debería  variar y modificar  substancialmente  su procedimiento  típico de surcar "a campo traviesa",  para seguir  trazados totalmente controlados, hasta el centímetro.  Que este proceder, le alejaría ciertamente de su intencionalidad  original y primigenia concebida en  el  lejano Sahara, de "navegar  en el desierto",  "es ya harina de otro costal"!..


Los elementos patrimoniales en juego. 


Se distingue dos tipos fundamentales de "patrimonio": 

a)  el natural, conformado por paisajes, ecosistemas, parques nacionales o reservas de la Naturaleza o de la Biósfera. En éstos, existe una flora y una fauna típica o única,  y una geografía particular. Incluye  tanto la  flora y fauna paleontológica (ya extinguida)  como la  flora y fauna actual (todavía presente en los ecosistemas).

b) el cultural, conformado por  utensilios, objetos, armas, instrumentos, edificios, ruinas, huellas, cementerios,  que han sido resultado de un trabajo y  ocupación humana  en un sitio particular durante un momento de la historia de la región. Puede ser de carácter arqueológico (desde las primeras trazas de presencia del hombre,  hacia los 15.000- 12.000 A.P., o histórico (colonial  o republicano; subactual o reciente).  Este último, el patrimonio histórico,  en América se considera a partir de la llegada de los colonizadores  Vikingos en América del Norte ((Groenlandia y Península del Labrador, entre los  siglos  X  al  XIV   D.C. ) en sus famosas embarcaciones llamadas "drakkar", o los conquistadores españoles o portugueses en El Caribe, América Central y del Sur, en sus carabelas y bergantines (siglos XV y  XVI D.C.). Con ellos comienza aquí en América el período de la escritura  y la existencia del documento escrito. Allí aparece por fin, la "historia" propiamente tal. Le antecede la "prehistoria" o sea, el período que es estudiado por  la ciencia llamada "arqueología".

¿Qué tipo de " patrimonio" existe  en el desierto de Atacama o en el semi-desierto del Norte Chico chileno?.


1. Patrimonio biótico actual ( flora y fauna). 

Aún en la zona que consideramos "desierto absoluto" (Desierto de Atacama), en la porción que ha sido descrita como "el desierto más árido de la tierra" (según el geógrafo Wolfgang Weischet, 1975)  existen numerosos  nichos o lugares relictos de vida. Enumeramos sólo algunos:

1.1. "Oasis de niebla"  (Fog Oasis o Nebeloasen). Conformados por numerosas especies de plantas fanerógamas y criptógamas que han logrado sobrevivir gracias a las nieblas costeras o camanchacas. Cerca de la costa, en el Norte chileno hay entre 7 y 9 oasis de este tipo, sólo en el tramo entre Arica y el río Loa. Otros tantos, entre  El Loa y el área Paposo-Taltal. Su riqueza botánica y faunística (a menudo relicta) es sorprendentemente rica y ha sido objeto de muchos estudios  en los últimos  20 años. Su superficie, además,  está cubierta por  centenares de especies de líquenes  (más de 300), constituyéndose su área, según los expertos,  en un dilatado y auténtico reservorio de oxígeno para la Humanidad futura. Su estudio en esta zona de Tarapacá recién ha sido iniciado, y se ha constatado  recientemente la presencia de varias especies nuevas  y totalmente desconocidas para la ciencia.

1.2. "Oasis de Tillandsias". Entre Arica y  el río Loa existen numerosos oasis de este tipo, conformados generalmente por una especie única botánica: la bromeliácea Tillandsia landbecki la que es acompañada por una fauna  muy  rica de Insectos, Arácnidos y Escorpiónidos y varios otros géneros de minúsculos animales inferiores. Su estudio recién se inicia en nuestro país. Miles de hectáreas  conforman estos oasis, muy poco conocidos por hallarse en sitios poco accesibles y lejos de las carreteras transitadas..Pero desgraciadamente  muy accesibles a los raidistas y a los rallies, incluyendo por desgracia el  Rally Dakar. Hace exactamente cinco años, en  el  año 2008, ya  exponíamos, casi en forma profética,  en este mismo Blog nuestras  fuertes aprehensiones sobre los posibles efectos del huracán "Dakar" sobre los tillandsiales  situados al sur de Iquique. Por desgracia, nuestros temores se han visto confirmados. (Ver segmento del Blog titulado: Las praderas de Tillandsia landbecki Phil.  Decíamos entonces  textualmente:

 "Hoy, cuando ya se ha establecido en nuestro desierto del Norte el famoso "Rally Dakar", con participación de centenares de vehículos todo terreno, existe el grave riesgo de que perforen, ataquen, y destruyan a su paso sin piedad estas formaciones singulares, sin que nadie se percate o trate de impedirlo. De hecho, una de sus rutas anunciadas pasa por este sector privilegiado de ecosistemas de formaciones de tillandsias. Ojalá no tengamos que ser tildados un día, en el futuro,  de "profeta de desgracias", por haber anunciado y/o prevenido acerca de este inminente peligro" .(estampado en este Blog  el  21-02-2008).

