miércoles, 14 de marzo de 2018

Un documento prácticamente desconocido sobre la provincia de Atacama: Descripción de don Pedro Ignacio Ortiz de Escobar y Abet (1801).

El breve documento que aquí presentamos a nuestros lectores en su versión original,  fue publicado en "El Telégrafo Mercantil"  (Buenos Aires),   tomo 2, 1801, Nº 32:  253-255 y es una de las últimas publicaciones o descripciones que conocemos de la región de Atacama en las postrimerías de la época colonial.  La independencia americana estaba ad portas, pues los países latinoamericanos declararán, de hecho,  su  independencia entre los años  1809 y 1821 (en su inmensa mayoría). La prisión del legítimo rey español Fernando VII por obra de las tropas francesas de Napoleón Bonaparte en España,  acelerará el proceso independentista.  La presente entrega de esta rara fuente, creemos puede ser de especial interés para antropólogos, sociólogos, historiadores y geógrafos, tanto chilenos como bolivianos y peruanos, por cuanto aporta  algunos antecedentes  sobre esa región, en una época de la que tenemos escasos testimonios. 

No hemos podido hallar hasta ahora antecedentes fidedignos sobre su autor, don Pedro Ignacio Ortiz de Escobar y Abet, por lo que no sabemos  cuál era, exactamente,  el grado de conocimiento que poseía de la zona que describe.  El buscador Google,  hoy fuente casi inagotable de conocimientos en la red, nada nos informa sobre este personaje.  La descripción misma, tampoco aporta mayores indicios al respecto. Parece, sin embargo, probable que se tratara de alguna autoridad administrativa  española puesta por la Corona en dicha zona marginal de América. 

Nosotros mismos nos  hemos referido a este documento hace ya años, con ocasión del Primer Simposio sobre patrimonio Cultural de El Loa (3-5 Octubre 1986) en un trabajo intitulado: "La Provincia de Atacama según  don Pedro Ignacio Ortiz de Escobar y Abet", pero  las posibilidades técnicas de aquel entonces no nos permitían dar a conocer el documento original. Lo que con gusto hacemos hoy, en beneficio de nuestros lectores. (Cfr. Horacio Larrain y Eric Ross, Primer Simposio sobre Patrimonio Cultural de El Loa,  Calama, 1986).  Este trabajo fue publicado en la revista Hombre y Desierto, una Perspectiva Cultural, Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad de Antofagasta, Antofagasta Nº 1: 99-108.  

Daremos pues a conocer hoy el texto original, en fotocopia perfectamente legible introduciendo,  en lápiz grafito, algunos notas  nuestras al texto, que no figuran  por cierto en el original. Estas notas nos permitirán profundizar, desde un ángulo eco-antropológico,  en varios de los temas tratados por su autor.

Texto del artículo:

 Fig. 1. Página 253 del artículo.

 
Fig. 2.    Página  253 del artículo.

Fig. 3,  Página 254, final del artículo.



Nuestras Notas (indicadas en el texto en lápiz grafito)  y Comentario  eco-antropológico:

(1).  Breve y pobrísima referencia a la escasez de población  en la región atacameña.  En el año 1791,  apenas 10 años antes,  don Pedro Vicente Cañete  y Domínguez,  Gobernador interino de la Villa de Potosí,  había publicado un extensa y riquísima descripción de la Provincia de Atacama en su obra:  Guía Histórica, Física, Política, Civil y Legal del Gobierno e Intendencia de Potosí, (Talleres de la Editorial "Potosí", Potosí, Bolivia).  Allí  señala, para la zona de San Pedro de Atacama    ("Atacama la Alta") una población de 2.936 personas ("de la casta de indios de todo sexo y edades").
En nuestra presentación del texto completo dedicado a la descripción del  Partido de Atacama, del citado autor don Pedro Vicente Cañete y Domínguez, publicado en la revista "Norte Grande", (Instituto de Geografía, Universidad Católica de Chile, Vol. 1, Nº 2, 1974:  243-251),   hemos agregado (en Nota Nº 10), una  indicación nuestra en la que  estimamos, para esas fechas, una población total de  3.657 habitantes indígenas, incluyendo la población del Curato de Atacama la Baja (Chiuchíu y pueblos situados al Norte del río Loa).

(2)  El autor señala la existencia de dos Curatos de Indios:  el de Atacama [hoy San Pedro de Atacama]  y Chiuchíu,  y numerosos pueblecitos  en los que hay  capillas  (que denomina "Anexos)", con  "tales cuales  anexos  o poblacioncitas".  No señala sus nombres, los  que conocemos bien  por documentos anteriores.  La población vive en su mayor parte dispersa en  los ayllos agrícolas, diseminados por la campiña, al pie  de  los arroyos.

(3)  Materia obligada en la gran mayoría de las descripciones coloniales es la presencia de metales  y/o piedras preciosas o diamantes.  También Cañete y Domínguez (en su obra de 1791) se refiere a este rubro de la economía regional, a la que se atribuía enorme importancia en la  época. Se alude aquí a la existencia de ricos veneros de jaspe [¿mármoles?] hermosamente coloreados, de los que se fabricaron  piedras de ara para los altares de iglesias. Cañete alude, igualmente,  a estas aras presentes por entonces en  altares de iglesias coloniales.

(4)  Ambos,  Ortiz de Escobar y Abet y Vicente Cañete y Domínguez se  refieren a la presencia de diamantes en la zona, repitiendo el aserto del gran experto  metalúrgico colonial, Alonso Barba, la máxima autoridad de la época en la materia.  Esta repetición de venerables opiniones ajenas, es muy propia de la época del  "magister dixit",  dictamen indiscutido basado no en la experiencia directa o experimentación,  sino en la autoridad de un  personaje. Alvaro Alonso Barba era en la época colonial en metalurgia y materias afines, lo que Aristóteles o Platón eran para Filosofía. Fue autor de la célebre obra:  Arte de los metales en que se enseña el verdadero beneficio de los de oro y plata por azogue...., compuesto por el Licenciado Alvaro Alonso Barba, cura en la [ciudad] imperial de Potosí, 1637. Obra reimpresa  por el Real Tribunal de Minería, Lima, 1817. Ahora bien,  jamás se ha constatado la presencia de diamantes en Chile.

(5)  Alcaparrosa. También llamado "caparrosa",  según el Diccionario de la Real Academia Española,  designa a las diversas formas en que se presentan los sulfatos de cobre, hierro o zinc, y muestra hermosas  coloraciones desde amarillo a verdoso. Este elemento fue muy utilizado durante la Colonia en tintorería,  para teñir telas de colores diversos.  El término viene del francés (caperouse)  pero se desconoce su procedencia  anterior.

(6)  Reflexión muy interesante sobre el idioma de los pobladores de Atacama. Es descrito como "muy distinto de  los demás del Perú".  Bien conocidos eran en el Perú el Quechua y el Aymara, lenguas dominantes entonces en el mundo indígena. Como es sabido, esta lengua propia de Atacama se encuentra  hoy extinguida por completo, conservándose solo algunas escasas voces o expresiones. en el habla actual de la zona. Afortunadamente, nos alcanzó a dejar valiosas noticias de ella el cura párroco francés de San Pedro de Atacama don Emilio Vaïsse, en su notable obra:  "Glosario de la Lengua Atacameña",  publicada por primera vez en los Anales de la Universidad (de Chile), tomo XCI, 1895 (Julio a Diciembre), Imprenta Cervantes, Santiago de Chile. Hay un par de ediciones posteriores. Esta lengua, según los lingüistas actuales, no tendría parentesco alguno con sus vecinas  geográficas (el quechua, aymara, chipaya o uru), y  ha sido adscrita a una familia lingüística totalmente diferente, de raíces, al parecer, muy primitivas. También la antropóloga austríaca Grete Mostny, en su valioso estudio sobre los atacameños titulado: Peine un pueblo atacameño  trae un valioso acápite sobre la lengua kunsa, lengua extraña que escucha hablar en el poblado atacameño de Peine en su visita del año  1948  y que reconoce como diferente del quechua y del aymara (Cfr. G. Mostny, Peine, un pueblo atacameño, Publicación Nº 4 del Instituto de Geografía, Facultad de Filosofía, Universidad de Chile, Santiago, 1954, 170 p.). Numerosos aportes sobre la lengua kunsa de los atacameños se deben a la pluma del profesor Roberto Lehnert Santander, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Antofagasta, recientemente fallecido (13-03-2018).
(7)  La latitud exacta del puerto de Cobija es  22º 28´ 00´´ S  y  70º 16´ 00´´ W.  Cobija era parte importante de la franja marítima de la república de Bolivia,  lugar donde el marino Francis O´Connor, comisionado  especialmente por el mariscal Sucre,  sugirió crear el  único  puerto de Bolivia en el Pacífico. Este puerto, con el nombre de Lamar, estuvo en poder de Bolivia hasta la Guerra del Pacífico (1879) cuando las tropas chilenas lo tomaron, junto con la naciente ciudad de Antofagasta en febrero de ese  mismo año.  Por el tenor de esta cita y muchas otras de viajeros tempranos, sabemos que el lugar era ya muy frecuentado desde antiguo por los barcos veleros pues desde allí partía, siguiendo el sinuoso trazado del río Loa,  un accidentado camino de carretas hacia Calama y el altiplano de Bolivia (Lipes).  Por aquí, pues, se desembarcaba hacia Bolivia toda clase de mercaderías y provisiones en un durísimo viaje por tierra  de varios días de duración.

