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viernes, 27 de septiembre de 2019

¿Quedan aún grupos indígenas changos en las costas de Chile?. Una discusión pertinente en el Chile de hoy (2019).

A modo de introducción al tema, presentamos aquí algunas imágenes de las balsas de cueros de lobos marinos,  típicas de los changos, en  imágenes captadas por viajeros extranjeros que visitaron las costas del norte de Chile. 

Fig. 1. Balsa de cueros de lobos marinos tripulada por dos remeros changos. Dibujada por Rodulfo A. Philippi en Caleta "El Cobre", costa de Antofagasta (1853). Esta es la balsa de mayor tamaño confeccionada por los changos. Obsérvese que el remo aquí representado es de una sola pala, por tratarse una embarcación tripulada por dos remeros; cada uno boga por su respectivo lado. (Imagen tomada de la reedición de la obra de Philippi: "Viage al desierto de Atacama", Halle, Alemania, 1860. Reedición de la obra completa, con el mismo nombre, con excelentes introducciones de los investigadores Augusto Bruna y Andrea Larroucau, Cámara Chilena de la Construcción, Pontificia Universidad Católica de Chile, Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, Santiago de Chile, 2008, 415 p. 

Fig. 2. Dibujo confeccionado por Philippi, tomado del natural. Muestra a mujeres de changos, en la caleta de Paposo, extrayendo agua de un pozo, junto a sus humildes chozas. Nótese la pequeña majada de cabras que poseen. En este lugar permaneció Philippi varios días, en el mes de diciembre de 1853. El presente dibujo es de este período. 

Fig. 3. Dibujo del técnico valenciano Felipe Bauzá de una balsa de cueros de lobos marinos observada hacia 1788 por su expedición en la rada del puerto de Arica. Felipe Bauzá (1764-1834), geógrafo y astrónomo, fue el cartógrafo jefe de la famosa expedición española alrededor del mundo, en las corbetas "Descubierta" y "Atrevida", comandada por los capitanes Alejandro Malaspina y José Bustamante en 1788. Entre las tierras reconocidas por la expedición, recorrió y estudió en los años 1788-89 las costas occidentales de América hasta Alaska, reuniendo un valioso cargamento de documentación histórica, especímenes científicos y objetos culturales de carácter etnográfico de los pueblos costeros visitados. Entre éstos, este notable dibujo de una balsa de cueros de lobos marinos de los pescadores changos. Esta balsa, es, como se sabe, muy representativa de su habitat y de su cultura material. (Imagen tomada de la obra de Rafael Sagredo y José Ignacio González, "La expedición Malaspina en la frontera austral del imperio español". Centro de Investigación Diego Barros Arana, Editorial Universitaria, Santiago, 903 p.). 

El por qué de este capítulo del blog.

En el contexto de la revisión actualmente en marcha en el Congreso Nacional de la Ley Indígena 19.253, ha surgido una noticia bastante curiosa. La Consultora "Arista Social" de Santiago, nos ha planteado hace unos días la inquietud manifestada por una recientemente formada agrupación de changos que busca el reconocimiento oficial de su grupo étnico. Se denomina: "Agrupación Cultural Changos descendientes del último constructor de balsas de cueros de lobos (Chañaral de Aceituno)". En esta oportunidad, se nos ha planteado a varios investigadores conocedores del tema varias preguntas que, a nuestro modo de ver, exigen hacer un análisis profundo de lo que significa hoy un grupo cultural indígena remanente, o sea, un pueblo o una etnia indígena que se reconoce como tal que se niega a desaparecer.

¿Existen hoy en Chile pueblos indígenas sobrevivientes, no reconocidos hasta ahora?.

En el recuento de las agrupaciones indígenas (etnias) presentes hoy en nuestro país, Chile, ¿es posible aún hallar alguna o algunas etnias que no hayan sido detectadas hasta el presente?. ¿Dónde se encuentran y qué rasgos culturales ancestrales manifiestan o deben manifestar hoy para ser reconocidas como tales?.¿Qué tipo y forma de organización social poseen y cómo son percibidas por el resto de la ciudadanía del país?. ¿Poseen una cultura propia, diferente del resto?. ¿Constituyen verdaderamente una minoría étnica propiamente tal?. ¿Y, en caso de serlo, ¿merecen éstas, por lo tanto, el reconocimiento oficial del gobierno de Chile en consonancia con la legislación indígena vigente?. Y si  así fuera, ¿por qué no fueron detectadas en las últimos veinticinco años, con posterioridad a la declaratoria de la Ley Indígena 19.253 en el año 1993?.

Nos parece que éstas son preguntas muy pertinentes y atingentes al problema indígena en general, de cuya correcta respuesta depende probablemente el futuro de tales organizaciones.

El Cuestionario planteado. 

Son siete preguntas concretas que se nos ha hecho llegar recientemente por parte de la Consultora "Arista Social", en el marco del llamado del Ministerio de Desarrollo Social a la licitación ID711841-45-Le18, para "realizar una caracterización antropológica del pueblo Chango en las regiones de Antofagasta, Atacama, Coquimbo y Valparaiso" .

Estas preguntas tienen por objetivo entender mejor el punto de vista del autor consultado, para así precisar y calibrar mejor su conocimiento del tema propuesto. Como el análisis hecho por nosotros y enviado a los Consultores nos ha parecido que no debería quedar en el anonimato u oculto en una esfera puramente académica, he decidido compartirlo con los lectores de mi blog, ávidos de conocimiento en esta materia. El tema es, en verdad, de un interés bastante general, máxime hoy día cuando asistimos en todo el planeta a numerosos intentos de re-etnificación por parte de antiguas culturas o pueblos que se niegan a aceptar su adscripción o incorporación a determinadas naciones o estados nacionales, por considerarse diferentes, tanto en su origen como en su cultura, su economía básica y su cosmovisión.
El presente trabajo constituye una reelaboración y ampliación del Informe  enviado a la Consultora y ha sido enriquecido con  fotos alusivas y citas de autores.

¿Sobreviven hasta hoy  grupos étnicos changos,  que hayan conservado elementos significativos de su cultural tradicional  y cosmovisión, de suerte que  deban ser considerados en la legislación nacional?.  
Esta es la pregunta de fondo. 

Antes de entrar en materia,  copio ad litteram lo que  nosotros mismos decíamos sobre el particular, en nuestra obra "Etnogeografía", Vol XVI de la Colección Geografía de Chile del Instituto Geográfico Militar de Chile en 1987. Después de señalar los antecedentes históricos de estos grupos,  sobre la base de las descripciones de cronistas y viajeros (especialmente  Frézier, D´Orbigny  y Philippi), decíamos respecto a este grupo indígena:

"Capdeville describe el modo de vida de las últimas familias mestizas,  refugiadas en caletas poco accesibles al norte de Paposo, entre los años  1920-1925. La balsa de cueros de lobo marino, elemento característico de su acervo [cultural], sobrevive en dicha zona hasta la década 1930-1940, viviendo todavía en 1965 un pescador que sabía confeccionarlas. El tráfico costero de pesca, minería y arriería fue conduciendo al mestizaje a estos grupos... La explotación del guano de las islas costeras y promontorios, la pesca y salazón de pescado para ser conducido al interior, y más tarde (desde  1830),  la carga del salitre en los puertos,  ocuparon intensamente la mano de obra changa.  Como grupo cultural los changos  pueden considerarse como definitivamente  extinguidos hacia 1880-1890, quedando algunos mestizos  que conservaron buena parte de su género de vida al norte de Paposo y Taltal, hasta prácticamente 1925-1930".  (Larrain, 1987: 231-232).

(Nota: Entre  1921 y 1928, Augusto Capdeville Rojas (1864-1932), taltalino, estudioso autodidacta, escribe varios trabajos sobre arqueología y antropología de la zona de Taltal-Paposo, donde realiza una serie de descubrimientos arqueológicos que comparte generosamente con el arqueólogo alemán Max Uhle quien lo guía  y apoya en el plano científico).   

El Cuestionario.

Pregunta 1.¿Cuál ha sido su campo de investigación específica en torno al “tema Chango” (¿arqueológico, histórico, bioantropológico?, etc.).

Resp. Mi enfoque general en relación al tema de la etnografía nacional (descripción de las etnias existentes en el país), desde la época de mi primera tesis de maestría en México (1970), ha estado fuertemente teñido de una impronta a la vez etnohistórica y geográfica. Es un punto de vista personal que he logrado estudiando cada cultura humana desde el ángulo de la relación íntima entre su habitat específico (su locus geográfico) y sus expresiones culturales particulares (etnografía + folklore), o si se prefiere -según nuestra propia denominación-, desde el punto de vista eco-antropológico. Creemos que este enfoque nuestro ha quedado en evidencia en mis libros y en numerosos artículos nuestros sobre temas antropológicos. (Cf. Bibliografía infra, así como también Capítulos varios de mi blog científico https://eco-antropologia.blogspot.com).

Pregunta 2. Desde su punto de vista, ¿qué es lo Chango?. Indagar sobre procesos de continuidad histórica, principales rasgos socioculturales atribuibles a este grupo, distribución espacial territorial.

