jueves, 22 de agosto de 2019

El Museo arqueológico de San Pedro de Atacama: un año tras la muerte del P. Gustavo le Paige. Reportaje de "El Mercurio".

La herencia de Le Paige un año después de  su muerte. Visita inspectiva al Museo de San Pedro de Atacama el  28 de Junio de 1981. Reportaje de Luz María Astorga, con fotografías de Rodrigo Rojas.

Sabedores de la dolorosa y triste situación actual (2019) del museo arqueológico en San Pedro de Atacama, no está demás recordar viejos tiempos en que  la obra era apreciada en su justo valor.

 Fig. 1. Este reportaje  sobre "la herencia de Le Paige" hecho en  el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama, fue publicado por el diario " El Mercurio" de Santiago, en su edición del día  28 de Junio de 1981, esto es  un año después del fallecimiento del P. Le Paige  S.J., ocurrido el 19 de Mayo de 1980.

Ocasión del reportaje.

Nos ha parecido  oportuno reproducir, en este capítulo, el reportaje completo, a dos páginas,  sobre el Museo y su autor: el sacerdote jesuita Gustavo Le Paige. Han trascurrido cerca de 40 años de su redacción. El reportaje expresa muy bien lo que por entonces significaba este notable Museo levantado por Le Paige y sus ayudantes atacameños a partir del año 1962.  Prescindiendo del afán, casi morboso, de mostrar cráneos y momias  exhibidas por entonces en las salas del Museo, -acento atribuible en parte al periodista de la época-, el artículo nos permite  apreciar  tanto el estado del Museo, como algunos cambios que ya se insinuaban, y que serían al parecer de la autoría del  joven nuevo director, señor Patricio López.  Igualmente, nos permite preservar para la posteridad rostros y opiniones de personas que intervinieron de una u otra manera  en el Museo de  esa época, y que fueron entrevistadas  por la autora del reportaje. Se muestra aquí el reportaje en su conjunto  (vista general)  y, para  facilitar su lectura y análisis,  presentaremos los textos y las imágenes por separado.

Fig. 2. El Museo tal como se le veía en la época del reportaje (1981).

Actualidad de este reportaje.

Hoy (2019) el Museo levantado gracias al esfuerzo de le Paige y diseñado por el arquitecto antofagastino Carlos Contreras  en 1961 yace semi-derruido, saqueado y tristemente abandonado. Los turistas y científicos que durante más de treinta años lo admiraron y/o  estudiaron  sus valiosas colecciones  lamentan hoy su ausencia en el paisaje atacameño.  En varios capítulos anteriores,  hemos levantado la voz contra este atropello,  provocado por  un afán  (¿o delirio?) modernizador  iconoclasta, que no trepida en destruir  construcciones o monumentos del pasado, íconos  indiscutidos y representativos de una época determinada. Por querer levantar allí mismo un Museo moderno "cinco estrellas", de un diseño francamente incompatible con el entorno colonial de la zona típica de san Pedro y sus aillos,  la Universidad Católica del Norte, la Municipalidad de San Pedro y los arqueólogos  del propio Museo se han quedado hoy "sin pan ni pedazo". Las colecciones del Museo yacen hoy arrumbadas y  encajonadas en  tristes y lastimeros "containers"  metálicos. Por desgracia, prácticamente nada del esplendor y riqueza del antiguo Museo es visible hoy.

 ¿Cuánto tiempo habrá que esperar para poner nuevamente en relieve las maravillas arqueológicas que ocultaba el antiguo Museo?.  Grave responsabilidad la  de los artífices o actores intelectuales de este lamentable expolio. Estamos seguros de que la historia un día dará su veredicto y nos dará la razón.

Fig. 3.  Título del reportaje de la periodista Luz María Astorga.

Texto completo el reportaje. Se muestra aquí por partes,  escaneadas en forma independiente. 











Imágenes del reportaje.
                                         
Fig. 4. A la derecha, el Rector de la Universidad del Norte Jorge Alarcón Johnson. A la izquierda, Héctor Garcés, museólogo del Museo de San Pedro de Atacama..

Fig.  5. El enfermero José Mendoza,  que cuidó a Le  Paige  durante más de un año  hasta su muerte.

Fig. 6. Típico fardo funerario expuesto en las vitrinas del Museo.
Fig. 7. Momia de mujer atacameña,  bautizada por Le Paige como "Miss Chile".

Fig. 8.   Cuerpo de niño sepultado en una gran urna. 

Fig. 9. Dos de sus más fieles ayudantes:  Manuel Abán y Héctor Ramírez.


Fig. 10.   Depósito de materiales líticos de difícil clasificación. 

Fig. 11.  Cráneo  con su cabellera intacta,  adornado con su típico gorro.

Fig. 12. El joven arqueólogo Patricio López (QEPD),  nombrado Director del Museo, tras la muerte del sacerdote le Paige. 

Fig. 13.  La arqueóloga Ana María Barón, miembro del Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama. A la muerte de Le Paige, le tocó asumir  una responsabilidad en la continuidad del trabajo en el Museo. Residente hasta hoy en el pueblo de San Pedro de Atacama, se ha convertido en la gran defensora de la figura y obra del sacerdote-arqueólogo. Tarea que, con el apoyo de líderes atacameños, ha asumido con dedicación y responsabilidad frente a los intentos por opacar o  desdibujar la figura  gigantesca del creador del Museo.


Comentario final.

1.  En la fecha del reportaje, el Museo acababa de ser remodelado por la Universidad del Norte siendo considerado como  una verdadera joya del Norte Grande. 

2.  Este reportaje nos permite conservar para la posteridad los nombres y rostros de  todos aquellos que intervinieron activamente en la época: arqueólogos y ayudantes; ellos son parte de la historia. 

3.  Cualquiera sea la crítica que hoy se pudiera hacer respecto a la forma y modo de exposición de las piezas museográficas, se ha de tener muy en cuenta la  época  (1981)  en que esto sucede y los profundos cambios que  se han verificado en los últimos 38 años en la sensibilidad tanto de la comunidad científica y el público  visitante, como de la comunidad atacameña como tal. Por tanto, juzgar con criterios actuales el proceder de los arqueólogos en su tiempo, sería en nuestra opinión, un craso error. Cada época y cada comunidad  posee un modo de ver, sentir  y juzgar, diferente.  Lo que hoy preconizamos como lo más acertado y justo, puede ser considerado  como equivocado o  impertinente en el futuro. Recordemos que en esa época,  todavía no existía la  Ley Indígena (Ley 19.253, promulgada recién el año 1993) y los pueblos atacameños o lickan antai ni siquiera eran por entonces reconocidos como una etnia original. Eran considerados "simples campesinos" como tantos otros en el Chile de la época.  El reconocimiento de su singularidad étnica fue en buena parte fruto de nuestra propia labor como antropólogos, cuando se discutía la Ley Indígena en el Congreso Nacional, tal como lo hemos señalado en otra parte.

4.  Nos duele el rememorar las épocas de gloria del Museo levantado por le Paige con tanto esfuerzo en los años 1961-62. Nos hierve hoy la sangre el constatar que  su herencia cultural haya sido opacada hasta el punto de querer  destruir y hacer desaparecer la obra que tanto costó levantar. 

5. No querer reconocer que el Museo y su arquitectura original, levantada por manos atacameñas  había pasado a ser, de hecho, un ícono histórico y arqueológico singular en San Pedro de Atacama,  es tan grave como pretender destruir o al menos arrinconar la imagen de su creador, Gustavo Le Paige.  A propósito, ¿dónde se encuentra hoy, la magnífica efigie de le Paige, esculpida en metal por el escultor  Harold Krussel que antaño vigilaba celosamente de cerca su Museo, su obra de toda una vida?. ¿Alguien sabe donde se  la oculta  hoy?.  Vamos a tratar de averiguarlo...






miércoles, 21 de agosto de 2019

Las "Salinas" de la localidad de Río Seco, al sur de Iquique. Apuntes de una expedición en el año 1996.


Fig. 1 Vista de la caleta de Río Seco, desde la playa.  En primer plano, se observan lasa bateas  perfectamente definidas, donde se vaciaba la sal sucia proveniente del Salar Grande y se le agregaba  agua de mar. El producto, una vez seco, era recogido y ensacado. (Foto enviada por mi colega Pedro Lázaro Boeri, tomada  durante el año 2001).

