sábado, 13 de diciembre de 2014

Potrerillos: triste abandono y muerte lenta de una ciudad minera: ¿Es justo?, ¿es ético?, ¿es aceptable?.

En este capítulo de nuestro Blog, pretendemos analizar  un tema relacionado con la presencia y actividad de grandes minas en nuestro país. ¿Qué ocurre cuando el mineral se agota  o baja considerablemente su ley?. ¿Qué ocurre hoy y qué debería ocurrir en el futuro?.  ¿Qué pasa con sus ciudades-campamentos abandonados?.  O mejor dicho,  ¿qué debería pasar?.

El caso del mineral de Potrerillos.

Potrerillos, ciudad minera enclavada en la precordillera de Copiapó, a casi 2.900 m de altitud. Coordenadas geográficas:  26º 26´03´´ S   y   69º 29´00´´ W.


Fig. 0.  Esta ciudad minera pertenece a  la División Salvador de  CODELCO, Chile. La   vista satelítica que aquí se ofrece,  proviene de  Google Earth. Observe Ud,  las gigantescas dimensiones de la torta de relaves, conocida como El Arenal",  (en color blanquecino, claro), situada directamente  al sur de la ciudad, fuente cierta de contaminación.  Por comodidad y proximidad a la fundición  este botadero de ripios  fue ubicado muy próximo al campamento, como fue habitual en todas las explotaciones mineras de la misma época. Al parecer, había un  total desconocimiento por parte de la población de la toxicidad de estas "arenas", aparentemente  inocuas. La pequeña ciudad, trazada en  manzanas perfectamente rectas, se halla inmediatamente al norte y noreste de la  "torta" de ripios. Como los vientos reinantes  en la zona  soplan predominantemente desde el  sur, es fácil imaginar   cómo el ambiente  debió estar  con frecuencia saturado de polvo en suspensión, polvo sucio, contaminado, por efecto directo de los procesos industriales  que  utilizaban el ácido sulfúrico. La torta de ripios y arenas aquí visible,  presenta una superficie equivalente casi al doble de la pequeña ciudad y su mina adyacente ( situada al Este de la misma).

Un problema  no resuelto en Chile.

Tocamos aquí un  problema candente, quemante, desgraciadamente muy actual en nuestro país: el destino futuro de  los grandes campamentos mineros en Chile. ¿Qué hacer con ellos cuando  terminan su vida útil y se decide su término?. ¿Simplemente  abandonarlos  y dejarlos a  su suerte, tragados por  el paso del tiempo?; ¿Trasladarlos?;  ¿Transformarlos, tal vez,  en un "Museo de la Memoria"?;   ¿Demolerlos desde sus cimientos?; ¿Regalar a sus antiguos habitadores lo  que queda  en pie, para que ellos se  lleven lo que puedan aprovechar   (calaminas, madera, latón, sanitarios, puertas y ventanas, etc.)?.

¿A cuál de estas alternativas ha recurrido hoy  la Empresa? Aparentemente, al menos  por las señales dadas hasta ahora, a la primera alternativa: abandonar la pequeña ciudad a su  triste suerte. ¿Qué podemos pensar  de esta solución?.  Este es  el tema de nuestra meditación de hoy. 

La vida y el  cierre de Potrerillos.

William Braden, compró los derechos de esta mina en el año  1913. Con anterioridad, operaba con el primitivo sistema de pirquines.  Inició sus actividades bajo el nuevo dueño entre  1918-1920.  Operó desde sus inicios con el nombre de la "Andes Copper Mining".  La mina cesó sus actividades  en el año  1959. Solo se mantuvo en operación la fundición que todavía  hoy día opera  con lo extraído del mineral del Salvador, no lejos de aquí. Está  ubicada a los casi 2.900 m de altitud,  en  la precordillera de Atacama,  IIIª Región de Chile. Al cierre, su población se dispersó, emigró a los pueblos y ciudades más cercanas   y solo ha quedado  en actividad  su fundición mantenida por un escaso personal que llega hoy  en buses a sus faenas.  Hoy puede ser visitado por extraños- como en el caso nuestro- , pero con ciertas restricciones  y con permiso especial otorgado por Gerencia. 