Resp. Lo chango es, ante todo, una percepción y comprobación etnohistórica de la presencia y actividad in situ de bandas de pescadores-recolectores marinos especializados en la costa sur-peruana y norte chilena. Numerosas referencias a ellos hay en cronistas (como Bibar, Lizárraga, Vásquez de Espinoza, etc.) y viajeros o navegantes  (como Feuillée, Frézier, Francis Drake,  D´Orbigny, Philippi). Algunos cronistas los identifican y clasifican como "camanchacas". Denominación ésta que no sería ni quechua ni aimara; y posiblemente puquina (?). Su presunta distribución geográfica se hallaría entre aproximadamente el puerto de Ilo (sur del Perú) hasta la costa sur de Coquimbo, en Chile. Algunos han afirmado que vivieron hasta la costa de Los Vilos y aún Valparaíso. Sus rasgos culturales, como pescadores,  se hallan fuertemente asociados a la caza del lobo marino y ballena mediante el uso de arpones desde balsas de cueros de lobos marinos. Constituían grupos familiares muy pequeños, de vida sumamente móvil y transhumante, trasladándose de caleta en caleta, llevando consigo los cueros de sus chozas y sus pocos enseres,  con predilección por ciertos lugares de permanencia más frecuente a manera de campamentos-base (Arica, Camarones, Pisagua, Cobija, Caleta Errazuriz (Península de Mejillones), Caleta el Cobre, Paposo, Taltal, etc.), dondequiera existían aguadas permanentes y otros recursos necesarios para la vida (v.gr. cacería de guanacos). También se les asocia frecuentemente en Chile, de hecho,, a lugares costeros de existencia de neblinas permanentes o camanchacas, (oasis de niebla), nombre con que también se les conoce como grupo indígena en la literatura temprana (caso particular de Pisagua, Cobija, Mamilla, Caleta Errázuriz y caleta Abtao, Paposo y Taltal), porque allí podían acceder a  una rica fauna marina y, a la vez, a la caza del guanaco y, tal vez,  de tarukas. A la pesca y recolección marina (marisqueo de orilla), agregan una fuerte dependencia de la recolección y caza terrestre en los oasis de niebla (flora de neblinas, y cacería de aves y mamíferos). La intensa dependencia del mar (su fuente principal de alimentos) no les impide tener vínculos potentes de comercio con las tribus vecinas de las quebradas ariqueñas, tarapaqueñas, atacameñas o diaguitas (comercio de coca, maíz, quínoa, papas, y trueque por pescado seco o ahumado, etc.). Lo que comprueban numerosas fuentes históricas tempranas (Lozano Machuca, Gerónimo de Bibar y otros cronistas).
 Bajo el control español, los changos lentamente van sumando actividades de pastoreo (cabras y mulares) y aún actividades de minería al pirquín en la zona costera, tal como ya lo señalara el sabio Philippi en su expedición de los años 1853-54 a la zona de Paposo-Taltal. También se desempeñaron como arrieros, en circunstancias especiales.

Pregunta 3. Durante su trabajo, ¿ha tenido oportunidad de conocer personas u organizaciones que se autoidentifiquen con el pueblo Chango? Describa su experiencia.

Resp. A la verdad, nunca. He visitado y revisado durante mis largas permanencias en Arica, Iquique, Antofagasta y La Serena, muchísimos asentamientos costeros en la costa norte de Chile, v.gr. en la costa de Arica, Pisagua, Iquique, Cobija, Camarones, Vítor, Caleta el Cobre, Caleta Abtao y Caleta Errázuriz (Península de Mejillones), Paposo, Taltal, Los Choros, Playa Temblador, Chungungo, desde el año 1963 (costa de Antofagasta) en adelante hasta por lo menos el año 2015 (costa de Iquique). Encontré y entrevisté a numerosos pescadores en dichos lugares, sin que jamás surgiera el menor indicio de su posible pertenencia étnica a la etnia chango. Simplemente eran y se consideraban a sí mismos  pescadores errantes, algunos de ellos solitarios, sin familia; algunos originarios de pueblos agrícolas del interior; otros, muy pocos, venidos desde zonas costeras del sur de Chile. Nunca tropecé con descendientes probables de changos históricos, tema de mi predilección desde mi primera tesis. Menos aún, llegué a conocer a personas que  se reconocieran como tales.

Algunos antecedentes tempranos de arqueólogos.

En 1910 el arqueólogo Ricardo Latcham escribe un valioso trabajo para el Congreso Científico Intermericano de Buenos Aires, con el sugestivo título "Los Changos de las costas de Chile". En este trabajo, el autor hace varias reflexiones que vienen muy a cuento aquí. Que sepamos, éste es el estudio antropológico más antiguo que existe dedicado a este grupo étnico costero.  Antecede este estudio, en  muchas décadas, a los excelentes trabajos del botánico  don Gualterio Looser  titulados: "Esbozo de los estudios sobre indios de Chile" (en Revista Universitaria, Universidad Católica de Chile, Año XXXIX, Nº 1, 1954 y, especialmente, a su estudio titulado: "Las balsas de cueros de lobos inflados de la costa de Chile", Revista Universitaria, Universidad Católica de Chile, Años XLIV y XLV: 1960: 247-273.  Si bien el estudio es eminentemente de corte arqueológico y bio-antropológico, contiene  algunas apreciaciones de tipo etnográfico o etnológico que recogemos aquí.

Textos alusivos de don Ricardo Latcham  (1910).

"En la rejión comprendida entre Los Vilos e Iquique, las tribus pescadoras que habitaban en caletas  abrigadas de la costa se han conocido bajo el nombre genérico de changos" (1910:4).

"Todavía existen en diversos  puntos de la costa algunas pocas familias de las antiguas tribus pescadoras conocidas aún con el nombre de changos. Pero han perdido su relativa pureza de raza" (Latcham, 1910, ibid.).

"Los pocos que quedan, siguen hasta cierto punto su antiguo modo de vivir. Pero, a la vez, han adoptado nuevas costumbres. Aumentan sus medios de existencia  con la mantención de pequeñas majadas de cabras, tropas de burros o mulas, con las cuales fletan  minerales o mercaderías entre los centros mineros y los puertos, o viceversa, y aún  muchos de ellos trabajan como peones en las mismas minas". (ibid: 1910: 64).

"Todavía se dedican a la pesca y usan balsas de cuero de lobos marinos inflados,  pero se valen también de botes y lanchas de sistemas menos primitivos. Sus habitaciones son mui rudas y su ajuar, de lo más pobre".  (1910: 16-17).  

"Hallamos otro pueblo mesaticéfalo ocupando las costas  entre  Los Vilos y Chañaral de las Ánimas.  Los descendientes de éstos se hallan hasta el presente diseminados por distintos puntos de la costa, en las pequeñas caletas alejadas de los centros de población". (1910:16).

Estas breves citas de su extenso trabajo del año 1910, testifican que Latcham los conoció de cerca;   incluso señala el autor que vio varias veces confeccionar sus balsas de cueros de lobos marinos, cuya descripción detallada incluye en su trabajo. Sin embargo, el acento del estudio  está puesto en los aspectos raciales y craniométricos, tema predilecto de la época, y, como se ve por las citas, muy poco se extiende en detalles sobre la etnografía actual del grupo, es decir, sobre el tipo de vida y cultura de estos grupos. Tampoco, por desgracia,  nos indica con exactitud en qué lugar tuvo ocasión de observarlos.

¿Los últimos changos?.
  
Los últimos changos auténticos de que se tenga noticia histórica segura vivieron entre Taltal y Paposo hasta la década 1920-1930 y fueron descritos allí por los arqueólogos Max Uhle y Augusto Capdeville. En cambio, los changos habitantes de Cobija (Región de Antofagasta) -uno de los asentamientos históricos más importantes de los changos en la costa norte chilena de acuerdo a las fuentes históricas-, fueron exterminados hasta el último hombre por el azote de varias epidemias de fiebre amarilla y cólera en las décadas del 1860-1880 aproximadamente. Para la época de la Guerra del Pacífico (1879-1884) ya no se detecta población changa en las costas de Antofagasta al norte. Hay noticias muy tardías de permanencia de escasas familias de changos con apellidos característicos (como Caruncho), en la península de Cavancha (sur de Iquique) hacia los años 1930-35 aprox. Después, nada se sabe con certeza; al parecer, desaparecen. Por un tío mío, Mario Errázuriz Larrain, tuve yo conocimiento hacia 1950 de la existencia en la zona de Las Cruces (Playa Grande) de algunas familias de pescadores que eran nombraban “changos”, y que habrían desaparecido definitivamente del lugar con motivo de la Guerra del Pacífico, pues sus integrantes varones habrían sido reclutados a la fuerza para unirse  a las tropas chilenas,  en la guerra con el Perú en 1879-1880. No se supo más de ellos después.

Pregunta 4. ¿Qué opinión le merece este proceso de reivindicación de personas como pertenecientes al pueblo chango?.


Resp. Me parece bastante intrigante y curioso, por decir lo menos. ¿Cómo nunca aparecieron o se manifestaron antes en los lugares que se supone eran sus preferidos de recalada o permanencia?. ¿Dónde se refugiaron entretanto?. ¿Por qué ahora dicen ser “changos” de raigambre histórica y nunca lo declararon antes?.  ¿Por vergüenza de ser considerados indígenas?. Tal vez. No conozco ningún dato histórico escrito que pueda con seguridad acreditar esta sospecha de una etnicidad persistente, pero oculta, subyacente. Máxime sabiendo que los changos siempre fueron grupos humanos muy pequeños de muy pocas familias, y sumamente vulnerables a los cambios en su economía básica o residencia, al menos a partir de la época de la conquista española.
Por otra parte, me llama poderosamente la atención el hecho de que se quiera integrar a este mismo pueblo, sobrevivientes  en sectores de la costa  tan distantes uno de otro entre sí como Valparaíso  y Antofagasta, mezclando, al parecer arbitrariamente, informes históricos con datos de una población reciente en la caleta Chañaral de Aceitunas.  

Me pregunto si esta reivindicación actual por parte de algunas familias como pertenecientes a la etnia chango, ¿se cimentará en una base histórica segura o será algo más bien aparente?. Parecería, a primera vista, una situación acomodaticia, tal como ha pasado muy recientemente en varios pueblos de Tarapacá (v. gr. en los pueblos de Pica,  Mamiña y aún Tarapacá) con grupos de personas que hoy se autoproclaman como de origen quechua. Allí, no parecen tener, hasta ahora, ninguna prueba histórica o antropológica realmente definitiva y concluyente.

 En los citados lugares de Tarapacá –sospechamos- se ha venido creando una suerte de reacción “política” local  ante el aplastante predominio aimara ejercido en la CONADI regional. Este creciente interés por auto-identificarse como quechuas en pueblos de Tarapacá, parece obedecer al anhelo de obtener, de manera legal, franquicias y fondos de la CONADI para sus emprendimientos particulares o comunes. Y por eso, hoy hurgan afanosamente  tras los antecedentes que los identifiquen como de origen quechua. Pero en Tarapacá existen  a mi modo de ver,  bases serias para tales reivindicaciones étnicas  en algunos poblados de antigua data (caso de Quipisca o Mamiña).¿Se tratará aquí de algo semejante?. A la verdad, no lo sé. Habría que estudiar detenidamente el origen de esta súbita pretensión y saber más acerca de sus verdaderos promotores.