1.3.  Los "Estromatolitos" del Salar de Llamara. Bacterias en extremo primitivas que pueblan  pozos  y pequeñas lagunas someras  del Salar  de ese nombre y que son consideradas los primeros colonizadores de un territorio y que nos enseñan a los científicos y ecólogos cómo se inició el proceso de evolución de las formas vegetales en nuestro planeta. Muy pocos lugares de la tierra poseen estos depósitos primigenios, entre ellos nosotros.

1.4.  el llamado "Desierto florido" (flowering desert)  que ocurre en extensas planicies situadas  entre la II y la IV Región  de Chile, (entre Chañaral, Paposo, y Los Vilos-Pichidangue), en los meses de primavera y con ocasión de la presencia de lluvias ocasionales. Este fenómeno se caracteriza por la aparición de enormes campos de flores, a partir de los meses de agosto y septiembre, de muchas especies vegetales,  y de una notable fauna entomológica  asociada. Es un atractivo turístico  excepcional que atrae visitantes de todo el mundo.Los ecólogos aún hoy encuentran aquí no pocos enigmas en la aparición de especies  escasas,  a veces tras  15-20 años de ausencia y de sequía ininterrumpida.  Esta zona es un riquísimo laboratorio natural para ecólogos, botánicos y entomólogos.

2. Patrimonio natural biótico paleontológico.

2.1. Es el constituido por especies ya extinctas tanto vegetales como animales. En distintos lugares del desierto como el  Salar de Atacama,  Calama, Chiuchíu,  Pampa del Tamarugal, Quebrada de Chacarilla,  han aparecido restos de  la fauna fósil del Triásico, Jurásico y del Cuaternario (Plioceno y Pleistoceno). También se ha encontrado en Tarapacá huevos fósiles de Dinosaurios de varias especies. (Consúltense a este respecto las publicaciones del geólogo y paleontólogo chileno Dr. Guillermo Chong de la Universidad Católica del Norte, Antofagasta; ver sus descubrimientos en Internet).

2.2. Conocida es la fauna marina fósil (moluscos de numerosas especies)  que ha sido encontrada cerca de  Caldera o los cementerios de  cetáceos fósiles  en las vecindades de la misma localidad, con ocasión de labores de ensanchamiento de la carretera. Ha aparecido allí recientemente el más grande cementerio de cetáceos, más de ochenta ejemplares,. muchos de ellos completos  y también ejemplares de morsas, delfines, lobos marinos, otáridos   y peces. Su antigüedad se estima en al menos 8 millones de años, siendo en este instante el cementerio de especies marinas más grande de América.

2.3. Los trabajos paleontológicos del ecólogo chileno Claudio Latorre (busque sus trabajos en Internet)  en pleno desierto de Atacama  han dado a luz valiosos descubrimientos de antiguas madrigueras de ratones  y sus deyecciones, en antiguos depósitos situados a la orilla de formaciones  lacustres, hoy totalmente  secas,  cuyo contenido  en polen ha permitido reconstruir con gran fidelidad la rica flora existente en dichos  lugares, con fechas de 17.000 - 20.000 A.P.

3. Patrimonio cultural arqueológico.

3.1.   El patrimonio arqueológico es, tal vez  lo más rico, frecuente  y llamativo en este sector del desierto. Se distingue la presencia de  los siguientes elementos, bastante frecuentes:

3.2. Rutas ancestrales consistentes en senderos o huellas de bajada hacia la costa. Frecuentemente presentan restos culturales consistentes en lascas o instrumentos  rotos hechos en sílex, basalto u calcedonia.

3.3.  Huellas troperas o aún huellas de carretas correspondientes al período de explotación del salitre (1870-1935).

3.4. "Talleres líticos" desparramados en la pampa  del Tamarugal o zonas adyacentes dondequiera había concentraciones de  rocas, como producto de arrastres  fluviales de fines del Pleistoceno. Los hay de todos los tamaños, desde  pocos cm2 a  muchos m2 de superficie. Aquí se suele observar instrumentos rotos o completos como percutores, cuchillos raspadores y tajadores. Son evidencias de antiguo trabajo de  talla de artefactos líticos realizado en el nivel de la Pampa.