En este capítulo, que acompañamos de  recientes fotografías nuestras tomadas in situ,  examinamos el hecho de su desamparo desde el punto de vista de la historia  crítica, de  la eco-antropología, o si se prefiere,  de una ética de base antropológica.   

La pregunta que nos hacemos es la siguiente:

 ¿Es lícito, es legitimo,  dejar en total abandono una ciudad por parte de una empresa minera, una vez que no resulta rentable seguir produciendo el mineral?. ¿Tiene justificación  el destruir -o abandonar a su suerte que es lo mismo- -  sus instalaciones, sus viviendas, sus plazas,  sus  estadios, sus hospitales o teatros, sus escuelas  o liceos, sus iglesias o  su cementerio.?  

¿Son tan solo  campamentos de tránsito?.

¿Son simples "campamentos", esto es, "lugares de paso", como lo afirma  la Empresa  (hoy CODELCO-Chile) y, por tanto desmantelables y desarmables en cualquier momento?.  ¿ O son auténticas ciudades pequeñas que han acumulado mucha  historia humana, actividad  y vida propia  y que, por tanto, merecen sobrevivir?.  El tema  es complejo  y merece un análisis más fino. En otras palabras, ¿las familias que aquí vivieron por al menos dos y hasta tres generaciones,  ¿no tienen derecho alguno a exigir que este lugar se respete y se conserve a perpetuidad?. ¿Su opinión, ¿no cuenta para nada?. Los que aquí murieron y yacen en el camposanto de Potrerillos, ¿no merecen, acaso,  nuestro profundo  respeto y que se conserve su memoria?. Es la gran pregunta  para la cual el Estado chileno de hoy aún no tiene respuesta. Al menos, jurídica y legalmente, ninguna. El tema forma parte del debate.

Delito, hoy por hoy no; irresponsabilidad e inmoralidad, sí.

La empresa que abandona  sus campamentos (tal como ocurriera  antaño con las antiguas Oficinas Salitreras del Norte Grande) no incurre estrictamente en  delito. Porque la Ley nada establece al respecto. El tema no es, por tanto, legal, sino más bien ético, social y moral. Para nosotros, es un tema que ciertamente  atañe a la "responsabilidad social" de la Empresa. A una auténtica responsabilidad social. No a una responsabilidad social que solo contemple (como ocurre hoy) a sus obreros y empleados.  Porque  se trata aquí de   una responsabilidad  (¿o irresponsabilidad?)  frente a la sociedad toda   y, en particular, frente a la sociedad humana de la Región de Atacama donde se inserta el Mineral. El Estado de Chile entregó, para su explotación,(¡no para su destrucción in aeternum!)  un trozo virgen de su territorio patrio. Tiene por tanto pleno derecho a que este trozo de territorio  suyo quede, luego de su explotación, lo más limpio y decente que sea posible; ojalá, inmaculado. Y si la empresa construyó aquí para sus fines  de explotación una  auténtica ciudad,   que ésta preste a futuro alguna utilidad como patrimonio regional y quede - de alguna manera- al servicio de la Región y no se convierta en un horrible lastre, en un estorbo.

Imaginemos cien ciudades abandonadas.

Llevemos, ahora, para aquilatar su fuerza, este argumento nuestro ad absurdum. Este juego mental nuestro nos  ayudará  a comprender las graves dimensiones del problema.  Imaginemos que no hay un campamento-ciudad  (como en el caso presente), sino cien (100) esparcidos en toda la Región. Cien enormes minas. Imaginemos por un instante a estos cien campamentos-ciudades en total abandono y  destrucción, víctimas de un sórdido vandalismo y  brutal  pillaje.¿Qué ocurriría entonces?.  El turismo regional, de inmediato,  "pondría el grito en el cielo" por tal acto de  barbarie: ¡qué duda cabe!.  Ya que cien paisajes geográficos de su Región han quedado no solo afeados y afectados,  sino destruidos para siempre; peor aún, entregados  al vandalismo y al saqueo. Los expertos en patrimonio "pondrían, a no dudarlo,  el grito en el cielo".

