sábado, 29 de noviembre de 2008

La descripción del Partido deTarapacá de don Antonio de O´ Brien : Clima y Vegetación costera

Primera hoja de la Descripción del Partido de Tarapacá, de don Antonio de O´Brien

Dedicatoria y Rúbrica de don Antonio O´Brien, al inicio del Documento que contiene la descripción del Partido de Tarapacá y Puerto de Yqueyque. (Dice textualmente: "Excelentísimo Señor con el más profundo respeto y veneración queda a los pies de Vuestra Excelencia su más rendido criado Antonio O´- Brien).

Después de una extensa y detallada descripción del Mineral de Huantajaya, de sus vetas y panizos, tanto en el cerro de San Simón como en el San Agustín, y de un relato circunstanciado de los diferentes mineros que allí laboraron desde los inicios del siglo XVIII, Antonio de O´Brien dedica unos párrafos significativos al clima allí reinante. Su descripción precisa y muy acotada hace indispensable un análisis especial, desde el ángulo eco-cultural, propio de este Blog.

Para nosotros, estudiosos de las neblinas costeras y oasis de niebla, estos párrafos revisten un muy particular interés. He aquí su texto:

" 38...... El temperamento de este Zerro de San Agustín de Guantajaya es mui benigno y sano, es seco y cálido en el Verano húmedo y frío en el Invierno, aunque llueve muy poco, pero las nieblas y brumasones [sic!] de la Costa (que aquí llaman camanchacas) que son casi continuas particularmente las noches y mañanas del Invierno humedecen bastante la superficie de la tierra. El frío no es mucho, y el calor es llevadero por las Virasones de la Mar".

Analicemos prolija pero brevemente este texto, precioso para nosotros.

Características climáticas del área sujeta al regimen de nieblas.

a) distingue muy exactamente O´Brien las dos estaciones del año, el verano y el invierno, con climas muy diferentes: "seco y cálido el verano", "húmedo y frío el invierno". Lo que distingue de inmediato este clima, del propio del interior, caliente y siempre seco.

b) Se señala que llueve muy poco en la región;

c) sin embargo, las neblinas son casi continuas, especialmente en las noches y en las mañanas;

d) Estas neblinas localmente se conocen como "camanchacas". Este dato es de especial interés, pues es muy importante saber y destacar en qué lugares de la costa norte fue usado este término en tiempos antiguos. Un día habría que trazar, con apoyo etnohistórico, desde el sur peruano hasta el norte de Chile, el segmento de franja costanera dónde con certeza fue usado tempranamente este nombre, al parecer, estrictamente asociado al habitat costero de los antiguos pobladores "changos".

e) Estas camanchacas humedecen "bastante" la superficie de la tierra; y , sin embargo, como dice a continuación el mismo texto, "la aridez de la tierra es grande; y aún con estas casi continuas humedades, no se cría Yerba alguna, ni otra planta...". Es decir, el cronista se sorprende de que a pesar de la gran cantidad de humedad allí reinante por muchos meses- de la que obviamente fue testigo presencial en sus visitas al mineral de Huantajaya- , no alcanza ésta a producir vegetación propiamente tal. En el apartado que sigue, analizaremos sin embargo, más especialmente el tema de la vegetación observada por el cartógrafo en este segmento costero del desierto de Atacama.

f) Estas neblinas se producen, al decir de O´Brien, " particularmente [durante] las noches y mañanas del invierno". Lo que es efectivo. Según nuestra experiencia en el sitio del oasis de niebla de Alto Patache, a unos 70 km en línea recta hacia el Sur, Invierno y Primavera son los dos períodos de máxima condensación de la niebla y, por ende, de mayor captación [humedecimiento del suelo].

g) Distingue entre "nieblas" y "brumasones". Sospechamos que bajo el primer epíteto quiere significar O´Brien las nieblas densas, mojadoras, arrastradas por vientos intensos del Sur o Suroeste, que condensan abundante humedad sobre el terreno, mientras que, en el segundo caso, las brumasones" serían neblinas o brumas poco densas, más estáticas, y consecuentemente bastante más "secas".

Estas últimas las hemos observado depositadas muy cerca de tierra, casi estáticas, cubriendo llanuras o pampas interiores, por lo general en horas muy tempranas de la mañana.

La escasa vegetación existente

a) Por una parte se indica en este texto que aquí, en el área del Mineral de Huantajaya, "no se cría yerba alguna". Pero, pocos reglones más abajo, parece contradecirse al indicar que existen algunas excepciones. ¿De qué se trata?. Veamos el texto alusivo.

"Y aunque con estas casi continuas humedades no se cría Yerba alguna, ni otra planta que las que llaman cardones, solo se ve en el Inbierno en las Cabezas de los Zerros por la parte que mira al Sur y al Oeste, una especie de Verdina que se cría en las Piedras que crece hasta dos Dedos de alto y en mui raro Zerro distante de este Mineral se suele criar una especie de paja delgada y corta, que llaman Pajonal, pero es tan poca que de nada sirve" [subrayado nuestro].

b) La excepción, según O´Brien, la representan tres curiosas "plantas":

-- la primera, son los "Cardones". Aunque no se detiene a explicar qué son y qué aspecto tienen estos "Cardones"(como lo hace Gerónimo de Bibar en su Crónica del año 1558) , sabemos hoy muy bien a qué se refiere el cartógrafo O´Brien. Este mismo nombre ha llegado hasta nosotros, y se sigue usando hoy día en nuestra costa árida aplicada una especie de cactácea columnar, cuyo nombre científico es Eulychnia iquiquensis Schumann, (descrita por Julius Heinrich Karl Schumann (1810 -1868). También se les conoce localmente con el nombre de "copaos", denominación que más bien se aplica a su fruto, que es bastante ácido, pero comestible. Los antiguos indígenas subían a los cerros para cosecharlos, en la temporada del verano.