Ocasión de nuestra visita.

Hace 23 años, en el mes de Junio del año 1996 (más precisamente los días  20 y 21 de Junio),  fuimos invitados por el señor Luis Covarrubias Ornaya, a pernoctar en carpas junto a su casa-museo en la caleta costera de Río Seco, al sur de Iquique, con un grupo de 16 alumnos nuestros de la carrera de Sociología de la Universidad Arturo Prat. En aquel entonces, el suscrito (Horacio Larrain Barros, autor de este blog) se desempeñaba como profesor de Antropología en dicha universidad.  Como parte de un Curso de "Metodología Integrada", la inspección  y estudio de este lugar costero, lleno de recuerdos históricos, nos pareció un sitio de extraordinario interés como apoyo en la formación de nuestros futuros sociólogos. El plan, durante esos dos días de expedición, consistía en  visitar las antiguas instalaciones de  obtención de sal en el lugar (salinas)  y las antiguas faenas de extracción del guano en el vecino Pabellón de Pica. La idea era recibir in situ las explicaciones de labios de don Luis,  gran conocedor de la zona y poblador del lugar. Allí tenía su residencia y un valioso museo de antigüedades tanto históricas como arqueológicas, producto de sus exploraciones en la zona. En la noche de nuestra llegada al lugar, el grupo de alumnos recibió detalladas explicaciones  por parte del anfitrión,  don Luis Covarrubias, del señor Senén Durán, conocido guía de turistas de la ciudad de Iquique y nuestras propias indicaciones acerca de la metodología a seguir en esta visita. Como conclusión de esta visita guiada, nuestros alumnos debían elaborar un trabajo final que sería evaluado con nota para el curso correspondiente. Era para todos, alumnos y profesores, una oportunidad única de  recabar informes de primera mano sobre la historia  del lugar y sus instalaciones así como para  comprender  in situ la importancia histórica  y geográfica de la pequeña caleta.

La caleta de Río Seco.

                          
Fig. 2.  Caleta de Río Seco tomada de  NW a SE.  Al medio, se observa montones de talos  de huiros del alga Lessonia nigrescens  puestos a secar.  A la derecha, varadero de botes de pesca. Los  cerrillos rocosos que se observa detrás de la población son antiguos arrecifes emergidos, del tipo "rasa". Más atrás, se vislumbra el gran farallón costero cuyas cimas se alzan hacia los 550-600 m. de altitud.  (Foto gentilmente enviada por el colega arquitecto Pedro Lázaro Boeri, tomada durante el año 2001).

Descripción sucinta.

Río Seco se sitúa a  95 km al sur de la ciudad de Iquique en la latitud geográfica 29º 59` 45`` S.  Además de ser sitio privilegiado de  antiguos pescadores y recolectores changos, el sitio fue, en las primeras décadas del siglo XX, un activo centro de elaboración de sal cuyas instalaciones y bateas de acumulación han quedado a la vista hasta el presente y constituyen hoy día un lugar sumamente interesante, digno de ser visitado y recorrido. La sal era traída en grandes bloques, por medio de un andarivel, desde el "Salar Grande", situado a escasos kilómetros, inmediatamente al oriente de la caleta y a una altitud aproximada a los 500 m. Este Salar muestra una gran extensión N-S contando con unos 50 km  de longitud y un ancho medio que fluctúa entre los 5 y 8 km.  Es el salar más grande de todos cuantos se hallan próximos a la costa chilena. El andarivel recorría, descendiendo desde lo alto, un total de solo 18 km. y llegaba exactamente hasta el punto de la pequeña  y estrecha planicie costera, muy cerca del mar. Allí se vaciaba la sal, se molía  en molinos y se esparcía en las  numerosas bateas, visibles hasta hoy para quitarle sus impurezas. La faena aquí consistía en agregar agua de mar para disolver la sal que venía en grandes trozos y depositar este contenido acuoso en las bateas, donde  por efecto de la radiación solar, se secaba lentamente, El producto era posteriormente  recogido, separado en diferentes calidades y tamaños, ensacado in situ y  cargado en los barcos que venían a buscarlo desde el sur de Chile.

El sitio de Río Seco -al igual que numerosas caletas y puertos del Norte Grande-  había sido  visitado y barrido por el terrible maremoto ocurrido en la zona norte del país  el 9 de mayo del año 1877. Dicho año, la caleta de Chanabaya dedicada a la explotación del guano y la vecina guanera de Pabellón de Pica, fueron  fuertemente afectadas  y sus instalaciones destruidas por la salida de mar que siguió al terremoto.  La caleta guanera de Chanabaya, que tenía por esas fechas una población de unos 3.700 obreros, según el Censo peruano del año 1862, fue del todo arrasada y todas sus instalaciones desaparecieron, pues se hallaban a escasa altura sobre el nivel del mar. Según los relatos de sobrevivientes,  las potentes olas superaron aquí los 30 m de altura, alcanzando la base del cerro y  no respetando nada a su paso.  El vecino puerto de Pabellón de Pica,  tuvo algo más de suerte, por hallarse parte de su población construida en cotas más elevadas.

Inicios del poblamiento de Río Seco.

 Las actividades comienzan en Río Seco por  obra de los hermanos Del Río (Julio y Arturo)  hacia  1890 o poco antes, según nos relata uno de los hijos, don Ramón Del Río, ya muy anciano, entrevistado por los investigadores  de  la revista "Camanchaca"  (Cfr. "Río Seco: testimonio de don Ramón del Río", Revista Camanchaca, revista Ocasional Nº 6, Iquique, 1988).  En los primeros años,  la sal extraída del Salar Grande era conducida trabajosamente en carretas tiradas por mulares a través de un sinuoso y peligroso camino de descenso hasta la caleta de  Río Seco. Aquí se efectuaba la molienda, el secado y la selección.  Como el transporte inicialmente  era muy difícil, lento y solían morir no pocos animales en la travesía, sus dueños decidieron formar una sociedad para construir el andarivel, cuyo costo fue de un millón de pesos de la época. Del antiguo andarivel, sólo quedan hoy a la vista  las potentes bases de  cemento que pudimos recorrer y revisar con nuestros alumnos.
El prolijo relato do don Ramón, hijo de Julio Del Río y nacido en 1897, nos  es hoy de enorme ayuda para comprender los inicios de esta  industria y de esta caleta en  particular. Antes de la intervención  de los hermanos Del Río -según el entrevistado-   la zona estaba absolutamente desierta; carecía de moradores permanentes.  Recuérdese que  el camino costero de Iquique al sur solo llegaba hasta Chanabaya, también llamado "Puerto Inglés" y aún para llegar  hasta ahí,  debía cruzar  potentes  arenales.  Como no existía camino costero hasta este punto, todas las comunicaciones de Río Seco con Iquique o Tocopilla  y el resto del país se hacían por lancha, por mar. 

Nuestra entrevista a don Luis Covarrubias Ornaya.

En nuestro Diario de campo  (Vol. 62: 127-140),  hemos conservado fielmente el texto completo de la entrevista que, en esta expedición con alumnos, hicimos al señor Luis Covarrubias. La transcribimos más abajo en su integridad. Don Luis fue un personaje notable, de gran energía y empuje. De recia formación militar, don Luis fue nombrado alcalde de Pozo Almonte  en época del gobierno militar,  puesto que conservó varios años. Allí tuvo ocasión de interiorizarse en el tema de la explotación del salitre. Tema que le atrajo de inmediato  como un imán. Casado con la señora Inés Fernández, oriunda del mismo Río Seco,  hija de  un empleado de los hermanos Del Río, don Luis conoció muy  pronto toda el área no muchos años  después de que habían cesado totalmente las actividades en el lugar. La familia de su mujer había construído en Río Seco una amplia casa de madera donde don Luis fue acumulando, en el amplio patio aledaño, sus colecciones de objetos de toda índole de la  época salitrera. Con ellos empezó a formar un interesante  Museo  que le recordaba  el que había  tenido a su cargo como autoridad en Pozo Almonte. Muy pronto, los pescadores y guaneros de las cercanías  (Pabellón de Pica, Chanabaya, etc.),  conociendo su interés por las antiguallas, empezaron a ofrecerle  a la venta los objetos que ellos hallaban  excavando en su trabajo específico como "guaneros".