 Muy recientemente, el historiador chileno Pablo Lacoste (2015)  ha planteado  la sorprendente y novedosa tesis de que, de acuerdo al utipossidetis iuris del año 1810, ni Bolivia  ni Chile, tenían propiamente derechos a territorios colindantes con el océano Pacífico en la comarca de Atacama. Jurídicamente, señala este autor, dichos territorios hasta el poblado del Paposo, pertenecían claramente al Perú. El argumento basado en  variada cartografía  de la época y los límites que ésta fija y establece, no resultaría aquí válido, pues los cartógrafos no pueden oponerse ni contradecir perentorias ordenanzas reales vigentes.  Queda allí expresado por el respectivo cartógrafo tan solo su propio criterio, no el de la autoridad real. Esto es especialmente válido para los famosos planos de Andrés Baleato (1793) o Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (1775), invocados por las partes hoy en conflicto (Bolivia o Chile). Por tanto, tanto Bolivia como después Chile, aparecen como usurpadores y ocupantes de territorio ajeno (peruano). No fue, pues,  el derecho, sino la voluntad explícita de los padres de la patria, los mariscales  Bolívar y Sucre, la  que exigió y forzó la  apertura de la república de Bolivia hacia el Pacífico, a través del puerto de Cobija, la que, jurídicamente, no tenía asidero alguno. Extrañamente, el Perú -que sepamos- nunca se opuso, ni entonces ni después,  ni planteó este argumento  jurídico en una zona que aparecía a los ojos de  los tratadistas  comodesierta, inútil  y sin recursos. Estos próceres, Bolívar y Sucre,  deseosos de  otorgar una ágil apertura comercial en el Pacífico a la naciente Bolivia, en consecuencia, habrían actuado  en los inicios de la rebelión general contra España, contra la voluntad  del rey, expresada claramente en el uti possidetis iuris de 1810. (Cfr. artículo titulado: "El enclaustramiento de Bolivia y visión del otro: nueva mirada  a la guerra del Pacífico"Revista Cuadernos de Historia (Santiago), Nº 43, diciembre 2015.  No es de nuestra incumbencia  profundizar más aquí sobre el actual problema de límites entre Chile y Bolivia y sus reclamaciones de acceso al mar con soberanía. Dejamos el tema en manos de los expertos.

(8)  Describe  la población de Cobija  en dicha época como compuesta " de tales quales ranchos de indios", es decir  unos pocos ranchos de indígenas changos, junto a la playa.  Sabemos bien cómo eran dichos ranchos: construidos sobre costillas de lobos marinos y cubiertos por pieles de estos mismos mamíferos.  También sabemos, por el testimonio explícito de don Vicente Cañete y Domínguez, (obra citada más arriba)  que esta población era muy variable. esto es, crecía o disminuía según  se diera la presencia de los pescadores, los que con frecuencia desaparecían con sus familias  por días o semanas para dedicarse a la pesca en la costa aledaña. Cañete y Domínguez describe así, en nota a su texto,  este curioso tipo de transhumancia costera o movilidad  local: "Fresier (Folio 130) testifica de cincuenta casas,  pero estas son unas veces más y otras menos,  porque como todos son pescadores se llevan en las canoas los cueros de que forman sus cabañas sobre costillas de ballena,  y entonces se minora el número, y crece cundo se juntan en el puerto. No hay más casas formales que las del Corregidor, Cura, Gobernador indio, dos bodegas y dos casas de españoles" (cit. en  nuestro trabajo sobre  la descripción del puerto de Santa Magdalena de Cobija  por Vicente Cañete y Domínguez, Revista Norte Grande, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Vol, Nº 1, :87).  Al llevarse consigo en sus balsas la techumbre de sus ranchos (los cueros de lobos marinos), solo quedaría a la vista  la base de piedras en círculo y la armazón de costillas de ballena, sobre las que se asentaba el techo de sus rústicas y precarias habitaciones. Al regresar  con su pesca, reimplantaban los cueros  en sus bases primitivas.  Seguramente, se respetaba por los demás pescadores  el sitio de la vivienda de cada familia, durante su ausencia.

(9) La distancia medida en leguas españolas, es muy imprecisa.   Por motivos prácticos, hemos  optado por asignar  la medida de  6 km por legua.  Pero las leguas medían más o menos, según fuera la estructura  (escarpada, llana, empedrada o  sinuosa )  del camino recorrido. El autor señala  para la zona altiplánica (la cordillera frígida), la presencia de algunas estancias de pastoreo de auquénidos domésticos, conocidos entonces como "carneros de la tierra". No se distingue en esta denominación, las llamas de las alpacas, especies diferentes, aunque emparentadas genéticamente.

(10).  El dato aquí aportado es interesante, pues  señala la  extensión geográfica  de la zona de pesca por parte de los pescadores conocidos como "changos". No se les nombra  aquí, sin embargo, por este nombre. Según el autor, se realizaba esta faena de pesca y secado de pescado entre Cobija (este puerto) y  las inmediaciones de Copiapó  [Caldera], incluyendo la hacienda del Paposo. Se indica que esta última zona es la más despoblada de la costa. En efecto, esta extensa zona costera entre Paposo y Copiapó [Caldera], esto es, aproximadamente unos 200 km. de costa,  carecía prácticamente de población autóctona estable en ese tiempo. No se nombra en este texto la especies marinas cazadas para fabricar el "charquecillo",  o charqui seco de pescado, pero sabemos por numerosas fuentes  que se trataba prioritariamente del congrio (género Genypterus spp.), pez del que existían (y existen aún)  tres especies. Sabemos por otras fuentes que  había dos tipos de charquecillo;  el seco y el ahumado. Tenía la particularidad este charqui seco, rico en proteínas y vitaminas,  que podía mantenerse por meses sin descomponerse ni alterarse. Por lo cual constituía un alimento ("mantenimiento") duradero, particularmente solicitado sobre todo en las regiones altiplánicas.

(11)  El charquecillo ( descrito aquí  como mejor alimento y más sabroso que el bacalao europeo)  era  llevado en mulas o carretas a muchas ciudades del interior de Bolivia. Se nombra aquí específicamente los centros poblados de  Potosí (gran centro minero de  producción de plata), ciudad de La Plata [Chuquisaca]  y Cochabamba.

(12) Se indica con precisión el número de "jornadas" (días de caminata)  entre San Pedro de Atacama, nombrado "Atacama", y Copiapó. Y de esta ciudad se dice que ya pertenece al Reino de Chile.  Son 18 jornadas de camino, es decir 18 días de penoso viaje por tierra, en cabalgadura, sin detenerse. La distancia entre dos paradas en el camino era en extremo variable, y dependía absolutamente de la existencia de  postas o tambos (entre 4 y 20 leguas) y, en lo posible, de lugares provistos de   agua. La ruta seguida  desde San Pedro de Atacama al sur -aunque aquí no se diga- era con certeza  el  antiguo Camino del Inca cuyos tambos,  por esas fechas, probablemente aún eran atendidos y cuidados por los pueblos cercanos, conforme al mandato antiguo del Inca y las ordenanzas recientes de los gobernadores españoles. Los tambos y postas  presentes en este camino incaico  fueron reportados, estudiados y dibujados con precisión por la expedición del arqueólogo e ingeniero Hans Niemeyer Fernández y sus compañeros de ruta, hecha en la década del 80 del pasado siglo (Cfr. Hans Niemeyer y Mario Rivera: "El camino del  Inca en el Despoblado de Atacama",  Boletín de Prehistoria de Chile, Nº 9,  1983, Universidad de Chile,Santiago). 

(12) El trayecto por el despoblado hacia el sur, desde el pueblo de Atacama, se señala como aquí particularmente duro, "por la falta de agua". Efectivamente,  salvo  en  contados lugares donde  los viajeros hallan minúsculos riachuelos o pozos (puquios),  este trayecto entre Atacama y Copiapó coincide con la "zona de desierto absoluto", la comarca más árida del desierto de Atacama  (y la más árida del mundo según el geógrafo alemán Wolfgang Weischet). El viaje se realiza muy cerca de las estribaciones occidentales más bajas de la cordillera de los Andes, al pie de grandes volcanes (Llullaillaco), desde donde escurren  hacia el weste algunos escasos cursos de agua, a altitudes por sobre los  2.500 m de altura. Una de las mejores y más completas y detalladas descripciones de este terrible trayecto, es la que nos ofrece el cronista español Gerónimo de Bibar, en su Crónica y relación copiosa  de los Reinos de Chile, publicada en Sevilla en el año 1558, en los capítulos  10 a  12 de su obra. (Cfr.  Gerónimo de Bibar: Crónica y relación copiosa  y verdadera de los Reinos de Chile (1558), en  Biblioteca Ibero-Americana,  Edición de Leopoldo Sáez-Godoy,  Colloquium Verlag, Berlin,  1979: 23-28).

(13). Se indica que todo este trayecto, con excepción de algunos escasos  ranchos de indios,  es despoblado. Los escasos ranchos que topan, se hallan, precisamente, "en algunas aguadas".  Se aclara lo dicho  insistiendo en que algunas aguadas ni siquiera presentan presencia humana ("no en todas las aguadas...").

