martes, 9 de diciembre de 2014

Una mirada eco-antropológica a un viaje: de Diego de Almagro al antiguo mineral de Potrerillos.

Un viaje para el recuerdo:  reflexiones eco-antropológicas al pasar.


Fig. 1.  Cartel de recepción a la entrada del "Parque temático": Anuncia nuestro VIIº Encuentro de Historia local. Las fotos del recuerdo del "Pueblo Hundido" de antaño: "sangre, sudor y lágrimas...".

En busca de Diego de Almagro.

En días pasados, hemos viajado a una ignota y  casi desapercibida localidad de la IIIª Región de Chile: el pueblito de Diego de Almagro. Semioculto entre cerros  color amarillento o  gris parduzco, el pueblo -antiguamente llamado "Pueblo Hundido", por  esconderse al fondo de una antigua cuenca- nos sorprende  y embelesa. Aquí vive una laboriosa comunidad  de raigambre minera,  formada por antiguos pirquineros y cateadores de minas y sus descendientes. Su población apenas se alza sobre los  8.500 habitantes.  A pesar de su extrema pequeñez  y enorme alejamiento de las ciudades cercanas (Copiapó dista unos  165 km.; Chañaral, otros tantos), el pueblo -antigua estación de ferrocarril del "Longino" que alcanzaba hasta Iquique.-   muestra hoy una vitalidad  y  un amor por  la cultura que nos toma por sorpresa. Albergaba  esos días  a un grupo de investigadores, venidos de diversos rincones del norte chileno, a presentar sus trabajos sobre historia, arqueología,  geografía, fotografía histórica o iconografía.  ¿Aquí, en medio de un paisaje estéril  y desolado, donde ni siquiera se asoman a husmear los guanacos o zorros del desierto,  interesan vivamente la Historia, la Cultura ?.  Sí, así es, y  tal  novedad nos intriga,  nos  cautiva y nos deja en realidad boquiabiertos.

Una cita con la historia local.

Diego de Almagro, sus amas de casa, sus estudiantes, sus  hombres de manos callosas  y cabellera gris,   escucharán en respetuoso silencio  versadas exposiciones de doctos investigadores. Los visita nada menos que el Premio Nacional de Historia  2014, el sociólogo e historiador de la pampa salitrera Sergio González Miranda para animarles a reescribir la historia regional y local,  aquella que no figura en los Manuales de Historia o de Geografía  ni menos en  las Actas oficiales del Congreso Nacional. Parece un contrasentido, un absurdo: ¿discutir sobre historia o geografía aquí, "en medio de la nada"?. Pues sí,  aquí  en este extremo norte del Chile anterior  a la Guerra del Pacífico, un grupo de soñadores decidió construir un paraíso para la cultura y la investigación. ¿Por qué?  Resulta un hondo misterio para nosotros,  afuerinos, venidos de la costa  y de la  gran ciudad. ¿Cómo y por qué  se decidió construir aquí un "templo" a la cultura y a la investigación donde apenas existen un par de escuelas y un minúsculo Liceo?,  Pues así es, ni más ni menos. Un enigma más  de los muchos que nos plantea este desierto nuestro, ávido de respuestas, mezquino de soluciones.

 
 Fig. 2.  Una colorida  feria en el pueblo. Hoy es día Sábado. No falta el simpático "viejito pascuero". Se acerca la Navidad, ¡qué duda cabe!. La gente se vuelca  a  mirar y elegir los regalos navideños.



Fig. 3.  Concurrida feria  a un costado del Parque Temático: variada  oferta  navideña. El paseo obligado de las mamás con sus hijos pequeños, al parecer, única entretención en este simpático pueblo, alejado del mundo político, el bullicio citadino,  sus afanes y sus intrigas.

El  "Parque Temático" de Diego de Almagro.

Aquí, junto al "Parque temático" de  novedosa y espléndida arquitectura en madera y latón, orgullo de la Región, obra de un dieguino de cepa, don Sergio Miranda, comienza nuestro viaje. Nos dirigimos a Potrerillos, mineral de cobre explotado  desde el año  1920 o poco antes. Hoy yace desierto y semi abandonado. Estamos en una  región esencialmente minera, donde todo nos habla de  minas, pirquines, escorias, cobre o plata; donde  los paisajes multicolores de los cerros   invitan  al fotógrafo o al artista  a buscar una nueva y genuina  inspiración. Aquí, donde el agua es un milagro escaso y la vegetación, un tesoro casi inaccesible; esquivo y receloso.  Excepto cuando tímidos aguaceros  visitan muy de tanto en tanto estas tierras sedientas,  y sus  quebradas hoy  desnudas se cubren de coloridas  flores  y raros insectos caminantes. Esto ocurre cuando el "desierto florido" los visita,  generoso y espléndido.

