martes, 27 de agosto de 2013

Atropellos y desmanes recientes contra el arte rupestre chileno: el caso dramático de los geoglifos de Tarapacá.



Enigmático geoglifo de largas líneas rectas, paralelas,  en una planicie o meseta  al sur de Huatacondo, situado exactamente a la vera del Camino del Inca o Qhapaqñan. Afortunadamente, se encuentra  aún intacto.  Ojalá no lo destruyan pronto los amigos de un  "Progreso" mal entendido. Ojalá esta fotografía sea un útil testimonio para  la conservación perpetua de estas manifestaciones rupestres, orgullo de nuestra región. 

Una grave denuncia.

Con motivo de un reciente estudio sobre el Qhapaqñan o Ruta antigua del Inca  a través de Tarapacá, Proyecto que  tiene entre manos el Departmento de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Arturo Prat de Iquique, en el que nos ha tocado participar como  investigador, hemos tenido ocasión de observar, fotografíar y también de lamentar profundamente numerosos destrozos recientes verificados en  valiosas zonas de arte rupestre de esta región. Estos destrozos, realizados por potentes vehículos todo terreno (generalmente camionetas), han afectado particularmente a diseños realizados en la tierra, en pampas abiertas o en laderas de cerros, a  geoglifos de extrañas formas  y notable finura  de confección.  Estos curiosos y muy notables diseños realizados por artistas indígenas del pasado han venido siendo estudiados desde hace varios decenios,  especialmente  por  arqueólogos y expertos en diseño,  máxime por  Lautaro Núñez y Luis Briones, ambos tarapaqueños de vieja cepa,  nacidos en la localidad de Pica. Los estudios relativos a estas formas locales de arte rupestre, sobre todo los geoglifos, se encuentran "ocultos" en revistas chilenas especializadas tales como  Chungará, y Diálogo Andino, de la Universidad de Tarapacá, Estudios Atacameños, del Museo de Arqueológico Gustavo le Paige de San Pedro de Atacama o en la Revista del Museo de Arte Precolombino de Santiago, entre otras.

Las prospecciones mineras, el deporte de cuatro ruedas   y  el trazado de  caminos.

El avance arrollador de la construcción de rutas de comunicación, especialmente carreteras asfaltadas,  la frenética y casi desesperada  prospección minera en esta zona de Chile donde ya no queda casi  zona sin ser solicitada para la minería del futuro o del presente,  y por añadidura,  la creciente  actividad deportiva usando vehículos motorizados y/o motocicletas o  buggies, están causando graves destrozos a estas antiguas manifestaciones rupestres, en particular a  los geoglifos. Nada nos advierte hoy acerca de su cercana presencia.  Estos se hallan dibujados muchas veces en pampas abiertas o en laderas suaves de muy fácil acceso vehicular, y no siempre son reconocibles  con facilidad; algunos  de ellos, tal vez los  más antiguos,    se hallan hoy en estado de franco deterioro  o, lamentablemente,  en vías de desaparecer.

Un inapreciable tesoro para los investigadores.

 Todo un tesoro virgen para el estudio tanto arqueológico, como sociológico, como de diseño y arte. Empleo a propósito el término  "virgen", pues lo que hasta ahora se ha hecho, con laudable esfuerzo y despliegue de ingeniosidad por parte de expertos en arte, como Luis Briones, o en arqueología, como Grete Mostny,  Hans Niemeyer,  Lautaro Núñez  y muchos otros más,  apenas roza su sentido más profundo: el por qué  de  la selección de tal o cual figura, (hay numerosas y distintas)  o su posición y orientación exacta, su tamaño y su forma precisa. ¿Qué sabemos hoy nosotros  de todo esto y , sobre todo, de las motivaciones  y razones más íntimas  que condujeron a su confección in situ?. Nada o casi nada. ¿¿Por qué aquí?. ¿Por qué ésta o aquella otra figura?.¿Por qué la figura animal es siempre o casi siempre  de mucho mayor tamaño que la figura humana?   Sin duda alguna, para los antiguos caminantes  que transitaban  a diario con sus llamas por estas vías arcaicas, cada figura tenía, como en el caso equivalente  de los ramales de sus qhipus, una significación precisa y exacta. Sentido y motivación que hoy se nos escapa  en gran medida, por vivir  nosotros hoy bajo otra cosmovisión o Weltanschauung, otra concepción de los  valores, vivencias  y  creencias, otro sentido de la vida y del más allá.


