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sábado, 20 de junio de 2026

Breves palabras al recibir el nombramiento de "Socio Honorario" de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía.

Señor Director, señoras, señores: 

Estar hoy aquí, recibiendo este cálido homenaje de parte de nuestra Sociedad Chilena de Historia y Geografía, me enorgullece y me llena de profunda satisfacción. Me asaltan hoy, sin embargo -y debo confesarlo- dos sentimientos casi encontrados, que quisiera compartir con Uds, mis amigos. Uno, la emoción y alegría de hallarme en este venerable edificio, obra maestra del arquitecto Alberto Cruz Montt, declarado Monumento Histórico en el año 2006, donde expusieran sus investigaciones hombres tan ilustres como José Toribio Medina, Domingo Amunátegui o Crescente Errázuriz, entre muchos  otros. Otro, el sentimiento de profunda responsabilidad ante la historia y ante el país por el aporte que yo pudiera entregar hoy a esta Institución en las postrimerías de mi existencia terrenal (1).

Hace ya exactamente setenta años, en el año 1954, tuve la ocasión de escuchar, aquí mismo, las admirables exposiciones con fotografías, de las experiencias vividas con los pueblos canoeros de la Patagonia por el antropólogo y sacerdote austríaco Martín Gusinde en sus exploraciones en el extremo sur de Chile o las del etnógrafo argentino Rodolfo Casamiquela en sus estudios sobre los indígenas tehuelches y sus andanzas en la pampa argentina. Maestros venerables de los que hemos tratado de aprender su dedicación, coraje y su notable erudición (2). 

Mis estudios académicos han transcurrido entre las ciencias naturales, la antropología, la historia y la geografía intentando construir un puente entre estas disciplinas como un estudio de las expresiones culturales del hombre inserto en su paisaje natural el que utilizan, construyen, modifican o abandonan. Me inicié estudiando arqueología en México, pero una detectada desviación lumbar me impidió seguir después esa deseada senda. Me vi entonces forzado a emigrar hacia las ciencias más cercanas, como la etnografía y la etnohistoria, campos donde finalmente me titulé de Magíster y doctor, respectivamente, en México (1970) y los Estados Unidos (1972 y 1984).

Con el correr del tiempo, hemos ido elaborando nuestra propia síntesis, que he terminado rotulando como una "eco-antropología". Es decir, un estudio del hombre y sus expresiones culturales partiendo del conocimiento y estudio profundo de la influencia de lo "eco" (oikos), es decir del examen de la "casa" o morada física y su influjo en la conducta del grupo humano. En este esfuerzo de análisis, se dan la mano la geografía y la antropología (3).

Fig. 1. Portada de nuestra obra  "Eco-antropología" editada por Benjamìn Ballester y Alex San Francisco, a fines del año 2024 en la editorial "Pampa Negra" de Antofagasta. Esta obra da conocer un grupo de 38 capítulos de nuestro blog https://eco-antropologia.blogspot.com 

Pero la historia nos agrega la noción del transcurso del tiempo y su impacto. Ella nos hace ver y apreciar los cambios que experimenta una determinada sociedad a través del tiempo. Pero los "cambios" no sólo se pueden percibir o manifestar en la esfera del devenir histórico (lo "temporal") de un pueblo, sino también, no pocas veces, en una esfera propiamente geográfica, definida y acotada por  acontecimientos impredecibles de orden geográfico y/o geológico.

Nos permitiremos aportar aquí un ejemplo muy ilustrativo de lo que venimos afirmando. Banglasdesh hoy, país situado en la bahía de Bengala en la zona de la desembocadura del río Ganges, con una enorme población estimada en 140 millones de habitantes y de religión islámica, está hoy sujeta al ataque de graves monzones y continuos desastres naturales,  y en buena parte, acelerado debido al constante y sostenido aumento del nivel del mar. El calentamiento global hace presumir que gran parte de su territorio quedaría sumergido bajo el agua en un plazo no mayor a los 50-70 años, de persistir esta fatídica tendencia. La única alternativa viable para su numerosa población es emigrar. Pero, ¿a dónde, en un área ya saturada de población?. Las tierras agrícolas donde vive gran parte de su población, han sido ya paulatinamente invadidas por las aguas del mar en los últimos decenios. El destino futuro de su población está hoy definitivamente marcado a fuego por este crudo y fatídico fenómeno, eminentemente de origen geográfico. 

Lamentablemente, idéntico sería, según los oceanógrafos, el destino futuro de numerosas islas del  Pacífico algunas densamente pobladas (como en la Micronesia) (4).

¿Qué podríamos concluir de lo aquí señalado?. Que el estudio histórico de un pueblo determinado, desprendido y/o desconectado de su componente geográfico y ecológico, nunca podría ser capaz de dar cuenta cabal de  su verdadera evolución en el tiempo.

Algo de alguna manera semejante podríarnos concluir al estudiar la· aparentemente repentina desaparición de las altas civilizaciones de la zona maya de Yucatán, Guatemala o Belice. No serían al parecer tanto las guerras entre estados vecinos, sino los condicionamientos geográficos (terremotos, vulcanismo, ciclones o prolongadas sequías) la causa última de su descalabro y desaparición en un corto período  de tiempo. Otro tanto podríamos imaginar parece haber ocurrido -como se sospecha  hoy- con la notable civilización de Tiahuanaco y su súbito colapso a orillas del lago Titicaca.