3.5.  Ruinas de tambos (tanpu)  o tambillos (chasquihuasi), o corrales, propios del Camino del Inca o Qhapaqñan,    en zonas de cruce de quebradas hacia  los 1200-1400 m de altitud s.n.m.

3.6. Figuras de geoglifos y petroglifos (figuras de animales, hombres o figuras geométricas de variada factura) trazadas en el suelo, en rocas  o en las laderas  visibles de los cerros. Estas representaciones del  arte rupestre regional son de extraordinario valor y son muy frecuentes en Tarapacá, Arica  y parte de Antofagasta. Su abundancia, variedad de estilos y buen grado de conservación, y su ubicación   generalmente junto a  las antiguas rutas de comunicación entre  las aldeas del interior y la costa, constituye, tal vez, la mayor riqueza arqueológica de esta extensa comarca. Estas formas de arte rupestre son muy frecuente,  igualmente, en todo el sur del Perú y no sólo en la bien conocida pampa de Nazca, donde  se hallan las figuras más interesantes y representativas de este arte figurativo de carácter ciertamente  cúltico y ceremonial.

3.7. Numerosas ruinas, a veces enormes,  de grandes o pequeños establecimientos industriales construidos  desde los años  1830 en adelante, con el objeto de explotar in situ los yacimientos de caliche (salitre) o las borateras (bórax) en los  siglos XIX y XX . (Regiones de Antofagasta y Tarapacá, al sur del rio Tana o Tiliviche).

3.8.  Ruinas de pequeñas paskanas  o posadas paras refugio de caminantes por el desierto. Se hallan  contiguas  a antiguas rutas o senderos. Suelen contener elementos culturales y restos  de especial interés para  arqueólogos y ecólogos.

3.9.  Numerosos Cementerios de Oficinas salitreras o borateras situados en las proximidades de sus establecimientos.

3.10. Ruinas de antiguos "Buitrones" , esto es de establecimientos donde se explotó, en épocas coloniales,   la plata  mediante el uso del azogue en varios sectores de la Pampa del Tamarugal  no lejos de La Tirana y Pozo Almonte (Tarapacá).

Todos estos elementos naturales o culturales, nos describen en detalle la "increible historia del desierto", es decir, nos relatan lo que aquí ocurrió desde el Jurásico o aún antes hasta  el período en que el Mastodonte  y los grandes Desdentados vivieron  en las márgenes de los antiguos lagos (hoy convertidos en Salares).


Resumen final.

(Le sugerimos que vuelva Ud. a observar detenidamente las fotos arriba expuestas, por favor, antes de leer nuestra síntesis final. Así, podrá Ud. comprender mejor nuestra perspectiva ecológica frente a este verdadero "huracán Dakar" y la razón de ser de  nuestra indignación).

Estas son sólo algunas muestras de los muchos  "tipos de  sitios patrimoniales" o "ecosistemas relictos" con los que un eventual trazado de un Rally (que por desgracia  cambia cada año) se va a encontrar casi con certeza al avanzar de norte a sur cruzando el territorio desértico del Norte chileno. Al no existir en el "Rally Dakar" un trazado totalmente controlado,  fijo, e invariable, como lo hemos señalado más arriba,  la posibilidad de destruir, alterar,  cruzar a mansalva o tropezar con  este tipo de manifestaciones patrimoniales, es enorme. Y de hecho, así ha sido y es la razón última de la justificada  indignación del  "Consejo de Monumentos Nacionales" de Chile, expresada en  su Declaración  del año 2010.  (Vea  su texto  en segmento anterior en este mismo Blog, de fecha 27/01/2013).






domingo, 27 de enero de 2013

El "Rally Dakar": luces y sombras; ¿fama o fobia?. La visión de un eco-antropólogo.

Fotografía del Dakar 2013  tomada en  las cercanías de Iquique..  Muestra bien a las claras  el desorden  y tumulto que se produce en determinados sectores  de la ruta donde los  participantes  confunden  el camino  a seguir. ¿Resultado?. Está a la vista: miles de huellas, polvo a discreción,  pisoteo indiscriminado del área y peligro de colisión. ¿Imaginan  Uds. si  llegase a existir,  aquí bajo tierra, un sector oculto de elementos paleontológicos, como efectivamente ocurre en numerosos lugares el área de Caldera?. No hay prospección previa superficial  alguna capaz  de  detectar con antelación y  con certeza la existencia de  áreas de  depósitos paleontológicos. Por eso  exigimos el máximo respeto por estos lugares antes  intocados. Esta foto es exactamente lo opuesto a  un cuidado ambiental mínimo. Es una  verdadera "masacre ambiental".