Urge denunciar los daños.

Urge, pues, cuando detectemos un caso, que denunciemos con energía y valentía  los daños inferidos a nuestro patrimonio cultural, buscar y llevar a la justicia a los culpables  y, a la vez,   rescatar para la ciencia y la educación patria este maravilloso arte rupestre, tal vez  la  mayor "riqueza" cultural de esta región de Tarapacá. Urge, además, cuidarlo y protegerlo pues,  a diferencia de las riquezas mineras, esencialmente efímeras y transitorias per se, y prontas a desaparecer para siempre (apenas se agote el recurso),  este tipo de patrimonio es, en cambio,  de un  valor eterno e imperecedero. Agreguemos a esto que ellos son parte importante de la rica herencia  cultural de nuestro  pasado  indígena, perteneciente, por origen y destino, a las comunidades indígenas que se reconocen hoy como sus legítimos descendientes. 

Necesidad de alertar, de prevenir y de denunciar.

Entonces, disponemos de un  sólido y potente conjunto de argumentos que esgrimir para exigir a las autoridades de gobierno (Monumentos Nacionales, Educación, Turismo Regional, Deportes) una mayor preocupación al respecto  y una mucho mayor fiscalización de las  formas (y lugares) donde se realizan actividades tanto recreativas, como extractivas.(sensu lato),  en medio del desierto. Lo hemos repetido en capítulos anteriores a propósito del temible y pavoroso "huracán Dakar": nuestro  desierto tarapaqueño  no es "tierra de nadie"  ni menos  sitio apto para  hacer cualquier cosa, en cualquier momento, en cualquiera de sus rincones, por estar plagado de  elementos culturales y trazas maravillosas del pasado indígena. Esto es igualmente válido para  la realización de maniobras militares (que no deberían ser hechas en cualquier parte, allí  donde se le ocurra al general de turno), o  prospecciones o trabajos mineros. La prueba de lo dicho son las penosas fotos que aquí mostramos a continuación. Geoglifos masacrados, huellas antiquísimas intervenidas y  pisoteadas impunemente. Aparentemente, ¿a quién le importa?. 

Riesgos inherentes a la exploración y prospección minera no sujeta  reglas.

La prospección minera, en especial,  al buscar, explorar o trazar  rutas de acceso por todas partes, haciendo uso de potentes camionetas todo terreno, no solo no suele percatarse de la existencia de estos diseños, sino -lo que es más doloroso- no ha manifestado interés  por cuidar las pocas muestras que nos van quedando del pasado. Para las Empresas  Mineras de la  Región  o aún para el propio Ministerio de  Obras Públicas, la existencia de estos elementos culturales (léase ruinas antiguas, talleres líticos, rutas y senderos antiguos, diseños de geoglifos, hitos,  apachetas o  paskanas) son un cierto obstáculo a su acción, destinada, presuntamente, para  traer a la comunidad  un mayor "progreso"  para  la Región.

 Un  "progreso" que  no respeta y pisotea sin piedad  los rastros del pasado cultural nuestro y sus huellas, no es real "progreso", sino  más bien, "retroceso". Es, digámoslo con todas sus letras,  un retorno a la barbarie. ¡Y vaya que hemos advertido numerosas e indignantes  señas de barbarie  en nuestros recientes recorridos por estas soledades!. Las fotografías que aquí mostramos más abajo,  son testimonio irrecusable.

Las fotos que aquí exhibimos, obtenidas en terreno  en estos últimos  tres meses (Mayo-Agosto 2013),   dan cuenta fidedigna y aterradora del total descuido y despreocupación de numerosos  ingenieros, geólogos, constructores de caminos,  o prospectores mineros y  contratistas de todo género,  por cuidar  tanto el medio ambiente  y su belleza escénica,  como las manifestaciones de  arte  y la cultura allí presente.  

Origen de nuestras fotografías recientes.