(4)  Termina la Descripción con el aserto general que "en la cordillera hay muchas vicuñas y guanacos".  Sabemos por otras fuentes, como el sacerdote Reginaldo de Lizárraga, que los indígenas, al transitar por este arduo camino entre Atacama y Copiapó, solían traer consigo  perros adiestrados para dar caza a los guanacos que topaban eventualmente en su trayecto Estos perros calzaban botines especiales, hechos de cuero, para proteger sus extremidades  de las piedras  del camino. Guanacos pueden ser avistados hasta hoy en la comarca aledaña al camino del Inca. No así vicuñas, cuyo habitat normal se encuentra por sobre los  3.000-3.500 m de altitud.

Observación final.

Aunque breve y sucinta, esta relación tardía de Atacama, de los inicios del siglo XIX, contiene información valiosa que el eco-antropólogo, interesado en la relación íntima entre cultura humana y medio ambiente, puede extraer y utilizar con mucho provecho. Es lo que hemos intentado hacer en estas notas  aclaratorias al texto original.

Con especial afecto al pueblo atacameño de hoy, los modernos Licanantay, herederos y amantes de la cultura tradicional, hemos querido dedicar este capítulo de nuestro blog,  al haber cumplido en estos días los 89 años de nuestra vida. Confiamos en que los atacameños de hoy, más ilustrados que sus antecesores, sabrán conjugar sabiamente su progreso con la conservación y protección de su rico y milenario acervo cultural. Es nuestro más íntimo anhelo.





miércoles, 28 de febrero de 2018

Materiales para una biografía de Juan van Kessel: un elocuente cuestionario.




En un capítulo anterior, hemos presentado  en texto e imágenes, la trayectoria humana y científica de Johannes van Kessel Brouwers, sacerdote católico y sociólogo, que se  dedicó durante 45 años  a investigar el mundo cultural aymara, especialmente en su vertiente nortina tarapaqueña,  procurando  penetrar y descubrir los rasgos predominantes de su identidad  cultural y de su bastante ignorada religiosidad. No es nuestra intención aquí trazar una biografía completa del autor, ni menos aún, investigar y profundizar  sobre sus notables aportes a la etnografía  y etnología comparada de los aymaras. Tarea que creemos incumbe a futuros investigadores de la antropología  cultural  y etnografía en Chile y en el área andina.


Fig. 1.  Johannes van Kessel en su actual residencia en Einhoven, Holanda (foto noviembre 2017).

Texto inédito de un cuestionario.

Hoy presentamos aquí  el texto inédito de un Cuestionario que en su oportunidad le planteé, en el año 2009, y cuya finalidad era profundizar en su recia personalidad de investigador y en las variadas circunstancias que rodearon su presencia  y actividad entre nosotros.  Resulta de particular interés  entrever cómo  ve y  juzga  su actuar el propio protagonista de esta historia. No es lo mismo atisbar el pensamiento de un autor a través de sus obras, que  escuchar, de su propios labios, su visión,  su propia percepción autocrítica de su misión personal. En este sentido, resulta en extremo interesante  observar  cómo juzga el propio autor su actuación personal en el plano de  la realidad que le tocó vivir.

El primer Cuestionario nuestro enviado al autor con fecha 16/03/2009, fue respondido por van Kessel con fecha 20/03/2009. Un segundo cuestionario,  mucho más breve, fue  enviado  el día  18/09/2017 y respondido el  20/09/2017. Casi 9 años transcurrieron entre uno y otro Cuestionario. El primer Cuestionario fue  respondido muy pocos días antes de su regreso definitivo a Holanda (2009), cuando él aún estaba muy dolido por su brusca "separación" del grupo de sacerdotes dedicados a la pastoral andina en Iquique, por parte de su obispo.  El segundo Cuestionario fue respondido  por van Kessel  desde la tranquilidad de su vida en Einhoven, Holanda (2017),  y nos  revela más bien  su profunda preocupación por el destino futuro de sus obras. Dada la gran extensión del presente capítulo, nos ha parecido conveniente presentar  y analizar el segundo Cuestionario,  mucho más  breve, en un próximo capítulo de este blog.  junto con un detallado análisis de la biblioteca especializada del IECTA, sita hoy en el valle de Azapa, Universidad de Tarapacá.

Al Cuestionario mismo y sus respectivas respuestas, agregaremos al final algunos comentarios nuestros, a modo de síntesis.  Hacemos notar que, con la autorización de su autor, hemos decidido  retocar levemente el texto original, escrito en un estilo duro, casi telegráfico, corrigiendo, además,  algunos pequeños errores gramaticales o de sintaxis. Pequeñas correcciones que creemos no alteran en absoluto el sentido original del texto.  

Fig. 2.  Aprendiendo de un yatiri el significado de cada uno de los elementos rituales usados  en una "mesa ritual" andina.

Primer Cuestionario de 28 preguntas. (planteado por H. Larrain el 18 de marzo del año 2009 y respondido por van Kessel  dos días después).  Las respuestas  de JvK  van en letra cursiva. 

Texto del Cuestionario 1:

a) Nombre completo en holandés, con dos apellidos.
Johannes J.M.M. van Kessel Brouwers

b) Lugar y fecha de nacimiento.
Nací en Eindhoven, Holanda,  el 01 de Julio, 1934.

c) ¿Cómo surgió tu vocación sacerdotal?.
Fue por mi orientación y sensibilidad frente a las deplorables condiciones sociales y religiosas de mucha  gente que vivía en lo que se llamaba “el Tercer Mundo”.

d) ¿Cómo surgió tu interés por venir a Chile?.
Mi primera intención fue ir a Indonesia, de misionero. Al ser esto imposible por las condiciones políticas de aquella época, pedí venir a Chile. Mi superior religioso me dio la oportunidad a atender, como vicario,  una parroquia popular chilena:  esto fue  en la ciudad de Tocopilla.

e) ¿Por qué decides estudiar sociología  en la Flacso  (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) :
Fue más específicamente “Sociología del desarrollo de América Latina”; era una época en que se creía en los sociólogos como los artífices y expertos del desarrollo.  Esto ocurrió después de mi experiencia como cura-obrero, trabajando en una pequeña fábrica de muebles en Tocopilla. Allí, pronto me vi involucrado en problemas sindicales. Surgen en ese momento protestas de un sector de los católicos tradicionalistas. Finalmente, perdí  el apoyo del Arzobispo  de Antofagasta y tuve que abandonar  el  “experimento”.

f) ¿Cómo surgió la idea de investigar sobre el mundo aymara?.
Fue gracias a una práctica de pastoral andina efectuada en los pueblos aymaras de Cultane y Lirima. Buscaba yo un tema adecuado para mi tesis de doctorado en FLACSO  que fuera en un terreno de investigación social accesible en ese momento (es decir, no vetado durante el régimen militar chileno) o,  más bien,  poco controlable por los militares. Y especialmente,  por un interés particular como práctica preferida, por constituir una área ignorada, despreciada y muy poco estudiada en Chile en las décadas de los ‘60 y los ’70.  Un terreno aún virgen.

g) En qué año te trasladaste al Norte de Chile y qué tipo de actividades desarrollaste allí durante los primeros años?.
Fue en el mes de Enero de 1964: cuando fui  nombrado vicario de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Tocopilla   (II Región e Chile).
Desde 1965, participé en  un trabajo organizativo de los Bailes Religiosos, constituyendo la "Federación de Bailes Religiosos" de La Tirana, en la ciudad de Iquique; mi función era acompañar a la Central de Bailes de Tocopilla.
Entre los años  1972 y 1975, en Antofagasta, realicé  docencia de Sociología en la Universidad  de Chile y en la Universidad del Norte.
Desde 1974, también trabajé como párroco de antiguas parroquias andinas (Sibaya,  Jaiña y Tarapacá).
Desde 1980 como co-fundador con Argimiro Aláez, del EPA (Equipo Pastoral Andino) en  la diócesis de Iquique.

h) ¿Cuál fue tu primer trabajo de investigación sobre  el mundo aymara?.
No recuerdo muy bien, pero creo fue un artículo en la Revista "Norte Grande", que publicaba el Instituto de Geografía de la Universidad Católica  (¿1974?).

i) ¿Cómo te vinculaste con la comunidad de pastores de Lirima?.
A solicitud de los pastores de  Lirima, fui a  “bautizar” (bendecir) el templo de Cultane, que se había quemado hacía poco por un rayo.  Fue inaugurado en la fiesta de la Candelaria, el 2 de febrero de 1972. Esta celebración de la Candelaria,  como patrona de muchas comunidades andinas, está relacionada con las apreciadas lluvias que suelen llegar por esos días. Para los pastores, ella es “la hermanita de la Pachamama” y el color de su ropa es verde, tal como se puede apreciar en los santuarios de Tarapacá. Ella es “la compañera” fiel de San Lorenzo: se acompañan mutuamente en sus respectivas procesiones: 2 de febrero y 10 de Agosto.
(Nota: San Lorenzo, mártir, va siempre vestido de rojo; sabemos que el sacrificio de la sangre – la wilancha - también  es un símbolo complementario muy fuerte y eficaz de la fertilidad).
 Tuvimos dicho año 1972 la “suerte” que, luego de varios años de intensa sequía, comenzó a llover en abundancia justo en la celebración de la fiesta. Por lo que todos los caminos de acceso estaban cortados. No pudiendo volver a Iquique, tuve que quedarme un mes entero en una estancia de los pastores de Lirima llamada Pucupucuni. Volví en Marzo a Iquique “cargado de apuntes de terreno”. Materiales totalmente desconocidos, y  volvíamos con mucho prestigio ganado por la lluvia que habíamos llamado con motivo de la consagración del templo de Cultane.