Hallazgo de enterramientos indígenas.

Pronto él mismo,  empezó a recorrer el área, descubriendo numerosos enterramientos de antiguos pescadores. Desde Patillos hasta el mismo río Loa, don Luis  recorrió la zona costera en busca de entierros indígenas. Los guaneros eran su  guía, en ocasiones.  Por el testimonio de su esposa, Inés, recogido por nosotros, sabemos que don Luis hizo varios y valiosos descubrimientos en la zona costera de Patache, en la parte baja del oasis de niebla de Alto Patache. Era una época en que no pocos iquiqueños hacían otro tanto,  pues no existía aún conciencia formada de que con ello violaban  abiertamente la reciente legislación arqueológica, promulgada en febrero del año 1970. No disponemos de información acerca del período de tiempo  durante  el cual don Luis  buscó -o hizo buscar a sus amigos guaneros- a lo largo de la costa sus "tesoros",  que luego atesoró en su casa-museo. Sospechamos  que esto ocurrió  tal vez desde el año 1976-77 en adelante, estando ya radicado en Río Seco.

Una colección arqueológica de la zona costera.

Sea lo que sea, don Luis llegó a formar una  valiosa colección arqueológica de objetos procedentes de numerosas tumbas indígenas costeras,  seguramente de diversas épocas, los que hasta hoy (¿? hasta 2017 comprobado por nosotros), luce orgullosamente su familia en su casa-museo de Río Seco. Un día llegará -lo esperamos confiadamente-. en que esta  valiosa colección que comprende varios centenares de piezas, algunas de gran belleza (textiles decorados, arcos de caza, variados objetos líticos, cerámica, madera....), sea científicamente  inventariada y estudiada como corresponde,  y sea  adjudicada a algún Museo de la Región.  Es lo que de acuerdo a la  legislación vigente creemos correspondería hacer.

Colecciones particulares.

De paso, señalemos aquí sin temor a equivocarnos que conocemos varias colecciones, hoy en poder de antiguos iquiqueños, y  que  yacen  ocultas, o "escondidas" por sus dueños, que hoy ya no pueden ignorar que su posesión contraviene claramente la legislación arqueológica vigente. Es de esperar que sus actuales dueños las entreguen un día a los Museos, para que se haga de ellas un uso científico, como corresponde  y se den a conocer, sin temor,  no solo a  la ciudadanía, sino también  al mundo científico.

Nuestra entrevista.

Ante algunos de nuestros alumnos, entrevisté  esa tarde,  grabadora en mano, a don Luis. Queríamos recibir de sus labios el relato auténtico  del proceso de explotación de la sal en este lugar. He aquí la transcripción completa de nuestra entrevista hecha en la tarde del día 21/06/1998 en Río Seco, según consta en mi "Diario de Campo", vol.  62 pp. :127-131.

Texto de la entrevista (nuestras preguntas van en letra normal precedidas de  las iniciales H.L.; las respuestas en cursiva, van precedidas de las iniciales  L.C.  (Luis Covarrubias).

"...La idea, don Luis, es que Ud nos explique cómo funcionaba aquí la explotación de la sal".

L.C. "Chile, hasta el año 1902  era importador de sal. Llegaba de España, del condado de Chashire  (England, [sic] ) y de Alicante (España). Ellos dominaban el mercado mundial de la sal. En 1895, se instala acá [Río Seco]  un señor Arturo del Río. Descubre que a 18 km de aquí (Río Seco) tenemos uno de los salares más grandes del planeta. Empieza a traer a la costa la sal en trozos. Se embarca así, en trozos, por Punta de Lobos (nombre de este lugar). Tengo [en mi poder] la Memoria del Inspector de Salitres y Guaneras que eleva al Ministro de Hacienda. Allí se explica que, hasta ese momento,se habían embarcado por aquí 327.000 quintales métricos de sal de roca. En 1902 Arturo del Río se instala bien aquí y trae la sal del Salar Grande, por caminos de herradura, cargando mulares y después, por carretas. Y se hizo camino carretero, cosa muy difícil en ese tiempo. Carretas tiradas por mulares o por bueyes.  Trabajó don Arturo hasta el año 1906, [fecha en] en que llega  el Inspector de Salitres y Guanos don Juan Francisco Campaña que deja  sus funciones e invita a don Ramón  Nieto, Presidente del Banco Español de Chile; [ellos] le hacen oferta a don Arturo para compra de su instalación y derechos mineros. Este se los vende. Tengo fotocopia de la escritura pública de venta.  Ahí se especifica que se vende el muelle, los molinos, la población y sus casas, y hasta sus propios enseres. Los nuevos dueños cambian el sistema de transporte de la sal...".

H.L. "O sea, por el andarivel se bajaba la sal en roca y [la sal] en trozos, en mulares...¿Cómo se procesaba"?.

L.C.  No se procesaba; se vendía en roca desde 1895 hasta el año 1900. Pero don Arturo del Río empieza a procesarla.

H.L. ¿"Cómo lo hace" ?.

L.C. "Con molinos. La muele porque la sal que trae tiene un 95.5% de Na [sodio], solo era para sacarle ciertas impurezas con las que viene mezclada. La primeras sales salieron sucias, porque el "escarpe" (el materia de arriba),  salía sucio, color café.  Estas sales, ya molidas, eran depositadas en las bateas ("cuadritos"). Los señores Campaña y Nieto compran los derechos a A. del Río y modifican el sistema de transporte, instalando andariveles; instalaron 114 torres. Tengo los documentos y las fotografías  de cuando están construyendo los andariveles. Voy a hacer [yo] una Exposición aquí (en Río Seco). La construcción fue en 1906. La exposición se va a llamar "Rio Seco 1906". Están las fotos de la construcción de los Andariveles, éstos ya terminados, y los barcos esperando en el puerto. Muy bonito. Con esta explotación y venta se hace competencia a los ingleses y españoles que dominaban el mercado mundial. Así trabajaron Campaña y Nieto [durante] 30 años. En esos años, sólo consiguieron abastecer el 75% del mercado nacional (chileno). No pudieron entrar al mercado internacional, dominado por ingleses y españoles. Pero el negocio iba bien hasta que  llegan otros capitales de Santiago al oler el buen negocio, y se instala en Huanillos  la firma Garrido y Burr; los Burr eran los que tenían la plata. A uno de los Burr, que era medio afeminado, la familia lo mandó para que se hiciera cargo de las explotaciones del Salar. Construye este Burr  el "Castillo" en el año 1937.  [El] se hace una piscina, que está arriba de un cerro. No se la conoce, casi. Con eso regaba. Según todos los trabajadores que he entrevistado, era este Burr un hombre muy bueno, sin malas intenciones.  Todos los jefes, jefes de máquinas, garages, etc.,  mandaban a sus hijos a estudiar a Iquique. En Huanillos, solo había escuela primaria. En el verano, este Burr hacía a todos los niños una gran fiesta antes de que se fueran a sus casas. Esta empresa, instalada en 1936, hace el "Castillo". En 1937, como no se logra prosperar, vienen [ellos] a conversar con la empresa de Río Seco  y a fin de no hacerse competencia, acuerdan unir fuerzas. Río Seco puso la condición  de que nunca se cambiara la "Razón Social", que era "Compañía Explotadora de Salinas Punta de Lobos", [nombre] que se ha mantenido hasta ahora (Patillos). Es la misma empresa que se trasladó a Huanillos, buscando allí mejores fondeaderos para los barcos. Juntándose ambas empresas empiezan a meterse en el mercado internacional, lo que sucede de 1936 a 1937. Y ahí está ahora dominando el mercado mundial de la sal. Lo que es la verdad".

Marta Peña (M.P.): ¿Esa es la empresa de Patillos?.

L.C. "Sí, es la misma empresa. Se traslada a Patillos buscando mejores fondeaderos. En Huanillos o Río Seco  los barcos anclaron en el mar, lejos de la costa, debiendo usar los "lanchones maulinos" para llevar la sal para luego transportarla al barco que esperaba surto.  Allá en Patillos se la transportaba -como hoy- por correas transportadoras. Cuando yo llegué a Río Seco, había aquí en la playa tres lanchones maulinos enteros. Luego me trasladé a Iquique por un tiempo. Y cuando regresé, no estaban. Voy y pregunto a Eliseo Berenguela (el cerebro de pueblo) sobre su suerte, y me cuenta que los pescadores que habían llegado e instalado aquí, los hicieron tiras para cocer los pulpos. ¡Estaban lindos!".