Las fotografías de los diseños que ilustran este capítulo,  sin excepción, se hallan a los costados  (a  escasos metros o centímetros)  de la senda inca o Qhapaqñan que cruza   verticalmente, de Norte a Sur, la región nuestra, con una impresionante y persistente orientación Norte-Sur. Se ha elegido como  superficie por parte del antiguo artista,  las mesetas o planicies tapizadas de pedruzcos, muy pequeños, de color oscuro, de antiquísimo origen volcánico. Material aptísmo para dar fácll  realce  a las figuras deseadas. Se les encuentra a veces al  Este, a veces al Weste de la ruta, pero siempre a una mínima distancia de ésta. La  íntima relación entre ambas evidencias ( huella  tropera y diseño) , es al menos para nosotros,totalmente  evidente.



Fig. 1. Una figura de significado desconocido para nosotros. Una especie de "cruz" de lados desiguales. Algunos la consideran una "chakana", deidad celeste que representaría a nuestra constalación de la "Cruz del Sur".  Lamentablemente mutilada  y alterada hoy por huellas de camionetas todo terreno, de anchas ruedas. (Foto H. Larrain, Agosto 2013).

Fig. 2.  Un gigantesco círculo solar con un gran círculo interior más pequeño,  de piedrecillas color gris oscuro. ¿Es una invocación al dios Inti, la divinidad suprema del mundo inca?. Tal vez. Pero no podemos asegurarlo con certeza total. Y si lo aquí significado es realmente el Tata Inti, ¿qué se le ha querido  solicitar por este diseño? ¿Es una petición y una plegaria, o un acto de agradecimiento?.  ¿O ambas cosas a la vez?  No tenemos la menor idea.. Solo muy vagas sospechas. El que dijera que sabe bien su significado, es, a nuestro juicio, tan solo un presuntuoso. (Foto H. Larrain,  Agosto 2013).

Fig. 3. Largas líneas rectas, paralelas y de desigual longitud  ¿Qué querrán decir?. Su real  y primigenio sentido se nos oculta por completo hoy día. ¿Dicen alguna referencia geográfica al pueblo de origen?.  ¿Qué significa el largo desigual  de cada línea?.  Simplemente,  confesemos  mejor hidalgamente nuestra  total ignorancia al respecto.  (Foto H. Larrain, Agosto 2013).

Fig. 4.  El artista y arqueólogo Luis Briones Morales, gran conocedor del arte rupestre tarapaqueño, nuestro guía en estos vericuetos del desierto,  nos muestra algunos  destrozados geoglifos en el área de Altos de La Calera. Una huella de vehículo ha pasado varias veces, impunemente, por encima.  ?A quién le importa?. (Foto H. Larrain, Julio 2013).


Fig. 5.  En esta pampa arenosa y estéril,  al parecer infinita,  hay numerosos geoglifos  impresos en el suelo, casi invisibles. Quien se atreva a  seguir estas huellas o hacer nuevas, casi de seguro  va a pisotear y alterar  añejos y vetustos diseños. El peligro es hoy realmente inminente. (Foto H. Larrain, Altos de La Calera, Julio 2013).


Fig. 6. Una larga línea recta  que, en su base, (cerca de los espectadores),   porta  una greca en espiral, en ángulos, rectos,  diseño muy típico y característico de la cerámica  Pocoma o Gentilar de las culturas de Arica.   La huella de vehículo ha dejado una impronta  prácticamente imborrable (Foto H. Larrain, Julio 2013)..

Fig. 8. Trazado exacto del Qhapaqñan inca  N-S. Los cortes profundos  que parecen morros, y  que se pueden observar en lo alto de la quebradilla, señalan  el  frecuente y potente  tráfico de caravanas  a través de siglos, por esta ruta multicentenaria. Es penoso constatar cómo los vehículos  todo terreno  la han seguido exactamente, por la facilidad que ésta les ofrece para sortear los obstáculos  del  paisaje y su  extraña topografía  (Foto H. Larrain Julio 2013). 




Fig. 9. Donde  se halla nuestra investigadora Carolina Rodríguez, geógrafa,  y la regla de un metro de largo, nuestra escala, se muestra  el paso de vehículos por la estrecha senda que aquí solo mide  2,20 m,. de ancho, permitiendo, a duras penas, el paso de un vehículo moderno. ¡Usada hoy impunemente como vía de tránsito libre por las camionetas de cateadores mineros, turistas y contratistas de las Empresas !. ¡Qué penoso!.¡qué vergonzoso!. ¿Quién podrá poner coto a esta desvergonzada  intervención>?. 