¿Cómo hacerlo?.

a)  Mediante un examen histórico y escrutinio riguroso de sus antecedentes familiares (ancestros).
b) Mediante un estudio concienzudo de su tipo de sociedad, su economía de subsistencia  y su cultura tanto material como espiritual. ¿En qué aspectos  de los señalados se manifiestan sus miembros como claramente "diferentes" del sustrato popular común de la zona?.
c) Examinar cuidadosamente las motivaciones profundas que les han inducido a adoptar esta resolución (i. e. pedir el reconocimiento oficial como "pueblo indígena" de Chile). (Aquí podría haber motivaciones ocultas de especialistas: cientistas sociales  o antropólogos, interesados en promover esta re-etnificación).
d) ¿Ha habido intentos anteriores en este mismo sentido, por parte de sus líderes naturales, en diversos gobiernos de  la nación?.
e)  Y, lo más importante, se debe determinar si esas familias constituyen hoy realmente un "pueblo",  cuyos miembros están  hoy unidos por lazos  múltiples  (familiares, económicos, políticos, sociales, religiosos, etc.), o son solamente familias que radican en la costa ("costinos") y que conforman un subcultura" desde el punto de vista antropológico,  al interior  de la  sociedad local o regional.
f)  Por último, se debería  fijar con precisión el área de la costa chilena  actualmente ocupada por sus descendientes. Pero no se puede  pretender que su territorio abarque "desde las costas de Antofagasta hasta Valparaíso". Una cosa es el dato histórico temprano, y otra, muy diferente, la situación demográfica actual del grupo.  Recordemos en este sentido que la  existencia de un "territorio propio" es algo consubstancial a la constitución de un grupo indígena particular. Salvo el caso de los gitanos,  esencialmente nómades, todos los grupos étnicos en el mundo reclaman para sí un territorio que les es propio.

¿Y la posesión de un ADN chango?.

A mi juicio, en el caso concreto que se nos consulta, creemos que no debería tratarse aquí de que algunos individuos o aún familias enteras pudieran tener en su ADN algo de chango (si es que tal ADN peculiar se pudiera constatar científicamente!). Porque algunos genes de etnias indígenas creo que portamos casi todos los chilenos, incluyéndome yo mismo (que, aparentemente, solo tengo ancestros navarros, gallegos, castellanos e irlandeses!!).  En cierto sentido,  este requisito de tipo genético sería  el menos importante para su caracterización como "pueblo" autóctono u originario.

Posibles riesgos.

Podría pensarse - y no lo descartamos- que estamos aquí  ante el riesgo de presentar un sofisticado constructo intelectual basada en endebles evidencias, apoyadas por algunos especialistas. Salvo que aparecieran testimonios históricos irrecusables de pequeñas comunidades que permanecieron ocultas, en algún lugar recóndito de la costa norte o centro de Chile, conservando allí gran parte de sus costumbres milenarias (cultura). Tal hecho, en sí, ciertamente no sería del todo imposible dada la enorme diversidad y variedad de caletas en nuestra  costa desértica,  pero tal hecho no parece haber sido comprobado fehacientemente aún, que yo sepa.  

Hay zonas que no tuve el privilegio de recorrer y visitar.

Debo, sin embargo señalar, en honor a la verdad, que hay una extensa zona costera del Norte chileno que yo nunca pude explorar en aquellos años tempranos (1963-65), ni tampoco después,  durante mis años de permanencia en Antofagasta (1984-1992) o en la costa de Coquimbo (1980-1984, (reconociendo la zona de El Tofo, Chungungo, Los Choros). Tampoco me fue posible  reconocer la zona desértica situada al Norte de Paposo o  la zona al sur de Taltal, hasta las costas meridionales de Atacama. Hay en esta extensa área infinidad de pequeñas caletas y playas donde hasta hoy se puede hallar restos inequívocos de antiguos asentamientos indígenas. También existen numerosas aguadas que fueron bien aprovechadas por pescadores y mariscadores, convertidos más tarde en crianceros de cabras o en pequeños pirquineros de vetas de cobre u oro. En esta extensa área costera, bien pudo permanecer oculta e ignorada una pequeña comunidad changa, como podría tal vez ser el caso de la caleta de Chañaral de Aceitunas donde sobrevivieron balsas de cueros de lobos marinos en actividad hasta la década del 40 del siglo pasado. (Cfr. Hans Niemeyer, 1965/66: “Una balsa de cueros de lobos marinos de la caleta Chañaral de Aceitunas (Provincia de Atacama, Chile)”, Revista Universitaria, Universidad Católica de Chile, Año 50/51, Fasc. II: 257-269).

Lo que realmente importa aquí.

Lo que se trata aquí de comprobar, según yo lo entiendo, no es si los presuntos herederos actuales de la cultura changa tienen o no algo de indígena en su sangre (en su ADN) -lo que en sí es bastante irrelevante-,   sino más bien comprobar si constituyen hasta hoy, una comunidad étnica, un "pueblo" (no unos cuantos individuos), dotado de su propia cultura y cosmovisión , diferente de la común en el país, la que han mantenido viva en alguna parte de su territorio original, y que se sigue reproduciendo en sus descendientes, conservando gran parte de sus costumbres originarias.

¿Intento de re-etnificación?.

En este intento de re-etnificación tardía,  se debería probar palmariamente, a mi juicio,  que:

a) ellos pueblan un mismo territorio específico que consideran como propio, desde hace siglos;
b) que constituyen un grupo o comunidad social reconocible como tal (pueblo); no solo algunos escasos individuos o familias sin mayor nexo social y cultural entre sí.
c) que esta comunidad conserva, al menos en buena parte, las costumbres, modos de vida y cosmovisión de los antiguos changos con las cuales buscan identificarse.
d) Estos elementos constituyeron en el pasado y constituyen hoy, precisamente, parte fundamental de su singularidad étnica.
e) que han poblado un territorio dado, perfectamente definible, donde viven hasta hoy sus descendientes.

 Si tal cosa no resulta hoy posible, mejor es olvidar y archivar este tema como algo anecdótico, pero rayano en lo imaginario.

Reconocimiento de pueblos indígenas.

La CONADI ha reconocido después del año 1993 (año de la promulgación de la Ley Indígena  19.253) varios pueblos o etnias originarias "nuevas", no reconocidas con anterioridad. Es el caso concreto de los lickan antai o atacameños, collas o quechuas. En su caso concreto, existe un territorio perfectamente acotado y con pruebas claras de la existencia actual (o antigua) de formas de cultura y cosmovisión característica, con existencia de una lengua propia (kunsa, quechua o aimara).

Nuestra experiencia.

A nosotros mismos nos tocó ser parte activa en el reconocimiento étnico del pueblo lickan antai o atacameño entre los años 1985 y 1992. Publiqué en esos años en diarios de Antofagasta, Calama y Santiago numerosos artículos (alrededor de 20) en los que comprobaba la existencia de una cultura propia, diferente de la chilena, y con raíces históricas evidentes. En 1987, además, publiqué en Santiago un libro de Etno-geografía de Chile, obra muy poco conocida por los investigadores de hoy (Cfr. bibliografía, infra). Por tanto,  algo conozco de este tema.

El caso del pueblo "colla".

Aún antes, cuando trabajábamos como antropólogo en la revista “Expedición a Chile” (1975-78), tuve conocimiento de la existencia, en las cordillera de la Región de Atacama de una pequeña comunidad de ancestro indígena que se auto-reconocía como ”collas” y que conservaba casi intacto el género de vida pastoril de sus antepasados y una cosmovisión particular. Este caso concreto, que fue objeto de un escrutinio cuidadoso por parte de especialistas, fue posteriormente incorporado con plena justicia a los grupos y pueblos indígenas reconocidos por la Ley Indígena.

Mi interés por el tema indígena en Chile.

Me ha tocado presentar mapas etnográficos del Chile en la época de los inicios de la conquista española en varias oportunidades y en varios Atlas de Chile (Ver bibliografía, infra). Esto me ha obligado a interesarme vivamente por el tema de la supervivencia de los pueblos indígenas que poblaron el territorio patrio.

El reconocimiento oficial de otros pueblos.

No me consta qué argumentos condujeron, muchos años después de 1993, al reconocimiento legal de grupos familiares descendientes de los Qawashqar o Yámana, en Aysén y Magallanes. El caso de los escasos descendientes directos de indígenas canoeros Yamana (Yaganes) o Alacalufes (Qawashqar), adoptado por CONADI fue tema digno de discusión en su momento, al que no entraremos de lleno aquí por no ser tema de mi experiencia directa como antropólogo. Ellos han vivido en sectores meridionales de Chile continental e insular, área que conozco muy superficialmente.

¿Peligro de  proliferación de etnias originarias?.

Si seguimos “estirando este tema” más y más y no somos sumamente estrictos en definir y acotar la respectiva adscripción con sólida base étnico-cultural (pero, por favor, no genética!), de suerte que responda a los postulados y parámetros antropológicos básicos (es decir, lo que constituye per se una comunidad o un “pueblo”), muy pronto proliferarán en nuestro medio nuevas “comunidades” que se auto-proclamen “originarias” y descendientes directos de Puquinas, Poyas, Picunches, Ranqueles, Chiquillanes, Cuncos, Chonos, Guaytecos, etc, etc., grupos que si bien algún día poblaron o merodearon efectivamente por la zona norte, central y/o sur del país, ya no existen como grupos o sociedades (pueblos), desde hace al menos uno o dos siglos; tal vez más. 

¿Una caja de Pandora?.

Llegados a este punto, pienso que “algo huele mal en Dinamarca”, como diría sabiamente Hamlet. Algo estaría a mi juicio fallando en la legislación indígena respectiva que se ha abierto la puerta a etnias y pueblos aparentemente ya desaparecidos y que de pronto “afloran” como por arte de magia, o gracias a las sutiles pesquisas de algunos hábiles cientistas sociales. Tema que a mi juicio debe ser objeto de una revisión muy cuidadosa (histórica, etnográfica, lingüística), so pena de caer en lamentables absurdos. La auténtica etnografía de los pueblos originarios de Chile hoy sobrevivientes como grupos culturales diferentes del resto del país (¡no como meros individuos!), no puede llegar a convertirse en “una imprevisible caja de Pandora”. 

Los pueblos indígenas de Chile tienen hoy la palabra.

