Antecedentes.
En agosto del año 2003, cuando yo vivía con mi familia en Iquique, fuimos alertados por propietarios vecinos al Fundo "El Mauro" (1), de la reciente compra del valle por parte de la Compañía Minera "Los Pelambres"(2). El objetivo de dicha compra: depositar allí los relaves de su explotación minera (3). Esta adquisición significaba, de hecho, que este hermoso valle, de una superficie de 476,7 hás, iba a ser pronto devastado y destruido para siempre por la depositación de dichos relaves provenientes de la explotación del yacimiento de cobre de "Los Pelambres".
Nuestra visita al lugar.
Aprovechando el día de descanso del personal a cargo por ser día de Fiestas Patrias (18 de septiembre) y habiéndome concertado con un antiguo inquilino de la zona, entré con mi jeep Nissan al fundo. No había nadie. Las puertas de acceso estaban sin llave, lo que nos permitió a Marta y a mí hacer un extenso y minucioso recorrido ubicando numerosas rocas visibles, provistas de petroglifos grabados. Varias de éstas eran bien conocidas para nuestro improvisado guía; otras las hallamos nosotros durante nuestro recorrido. En total, tomamos nota fotográfica de unas 12 ó 14 rocas, algunas de gran tamaño y peso, cada una provista de 3 a 15 glifos, con no menos de unos 80 glifos detectados en esa mañana del mes de septiembre (4). Algunos, se hallaban ya parcialmente cubiertos por la tupida vegetación circundante.
Nuestro objetivo.
No podía ser ciertamente nuestra intención, en apenas un par de días, hacer un estudio acabado del arte rupestre en este valle regado por el estero Pupío. Solo nos interesaba dejar constancia ante las autoridades que había aquí una gran riqueza arqueológica oculta -muy superior a lo indicado en las primeras prospecciones hechas por arqueólogos en el sitio- que, por lo que ya se conocía de las intenciones de la Compañía minera, sería destruido para siempre. Así, no era ignorado por los vecinos el destino fatal de dicho valle, que quedaría sepultado ad aeternum por millones de toneladas de relaves mineros contaminados. Lo que más preocupaba -y aún sigue preocupando hoy día a las comunidades y fundos aledaños- , es el temor de que el futuro muro de contención, -planificado oficialmente por la compañía minera en el sector poniente del valle- pudiera llegar a dejar filtrar un algún momento elementos tóxicos de los relaves encerrados (5), amenazando con contaminar tanto el agua local de regadío como el suelo de todas las propiedades adyacentes.
Nuestras fotografías tomadas en septiembre del año 2003: El paisaje geográfico (6).
Fig. 2.
Fig. 4.
Fig. 5.
(1) La familia Ugarte-Bañados dueña de la propiedad rural denominada "Tipay" -amigos de Marta, mi compañera- colindante con el fundo "El Mauro", nos alertó sobre la reciente compra efectuada por la Minera Pelambres de todo el valle aledaño y sus fuentes de agua. Se halla en la cuenca del estero Pupío, cerca del pueblo de Caimanes, en la región de Coquimbo Era bien sabido por los lugareños que el citado valle encerraba restos arqueológicos de gran interés que -al parecer- nunca habían sido estudiados por los especialistas, al menos no en forma sistemática. Estos consistían en decenas de conjuntos de rocas "inscritas", con numerosos dibujos tallados (petroglifos), de un estilo muy similar a otras manifestaciones del área diaguita, como, por ejemplo, en el "Valle del Encanto" junto al río Limarí.
(2) La Minera "Los Pelambres" es un importante yacimiento de sulfuros de cobre (y otros minerales) ubicada en la cordillera a más de 3.600 m de altitud en la región de Coquimbo (Comuna de Salamanca, Provincia del Choapa) y es operada por la empresa Antofagasta Minerals. Produce concentrados de cobre, molibdeno, oro y plata. Opera con energía 100% renovable y utiliza agua desalinizada del mar mediante una planta desalinizadora propia. Exporta sus concentrados a través del puerto Punta Chungo en la localidad de Los Vilos.
(3) En las coordenadas 31º 57' 57´´ Sur y 71º 01` 21``Weste.
(4) Sobre las características climáticas, edafológicas y vegetacionales del área, véase el documento: "Diagnóstico y clasificación de los cursos de agua según objetivo de calidad, Cuenca del estero Pupío, diciembre 2004". Gobierno de Chile, Ministerio de Obras Públicas.
(5) Como es sabido, en el proceso de obtención del cobre -y otros minerales- se utiliza como solvente el ácido sulfúrico (H2SO4), en grandes cantidades, elemento que no se degrada y perdura en el terreno y es altamente tóxico. El ácido sulfúrico actúa como solvente para separar el metal de la roca, siendo así la base para la obtención del cobre electrolítico. Es ampliamente utilizado en la obtención de cobre, uranio y otros metales.
(6) Por si alguien nos sorprendía infraganti ese día en el interior del fundo, simulamos ser científicos que habíamos venido a estudiar la naturaleza, especialmente su fauna entomológica, Para ello, iba yo bien premunido de red de captura, frascos y reglas, tal como solía yo hacerlo habitualmente en mis excursiones.
(7) Las relaciones entre la empresa cuprífera "Los Pelambres" y la comunidades aledañas, en particular Caimanes y los demás regantes del estero Pupìo, han sido siempre difíciles y complicadas como nos consta. En septiembre 2003 nos tocó asistir a una reunión de pobladores en el pueblo de Caimanes. El temor a la contaminación con los relaves tóxicos del tranque (¡hoy vertedero!) siempre estuvo presente (y por desgracia, lo estará para siempre!) . La empresa ha reconocido hoy "que hizo las cosas mal". La Minera, al comprar la propiedad de El Mauro en el año 2001 para usarlo como vertedero de sus residuos tòxicos, sabía que se exponía a futuros reclamos de sus vecinos. Las 38 (?) familias de antiguos inquilinos, afectadas directamente por el desalojo de "El Mauro", de sus casas y tierras de labor, recibieron, cada una, y por una sola vez, una compensación de 15 millones de pesos chilenos. Don Fernando, nuestro guía, nos comentaba aquel día 18 de septiembre del año 2003 (fecha de nuestra visita) que al tener que abandonar su casa y terruño en El Mauro, perdía para siempre la anterior garantía de poder disponer de una pequeña chacra propia y criar allí algunos animales en talaje (caballo, vacas, ovejas y y cabras).
Agradecimientos.
Expresamos nuestra gratitud al arqueólogo chileno Benjamín Ballester Riesco, quien gentilmente. copió de nuestros diarios de campo depositados hoy en el Museo Nacional de Historia Natural, las páginas correpondientes a esta visita del año 2003.
Igualmente, agradecemos en forma especial el apoyo técnico brindado por nuestro amigo y colaborador, el señor Miguel Faúndez en la presentación de las fotografías. Y a su esposa, Carla Meléndez, mi gratitud por su continua preocupación por nuestro bienestar en nuestra nueva casa de Altos de San Juan, Llolleo.

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