j) ¿Qué rol jugó  el arquitecto Carlos Contreras  en esta increíble historia?
En el mismo pueblo de Cultane, al año siguiente (2 febrero 1973), me acompañó Carlos Contreras, quien hizo el levantamiento de Cultane, vertido posteriormente en un artículo de la misma revista,  "Norte Grande".

k) ¿Cómo fue lo del nombramiento de párroco de Sibaya y y que obispo  te lo dió?
El obispo de Iquique José del Carmen Valle Gallardo me nombró párroco en 1974  y este nombramiento me sirvió de  credencial ante los controles militares de la época, con motivo de  mis visitas pastorales y de investigación a la Cordillera. Posteriormente, en 1992, me llegó también el nombramiento de cura párroco de  Tarapacá, por parte del obispo de la época, don Enrique Troncoso. Aquí  en Tarapacá era una feligresía bastante diferente,  de peregrinaciones  y de devotos del patrón del poblado,  San Lorenzo.

l) ¿Sentiste en algún momento algún grado de conflicto entre tu vocación religiosa y sacerdotal y tu vocación científico-académica?.
Todo lo contrario: mi labor sacerdotal me abría las puertas para lograr una mayor confianza de la gente,  tanto en la investigación de la cosmovisión, cultura y ética andinas, como también en las historias de rivalidades, pleitos, brujerías, y otros acontecimientos “reservados”. Por otra parte, el conocimiento más profundo sobre la religiosidad y la ritualidad andinas, me ayudó muchísimo para adecuar mi atención pastoral en las fiestas patronales, funerales y “costumbres” de las comunidades, hasta llegar a conformar un verdadera síntesis de "pastoral inculturada".

m) Viviendo normalmente todos los religiosos en comunidad, ¿cómo fue que se te permitió vivir solo en Iquique?.
 En mi Congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia solían darse situaciones como la mía. 

¿Tuviste por ello problemas alguna vez con tu Congregación religiosa?
 En general, no. O tal vez sí, en parte, hacia comienzos del 2008, cuando mis superiores religiosos chilenos de la Congregación redefinieron los objetivos estratégicos de nuestro servicio pastoral y ajustaron su plan pastoral maestro, centrándolo ahora en las parroquias urbanas. Sin embargo, me dejaron en plena libertad para continuar en la pastoral en la  línea andina “inculturada”, y la labor académica y social relacionada  con  un “desarrollo andino con identidad”.

n)¿Cuántos años  fuiste profesor en la Universidad Libre de Amsterdam?.
Allí en mi patria ejercí la docencia de la sociología durante 16 años (1978-1994), por períodos anuales de cuatro meses. 

ñ) ¿Cuáles fueron los sociólogos de Iquique que ayudaste a  doctorarse o a realizar estudios en Holanda? 
Primero  apoyé en sus estudios  de la maestría, y posteriormente del doctorado a los jóvenes iquiqueños Bernardo Guerrero y  Juan Podestá. A Eduardo Pérez también, pero este último interrumpió por años el proceso luego  de obtener su maestría (1984), hasta retomar recientemente su trabajo de investigación para el doctorado.

m) Cómo surge la idea de crear el IECTA y qué año aproximadamente?.
Fue para dar continuidad  y apoyo a mis variadas actividades y preocupaciones; para coordinar la acción de gran número de colaboradores en los países  andinos y en Holanda; para asegurar el  enfoque integral y pan-andino de nuestras actividades pastorales, científicas y sociales (enfocadas hacia un desarrollo-con-identidad; desarrollo pan-andino). Igualmente, para conseguir la personería jurídica y la independencia de la organización, y para constituir así una base legal  para facilitar el acceso al apoyo económico de ONGs nacionales y europeas. Como también para conseguir y merecer el patrocinio institucional de la Iglesia, más concretamente,  del obispado de Iquique y las Congregaciones religiosas.

n) ¿Qué pensaron en tu Congregación sobre este Plan de crear el IECTA?   ¿Te apoyaron siempre o hubo reticencias o problemas con tus  autoridades religiosas?.
Me han apoyado sustancialmente, muy en particular la sección holandesa de mi Congregación, pero también la sección chilena. Aportaron la mayor parte del capital patrimonial inicial del IECTA. Mi congregación, desde sus inicios,  ha privilegiado la pastoral social en su misión, aunque a partir de  la “autonomía de la división chilena” (2002) y la conducción administrativa interna, se está acentuando últimamente una línea más su espiritualista.  Hace 16 años, mis superiores (holandeses y chilenos) acordaron  con la autoridad diocesana  de Iquique (entonces Mons. Enrique Troncoso) el apoyo y se comprometieron a dar el patrocinio institucional del IECTA,  in statu nascendi (1992).

o)  ¿Cuáles han sido, a tu juicio, los trabajos o libros tuyos que más hondamente  han interpretado tu pensamiento?. Me puedes nombrar unos 5 ó 6 de ellos?.
1. Holocausto al Progreso: los Aymaras de Tarapacá
2. Bailarines en el desierto.
3. Criar la vida; trabajo y tecnología en el mundo andino.
4. Los aymaras bajo el régimen militar de Pinochet (1973-1990)
5. Tecnología aymara; un enfoque cultural.
6. Cuando arde el tiempo sagrado.


p) ¿Qué obra queda por escribir o hacer en el futuro próximo? ¿Tienes planes de escribir otra gran obra de síntesis sobre el mundo aymara chileno?.
Quiero investigar sobre el culto popular a la Virgen en sus Santuarios (La Tirana, Ayquina, Las Peñas) y a los Santos Patronos de los pueblos (especialmente San Lorenzo, de Tarapacá). Tengo intención de hacer  un análisis psico-cultural y teológico,  confrontándolo con el culto a los Santos Iconos en las Iglesias ortodoxas rusa y griega; siempre desde una perspectiva teológica patrística (de San Juan Damasceno, siglo VI d.C.). Apareció un adelanto de este tema en un ensayo mío “Los Santos Iconos de Tarapacá” (en venta solamente en el  IECTA).

Por ahora, no tengo planes concretos de escribir una obra de síntesis sobre el mundo aymara chileno; nótese, sin embargo, que nosotros rechazamos la idea de una síntesis del "mundo aymara chileno", ya que una tal síntesis debería ser siempre pan-andina. Así ha sido siempre el enfoque del IECTA, que rechaza la división (histórica y contemporánea) del pueblo andino según  sus “nacionalidades” (entre Perú, Ecuador, Chile, Bolivia, Argentina y Colombia).

q) A qué atribuyes tú la reticencia o animadversión que han sentido algunos líderes aymaras respecto de tu persona y legado?.
Prefiero no responder esta pregunta. Pregúntelo directamente a  los mismos líderes aymaras.

r) ¿Es tal vez el hecho de que tu seas sacerdote, o simplemente el hecho de ser un blanco (k´ara)?.
Alguna vez supe y escuché de esas ideas (escasas veces, por lo demás), pero más bien me parecen tener calidad de  pretexto o justificación de posturas ideológicas.

s) ¿Piensas que este es un estigma de otros sacerdotes que han trabajado en Bolivia con el mundo aymara, como  los de la Universidad  Católica de Cochabamba o los jesuítas? ¿ O tal vez ha sido algo diferente en tu caso? 
A la verdad, no sé.

t) ¿Cómo y con qué frases resumirías tú  mismo tu propio legado al mundo aymara  latinoamericano o chileno?.
Sin respuesta.

u) ¿Qué consejos darías tu al  chileno o extranjero que quisiera especializarse en el mundo aymara?
1. Le aconsejaría informarse en la Biblioteca de Antropología Andina del IECTA (ubicada en Azapa  (Arica, Chile), en el campus de la Universidad de Tarapacá.
2. Y luego experimentarlo en terreno,en el contexto de un turismo cultural organizado por los mismo andinos de corazón y de fe (tal como ahora se está iniciando en Lirima, por intermedio de los miembros de  la familia Vilca-Ticuna) .

v) ¿En qué lugares del mundo se podría adquirir hoy día  la mejor formación en este campo?
1. En la Biblioteca de Antropología Andina (BAA) del IECTA en Arica  (campus de la Universidad de Tarapacá, en el valle de Azapa).
2. La Biblioteca de Etnografía de Bolivia (BEB) de la Universidad  Católica de  Cochabamba, Bolivia.
3. La Biblioteca del Instituto Peruano-Francés en Lima, Perú.

w) ¿Por qué pusiste tanto énfasis en el IECTA para formar una biblioteca especializada sobre el mundo andino?.
Eso lo comprenderás muy bien si consideras el perfil único de la Biblioteca de Antropología Andina (BAA), su identidad, su excelente sistema de búsqueda, su numerosa clientela andina (física y virtual) y su objetivo social en apoyo efectivo al proceso de un desarrollo andino con identidad. 

x) ¿Es hoy la biblioteca del IECTA la mejor o una de las mejores del mundo en su especialidad?. 
Creo que sí.