Fotografía del Rally Dakar  2013 tomada del Diario 21, Sección Deporte, Iquique, semana del 9 al 15 de Enero de 2013,  pág. 26. (Iquique, Chile) en artículo titulado: "Desclasifican los secretos del  Rally, el  negocio detrás del Dakar".


Nueva versión  del Rally Dakar.

Hace muy poco se corrió la quinta versión del famoso Rally "Dakar" entre Argentina, Chile y Perú. A nivel mundial, ésta corresponde a la versión Nº 34 de este conocido certamen deportivo.  Iniciado en Lima el 05/01/2013 entró a Chile por la ciudad de Arica   el día 09/01/2013 y pasó por  el hinterland de Iquique al día siguiente,  provocando el interés de algunas decenas de  curiosos, amantes  fanáticos del  "deporte-tuerca" quienes, diseminados entre los cerros, y haciendo infinitas huellas nuevas por el  desierto,  fueron a verlos pasar,  raudos y rampantes.

Humo tóxico, polvo  y  material particulado.

Borradas ya de nuestro cielo nortino -¡gracias a Dios!-  la ingentes bocanadas de humo tóxico de CO2 y las    descomunales bocanadas de polvo y arenas dejadas por centenares de vehículos pasando a toda velocidad, arrollando dunas,  quebradas o pampas, ha llegado ahora el momento de hacer un balance lúcido,  frío, calculador.  Quince nuevos días de estrépito a lo largo de Chile, con montañas de polvo en suspensión, con  millones de m3 de gases letales echados impunemente a la atmósfera. ¡Como si en ésta  no hubiera ya suficiente  material particulado acumulado, aniquilando poco a poco la  ya débil capa del ozono protector de nuestra atmósfera.

Las preguntas que  nadie contesta: necesidad de una evaluación seria.

¿Quién es el mayor beneficiario real?.  En qué se ha beneficiado realmente nuestro país?. Qué relación existe entre las  ventajas reales y  las desventajas evidentes inherentes a este tipo de certamen?. ¿Hay conciencia entre los organizadores de los daños inferidos a los ecosistemas locales, a la historia local  o a la herencia cultural regional en cada país?. ¿Cuál ha sido la magnitud de los daños inferidos a las cultura?. ¿Quién los va a apreciar, justipreciar y contabilizar? , o mejor  todavía; ¿quién y cómo  los va a pagar?.¿Cuándo se van a dar a conocer  lealmente a la comunidad los innumerables efectos negativos del Rally?. ¿Existe alguna  forma real  y efectiva de "aminorar" sus efectos adversos?.  O, ¿sólo se nos va a pregonar,  a través de todos los medios de difusión, sus virtudes  mágicas, sus triunfos  y sus "logros"  milagrosos?. Sería ahora el momento, a mi entender,  de realizar un análisis crítico, mediante un serio análisis  FODA  que examine  por todos lados, los " pros y los contras", las "fortalezas y debilidades" de este certamen, para acabar con el mito.

¿Qué es el Dakar?. ¿Cuándo comenzó y bajo qué cicunstancias?.


Esta competencia se inició en el año 1978 y se tituló inicialmente  el "Rally Paris-Dakar", porque se corría desde París a Dakar (en el Senegal) . Sus iniciadores fueron  pilotos  franceses. Cuando en  1998 surgieron   serios problemas  y turbulencias políticas  y tribales en algunos de lo países del recorrido, como Mauritaria, Túnez y  Marruecos, se buscó una alternativa y surgió la idea de realizarlo en América del Sur. Sus extensos desiertos y pampas y su accidentada geografía  parecían ofrecer el  escenario ideal. Los organizadores  vinieron a América y se contactaron con las respectivas Direcciones de Turismo de Argentina y Chile, naciones  con las que pronto llegaron a acuerdo. Luego se agregó el Perú. Por ahora se realiza entre estos tres países  limítrofes, pero existe un marcado  interés por incorporar a Bolivia en la ruta del Rally.

Ingresos y gastos para el país.

Su actual organizador es el francés Etienne Lavigne. Mientras la competencia  se realizaba entre Europa y Africa,  a partir  del año 1979,  la organización del  evento pagaba  subidas cantidades de dinero a los países africanos  incluidos en  el circuito, como una manera de ganarlos a su causa.  Aquí en América Latina ahora es exactamente al revés:  nuestros países están pagando  y mucho, por participar. Los ingresos del Dakar en nuestros países entre  2009- 2011 ascienden a 63,5 millones de Euros  (esto es, U.S.$  85,009 millones de dólares americanos). Como botón de muestra, solo el Estado de Chile ha pagado a sus organizadores por  el hecho de ser sede de  este "deporte" en estos  tres años, la friolera de  8 millones de Euros (= $4.952.000.000 pesos chilenos). Son cifras entregadas por la Dirección Nacional de Turismo de Chile. Según la misma fuente,  en Chile hubo en el primer año 600.000 espectadores y en la  versión del año 2011: 1.500.0000.


Número de competidores y vehículos  y su costo.

En la reciente versión del Dakar del año 2013, participaron más de 3.000 corredores, pertenecientes a 53 países. y un total de  459 vehículos  motorizados. De éstos, 188 eran motos, 155, autos,  75 camiones y  40 cuadriciclos. Año tras año ha ido aumentando el número de vehículos y competidores y por ende, de repercusiones (léase "impactos directos")  sobre el medio ambiente y los rasgos culturales.

Para poder participar,   obviamente había que pagar y mucho a los organizadores.
Vea los valores:

motos y cuadriciclos:  14.800 Euros cada competidor;
autos: 11.000 Euros por cada participante ( piloto, copiloto y mecánico) más 3.100 Euros por cada vehículo;
camiones: 11.000 Euros por cada participante; agregue  4.400 Euros por vehículo de dos ejes y  5.400 Euros por vehículo de tres ejes.

Para poder participar, estas cantidades se hacían llegar a la asociación organizadora del evento: esto es a  "Amauri Sports Organization  ASO)"  cuyo  líder es el francés Etienne Lavigne.


El Dakar y el cuidado del medio ambiente.

Más arriba nos planteábamos las  punzantes preguntas que, como antropólogos, nos han asaltado e inquietado. Más aún, como eco-antropólogos, preocupados por la relación simbiótica hombre-medio, máquina-hombre-ambiente, al contemplar los videos del Rally  o escuchar los relatos de los asistentes. La inquietud crecía al conocer los irrisorios "paliativos" ofrecidos (¡por ahora solo promesas!) a los daños  conocidos o por  conocer inferidos a la cultura, a ha historia  y a la biósfera nacional. (daños que aún hoy , pese a los reclamos, ni se calculan  ni  se pagan!.)

¿ Algo más que "Pan y circo"?.

El día  21 de Enero del 2013  frente a "¨La Moneda", el palacio presidencial chileno, y ante  un sonriente  ministro de  Deportes   Gabriel   Ruiz Tagle,  y con presencia del propio  Presidente de Chile Sebastián Piñera Echeñique, las decenas de corredores,  sus  llamativas vestimentas  y sus coches  de fantasía,  alardeaban de sus éxitos. Dos corredores chilenos lograron ascender al podio de los triunfadores. Todo era alabanza y elogio, insignias, trofeos,  banderas y "copas", para los campeones. Miles de chilenos expectantes,  se agolparon para  observar y admirar a los extraños y coloridos vehículos, todos ellos altamente contaminantes. Todo era fiesta,  jolgorio,  celebración y  "luces". ¿Quién se ha preguntado por  las "sombras" del Dakar, sus aspectos negativos o francamente preocupantes?. Pocos; muy pocos.

Nuestro territorio:  nueva versión del Coliseo romano.

¿Qué importa,  si así se puede  ofrecer  una vez más, por quinta vez  en nuestro país,  este "pan y circo" gratis para tantos desaprensivos compatriotas nuestros  que no alcanzan a vislumbrar la profundidad y la gravedad del problema?.  ¿Pan y circo", dije ?. Sí, lo repetimos con  toda intención. Porque es la metáfora que se nos viene insistentemente  a la mente ante este  este evento. Tal como en el Coliseo romano se mataban salvajemente entre sí los gladiadores romanos, haciendo gala de sus escudos, sus espadas y su coraje, ante el goce exacerbado, frenético  de toda una multitud  que rugía, en presencia de  los senadores romanos  y del emperador de Roma, aquí ocurre algo en cierto modo parecido. El Rally Dakar,  a nuestro modo de ver desde la  perspectiva  de la eco-antropología,  constituye  una  demostración palmaria  más del  "culto a la máquina" como signo de poder y dominación. Esto es de hecho  más importante que  el  homenaje al  minúsculo hombrecillo elevado al podio del éxito. Si algún corredor  llega a morir -como por desgracia  ocurrió y ha ocurrido antes varias veces- eso  es fruto del  "azar",  de la "simple casualidad". ¡Qué pena!.


El Consejo de Monumentos Nacionales de Chile  y el Rally Dakar.

