sábado, 16 de agosto de 2014

Pinturas rupestres del sitio Tambillo (Este de Pica): ¿Quiénes, por qué y para qué las dibujaron precisamente aquí?.




Fig. 1. Gran corral, casi intacto, ubicado en el piso de la quebrada aprovechando una  pequeña terraza fluvial. Los paneles con figuras  se encuentran  a pocos metros hacia el Este   (izquierda).

 El paisaje circundante  y las fuerzas"  de la Naturaleza.

En el capítulo anterior, hemos analizado el sitio  arqueológico de Tambillo desde el ángulo de la geomorfología y las  ciencias naturales  (Botánica y Zoología).  Es decir, quisimos  interiorizarnos primero acerca del paisaje  y características del  escenario que encierra  y circunda  estas manifestaciones rupestres. 

Hemos insinuado que el hombre primitivo, sometido  a las fuerzas  de la Naturaleza  cuyos efectos veía  y sufría  todos los días (lluvia, granizadas, aluviones, rayos y truenos, temblores y terremotos)   procuraba aplacar y propiciar a  los "dueños" de estas fuerzas superiores mediante la realización de ritos en lugares específicos.  Somos de opinión de que  los sitios de petroglifos, pinturas rupestres o paneles de geoglifos, fueron los sitios de preferencia elegidos por ellos para realizar sus actos cúlticos o rituales para aplacar o mantener propicias a sus deidades, favoreciendo así  a los caminantes  y viajeros en sus trayectos. 

Una cita de Polo de Ondegardo nos sitúa en el contexto ritual preciso.

Vamos a relacionar nuestra reflexión y el material fotográfico de las pinturas rupestres del sitio de Tambillo, con  un notable texto, a nuestro juicio  muy ilustrativo en este tema. Pertenece  al cronista y jurista español  Juan Polo de Ondegardo y Zárate   (1516? - 1575)   y aparece su obra: "Instrución [sic!]  contra las Ceremonias y Ritos que usan los indios conforme al tiempo de su infidelidad", (escrito ca. 1559).  Fue publicado en la Colección de Libros y Documentos  referentes a la Historia del Perú, 1916, Tomo III,  pp. 143, Lima, Imprenta y Librería Sanmartí . El Virrey del Perú había  confiado a este afamado jurisconsulto que estudiara a fondo el tema de la religión indígena para poder  aportar argumentos sólidos y de primera mano para uso de los sacerdotes,  con motivo de la celebración de los primeros Concilios Limenses. Estos Concilios locales  tenían por función examinar la forma como se realizaba la cristianización  de los indios y entregar herramientas claras a los sacerdotes y confesores para la lucha  contra la idolatría.  Al inicio mismo del Capitulo I de esta Instrucción, se lee  esta frase lapidaria que nos parece  muy ilustrativa para nuestro propósito y  que creemos viene  a explicar, al menos en parte,  el uso de estos lugares "sagrados" para ellos:

"Común  es casi a todos los indios adorar Huacas, Idolos, Quebradas, Peñas o Piedras Grandes, Cerros, Cumbres de montes, Manantiales, Fuentes y , finalmente, cualquier cosa de naturaleza que parezca notable y diferenciada de las demás". (Polo de Ondegardo, 1916, Tomo III, cap. I, Nº 4;  énfasis nuestro).

Las pistas que nos arroja este texto.

De un somero análisis de este texto,  que data de  aproximadamente el año 1560, podemos concluir que  los antiguos andinos creían  percibir,  en estos lugares, ciertas "presencias"  sobrenaturales  a las cuales reverenciaban. Tal vez por eso  mismo,  se sienten llamados a dibujar allí a aquellos seres  que consideran sus "protectores" .  En expresión de  un  dirigente lirimeño, entrevistado por nosotros hace muchos años, don Víctor Ticuna, esos lugares  eran considerados por ellos como  "fuertes" , es decir, estaban premunidos de  fuerzas  especiales. Esta  forma de  reverencia a dichos lugares, es para el español Polo de Ondegardo, una muestra de "adoración", y más concretamente,  de "idolatría".  Y como tal,  había de ser extirpada. Como para la pastoral propia de esos siglos  tales diseños y figuras eran consideradas "obras del demonio", había que borrarlas y/o hacerlas desaparecer. Frecuentemente,  se aconsejaba  poner allí donde hubo un santuario u adoratorio, una cruz cristiana, a la que   (o los que)  se seguía reverenciando. Es el origen de no pocos "Calvarios" de la zona andina.