Si no somos todos en extremo cuidadosos en este punto, los perjudicados serán los propios pueblos y comunidades indígenas de hoy, dotados de cultura propia y cosmovisión vigente, etnias ya reconocidas tanto por la Ley Indígena 19.253 como por decretos posteriores. Son ellos mismos, a mi juicio, los que deberían velar por la “pureza” de la adscripción étnica de posibles nuevas comunidades o pueblos (¡ex hypothesi desconocidos o no reconocidos hasta entonces!). Ellos mismos deberían crear algún mecanismo legal de protección contra posibles abusos o mistificaciones, que aunque parezca raro, pueden perfectamente presentarse hoy y aún mañana.

¿Qué es lo intrínsecamente indígena?.

Pienso que puede ser útil volver a retomar y reflexionar profundamente aquí sobre el concepto de "lo indígena" por el gran antropólogo mexicano Manuel Gamio, padre indiscutido de la antropología y etnografía mexicana. (Cfr. Gamio 1966, “Consideraciones sobre el problema indígena”, Instituto Indigenista Interamericano, México D.F.). Copio aquí una página alusiva a su opinión, tomada de nuestra obra: Etnogeografía (1987: 231):

"El criterio para designar al indígena. Señalar hoy (1987)  qué queda de los grupos indígenas y su número aproximado, encierra  establecer, previamente,  un criterio acerca de qué ha de entenderse por indígena.  No acogeremos aquí ni el criterio censal (aquellos que el Censo designaba como indígenas), ni el criterio racial o étnico (basado en los rasgos de la raza indígena),  ni tampoco, finalmente,  la posesión y dominio de una lengua  indígena (criterio lingüístico). Con el antropólogo mexicano Manuel Gamio (1924) opinamos que indígena es aquel individuo o grupo que: a) conserva una gran cantidad de elementos culturales ancestrales en un número claramente mayor que  los elementos de cultura aportados por el blanco; b) comparte estos rasgos -o la inmensa mayoría de ellos- con otros miembros que el considera parte de su comunidad o grupo,; c)  y que  -en consecuencia- se siente marcadamente diferente del resto de la población nacional;  y d) que integra dichos elementos entre sí y con rasgos recibidos del exterior (cultura dominante blanca) en un todo coherente, relativamente estable pero no estático ( el cambio cultural siempre existe) de suerte ue puede seguir realizando su modo de vida sin choques  o violencia social o cultural.  Desde el momento en que un individuo o grupo deja de tener estas características, que le constituyen en un todo funcional, dejaría de ser indígena, aun cando conservara ciertos rasgos de tal:  v. gr. la lengua o los rasgos raciales. En este caso, o pasan a integrarse a la cultura del grupo mayoritario,  y culturalmente dominante (blanco), o crean formas diversas de subculturas,  en las que la adaptación se produce solo a medias. La lengua y raza, por importantes que parezcan, son tan solo dos rasgos culturales, y por tanto  una pequeña porción del ser cultural indígena (cf. Gamio, 1966: 25-39, cit. in Larrain, Etnogeografía, Vol. XVI de la Geografía de Chile, Instituto Geográfico Militar, 1987:  231; subrayado nuestro actual).

En nuestra opinión, el criterio de pueblo” o “comunidad”, dotado de una cultura propia y cosmovisión específica, diferente de la del resto de la población nacional,y que reivindica un territorio dado, debe ser el “metro” o “patrón” con que se mida su pertenencia al gremio étnico. Debe ser el cedazo o tamiz que distinga cuidadosamente lo auténtico de lo espurio e ilegítimo. Son estos “pueblos” autóctonos los que deben rechazar cualquier intento espurio o extemporáneo de agrupaciones que pretendan devenir tardíamente en “indígenas” u “originarios”. No son “pueblo indígena” si no actúan y se comportan hoy como tal, es decir como sociedad particular, diferente históricamente de la chilena.

Por lo tanto, aunque existiesen aquí o allá algunos descendientes de los antiguos changos, genéticamente tales, y fuese históricamente demostrable que son desde antiguos tiempos habitantes de ciertos lugares que consideran propios, si no comparten una cultura propia y un modo de ser particular que los distinga del resto de los ciudadanos del país, no pueden ni deben ser considerados hoy una etnia o pueblo originario, pues no se manifiestan en su actual modus vivendi como tal. A lo más, como muy bien anota el antropólogo Manuel Gamio, pueden constituir  y probablemente constituyen, una “sub-cultura” de la cultura general ciudadana rural, dominante en el país.

El criterio numérico.

De paso señalemos aquí que el criterio numérico que ostenta un determinado Censo de Población que pregunte expresamente sobre la pertenencia étnica del entrevistado, ha resultado ser en nuestro país extremadamente frágil y cuestionable. Nos consta que alumnos nuestros de Antropología, Geografía o Historia, de patente cultura y origen occidental, se auto-declararon en Censos recientes de población como Yaganes, Qawashqar o Collas, deslegitimando así por completo el instrumento utilizado. Y los abultados números así resultantes en el Censo, lo manifiestan. Tal vez este argumento -sospecho yo- haya conducido con razón, a omitir esta pregunta en el último Censo de Población (2017).

En resumen:

Como creemos queda estampado claramente más arriba, no nos oponemos, per se, a la presentación y aprobación de nuevos exponentes de pueblos o etnias indígenas en Chile, siempre y cuando se den estrictamente las condiciones señaladas. El prurito de ampliar à outrance el número de etnias originales, actualmente vigentes en el país, debe ser matizado con el prolijo estudio de los antecedentes históricos y actuales, de modo que a diferentes expertos en varias disciplinas afines al tema de estudio, sea del todo patente e indiscutible. Nos parece que es indispensable profundizar antropológicamente en el concepto de pueblo" o "etnia", tal como lo hace Gamio, que, en el caso que se nos presenta en la consulta, parece muy discutible, cuando no equívoco. En caso de persistir la duda, es ciertamente mejor abstenerse (“In dubio, abstine”). Como lo hemos señalado más arriba, el mero argumento de la posesión de genes del ADN originario de alguna etnia antigua, no es, ni puede ser, en mi opinión, un argumento válido, desde el punto de vista antropológico, para considerarlos un "pueblo" o una "etnia" indígena vigente y que hoy necesite ser respetada y "rescatada del olvido". Simplemente porque hoy ya no cumplen los requisitos básicos para ser una etnia o pueblo especial. Tal vez lo fueron hasta hace 200 ó 150 años atrás, pero ya se encuentran hoy totalmente "aculturados"  es  decir, incorporados a la cultura nacional o regional dominante de la que hacen usufructo hoy. 

Pregunta 5. Consultar por personas, instituciones u organizaciones que piensa que sería importante entrevistar y datos de contacto.

Resp. Entre las personas que recomiendo consultar al efecto, sugiero los nombres de:

1. Dr. Jorge Hidalgo Lehuedé, historiador colonial del Norte de Chile, de amplia trayectoria (Universidad de Chile). Gran experto en documentación colonial.

2. Dr. Agustín Llagostera Martínez, arqueólogo del Norte de Chile, gran conocedor de la franja costera norte y sus poblaciones prehispánicas. Autor de varios obras sobre Prehistoria del Norte de Chile. (Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad de Antofagasta).

3. Prof. Carlos Aldunate del Solar, arqueólogo, Director del Museo de Arte Precolombino. Santiago.

4. Dr. José Ignacio González Leiva, geógrafo histórico, Instituto de Geografía, Universidad Católica de Chile.

5. Dr. Rafael Sagredo Baeza, historiador chileno. Instituto de Historia, Universidad Católica de Chile.

(Nota. Creemos muy importante que entre los especialistas consultados haya exponentes connotados de la Geografía Histórica y Demografía, profesores de las principales universidades del país).


Pregunta 6. Instituciones que se sugiere consultar:


1. CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena). Solicitar a esta institución los requerimientos legales específicos para poder ser declarado como “pueblo indígena” u originario de Chile.

2. Sociedad Chilena de Antropología.

3. Sociedad Chilena de Historia y Geografía.

4. Sección Etnographie, Musée de l´Homme, Paris (Francia).

5. Smithsonian Institution, Anthropology Department, 600, Maryland Ave., Washington, D.C.


Pregunta 7. ¿Qué bibliografía considera usted fundamental en este tema?

(No incluyo en este recuento diferentes mapas nuestros que fueron publicados en el Atlas de la República de Chile, (Instituto Geográfico Militar) y en otros Atlas posteriores de Chile y del mundo. Porque todos ellos se enfocan estrictamente al período del contacto indígena-español (siglo XVI). Si se necesitara esta información, puedo darla).

Entre mis propias publicaciones.

1. Larrain, Horacio, Tomo XVI de la Colección “Geografía de Chile” denominado “Etnogeografía”, Instituto Geográfico Militar, año 1987. (Hay gran cantidad de páginas dedicadas al grupo cultural Chango, Especialmente, ver pp. 78-81; 123-128, 231-232, 229-241; Vea especialmente el párrafo denominado: “El criterio para designar al Indígena” (p. 231, copiado en este texto respuesta).

2. Larrain, Horacio, 1978/79, “Identidad Cultural e indicadores culturales del grupo Chango”, Revista Norte Grande, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Nº 6, 66-73.

3. Larrain, Horacio, “Análisis demográfico de las comunidades de pescadores Changos del Norte de Chile en el siglo XVI”, M.A. Thesis in Social Anthropology, submitted to the Anthropology Department, State University of New York, Stony Brook, L. I., 94 p., 1978, (Cuadros, Figuras).

4. Larrain, Horacio “Un concepto operativo de comunidad aplicable a las etnias indígenas de Chile”, Revista Campus, Universidad Arturo Prat, Año IV, 1993, Nº 22, 32-35.

5. Larrain, Horacio “Pueblo, Etnia o Nación, Hacia una clarificación antropológica de conceptos corporativos aplicables a las comunidades indígenas”, Revista de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, Universidad Arturo Prat, Serie Ciencias Sociales, Nº 2, 1993, 19-36.

6. Larrain Horacio y Victor Bugueño, “Presencia de un ayllu de camanchacas en el puerto de Iquique en el siglo XVII”, Revista de Geografía Norte Grande, Instituto de Geografía Pontificia Universidad Católica de Chile, Nº 50, 2011: 7-21.

7. Larrain, Horacio, “Grupos Indígenas de Chile hacia 1540”, Mapa desplegable, a colores incluido en Revista “Expedición a Chile”, Tomo I, Fascículo 5, Editora Nacional Gabriela Mistral, Santiago, Junio 1975. 

