lunes, 2 de enero de 2012

La revista "Norte Grande" de la Universidad Católica de Chile conmemora aparición de su Número 50 (1974-2011).

Fig. 1 Indice del Número 1 de la revista "Norte Grande" (Marzo 1974). Nótese el esfuerzo por lograr la interdisciplinariedad, enfoque que se buscó desde el principio. Tópicos en Geografía, Antropología, Historia y Geología aparecen desde el primer Número de la Revista.

Fig. 2. Portada del Número Uno de la Revista "Norte Grande". Para esta Portada, se solicitó al arquitecto antofagastino Carlos Contreras Alvarez un dibujo especial que sirviera de telón de fondo. Representa éste el poblado-santuario de Cultane, en el altiplano de Tarapacá donde la comunidad de pastores de Lirima celebra sus festividades. La portada misma, mantenida en los primeros números de la Revista, ya afirmaba su carácter de nortina y andina.

Fig. 3. Palabras de presentación de la Revista. Firman Hugo Bodini Cruz Carrera, geógrafo y Horacio Larrain Barros, Antropólogo.

Fig. 4. Indice de artículos publicados en el Número Uno de la Revista. Obsérvese la búsqueda explicita de trabajos de índole geográfica, geológica, etnohistórica, histórica y de antropología social.

Fig. 5. Presentación del Número 50 (Diciembre 2011) de la Revista, escrita por la geógrafa del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Pilar Cereceda Troncoso. Pilar Cereceda, actualmente Directora del "Centro del Desierto de Atacama" de esta Universidad, actuó desde los inicios de la revista, cual novel geógrafa, como activísimo miembro del Departamento de Geografía de Chile y Secretaria de Actas del "Taller del Norte Grande", del mismo Instituto.


Fig. 6. Indice de artículos del Número 50 de la Revista, consagrada a estudios del desierto y semidesierto (Diciembre 2011). Tal como en el Número Uno del año 1974, en ésta se buscó deliberadamente la interdisciplinariedad, con la presentación de artículos de distintas especialidades como Geografía, Etnohistoria, Historia, Arqueología y Ciencias Naturales (Botánica). Esta postura esencialmente interdisciplinaria, es la única posible cuando se pretende comprender y profundizar en el tema del desierto como centro de actividad humana, y así lo comprendieron los Editores. Los Editores del Número Uno, en Marzo del año 1974, hace casi 38 años- ya lo habían intuido y comprendido, ante la ingente tarea de aportar variados elementos de juicio para estudiar, con base científica, las posibilidades de desarrollo de las regiones desérticas del Norte Grande de Chile..


Texto de nuestra alocución.

A continuación, presentamos el texto completo de nuestra reciente alocución con motivo del Acto oficial de lanzamiento del Número 50 de la Revista de Geografía "Norte Grande" , realizado en el Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad de Chile (Campus San Joaquín) , el día 30 de diciembre del año 2011.


Queridos colegas, alumnos y amigos todos:


Una ocasión memorable nos reúne hoy en la presentación en sociedad del número quincuagésimo de la “Revista de Geografía Norte Grande”, del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Pocas son en nuestra patria las publicaciones que alcanzan este número, signo inequívoco de vigencia, vitalidad y pujanza.


Agradezco a las autoridades del Instituto la ocasión para hablar en este evento, para nosotros, los gestores de esta epopeya, lleno de añoranzas y recuerdos. El que os habla, primer Director de esta Revista, es uno de los sobrevivientes de esta gesta que fuera obra de todo un equipo humano inspirado en un mismo ideal.


En marzo del año 1974 – hace casi 38 años - el Instituto de Geografía de la UC daba inicio a su revista, la misma que hoy continúa con la entrega de su número 50. La revista quiso tomar su nombre del “Taller del Norte Grande”, creado por un grupo de geógrafos en 1971, y dirigido por el entonces director del Instituto, profesor Hugo Bodini Cruz-Carrera.


Antes de entrar en materia, me permito recordar los nombres de los grandes ausentes, autores o colaboradores de esos primeros años. Entre ellos quisiera recordar a los colegas Joaquín Sánchez, Wolfgang Weischet, Roland Paskoff, Armando de Ramón, Hans Niemeyer, María Angélica Apey y el historiador del Norte don Oscar Bermúdez. También recordamos con particular afecto a los pioneros que aún nos acompañan en las tareas y actividades del presente.


¿Cuál fue el objetivo inicial de esta revista? Lo expresábamos claramente en la editorial de la Revista Nº 1 y eran los propios del “Taller del Norte Grande” que le diera origen:

a) Recopilar, analizar y difundir materiales de estudio que sirvan para interpretar la vida de las comunidades antiguas y modernas;


b) Ofrecer a las entidades estatales una base documental seria para proyectos de desarrollo.


En forma más concreta, se señalaba entonces como objetivos específicos:


1. estudiar desde un punto de vista interdisciplinario las condiciones de habitabilidad de la Pampa del Tamarugal, procurando entender los procesos históricos y físicos detectables en el paisaje desde el arribo de los colonizadores o aún antes;

2. además, llegar a entender el rol de esta Pampa y sus asentamientos, en la compleja red de interacciones entre las aldeas de la cordillera, la Depresión Intermedia y la franja costera;

3. ofrecer a los esfuerzos por convertir a la Provincia de Tarapacá en una dinámica región geográfica, capaz de configurar un modelo propio de desarrollo regional.