-) la segunda, es lo que llama "una especie de verdina que se cría en las Piedras". Para nosotros, que nos hemos pasado meses y años trabajando en el área de las neblinas, estudiando en detalle su ecosistema vegetal y animal, esta "verdina" no puede ser otra cosa sino líquenes de las más variadas especies. La sugerencia a su color verdoso ["verdina"] y a su habitat preciso ["se cría entre las piedras"], apunta claramente a las dos grandes divisiones botánicas de los líquenes, aquellos que se adhieren, en forma de costras diminutas y coloreadas diversamente, a la superficie de las rocas o terrones expuestas al aire [líquenes crustosos], y aquellas que adquieren un cierto aspecto arborescente [líquenes fruticosos] y que pueden o no adherirse a las piedras circundantes y aún asentarse directamente sobre arenas. Estos últimos, de colores verdosos o parduzcos, forman colonias muy numerosas sobre los suelos humedecidos casi perpetuamente, y pueden medir hasta 4-6 cm de alto. En invierno, bajo el efecto humificador de la niebla, los paisajes de laderas y cerros adquieren tonos verdosos o parduzcos, muy característicos,
que destacan sobre el color normal mucho más de las arenas.

c) Investigaciones muy recientes realizadas por liquenólogos en el sitio del oasis de niebla de Alto Patache, (65 km al Sur de Iquique) invitados por el "Centro del Desierto de Atacama" de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CDA), han señalado a la fecha la existencia de más de un centenar de especies, entre las cuales hay una, extremadamente escasa y rara, incluso considerada extinta, la que merece una especial protección. Se trata de la especie Santessonia cervicornis Follmann, encontrada por el Dr. Gerhard Follmann en las alturas de Cerro Moreno y bautizada por él.

d) La tercera planta que aquí se describe es "una especie de paja, delgada y corta, que llaman pajonal". A primera vista, podría creerse se trate de formaciones de alguna gramínea, como es el caso del ichu o paja brava [también conocido más a Sur como coirón] y común en la altiplanicie andina. Porque, en efecto, este ichu (Stipa ichu) se da en muy pequeñas cantidades y en ejemplares muy aislados, en sectores especialmente húmedos, en varios oasis del sur de Iquique. Lo hemos constatado en Alto Patache y Alto Chipana, y especialmente en el oasis de Punta de Lobos. Pero la descripción y el nombre local entregado aquí: "pajonal", nos está indicando claramente que O´Brien se refiere aquì a la presencia de "tillandsiales" o densos conjuntos de la bromeliácea Tillandsia landbecki Phil. En efecto, la Tillandsia se asemeja vagamente al pastizal o pajonal. Pero para el experto, se trata de algo totalmente diferente. La Tillandsia forma, en las proximidades de las Minas de Huantajaya, algo tierra adentro, enormes mantos de guirnaldas, que son observables en las partes altas de los cerros, alimentadas durante meses, por las frecuentes neblinas que vienen del Pacífico. A estas formaciones alude O´Brien, sin género de duda. Y en algunos antiguos mapas de la zona, ciertas alturas de los cerros donde prosperan, reciben la denominación explícita de "pajonales". Estos "pajonales", pues no son propiamente "paja" sino una bromelia, planta epífita carente de raíces, que da una pequeñísima flor color canela. Sospechamos que el ganado de camélidos americanos (guanacos o llamas) pudo alimentarse de este "pajonal", a flta de mejor alimento. Porque en tal caso, su utilidad para el viajero que los atravesaba rumbo a la costa, con recuas de mulas o llamas, era por demás evidente. Si así fuera -como creemos- no se justificaría ciertamente la frase lapidaria de O´Brien: " es tan poca que de nada sirve".

Más bien, esta frase nos estaría señalando que O´Brien no conoció ni visitó personalmente los extensos campos de tillandsias, que cubren cientos de hectáreas y que se encuentran en las proximidades del Cerro Guanaco y Cerro Oyarbide, unos 20-25 km. al sur de Huantajaya, en plenos cerros de la cordillera de la costa. Y es obvio que no los conoció, pues allí no había, por entonces, explotaciones mineras al estilo de Huantajaya o Santa Rosa. Tampoco los describe el viajero y científico Charles Darwin, quien pasa, sin embargo, muy cerca de ellos, a lomo de mula, rumbo a la salitrera "La Noria, en Julio de 1835. De haber ambos conocido y visitado esa zona alguna vez , y sabiendo de su especial esmero en describir objetivamente el paisaje circundante , sin duda alguna lo hubieran advertido y destacado con fidelidad en su relato.