8. Larrain, Horacio, “Qué son las comunidades indígenas?”, Diario “El Mercurio”, Santiago de Chile, 29/07/1974.

9. Larrain, Horacio, 2019. Capítulo de su blog https://eco-antropologia.blogspot.com titulado: ”Mapa de ubicación y tipo de cultura de los pueblos originarios de Chile. Nuestro trabajo pionero del año 1975. Comparando el ayer (1975) y el hoy” (2019)".


(Entre l984 y 1995 publiqué alrededor de 20 artículos en periódicos de Antofagasta, Calama y Santiago sobre el tema de las comunidades indígenas del Norte de Chile, en particular sobre los lickan antai o atacameños).

Otros autores sobre este tema. Aquí señalo solo algunos (consultar Internet al respecto). 

Del historiador Juan Alberto Herrera: “Indicadores culturales para los llamados changos”, Revista Ethnos, 1, Facultad de Ciencias Sociales, 1997. Hay trabajos posteriores de este mismo autor que aluden a la etnia chango.

Del Dr. Francisco Rothhammer (en colaboración con Mauricio Moraga, Calogero Santoro y Bernardo Arriaza): “Origen de los Changos. Análisis del ADNmt antiguo sugiere la descendencia de pescadores de la cultura Chinchorro (7.900-4.00 A.C)”. Revista Médica de Chile, vol. 138, Nº 2, febrero 2010.

Del investigador Felipe Nayib Hasen Narváez, “Changos: antecedentes para la identificación cultural de los pueblos de la costa norte de Chile”, Revista Pacarina del Sur,--- .


jueves, 22 de agosto de 2019

El Museo arqueológico de San Pedro de Atacama: un año tras la muerte del P. Gustavo le Paige. Reportaje de "El Mercurio".

La herencia de Le Paige un año después de  su muerte. Visita inspectiva al Museo de San Pedro de Atacama el  28 de Junio de 1981. Reportaje de Luz María Astorga, con fotografías de Rodrigo Rojas.

Sabedores de la dolorosa y triste situación actual (2019) del museo arqueológico en San Pedro de Atacama, no está demás recordar viejos tiempos en que  la obra era apreciada en su justo valor.

 Fig. 1. Este reportaje  sobre "la herencia de Le Paige" hecho en  el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama, fue publicado por el diario " El Mercurio" de Santiago, en su edición del día  28 de Junio de 1981, esto es  un año después del fallecimiento del P. Le Paige  S.J., ocurrido el 19 de Mayo de 1980.

Ocasión del reportaje.

Nos ha parecido  oportuno reproducir, en este capítulo, el reportaje completo, a dos páginas,  sobre el Museo y su autor: el sacerdote jesuita Gustavo Le Paige. Han trascurrido cerca de 40 años de su redacción. El reportaje expresa muy bien lo que por entonces significaba este notable Museo levantado por Le Paige y sus ayudantes atacameños a partir del año 1962.  Prescindiendo del afán, casi morboso, de mostrar cráneos y momias  exhibidas por entonces en las salas del Museo, -acento atribuible en parte al periodista de la época-, el artículo nos permite  apreciar  tanto el estado del Museo, como algunos cambios que ya se insinuaban, y que serían al parecer de la autoría del  joven nuevo director, señor Patricio López.  Igualmente, nos permite preservar para la posteridad rostros y opiniones de personas que intervinieron de una u otra manera  en el Museo de  esa época, y que fueron entrevistadas  por la autora del reportaje. Se muestra aquí el reportaje en su conjunto  (vista general)  y, para  facilitar su lectura y análisis,  presentaremos los textos y las imágenes por separado.

Fig. 2. El Museo tal como se le veía en la época del reportaje (1981).

Actualidad de este reportaje.

Hoy (2019) el Museo levantado gracias al esfuerzo de le Paige y diseñado por el arquitecto antofagastino Carlos Contreras  en 1963 yace semi-derruido, saqueado y tristemente abandonado. Los turistas y científicos que durante más de treinta años lo admiraron y/o  estudiaron  sus valiosas colecciones  lamentan hoy su ausencia en el paisaje atacameño.  En varios capítulos anteriores,  hemos levantado la voz contra este atropello,  provocado por  un afán  (¿o delirio?) modernizador  iconoclasta, que no trepida en destruir  construcciones o monumentos del pasado, íconos  indiscutidos y representativos de una época determinada. Por querer levantar allí mismo un Museo moderno "cinco estrellas", de un diseño francamente incompatible con el entorno colonial de la zona típica de san Pedro y sus aillos,  la Universidad Católica del Norte, la Municipalidad de San Pedro y los arqueólogos  del propio Museo se han quedado hoy "sin pan ni pedazo". Las colecciones del Museo yacen hoy arrumbadas y  encajonadas en  tristes y lastimeros "containers"  metálicos. Por desgracia, prácticamente nada del esplendor y riqueza del antiguo Museo es visible hoy.

 ¿Cuánto tiempo habrá que esperar para poner nuevamente en relieve las maravillas arqueológicas que ocultaba el antiguo Museo?.  Grave responsabilidad incumbe a los artífices o actores intelectuales de este lamentable expolio. Estamos seguros de que la historia un día dará su veredicto y nos dará la razón.

Fig. 3.  Título del reportaje de la periodista Luz María Astorga.

Texto completo el reportaje. Se muestra aquí por partes,  escaneadas en forma independiente. 











Imágenes del reportaje.
                                         
Fig. 4. A la derecha, el Rector de la Universidad del Norte Jorge Alarcón Johnson. A la izquierda, Héctor Garcés, museólogo del Museo de San Pedro de Atacama..

Fig.  5. El enfermero José Mendoza,  que cuidó a Le  Paige  durante más de un año  hasta su muerte.

Fig. 6. Típico fardo funerario expuesto en las vitrinas del Museo.
Fig. 7. Momia de mujer atacameña,  bautizada por Le Paige como "Miss Chile".

Fig. 8.   Cuerpo de niño sepultado en una gran urna. 

Fig. 9. Dos de sus más fieles ayudantes:  Manuel Abán y Héctor Ramírez.


Fig. 10.   Depósito de materiales líticos de difícil clasificación. 

Fig. 11.  Cráneo  con su cabellera intacta,  adornado con su típico gorro.

Fig. 12. El joven arqueólogo Patricio López (QEPD),  nombrado Director del Museo, tras la muerte del sacerdote le Paige. 

Fig. 13.  La arqueóloga Ana María Barón, miembro del Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama. A la muerte de Le Paige, le tocó asumir  una responsabilidad en la continuidad del trabajo en el Museo. Residente hasta hoy en el pueblo de San Pedro de Atacama, se ha convertido en la gran defensora de la figura y obra del sacerdote-arqueólogo. Tarea que, con el apoyo de líderes atacameños, ha asumido con dedicación y responsabilidad frente a los intentos por opacar o  desdibujar la figura  gigantesca del creador del Museo.


Comentario final.

1.  En la fecha del reportaje, el Museo acababa de ser remodelado por la Universidad del Norte siendo considerado como  una verdadera joya del Norte Grande. 

2.  Este reportaje nos permite conservar para la posteridad los nombres y rostros de  todos aquellos que intervinieron activamente en la época: arqueólogos y ayudantes; ellos son parte de la historia. 

3.  Cualquiera sea la crítica que hoy se pudiera hacer respecto a la forma y modo de exposición de las piezas museográficas, se ha de tener muy en cuenta la  época  (1981)  en que esto sucede y los profundos cambios que  se han verificado en los últimos 38 años en la sensibilidad tanto de la comunidad científica y el público  visitante, como de la comunidad atacameña como tal. Por tanto, juzgar con criterios actuales el proceder de los arqueólogos en su tiempo, sería en nuestra opinión, un craso error. Cada época y cada comunidad  posee un modo de ver, sentir  y juzgar, diferente.  Lo que hoy preconizamos como lo más acertado y justo, puede ser considerado  como equivocado o  impertinente en el futuro. Recordemos que en esa época,  todavía no existía la  Ley Indígena (Ley 19.253, promulgada recién el año 1993) y los pueblos atacameños o lickan antai ni siquiera eran por entonces reconocidos como una etnia original. Eran considerados "simples campesinos" como tantos otros en el Chile de la época.  El reconocimiento de su singularidad étnica fue en buena parte fruto de nuestra propia labor como antropólogos, cuando se discutía la Ley Indígena en el Congreso Nacional, tal como lo hemos señalado en otra parte.

4.  Nos duele el rememorar las épocas de gloria del Museo levantado por le Paige con tanto esfuerzo en los años 1961-62. Nos hierve hoy la sangre el constatar que  su herencia cultural haya sido opacada hasta el punto de querer  destruir y hacer desaparecer la obra que tanto costó levantar. 

5. No querer reconocer que el Museo y su arquitectura original, levantada por manos atacameñas  había pasado a ser, de hecho, un ícono histórico y arqueológico singular en San Pedro de Atacama,  es tan grave como pretender destruir o al menos arrinconar la imagen de su creador, Gustavo Le Paige.  A propósito, ¿dónde se encuentra hoy, la magnífica efigie de le Paige, esculpida en metal por el escultor  Harold Krussel que antaño vigilaba celosamente de cerca su Museo, su obra de toda una vida?. ¿Alguien sabe donde se  la oculta  hoy?.  Vamos a tratar de averiguarlo...






miércoles, 21 de agosto de 2019

Las "Salinas" de la localidad de Río Seco, al sur de Iquique. Apuntes de una expedición en el año 1996.


Fig. 1 Vista de la caleta de Río Seco, desde la playa.  En primer plano, se observan lasa bateas  perfectamente definidas, donde se vaciaba la sal sucia proveniente del Salar Grande y se le agregaba  agua de mar. El producto, una vez seco, era recogido y ensacado. (Foto enviada por mi colega Pedro Lázaro Boeri, tomada  durante el año 2001).

Ocasión de nuestra visita.