Se avecina el temible "huracán Dakar".

Lo que nos tiene sumamente  preocupados  hoy  a los estudiosos de las culturas del pasado,  y sus manifestaciones,  es que se avecina  peligrosamente  el "huracán Dakar 2013" con sus terribles e inevitables  secuelas:  huellas infinitas, locas carreras a campo traviesa, polvo en demasía, basuras de visitantes y curiosos  y, por añadidura, como si lo dicho  fuera poco,  destrucción de  muchas evidencias arqueológicas, biológicas, geológicas  y/o  etnográficas.  Para los que hemos recorrido recientemente tramos del Qhapaqñan y sus ramales que conducen a Quillagua, es casi seguro que  el raid del Dakar en algún momento va a pasar por encima de las  huellas antiguas, destrozándolas en un importante segmento. Dado el escaso conocimiento que existe hoy sobre su trazado exacto, aún entre los científicos del rubro,  tal ocurrencia es, por desgracia casi un hecho. ¿Cómo evitarlo?.   Lo hemos dicho  en otros capítulos de nuestro Blog:  el Dakar es un flagelo a los ojos de los científicos de las más diversas disciplinas:  arqueología, antropología social, arte, etnografía, geografía, arquitectura, biología, geología,  mineralogía. Todos, unánimemente,  lo condenan como implacable aniquilador y destructor de paisajes, ecosistemas y culturas. Y el solo hecho de que se repita todos los años, usando cada vez  sendas diferentes, es aún mucho más grave. ¡Si al menos siguiera siempre exactamente  el mismo trazado!.

¿Cuándo abrirá los ojos la autoridad  deportiva de nuestro país?.

¿Entenderán alguna vez las autoridades deportivas de nuestro país  que este tipo de competencias, que por definición carece de un control estrictísimo de la ruta a seguir, no es otra cosa sino un deleznable  acto de barbarie?.  Por desgracia, tal como lo hemos señalado antes en este mismo Blog,  para esta muestra  palpable  de "pan y circo", más propia de romanos embrutecidos que de ciudadanos conscientes,  hay siempre muchísimo dinero, el mismo que siempre es escaso y mezquino - cuando existe-  para  la efectiva protección de los bienes culturales o los ecosistemas naturales relictos. 

Labor que compete al Consejo de Monumentos Nacionales.

 Somos de opinión de que  la autoridad que en nuestro país vela y protege  la cultura, esto es, el "Consejo de Monumentos Nacionales", debe intervenir aquí, advirtiendo, alertando y señalando con vigor a todas las Empresas (del Estado o Particulares)  que laboran en la Región, mediante comunicados especiales, acerca de las zonas de mayor riesgo y peligro para el patrimonio cultural y, a la vez,  sobre  las sanciones que la Ley de Monumentos Nacionales  inflige a los infractores.

Mapas de zonas de mayor riesgo para las expresiones culturales.

 Más aún, creemos que ha llegado ya la hora en que esta entidad estatal elabore planos  y catastros específicos de las zonas de mayor riesgo de deterioro o pisoteo cultural, tal como se ha hecho en las áreas del borde costero de la nación  para prevenir posibles daños por maremotos o tsunamis.  La situación es, en cierto modo, equiparable. El riesgo para el arte rupestre chileno es hoy inminente, y la autoridad no puede  desentenderse  - como algunos lo sostienen-  de este gravísimo problema que atañe directamente a la protección del patrimonio cultural de nuestra Región, Tarapacá.  Este patrimonio, de por sí  muy frágil y vulnerable,  nos  pertenece a  todos, tanto a las comunidades indígenas vecinas (Suca, Camiña, Tarapacá, Huarasiña, Quipisca, Guatacondo, Quillagua), como a las ciudades aledañas a la Pampa del Tamarugal..

 Triste epílogo.