y) ¿Qué sentimientos profundos te embargan hoy día, al abandonar definitivamente  Chile y tu campo de acción en nuestro país?.
Siento preocupación. Considero mi partida - no como una “misión cumplida”; más bien como una “misión terminada” o “inacabada”, cuando pienso en todo lo que queda pendiente por hacer. Siento preocupación por el excesivo nacionalismo que desvía los programas oficialistas de desarrollo andino en todos los países andinos; veo con preocupación la práctica de un turismo cultural así como la folklorización  de la ritualidad andina en aras del turismo  (v.gr. en  los bailes de origen religioso). En el área de la religión: observo el avance de un tipo de protestantismo que pretende erradicar “las idolatrías andinas” (como ellos dicen); Observo con inquietud  un cambio de postura de la pastoral en la  Iglesia Católica, con  la introducción del concepto de la “nueva evangelización”. El enfoque del debato teológico actual  parecería así alejarse del concepto de “inculturación” y se centraría en otro concepto y tendencia: la “interculturalidad” de la estrategia evangelizadora y pastoral. Veo con ansiedad  el abandono masivo del campo y la migración de los aymaras de Chile hacia las ciudades de la costa; me preocupa  la discriminación y la rivalidad experimentada por los masivos contingentes de aymaras indocumentados de Perú y Bolivia, que opone y divide hermanos aymaras entre si. Sigue vigente la discriminación social entre compañeros de los aymaras (de Chile también), en el medio educacional y laboral, a pesar de haberse suprimido la discriminación legal y haberla transformado en una "discriminación positiva"  (mediante concesión de  becas, subsidios, etc.).

z)  Y, por fin, ¿por qué decidiste regresar a tu patria, cuando  están aquí la mayor parte de tus amigos  más íntimos y  colaboradores? ¿No te hubiera gustado  permanecer aquí hasta el fin de tus días,  entre los que te quieren?.
Por acumulación de cansancio (a mis ya 75 años), y para alejarme de responsabilidades administrativas. A la distancia, estaré siempre colaborando con la biblioteca (aunque fuera en adquisiciones), y rastreando el mercado; y también colaborando con la revista electrónica bimensual de la Biblioteca de Antropología Andina (BAA),  titulada: “VOLVERÉ”.

zz) Entre los actuales especialistas en el mundo aymara, ¿a quiénes recomendarías tú como los más profundos  conocedores de su ethos y cultura?.  
Son algunos académicos y otros,  andinos sabios, como  por ejemplo:
De Chile: Argimiro Aláez, Javier Vilca Ticuna y Juan Alvarez Ticuna. 
De Perú: Francisco Mamani Cañasaca (de Tacna) y Guillermo Cutipa (de Puno). 
De Bolivia (La Paz): Javier Albó y Josef Estermann.
De Ecuador (Otavalo): Luis Enrique Cachiguango Cachiguango.


Fig. 3.  En su labor pastoral, en algún pueblo del sur del Perú.

Comentario final.

1.  Van Kessel dedica, con admirable tenacidad, 45 años de su vida útil a dar a conocer al mundo ilustrado chileno e interncional, los valores intrínsecos de la religiosidad popular y de los pueblos aymaras andinos en sus fiestas patronales y en su vida de cada día.

2.    Consciente de la necesidad de que el mundo académico  internacional escuchara  la "versión de los vencidos", esto es de los propios sabios indígenas  (yatiris o yatichiris), se propuso presentar diversos simposios sobre la realidad andina en varios  Congresos de Americanistas  C.I.A.)  con temáticas atingentes a la práctica de la tecnología y religiosidad andinas. De esta suerte, participa con conferencistas andinos, llevados y preparados especialmente por él, en cuatro Congresos Internacionales de  Antropología  entre el año 1988 (C.I.A. Nº 46, Amsterdam) y el año 2006  (C.I.A. Nº 51, Santiago de Chile). Este foro internacional reúne, cada cuatro años, a la inmensa mayoría de los expertos e investigadores de la realidad indígena en el mundo.  Antes de van Kessel, muy rara vez se escuchó, en esta magna tribuna  mundial, la voz autorizada de los propios indígenas. Nunca, con tan gran número de conferencistas andinos.Sin duda alguna, un magnífico e  indiscutido logro de van Kessel.

3.   En Chile, particularmente en universidades de  Tarapacá y Antofagasta, van Kessel ha dejado una huella indeleble, habiendo formado discípulos (sociólogos, antropólogos y arqueólogos  que hoy admiran y reconocen su  potente legado.

4.   Como sacerdote y misionero católico,  miembro de una Orden misionera, van Kessel supo aunar magistralmente una intensa labor pastoral en el mundo obrero e indígena, postergado y olvidado, con la profunda investigación de sus riquezas culturales,  muy poco conocidas hasta entonces, legándonos, a través de una  una riquísima bibliografía,  sus conocimientos y  geniales percepciones.

5. Sin la menor duda, van Kessel ocupa hoy, entre los expertos conocedores del ethos y cultura aymara tradicional,  un sitial de honor, del cual no será nunca destronado. Estos capítulos nuestros, escritos en su recuerdo, quisieran servir de humilde introducción a su obra científica. Quien visite y  revise concienzudamente su rica biblioteca  (la Bibilioteca de Antropología Andina, BAA), hoy situada en el valle de Azapa (Arica, Chile),  convendrá conmigo en reconocer la valía e importancia de su legado académico y científico, expresado en innumerables publicaciones.  Y  los aymaras lirimeños, a los que dedicó afectuosamente años de una preferente atención pastoral podrán, orgullosos,  destacar  su infatigable entrega y dedicación a  su auténtico "progreso con identidad".














sábado, 17 de febrero de 2018

Johannes Van Kessel Brouwers: un enamorado del desierto de Tarapacá y sus habitantes aymaras. Un homenaje a su trayectoria científica y humana.


El presente capítulo está dedicado a presentar la figura y obra de un notable  investigador de la cultura de los aymaras del Norte de Chile y de la religiosidad popular expresada en los bailes religiosos de los Santuarios del Norte de Chile. Cuarenta y cinco años de labor ininterrumpida en la  I  y II Región de Chile, otorgan a Juan van Kessel un sitial de honor entre los investigadores de la cultura de  la religiosidad popular nortina, y, a la vez, le sitúan entre los más grandes investigadores de la cultura y tecnología simbólica de los aymaras de Sudamérica. Su partida de regreso a Holanda en el año 2009 desde Iquique (Chile), ha privado a los centros universitarios de Tarapacá y Antofagasta de un investigador acucioso que todavía tenía mucho que entregar en sabiduría y experiencia, a los jóvenes antropólogos y sociólogos en vías de formación. Lamentamos profundamente su tan temprano alejamiento. Y, por este medio, queremos hacerle hoy aquí un sentido homenaje en agradecimiento -aunque algo tardío- por su valiosísmo legado, expresado en sus numerosos libros y artículos de difusión e investigación, y su riquísima  biblioteca andina puesta a disposición de los estudiosos. Trataremos de profundizar en las raíces de ese legado buscando las razones de su notable actividad  entre nosotros. 

Ese capítulo, el primero de tres dedicados en nuestro blog a su memoria,  intenta mostrar  al hombre, su historia familiar, su formación académica y relaciones. Un segundo capítulo (el próximo),  se articula en torno a un Cuestionario de 28 preguntas que,  antes de su partida definitiva de Chile (Noviembre 2009), le planteé  a su autor. Un tercer capítulo (en preparación) versará sobre un segundo Cuestionario, más breve, hecho al autor en el año 2017 y contestado por éste desde Eindhoven (Holanda) donde hoy reside. En ese último capítulo de esta trilogía, se intentará profundizar, hasta donde nos sea posible, en su legado cultural como sacerdote  que procura inculturar el Evangelio en el mundo cultural aymara.  

Su infancia en Eindhoven, Holanda.

Juan (Joop, en holandés) fue el primero de 10 hermanos, seis varones y cuatro mujeres. Su padre, Matheus van Kessel  era un hábil carpintero mueblista (cabinet maker)   que en los años siguientes a la recesión económica de los años 30 se estableció por cuenta propia, formando un taller de carpintería de muebles. Su madre, Petronella Brouwers debió dedicarse en  un 100% al cuidado de su numerosa familia. Joop de niño, aprendió y practicó el oficio de mueblista de su padre, a quien ayudó hasta la fecha en que  decide ingresar al Seminario Menor de los Misioneros de la Sagrada Familia, a la temprana edad de doce años.  Vivían  los van Kessel en las afueras del pueblo de Eindhoven (Holanda),  en una casa, junto a otras pocas más, y a unos 100 m. de la iglesia. Las casitas, en su mayoría de agricultores, se hallaban dispersas en medio de la campiña agrícola, en cuya proximidad inmediata había una escuela primaria. Prácticamente, pues, vivían en el quietud del campo, lejos del ajetreo y del ruido de la ciudad. La  labor del padre como artesano de muebles, en su propio taller familiar creado por él, les daba  bastante libertad e  independencia, lo que sin duda influirá en  el férreo carácter y el modo de ser del futuro sacerdote. Uno de los hijos menores, Edwin, heredará la profesión del padre,  dedicándose hasta el día de hoy a su labor de mueblista.

Hurgando en el álbum familiar de los recuerdos.

Queremos, pues,  comenzar esta historia desde sus inicios, conociendo más de cerca  a esta familia  de clase media holandesa, en la que  Juan llegó a este mundo. Para la elaboración de este capítulo,  hemos contado con la inapreciable ayuda de  Mathieu van Kessel, hermano menor de Juan, quien  amablemente desde Holanda, su patria, nos ha suministrado varias fotos de su  álbum familiar y nos ha confirmado o corregido fechas de hechos familiares memorables. Agradecemos su excelente disposición para apoyar esta pequeña investigación de corte periodístico que hemos emprendido con especial afecto para honrar el recuerdo de su paso por nuestra tierra.  