Hace 23 años, en el mes de Junio del año 1996 (más precisamente los días  20 y 21 de Junio),  fuimos invitados por el señor Luis Covarrubias Ornaya, a pernoctar en carpas junto a su casa-museo en la caleta costera de Río Seco, al sur de Iquique, con un grupo de 16 alumnos nuestros de la carrera de Sociología de la Universidad Arturo Prat. En aquel entonces, el suscrito (Horacio Larrain Barros, autor de este blog) se desempeñaba como profesor de Antropología en dicha universidad.  Como parte de un Curso de "Metodología Integrada", la inspección  y estudio de este lugar costero, lleno de recuerdos históricos, nos pareció un sitio de extraordinario interés como apoyo en la formación de nuestros futuros sociólogos. El plan, durante esos dos días de expedición, consistía en  visitar las antiguas instalaciones de  obtención de sal en el lugar (salinas)  y las antiguas faenas de extracción del guano en el vecino Pabellón de Pica. La idea era recibir in situ las explicaciones de labios de don Luis,  gran conocedor de la zona y poblador del lugar. Allí tenía su residencia y un valioso museo de antigüedades tanto históricas como arqueológicas, producto de sus exploraciones en la zona. En la noche de nuestra llegada al lugar, el grupo de alumnos recibió detalladas explicaciones  por parte del anfitrión,  don Luis Covarrubias, del señor Senén Durán, conocido guía de turistas de la ciudad de Iquique y nuestras propias indicaciones acerca de la metodología a seguir en esta visita. Como conclusión de esta visita guiada, nuestros alumnos debían elaborar un trabajo final que sería evaluado con nota para el curso correspondiente. Era para todos, alumnos y profesores, una oportunidad única de  recabar informes de primera mano sobre la historia  del lugar y sus instalaciones así como para  comprender  in situ la importancia histórica  y geográfica de la pequeña caleta.

La caleta de Río Seco.

                          
Fig. 2.  Caleta de Río Seco tomada de  NW a SE.  Al medio, se observa montones de talos  de huiros del alga Lessonia nigrescens  puestos a secar.  A la derecha, varadero de botes de pesca. Los  cerrillos rocosos que se observa detrás de la población son antiguos arrecifes emergidos, del tipo "rasa". Más atrás, se vislumbra el gran farallón costero cuyas cimas se alzan hacia los 550-600 m. de altitud.  (Foto gentilmente enviada por el colega arquitecto Pedro Lázaro Boeri, tomada durante el año 2001).

Descripción sucinta.

Río Seco se sitúa a  95 km al sur de la ciudad de Iquique en la latitud geográfica 29º 59` 45`` S.  Además de ser sitio privilegiado de  antiguos pescadores y recolectores changos, el sitio fue, en las primeras décadas del siglo XX, un activo centro de elaboración de sal cuyas instalaciones y bateas de acumulación han quedado a la vista hasta el presente y constituyen hoy día un lugar sumamente interesante, digno de ser visitado y recorrido. La sal era traída en grandes bloques, por medio de un andarivel, desde el "Salar Grande", situado a escasos kilómetros, inmediatamente al oriente de la caleta y a una altitud aproximada a los 500 m. Este Salar muestra una gran extensión N-S contando con unos 50 km  de longitud y un ancho medio que fluctúa entre los 5 y 8 km.  Es el salar más grande de todos cuantos se hallan próximos a la costa chilena. El andarivel recorría, descendiendo desde lo alto, un total de solo 18 km. y llegaba exactamente hasta el punto de la pequeña  y estrecha planicie costera, muy cerca del mar. Allí se vaciaba la sal, se molía  en molinos y se esparcía en las  numerosas bateas, visibles hasta hoy para quitarle sus impurezas. La faena aquí consistía en agregar agua de mar para disolver la sal que venía en grandes trozos y depositar este contenido acuoso en las bateas, donde  por efecto de la radiación solar, se secaba lentamente, El producto era posteriormente  recogido, separado en diferentes calidades y tamaños, ensacado in situ y  cargado en los barcos que venían a buscarlo desde el sur de Chile.

El sitio de Río Seco -al igual que numerosas caletas y puertos del Norte Grande-  había sido  visitado y barrido por el terrible maremoto ocurrido en la zona norte del país  el 9 de mayo del año 1877. Dicho año, la caleta de Chanabaya dedicada a la explotación del guano y la vecina guanera de Pabellón de Pica, fueron  fuertemente afectadas  y sus instalaciones destruidas por la salida de mar que siguió al terremoto.  La caleta guanera de Chanabaya, que tenía por esas fechas una población de unos 3.700 obreros, según el Censo peruano del año 1862, fue del todo arrasada y todas sus instalaciones desaparecieron, pues se hallaban a escasa altura sobre el nivel del mar. Según los relatos de sobrevivientes,  las potentes olas superaron aquí los 30 m de altura, alcanzando la base del cerro y  no respetando nada a su paso.  El vecino puerto de Pabellón de Pica,  tuvo algo más de suerte, por hallarse parte de su población construida en cotas más elevadas.

Inicios del poblamiento de Río Seco.

 Las actividades comienzan en Río Seco por  obra de los hermanos Del Río (Julio y Arturo)  hacia  1890 o poco antes, según nos relata uno de los hijos, don Ramón Del Río, ya muy anciano, entrevistado por los investigadores  de  la revista "Camanchaca"  (Cfr. "Río Seco: testimonio de don Ramón del Río", Revista Camanchaca, revista Ocasional Nº 6, Iquique, 1988).  En los primeros años,  la sal extraída del Salar Grande era conducida trabajosamente en carretas tiradas por mulares a través de un sinuoso y peligroso camino de descenso hasta la caleta de  Río Seco. Aquí se efectuaba la molienda, el secado y la selección.  Como el transporte inicialmente  era muy difícil, lento y solían morir no pocos animales en la travesía, sus dueños decidieron formar una sociedad para construir el andarivel, cuyo costo fue de un millón de pesos de la época. Del antiguo andarivel, sólo quedan hoy a la vista  las potentes bases de  cemento que pudimos recorrer y revisar con nuestros alumnos.
El prolijo relato do don Ramón, hijo de Julio Del Río y nacido en 1897, nos  es hoy de enorme ayuda para comprender los inicios de esta  industria y de esta caleta en  particular. Antes de la intervención  de los hermanos Del Río -según el entrevistado-   la zona estaba absolutamente desierta; carecía de moradores permanentes.  Recuérdese que  el camino costero de Iquique al sur solo llegaba hasta Chanabaya, también llamado "Puerto Inglés" y aún para llegar  hasta ahí,  debía cruzar  potentes  arenales.  Como no existía camino costero hasta este punto, todas las comunicaciones de Río Seco con Iquique o Tocopilla  y el resto del país se hacían por lancha, por mar. 

Nuestra entrevista a don Luis Covarrubias Ornaya.

En nuestro Diario de campo  (Vol. 62: 127-140),  hemos conservado fielmente el texto completo de la entrevista que, en esta expedición con alumnos, hicimos al señor Luis Covarrubias. La transcribimos más abajo en su integridad. Don Luis fue un personaje notable, de gran energía y empuje. De recia formación militar, don Luis fue nombrado alcalde de Pozo Almonte  en época del gobierno militar,  puesto que conservó varios años. Allí tuvo ocasión de interiorizarse en el tema de la explotación del salitre. Tema que le atrajo de inmediato  como un imán. Casado con la señora Inés Fernández, oriunda del mismo Río Seco,  hija de  un empleado de los hermanos Del Río, don Luis conoció muy  pronto toda el área no muchos años  después de que habían cesado totalmente las actividades en el lugar. La familia de su mujer había construído en Río Seco una amplia casa de madera donde don Luis fue acumulando, en el amplio patio aledaño, sus colecciones de objetos de toda índole de la  época salitrera. Con ellos empezó a formar un interesante  Museo  que le recordaba  el que había  tenido a su cargo como autoridad en Pozo Almonte. Muy pronto, los pescadores y guaneros de las cercanías  (Pabellón de Pica, Chanabaya, etc.),  conociendo su interés por las antiguallas, empezaron a ofrecerle  a la venta los objetos que ellos hallaban  excavando en su trabajo específico como "guaneros".

Hallazgo de enterramientos indígenas.

Pronto él mismo,  empezó a recorrer el área, descubriendo numerosos enterramientos de antiguos pescadores. Desde Patillos hasta el mismo río Loa, don Luis  recorrió la zona costera en busca de entierros indígenas. Los guaneros eran su  guía, en ocasiones.  Por el testimonio de su esposa, Inés, recogido por nosotros, sabemos que don Luis hizo varios y valiosos descubrimientos en la zona costera de Patache, en la parte baja del oasis de niebla de Alto Patache. Era una época en que no pocos iquiqueños hacían otro tanto,  pues no existía aún conciencia formada de que con ello violaban  abiertamente la reciente legislación arqueológica, promulgada en febrero del año 1970. No disponemos de información acerca del período de tiempo  durante  el cual don Luis  buscó -o hizo buscar a sus amigos guaneros- a lo largo de la costa sus "tesoros",  que luego atesoró en su casa-museo. Sospechamos  que esto ocurrió  tal vez desde el año 1976-77 en adelante, estando ya radicado en Río Seco.

Una colección arqueológica de la zona costera.

Sea lo que sea, don Luis llegó a formar una  valiosa colección arqueológica de objetos procedentes de numerosas tumbas indígenas costeras,  seguramente de diversas épocas, los que hasta hoy (¿? hasta 2017 comprobado por nosotros), luce orgullosamente su familia en su casa-museo de Río Seco. Un día llegará -lo esperamos confiadamente-. en que esta  valiosa colección que comprende varios centenares de piezas, algunas de gran belleza (textiles decorados, arcos de caza, variados objetos líticos, cerámica, madera....), sea científicamente  inventariada y estudiada como corresponde,  y sea  adjudicada a algún Museo de la Región.  Es lo que de acuerdo a la  legislación vigente creemos correspondería hacer.

Colecciones particulares.

De paso, señalemos aquí sin temor a equivocarnos que conocemos varias colecciones, hoy en poder de antiguos iquiqueños, y  que  yacen  ocultas, o "escondidas" por sus dueños, que hoy ya no pueden ignorar que su posesión contraviene claramente la legislación arqueológica vigente. Es de esperar que sus actuales dueños las entreguen un día a los Museos, para que se haga de ellas un uso científico, como corresponde  y se den a conocer, sin temor,  no solo a  la ciudadanía, sino también  al mundo científico.

Nuestra entrevista.

Ante algunos de nuestros alumnos, entrevisté  esa tarde,  grabadora en mano, a don Luis. Queríamos recibir de sus labios el relato auténtico  del proceso de explotación de la sal en este lugar. He aquí la transcripción completa de nuestra entrevista hecha en la tarde del día 21/06/1998 en Río Seco, según consta en mi "Diario de Campo", vol.  62 pp. :127-131.

Texto de la entrevista (nuestras preguntas van en letra normal precedidas de  las iniciales H.L.; las respuestas en cursiva, van precedidas de las iniciales  L.C.  (Luis Covarrubias).

"...La idea, don Luis, es que Ud nos explique cómo funcionaba aquí la explotación de la sal".

L.C. "Chile, hasta el año 1902  era importador de sal. Llegaba de España, del condado de Chashire  (England, [sic] ) y de Alicante (España). Ellos dominaban el mercado mundial de la sal. En 1895, se instala acá [Río Seco]  un señor Arturo del Río. Descubre que a 18 km de aquí (Río Seco) tenemos uno de los salares más grandes del planeta. Empieza a traer a la costa la sal en trozos. Se embarca así, en trozos, por Punta de Lobos (nombre de este lugar). Tengo [en mi poder] la Memoria del Inspector de Salitres y Guaneras que eleva al Ministro de Hacienda. Allí se explica que, hasta ese momento,se habían embarcado por aquí 327.000 quintales métricos de sal de roca. En 1902 Arturo del Río se instala bien aquí y trae la sal del Salar Grande, por caminos de herradura, cargando mulares y después, por carretas. Y se hizo camino carretero, cosa muy difícil en ese tiempo. Carretas tiradas por mulares o por bueyes.  Trabajó don Arturo hasta el año 1906, [fecha en] en que llega  el Inspector de Salitres y Guanos don Juan Francisco Campaña que deja  sus funciones e invita a don Ramón  Nieto, Presidente del Banco Español de Chile; [ellos] le hacen oferta a don Arturo para compra de su instalación y derechos mineros. Este se los vende. Tengo fotocopia de la escritura pública de venta.  Ahí se especifica que se vende el muelle, los molinos, la población y sus casas, y hasta sus propios enseres. Los nuevos dueños cambian el sistema de transporte de la sal...".

H.L. "O sea, por el andarivel se bajaba la sal en roca y [la sal] en trozos, en mulares...¿Cómo se procesaba"?.

L.C.  No se procesaba; se vendía en roca desde 1895 hasta el año 1900. Pero don Arturo del Río empieza a procesarla.

H.L. ¿"Cómo lo hace" ?.

L.C. "Con molinos. La muele porque la sal que trae tiene un 95.5% de Na [sodio], solo era para sacarle ciertas impurezas con las que viene mezclada. La primeras sales salieron sucias, porque el "escarpe" (el materia de arriba),  salía sucio, color café.  Estas sales, ya molidas, eran depositadas en las bateas ("cuadritos"). Los señores Campaña y Nieto compran los derechos a A. del Río y modifican el sistema de transporte, instalando andariveles; instalaron 114 torres. Tengo los documentos y las fotografías  de cuando están construyendo los andariveles. Voy a hacer [yo] una Exposición aquí (en Río Seco). La construcción fue en 1906. La exposición se va a llamar "Rio Seco 1906". Están las fotos de la construcción de los Andariveles, éstos ya terminados, y los barcos esperando en el puerto. Muy bonito. Con esta explotación y venta se hace competencia a los ingleses y españoles que dominaban el mercado mundial. Así trabajaron Campaña y Nieto [durante] 30 años. En esos años, sólo consiguieron abastecer el 75% del mercado nacional (chileno). No pudieron entrar al mercado internacional, dominado por ingleses y españoles. Pero el negocio iba bien hasta que  llegan otros capitales de Santiago al oler el buen negocio, y se instala en Huanillos  la firma Garrido y Burr; los Burr eran los que tenían la plata. A uno de los Burr, que era medio afeminado, la familia lo mandó para que se hiciera cargo de las explotaciones del Salar. Construye este Burr  el "Castillo" en el año 1937.  [El] se hace una piscina, que está arriba de un cerro. No se la conoce, casi. Con eso regaba. Según todos los trabajadores que he entrevistado, era este Burr un hombre muy bueno, sin malas intenciones.  Todos los jefes, jefes de máquinas, garages, etc.,  mandaban a sus hijos a estudiar a Iquique. En Huanillos, solo había escuela primaria. En el verano, este Burr hacía a todos los niños una gran fiesta antes de que se fueran a sus casas. Esta empresa, instalada en 1936, hace el "Castillo". En 1937, como no se logra prosperar, vienen [ellos] a conversar con la empresa de Río Seco  y a fin de no hacerse competencia, acuerdan unir fuerzas. Río Seco puso la condición  de que nunca se cambiara la "Razón Social", que era "Compañía Explotadora de Salinas Punta de Lobos", [nombre] que se ha mantenido hasta ahora (Patillos). Es la misma empresa que se trasladó a Huanillos, buscando allí mejores fondeaderos para los barcos. Juntándose ambas empresas empiezan a meterse en el mercado internacional, lo que sucede de 1936 a 1937. Y ahí está ahora dominando el mercado mundial de la sal. Lo que es la verdad".

Marta Peña (M.P.): ¿Esa es la empresa de Patillos?.

L.C. "Sí, es la misma empresa. Se traslada a Patillos buscando mejores fondeaderos. En Huanillos o Río Seco  los barcos anclaron en el mar, lejos de la costa, debiendo usar los "lanchones maulinos" para llevar la sal para luego transportarla al barco que esperaba surto.  Allá en Patillos se la transportaba -como hoy- por correas transportadoras. Cuando yo llegué a Río Seco, había aquí en la playa tres lanchones maulinos enteros. Luego me trasladé a Iquique por un tiempo. Y cuando regresé, no estaban. Voy y pregunto a Eliseo Berenguela (el cerebro de pueblo) sobre su suerte, y me cuenta que los pescadores que habían llegado e instalado aquí, los hicieron tiras para cocer los pulpos. ¡Estaban lindos!".

H.L. ¿Cómo era aquí el procedimiento con los ripios sucios?.
L.C. "Ya, la sal café con tierra que llegaba se echaba en un estanque grande  que llamaban el "estanque de la ley". Se llenaba  el estanque y los químicos [del establecimiento]  iban viendo qué cantidad de soda y de sal tenía. Cundo estaba la sal a punto, abrían los estanques y corría el líquido por los canales, todos hechos de madera, y se vaciaban a las bateas, donde se mezclaba con la otra sal. Ahí la dejaban, se revolvía y se iba evaporando. Se secaba y salía una sal enriquecida, que llamaban "granulada", como escamas...  

H. L. ¿Cómo llegaba el agua [de mar] al estanque  que hoy se ve?. 
                      
L.C. "se bombeaba agua de mar que servía para limpiar la sal que llegaba y para enriquecerla".

Miguel Angel Mansilla (alumno).  "¿Se trabajó en ambas partes, Huanillos y Río Seco?.

L.C. "Sí, pero más en Huanillos. En 1947, con la gran huelga, era un mismo sindicato con todos los operarios, de Huanillos y Río Seco...Eran de la misma empresa. Arriba, en la "troya" (en el salar), también llamada "mina" o "cantera" (se daban los tres nombres), los pedimentos de sal en Patillos se hacían a lo largo de los 48 km de largo del Salar  [Grande]. Pabellón de Pica también trabajó la sal. Todos hacían pedimentos arriba [en el salar]. Antes de Burr, hubo dos iquiqueños que también se instalaron a explotar, los Sres. Urízar y Díaz. Estos hicieron un camino. Ya se traía la sal en camión por e camino (todavía visible) de Huanillos. García y Burr compraron las pertenencias a los Sres. Urízar y Díaz...".

H.L. Para entender mejor la presencia de estas bateas....¿éstas fueron [hechas] nada más que para aprovechar los ripios de sal sucia y para enriquecerla con el agua de mar?.

L.C. "Sí, y por eso cuando los cateos y extracción [en la mina del Salar] llegó a  capa de roca pura de sal, ya no fue preciso usar las bateas purificadoras...".

H.L. ¿Dónde se molía la sal?

L.C. Efectivamente, se molía la sal en los "Molinos", los famosos "chanchos" que llamaban. Las actuales ruinas de grandes bases de edificios eran la "Casa de Fuerza", donde se producía la electricidad y [estaban] las bombas que tiraban el agua arriba."  

H. L. ¿Hay fotografías de ese período que [nos]  permitan apreciar las distintas faenas?.

L.C. Sí, estarán formando parte de la "Exposición Río Seco-1906". Las últimas fotos las obtuve de un libro que me vendieron con las fotos de la construcción del andarivel de Río Seco al Salar. Me pidieron $30.000 por el libro. Ahí salen diez fotografías muy valiosas del andarivel, de las moliendas en los Molinos y de los barcos surtos en la bahía... Lo compré...".

H.L. ¿Así que siempre se hicieron las dos faenas: la molienda de la sal de roca (que venía sucia)  y el bombeo de agua de mar para enriquecerla y lavarla?.

L.C. "Sí, simultáneamente. No hay ningún proceso anterior".

H.L. ¿Hasta cuándo fueron usadas estas bateas?.

L.C. "Hasta que paralizó todo el sector, el año 1947/48. En 1937 se unificaron las dos Compañías [explotadoras]. Allí (en Huanillos) había mayor población, con escuela, biblioteca, teatro y buenas poblaciones. Los jefes tenían sus buenos chalets. Al irse la mayo actividad a Huanillos esto [es decir Río Seco]  quedó prácticamente como varadero. Lo fundamental está en Huanillos. Pero en 1947 paraliza definitivamente.

H.L. ¿Cuánta gente  vivió acá antes de paralizar faenas?.