H.L. ¿Cómo era aquí el procedimiento con los ripios sucios?.
L.C. "Ya, la sal café con tierra que llegaba se echaba en un estanque grande  que llamaban el "estanque de la ley". Se llenaba  el estanque y los químicos [del establecimiento]  iban viendo qué cantidad de soda y de sal tenía. Cundo estaba la sal a punto, abrían los estanques y corría el líquido por los canales, todos hechos de madera, y se vaciaban a las bateas, donde se mezclaba con la otra sal. Ahí la dejaban, se revolvía y se iba evaporando. Se secaba y salía una sal enriquecida, que llamaban "granulada", como escamas...  

H. L. ¿Cómo llegaba el agua [de mar] al estanque  que hoy se ve?. 
                      
L.C. "se bombeaba agua de mar que servía para limpiar la sal que llegaba y para enriquecerla".

Miguel Angel Mansilla (alumno).  "¿Se trabajó en ambas partes, Huanillos y Río Seco?.

L.C. "Sí, pero más en Huanillos. En 1947, con la gran huelga, era un mismo sindicato con todos los operarios, de Huanillos y Río Seco...Eran de la misma empresa. Arriba, en la "troya" (en el salar), también llamada "mina" o "cantera" (se daban los tres nombres), los pedimentos de sal en Patillos se hacían a lo largo de los 48 km de largo del Salar  [Grande]. Pabellón de Pica también trabajó la sal. Todos hacían pedimentos arriba [en el salar]. Antes de Burr, hubo dos iquiqueños que también se instalaron a explotar, los Sres. Urízar y Díaz. Estos hicieron un camino. Ya se traía la sal en camión por e camino (todavía visible) de Huanillos. García y Burr compraron las pertenencias a los Sres. Urízar y Díaz...".

H.L. Para entender mejor la presencia de estas bateas....¿éstas fueron [hechas] nada más que para aprovechar los ripios de sal sucia y para enriquecerla con el agua de mar?.

L.C. "Sí, y por eso cuando los cateos y extracción [en la mina del Salar] llegó a  capa de roca pura de sal, ya no fue preciso usar las bateas purificadoras...".

H.L. ¿Dónde se molía la sal?

L.C. Efectivamente, se molía la sal en los "Molinos", los famosos "chanchos" que llamaban. Las actuales ruinas de grandes bases de edificios eran la "Casa de Fuerza", donde se producía la electricidad y [estaban] las bombas que tiraban el agua arriba."  

H. L. ¿Hay fotografías de ese período que [nos]  permitan apreciar las distintas faenas?.

L.C. Sí, estarán formando parte de la "Exposición Río Seco-1906". Las últimas fotos las obtuve de un libro que me vendieron con las fotos de la construcción del andarivel de Río Seco al Salar. Me pidieron $30.000 por el libro. Ahí salen diez fotografías muy valiosas del andarivel, de las moliendas en los Molinos y de los barcos surtos en la bahía... Lo compré...".

H.L. ¿Así que siempre se hicieron las dos faenas: la molienda de la sal de roca (que venía sucia)  y el bombeo de agua de mar para enriquecerla y lavarla?.

L.C. "Sí, simultáneamente. No hay ningún proceso anterior".

H.L. ¿Hasta cuándo fueron usadas estas bateas?.

L.C. "Hasta que paralizó todo el sector, el año 1947/48. En 1937 se unificaron las dos Compañías [explotadoras]. Allí (en Huanillos) había mayor población, con escuela, biblioteca, teatro y buenas poblaciones. Los jefes tenían sus buenos chalets. Al irse la mayo actividad a Huanillos esto [es decir Río Seco]  quedó prácticamente como varadero. Lo fundamental está en Huanillos. Pero en 1947 paraliza definitivamente.

H.L. ¿Cuánta gente  vivió acá antes de paralizar faenas?.

L.C. Yo tengo ahí un dato que, por ejemplo, en Río Seco hubieron [sic!]  2.000 personas....Sólo en Río Seco. Me falta la información de Huanillos. Se puede   apreciar [ésta] porque tengo en mi poder una fotografía de la celebración de un 18 de septiembre en la Escuela y veo que hay más de 100 niños. Tengo esa foto con el Profesor y los escolares el día de la fiesta. Está allí la "Estudiantina", Hubo aquí, como en la Pampa, una Estudiantina. Incluso tengo  los nombres aquí de los integrantes de la misma. Carlos Fernández Miranda, don Eusebio Pizarro... eran los principales. Esos datos los puede dar mi cuñado que está ahora aquí (Carlos Fernández). Tenían violín, mandolina, guitarras... Pregunten a mi cuñado por los nombres  de los otros componentes de la "Estudiantina"; tocaban aquí en un lugar que llamaban "La Fonda", donde iban a comer los empleados y obreros. La señor María tenía una crianza grande de aves. Los cantores iban ocultos, por detrás, y le robaban una gallina. La traían después por dentro y le pedían: "Señora Mariquita,¿nos puede cocinar esta gallina que compramos?. Se las cocinaba... ja, ja. ja, ja!."

H.L. ¿Hubo algún otro punto donde haya habido bateas para la sal"?.

L.C. "No, en ninguna parte...".

Eric Cisternas   (alumno):  ¿Podría Ud referirse a la Filarmónica? ?qué institución era ésta?. Si los hijos de Río Seco tenían una población importante, ¿por qué no hubo servicios médicos  o Policía?.

L.C. "Servicios médicos hubo. Aquí comenzó sus actividades  el Dr. Reino, Héctor Reino, que todavía juega tennis en Iquique y es conocido. Después dejaron solo un "paramédico", un señor Higinio Valencia, un Señor Jara...Varios.   Policía venía cuando había Efemérides Nacionales. Carabineros destinaba acá una pareja que venía a controlar el consumo de licor. Pero se consumía igual. Incluso lo consumían ellos mismos...Carabineros enviaba efectivos que tuvieran parentela en Río Seco para ahorrarse [los] viáticos. Participaban con los trabajadores. Se curaba la gente igual, pero había más respeto...".

Eric Cisternas: ...¿ Y la [Orquesta] Filarmónica?.

L. C. No era Filarmónica. Era una "Estudiantina". Eran 4 a 6 personas que toaban charango, mandolina, guitarra y acordeón o violín. [Înterviene aquí Don Eliseo Berenguela, presente]:  "Hablan de Filarmónica, pero era solo una Estudiantina. Me tocó un funeral donde asistió toda la Estudiantina tocando en todo el trayecto. También me tocó ver esto en un funeral en La  Huayca....]".

H.L. Debajo del estanque grande hay una "torta" de trozos de sal. ¿Cómo se formó eso?.

L.C. "Ahí llegaba justamente la sal y ahí se hacía el embarque al muelle. Ahí se embarcaba en trozos grandes; ya no era la sal ensacada, granulada. En trozos grandes se la sacaba. Había un pequeño tren, cuyas líneas (huellas) aún pueden verse...Era para la zona de embarque. Esos rieles y esas ruedas que Uds pueden ver ahí [muestra don Luis la parte exterior de su casa, hoy convertida en Museo al aire libre] son de ahí. Son de los carritos que llevaban los sacos de sal para cargar los "lanchones maulinos". Estos iban mar adentro a cargar los barcos. Mi cuñado, Carlos Fernández fue tarjetero al final de las actividades aquí en Río Seco. A él le tocaba ir "tarjeando" los sacos en las "huinchas". Cada "huincha" llevaba  12 sacos de 80 kg cada uno. A veces embravecía el mar y la cuadrilla de cargadores no podía regresar a tierra  y tenía que segur con el barco hasta Antofagasta. Le pagaban luego el regreso hasta acá. Eran los "tarjadores"...