Concluyendo de este argumento:

De esta hipotética consideración nuestra (el argumento llevado ad absurdum) brota   clara y evidente, una clarísima  responsabilidad de dichas Empresas mineras, ante la Región y sus habitantes, ante  el futuro de esa región. Pensar lo contrario, significaría que  el único destino probable de  esa región sería llegar a convertirse un día en una gigantesca superficie tapizada de hoyos   y  de   tortas de ripio,  rodeada  de ciudades muertas y desmanteladas.  Ahora bien:  ¿han pensado estas poderosas Empresas  en el futuro de la Región en que se han insertado?   ¿El futuro predecible  de esta región será solo  convertirse en un   basural o vertedero de ciudades desmanteladas, ingentes tortas de ripio, tranques colmatados  y campamentos abandonados?.  ¿Destrucción, desolación y muerte por doquier?.  ¿Así queremos  imaginar  el futuro de Atacama en los siglos  XXII ó XXIII?.  ¿Sería esto coincidente con  el sueño de Atacama para el mañana?. Ciertamente, no lo creemos.

Las fotos son elocuentes.

Las fotos  aquí expuestas son todas nuestras, salvo que se señale expresamente lo contrario. Disponíamos tan solo de poco más de media hora para nuestra visita la  que, en realidad, resultó  ser, muy a pesar nuestro,  " a vuelo de pájaro".  Un día completo habría sido insuficiente para  tomar nota cuidadosa de todo. Por tanto, las reflexiones y tomas fotográficas  aquí ofrecidas, son el fruto de un vistazo rápido, hecho a la carrera.

Contemplemos las fotografías y luego  reflexionemos.

Fig. 1.  El ingreso a la antigua ciudad que en su período de auge  llegó a albergar más de  7.000 personas. Una barrera  impide el paso normal al recinto. Un letrero anuncia  que estamos en  el "Ex Campamento de Potrerillos". La usina aún muestra actividad  (su chimenea humea todavía), pero la ciudad misma, (el "campamento")  está ya muerta y en  decadencia, como veremos.

Fig.  2.  Camiones de alto tonelaje  traen todavía combustible (petróleo) para la fundición  del mineral.


Fig. 3.   Desde el marco de una ventana, captamos rápidamente  esta imagen de una calle.

Fig. 4.  Casas de antiguos funcionarios, en plena decadencia. Ya nadie repara los daños en la verja. Casas amplias y cómodas, de varias habitaciones.

Fig. 4.  Aquí habitó, seguramente,   algún ingeniero de la empresa.

Fig. 5.  Esta casa pudo pertenecer a alguno de los altos jefes del Mineral. Hermosos  pinos (Pinus macrocarpa)  la rodeaban, ofreciendo sombra y grata  presencia.

Fig. 6. Una de las mansiones de mayor tamaño y belleza. Desde el interior al l pórtico de entrada.

Fig. 7. Un ejemplar del  pino macrocarpa, otrora majestuoso,  que aquí vivió por unos  50-60 años a lo menos  y yace hoy seco y  muerto, por falta de riego. Se alzaba a un costado  de la escala de ingreso a esta propiedad, tal vez  la más importante del mineral (¿era tal vez la casa del gerente general?).  Aún se yergue altivo como estampa de un pasado glorioso.

Fig. 8. Cierre perimetral  en torno a otra mansión del mineral. Hacia el costado izquierdo, tronco y ramaje de un pino ya caido por efecto de algún ventarrón.