 Fig. 1.  La numerosa familia de Juan Van Kessel en Eindhoven, Holanda. Juan (Joop, en holandés) es el del medio, en la fila superior, vestido de negro. Por lo que sabemos, ya había ingresado ese mismo año al Seminario Mayor de los Misioneros de la Sagrada Familia en Eindhoven. La foto correspondería al año 1954, según su hermano Matheus.  El orden en la foto de la familia es el siguiente, de izquierda a derecha: fila superior:  Bernhard, Joop (Juan), Margriet,  sentados: Ellen, Matthieu (padre), Matthieu, Beb, Petronella (madre). fila inferior: Edwin (en brazos del papá), Annelies, Louis, Jos.  De este hermoso grupo familiar han fallecido Bernhard, misionero en Brasil, (dic. 2013), Margriet, (2017) y Jos (2017). (foto enviada por Matheus, el 15 de  febrero, 2018, con sus indicaciones precisas).


Fig. 3.    El niño de la mano del padre es nuestro futuro investigador, Joop (Juan) Van Kessel con su hermana Beb y sus padres en la campiña holandesa,  junto a su casa (fecha aproximada 1938?).

Fig. 4.   Joop, de la mano de su madre y su hermana Beb, en el cochecito. (Fecha aproximada: 1938?).


Fig. 5.  Los dos hermanos mayores jugando, en foto tomada hacia hacia el año  1938 ó 1939. (Fotos enviadas por su hermano Mattheus, Febrero 2018).

Algunas fotos posteriores  de Juan en su trabajo apostólico.

Fig. 6.    Juan Van Kessel  en una actividad religiosa en un pueblo del Perú (hacia el año  2006).

Fig. 7. En vísperas de su partida  a Holanda.  Desde su departamento de Iquique, se divisan las luminarias que circundan la hermosa playa de Cavancha  y la península (Foto H. Larrain, noviembre 2009).

Fig. 8.  El Padre Juan -como le llamábamos familiarmente- en su departamento en la ciudad de Iquique, Noviembre  2009., pocos días antes de su regreso definitivo a Holanda. (Foto H. Larrain)

 Fig.  9.  Pocos días antes de su partida definitiva a Holanda, su patria (Foto H. Larrain, Noviembre 2009).
 Fig. 10.  En su mesa de trabajo. (Foto H. Larrain,  noviembre 2009).

Fig. 11.  El Padre Juan  hace pocos meses, en su departamento en la ciudad de  Eindhoven, Holanda  (Octubre 2017).

Saldando hoy una vieja deuda.

Hace años que debí escribir este capítulo dedicado a  un hombre eminente que por más de 45 años trabajó incansablemente entre nosotros en el extremo norte de Chile. Debí escribirlo cuando, intempestivamente, se vio forzado a abandonar Tarapacá por decisión del obispo de entonces. Este antropólogo y sociólogo holandés, retirado hoy a su país de origen, merece nuestro pleno reconocimiento. En efecto, recorrió incansablemente los pueblos de Tarapacá desde el año 1965, buscando  antecedentes para estudiar  y dar a conocer, con valentía y profundidad,  aspectos poco estudiados del ethos y cultura del pueblo aymara chileno. Hoy quisiera, por fin,  saldar una vieja deuda de gratitud.

Circunstancias de  nuestro primer encuentro.

 Tuve yo la fortuna de conocerlo en la festividad religiosa de La Tirana, en Julio del año 1972, cuando se me dio la oportunidad de viajar al Santuario mariano para interiorizarme sobre las características de  la religiosidad popular que allí se manifestaba y aún se manifiesta con tanto esplendor, grandeza y fervor. Recién titulado de arqueólogo en  México (Enero 1970),  quise yo tomar contacto directo con el mundo religioso aymara que hasta ese momento solo conocía a través de los libros. En mis estudios de doctorado, hasta intenté escribir un trabajo de curso sobre el espíritu religioso de los aymaras, sin conocerlos todavía. Fue tan solo un trabajo de recopilación  bibliográfica. Nada mejor ahora que conocer a los aymaras a través de la vivencia  y participación en una fiesta religiosa popular que atrae enormes multitudes tanto de chilenos nortinos  (desde Arica hasta Copiapó), como de  indígenas aymaras, tanto chilenos como bolivianos. La fiesta reúne todos los años entre  los días 15-20 de julio,  en torno al Santuario,  a más de 250.000 fieles, devotos de la "Chinita", además de centenas de turistas y curiosos. Nada mejor que, bajo la guía  de Juan, tomar contacto directo con una comunidad aymara: los lirimeños.

Su potente legado científico.

Johannes Van Kessel,  o el  "Padre Juan" -como le llamábamos coloquialmente sus amigos-  merece hoy un recuerdo especial. Porque su notable legado científico, expresado en varias decenas de  libros y artículos, es reconocido hoy internacionalmente en el mundo de la Antropología como uno de los  máximos expertos en el  estudio de la cultura  del mundo aymara.  Extrañamente, sin embargo,  hoy ha sido casi relegado al olvido, por parte del mundo aymara oficial (CONADI), por oscuras razones ideológicas que trataremos de discutir en otro capítulo.  

Llegada a Chile e inicios de su vocación de investigador andino.

Sacerdote de la Congregación Religiosa de los Misioneros de la Sagrada Familia a la que ingresara en el año 1954,  llega a Chile en el año 1964 a los 29 años de edad, a la ciudad nortina de Tocopilla,  donde tuvo sus primeros contactos con el mundo indígena chileno. Su situación de marginalidad histórica y su  rico bagaje de  cultura y ritualidad (espiritualidad) le impresionaron profundamente. Corrían por entonces los tiempos del Concilio Vaticano II, inaugurado muy poco antes por el Papa Juan XXIII en el año 1962, con el cual la iglesia católica pretendía ponerse a tono con los nuevos tiempos y los nuevos desafíos que presentaba la sociedad moderna, especialmente del mundo obrero. El tema  había sido ya parcialmente desbrozado por el jesuíta Padre Alberto Hurtado Cruchaga, S.J. a fines del año 1941 en su polémica obrita: "¿Es Chile un país católico?. En particular, afectaba por entonces profundamente a la iglesia la deserción masiva de las clases populares, atraídas entonces sea por las ideas marxistas y el comunismo internacional, sea por  la aparición de nuevas sectas protestantes  (máxime los Evangélicos) que  conquistaban con rapidez a amplios sectores populares  con su ágil y penetrante predicación y su exitosa inserción en los barrios populares.

Fig. 12. Recién ordenado de sacerdote en Holanda,  hacia el año  1958.

Fig. 13.  Trabajando durante un año como sacerdote-obrero en una fábrica de muebles, en Tocopilla (años 1967/68).




Fig. 14.  Con  colegas peruanos quechuas, en visita a las ruinas incaicas de Macchupichu  hacia
1992.

Su experiencia como sacerdote-obrero e investigador de campo.

Motivado, pues, el joven sacerdote Van Kessel por el  interés creciente de la iglesia católica, renovada por el espíritu del Concilio Vaticano II,  por conocer más de cerca la situación del obrero de las poblaciones marginales, formó parte por un tiempo, con autorización de su obispo,  de la legión de sacerdotes obreros, que abrazaron con entusiasmo la causa del acercamiento al mundo del trabajo, que se iniciaba por esos mismos años  (Ver Fig. 13). Desde Tocopilla donde inició sus trabajos en una parroquia obrera (1964), tuvo sus primeros contactos con los bailes religiosos populares y sus cofradías, y hacia el mismo tiempo,  con los indígenas aymaras y sus  celebraciones religiosas. Así, tomó la decisión de  participar, no solo como sacerdote sino también como activo investigador de campo, en las fiestas patronales de los pueblos andinos de Tarapacá. Tomó así  activamente  parte en las festividades religiosas o patronales de La Tirana, Cultane, Sibaya, Mocha, Huasquiña, Isluga,  Cariquima  o Tarapacá, (precordillera y altiplano  de Tarapacá) y varios otros pueblos aymaras,  abriéndose así para él un rico e insospechado horizonte de investigación sociológica y antropológica. Junto a las manifestaciones del culto católico que él mismo en su calidad de sacerdote dirigía, empezó a interesarse vivamente por el estudio de los bailes religiosos que, en sus numerosas cofradías, acuden todos los años a los Santuarios del Norte de Chile a bailar devotamente a la Virgen María a la que piden favores y llaman familiarmente  su "Chinita". Al estudio de estos Bailes dedicó varios de sus primeros trabajos, siendo el primero, al parecer, su trabajo de título como Sociólogo en la FLACSO, denominado: "Los Bailes Religiosos de Tarapacá y Antofagasta. Una sub-cultura en vías de transformación integrativa".

Descubriendo el universo cultural aymara.

 A través de sus asiduos contactos con los miembros de la comunidad aymara de Lirima (altiplano de Tarapacá), tuvo ocasión de estudiar in situ el rico universo espiritual aymara, sus deidades o seres míticos, su tecnología saturada de religiosidad  y su  economía agrícola y pastoril.   Fruto maduro de estos estudios de campo, fue su notable obra "Holocausto al Progreso, los Aymaras de Tarapacá", tal vez su obra maestra de doctorado, publicada originalmente en lengua castellana en el CEDLA, (Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos) de Amsterdam  (Holanda),   en el año 1980. Esta valiosa  obra -probablemente su obra cumbre-,  fue en su época y sigue siendo hoy un poderosísimo estímulo para muchos noveles antropólogos, chilenos y extranjeros, para penetrar y profundizar en el devenir histórico de los aymaras de Chile y sus consecuencias culturales. Obra ciertamente no superada hasta el presente.  En ella se plantea de qué manera los aymaras chilenos de Tarapacá  han sido forzados a sacrificar  parte importante de su rico legado cultural y espiritual en aras de un  "progreso"  material  que preconiza y predica el Estado Nacional como única forma posible de integración a la sociedad chilena. Esta idea de "sacrificio total"  conlleva, evidentemente, la pérdida sensible de valores ancestrales, y queda muy bien expresada en el término griego "holocausto", que  en lengua castellana  significa  "quema total" (ὁλον: 'completamente' y καυστον: 'quemado')  de la víctima ofrecida en  sacrificio.