H. L.  ¿Hay fotografías  de los edificios cuyas ruinas podemos ver hoy?.

L.C."Sí, hay fotografías. Se van a mostrar en la Exposición [que pienso montar aquí]. Vamos a hacer ahí, donde [Uds] ven los bloques de sal una pirámide escalonada con bloques de sal. Estos bloques de sal son de una  "Casa de Sal" que hubo en Huanillos, donde  guardaban los combustibles. Era [lugar] fresco. Yo pedí a Bienes Nacionales permiso para traer acá esos bloques, para hacer un monumento....para depositar arriba ese bloque grande de sal, como un homenaje a los pioneros  [de la explotación] de la sal. Ahí se va a hablar de la importancia de la importación de la sal aquí en la costa. Para que se sepa que no sólo hubo explotación del salitre - del que tanto se habla- aquí en el Norte.  Yo quiero mucho también la historia del salitre. Cuando iba a paralizar el grupo de salitreras del cantón Nebraska, yo estuve a cargo de las "raciones": como hubo que dar raciones a la gente (con el debacle de las Salitreras), hasta que llegaron las Obras Públicas. [Aquí contó don Luis que trajo a los investigadores del Congreso de Historia de Noviembre  1997, invitados por el Rector de la Universidad Arturo Prat, a Pabellón de Pica, Río Seco y Huanillos, donde él les contó la historia de estas faenas de  la explotación de guano y de la sal].

Liliana Vergara. ¿ Qué tenían abajo las bateas como cubierta?.

L.C. "Alquitrán, para que no se filtrara y se evaporara el agua de mar sin que se perdiera la sal". 

H. L. ¿Cómo se recogía la sal?.

L.C. "Se recogía húmeda, con palas especiales que tenían hoyitos. Se tiraba la sal sobre una cubierta de reja fina, donde goteaba, ahí  se formaban las  "tortalitas" (estalagtitas de sal). Ahí se secaba y luego se ensacaba en sacos. Se hacia  sacos abiertos, con un peso de 400 kg cada un. Se cosían por los dos lados con es máquina de coser que está allá, aquella última -dice don Luis señalándola en su patio Museo-. Se llenaban sacos de ochenta kilos cada uno con las dos orejas que les dejaban para tomarlos. Con los ganchos que levantaban el saco, ponían el saco sobre el "hombrero" [el obrero que ofrecía el hombro para  cargar el saco]. Ahí están los ganchos... Los [ganchos] los levantaban y [los] ponían en  hombros del cargador. La operación era rápida. Se formaban cuadrillas especiales. Los mejores, ganaban más, las cuadrillas se especializaban. Sabían todas las pillerías  para el peso..., cómo pesar el saco, cómo levantarlo más rápido, etc, etc. "El Patrón Elgueta" era un hombre del tipo vikingo, se vestía con sacos harineros de la época. Se hacía sus [propios] zapatos y su vestimenta, cubriéndose como un pañal.  Era muy forzudo.Vayan Uds [dice don Luis dirigiéndose al grupo de alumnos...] al Sindicato de Cargadores Marítimos, al frente del Automóvil Club [en Iquique].  Ahí hay una fotografía [de este hombre] en que sostiene, con los brazos extendidos, dos sacos de ochenta kg cada uno. Tenía una burra en la que andaba por todas partes,. De un golpe, la aturdió un día...Era muy conocido entonces.  

H.L.  [Hemos sabido que aquí] en Río Seco esta enterrado un veterano de la Guerra del Pacífico, ¿cuándo se hace el homenaje a don Carlos Peralta, el veterano del 79, aquí sepultado?.

L.C.  "Hasta ahora se ha hecho el 16 de febrero, todos los años. Pero este año quiero cambiarlo, [para]  que sea el mismo día  de la "batalla de Los Ángeles", que fue el 24 de marzo. La "batalla de Los Ángeles" (poco conocida), fue el último bastión que Chile tuvo que conquistar para llegar a Lima. Los soldados peruanos que huían se treparon a ese cerro "Pan de Azúcar" considerado inexpugnable.  Antes, un caudillo peruano se había parapetado en ese cerro con 40 hombres y el ejército peruano no pudo sacarlo [de ahí]. Bajó victorioso y se tomó el poder. Cuando los chilenos avanzaban, 3.000 soldados peruanos se fortificaron ahí. Los chilenos, trepando con sus  corvos subieron  y en catorce horas aniquilaron a los peruanos. Este soldado, Carlos Enrique Peralta Castillo,  [cuya tumba está aquí en Río Seco] formaba parte de un batallón de atacameños (de la provincia de Atacama) que eran los "corveros". Escalaron por el lado que llamaban "de las Columnas". Las trincheras estaban por el lado opuesto. Asalto de sorpresa. De ahí se avanzó  hacia Lima. Por eso queremos allí hacer el homenaje en esa fecha. Una mujer, cantinera  del ejército chileno, se lució también allí, la que peleó al igual que un hombre..." .

(Hasta aquí la fiel reproducción de la grabación  hecha por nosotros en cassette a don Luis Covarrubias, en los jardines de su casa, el día 21/06/1998. Tomada directamente de mi "Diario de Campo" Nº  62 pp. 123-131; 133-140, donde fue trascrita por nosotros, agregando,  entre paréntesis cuadrados,  las palabras faltantes en el texto).

Comentario final nuestro.

Don Luis Covarrubias falleció pocos años después  y también su viuda  doña Inés Fernández, nacida en Río Seco e hija de uno de los empleados de los Del Río. Muy pocos sobrevivientes quedan hoy (2019) que pudieran corroborar o revisar estos datos.  Pero tenemos la certeza de que don Luis  verificó siempre con precisión  sus informes de antiguos pobladores, los  que nos parecen, por tanto, dignos de todo crédito. El llegó a  formar en Río Seco un Museo al aire libre, junto a su casa,  donde mostraba  a los visitantes  muchos de los elementos de la explotación de la sal. Elementos que el mismo pacientemente recogió  y guardó celosamente para la posteridad. Hasta el día de hoy, la familia  Covarrubias-Fernández conserva intacto este tesoro que puede ser visitado por los turistas. Sirvan estas líneas para  expresar nuestra admiración por la obra de este hombre emprendedor, siempre celoso por cuidar y  proteger el patrimonio local.  Visitamos el lugar no menos de  cuatro o cinco ocasiones entre  los años  1998 y 2016  y siempre fuimos acogidos con sincera amistad y afecto.

(Agradeceríamos especialmente a alguno de nuestros lectores de Iquique si nos pudiera suministrar fotografías de  la localidad, mientras encontramos en nuestros archivos  las propias, tomadas en la ocasión señalada. El contacto con alguno de los hijos o nietos de don Luis Covarrubias, sería para nosotros bienvenido. Lo agradecemos desde ya).

El día 25 de agosto 2019  hemos recibido, a nuestra solicitud,  las dos excelentes fotografias que ilustran el presente artículo, enviadas por nuestro amigo y colaborador el arquitecto Pedro Lázaro Boeri desde Iquique.






                                                                                       

miércoles, 31 de julio de 2019

Cementerio clandestino a 1.5 km al Sur de la localidad de Río Seco: probable sitio de enterramiento de operarios chinos esclavizados en las guaneras de la costa.

En otro capitulo reciente de nuestro Blog, hemos relatado la expedición realizada, en agosto de  1998, por el suscrito a la localidad de Río Seco con alumnos de la carrera de Sociología de la Universidad Arturo Prat de Iquique. Allí  tuvimos la fortuna de escuchar de labios de don Luis Covarrubias, dueño de la casa-museo del pueblito, la historia y la forma de operación  de la Compañía explotadora  de la  sal en el lugar,  desde fines del siglo XIX.


Fig. 1.  Vista general del cementerio clandestino, situado a  1.5 km al Sur de Río Seco (Foto H. Larrain, agosto 1998).

Un sitio de sepultación clandestina.