Fig. 9.  La misma mansión vista desde su frente, esto es desde el poniente. Observe  los muros bajos, construidos de bloquetas hechas de escorias del mineral prensadas. Artificio notable que permitió acceder a un excelente material constructivo. Fue de amplio uso en este mineral.
                                             .
Fig. 10.  Una pequeña plaza, mirador espléndido hacia el poniente, esto es hacia el valle  por donde hemos ascendido. Se sitúa a pocos metros de la mansión recién descrita. La vista es espléndida.  De los numerosos pinos que  la sombreaban, solo uno,  moribundo, da aún escasas señales de vida. Los demás, son ya solo esqueletos que el viento pronto  derribará.

Fig. 12.  El único sobreviviente aquí: un Pinus macrocarpa que ha perdido su forma enhiesta y erguida, original.

 Fig. 13. Vista desde esta plazuela directamente hacia el Sur, hacia el llamado "Arenal", gigantesco cerro blanco  formado por las depositación  de escorias y ripios  a lo largo de muchos decenios. El lugar  era frecuentado como sitio preferido de juegos por los niños de los mineros, ignorantes de su alta toxicidad   (información dada en el lugar por una de nuestros acompañantes, una antigua pobladora de Potrerillos).

Fig. 14.  Una plaza de juegos para niños  de la  "alta sociedad"  minera, es decir  para hijos de  los jefes, todos norteamericanos en sus  orígenes.  A ésta, no tenían acceso los hijos de los obreros.

 Fig. 14.  Junto a una casa, aún  resiste  un árbol de molle   (Schinus molle) que se niega a morir.


Fig. 15.   Un  árbol , una variedad de aromo, rebosa de flores amarillas. Tal vez una mano amiga  le echa aún agua de tanto en tanto.

Fig. 16.   Otra vivienda.

Fig. 17.  Oficinas administrativas. El enlucido de los muros empieza ya a descascararse y caer.

Fig. 18.  La fundición aún en plena actividad. Es el único signo de  vida que muestra el mineral, ya abandonado. ¿Por cuánto tiempo aún?. No lo sabemos.

Fig. 19.  El campamento americano.

Fig. 20.  La fundición del mineral.

Fig. 22. La iglesia católica.  Ya no se escuchan sus campanas  ni  sus fieles a acuden a la misa dominical.

Fig.  23.   El  grupo de visitantes posa ante la cámara del recuerdo... ¿De cuántos matrimonios, bautizos o primeras comuniones habrá  sido testigo este hermoso  templo, hoy desierto y cerrado para siempre?. ¡Cómo desearían tener este templo en sus plazas  tantos pueblos del desierto!.


Fig. 24.   Vista hacia el costado poniente del templo.

Fig. 25.  El torreón del templo. Sus campanas ya no repiquetean para anunciar algún duelo...


Fig. 26.  Vista del costado oriente del mismo.  Impresionan las  dimensiones  de esta iglesia, con capacidad para centenares de fieles. Indicio  innegable  del tamaño de la población  a la que servía antaño.

Fig. 27. Vista general al antiguo campamento minero de Potrerillos.  Hoy solo camiones  y camionetas  se ven circular por sus calles desiertas. Los obreros, sus familias  ya no  habitan el lugar  y sus niños ya  no corretean por sus calles y plazas.

Bibliografía recomendada:  

Sobre la historia temprana de este Mineral consulte el interesante trabajo de Angela Vergara Marshall    en  la revista Historia  (Santiago), Pontificia Universidad Católica de Chile,  vol .34,  Año 2001 con el título de ""Norteamericanos en el Mineral de Potrerillos".  versión On-line ISSN 0717-7194  http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942001003400007 .


El trabajo está basado en un valioso documento de la época (1918), conservado en Montana USA.

Reflexiones eco-antropológicas.


1.  Por la calidad  de la construcción  y  el  número y diversidad de las viviendas, oficinas y edificios, parece evidente que sus constructores pensaron en una larga existencia, no en un mero campamento de tránsito, de breve duración.

2.  Todos los servicios básicos: educación, comercio, salud, vida religiosa  y  muerte,  fueron contemplados aquí. Es decir,  éste fue un lugar de vida para todos sus habitantes, no un mero "campamento" de paso.