Hemos expuesto aquí,   con reprimida indignación, estas acusadoras  fotografías  y nuestros comentarios a ellas,  como una manera de  presentar nuestra más enérgica denuncia a  estas prácticas prospectivas y exploratorias, que se han constituido, por desgracia,  en  flagrantes atropellos al arte y cultura regional, en una palabra, al patrimonio regional.  Porque eso es, sin duda lo que hacen,  aunque algunos aduzcan ignorancia. Hay ignorancias culposas. Este es el caso.  Se supone que las Empresas Mineras y sus Contratistas deberían poseer un mínimo sentido del Arte, la Cultura y su conservación. Más aún, se supone que las Empresas (pues la gran mayoría de estos vehículos pertenecen a éstas) deberían alertar a empleados y contratistas sobre la presencia de tales manifestaciones y castigar fuertemente sus desmanes y atropellos. Lo que hasta ahora nunca ha ocurrido, que sepamos. Se habla y escribe mucho sobre la "responsabilidad social" de las Empresas, pero muy poco o nada de la responsabilidad patrimonial o cultural de las mismas. ¿Acaso la "responsabilidad social" queda solo restringida al estrecho ámbito del grupo humano formado por  los trabajadores de la  Empresa?. Y, ¿qué hay de su responsabilidad real ante la comunidad local o regional y su rico patrimonio cultural?. ¿Acaso no existe?.  ¿Alguien, alguna vez, ha escuchado un sincero "mea culpa" por parte de las grandes Compañias Mineras por los daños inferidos al patrimonio natural o cultural de nuestro país?. ¿Lo han escuchado Uds alguna vea de labios de personeros de SOQUIMICH, CODELCO;  CERRO COLORADO, QUEBRADA BLANCA, MINERA PELAMBRES  O LA ESCONDIDA?.

 No lo hemos escuchado y  -por desgracia-  nunca lo van a escuchar.


Cuidar, proteger y defender nuestro patrimonio cultural rupestre contra todos los transgresores, sean quienes sean, es hoy una urgente  tarea de todos.  Crear conciencia viva de este peligro ad portas, es grave deber y obligación nuestra.  Como científicos, no podemos simplemente quedarnos de brazos cruzados. Un día  no lejano, inevitablemente, nos juzgará la historia por nuestra  ineficiente y vergonzosa incuria y despreocupación.



.




                                                                         

4 comentarios:

Herbolaria dijo...

Buenas tardes,
Quiero agradecer sinceramente el haberme encontrado con este blog. Buscando información para un cuento he encontrado un tesoro.
Que reconfortante encontrar ejemplos como este en el Chile actual, donde muy a menudo la decepción es la compañera del camino. Hoy, en cambio, he estado gratamente acompañado por Responsabilidad, Claridad y Consecuencia.
Porfavor sigan adelante, que con cada publicación riegan los desiertos de nuestra humanidad y proliferan los bofedales del Alma.
Un abrazo,

Camilo Villaseca.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Camilo de Herbolaria: Le agradezco mucho su elogioso comentario. Su palabra, unida a la de otros, nos alienta y estimula. En verdad, no es Ud. el primero ni el único en agradecer este esfuerzo. Muchos nos han escrito, de lo cual por una parte nos alegramos, por haber cumplido nuestro objetivo primero, pero, por otra, sentimos la tremenda responsabilidad que este quehacer significa. Por que nos obliga a entregar información veraz, científicamente comprobada y, sobre todo, valiente, para denunciar sin miedo los atropellos y crímenes contra nuestro legado cultural. Todos hablamos hoy de "cultura", y nos llenamos la boca con este término, pero son pocos los que la tratamos de entregar en contenidos simples, sin tanta fraseología y nomenclatura enigmática.
Como antiguo profesor universitario en el campo de la antropología y arqueología, me he hecho hace ya mucho tiempo un deber, ya en el cenit de mi carrera, el entregar en forma sencilla y directa, y con acopio de imágenes, los contenidos relativos al patrimonio cultural del Norte de Chile en todas sus facetas. Veo, por su amable reacción, que al parecer lo estamos logrando.

Pido a Dios nos dé fuerzas para seguir, por un tiempo todavía, por esta senda que exige, debo confesarle, bastante tiempo, sacrificio y dedicación. Porque este esfuerzo ni merece premio alguno ni tampoco pago en efectivo. El mejor "pago" que recibo, son sus palabras y las de otros como Ud., que se han dignado enviarme sus expresiones de gratitud.