Como parte de esta visita,  y poco después del regreso de los estudiantes  a Iquique, don Luis nos tenía un sorpresa. Nos condujo a Marta, mi compañera y a mí,  a un lugar  de sepultación clandestina de operarios chinos de las antiguas guaneras peruanas. El sitio se hallaba muy próximo, situado  aproximadamente a un kilómetro y medio al sur del pueblo de Río Seco, al pie de los primeros contrafuertes de la cordillera de la costa.  Aquí se abre una pequeña explanada arenosa en declive,  entre  antiguos riscos o escollos marinos emergidos (producto del solevantamiento de la costa) y  conocidos en la literatura geográfica como  "escollos del tipo rasa".  Don Luis había descubierto el lugar casualmente hacía unos unos años, al cavar bajo unos sospechosos acumulamientos de piedras empotradas en superficie. Don Luis pensó inicialmente -según nos confesó- que podría tratarse de tumbas indígenas.
 Los ataúdes, sencillos cajones de madera de pino oregón, dejaban ver los cuerpos momificados, en casi perfecto estado de conservación, gracias a la extrema sequedad del lugar. El ajuar y las vestimentas delataban su evidente origen guanero. Nos relató don Luis durante nuestra visita, que hasta hace poco se erguía en en este mismo sitio una gran roca granítica, cual un monolito, de unos 2 metros de alto, que mostraba señas inequívocas de impactos de bala. En su opinión, era éste un sitio furtivo de fusilamiento y posterior entierro de esclavos chinos díscolos, merecedores de la muerte para escarmiento del grupo.
La roca fue llevada  en camiones, junto con muchos otros  grandes rocas de granito allí existentes a la ciudad de Iquique  para reforzar sectores costeros del borde marino y protegerlos mejor contra las fuertes  marejadas  invernales.  Inútilmente reclamó don Luis ante la autoridad edilicia de Iquique (el Alcalde Jorge Soria) pidiendo la devolución del monolito. No fue escuchado. Por ese mismo tiempo (1997-98) también se sustrajo, por parte de personal municipal,  numerosos bloques graníticos, de gran tamaño  que formaban parte  del antiguo asentamiento colonial y republicano de Pabellón de Pica, y que constituían parte de las bases de las míseras viviendas de los esclavos guaneros de las covaderas.

Protección patrimonial actual.

 Hoy día, tras la protección legal del lugar como  "Patrimonio Histórico Nacional" ( 4 de abril de 2017; Declaratoria de sitio patrimonial de las caletas Huanillos y Pabellón de Pica; ver en Internet: Colegio de Arqueólogos de Chile  AG, Abril 6, 2017), tal bárbaro despojo sería algo inimaginable, además de estar severamente castigado. ¡Pero tal "Declaratoria", lamentablemente -como en muchos otros lugares de Chile- ha  llegado tarde!. En todo caso, felicitamos a los autores de esta laudable iniciativa que debería ser extendida  a muchos otros lugares históricos del país.

Saqueo indiscriminado.

 El sitio ha sido  virtualmente "saqueado" por décadas  por excursionistas, turistas y guaneros  que recogían de sus inmediaciones o escarbaban numerosos "recuerdos del pasado" (botellas, fragmentos de lozas europeas, llaves y candados, cartas, documentos, cajetillas de cigarrillos, cubiertos metálicos de mesa, herramientas, como cuchillos, tijeras, martillos, combos, etc. etc.), que hemos visto  expuestos en vitrinas en calidad de "reliquias", en varias  residencias de iquiqueños.

Y mejor no hablemos (por respeto) del despojo que se ha verificado tanto aquí como en otros lugares  de nuestra costa, de naufragios donde yacen preciados "pecios"  (como se denomina en la jerga náutica a los barcos hundidos), y de donde se ha expoliado, en forma desvergonzada e irrespetuosa,  ánforas, botellas de vidrio y loza antigua, anclas, armas, campanas  y aún cañones pertenecientes a  navíos sumergidos por tormentas,  huracanes o por efecto de cruentos episodios bélicos. Ojalá que sus actuales poseedores (o sus descendientes) resuelvan un día entregar a los Museos locales estas piezas -algunas de gran valor histórico- que por Ley pertenecen  al Estado  y que la ciudadanía tiene derecho a conocer, estudiar  y  proteger para  testimonio de las generaciones venideras.


Fig.  2. El área elegida para la sepultación clandestina. Nuestra fiel Chevrolet Blazer, compañera de  tantas expediciones.   (Foto H. Larrain, agosto 1998).

Fig. 3.  El lugar en el momento de nuestra visita. En el extremo inferior derecho,  un evidente señalamiento de una tumba mediante filas de piedras superpuestas.  (Foto H. Larrain, Agosto 1998).

Fig. 4. El lugar del cementerio clandestino  en  la época de explotación de las guaneras  peruanas.  Vista de Este a Weste. Gran cantidad de piedras removidas delatan la actividad humana (Foto H. Larrain, Agosto 1998).

El  macabro espectáculo a nuestra llegada.

Desde Río Seco, enfilando hacia el sur, en pocos minutos don Luis nos condujo al lugar de sepultación clandestina; una explanada al pie de los cerros costeros. El espectáculo era grotesco. Varios ataúdes a la vista dejaban ver los cuerpos enteros, semi-momificados. Alguien los había abierto intencionalmente para hurgar en su interior (?). Aunque macabras, mostramos aquí las imágenes captadas ese día por nosotros, con el único objetivo de dejar constancia del hecho.

Fig. 5. Un cuerpo humano en uno de los sencillos ataúdes hechos en pino oregón en el que fueron sepultados. (Foto H. Larrain, agosto 1998).

Fig. 6.  Otro de los cuerpos momificados del lugar. (Foto H. Larrain agosto 1998).
Fig. 7.  Otro de los cuerpos sepultados aquí (Foto H. Larrain, agosto 1998).

Ceremonia de la reciente inhumación de los cuerpos del cementerio clandestino.

El lugar se mantuvo en secreto hasta que  alrededor de un año y medio después de esta nuestra visita  (octubre  1999), don Luis  Covarrubias  logró que autoridades civiles de Iquique acompañadas del Cónsul de China en la ciudad  y del señor obispo de Iquique, don  Enrique Troncoso se hicieran presentes en la caleta para  efectuar  la re-sepultación de los restos hallados,  en el pequeño cementerio local de Río Seco, rezándose allí un responso por su eterno descanso.

Colecta de huesos humanos en el contorno de Pabellón de Pica.

Junto con la inhumación de los restos  del lugar descrito más arriba, se hizo una  recolección de huesos humanos dispersos, hallados en la zona vecina de Pabellón de Pica, donde se realizó, igualmente, una pequeña ceremonia junto al monolito conmemorativo de la presencia china. Este monolito fue erigido por la Colonia China residente y  porta una leyenda escrita en chino mandarín. No disponemos de su traducción exacta, pero, en opinión de quienes escucharon al cónsul de China ese día, el texto contiene frases muy duras contra el gobierno peruano de entonces que permitió  la dura esclavitud de los condenados chinos provenientes en su mayoría de Cantón o Macao, y destinados de por vida al trabajo de las guaneras.
Fig. 8.  Monumento erigido en Pabellón de Pica a los guaneros de origen chino por la colonia china residente en Iquique por  iniciativa de don Luis Covarrubias. (Foto H. Larrain,  agosto 1998,  conservada en su Diario de Campo Vol. 65:  52). 

Inhumación definitiva de los restos humanos hallados.

Los cinco cuerpos exhumados de este cementerio clandestino, fueron alrededor de un año después  retirados del lugar de su primer reposo en un acto solemne, fueron inhumados en el cementerio local de Río Seco presidido por autoridades civiles y religiosas. Presentamos a continuación, como testimonio del hecho, copia de partes del artículo del diario "La Estrella" de Iquique que  tomó nota de la ceremonia. El texto es de la periodista  Gloria Baltazar. Fue  publicado el viernes 1 de octubre de 1999 en la ciudad de Iquique.

Fig. 9.  Parte inicial del artículo.
Fig. 10.  Don Luis Covarrubias, gestor de esta loable iniciativa.

Fig. 11.   Don Luis Covarrubias (izquierda) con el señor Intendente regional de la época.


Fig. 12.  Parte del reportaje.

Fig. 13. Continuación del reportaje.  Obreros abriendo la fosa de descanso definitivo de los operarios chinos.
Fig. 14.  Al medio don Luis Covarrubias, de lado, conversando con el Intendente regional. A la derecha, el obispo don Enrique Troncoso  revestido de la estola ceremonial, rezando el responso en el pequeño cementerio de Río Seco.


Fig. 15.  Acto de reconocimiento de la actividad de operarios chinos en las guaneras del litoral em Rio Seco.

Comentario final.

1.  No existe evidencia total y absoluta de que  los cuerpos hallados hallan sido efectivamente de ciudadanos chinos, operarios de las guaneras. Pero es ciertamente lo más probable,  por el hecho de que  -como lo confirma la historia-  los obreros de dichas guaneras fueron, en un inmenso porcentaje, procedentes de China continental.

2. En opinión de don Luis Covarrubias, estos  obreros guaneros habrían sido ajusticiados en el mismo lugar, donde se conservaba -según él- la gran roca  junto a la cual eran  ajusticiados, quedando marcas de los proyectiles en su superficie. Lamentablemente, por orden edilicia, dicha roca granítica y otras muchas del lugar fueron llevadas a Iquique tanto para labores de protección de borde costero contra las marejadas como para obtener, por corte, hermosas losas de granito para la pavimentación de la calle Baquedano de la ciudad de Iquique, obra del legendario alcalde iquiqueño don  Jorge Soria Quiroga.

3. Probablemente -como sostenía don Luis-  fueron allí ajusticiados por  intento de rebelión o fuga. Antes de su inhumación definitiva, por desgracia no se hizo -que sepamos- estudio alguno de los cuerpos por parte de profesionales competentes (médicos forenses o antropólogos físicos). Habría sido interesante tener la plena confirmación sobre la causa precisa de su muerte y su exacto origen étnico (pruebas de ADN).  Don Luis Covarrubias afirmaba haber hallado  muestras del plomo de las balas  en los cuerpos.  Tal tarea, en todo caso,  no sería del todo imposible a futuro, si fuere preciso, pues los cuerpos exhumados, momificados,  fueron re-enterrados intactos en el cementerio local de Río Seco.

4.  La extrema sequedad del desierto costero del Norte, donde raras veces llueve, ha permitido la notable conservación de los cuerpos, los cuales se  presentan  en un estado cercano a la momificación.  Igualmente, la vestimenta ha sido preservada casi intacta. La gran sequedad unida a la  presencia de sales de sodio en el terreno arenoso -antigua playa pleistocénica-, ha permitido sin duda,  la notable conservación de los cuerpos.

(Fin).















































sábado, 22 de junio de 2019

Extrañas vainas de una casi desconocida planta autóctona del Norte de Chile: la "fortuna", espinillo o "kuti huaynitu".


Una planta muy poco conocida en Chile.

Fig. 1.  Sector denominado Comiña, entre las localidades de Matilla y Pica. A los costados del camino de tierra que penetra hacia la zona de parcelas situadas más al Norte, se puede observar  gran cantidad de  especímenes de "Fortuna" o  "Retortón", que brotan  en forma natural  junto a los antiguos cercos de caña. Es ésta una planta rastrera,  tal como se puede observar en las figuras 1 y 2, pero puede erguirse hasta los  50-80 cm  o más aún,  aferrada a los cercos divisorios de las propiedades.  (Foto H. Larrain, agosto 2016).


Fig.  2.  Esta planta tiende a  llenar los espacios donde  crece y con sus abundantes espinas  dificulta el paso de personas y animales. En las actuales chacras de frutales, es rápidamente eliminada por sus dueños, por su carácter invasivo. (Foto H. Larrain,  Septiembre 2016).

La cocha de la localidad de Pica.

El viajero que llega  a bañarse a la famosa "cocha" del pueblo  de Pica, a 100 km al interior de la ciudad de Iquique (Norte de Chile), se encuentra con numerosos puestos de frutas que exhiben  la producción de la zona: limones, mangos, guayabas, naranjas, tangelos,  pomelos. También  se exhibe, en pequeños puestos,  artesanías traídas del Perú y Bolivia, especialmente prendas de vestir tejidas con pelo de llamas u ovejas y, por excepción en el caso que nos ocupa, algunas artesanías  locales.  A ellas nos referiremos aquí.

Esta "cocha" (= "mar", en lengua quechua) es un tranque que recoge las aguas calientes que brotan de un antiguo manantial  conocido como "El Resbaladero".  Sus aguas son aprovechadas desde tiempos coloniales para el regadío de numerosas chacras. Éstas, dan vida al oasis. Esta "cocha" es una de las cuatro conocidas desde antaño en Pica (Concoa, Resbaladero, Las Ánimas y  Jesús María). Casi seguramente de origen indígena algunas de ellas, los españoles  las ampliaron  considerablemente y con ellas regaron sus propiedades frutícolas, incrementando notablemente el área agrícola regada. El nombre de una de éstas: "Concoa"  es ciertamente indígena, a diferencia de las otras que delatan claramente su origen hispano. "Con" era el nombre con que era venerada  una divinidad puquina, etnia originaria que ocupó buena parte de los territorios de Arequipa, Moquegua, Tacna y Tarapacá, según los estudios del lingüista peruano  Rodolfo Cerrón Palomino. Muy probablemente, ésta sea la cocha más antigua, existente desde tiempos indígenas. Los españoles, al asentarse allí desde mediados del sigo XVI, ampliaron el sistema, abriendo nuevas galerías, pero siguiendo el  procedimiento antiguo.

 Fig. 3. La cocha  de Pica en el sector llamado "El Resbaladero". De un socavón practicado al fondo, brota la abundante vertiente de agua caliente,  de origen volcánico. (Foto H. Larrain, agosto 2017).


Fig. 4.  Vista hacia el estanque utilizado  para riego,  que acopia  y recoge las aguas  procedentes de la cocha principal  de "El Resbaladero". (Foto H.  Larrain, agosto 2017).

Fig. 5. Ornamentación reciente que caracteriza los principales frutos que se producen en el oasis de Pica. Punto de ingreso a la cocha "El Resbaladero". Mi hija María Cristina, en su visita del mes de agosto 2017. (Foto H. Larrain).

Atracción turística.

La cocha "El Resbaladero" se ha transformado hoy en una espaciosa y bien cuidada piscina municipal, muy concurrida, a la que acuden numerosos visitantes en invierno y verano, para refrescarse con sus aguas calientes, a las que la gente, además,  atribuye propiedades medicinales. Sus aguas sulfurosas y calientes, en efecto, delatan un origen evidentemente volcánico. Los nombres castellanos de estas vertientes  (El Resbaladero, Jesús María o Miraflores),  comprobarían, casi seguramente, su apertura en tiempos españoles, pero siguiendo el antiguo patrón de riego indígena.

Una extraña legumbre: el  mastuerzo o "fortuna".

Uno de los frutos de la escasa vegetación  autóctona que ha logrado sobrevivir en el lugar es el mastuerzo, espinillo o retortón (Prosopis strombulifera), que  es utilizado hoy profusamente con fines artesanales en la localidad de Pica. En dos capítulos anteriores, publicados en este mismo blog (Ver bibliografía , abajo) hemos hecho alusión a este raro representante del género Prosopis, de la familia botánica Fabaceae. "Raro", por ser casi la única especie arbustiva de su género que comprende casi únicamente especies arbóreas, estudiadas por el botánico argentino Arturo Burkart (1906-1975), y "raro" también, por la extrañísima forma que presenta su fruto, fuertemente retorcido  en espiral, a la manera de un resorte.

El kuti huaynitu  o "fortuna".


Fig. 6.   Hojas, flores  y frutos  de la especie llamada "Fortuna"  o "kuti hauynitu" en la localidad de Pica  (Foto H. Larrain,  septiembre  2016).



Fig.  7. La abeja de miel (Apis melifera)  libando sus flores  en forma de cabezuela, de un amarillo intenso.  (Foto H. Larrain, septiembre 2016).

Fig. 8.  Observe los curiosos frutos retorcidos en espiral, semejando un resorte,  característicos de esta especie de Prosopis. Su peculiar forma ha dado origen a  su nombre como "retortón"  o también "retortuño", con que se le conoce en  nuestros países vecinos.

Fig. 9.  Sus espinas pueden alcanzar los 2,2 cm. de longitud. La profusión de  espinas es algo característico de todos los representantes del género Prosopis. En  la especie Prosopis alba (algarrobo) de la zona central de Chile, éstas pueden alcanzar  hasta un máximo de 8 cm.(Foto H. Larrain, septiembre 2016).

Materia prima para artesanía popular.

En este capítulo, nos vamos a referir especialmente  a la utilización con fines artesanales, de las vainas o  frutos de esta curiosa especie de Prosopis,  presente en la zona. En nuestro país,  esta planta es muy poco conocida por lo restringido y alejado de su habitat actual. Se le ha encontrado preferentemente en el área de Pica-La Huayca, en el Tamarugal  pero también, hay referencias a su hallazgo reciente en  el humedal del río Lluta (Arica). Pertenece al género Prosopis, y los lugareños  la conocen vulgarmente en Pica con el nombre de "fortuna", mientras que los residentes aymaras locales la denominan invariablemente en su lengua como kuti huaynitu, como lo hemos podido constatar personalmente. El nombre de "fortuna" alude a la "buena suerte" que trae el poseerla y llevarla consigo.  Los nombres de "mastuerzo", "espinillo",  "retortón" o "retortuño" que aparecen en la bibliografía de esta especie, no se conocen en nuestro medio chileno  (Tarapacá).

Caracterización botánica.

Esta especie, de la familia de las Fabáceas o Mimosáceas,  recibe el nombre  botánico de Prosopis strombulifera  (Lam) Benth.  y a causa de  su pequeño tamaño, pasa casi desapercibida en el paisaje. A diferencia de todas las otras especies de Prosopis, que son árboles, esta última es de carácter arbustivo pequeño y generalmente se la encuentra achaparrada o apegada al suelo, alzándose normalmente no más de unos 50-80 cm del suelo. Muestra clara preferencia por lo suelos salinos, de suerte que se le considera  una excelente especie paras colonizar  suelos desérticos, de vegetación  escasa o nula. Sus raíces son gemíferas, es decir pueden producir  plantas nuevas a partir de la raíz,(al igual que el chañar), razón por la cual se le suele encontrar formando mantos enmarañados  (Vea Fig. 1). Es muy resistente a la sequía. La hemos visto desarrollarse en parajes  secos, como orillas o bordes de pasajes,  huertas o  senderos,  pero a poca distancia de lugares de riego actual o antiguo (Vea Figs. 1 y 2). Se la puede observar a la entrada poniente del poblado de La Huayca, junto a antiguos canchones o "chacras sin riego", donde seguramente  proliferó durante su expansión (siglo XIX  hasta los años 1940-50 aproximadamente). Es conocida en los países vecinos como "retortón", "retortuño",  o "mastuerzo", o "espinillo", nombres del todo desconocidos entre nosotros.

Objetos de artesanía popular.

En los párrafos que siguen, presentaremos imágenes de la planta con sus vainas (legumbres) y semillas y  los objetos de artesanía que avezados artesanos han estado elaborando con ellas, desde hace 10-15 años, a lo menos,  demostrando  habilidad y destreza, además de ingenio y arte.

Fig. 10.   Puesto de venta de artesanía popular  en las proximidades  de la cocha de Pica. Aquí se expenden variados objetos de adorno  confeccionados con semillas de algarrobo, tamarugo y  "fortuna" o mastuerzo (Foto H. Larrain Septiembre  2017). 

Fig. 11.  Una clienta curiosa observa las variadas manufacturas artesanales a la venta.  (Foto H. Larrain, Septiembre  2017).



Fig. 12. Par de pendientes o aretes confeccionados  con la vaina de "fortuna" o mastuerzo en la localidad de Pica (Foto H. Larrain, septiembre  2017).


Fig. 13.  Pectoral de adorno femenino,  igualmente  elaborado con vainas de esta especie, en la localidad de Pica (Foto H. Larrain, septiembre  2017).

Fig. 14.  Joven y habilidoso artesano que hoy trabaja junto a la cocha de Pica confeccionando artículos artesanales de comercio utilizando diversos frutos del lugar (vainas de algarrobo, tamarugo, "fortuna" y aún cuescos de mango  o limones secos). (Foto H. Larrain, septiembre  2017). 

Fig. 15.  Abigarrado muestrario de piezas artesanales de confección local utilizando frutos y semillas de  Prosopis  spp  y de otros  productos del oasis de Pica. (Foto H. Larrain, septiembre 2017).

Fig. 16.  Turistas y visitantes de la cocha de Pica  aprovechan para llevar consigo souvenirs  confeccionados in situ. (Foto H. Larrain, septiembre 2017).

 Fig. 17.  Aretes y  pectoral de adorno femenino  confeccionados con vainas secas de Prosopis strombulifera o "fortuna".  (Escala de 5 cm).  (Foto H. Larrain, septiembre 2017).

 Fig. 18.   Variedad de objetos artesanales  hechos con frutos y vainas de la zona.  (Foto H. Larrain,, septiembre 2017).

Fig. 19.  Par de aretes  o pendientes confeccionados en vaina de tamarugo (Prosopis tamarugo). 

Fig. 20. Nuestro artesano a la entrada de su pequeña tienda de artesanías locales. (Foto H. Larrain, septiembre 2019).

Fig. 21.  Celebrando  el "Día nacional del Artesano". Ingreso a la pequeña tienda  artesanal. Observe  el uso de vainas de algarrobo (Prosopis alba)  y de frutos secos de naranjas o limones, e incluso  cuescos de mango. (Foto H. Larrain, septiembre 2017).  

Semillas  de algunas de las especies de Prosopis en Chile.  

Fig.  22.  Aspecto más frecuente que presentan las vainas retorcidas de la "fortuna" o retortón, Un largo pedúnculo, color café  las sostiene enhiestas al tallo y, en su base, aparecen sus minúsculas hojas. Escala de 5 cm. 

Fig. 22. En la fila superior de la figura, se muestra cuatro diminutas semillas de la especie Prosopis strombulifera. Estas miden aproximadamente unos 4,5 - 4,8 mm de longitud y presentan un extremo algo puntiagudo. El grupo numeroso (abajo), corresponde a las semillas del tamarugo (Prosopis tamarugo).   (Foto H. Larrain).

Fig. 23.  Conjunto de semillas de la especie Prosopis strombulifera. Escala de  5 cm. (Foto H. Larrain).

Fig. 24.  Semillas de Prosopis strombulifera, ampliación.  Cada una mide entre 4,5 y 4,8 mm. (Foto H. Larrain).

Comentario eco-antropológico.

1.  Bien conocida esta especie de las regiones precordilleranas áridas y salinas de Bolivia y Argentina, en Chile  solo se reporta su presencia  tardíamente por el botánico Carlos Muñoz Pizarro, en la década del sesenta del pasado siglo.

2.  La planta ha sido muy utilizada en la farmacopea popular  de Bolivia y Argentina, como medicinal en el tratamiento de enfermedades venéreas,  diarrea,  enfermedades del hígado y vesícula. Según Burkart, gran especialista  argentino en su estudio, tales  propiedades serían más bien fruto de la imaginación, producto de su tan extraña y peculiar figura. Algunos estudios realizados en la Argentina, sin embargo, atribuyen  a la infusión de sus hojas propiedades anticancerígenas. También fue utilizado como planta tintórea por algunos grupos aborígenes argentinos, obteniéndose de la cocción de sus raíces un teñido color castaño oscuro, casi negro.

3. En  Matilla, localidad de  Tarapacá, según lo escuchamos personalmente de labios del agricultor don Percy Loayza  hacia  1998, esta planta es considerada una verdadera plaga en las plantaciones de frutales (naranjos y, limoneros) y es arrancada apenas aparece. Dado que sus raíces son gemíferas,  brota nuevamente de cualquier fragmento de raíz que hubiese  quedado en el subsuelo. Por tanto, es planta difícil de extirpar.

Bibliografía básica.                                                                     

Burkart, Arturo, 1943, Las Leguminosas argentinas, edic. Acme Agency, Buenos Aires. 

Carevic, Felipe, Alvaro Carevic, José Delatorre,  2012, "Historia natural del género Prosopis en la región de Tarapacá,  Revista Idesia, Universidad de Tarapacá, Vol. 30, Nº 3,  Arica (Chile).

Larrain, Horacio, 2009,  "Flora endémica de la Pampa del Tamarugal y oasis adyacentes: su uso en el pasado y en el presente", Blog de H. Larrain:  https://eco-antropologia.blogspot.com   del  17 enero 2009.

Larrain, Horacio, 2016, "Observaciones recientes sobre Prosopis spp.  en la región de Tarapacà: curiosidades de un neófito", Blog de H. Larrain:  https://eco-antropologia.blogspot.com, del 3 de febrero  2016. 

Muñoz Pizarro, Carlos, 1971,  "Una nueva especie de Prosopis para el Norte de Chile", Boletín  del Museo de Historia Natural, Vol. 32: 363-370, Santiago de Chile, [¿primera mención para Chile de esta especie de Prosopis?].