Investigaciones previas.

Este valioso sitio de arte rupestre es bien conocido de los arqueólogos locales. Se sabía de su existencia desde hace mucho tiempo en Pica, pero no se había  hecho un detallado estudio del mismo. Recientemente, ha sido analizado este sitio y sus pinturas en el contexto de  la presencia inca en Tarapacá a través de las manifestaciones rupestres por el arqueólogo del Museo de Arte Precolombino  José Berenguer Rodríguez en un voluminoso y  bien documentado artículo:   "Uncus ajedrezados en el arte rupestre del sur del Tawantinsuyu.  ¿La estrecha camiseta  de la nueva servidumbre?", en volumen  titulado Las Tierras Altas del Área Centro Sur  entre los 1.000 y  1.600 d.C".  San Salvador de Jujuy, Jujuy, República Argentina,  2013: 311-352.  El trabajo arroja UNA  potente luz sobre  el control inca en Tarapacá y sobre  las vías incaicas  en la región. Recomendamos vivamente su lectura. Por desgracia, no se encuentra  -que sepamos- en la Web y es preciso acceder a éste en bibliotecas especializadas.  Estros "Uncus", o camisetas decoradas en forma que semeja  un tablero de ajedrez, ha quedado ilustrados en la obra de Guamán Poma de Ayala y corresponden a un  tocado particular de  los señores o capitanes.  Para José Berenguer, representarían tal vez el paso de alguno de los monarcas  Incas por el lugar.  Y este diseño, por lo tanto, sería típicamente incaico.

Antes de descender al fondo de la quebrada.

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 Fig. 2.  El investigador  y  experto en el arte rupestre indígena,  Luis Briones Morales, de bastón, observa  fragmentos de cerámica indígena  en el piso de un  corral  que se halla en la parte superior, antes de descender a la quebrada de  Quisma en nuestro viaje del día  28/07/2014
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Fig. 3.  El amplio corral aquí mostrado se alza  en una pequeña terraza fluvial, al costado sur de la quebrada y a  muy  corta distancia  de las rocas con pinturas rupestres. Su presencia  estaría comprobando el   encierre de animales durante la noche, antes de reemprender el viaje.  En este punto, donde la vegetación es casi inexistente,  solo era posible mantener pequeños  rebaños o tropillas  pastando en las cercanías  en años particularmente lluviosos. Por tal motivo, sospechamos que este corral servía, más bien,  para el encierro de animales en tránsito por la antigua rutas al altiplano.

Fig. 4.  Uno de los bloques  importantes dotados de pinturas rupestres.

Fig. 5.   Diseño  en la pared rocosa de  un curioso diseño , aparentemente de un textil,  (¿túnica?), con empleo de  pinturas con colores  rojo sangre, negro,  y rojo amarillento en un mismo diseño.  A su lado  izquierdo, se  muestran dos pequeñas  figuras estilizadas, aparentemente humanas,  en un tono  de rojo más fuerte. Con mucha sabiduría, los antiguos  dibujaban estas figuras  en las partes sombreadas de la roca, donde  prácticamente nunca llega directamente el sol para evitar su desaparición. Gracias a esa precaución, tales pinturas han llegado casi incólumes  hasta nuestro días.  (Vea  mayor detalle en foto  siguiente).



Fig. 6.   Se tiene la sospecha  de que este tejido formaría  parte de una túnica o camiseta  Uncu)  usada por los  [¿capitanes?] Incas. El cronista indio Guamán Poma de Ayala, entre sus  numerosos dibujos, muestra túnicas semejantes  y las dibuja como parte del atuendo militar  de los conquistadores incas. Bien podría expresar este diseño  la toma de posesión y  control absoluto de esta ruta por parte del Inca y sus capitanes. Nuevamente nos sorprende en el diseño  el uso de variados colores de pintura  en un solo dibujo. 

Fig. 7.  En la   parte superior izquierda, es dable observar  varias líneas  verticales   paralelas  ( 11 ó 12) en tres colores distintos: negro, rojo y verde. ¿Mero ensayo de dibujo?.  ¿Alguna cuenta?.