3.  Tres generaciones de  mineros laboraron aquí.  Una de las señoras que nos acompañaban el día de la visita me decía que su abuelo y su padre  aquí trabajaron durante toda su vida. Su existencia transcurrió aquí y  sus ojos se llenaban de lágrimas  recordando el pasado  y viendo el abandono presente. Las primeras labores se iniciaron aquí el año 1919. Es decir hace casi un siglo y muy pocos años después del inicio de actividad del mineral de cobre de Chuquicamata. (IIª Región de Chile), el más grande del país.

4.  Cabe preguntarse  sobre  la legitimidad de un abandono total y definitivo por parte de la Empresa.  ¿Es justo, es ético, es moral  hacerlo?.  El argumento que se suele esgrimir de que esta Región, al igual que la de Antofagasta es  una región  "de vocación minera" y que, por tanto,  todo en ellas es transitorio, perecible,  de corto tiempo, o desarmable,  tal como puede serlo cualquier vivienda de madera, es un argumento a nuestro juicio equívoco y falaz.

5.  ¿Por qué ?.  Porque esta actividad minera  involucra la participación directa de muchas vidas humanas, familias humanas  que aquí crearon historia  patria e historia familiar. Es decir, no se trata tan solo de un problema meramente económico: "se cierra la mina por no ser ahora ya rentable". La ocupación de este espacio, por casi cien años, fue creando insensiblemente  "historia". No solo se transformó una superficie del territorio patrio, dejando hoyos y perforaciones por todas partes, sino atrajo numerosa población humana  a la que se le ofreció aquí  una  vida más digna. Y la gente llegó, de todos lados. Y se asentó aquí,  creándose lazos indelebles con este paisaje, con este lugar, con este entorno desértico. Y se creó historia familiar e historia regional. En una palabra, cambió  aquí radicalmente, en unos pocos años,  el destino futuro  de este trozo de territorio patrio.  De ser un cerro  aislado y solitario rico en mineral de cobre, ha pasado a ser un lugar histórico de primera importancia para esta Región de Atacama.

6.  Aquí hay historia, mucha historia. No sólo una historia referida a nombres de  gerentes o ingenieros que aquí laboraron; no solo historia de cifras de producción de cobre, plata  y oro; no sólo  una historia de cifras de ganancias; tampoco solo una  historia de accidentes o catástrofes; no solo historia de logros y hallazgos o invenciones. También aquí se hilvanó  una riquísima  "historia" de numerosas historias humanas. Los historiadores nos hablan mucho hoy de la importancia de las historias locales, indispensables para poder construir, con más exactitud  en el futuro, una historia general de la Región o del país.  Pues bien, aquí, en Potrerillos se creó una potente historia local de casi cien años, sobre la base de centenares de pequeñas historia de vida. Y esa historia local de Potrerillos, tejida de múltiples vidas,  no debe morir.

7. Por eso abogamos  aquí porque las grandes Compañías Mineras  apliquen, en estos casos,   un verdadero  y más amplio  concepto de "responsabilidad social de la Empresa", y lo pongan en  práctica  frente a toda la sociedad de la Región donde  trabajan; frente a a la sociedad  de Atacama de hoy  y  del mañana. Porque la Región de Atacama   tiene pleno derecho a soñar en un futuro mejor.  No un futuro lleno de hoyos y de  botaderos de basura  y ripios tóxicos. Tenemos la sensación de que no existe aún  en la clase empresarial minera una conciencia formada  al respecto. Al menos no se observa esta actitud  en sus decisiones,  en sus Informativos, Circulares  y Propaganda. ¡Ojalá nos equivoquemos!.

8. Por todo lo dicho,  adquiere pleno sentido  la preservación de estos lugares como  portadores de historia  patria  (no solo de riqueza transitoria). Por ello  la Minera "El Teniente" (en  Sewell,   VIª Región de Chile en la cordillera  de Rancagua)  ha preservado y mantenido intacto su campamento, el que es visitado por turistas y antiguos pobladores y sus familias. Hoy ese antiguo campamento es un lugar turístico de enorme importancia para su Región.  ¿Por qué?. Porque  tiene una poderosa historia.