"Nacimiento" del pueblo de Lirima.

Juan Van Kessel  acompañó desde sus inicios, la idea de la  erección del poblado de Lirima por parte de una comunidad de aymaras, pastores transhumantes, habitantes de la quebrada de Coscaya y sus nacientes. Éstos, mayoritariamente de apellidos Vilca y Ticuna, vivían dispersos en distintos lugares de  pastoreo ubicados entre el  sector altiplánico  de Aguas Calientes y las localidades de  Coscaya y  Poroma, a través de las cuales realizaban su acostumbrado ciclo migratorio anual conduciendo sus rebaños de llamas, alpacas y cabras.  Obedeciendo al  legítimo anhelo de estas familias emparentadas entre sí y descendientes de troncos comunes,   de constituirse como  "pueblo" organizado, con iglesia, casa de la comunidad y santo patrono propios, Juan Van Kessel y su amigo el arquitecto antofagastino Carlos Contreras Alvarez acompañados de los lugareños, recorrieron  a pie  durante el verano del año 1974  extensos sectores de tierras pertenecientes desde antaño a las citadas familias,  en busca del lugar más propicio para poblar. En la pampa de Columtucsa, al pie del volcán Lirima (en tierras propias de la comunidad), junto a aguadas permanentes  y en un sitio plano,  bien protegido, el visionario arquitecto Contreras  decide  trazar las bases del nuevo poblado, sus casas y su pequeña iglesia. Su ubicación geográfica  exacta se encuentra a los 19º 50´ 53´´ S y 68º 51´ 18´´ W.   Los jóvenes líderes de la naciente comunidad  Javier Vilca y Enrique Ticuna, se manifiestan de acuerdo: ellos quieren ser un pueblo tradicional andino, y por lo tanto, a la más pura usanza aymara.  Surge así a la vida, en el mes de febrero del año 1981, el pueblo actual de Lirima, dotado de la típica arquitectura tradicional andina con sus casitas de adobe y  tejados a dos aguas,  techados con capas de paja brava (ichu)  y una réplica de iglesia tradicional altiplánica al más puro estilo tarapaqueño. Hoy  ningún visitante  dudaría en pensar que el pueblo actual de Lirima es  poseedor de una rancia historia colonial, al estilo de Isluga, Caraguano o tantos otros pequeños caseríos tarapaqueños de idéntica traza y aspecto. ¡Nadie sospecharía  hoy, al recorrer sus calles polvorientas, que el pueblito de Lirima apenas tiene a su haber 45 años de existencia real!.  En un pequeño artículo periodístico nuestro, dedicado a la memoria del desaparecido arquitecto Contreras (fallecido en 1975), aludíamos a este hecho memorable, tal vez único en el Chile reciente.  (Cfr.  H. Larrain, "Como las parinas....Hace diez años, Carlos Contreras Alvarez", Diario "El Mercurio" de Antofagasta, 5 Noviembre,1985).

Su abundante bibliografía sobre el mundo aymara.

Sorprende en la vida de este sacerdote,  la enorme actividad de investigación. Cuenta detallada de su rica producción científica entregaremos en los próximos dos  capítulo de este  blog, en los que también incluiremos sus respuestas a mis cuestionarios  presentados al investigador en los años 2009 y 2017. Sus respuestas a nuestros dos cuestionarios (años 2009 y 2017)  nos ofrecerán, así lo estimamos,  una visión más acabada de su pensamiento antropológico y su visión de la realidad religiosa andina desde una perspectiva cristiana. Pero para comprender la gigantesca obra de van Kessel es indispensable  recorrer, en detalle su vida, su formación académica y sus diferentes obras, lo que intentaremos mostrar en este trabajo.

Su formación científica como  sociólogo.

Su formación teológica como sacerdote en Holanda y posteriormente como sociólogo formado en la FLACSO (Santiago de Chile),  y con sendos doctorados en Universidades europeas, le preparan muy bien para  aprovechar todas las oportunidades que  su labor pastoral le depara para  estudiar a fondo el mundo aymara, a través de sus comunidades, sus actividades agrícolas o pastoriles y sus fiestas patronales. Toma notas cuidadosas de todo lo que observa o escucha. Pregunta mucho y observa aún más.  No pierde ocasión de participar en las "wilanchas" (cruento sacrificio de un llamo a la deidad Pachamama), o en  los Bailes religiosos en honor a la Virgen María, donde cree descubrir  numerosos elementos supervivientes de antiguas creencias religiosas, de la época del Incanato. Estudia con pasión los elementos de sincretismo religioso que se observan en todas estas manifestaciones religiosas, tanto las observadas en los Santuarios Marianos (La Tirana, Las Peñas), como en todas  las festividades patronales de los pueblos andinos.  Descubre así ciertos notables paralelelismos que hoy nos asombran y delatan  a las claras elementos de un sincretismo religioso  aún hoy en plena vigencia.

Breve y conciso  itinerario de su vida  (incompleto).

1934, nace en Eindhoven, Holanda,  un  día  1 de Julio, hijo de carpintero mueblista; familia de diez hermanos.
1954, ingresa a la Congregación Religiosa de Los Misioneros de la Sagrada Familia en su tierra natal. 1958, ordenación sacerdotal en Holanda.
1964, viaje a Chile. Radica en la ciudad nortina de Tocopilla, como vicario de la parroquia local confiada a su Congregación.
1965-67, primeros contactos  con los Bailes Religiosos. Acompañamiento pastoral de la Federación de Bailes Religiosos en Tocopilla.  Socio del "Baile Pieles Rojas" de la ciudad de Tocopilla.   
1967/68, con la autorización de su obispo, trabaja un año como sacerdote obrero en una fábrica de muebles, en la ciudad de Tocopilla.
1966-68, asesor de  la Asociación de Bailes Religiosos de  la ciudad de Tocopi lla.
1969/71. estudia Sociología del Desarrollo primero en la FLACSO (Santiago de Chile) y luego en  Institut des Hauts Études d´Amerique Latine, Université de París. Finaliza sus estudios de esta especialidad en la Universidad Católica de Tilburg, Holanda.
1971, dicta un curso de Religiosidad Popular, en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
1972, participación en la Fiesta de la Virgen del Carmen de la Tirana. Primer encuentro con los jóvenes lirimeños Javier Vilca y Enrique Ticuna,  líderes de la comunidad cristiana de Lirima.
1972, acompañado del arquitecto Carlos Contreras, acude a re-consagrar el templo de Cultane, santuario de los lirimeños, destruido poco antes por la caída de un rayo.
1972 (mes de febrero), estancia de un mes con un familia de pastores aymaras en el lugar dev pastoreo Pucopucune, donde queda totalmente aislado por más de un mes  por las lluvias del llamado "invierno boliviano". En sus libretas de campo consigna, durante esta estadía  providencial,   innumerables detalles de la vida del pastor aymara tradicional.
1972-1975, profesor de la cátedra de sociología  en las Universidades de Chile y del Norte, en la ciudad de Antofagasta.
1973, mes de febrero, levantamiento topográfico del pueblo de Cultane, santuario de los lirimeños, acompañando al arquitecto Carlos Contreras Alvarez. Su hermoso dibujo del área de Cultane servirá de portada a los primeros números de la revista "Norte Grande", del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dirigida por el antropólogo Horacio Larrain Barros.
1974, es nombrado párroco de los pueblos de Jaiña, y  Sibaya  por el obispo de Iquique Monseñor José del Carmen Valle.
1974, publica su primer trabajo de investigación en la revista Norte Grande, del Instituto de Geografía de la Universidad Católica con el título de " El floreo en Lirima Viejo (Provincia de Tarapacá,  Chile"),  (Norte Grande, Vol, I, Nº 1, Marzo 1974,  34-43).
1975, publica  su obra: El Desierto canta a María (tomos I y II), Serie La fe de un pueblo, Ediciones Mundo, Santiago de Chile.
1978-1994, profesor de Sociología en la Universidad Libre de Amsterdam, Holanda  (4 meses por año).
1979/81, En Cusco (UNSAAC) y Puno (UNAP), dedicado a la coordinación  y promoción de 14 equipos de investigadores andinos para el desarrollo social andino, Convenio universitario Perú-Holanda, para la investigación sociocultural del mundo andino.
1980, publica Danseurs dans le Désert: Une étude de dynamyque sociale, Editions Mouton, Den Haag, Parijs, New York, 224 p.
1980,  Publica Holocausto al Progreso: Los Aymaras de Tarapacá, Tesis de Doctorado, Universidad Católica de Tilburg, CEDLA, Amsterdam, 462 p.
1987, publica su obra: De 12000 dansers van de Maagd: Volksmystiek en politiek proteste in Noord Chili, [Los 12.000 bailarines de la Virgen; mística popular y protesta política en el norte de Chile],  Ed. VU-uitgeverij; serie Antropologische Studies, 331 p.
1980,  co-fundador del Equipo de Pastoral Andina", (EPA) en la diócesis de Iquique, con Argimiro Aláez y otros sacerdotes más, para coordinar y encauzar con un criterio común  las  actividades pastorales de la diócesis de Iquique entre los  comunidades aymaras.
1986, publica el "Diccionario de Pesca artesanal del Norte Grande de Chile",   Serie Publicaciones Ocasionales Nº 2, Editado por la Facultad de Antropología Cultural de la Universidad Libre de Amsterdam y Centro de Investigaciones de la Realidad del Norte (CREAR), Iquique, Chile.
1988, participa en el Congreso Internacional de Americanistas Nº 46, en cuatro simposios, llevando  un total  de 36 artículos con la visión de diversos investigadores andinos.
1989, publica  "La Iglesia Católica entre los Aymaras", Ediciones Rehue Ltda, Colección Cultura y religión, Santiago de Chile.
1992, es nombrado cura párroco del pueblo de Tarapacá, por el obispo de Iquique don  Enrique Troncoso Troncoso.
1992, publica con  Dionisio Condori: Criar la Vida, Santiago, VIVARIUM, 183 p.
1994, creación del IECTA (Instituto de Estudios de la Cultura y  Tecnología Andina), en la ciudad de Iquique.
1997, participa en el Congreso Internacional de Americanistas Nº 49 en la ciudad de Quito, con 16 artículos de investigadores andinos reunidos por él.
1998, Juan van Kessel y Guillermo Cutipa publican juntos: "El Marani de Chipukuni", IECTA-CIDSA, Iquique y Puno,  228 p.
2000, participa en el Congreso Internacional de Americanistas Nº 50, en Varsovia (Polonia) con  tres conferencistas andinos llevados por él.
2002,  publica con  Porfirio Enríquez Salas: "Señas y Señaleros de la Madre Tierra, Agronomia Andina", Quito, Abya-Yala/IECTA,  307 p.
2003/2005, profesor de Antropología Social en la Carrera de Antropología, Universidad Bolivariana, Sede Iquique.
2004,  el obispo de Iquique Monseñor Juan Barros Madrid le  retira el nombramiento de párroco del pueblo de Tarapacá.  La autoridad eclesiástica le prohíbe seguir ejerciendo su oficio sacerdotal entre los aymaras de Tarapacá. Graves diferencias de enfoque pastoral con el obispo de la diócesis explican esta drástica decisión.
2006, participa en el Congreso Internacional de Americanistas Nº 51, en  Santiago de Chile con presencia de 8 conferencistas andinos.
2009 (mes de noviembre), Contesta un extenso cuestionario enviado por el Dr. Horacio Larrain, para su blog https://eco-antropologia.blogspot.com
2009.  regreso definitivo a su tierra natal y radicación en Eindhoven (Holanda), cerca de sus familiares y amigos de la Universidad.
2017,  desde Holanda responde nuevo cuestionario del Dr. Larrain sobre su vida y actividades académicas.