Se han  levantado, afortunadamente, voces de alerta. La primera y muy temprana, fue del Centro del Desierto de Atacama de la Universidad Católica en septiembre 2009. Recientemente otras, que daremos a conocer aquí. Es la voz autorizada del Consejo de Monumentos Nacionales de Chile, entidad  que por Ley debe velar por la protección y cuidado de las manifestaciones de la ciencia y de la cultura en nuestro país. En Santiago,  con fecha  31 de enero de 2011, esta entidad  emitió el siguiente comunicado, del cual solo extractaremos   algunos párrafos:


Título del comunicado:



"Miembros del Consejo De Monumentos Nacionales advierten sobre el grave daño que ocasiona el Rally Dakar 2012 sobre el Patrimonio Natural, Arqueológico e Histórico del Norte de Chile" 



 ¿Quiénes son los firmantes? 

Gastón Fernández (Consejero, Representante de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía)
Lautaro Núñez (Consejero, Representante del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes)
Virginia Vidal (Consejera, Representante de la Sociedad Chilena de Escritores)
Enrique Vial (Consejero, Representante del Colegio de Arquitectos)
Luis E. Cornejo B. (Consejero de la Sociedad Chilena de Arqueología).

Se trata de  venerables entidades del mundo de la Cultura y del Arte las que así se expresan   (citado ad litteram):

¿Qué nos dicen?.

1. "nuestro país fue elegido por contar con paisajes áridos y facilidades para llevarlo a cabo, considerando ventajas turísticas y de promoción de imágenes, sin reflexionar previamente sobre las desventajas evidentes que implicaría el paso de agentes mecánicos destructivos de carácter masivo por espacios desérticos ricos en patrimonio cultural y natural. Además, sin escuchar a los expertos y organizaciones regionales, trazando la ruta en secreto, sin la participación de las instituciones y especialistas". 

2. "En el Dakar de 2010 se registraron 149 sitios arqueológicos de diversas épocas a través de su línea base, de los cuales 52 fueron afectados, cálculo muy mínimo, si se considera que las medidas de protección fueron deficientes, ocurriendo destrozos en sectores retirados de la línea de base. Por otra parte, en el Dakar del año 2011 el análisis de la línea de base permitió identificar 556 sitios, de los cuales sólo lograron revisarse 283, siendo afectados de ellos 126".

3. "...hasta ahora no se ha realizado una estimación financiera de los 178 sitios [de carácter patrimonial] alterados que representan, a nuestro entender, una cifra baja una vez que se observen [y examinen] los desvíos y anchos trazados [dejados por] los cientos de vehículos comprometidos con la debida detención post Dakar".

4. "Efectivamente, los miembros del Consejo de Monumentos Nacionales abajo suscritos estamos consternados sobre el daño causado durante los Rally Dakar de los años 2009, 2010 y 2011. Ahora, en enero del 2012, otra vez nos enfrentaremos a este colapso, pero ahora no guardaremos silencio frente a acciones eventualmente ilegítimas y éticamente reprochables, aun cuando el propio Estado los autorice. De hecho, instituciones de expertos como el Colegio de Arqueólogos y la Sociedad Chilena de Arqueología han declarado su enérgico rechazo. A lo menos aspiraríamos a no ser criticados por el juicio del futuro".

5. "Estaremos de nuevo sometidos al paso de cientos de vehículos ”todo terreno”, que no utilizan un rumbo único, sino una ancha faja que resulta surcada, como el trazado de un rastrillo gigante, alterando evidencias patrimoniales naturales y culturales únicas en la historia de la humanidad por provenir de pueblos y culturas que habitaron el particular desierto de Atacama. Las primeras luces de alerta fueron dadas por periodistas y científicos del Centro de Desierto de Atacama de la Universidad Católica, durante el primer Rally, a raíz de la intervención del área del “desierto florido” informada en el Mercurio de Santiago el 25 de enero del 2009, probando la destrucción de pisos vegetacionales con especies únicas...".

6. "los organizadores [del Rally] no saben dónde están los grandes yacimientos paleontológicos, como aquel de las ballenas fósiles, único a nivel mundial, [o] los innumerables sitios arqueológicos que sólo se advierten por el examen especializado, incluso a ciertas horas de luz inclinada. En los Rallys de los años 2010 y 2011 en las líneas de base [establecidas por los organizadores] , el Consejo de Monumentos Nacionales ha constatado [la presencia de] un total de 705 sitios arqueológicos de distintas épocas , [desde] prehistóricas a subactuales...".

7. "Recientemente se ha dado a conocer, a raíz del próximo Dakar  [del año 2012] , que la periodista coordinadora del evento requiere de la participación de arqueólogos para revisar 70 km de huellas troperas patrimoniales, con el fin de protegerlas, a sólo 12 días del comienzo del Dakar en enero de 2012".

8. "En suma, estamos en presencia de un daño irreparable promovido por intereses deportivos o turísticos mal entendidos que alteran a esta frágil estructura física arqueológica e histórica, dejando a la ciudadanía nacional e internacional sin memoria y, por cierto, con la pérdida de la belleza prístina del desierto en sí mismo. En verdad, la sabia naturaleza ha cubierto a este paisaje del llamado “pavimento del desierto”, una pátina protectora que por millones de años lo ampara de los procesos erosivos. Esta “piel” es la que desgarran salvajemente estos venturosos deportistas, sin ninguna cultura ecológica y ambiental...".

9. "queremos apoyar esta campaña [de conocimiento exacto de nuestro patrimonio] para crear una política proteccionista del desierto del norte del país para que el Estado pueda contar lo antes posible con un mapa detallado de sus sitios y aéreas patrimoniales, de tal manera de saber concretamente dónde es posible localizar las intervenciones, libres de recursos culturales y naturales: basurales, asentamientos, urbanizaciones, obras portuarias, conexiones viales, infraestructuras mineras, ejercicios militares, competencias deportivas, senderos peatonales culturales, entre otras, para no repetir el lamentable procedimiento de llegar a [conocer]  el  patrimonio sólo cuando éste ha sido destruido".

10.  "Volverá el Dakar y de nuevo se repetirá el “muro de los lamentos”, pero ahora esta parte del Estado [es decir, el Consejo de Monumentos Nacionales] ha emitido su juicio para esclarecer esta situación de un modo constructivo frente a las autoridades, instituciones pertinentes y sociedad civil". 

  (hasta aquí los acápites del Documento; numeración  y selección nuestra).

En suma, "El Consejo de Monumentos Nacionales de Chile"  presenta gravísimas objeciones a la realización de este tipo de certamen y advierte que no se ha realizado una evaluación en terreno de los centenares de sitios alterados y destruidos. De lo que responsabiliza directamente a la Oficina de Deportes de la Nación y al Ministerio respectivo. La acusación no puede ser más grave.


Nuestro comentario eco-antropológico. 


¿En qué consiste precisamente el daño?.  ¿Cuáles son sus dimensiones reales?. ¿Por qué las autoridades del mundo de  la cultura de este país reclaman tan  airadamente contra el   Dakar?. Y, lo más triste, ¿por qué no se las ha escuchado?. ¿Qué está pasando hoy en Chile?.

Sinteticemos:

1.   El Rally convoca una enorme cantidad de vehículos motorizados  (en la versión 2013 participaron  459 vehículos motorizados; ninguno de ellos, por cierto, utilizando tecnología de tipo solar o sustentable), Los que expelen a la  atmósfera miríadas de toneladas de material  tóxico particulado durante quince días, cantidad  que año a año irá creciendo. A mayor velocidad, mayor  producción de CO2. Estas emisiones afectan,  sin discusión alguna, a la atmóasfera que respiramos y   todos los ecosistemas colindantes.

2.  El Rally, por definición. y práctica,  no se atiene a una ruta perfectamente concreta y prefijada,  la misma que es exactamente seguida año a año,  al modo de  los grandes Circuitos automovilísticos (Indianápolis, etc.) . No.  Por esencia,  es  un rally off-road (esto es, fuera de ruta), en buen castellano,  realizado "a campo traviesa". Lo que significa creación y proliferación de nuevas huellas, cada año, totalmente imposibles de prever,  prevenir, delimitar e incluso, inspeccionar a posteriori.

3. Por las características intrínsecas de esta carrera,  la ruta debe,  ex hypothesi, variar año a año, en muchos de sus  recorridos, para hacerla más atractiva, incorporando nuevos países, nuevos trechos, nuevos ecosistemas,  nuevos territorios, antes intocados. Es decir, el daño crece y se incrementa sideralmente, año a año, en función de las nuevas superficies geográficas  incorporadas cada vez  a un  tránsito vehicular masivo ( 459 vehículos en la versión  Dakar 2013; ¿cuántos habrá en la próxima edición?).

4. El Rally atrae año a año a nuevos y entusiastas concursantes. Basta tener el dinero  (en cantidad nada despreciable!)  y el vehículo apto para participar. Nuevas marcas internacionales se incorporan año a año, con nuevos equipos, creciendo esta participación mecánica en forma casi exponencial.  Por tanto,  cada año veremos cómo se incorporan más  y más vehículos de todos los tamaños, formas y diseños imaginables. ¿Quién controla esto?.  Nadie.