En síntesis, la Revista, fruto maduro de muchos estudios, quiso ser una expresión tangible del interés sólidamente fundado para enfrentar el desarrollo de la Región con el aporte de una vigorosa Geografía secundada y apoyada por varias otras disciplinas, sobre todo por la Historia y la Antropología.


Los primeros siete números procuraron ser fieles a este mensaje: constituir un fuerte apoyo académico al conocimiento de la macro-región del Norte Grande chileno, para así cimentar su desarrollo futuro.


Los cambios profundos que a partir de 1973 se siguieron en la política nacional y, por sobre todo, la reestructuración universitaria realizada por el Régimen Militar desde fines de 1974, obligaron al Instituto de Geografía a modificar el enfoque de la Revista. Surgen a partir de entonces las universidades regionales como nuevos ejes de apoyo a los Planes de Desarrollo. Ya no serán como antaño las universidades de la capital las que señalarán los rumbos, las prioridades o las proyecciones del Desarrollo Regional. Y muy pronto, éstas crearán sus propias revistas especializadas.


“Norte Grande” pasará, pues, a llamarse “Revista de Geografía del Norte Grande”, adquiriendo ahora una nueva fisonomía de carácter francamente nacional. Se pierde en parte el enfoque fuertemente interdisciplinario que inicialmente se le diera, pero se gana en profundidad académica, en un amplio contexto geográfico, con la aplicación de novísimas tecnologías de la investigación geográfica.


La Revista hoy día, sin renunciar por cierto a sus orígenes históricos, se ha constituido a nivel nacional en uno de los referentes más valiosos y prestigiados para el estudio de las más diversas problemáticas geográficas a nivel nacional. A partir del año 2009 con su Nº 42, ostenta el título de Revista ISI, (hoy Thompson Reuter), a la par de las revistas más importantes del mundo en su especialidad.


Como primer Director y Editor de esta querida Revista deseo expresar mi profunda alegría al poder estar presente en este día de gloria: la presentación del Nº Especial Nº 50 de la Revista, dedicado al estudio interdisciplinario de los ecosistemas del desierto, amplia comarca del país que abarca desde la frontera con el Perú hasta la IV Región, inclusive.


A los actuales directivos de la Revista deseamos pleno éxito en su labor e instamos a las nuevas generaciones de investigadores a buscar con ahinco las respuestas a los problemas que generan los nuevos y difíciles desafíos nacionales, mediante un estudio profundo y acucioso de las fuentes del pasado y sus respuestas, y un examen profundo de las potencialidades de nuestros ecosistemas nacionales.


Gracias, finalmente, por esta gentil invitación, por este maravilloso Acto conmemorativo y por su infinita paciencia en escucharme."


Dr. Horacio Larrain (Ph.D.)

Arqueólogo y Antropólogo Cultural.


Comentario final.


Nos asombra y a la vez nos regocija leer hoy lo que escribiéramos en nuestros años mozos sobre los objetivos de esta revista que audazmente por entonces veía la luz. Tales reflexiones eran un fruto maduro de la alianza estratégica e indisoluble entre la Historia, la Geografía, la Antropología y la Arqueología, en nuestros propios estudios universitarios. Porque hoy día todavía es tema de franca discusión la forma cómo las ciencias humanas y las ciencias de la tierra deben aliarse para dar respuesta común a los grandes desafíos que la actividad industrial humana desenfrenada y sus desechos tóxicos ha desencadenado en el planeta.


Hoy, cuando los problemas ambientales y el inmisericorde cambio climático global nos acecha, nos abruma, y nos hace palidecer, como en las películas de ciencia-ficción, parece más necesario que nunca aunar fuerzas y energías para convencer a los políticos sobre la necesidad de realizar a la brevedad, cambios profundos y radicales a nivel mundial. La reciente conferencia en Durban, Sudáfrica (diciembre 2011), sobre el Cambio Climático y sus consecuencias, nos ha dejado mucha desilusión y muy mal sabor de boca. No se observa todavía una férrea capacidad de reacción mundial al respecto. Los países mas contaminantes -los más poderosos del planeta- no toman aún conciencia de la gravedad del problema. En lugar de enfrentar valientemente el problema, adoptan la cómoda actitud de la avestruz: esconder la cabeza e ignorar el problema. Muy pronto la naturaleza les pasará la cuenta: tal vez ya se las está pasando...!


A LA VERDAD, NO SABEMOS QUÉ NOS ESPERA PARA EL FUTURO PRÓXIMO, ESTO ES PARA LOS PRÓXIMOS 20 AÑOS, SI NO SE ADOPTAN CAMBIOS RADICALES.


No quisiéramos ser "profetas de desgracias", como en la tragedia griega. Pero el panorama mundial se ve demasiado negro. Y los "intereses creados" por defender la proliferación incontenible de la contaminación por CO2 y otros elementos tóxicos, so pretexto de "desarrollo" y "progreso", demasiado fuertes. Tal vez la "ola de indignados" que incontenible hoy recorre el planeta sea una nueva forma de la "voz de Dios" (vox populi, vox Dei) que nos liberará de la catástrofe ad portas.

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