El álbum de fotos de nuestro viaje.

Las fotos que siguen, tomadas desde el bus que nos transporta,  son testigos de lo afirmado aquí. Subiremos paso a paso  por tortuosas vías, llenas de recovecos y curvas,  hasta casi los  3.000 m de altitud.


 Fig. 4.  El paisaje que circunda el pueblo: en múltiples tonos del café,  el pardo y el gris en amena conjunción. Los  alrededores de  Diego de Almagro lucen así: cerros, rocas, arenas  y mucho, muchísimo  sol.

 Fig.  5.  En el "Parque Temático": la novedosa arquitectura que combina elegantemente maderas y latón. Obra del arquitecto dieguino Sergio Miranda.

 Fig. 6.  Un costado del Parque: entre el verde  y el  variado color de la madera.

 Fig. 7.  Acceso al Salón de Conferencias. Madera y latón alternan  en forma hermanada. Ingeniosa conjunción de materiales salitreros de antiguo cuño.


Fig. 8.  El frontis  y  acceso (Este) del Parque.


Fig. 9.  La roca usada hábilmente como elemento decorativo.


Fig. 10.  Vivo contraste entre rocas, verde (pasto), maderas  y latón café oscuro.  Se logra luminosidad, colorido y  reposada  majestuosidad.

 Fig. 11.   El salón de conferencias con capacidad para unos  80 a 100  espectadores..

 Fig. 12. En viaje hacia  Potrerillos: pampas, cerros desnudos  y diseños labrados por el viento.

Fig. 13.  Estrías del escurrimiento superficial en laderas: rillwash paralelo  producido por lluvias ocasionales.

Fig. 14.   La evolución geológica de estos cerros  delata la actividad de procesos orogénicos  (es decir de formación de las montañas)  de variada índole y hermosa textura. 

Fig. 15. Esta foto corresponde  al lugar llamado Inca de Oro. Aquí existe hoy una planta de energía eléctrica  de paneles fotovoltaicos. Por fortuna, se ha incorporado el árbol (eucaliptus y  palmas) como  adorno en este adusto y enjuto paisaje  minero.

Fig. 16.  Una pequeña planta minera de lixiviación de minerales de cobre.

Fig. 17.  Grandes  conos de deyección  de aspecto triangular caen sobre la  planicie, como  fruto de escurrimientos  antiguos, hoy  ya  relictos.

Fig. 18.   Cerros "dibujados"  por la acción del agua, tal vez hace cientos o miles de años.

Fig. 19. El colorido amarillo-verdoso de la superficie del piso de la quebrada   delata en forma indesmentible  la presencia  antigua  de  lixiviación de minerales hecha mediante el uso del ácido sulfúrico (H2SO4).

Fig. 20. Una pequeña planta lixiviadora de cobre. Hoy ya de para. Observe  el color amarillo-verdoso, fruto del procesamiento de minerales de cobre.

Fig. 21.  Aquí casi no llueve. Muy rara vez  cae algo de agua y  generalmente muy poco...Pero el día que llegue a  llover aquí copiosamente, arrastrará estos  tierras mineralizadas y acidificadas hasta la costa misma de Chañaral. Pero como esto ocurre con suerte una vez cada   50,  80 o 100  años, a nadie parece importarle, menos a estos mineros que se instalan en el fondo de la quebrada, con el riesgo consiguiente.

Fig. 22.  El variado color de la montaña, donde ya  se observa tonos tenues de un verde claro: una de las tantas sales de cobre.
Fig. 23. Una planta de lixiviación  de cobre todavía en actividad ( pequeña minería).

Fig. 24.   Vista fugaz de la planta, al pasar en el bus.

Fig. 25. Las piscinas de lixiviación con uso de ácido sulfúrico. ¿Qué pasaría en caso de una  eventual lluvia copiosa con potente arrastre de cantos rodados y ripios desde las montaña ?.  No se observa la presencia de  defensas de ninguna clase.
Fig. 26. Disfrute  Ud.  el hermoso aspecto variopinto de los cerros:  desde el blanco sucio hasta el negro. Toda una paleta de colores dispuesta aquí por el Creador para nuestro goce estético!.

Fig. 27.  Otras tonalidades de colores.