Camilo, nuevamente, gracias!.

Dr. Horacio Larrain (Ph.D.)
antropólogo cultural y arqueólogo.
Centro del Desierto de Atacama
Pontificia Universidad Católica de Chile.

Fernando Echeverría Zarate dijo...

Buenas Noches...........

Buscaba información sobre agroecología y me he topado con este blog qué me ha parecido de lo más interesante, Soy egresado de Antropología por la Universidad Católica de Temuco y quiero felicitarlos por está maravillosa instancia qué han creado, espero continuen con él.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Fernando: Agradecemos su elogioso comentario a nuestros aportes en este Blog. Nos hemos impuesto, desde hace varios años, esta grata pero poco reconocida tarea de anunciar y aportar temas en parte poco trabajados por los científicos, o poco meditados en su profundidad y ocultos significados. Pero, simultáneamente, cuando tropezamos con evidentes e injusticables abusos y atropellos al patrimonio natural o cultural regional, no trepidamos en denunciar enérgicamente los hechos y alertar a la autoridad competente.
Nos ha tocado viajar intensamente en estos meses pasados por la extensa Pampa del Tamarugal, en parte siguiendo el trazado del antiguo e imponente Qhapaqñan o camino del Inca. Es aquí donde hemos detectado, con creciente frecuencia, el daño hecho generalmente por los contratistas de las Compañías Mineras de la región, que todo lo invaden, todo lo pisotean sin el menor cuidado ni respeto por la belleza del desierto ni por sus manifestaciones históricas o culturales. Los geoglifos, las rutas antiguas, las sendas caravaneras o de carretas de la época salitrera - testimonios vivientes de la actividad y comercio del pasado- son masacrados sin piedad. Hemos visto camionetas de la Minera Quebrada Blanca, cerca de Huantacondo pisoteando huellas antiguas y geoglifos. ¿A quién le importa?. Hace algunos años, hermosos geoglifos que se alzaban en una ladera cerca de la localidad de Mamiña, fueron destruidos por la actividad prospectiva minera de la Minera "Cerro Colorado" que alegó "desconocimiento" de su importancia.Se trataba de diseños de gran tamaño, reconocibles hasta por un niño de colegio. ¿Qué castigo recibió la Empresa por este "descuido"?. Ninguno hasta la fecha.
Estimamos que ha llegado el momento en que las propias comunidades aledañas - alertados hoy acerca de su enorme valor estético, patrimonial y turístico- exijan reparación visible y palpable por los atropellos inferidos a su patrimonio cultural local. Esta reparación tiene que ser cuantiosa, por la profundidad del daño y, además, para crear conciencia entre las entidades mineras acerca del respeto que deben tener por la historia, tradiciones y culturas locales. Más aún, sostenemos que debería hacerse en la misma línea patrimonial pisoteada, mediante aportes significativos para la construcción de Museos de Sitio (históricos, etnográficos o arqueológicos) o de áreas protegidas. En otras palabras, a las Empresas o Particulares involucrados directamente en actos de vandalismo cultural, tiene que "dolerles" el haber hecho daño. lo único que realmente le "duele" a una Empresa es un elevado desembolso de dinero. No conocen otro dolor.

Por eso, querido amigo Fernando Echeverría, nuestro Blog se está convirtiendo en una potente "Voz de Alerta eco-antropológica". Y esperamos que no sean estas voces silenciadas o acalladas por mezquinos intereses mineros o industriales que solo parecen buscar un enriquecimiento rápido, a expensas de la cultura histórica, científica o ecológica de una región del país que pretende dar a conocer su historia y tradiciones a sus descendientes. Si hoy no cuidamos con especial esmero nuestra herencia y patrimonio del despojo y destrucción, ¿qué dejaremos en herencia a nuestros descendientes?. Puros gigantescos hoyos mineros, tipo Chuquicamata?. ¿Sólo eso?.

En realidad, sería doloroso que tan solo ésa fuera la herencia dejada a la posteridad por la implacable explotación minera de nuestro Norte Grande por décadas: inmensos y gigantescos cráteres en la tierra. Cráteres estériles, inútiles y, por añadidura, probablemente altamente contaminados.

Dr. Horacio Larrain (Ph.D.)