9.Exactamente lo mismo ha ocurrido en el Mineral de cobre de Chuquicamata (IIª Región de Chile), cuyo centro cívico e histórico y su cementerio local han sido  conservados y mantenidos intactos por exigencia de su población minera que así lo ha querido. Este ejemplo ha sido elocuente  y, a la vez, aleccionador para nosotros. El traslado de toda la población  obrera de Chuquicamata a Calama efectuado a partir del año 2004 no significó, afortunadamente,  la destrucción total  y definitiva de la ciudad de Chuquicamata. Se cometió errores, a nuestro juicio, como la  penosa  y dolorosa sepultación del antiguo hospital, orgullo de la región, bajo  una montaña de ripios. Pero la sensatez y la consulta  hecha a especialistas  arquitectos y antropólogos, sugirió la conservación para la posteridad  de parte significativa del centro histórico del Mineral, así como de  partes representativas de la antigua población. Hoy se muestra esta sección de Chuquicamata a todos los visitantes que,  al conocerla, se pueden formar una idea cabal  y exacta de cómo operó este mineral y  cómo eran sus instalaciones.

10. Estas soluciones, inteligentes, son fruto maduro de un auténtico respeto por  la historia local, de respeto a la tradición de una determinada Región. Es lo que esperamos ocurra  también en Potrerillos, hoy a punto de sucumbir ante  los estragos del clima y del  vandalismo que ya han dejado sus huellas.  Ojalá que la empresa, dueña actual del mineral (CODELCO),  que pertenece al Estado de Chile ( y, por lo tanto,  a todos los chilenos) , entienda la importancia que posee este lugar para trazar la historia de esta IIIª Región de Chile y  convierta a esta ciudadela  en un hermoso lugar  turístico para esta Región del país. Ojalá así ocurra. Tal destino debe ser definido y acordado por el Estado de Chile y sus instituciones culturales antes de que la creciente destrucción lo haga más difícil o imposible. Para nosotros, tal proceder  sería  fruto obvio de una "responsabilidad social  empresarial" inteligente y bien entendida.

11. En el año  2012, CODELCO invirtió U.S. $155.000.000  en  mejorar las instalaciones de su fundición. ¿Ha pensado CODELCO en invertir algo siquiera  en  mejorar su  bastante deteriorada imagen ante la sociedad actual y ante  la historia?. ¿En  invertir unas migajas en  mantener  la cultura  regional y  local  en el caso histórico de Potrerillos, pensando en el futuro?.  ¿Es mucho pedir?.

12.  Copio de Wikipedia  (Internet), a la letra, en su referencia  a "Potrerillos":

 "Actualmente Potrerillos, sin tener la suerte de restauración como sucede en otros campamentos mineros tales como Sewell y el casco histórico de Chuquicamata, se encuentra a la deriva y al abandono. Esta situación hace recordar a lo que sucede con las antiguas salitreras del Norte Grande de Chile que se encuentran a merced del olvido, la propia sequedad del desierto y a la destrucción y saqueo".  

Coincidimos  plenamente  con la apreciación  del  redactor del artículo de  Wikipedia. 

              Potrerillos, Región Atacama (Chile)
Fig. 28. Excelente foto tomada de Internet (W.Griem,  1990). Perspectiva tomada de Sur a Norte desde  la gigantesca torta de ripios.

¿Por qué esta mirada nuestra es propia de  una  auténtica  eco-antropología?.