El enfoque de estudio que propende a explicar estas realidades complejas es lo que nosotros hemos denominado una "eco-antropología". Es decir, un estudio de la comunidad humana en relación íntima con todo el paisaje geográfico real que la circunda, la alimenta, pero también la desafía y la limita, obligándola a adoptar singulares formas de adaptación.

 Nuestros trabajos de campo tanto en el estudio de los oasis de niebla de la costa norte chilena (entre 1997 y 2015) como en los dedicados al estudio del Qhapaq Ñan o Camino del Inca" (2013-2016) en Tarapacá, nos enfrentaron a profundizar en los parámetros geográficos, fìsicos o geológicos concomitantes que nos permitían entender mejor el comportamiento humano y fueron no pocas veces nuestros colegas geógrafos o geólogos quienes nos alertaron y dieron luces en la búsqueda de las explicaciones más congruentes.

Cuando creamos en el Instituto de Geografía de la Universidad Católica la revista de estudios que rotulamos como "Norte Grande" -hace ya de esto exactamente 60 años (marzo 1974)-  con el apoyo de los geógrafos Hugo Bodini, Reinaldo Börgel, Alden Gaete, Pilar Cereceda, Ana María Errázuriz, Luis Velozo y Reinaldo Rioseco, tuvimos especial cuidado en pedir, también,  sendas colaboraciones a geólogos, sociòlogos,  antropólogos, arqueólogos, arquitectos e historiadores, además de los especialistas propiamente geógrafos. De tal suerte, que los primeros 4 ó 5 números de la revista, aunque editada en el seno de un Instituto de Geografía, mostraron un inequívoco enfoque interdisciplinario, típico y característico de una "eco-antropología". El "estudio de los lugares" (geografía), nos pareció por entonces incompleto, imperfecto y manco si no era acompañado de otros estudios concomitantes. Y todos mis compañeros geógrafos del Instituto, estuvieron entonces de acuerdo con este enfoque.

De esta suerte, cuando iniciamos en el año 2006 1a  cons-trucción de un blog científico que nos sirviera de modo de expresión ante un auditorio mundial _en Internet  lo  bautizamos conscientemente como "Eco-antropología" (https://eco-antropologia.blogspot.com). En este medio de difusión internacional, hemos podido publicar, hasta hoy, un total de 358 capítulos sobre los más diversos temas atingentes al grupo humano y su cultura, siempre baja el "paraguas" ecológico y su impronta. Actividad que me ha permitido llegar hasta los confines de la tierra con casi 1.150.000 visitantes (5).

Estas breves pinceladas de mi vagar por la investigacíón de campo en el Norte de Chile, nos han permitido asomarnos a nuestra labor científica, en el intento por darle un enfoque particular: "eco-antropológico", cuya especificidad creemos no ha sido aún suficientemente  establecida y reconocida. Tal tarea, creemos, quedaría pendiente para futuros  investigadores, dotados de una mirada más amplia, más eomprehensiva, y provistos de métodos y técnicas más precisas de datación y reconocimiento.

El tiempo dirá si este intento nuestro se basa en hechos sólidos o fue tan solo una efímera quimera.

¡Muchas gracias!".

(Horacio Larrain, Santiago 2 de noviembre 2024).


Notas. (Estas anotaciones no pertenecen al texto del documento original y han sido agregadas por nosotros hoy para mejorar su comprensión y alcance).


(1)   Recibo agradecido este homenaje de la Sociedad a mis 95 años bien cumplidos. Mi fecha de nacimiento fue el 10 de  marzo del año 1929 en Santiago de Chile.  

(2). Mirando hoy retrospectivamente mi larga vida, pienso que estas primeras experiencias en el campo de la etnografía, me marcaron profundamente y fueron el embrión de mi fèrrea decisión de estudiar antropología. ¿Por qué en México? Simplemente por que por entonces no existía en Chile esta carrera universitaria. México era considerado, por entonces, como "el paraíso" de los estudios arqueológicos gracias a los  notables descubrimientos practicados en Teotihuacàn, Tula y la zona maya.   

(3).  Gracias al invaluable apoyo del arqueólogo chileno Benjamín Ballester  Riesco, ha sido posible editar, en Ediciones Pampa Negra de Antofagasta en el año 2024, una  recopilación de algunos capítulos de mi blog científico  iniciado por mí en el año 2006 con el mismo título de  "Eco-antropología". En esta obra, figuran dos artículos explicativos especiales que rotulamos como  "Eco-antropología" y que dan a conocer nuestro particular enfoque. 

(4)   Islas del océano Pacífico e  Indico como las islas Salomòn, Tuvalu, Maldivas, Vanuatu y Fiji. Australia ha manifestado ya su disposición de acoger e integrar parte de estas poblaciones.

(5)    En el momento de publicación de este capítulo de mi blog (mes de Junio del año 2026),  el número de  visitas al mismo se elevaba a 1.485.000 consultas. 

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