Fig. 28.  Naturaleza desnuda donde  ni siquiera se observa un arbusto seco.No crece aquí ni una brizna de vegetación, tal es la falta casi absoluta de lluvias en la región.

Fig. 29.  Ripios de arrastre antiguo acumulados  en la base de la quebrada seca, por donde trepa  fatigosamente  el ferrocarril.

Fig. 30. Por fin divisamos al ferrocarril que baja, echando bocanadas de humo,   el mineral en barras desde el mineral de Potrerillos hasta el puerto de Barquito, para su posterior embarque al exterior. Éste baja un par de veces al día,  cargando unos  doce vagones.

Fig. 31.  Por fin vemos un leve y sinuoso curso de agua, que desciende por el medio de la quebrada. Muestra, sin embargo, sendas costras blancas de salinización a sus costados, prueba evidente de la fuerte mineralización de estos terrenos por obra de la minería reciente y el uso desmedido del ácido sulfúrico. Aunque aparentemente fresca y apetitosa, esta agua no es, obviamente, potable. No es recomendable ni siquiera para  lavarse la cara!.

Fig. 32.   Como mi asiento en el bus que nos transportaba  quedaba al lado derecho, esto es, mirando al Norte, todas estas fotos nuestras muestran  aspectos de interés recogidos a lo largo de la pared norte de la quebrada.


Fig. 33.  Los cambios de tonalidad de la superficie de los cerros  nos impresiona fuertemente. Este viaje a Potrerillos es una continua exposición de paisajes  a cuál más sorprendente y bello. Un pintor o un  fotógrafo, aquí podría volverse loco!.

Fig. 34.   Tras casi una hora de recorrido desde Diego, quebrada arriba, por fin divisamos una tímida mancha verde: ¡vegetación, por fin!.  Aparecen aquí las primeras plantas. No las distinguimos todavía bien...Estamos  a unos 1.800 m sobre el nivel del mar y  aparecen tímidamente las pequeñas vertientes naturales.

(Capítulo en construcción; falta  señalar  la aparición de la vegetación algo más arriba  y su descripción....)


Comentario eco-antropológico:

1.   Estamos en el desierto absoluto. Aquí, según se nos informó, cayó este año 2014 solo una pequeña lluvia, incapaz de producir una vegetación significativa.  Este sector corresponde a la parte terminal del gran "Despoblado de Atacama" del que nos hablan los Cronistas con terror al pensar en su cruce.
2. Estamos a unos 80 km  al  Sur  del lugar llamado  Finca de Chañaral, un hermoso oasis del extremo sur del desierto de Atacama, donde se sabe que los Incas tenían  recintos de control del paso de caravanas. En el lugar hay agua de buena calidad, y   arboledas de chañares  y otros arbustos. Un auténtico oasis.
3.  La insuperable belleza escénica de los cerros  que recorremos rumbo a Potrerillos  que hemos mostrado aquí, contrasta lamentablemente con  la contaminación  de los cursos de agua, por obra de la pequeña y gran minería extractiva. El arroyo de agua que hemos visto  circular por el piso de  la quebrada por varios kilómetros, se halla  mineralizado por  efecto directo de la lixiviación de los minerales de cobre, proceso que viene desarrollándose, sin control ni forma de  mitigación  alguna,  durante casi cien años  en esta región.
4. El área que potencialmente podría  de por sí constituir un recurso  turístico importante, por la variedad de los paisajes que ofrece el desierto en su colorido y forma,   se ve hoy  fuertemente alterada por  una minería en  bruto y su impacto visible en el medioambiente, cuyos efectos negativos se observan a cada paso.
5. Creemos, sin embargo, que una  sana política de  recuperación del paisaje natural  y  sus cauces de agua es aún posible para dotar a esta región de  un turismo enfocado hacia  la puesta en valor  de  la naturaleza  y sus rincones más atractivos desde el punto de vista escénico  y fotográfico.
6. En otras palabras, creemos en la posibilidad de establecer, en un futuro no lejano, una coexistencia hermanable entre una minería mucho más respetuosa del medio ambiente y un turismo regional  que sepa valorar  la diversidad cromática  de sus cerros y montañas  y su geología  y estratigrafía multisecular.  Es esto parte de una "dignificación" o -si se prefiere, de una "re-interpretación" del desierto y sus atractivos naturales.  Éstos, son tanto o más importantes que las riquezas mineralógicas en ellos presentes. Porque éstas, se agotarán un día: no lejano; aquéllas, en cambio, son perdurables en el tiempo, en cierto modo, eternas.