La eco-antropología,  en nuestra perspectiva,  enfoca el quehacer y actividad humanas  en su relación íntima con su ambiente natural (el oikos del hombre) .  Y esto en cualquier época de la historia: pasada, presente y futura. Porque en nuestra perspectiva ecológica,  este enfoque no solo debe mirar hacia el pasado arqueológico: también pone sus ojos en el futuro de una determinada región, pueblo, o ciudad. La arqueología -lo sabemos bien- estudia el pasado y sus culturas, a través de los restos dejados por el hombre. Mientras que   las culturas humanas del presente son analizadas por la antropología social o cultural o por la sociología,  desde perspectivas algo diferentes.

¿Mero futurizar o  más bien prever el futuro?. El dilema que enfrentamos.

Pero el impacto que  el medio  ambiente  crea en las culturas humanas, o los impactos que el hombre, depredador por excelencia del medio que habita,  opera sobre la naturaleza que le rodea, su "territorio", son estudiados a nuestro entender por la eco-antropología. Por tanto, la eco-antropología tanto  puede mirar hacia el pasado, como hacia el presente o aún hacia el futuro.Y, en este caso, el artículo que aquí presentamos se inserta en esta tercera perspectiva: una mirada crítica hacia un probable futuro próximo. ¿Qué podría pasar en este caso?. Nos preguntamos. Y creemos tener pleno derecho a ponernos en esta perspectiva, si queremos  lo mejor para esta Región de Atacama. Esto no es  "futurizar"  como una forma cómoda y entretenida  de hacer ciencia-ficción;  no,  es ponernos ante una inminente y dolorosa realidad que por desgracia ya golpea nuestras puertas. Creemos que esta actitud nuestra es propia de una responsabilidad  geográfica, de  una verdadera "ética geográfica",  disciplina que está aún por nacer, o quizá ya esté en pañales...






























7 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicitaciones. un siempre agradecido de mi potrerillos. muchos lindos recuerdos de mis amigos y de todo. gracias. Wilde maury m.

Potrerillos Amigos Siempre. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Potrerillos Amigos Siempre dijo...

Potrerillos Amigos Siempre agradece este artículos y la realidad fotográfica del estado de nuestro amado Potrerillos. Nosotros tenemos muy claro que las prioridades de Chile no son los patrimonios mineros, cualquier patrimonio mal entendido que afecte a los proyectos y promulgación de leyes por parte del estado. Esta en nosotros ir en defensa de nuestra historia, denunciando y haciendo campañas para ser escuchados, vistos es la única forma para marcar precedentes del valor de la Historia de Chile y Minera.

Anónimo dijo...

Hola buenas tardes
Yo pase parte de mi niñez en proterillos y me gustaria muchisimo poder hacer un tour con mi familia para que conozcan el lugar donde habite por algunos años

Atte.
Marcelo Vidal
marcelo.vidal@desarrollodeideas.cl

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Marcelo: el objetivo de nuestro capitulo relativo a Potrerillos hoy día, en vías de rápida destrucción, tiene por objeto crear conciencia en la comunidad y en la Región acerca de la responsabilidad que cabe a las grandes empresas mineras, máxime si son del Estado de Chile, en el resguardo, protección y difusión de este patrimonio. Tres o cuatro generaciones de hombres y mujeres laboraron allí y yacen olvidados en su cementerio. Esto conforma un trozo de historia regional y local; historia viva y palpitante que no debe perecer. Hágalo saber Ud. a sus hijos cuando regresen a visitar las antiguas faenas o población. Potrerillos no debe morir. De personas como Ud. depende que ello no ocurra.

Anónimo dijo...

Hola quisiera saber si existe algun tipo de comite o comunidad que busca la proteccion de Potrerillos como patrimonio.
Se alguien sabe de algo, se lo agradeceria mucho.
Saludos

Francisca Schmidt dijo...

Hola, estudio arquitectura y estoy haciendo mi proyecto de título en relación a este tema. Me gusto mucho su columna y me encantaría poder conversar con usted acerca de lo que sabe y me puede contar sobre la importancia de la conservación de estos pueblos. Si me puede dar su mail para contarle más respecto a mi proyecto se lo agradecería, sino mi mail es: fca.schmidt@gmail.com

Muchas gracias,
Francisca Schmidt