5. Y lo que es peor aún, es  que un alto porcentaje de los nuevos corredores  incorporados año a año,   no pertenece a ninguna Asociación Deportiva Nacional u Oficial, sujeta a normas y reglas de conducta deportiva. Lo que en buen romance significa que no poseen  ni  "formación deportiva"  ni tampoco,  "ética deportiva",  de ninguna clase: pues sólo son  "deportistas amateurs". Pero este tipo de  Rally no sólo lo permite,  sino que lo  fomenta  y lo propicia pues  esta apertura a todos es parte  explícita de su "filosofía deportiva". Esto es, invitar a todos los posibles participantes (es decir, a los que tienen  el dinero para ello).

6. Lo que convierte al Rally en un "deporte de ricos y para ricos". Hemos averiguado con expertos lo que cuesta participar en el  Rally. Dependiendo del tamaño y cilindrada  del vehículo, la participación individual pues llegar a costar entre 50 y 100 millones de pesos chilenos (a veces más) además, claro está,  del  valor del vehículo mismo. Es decir, una inmensa fortuna.  ¿Para quiénes queda reservado este "circo"?. Saque Ud. sus propias conclusiones. O Ud. tiene ese dinero, o lo que es más frecuente. Ud. solo puede correr apoyado y  financiado por una marca "top" en su especialidad. ¿Qué marcas?. Basta leer los anuncios respectivos. Obviamente, las que se especializan en la fabricación de coches, camiones,  motos o cuadriciclos  "todo terreno". 

7.  Con lo cual este certamen, aparentemente tan  "deportivo", se convierte en una maravillosa y gigantesca  "vitrina  al mundo" para "exponer"  los últimos y sofisticados  "modelos" de vehículos "todo terreno".  La propaganda para las grandes  firmas y marcas, es, a fin de cuentas, casi gratuita. El haber logrado una buen posición en una etapa del circuito o haber resultado campeón en alguna categoría del certamen general, asegura la venta de  decenas de miles de unidades idénticas a las "puestas en vitrina". ¿Cómo no participar, entonces?.

8.  Los organizadores  del Rally  (los franceses)  nos aseguran que  las versiones recientes del Rally  sudamericano han sido  muy exitosas. ¡Pues, claro!, ¿Cómo no?.  Si los países respectivos (Argentina, Chile y Perú) pagan millones al Dakar por  ostentar en su territorio este vistoso  "show"  y la TV mundial  también paga por  dar a conocer y mostrar  el evento  urbi et orbi  ( a la ciudad y al orbe). No nos extrañemos, pues,  de que los ingresos netos confesados por el Dakar entre los años 2009 y 2011 asciendan a los  63,5 millones de Euros!.

9. Si cada año se incorporan  necesariamente nuevos recorridos y nuevos trazados (o nuevos países), es fácil predecir lo que ocurrirá en pocos años más:  inmensas superficies del territorio nacional quedarán pisoteadas,  rastrilladas, mutiladas, y si algún signo de vida o de cultura había allí,   ya nada queda. Pero, ¿qué importa?. ¡Todo sea por el deporte!. Fácil sería  gracias a Google Earth calcular  los millones de km2  de territorio patrio destruidos, masacrados, hechos polvo año tras año, sin piedad. La falta total de respeto por el suelo patrio  y nuestro territorio, queda hoy de manifiesto. No existe en nuestro país una cultura ciudadana que ilustre eficazmente sobre el valor intrínseco del territorio, sus paisajes naturales y sus bienes patrimoniales. No lo veo en sus autoridades; mucho menos en el  hombre de la calle. Las declaraciones de los encargados del deporte nacional, nos dan pena:  nada entienden ni de la ecologí,  ni del paisajismo.

10. Hasta ahora, hemos solo rozado muy superficialmente  el problema. Porque no hemos dicho aún con claridad  qué tipo de  elementos, culturales,  históricos, arqueológicos,  arquitectónicos, artísticos  o biológicos,  están en juego en este certamen. Qué clase de elementos patrimoniales  han quedado expuestos, alterados o definitivamente destruidos. Lo haremos, Dios mediante,  en un próximo capítulo.

(Nota: se agradece el apoyo recibido de colegas de Chile y de  la Argentina que nos han  aportado numerosos datos concretos. Si Ud. tiene buenas fotografías del Rally  en Chile, Perú o Argentina, le ofrecemos publicarlas aquí con su nombre y comentarlas, para contribuir a desenmascarar  esta lacra del deporte internacional que de "deporte", poco tiene; de "negocio", en cambio, muchísimo).