Fig. 8.  Un acercamiento  (o zoom)  a las mismas escenas,  revela , en el extremo izquierdo, la presencia de  una o dos figuras humanas y varias pequeñas figuras de animales. En la parte media, arriba,  líneas y trazos aisados  hechos  en colores rojo sangre, café  y verde (¿ensayo  del pincel?).


Fig. 9.  Sobre  el color de fondo natural de la roca oxidada (tonos beige y amarillo-rojizo), se distinguen, al centro de esta figura, unos personajes  dibujados en color rojo. También  se distinguen, debajo de las anteriores,  pequeñas figuras de animales dibujadas en rojo y en  blanco. 

Fig. 10. Algo más arriba de  la parte central,  se puede distinguir bastante bien  un personaje  de túnica, delineado su contorno  en color rojo,   con los brazos abiertos  y dos pies, pocos centímetros arriba de unas líneas  en zigzag dibujadas en color verde claro  y rojo.

Fig. 11.  Características y coloración de la roca donde se ha dibujado la reproducción de  un tejido  a colores    con diseño ajedrezado.

Fig. 12. Líneas  rectas y curvas en varios colores:  rojo, café oscuro, blanco. ¿Qué querrán representar?.

Fig. 13.  Un acercamiento  a los diseños  que ya vimos en la Foto  Nº  8.  Aparentemente,  se trataría de una escena de caza en el centro de la escena:  se ve a un hombre junto a un   animal que parece tener  largas  astas (¿tal vez un huemul?). Se ve en forma difusa a otros animales, en distintas posiciones. 

Fig.  14. Entre las grietas  superior  e inferior  de la roca (parte media de la foto),  se puede ver un pequeño friso  mostrando  una secuencia de unos  4 a 6 llamos  (reconocibles por sus largos cuellos).


Fig. 15.  Nos hemos preguntado más de una vez  si, tal vez, la presencia de muchísimos diseños naturales formados  por los distintas coloraciones del fondo de la superficie (como aquí se puede apreciar), haya gatillado inicialmente la factura de diseños  más específicos. Tal vez  creyeron ver en  ellos figuras determinadas entre estos diseños imprecisos, de carácter natural, propios de la diversa coloración de la roca. 


Fig. 16.  No nos  es difícil  hoy día creer ver o imaginar distintas  figuras en esta superficie repleta de "formas" abigarradas  y curiosas. Es probable que, bajo la influencia de alguna substancia  alucinógena, o a la luz cambiante de una fogata  el antiguo habitante  que aquí pasó o pernoctó, viera   aquí  "presencias" sobrenaturales. ¿Constituyó esto un incentivo natural  para dibujar más nítidamente los contornos de sus seres míticos?. Tal vez. 

Fig. 17.  Aquí estamos ante una evidente superposición de figuras.  Primero se dibujó esta serie de líneas paralelas  verticales, que parecerían  representar  un  tipo de qhipu  hecho de cuerdas  (dispositivo de cálculo de los antiguos peruanos).  Posteriormente,   se dibujó   encima  (al lado derecho de la foto),  el diseño muy perfecto  de un personaje estilizado  de manos extendidas y  pies abiertos. (más notorio en foto 31).  Éste  está  muy finamente  delineado  en rojo y su cuerpo,  de color más claro,  fue al parecer producto de un raspado suave, mediante el cual se desprendió la pátina color rojo sangre, natural de la superficie de la roca.


                                       
Fig. 18. Otra parte del panel que muestra  a un extraño personaje pintado de color rojo  (lado izquierdo) con las manos levantadas en señal de súplica  (?). Sobre su cabeza, una larga línea,  tal vez  representación de un sombrero puntiagudo (?).   A la derecha de la foto,  el personaje con túnica  o coraza  (?) de diseño ajedrezado (Compare con foto 19).


Fig. 19.  Hemos hecho un zoom especial a este personaje  enigmático, de rostro, manos y piernas color rojo sangre, y cuya túnica, como si se tratara de una  coraza, muestra  un diseño de tablero de ajedrez, muy notable. Especialmente  llamativo es el uso del color verde claro en este diseño.Este personaje, de sombrero peculiar  dotado de plumas y  coraza ajedrezada, es, sin duda, el diseño más interesante  en este sitio de Tambillo. Se utilizó, como  tapiz de fondo de la pintura,  un área patinada  particularmente  oscura (café-rojizo).