La creación del IECTA.

El padre Juan no se contenta con  investigar  las características religiosas del mundo aymara chileno, en las quebradas y altiplano de Tarapacá. Plenamente consciente de que éste representa solo una pequeñísima fracción del mundo aymara sudamericano (mayoritariamente presente en Perú,  Bolivia y aún en  Argentina), se conecta con los investigadores aymaras de las ciudades de Cochabamba, La Paz, Puno y Tacna  y participa activamente en todos los Congresos de Antropología  aportando su visión sobre  la religiosidad andina , la tecnología  simbólica tradicional o los Bailes religiosos de los Santuarios andinos.  De este contacto asiduo con  investigadores aymaras y quechuas de las vecinas repúblicas de  Perú, Bolivia y Argentina, brotan varios valiosos  trabajos comunes, hechos en colaboración  (Cf. Itinerario de su vida).  De aquí surge la idea de crear una organización  que  aúne estos países y sus investigadores, en torno a temáticas comunes, de interés común.  Así nacerá en el año 1994 el IECTA (Instituto de Estudio de la Tecnología Andina) cuya finalidad es ofrecer a todos los estudiosos del mundo andino un rico repertorio bibliográfico que abarque todos los temas atingentes a  los pueblos andinos. Así se crea, con el aporte directo de Juan van Kessel,  la Biblioteca de Antropología Andinos (la BAA).  Esta biblioteca especializada sobre temas andinos, estuvo radicada por algunos años en la ciudad de Iquique, en un inmueble cedido temporalmente por el obispado de Iquique.  La idea era que tanto sacerdotes como laicos encontraran allí, a la mano, todos los elementos bibliográficos para sus estudios y análisis. Posteriormente,  al surgir problemas con el obispado de Iquique, van Kessel opta por ofrecer, mediante contrato especial, esa rica biblioteca andina en calidad de préstamo a la Universidad de Tarapacá en Arica, donde actualmente radica junto a la sede del Museo Arqueológico en el valle de Azapa, donde es consultada por muchísimos investigadores de la realidad andina tanto en su sede física como a través de Internet.  Hoy esta valiosa biblioteca es considerada una de las mejores bibliotecas especializadas en el mundo andino sudamericano y sus culturas ancestrales,  con un total de 18.120 obras (hasta el año 2009). Su ágil sistema de consulta permite a sus usuarios un fácil acceso   y consulta mediante Internet.

El nuevo concepto de "inculturación" del Evangelio.

Como misionero que es, el tema de la inculturación del Evangelio seduce al Padre Juan, desde los tiempos de los primeros sínodos de obispos latinoamericanos (Medellín, Puebla, Santo Domingo). Desde los primeros tiempos de la iglesia cristiana, se había producido un diálogo entre  las culturas locales de los diferentes pueblos, y el Evangelio o "Buena Nueva" traída por Jesucristo en sus Evangelios.  Pero muy especialmente a  partir del Concilio Vaticano II se inicia en la iglesia católica  una profundización y un re-estudio o una re-orientación de su acción misionera  y sus modus operandi (Cf. Constitución "Gaudium et Spes" de dicho Concilio).  Surge así ahora el concepto de "inculturación", que ha sido  definido como "el esfuerzo de la iglesia por hacer penetrar el mensaje de Cristo en un determinado ambiente socio-cultural, llamándolo a crecer en todos sus propios valores  desde el momento en que éstos son conciliables con el Evangelio. El término inculturación incluye la idea de crecimiento, de  enriquecimiento mutuo de las personas y de los grupos por el hecho  del encuentro del Evangelio con un ambiente social". (En  Diccionario de la cultura, Henri Carrier, Editorial Verbo Divino, Navarra (España),  1994, 279).
En síntesis, la inculturación es la encarnación del Evangelio en las culturas autóctonas, la introducción de estas culturas en la vida de la Iglesia" (Encíclica "Slavorum Apostoli", 2 Junio 1985, nº 21).

Más allá de una mera  "aculturación".

Tal como lo señala acertadamente Carrier, "inculturación"  es un concepto que va bastante más allá de la mera "aculturación" que consiste en constatar los cambios culturales que se producen entre dos comunidades o culturas, por el solo hecho  de vivir en contacto directo  (Cf. Carrier, op. cit., 278).
Imbuido de estas ideas -nuevas para la época pero en realidad de vieja raigambre cristiana- , Juan van Kessel participa activamente en los bailes religiosos del Norte chileno, los estudia e investiga y  apoya  decididamente  a la comunidad aymara de Lirima en todos sus proyectos de desarrollo.  Fruto de esta misma inquietud pastoral renovada, nace el EPA (Equipo Pastoral Andino) como un instrumento básico de  encuentro para los evangelizadores, educadores  y pastores  del mundo aymara. Fruto, igualmente de esta preocupación por la "inculturación del Evangelio" en el mundo indígena, nacerá  el IECTA y su rica biblioteca de antropología  andina. En otras palabras, Van Kessel explora diversos mecanismos a su alcance para hacer más efectiva la evangelización, tarea a la que se ha comprometido como sacerdote católico  perteneciente a una congregación religiosa misionera.

Van Kessel decidido defensor de los aymaras y su cultura.

Mal que pese a algunos pseudo-historiadores del mundo aymara en Chile, van Kessel, es, hoy por hoy,  y por lejos, el más eximio investigador de las realidades religiosas del mundo andino, al menos  en nuestro país, Chile.  Basta comparar su nutrida y abundante  bibliografía con otras, para reafirmarlo. Junto a sabios investigadores como los jesuítas  españoles Javier Albó y Manuel M. Marzal, o el agustino  Hans van den Berg, van Kessel  destaca, sin lugar a dudas, como uno de los grandes expertos mundiales en las culturas del mundo andino de la actualidad.

En los próximo dos  capítulos de este blog, Dios mediante,  al dar a conocer ad litteram dos valiosos cuestionarios hechos por nosotros a Juan van Kessel  (en 2009 y 2017), tendremos ocasión de profundizar en estos temas, de enorme interés, para así poder penetrar mejor en el sentido profundo de la trayectoria académica y humana de Juan van Kessel.  También, para reflexionar serenamente sobre el porqué de su desconocimiento (¿o premeditado desprecio?)  por parte de algunos líderes actuales indígenas  en el Norte de Chile.

(Nota: Todas las fotos, salvo las que llevan mi nombre (H. Larrain), han sido enviadas por el propio van Kessel o por su hermano Matheus al suscrito, en los últimos días,  para enriquecer esta reseña  biográfica, favor que agradecemos muy especialmente).