L.C. Yo tengo ahí un dato que, por ejemplo, en Río Seco hubieron [sic!]  2.000 personas....Sólo en Río Seco. Me falta la información de Huanillos. Se puede   apreciar [ésta] porque tengo en mi poder una fotografía de la celebración de un 18 de septiembre en la Escuela y veo que hay más de 100 niños. Tengo esa foto con el Profesor y los escolares el día de la fiesta. Está allí la "Estudiantina", Hubo aquí, como en la Pampa, una Estudiantina. Incluso tengo  los nombres aquí de los integrantes de la misma. Carlos Fernández Miranda, don Eusebio Pizarro... eran los principales. Esos datos los puede dar mi cuñado que está ahora aquí (Carlos Fernández). Tenían violín, mandolina, guitarras... Pregunten a mi cuñado por los nombres  de los otros componentes de la "Estudiantina"; tocaban aquí en un lugar que llamaban "La Fonda", donde iban a comer los empleados y obreros. La señor María tenía una crianza grande de aves. Los cantores iban ocultos, por detrás, y le robaban una gallina. La traían después por dentro y le pedían: "Señora Mariquita,¿nos puede cocinar esta gallina que compramos?. Se las cocinaba... ja, ja. ja, ja!."

H.L. ¿Hubo algún otro punto donde haya habido bateas para la sal"?.

L.C. "No, en ninguna parte...".

Eric Cisternas   (alumno):  ¿Podría Ud referirse a la Filarmónica? ?qué institución era ésta?. Si los hijos de Río Seco tenían una población importante, ¿por qué no hubo servicios médicos  o Policía?.

L.C. "Servicios médicos hubo. Aquí comenzó sus actividades  el Dr. Reino, Héctor Reino, que todavía juega tennis en Iquique y es conocido. Después dejaron solo un "paramédico", un señor Higinio Valencia, un Señor Jara...Varios.   Policía venía cuando había Efemérides Nacionales. Carabineros destinaba acá una pareja que venía a controlar el consumo de licor. Pero se consumía igual. Incluso lo consumían ellos mismos...Carabineros enviaba efectivos que tuvieran parentela en Río Seco para ahorrarse [los] viáticos. Participaban con los trabajadores. Se curaba la gente igual, pero había más respeto...".

Eric Cisternas: ...¿ Y la [Orquesta] Filarmónica?.

L. C. No era Filarmónica. Era una "Estudiantina". Eran 4 a 6 personas que toaban charango, mandolina, guitarra y acordeón o violín. [Înterviene aquí Don Eliseo Berenguela, presente]:  "Hablan de Filarmónica, pero era solo una Estudiantina. Me tocó un funeral donde asistió toda la Estudiantina tocando en todo el trayecto. También me tocó ver esto en un funeral en La  Huayca....]".

H.L. Debajo del estanque grande hay una "torta" de trozos de sal. ¿Cómo se formó eso?.

L.C. "Ahí llegaba justamente la sal y ahí se hacía el embarque al muelle. Ahí se embarcaba en trozos grandes; ya no era la sal ensacada, granulada. En trozos grandes se la sacaba. Había un pequeño tren, cuyas líneas (huellas) aún pueden verse...Era para la zona de embarque. Esos rieles y esas ruedas que Uds pueden ver ahí [muestra don Luis la parte exterior de su casa, hoy convertida en Museo al aire libre] son de ahí. Son de los carritos que llevaban los sacos de sal para cargar los "lanchones maulinos". Estos iban mar adentro a cargar los barcos. Mi cuñado, Carlos Fernández fue tarjetero al final de las actividades aquí en Río Seco. A él le tocaba ir "tarjeando" los sacos en las "huinchas". Cada "huincha" llevaba  12 sacos de 80 kg cada uno. A veces embravecía el mar y la cuadrilla de cargadores no podía regresar a tierra  y tenía que segur con el barco hasta Antofagasta. Le pagaban luego el regreso hasta acá. Eran los "tarjadores"...

H. L.  ¿Hay fotografías  de los edificios cuyas ruinas podemos ver hoy?.

L.C."Sí, hay fotografías. Se van a mostrar en la Exposición [que pienso montar aquí]. Vamos a hacer ahí, donde [Uds] ven los bloques de sal una pirámide escalonada con bloques de sal. Estos bloques de sal son de una  "Casa de Sal" que hubo en Huanillos, donde  guardaban los combustibles. Era [lugar] fresco. Yo pedí a Bienes Nacionales permiso para traer acá esos bloques, para hacer un monumento....para depositar arriba ese bloque grande de sal, como un homenaje a los pioneros  [de la explotación] de la sal. Ahí se va a hablar de la importancia de la importación de la sal aquí en la costa. Para que se sepa que no sólo hubo explotación del salitre - del que tanto se habla- aquí en el Norte.  Yo quiero mucho también la historia del salitre. Cuando iba a paralizar el grupo de salitreras del cantón Nebraska, yo estuve a cargo de las "raciones": como hubo que dar raciones a la gente (con el debacle de las Salitreras), hasta que llegaron las Obras Públicas. [Aquí contó don Luis que trajo a los investigadores del Congreso de Historia de Noviembre  1997, invitados por el Rector de la Universidad Arturo Prat, a Pabellón de Pica, Río Seco y Huanillos, donde él les contó la historia de estas faenas de  la explotación de guano y de la sal].

Liliana Vergara. ¿ Qué tenían abajo las bateas como cubierta?.

L.C. "Alquitrán, para que no se filtrara y se evaporara el agua de mar sin que se perdiera la sal". 

H. L. ¿Cómo se recogía la sal?.

L.C. "Se recogía húmeda, con palas especiales que tenían hoyitos. Se tiraba la sal sobre una cubierta de reja fina, donde goteaba, ahí  se formaban las  "tortalitas" (estalagtitas de sal). Ahí se secaba y luego se ensacaba en sacos. Se hacia  sacos abiertos, con un peso de 400 kg cada un. Se cosían por los dos lados con es máquina de coser que está allá, aquella última -dice don Luis señalándola en su patio Museo-. Se llenaban sacos de ochenta kilos cada uno con las dos orejas que les dejaban para tomarlos. Con los ganchos que levantaban el saco, ponían el saco sobre el "hombrero" [el obrero que ofrecía el hombro para  cargar el saco]. Ahí están los ganchos... Los [ganchos] los levantaban y [los] ponían en  hombros del cargador. La operación era rápida. Se formaban cuadrillas especiales. Los mejores, ganaban más, las cuadrillas se especializaban. Sabían todas las pillerías  para el peso..., cómo pesar el saco, cómo levantarlo más rápido, etc, etc. "El Patrón Elgueta" era un hombre del tipo vikingo, se vestía con sacos harineros de la época. Se hacía sus [propios] zapatos y su vestimenta, cubriéndose como un pañal.  Era muy forzudo.Vayan Uds [dice don Luis dirigiéndose al grupo de alumnos...] al Sindicato de Cargadores Marítimos, al frente del Automóvil Club [en Iquique].  Ahí hay una fotografía [de este hombre] en que sostiene, con los brazos extendidos, dos sacos de ochenta kg cada uno. Tenía una burra en la que andaba por todas partes,. De un golpe, la aturdió un día...Era muy conocido entonces.  

H.L.  [Hemos sabido que aquí] en Río Seco esta enterrado un veterano de la Guerra del Pacífico, ¿cuándo se hace el homenaje a don Carlos Peralta, el veterano del 79, aquí sepultado?.

L.C.  "Hasta ahora se ha hecho el 16 de febrero, todos los años. Pero este año quiero cambiarlo, [para]  que sea el mismo día  de la "batalla de Los Ángeles", que fue el 24 de marzo. La "batalla de Los Ángeles" (poco conocida), fue el último bastión que Chile tuvo que conquistar para llegar a Lima. Los soldados peruanos que huían se treparon a ese cerro "Pan de Azúcar" considerado inexpugnable.  Antes, un caudillo peruano se había parapetado en ese cerro con 40 hombres y el ejército peruano no pudo sacarlo [de ahí]. Bajó victorioso y se tomó el poder. Cuando los chilenos avanzaban, 3.000 soldados peruanos se fortificaron ahí. Los chilenos, trepando con sus  corvos subieron  y en catorce horas aniquilaron a los peruanos. Este soldado, Carlos Enrique Peralta Castillo,  [cuya tumba está aquí en Río Seco] formaba parte de un batallón de atacameños (de la provincia de Atacama) que eran los "corveros". Escalaron por el lado que llamaban "de las Columnas". Las trincheras estaban por el lado opuesto. Asalto de sorpresa. De ahí se avanzó  hacia Lima. Por eso queremos allí hacer el homenaje en esa fecha. Una mujer, cantinera  del ejército chileno, se lució también allí, la que peleó al igual que un hombre..." .

(Hasta aquí la fiel reproducción de la grabación  hecha por nosotros en cassette a don Luis Covarrubias, en los jardines de su casa, el día 21/06/1998. Tomada directamente de mi "Diario de Campo" Nº  62 pp. 123-131; 133-140, donde fue trascrita por nosotros, agregando,  entre paréntesis cuadrados,  las palabras faltantes en el texto).

Comentario final nuestro.

Don Luis Covarrubias falleció pocos años después  y también su viuda  doña Inés Fernández, nacida en Río Seco e hija de uno de los empleados de los Del Río. Muy pocos sobrevivientes quedan hoy (2019) que pudieran corroborar o revisar estos datos.  Pero tenemos la certeza de que don Luis  verificó siempre con precisión  sus informes de antiguos pobladores, los  que nos parecen, por tanto, dignos de todo crédito. El llegó a  formar en Río Seco un Museo al aire libre, junto a su casa,  donde mostraba  a los visitantes  muchos de los elementos de la explotación de la sal. Elementos que el mismo pacientemente recogió  y guardó celosamente para la posteridad. Hasta el día de hoy, la familia  Covarrubias-Fernández conserva intacto este tesoro que puede ser visitado por los turistas. Sirvan estas líneas para  expresar nuestra admiración por la obra de este hombre emprendedor, siempre celoso por cuidar y  proteger el patrimonio local.  Visitamos el lugar no menos de  cuatro o cinco ocasiones entre  los años  1998 y 2016  y siempre fuimos acogidos con sincera amistad y afecto.

(Agradeceríamos especialmente a alguno de nuestros lectores de Iquique si nos pudiera suministrar fotografías de  la localidad, mientras encontramos en nuestros archivos  las propias, tomadas en la ocasión señalada. El contacto con alguno de los hijos o nietos de don Luis Covarrubias, sería para nosotros bienvenido. Lo agradecemos desde ya).

El día 25 de agosto 2019  hemos recibido, a nuestra solicitud,  las dos excelentes fotografias que ilustran el presente artículo, enviadas por nuestro amigo y colaborador el arquitecto Pedro Lázaro Boeri desde Iquique.