Fig. 20. Aquí se alcanza a percibir con dificultad  uno o dos (?)  diseños de llama o alpaca, en color verde tenue  (parte media, baja).


Fig. 21.  El arqueólogo y artista  Luis Briones  nos señala la existencia de otro panel  donde según los  arrieros lugareños   estaría  representado un "diablo".


Fig. 22.  El mismo bloque de rocas  visto  desde  más cerca. Al observar detenidamente  este bloque y  la riqueza cromática natural de sus  formas,  uno puede entender más fácilmente  cómo los antiguos llegaron a  "ver" allí diversas   figuras  y a diseñar, en esa tela de fondo,  a sus "seres míticos"   más preciados, sus "protectores".

Fig. 23.  Extrañas cavidades  o taffonis  presentes en la roca.  Ya hemos explicado  antes  el origen de estas oquedades, que son producto de la acción incesante del viento y/o la humedad que va desprendiendo  las partes más blandas o frágiles de la roca cristalina, conservando sus partes  duras suavizadas y patinadas.

Fig. 24.  Increíble variedad de tonos de colores que adquiere aquí   la meteorización de la roca.  En realidad, no resulta para nada descabellado imaginar en este contexto figuras y formas  de "seres"  míticos.



                                    
Fig.  25.  Aquí se distinguen mejor  las  llamitas en fila  (parte media). La misma imagen que la Fig. 14. Inmediatamente debajo de las llamitas pintadas en color rojo sangre, se observa una curiosa corrida de diseños  en color gris, que semeja, curiosamente, un texto escrito en un alfabeto extraño.

Fig. 26.  En el piso de la estrecha  quebrada  se ha formado una verdadera  piscina natural   que cuando llueve  conserva el agua por varios meses, convirtiéndose así en un valioso reservorio natural de agua. Las figuras rupestres que  se halla aquí junto, tal vez tengan algo que ver con el culto al agua, en opinión de  mi amigo Luis Briones. Este "pozo" natural, como puede observarse,  se halla hoy parcialmente relleno de arena arrastrada por los aluviones. Tal como lo comentara  aquí el citado arqueólogo, sería  de enorme interés limpiarlo y dejar al descubierto su  enorme  volumen.  Esta quebrada y sus manifestaciones rupestres y sus atractivos cambios cromáticos,  encierra un enorme atractivo turístico aún intocado. El escenario natural aquí es realmente imponente  y pocas veces visto.

Fig. 27.   Luis Briones  sentado,  contemplando  uno de los  friso rocosos con  figuras.


Fig. 28. Aproximadamente a unos  2-3 km al Weste  del sitio arqueológico con pinturas rupestres, al medio del llano se alza una apacheta, al costado de la antigua ruta tropera y como parte integrante  de ésta.


Fig. 29.  La apacheta  se ha sido formando lentamente y creciendo  a través de los siglos   por la acumulación de pequeñas piedras  aportadas por cada viajero, como ofrenda a pachamama y para pedir éxito en el viaje emprendido..

Fig. 30. La misma apacheta,  vista de más cerca.  Está formada por decenas de miles de piedras pequeñas, cada una de las cuales  fue parte de un rito del caminante, en realidad, una oración, un ruego o un acto de agradecimiento por el viaje en curso..

Fig. 31.  En este conjunto se puede  ver los diferentes motivos, analizados uno a uno en las fotos precedentes.  El personaje de túnica o coraza  ajedrezada está al extremo derecho de esta fotografía.


Fig.  32. Posible diseño de un qhipu o ramal de cuerdas para llevar una contabilidad . Compare con foto Nº  16.
Fig. 33. Otra sección de uno de los paneles. Constate  el empleo de cuatro o tal vez cinco  colores  (verde claro, café, rojo sangre y  blanco). Estos trazos  darían  la impresión de meros "ensayos" del pincel, practicados por el artista antes de iniciar un dibujo propiamente tal.  En realidad,  no sabemos qué puedan o quieran  representar.


Fig. 34.  Figuras enigmáticas. La de la derecha, parecería  retratar a una llamita en posición de alimentarse (Para observarla, hacer girar la figura en el sentido de las manecillas del reloj).  Pero la posición en que se muestran aquí , es la correcta en terreno.


Nuestra reflexión eco-antropológica.

1.  Los diseños se hallan  en varios lugares  de bloques rocosos, muy cercanos entre sí,    separados  por una distancia no mayor de  100-150  metros,en los bloques  del fondo de la quebrada.  En su  inmensa mayoría,  han sido pintados a lo largo del costado sur de la misma en profundos taffonis  como cavernas. Tal vez porque aquí había más profundidad y sombra en las cavernas naturales donde quedaron dibujadas para siempre (taffonis) protegidos del sol.

2.  Por lo general, todas las figuras son de pequeño tamaño. No hay prácticamente ninguna  que exceda los    30-40 cm de longitud. 

3. El material colorante (pintura),  tal vez fue obtenido aquí mismo, moliendo la pátina  roja o cremosa y adicionando grasa animal  y algún fijador. Los colores claros (que se acercan al blanco)  tal vez son fruto de un leve  raspado, sacando la delgada película de la pátina rojiza  superficial.  Hay que examinar cada caso  in situ.  Tal vez sea también pintura sobrepuesta.

4.  Abundan   (hay decenas y decenas)  las figuras notablemente  pequeñas, de menos de  2 pulgadas de largo. Lo que nos sugiere que fueron dibujadas para ser vistas  y veneradas de muy cerca (todo lo contrario de lo que ocurre con los geoglifos!).

5.  Existe notoria superposición de figuras en varios casos, lo que prueba un  largo uso del lugar en el tiempo.  También  diseños  hechos en varias posiciones diferentes de la vertical. Tratándose de una ruta muy frecuentada  hacia y desde el altiplano tarapaqueño, esto no debe sorprendernos.

6. El corral anexo a los sitios de pinturas  obviamente jugó un papel importante: era el lugar para encerrar los animales de carga, durante la pernoctación  en el lugar.

7- Hay algunas oquedades que ofrecen un buen tamaño para  cobijar a algunas personas  durante la noche. Tal vez por eso no se halla  aquí recintos o refugios  propiamente tales  de construcción humana ( tambillos).

8. Como muy bien lo ha planteado Juan Van Kessel en un conocido artículo,  estas figuras representadas aquí adquieren  el rol de imágenes votivas, al estilo de los ex-votos  que, como tácitas oraciones,  hasta hoy se exponen  (o dejan)  en los santuarios católicos u ermitas, "agradeciendo el favor recibido", o "solicitando  un favor específico": salud, buen  viaje, éxito en la misión, buena cacería, buen retorno, etc.  (Vea Van Kessel:  "La pictografía rupestre como imagen votiva (Un intento de interpretación antropológica)",  en Homenaje al Dr. Gustavo le Paige, Universidad del Norte,  Antofagasta  1976: 227-244).

¿Se trata de "imágenes" votivas  o ex-votos"?. Copio aquí una de las conclusiones de  Van Kessel, al finalizar su valioso estudio:

"Se trata de imágenes pre-figurativas,  que en su contexto ritual "imitan la finalidad", expresando en forma plástica un voto para la feliz realización de lo representado. Las imágenes votivas son una oración cristalizada hecha materia y presentada a la divinidad, una materia que -por razón de su capacidad espiritual  y su natural participación cósmica íntima-  fue hecha representante activo  y portavoz del suplicante. Este le entregó una vida y una  voz propia (su forma significatoria) al grabar, pintar o modelarla ritualmente. La súplica, materializada con un máximo de plasticidad y expresividad, es auto-efectiva, duradera y de mayor eficiencia que la fugaz oración verbal. como tal, las figuras votivas son también una anticipación simbólica de la realidad, una "pre-realización" (Van Kessel, 1976: 236, énfasis nuestro).


Adhiero al pensamiento de Van Kessel  pues responde de lleno  a la mentalidad andina  y a su posición animista frente a los fenómenos de la naturaleza.  Pero algunos diseños, como los personajes con atuendo militar, parecen tener un sentido  diferente:  el control y dominio inca en la ruta.

En un próximo capítulo, ya en preparación, seguiremos tratando de profundizar en este  rico pero complejísimo tema que para  los tarapaqueños adquiere  un inmenso valor, no solo como posible sitio de atracción turística, (muy propio de nuestra mentalidad economicista actual)  sino, mucho más, como un sólido  aporte a la comprensión de la espiritualidad andina visible en nuestra zona a través de múltiples manifestaciones.





ativo del cronista   y legista Polo de Ondegardo, escrito hacia   1570: