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miércoles, 26 de febrero de 2014

¿¿Existe algún signo de vida en el desierto más extremo de la tierra?: enigmáticas manifestaciones de vida animal en el desierto de Tarapacá.


                               
Fig.1.  Un solitario huevo de ave  en medio de la inmensidad del desierto, e intacto. ¿Algo raro, verdad?. ¿Qué ave se atrevió a poner aquí?. Lo halló nuestro colega y amigo  Luis Briones Morales, investigador piqueño,  parte de nuestro equipo de investigación del Qhapaqñan. (31 Enero 2014; foto H. Larrain ). La presencia de este solitario huevo, "puesto" en medio de la inmensidad del desierto, es motivo de esta nuestra reflexión de hoy. (Escala gráfica de 20 cm de longitud).

En medio de la desolación y  esterilidad total.

En el desarrollo del Proyecto de la Universidad Arturo Prat  sobre el "Camino del Inca" o Qhapaqñan por la depresión intermedia o pampa del Tamarugal, en los años 2013 y 2014,  nos hemos topado con signos de vida animal en los sitios más inhóspitos imaginables. En pleno desierto,  en el que solo arenas,  pedruzcos o limos finos son visibles a simple vista, y hasta donde la vista se pierde en la remota lejanía, hemos tropezado con sorpresas que  nos han hecho reflexionar sobre la insospechada capacidad de la vida para sobreponerse a los sitios más extremos, donde no existe ni agua, ni vegetación de ninguna clase,  un calor diurno casi insoportable  y temperaturas  que pueden descender  bajo cero grados centígrados durante la noche. Desierto implacable que el geógrafo alemán Wolfgang Weischet bautizó acertadamente como "el desierto más extremo de  la tierra". (Weischet, 1966, 1975). 

Signos de vida vegetal y animal  en zona de desembocadura de quebradas.

No es sorpresa, por cierto, alguna hallar signos de vida vegetal y animal  en el área misma de la desembocadura de las quebradas  tarapaqueñas, aún las más secas y estériles, como Quipisca, a pesar de que allí no llueve prácticamente nunca.  Los Tambos, Maní, Sipuca, Piscala y otras quebradas más pequeñas,  innominadas,  alcanzan  la depresión intermedia inmediatamente al Norte del río Loa,  donde los aluviones,  de tarde en tarde, bajan por las quebradas, en los meses de Enero, Febrero o Marzo, inundando a veces extensos sectores de la pampa. Algunos más potentes, llegan a alcanzar y aún sobrepasar la ruta Panamericana  Norte-Sur o Ruta 5, formando enormes charcos o lagunas someras, que perduran por espacio de muchos meses. Obviamente estas aguas impetuosas arrastran hasta el desierto  diversas formas de vida: troncos, rizomas, tubérculos,  raíces, semillas variadas; pero también insectos, pequeños mamíferos (ratones) y hasta  arañas y escorpiones.   Así, puede llegar a desarrollarse, en cauces habitualmente secos, en pleno desierto,  una vida vegetal efímera, que logra perdurar por algunos meses y aún años,  como lo hemos observado personalmente  en la desembocadura de la quebrada de Quisma  en 2012 y 2013. (Vea el capítulo de nuestro Blog titulado: "Una nueva visita a la pampa anegada por el aluvión de Marzo 2012: floración tardía y vida animal", editado el 31 de Agosto del año 2012).

La sorpresa auténtica  es hallar signos inequívocos de vida actual  en áreas de desierto pleno, muy alejadas de estos episodios  esporádicos de aguas altiplánicas, portadores de vida efímera,   que cada cierto número de años, inundan  algunos sectores (siempre los mismos),   de la inmensidad de la  Pampa del Tamarugal.

La vida se concentra allí donde hay vegetación.

Tampoco es sorpresa hallar dichos signos de vida  en sitios donde  el tamarugo, (Prosopis tamarugo, Phil) desde tiempos inmemoriales,  se ha asentado en la pampa, constituyendo  bosquetes o grupos aislados de ejemplares que disfrutan del agua subterránea, o freática,  a poca profundidad, en sitios de antiguos salares y lagos del Pleistoceno final u Holoceno. Porque asociada al tamarugo existe una variada  gama de especies animales (roedores pequeños, insectos, arácnidos, escorpiónidos etc.)  que utilizan el tronco, la corteza, las ramas o las flores del tamarugo para  nutrirse y realizar allí su ciclo vital. Así, hemos constatado también  la presencia de ejemplares de mariposas  de la familia Lycaenidae,  (Lepidoptera), o especies de avispas (Hymenoptera, Vespidae)  rondando sus flores,  o Coleoptera, de varias familias y  especies   (Tenebrionidae, Ptinidae),   en torno a sus troncos, cortezas, hojas secas  o semillas caídas.  Cada especie arbórea o arbustiva  nativa (es el caso del tamarugo, el algarrobo, la retamilla o la sorona)  suele tener sus huéspedes habituales que conviven  (en una especie de peculiar simbiosis) con el árbol o arbusto. Convivencia  o simbiosis [etimológicamente es lo mismo] que  se ha dado allí desde hace  muchos milenios o tal vez decenas de milenios, a partir del momento en que se secaron definitivamente  los lagos pleistocénicos, hace unos  9.000 o  10.000 años atrás, a lo menos.

La gran sorpresa es hallar signos de vida animal donde hoy no hay absolutamente nada, en muchisimos kilómetros a la redonda donde,  hasta donde se extiende la vista, sólo es posible avizorar  inacabables llanuras de arena y piedra de antiquísimo origen volcánico, en cambiantes tonos de grises,  pardos o amarillos. Ni siquiera antiguos cursos de agua. ¿Qué hace la vida animal en tales lugares, y cómo llegó hasta allí?.  Sobre  este tema  quisiéramos reflexionar hoy, con ejemplos concretos.

"Desierto"  significa yermo, desamparado,  abandonado.

Aportaremos aquí fotos y datos precisos de los hallazgos que nos han parecido algo muy fuera de lo común que nos permiten  pensar que, después de todo, el desierto no es tan "desierto" como lo creímos en un principio.  La voz  castellana  "desierto", viene directamente de latín "desertus" (desertus-a-um),  participio del verbo deserere,   que significa  "abandonado, yermo, desamparado, destituido de vida".  Pero cuando en medio de este "desamparo" hallamos signos de vida, de inmediato se nos viene a la mente  la inagotable capacidad de la vida para poblar todos los ambientes, aún los más inhóspitos e inaccesibles.

Fig. 2.  En medio de la nada,  aparece  este montículo aislado, irguiéndose unos  3 metros por sobre el suelo de la pampa, notablemente plano, de los alrededores. Parecería ser un cerrillo natural, pero no lo es. Ha sido  formado por las arenas caminantes y el follaje descompuesto de un antiguo tamarugo que aquí  se irguió un día, hace  tal vez unos 150-200 años atrás, hasta que fue talado  y convertido en carbón por leñadores de la época del salitre. ¿Cuántos siglos alcanzó a vivir, como para formar  tan enorme volumen de  suelo a su alrededor?. Tal vez 200; tal vez 300 años.   Tal vez mucho más. Pero, ¿cómo  sabemos  que aquí hubo in illo tempore  un árbol gigantesco?.  Las figuras siguientes,  3 y 4 nos dan la inmediata respuesta.  (Foto H. Larrain).


Fig. 3.   Trozos de  tronco de tamarugo a medio quemar   y fragmentos de  carbón de esta misma leña.. (Foto H. Larrain  Escala de 20 cm.). 

Fig. 4.  Trozos pequeños de leña a medio carbonizar.  Aquí, a un costado  del montículo, vimos  un área  de tierra gredosa, cocida y calcinada, color rojizo. Signo inequívoco de que aquí mismo los leñadores y carboneros  instalaron un horno para hacer carbón, codiciado producto que vendían a buen precio en las Oficinas salitreras  de los alrededores. En este período salitrero, la casi totalidad de los árboles de tamarugo que otrora  poblaban la pampa,  fue convertido en carbón para alimentar  los insaciables calderos  de las oficinas de Paradas, y, posteriormente, de  las Oficinas que funcionaban con el sistema Shanks.  (Foto H. Larrain).


La presencia de aves.


Cuando caminábamos en pos de las huellas del Inca, en medio de la sequedad y soledad  infinita, de pronto surge esta sorpresa:  a solo unos metros de la huella tropera, Luis Briones descubre este huevo  intacto.  Nuestra sorpresa fue grande.


Fig. 5.  El huevo estaba ya empollado.  Enteramente reseco, el embrión  estaba suelto en su interior. ¿De qué avecita pudo ser?. ¿Qué hacía esta ave en este lugar inhóspito y siniestro?.Nos vino la curiosidad por averiguarlo.  El huevo medía  6,16 cm de largo  por 4,186 cm de ancho máximo  En un primer instante, pensamos en la posibilidad de que fuera un huevo de la gaviota "garuma" (Larus modestus Tschudi)), ave que  tiene sus  colonias de nidificación en el desierto interior, tal como lo comprobó ya  en  el año 1919,  el ornitólogo norteamericano  J. B. Goodall cerca de la Oficina Salitrera "Centro Lagunas", en el desierto de Tarapacá. ( Vea la obra:  Las  Aves de Chile, su conocimiento y sus costumbres, de  J. B. Goodall y  y R. A. Philippi B.,  Tomo II, 1951:  268-270).  Allí relata su autor el hallazgo de una colonia de garumas,  entre los cerros.  Esta especie de gaviota es la única en el mundo que  nidifica en el desierto interior, a veces hasta más de 100 km de la costa,  en lugar de hacerlo en  la costa como todas sus  congéneres.   (Foto H. Larrain; Escala de foto:   20 cm.)

Los "garumales".

De la existencia de estos "garumales", en el corazón del desierto, a veces  a más de  120-130 km tierra adentro, nos  hablan ya las crónicas salitreras. En efecto, bien sabían los obreros salitreros de Tarapacá y Antofagasta acerca de la extraña costumbre de esta gaviota  de nidificar en pleno desierto, en lugares solitarios y pedregosos. Allí acudían a recoger sus huevos, por centenas, para venderlos a buen precio en las Oficinas.. Personalmente, tuve ocasión de acompañar en Noviembre del año  1986  al ornitólogo  Carlos Guillermo Guerra,  científico de la Universidad de Antofagasta,  a los altos de Gatico, donde hallamos  una colonia nidificando con numerosos polluelos y huevos. ¡Un  espectáculo impresionante!. A nuestra llegada, hacia las  18.00 hrs. el ruido de los adultos alertando sobre nuestra presencia intrusa, era ensordecedor. Había centenares de aves adultas que recién habían regresado desde el mar, con su buche lleno,  trayendo alimento fresco  a sus polluelos.

Las dudas.  ¿Qué especie depositó este huevo aquí?.

Nuestro huevo  se ve hoy de un color blanco muy puro, con pequeñas manchas o pintas de un color gris (¿o tal vez café, muy desteñido?) muy borrosas, que se agolpan hacia el extremo más aguzado del huevo.  Además, la garuma  busca como sitio de nidificación  lugares donde haya piedras de buen porte, (de  10 a 30 cm de dm) y ojalá de color oscuro, para que  la piedra al calentarse con los rayos del sol durante todo el día,  ayude a empollar el huevo durante las horas cálidas del día, en ausencia del ave.  El lugar de este hallazgo no cumplía en absoluto con este requisito; allí solo había una pampa de arena infinita y guijarros o pedruzcos de  muy escaso tamaño, inútiles para el efecto buscado. Tampoco se veía allí las características señas de su abundante deposición (manchas blancas) sobre el terreno, inconfundibles. Tales señas de deposiciones blancas hemos visto en abundancia, en zonas de paso del  ave tierra adentro, procedente de la playa,  en época de postura. Pero este verdadero "corredor de paso" del ave en procura de sus nidos  tierra adentro, lo vimos  a corta distancia al N del río  Loa. Aquí, en cambio, estábamos bastante más al Norte, a unos 20-30  km al N del Loa.  Así que, con tales premisas in mente, descartamos en un principio esta hipótesis. Inquietos e insatisfechos, sin embargo, quisimos exponer esta situación  a nuestro amigo y biólogo de Antofagasta, el Dr. Roberto Aguilar P.,  estudioso de esta gaviota del desierto.

Su respuesta es de gran interés. Héla aquí:

"En relación al huevo: mi primera impresión al ver la foto, es que la imagen se aproxima más a un huevo de gaviota garuma,  el cual esta decolorado por acción de la radiación solar pero es posible distinguir las manchas oscuras (café?) y  las medidas del huevo se ajustan a los rangos que nosotros hemos medido para los huevos de garuma. Refuerza mi impresión el hecho de que cerca de Quillagua,  hay un sitio de nidificación de esta especie. Yo estuve por esa zona el año pasado y encontramos evidencias del paso de éstas, pero no encontramos su sitio de nidificación. En mis recorridos por el desierto, varias veces hemos encontrado huevos abandonados en lugares apartados de los sitios de nidificación y en algunas oportunidades, éstos estaban al lado de rocas, lo cual derechamente nos indicaba que no eran nidos;  probablemente el viento los había arrastrado a ese lugar.  Usted indica en su blog, que donde encontraron el huevo, no parecía ser un nidal de garuma, pero la verdad es que nosotros hemos observados un par de veces nidos aislados, en lugares muy diferentes a los tradicionales, que no ha hecho preguntarnos sobre qué condiciones gatillan la postura de los huevos en lugares tan apartados de donde lo hacen sus congéneres. En general , la conducta de esta ave a mi me sorprende cada vez más. En el caso que mi identificación fuese acertada, mi hipótesis sobre la postura de ese huevo tendría relación con una hembra primeriza y que ésta fue  su primera postura". (subrayado nuestro).

De acuerdo a esta clara respuesta del experto, el huevo encontrado correspondería efectivamente a un huevo de la gaviota garuma (Larus modestus) que  el viento, seguramente, arrastró un buen espacio fuera del área normal de nidificación que podría estar cerca; o simplemente, fue  un  huevo de un ave primeriza, depositado por el apremio en cualquier parte.

Observe Ud. huevos y polluelos de la gaviota garuma.

Las cinco fotografías que   a continuación presentamos aquí,  nos han sido enviadas por el biólogo Roberto Aguilar Pulido, desde Antofagasta quien las tomó en un garumal que ha estado estudiando. Con su plena autorización, pues,  las ponemos aquí en beneficio de nuestros  lectores y admiradores.


Fig. 6.  Tres huevos y un polluelo de la gaviota  garuma que tiene  pocas horas de nacido. (Foto Roberto Aguilar).



Fig. 7.  El ambiente totalmente desértico del garumal, sitio elegido por la colonia de Larus modestus para nidificar, muy lejos del mar. Observe la gran cantidad de piedras y guijarros presentes. stos, durante el sol abrasador, retienen el calor por horas, lo que favorece el desarrollo del embrión. (Foto Roberto Aguilar).  . 



Fig. 8.  Este huevo ha sido comido y depredado por  el  único enemigo que tiene esta gaviota, el jote: (Cathartes aura),  Cuando esta especie carroñera descubre  un sitio de nidificación, se ensaña, destruyendo los huevos y ahuyentando a la colonia,  como lo muestra esta foto.  La respuesta de la colonia es cambiar rápidamente su  lugar de nidificación para  estar a salvo de estos temibles  merodeadores. Observe las manchas color café de los huevos.(Foto Roberto Aguilar). 



Fig. 9.  La nidada puede llegar a tener hasta cuatro huevos.  Observe la pequeña depresión  echa en el suelo por las aves, antes de  poner. Fíjese, igualmente, en las deyecciones color blanco  sucio que  tapizan las piedras cercanas. (Foto Roberto Aguilar).


Fig 10.  Una nidada compuesta de dos huevos, depositados en una minúscula depresión hecha en el terreno pedregoso. (Foto Roberto Aguilar).


Roedores del desierto.

La foto que mostramos más bajo, nos muestra, en cambio, otro componente ocasional de esta fauna terrestre,  un roedor o ratoncito,  de cola tan larga como todo su cuerpo. ¿ De qué especie se trata aquí?. ¿Será el conocido roedor  del Tamarugal, conocido como tuco-tuco (Ctenomys fulvus robustus)?. Consultando la obra de Guillermo Mann (edit. Jorge Artigas), "Los pequeños mamíferos de Chile...." , publicada en la revista Gayana Nº 40, Universidad de Concepción,  (1978: 292),  nos atenemos a creer que ésta sea la especie aquí hallada. Tanto el habitat como el tamaño y el color (pelaje amarillento claro) , corresponden al hallazgo. Pero aún no lo sabemos con certeza.  Lo hallamos en pleno desierto, muy lejos de cauces eventuales de agua  y a muchos kilómetros del área aún arbolada del Tamarugal. y nos sorprendió hallarlo aquí, enteramente reseco. ¿Habrá sido arrastrado, a pesar suyo, por una correntada de aluvión, de la que logró zafarse con dificultad para perecer ante el implacable sol diurno del desierto?.  Tal vez. Nunca lo sabremos. Esperemos que los zoólogos nos confirmen su nombre científico exacto. Lo cierto es que aquí no podría vivir, por carecer absolutamente de alimento. El largo total de este roedor desde el extremo de la cola hasta el extremo del hocico  alcanza aproximadamente unos  13  cm  .La cola medía prácticamente  la mitad.


Fig.11.  Ratón del desierto., probablemente el "tuco-tuco" del Tamarugal ¿Cómo llegó este ejemplar a este lugar inhóspito y sin  vida alguna?. Es un enigma para nosotros, pero, a la vez,  una gran  enseñanza: la vida se hace presente  en los lugares más recónditos e inesperados  (La escala gráfica de la foto  mide 20 cm en total)..

Fig. 12.  Nuestro lugar de campamento en la expedición a Quillagua, al amanecer.  Aquí hallamos señas de visitantes anteriores y de acampada, bajo la protección de estos cerrillos que nos defendían bastante del viento sur.  (Foto H. Larrain).

 La presencia de mamíferos.  ¿Existen zorros herbívoros?.

El único mamífero que recorre normalmente los senderos más apartados del desierto es el zorro pequeño o zorro chilla  (Pseudalopex griseus domeykoanus). Se le halla por doquier.  Hemos encontrado varias veces sus huellas frescas, nítidas, indelebles,  entre las huellas del "Camino del Inca", pero hasta ahora, no hemos tenido la ocasión de  verlo allí. También hemos hallado no pocas veces sus fecas, repletas de semillas, de las que se ha alimentado. En cambio, nos ha sido dado verlo, con una relativa frecuencia,  en los cerros de las cordillera de la costa, en el sitio del oasis de niebla de Alto Patache, a 65 km al Sur de Iquique, en las cercanías de la costa.   (Vea Fig. 8, más abajo).

Fig. 13.  Fecas del zorro chilla   (Pseudalopex griseus domeykoanus), compuestas en su mayor parte por semillas de algarrobo (Prosopis alba), seguramente consumidas por el animal en el oasis de Quillagua, donde abunda esta especie vegetal. Pero aquí nos encontrábamos a unos  20-25 km al Norte de este río (el Loa),  en medio de  un paisaje desolador, absolutamente carente de vida.  Esta especie de zorro es reconocidamente andariega y recorre prácticamente  todos los senderos y huellas del desierto. Es capaz de comer  diversas semillas, hojas tiernas y aún flores, cuando su alimento normal escasea o está ausente (presas vivas).  En la zona central de Chile come semillas de litre, peumo y boldo; aquí, semillas de algarrobo, molle y seguramente otras más a falta de otro alimento. Por tanto   podríamos afirmar legítimamente que es un animal de facto  omnívoro aunque genética y taxonómicamente sea un carnívoro. (Foto H. Larrain).

Fig. 14.  En este paisaje, y junto  al hito indicado al costado izquierdo de la foto  (personaje con casaca roja) se halló este excremento de zorro, junto a elemento culturales  de época indígena (cerámica)..(Foto H. Larrain).

Fig. 15.   Huellas paralelas en forma de rastrillo, evidencia clara del paso de   numerosas caravanas de animales  (llamas, mulas y burros)  desde tiempos remotos, y que forman parte del antiguo Camino del Inca o Qhapaqñan  que cruza el desierto tarapaqueño. Norte de Quillagua.  Note Ud. la falta absoluta de vegetación  por muchas decenas de kilómetros a la redonda. (Foto H. Larrain).

Mariposas  en pleno desierto.

En una ocasión  cerca de la quebrada de Cahuisa, en Noviembre del 2013, en medio de un paisaje desolador y en extremo árido,, vimos  revolotear y acercarse a la camioneta, atraída por su color rojo, un hermoso ejemplar macho de la hermosa mariposa Hyles annei,  (de la Familia de  Sphingidae). Pudimos haberla capturado fácilmente.  Esta especie  de mariposa,  y frecuentemente también  la hermosa rojinegra Cynthia carye Hübner, 1812 (Familia Nymphalidae),  la  hemos topado en ocasiones muy lejos de lugares vegetados, en pleno desierto. El fuerte viento pampino, probablemente,  la arrastra a veces  muy lejos de su habitat normal. Además, siempre nos hemos preguntado qué especie vegetal eligen estos andariegos lepidópteros para desovar y criar allí  sus larvas. El tema es  complejo, pero intrigante. Sospechamos se trate, en estos parajes  de la pampa inmensa, de una de las plantas más resistentes a la sequía y que hemos visto con alguna frecuencia en quebradas secas, vivas y lozanas. Se trata de Huidobria fruticosa, planta de la Familia de las  Loasaceae, planta no urticante que se aferra con dientes y uñas al lecho seco de arroyos esporádicos. Solo dos especies de esta planta  reconocen los botánicos  para Chile. Esta planta, según me comunica  el botánico  Sebastián Teillier, es  un verdadero portento, por su extraordinaria capacidad para retener el agua, sobreviviendo en cauces totalmente secos por muchos años. Ha sido muy poco estudiada  en este aspecto, de tanta importancia en un desierto. (Vea nuestro capítulo en este mismo  Blog con el nombre: "Plantas resistentes a la sequía....",  22 de Octubre 2013).

Moraleja.

Rarísimo será el lugar  por desolado y  estéril que parezca,   que no nos muestre algún signo de vida, aunque sea éste tan solo transeúnte. Las fotos aquí  mostradas son elocuentes.


jueves, 9 de enero de 2014

La aplicabilidad del conocimiento adquirido: una exigencia de nuestra investigación de campo.

En los párrafos que siguen,  trataremos de demostrar que, para un antropólogo o geógrafo,   todo auténtico conocimiento nuevo, debe terminar en un uso, un empleo, una aplicación concreta. No puede quedar en el limbo de lo meramente "posible". El conocimiento humano no ha sido pensado para encubrirlo,  ocultarlo; todo lo contrario.   De eso nos habla Goethe en su célebre cita que desmenuzamos aquí,   bisturí en mano. Aplicaremos aquí las ideas  de Goethe  al tema específico  del "agua de la niebla", los atrapanieblas  y su aplicabilidad concreta, temas que hemos estado estudiando en los últimos 20 años en la región de Tarapacá..


Fig. 1. Atrapanieblas de prueba o Standard Fog collectors (SFC),  instalado en el portezuelo de Alto Patache en   Julio de 1997. El más alto, de 1 m2 de superficie de malla raschel,   se halla  ubicado a los 750 m. snm. El atrapanieblas pequeño,   de  sólo  1/4 m2,  nos   permite inferir por aproximación,   la cantidad de agua que podría captar y hacer condensar un arbusto de ese  mismo tamaño y alto.


Fig  2.  Por la tarde, la capa nubosa  asciende  rápida  e impetuosamente impulsada desde el Weste  (desde el mar) por los vientos alisios y empieza a   cubrir la superficie de la pampa interior, situada a los  775 m de altitud s.n.m. Vista tomada de Este a Weste, en el oasis de niebla de Alto Patache.  Esta zona, en una extensión de  4-5 km.,  presenta un  enorme potencial de captación de agua atmosférica. Una imponente reserva de agua para el futuro de las poblaciones costeras situadas   al lado del mar y de los cerros.  (Foto H. Larrain).

Fig.  3.   La densa capa de nubes se ha formado precisamente  en lo alto del cordón costero  en los cerros de Alto Patache. Es la  que conocemos con el nombre de  "niebla orográfica", es decir,  aquella que se forma directamente adosada a los cerros altos.  sobre los  600 m de altitud. En el  primer plano de la fotografía, parte de la caleta de Chanabaya, un  lugar que en un futuro próximo bien podría beneficiarse de proyectos  de esta índole.  Foto tomada de  Sur a Norte. (Foto H. Larrain,   Julio  2011).

¿Qué tiene que ver  Goethe en este asunto?.

El gran poeta alemán Johann Wolfgang Goethe acuñó una verdadera frase para el bronce, que debería guiarnos siempre como un gran  faro  iluminador  de nuestro quehacer como investigadores. Es al menos lo que  pienso hoy con más de 40 años de experiencia de terreno.  Veamos el texto: 

"Es ist nicht genug zu wissen, man muss auch anwenden; es ist nicht genug zu wollen; mas muss auch tun"

 En buen romance: "No es suficiente saber, también se debe aplicar;  no es suficiente  querer, también es preciso actuar (hacer)."

Esta  brillante frase, muy poco conocida  y  menos aún aplicada en nuestro medio,  será el motivo de nuestras reflexiones de hoy.  Ojalá ellas iluminen algunas mentes de jóvenes científicos y los predispongan a un nuevo concepto de desarrollo: el "eco-desarrollo", es decir un desarrollo in situ,  aprovechando  y utilizando inteligentemente las ventajas comparativas de su medio ambiente, de su territorio aledaño.

El  porqué  de este capítulo.

Hace unos pocos días atrás, entre el 3  y 7 de Enero de 2014, se desarrolló un Workshop   como parte de un Summer School  de la Pontificia Universidad Católica de Chile en el oasis de niebla de Ato Patache, a 65 km al Sur de la ciudad de Iquique (Chile).  En este Encuentro, participaron estudiantes de arquitectura  de varias Universidades chilenas y, también, un grupo de estudiantes extranjeros venidos de Australia, Francia y República Dominicana.  Se nos pidió que en esa ocasión,  explicáramos ante  tan heterogéneo público,  el origen y desarrollo de nuestro Proyecto  de captación del agua de la niebla, a partir de sus humildes  inicios en 1997.  A la sombra de una cobertizo de malla raschel que nos liberaba del sol abrasador, nos apretujamos  los  35  estudiantes y profesores para escuchar a los expositores. Terminada  nuestra charla, hecha en una mezcla bizarra de  inglés y castellano,  un estudiante australiano nos preguntó: 

"si son tantas y tan evidentes las ventajas de este método de obtención de agua, y  es tanto el     volumen de agua que se puede obtener, ¿por qué no se ha logrado llevar  a la práctica esta           tecnología en mayor escala en este país?

La pregunta era sumamente atingente y lógica, venía muy a cuento en ese instante y,  además, venía a remecer, precisamente,  las fibras más  delicadas de la estructura misma de nuestro quehacer científico universitario en este oasis de niebla. Esbocé como pude una rápida respuesta, un poco para salir del paso, y al instante se me vino a la memoria esa frase de Goethe, con que encabezamos esta reflexión: "No basta saber, también hay que aplicar; no basta  querer, también es preciso actuar ( hacer).

 El estudiante, sin siquiera darse cuenta de ello, "había puesto el dedo en la llaga".  Y esta llaga empezó a sangrar....

Nuestra respuesta más obvia, típicamente universitaria, sonaba algo así como:    "no nos compete a los científicos  el aplicar el conocimiento que obtenemos con nuestro esfuerzo; solo es de nuestra incumbencia el aportar el conocimiento y echar las bases científicas para que, otros, los especialistas, lo apliquen  en beneficio de la especie humana".  En otras palabras,  afirmamos con aplomo: "los científicos somos los creadores de conocimientos nuevos. Ahora bien,  el cómo, cuándo, dónde y de qué modos esto se lleva a la práctica, eso -lo decimos muy  ufanamente-  " eso es harina de otro costal", es decir, eso atañe a otros, no a nosotros". Con lo cual nos quedamos instalados cómodamente, muy satisfechos, "durmiendo en  nuestros laureles"  y gozando de nuestras lucubraciones  y razonamientos, muy  felices de haber "descubierto" algo de precioso valor, digno de un galvano. Y estimamos que hasta ahí llegaba nuestra obligación como investigadores.

¿Es esto tan así?.    Goethe nos viene a despertar  de nuestros idílicos sueños, al señalarnos algo bastante diferente, mucho más exigente ; algo que  nos dice machaconamente que la  tarea recién empieza:  "No es suficiente  saber, también hay que aplicar....".  

Man muss auch anwenden!.  Es el postulado imperativo que nos señala Goethe como tarea.  Pero, ¿se referirá también a nosotros los científicos?.

1. No basta saber.

"Saber", acumular  "conocimientos" es lo que hemos hecho en el oasis de niebla de Alto Patache desde inicios del  año 1997  hasta hoy mismo. A raudales!. Tenemos verdaderas montañas de conocimientos: de su flora y de su fauna, de su clima y sus variaciones a lo largo del año, de su geografía,  de su geomorfología y formaciones dunarias, de su arqueología, de su entomología. Cientos de archivadores, disquettes y ahora CDs llenos de datos, tablas, artículos, folletos publicados, fotos....¿Qué más nos faltaría?. Tal vez una pizca de paleo-ecología y otro mendrugo de  paleo-biogeografía para  saber  dónde y qué especies   pulularon en el oasis hace 15.000 o  20.000 años atrás. Muy poco más.  Tal vez una poquitín de eco-historia lugareña, o de paleo-geografía.... Resulta, entonces, que casi todo lo que en este oasis es  "conocible"   (cognoscibilis), es ya para nosotros,  después de tantos años,  "conocimiento adquirido"!. ¿Qué falta, entonces?.  ¿Hay algo más que hacer?

¿Estamos satisfechos con este resultado?.

1. Algunos, probablemente sí;  cumplieron su sueño: exploraron, prospectaron, catalogaron, midieron y clasificaron, compararon. Hicieron hermosas tablas y figuras exquisitas. Bases de datos "potencialmente" muy útiles. Se graduaron con honores con hermosas Tesis de Grado.  Se lucieron en los Congresos de su respectiva área científica (Biología, Arqueología, Geografía, Geomorfología  o Climatología). Algunos hasta recibimos premios y distinciones....Pero las caletas costeras siguen esperando el milagro del agua a la que tienen ciertamente "derecho", por una ancestral especie de ius soli" (derecho sobre el suelo, esto es, el territorio donde viven);  las comunidades  de la costa desértica siguen reclamando el cumplimiento de nuestros compromisos no escritos, es verdad, pero  sugeridos y  acariciados como inminente posibilidad, en múltiples ocasiones.

Se me vienen sin querer a la memoria las palabras  del Pontífice romano Juan Pablo II:  "los pobres no pueden esperar"!.


2. Otros, no, entre los que me cuento. A la verdad, no estoy personalmente satisfecho con lo realizado hasta aquí, porque claramente -en la  iluminadora perspectiva en la que nos pone Goethe-  falta aún mucho por hacer. Falta más de la mitad del camino por recorrer. Ese "anwenden" (= usar, emplear, aplicar) es una demanda terriblemente exigente, a la que, por desgracia,  no hemos prestado oídos hasta hoy. Podríamos tal vez preguntarnos: pero,  ¿es esto de responsabilidad nuestra?.  ¿No será, tal vez, de otros?.

3. Creo que hemos fallado.

Opino que sí; hemos fallado. Porque despertamos  muchas esperanzas entre los pobladores de la costa. Abrimos una gigantesca compuerta de deseos y anhelos, los que no hemos cumplido hasta ahora. Solo nos hemos contentado con prometer un "mañana", lejano, esquivo,  no urgente, de muy largo plazo....  Porque nosotros mismos no necesitábamos con suma urgencia ese regalo, ese milagro, el del agua abundante: lo tenemos en casa, a discreción, todos los días, gracias a la asistencia del Estado protector. Si la hubiéramos necesitado para nosotros mismos  y nuestras familias ( ex hypothesi)  y con apremio, y  otro habría sido de cierto el rumbo tomado; otros los resultados y los logros. De esto estamos  seguros.

4. ¿En qué hemos fallado?

En estos  últimos dos años,  un tanto alejado de la responsabilidad directa del proyecto del oasis de niebla de Alto Patache,  he pensado mucho en este punto. Al fin y al cabo, he trabajado en esta zona costera de Iquique por espacio de 15 años ininterrumpidos. ¿En qué hemos fallado?.  Trataremos de reflexionar serenamente sobre este tema, candente, exigente, demandante. Estimo que lo exige nuestra calidad de científicos (es decir, expertos en conocimiento nuevo, útil a la humanidad), si es que realmente lo somos. No sé qué pensarán al respecto mis estimados colegas de la Universidad Católica y/o del Centro del Desierto de Atacama. Con lealtad y mucha humildad, pues, expondré someramente mi pensamiento de antropólogo cultural.  Estas ideas  brotan de la comparación entre lo logrado  en  el sitio El Tofo y Caleta  Chungungo, entre  1980-1992  y  lo logrado en Alto Patache (entre  1997 y 2014). Sin duda, que mis apreciaciones o afirmaciones  pueden no ser compartidas por todos. Pero es mi testimonio, un testimonio  de una vida dedicada a enaltecer y  valorar  el legado cultural de las comunidades y la defensa acérrima de sus legítimos derechos  (al territorio, al agua,  a los recursos básicos, a sus valores culturales). .

 5. Una objeción inmediata.

Se nos dirá,  probablemente, que los objetivos que se trazaron esos dos Proyectos, fueron  muy diferentes en uno y otro caso. Es muy cierto. Pero, ¿por qué  cambiamos nosotros mismos  los objetivos y los disfrazamos con una nomenclatura (objetivos, metodología, técnicas), muy  diferente?. Nosotros mismos cambiamos los objetivos. Mientras en el caso del agua para la caleta de Chungungo, a partir del año 1982, el acento se puso desde el primer momento en el "estudio de factibilidad de dar agua potable" a  dicha caleta  y todos  los dardos apuntaron hacia allá, hasta su plena consecución en 1992,   en los Proyectos de estudio de Alto Patache primó  -lo que es  absolutamente cierto-  un interés científico más  inocente, más inocuo, ciertamente mucho menos social  y educativo: el estudio del  biome nativo  para la conservación de las especies: el estudio de su clima y su  biodiversidad.  Tema sin duda urgente y apasionante en momentos en que el acelerado cambio climático a nivel planetario,   por un lado, y la cercana instalación de Centrales termoeléctricas  a  carbón  (al sur de Iquique), por otro,  hacían imperativo su estudio y protección "en la medida de lo posible",  antes del impacto previsible de la contaminación..

6. ¿Por qué cambiamos los objetivos?

No está demás  pensar en los motivos que gatillaron  nuestros nuevos Proyectos Fondecyt,  más alejados del área social y comunitaria, y más próximos a la inquietud ecológica.  Tratemos de  focalizarlos:

6.1.  El Proyecto de dotar de agua potable de la niebla, recogida en los cerros de el Tofo por más de cien atrapanieblas, puestos entre  1985 y 1991, funcionó a las mil maravillas durante casi cuatro años. Fueron clave para su éxito el apoyo incondicional  de la CONAF (Corporación Nacional Forestal) y el apoyo económico del gobierno canadiense   (a través de la institución  "Fogquest" y el Environmental  Service). Nuestro pequeño equipo,  sustentado en el Instituto de Estudios y Publicaciones Juan Ignacio Molina de Santiago, dejó este Proyecto ya en el año 1984, cuando se hizo cargo CONAF IV Región.

¿Por qué falló el Proyecto Chungungo?.

6.2. Falló,  a nuestro entender,   por cuatro razones principales:  a) por  razones climáticas: la súbita presencia de vientos huracanados que derribaron, en  1996 y  de golpe   un grupo de captadores y no hubo reposición inmediata  e instantánea de los mismos por ausencia de mecanismos ad hoc por parte de la comunidad  de pescadores de Chungungo (factor comunitario);  b) por falta de apoyo táctico por parte de la cercana Municipalidad de La Higuera, que siempre consideró el proyecto como algo extraño a ella;  c) por   el retiro de CONAF del Proyecto, dejando su responsabilidad  totalmente en manos de la propia comunidad de Chungungo; y d) por la incapacidad demostrada por  la comunidad  de la caleta de  asumir esta dura responsabilidad;   no se hizo oportunamente  y con anterioridad una tarea de formación  de líderes, tanto social como técnica en previsión de posibles catástrofes por razones naturales. Es decir, no se supo crear un organismo comunitario del tipo  de una Cooperativa, que   asumiera dicha responsabilidad.

6.3. La comunidad de pescadores sabía perfectamente que en caso de surgir problemas,   el camión aljibe de la Municipalidad volvería a surtirlos del vital, elemento, aunque fuese de tarde en tarde. Esta certeza, distorsionó  gravemente el curso ulterior de las acciones. La Municipalidad de La Higuera,  ente que nunca se involucró a fondo en este proyecto pionero en el país, por razones bastante oscuras que un día habrá que investigar a fondo,  es a nuestro entender y visto desde la distancia, la  mayor  y máxima responsable de esta catástrofe que  bien se pudo evitar.

Triste mendicidad actual.

3. Debido a  esta situación, la comunidad  de Chungungo  que por un breve tiempo fue dueña y señora  de su agua, pasó a depender en forma diaria de un ente municipal  externo a ella, muy distante  (65-70 km), con lo que  tal oprobiosa dependencia ha producido, lamentablemente,  un forma velada pero real  de cuotidiana  mendicidad. Hoy volvieron a  ser  "mendigos" de un Estado protector que los asiste, pudiendo haber sido dueños  y señores de este recurso vital:  excelente, abundante y seguro. Tal es el destino de comunidades inexpertas cuando no son capaces de afrontar desafíos en pro de su  propia libertad e independencia, en pro de su propio  eco-desarrollo  y etno-desarrollo.

"Hay que aplicar"   (Man muss anwenden) , nos dice Goethe.  ¿Por qué?.

¿Qué entiende Goethe por "aplicar" o "emplear", o "usar" (esto es, anwenden)?. Los conocimientos adquiridos son para ser usados,  aplicados, no para  ser conservados en frascos con formol, como las lagartijas en las antiguos Museos de biología.  ¿De qué sirve, en efecto, un conocimiento cierto,    que celosamente es guardado   por los científicos en sus  artículos especializados, a los  que solo los iniciados tienen acceso franco?. Todo conocimiento nuevo debe contribuir al progreso de la humanidad; de toda la humanidad. Puede y debe ser usado o  empleado por la humanidad del futuro en su propio beneficio. Si no, estrictamente no es "conocimiento" humano. Pues conocer algo, es  hacer partícipes a muchos de un descubrimiento, de un hallazgo. Soberbio y arrogante sería el científico que descubre algo solo para su goce y solaz particular, pero lo encubre y soterra para  sus coterráneos, máxime cuando éstos lo necesitan, como en el caso en estudio aquí.. Des-cubrir, es precisamente dejar a la vista de todos lo que se hallaba soterrado,  oculto  u olvidado.

Descubrir para  usar.

Pero Goethe va más lejos. No solo consiste  en des-cubrir,  esto es, mostrar al desnudo una realidad; es preciso  usarla,  emplearla, aplicarla a la vida real y concreta  para que, con ese elemento nuevo sea posible llevar una vida mejor. Yo des-cubro un tesoro oculto para   gozarlo, venderlo, o cambiarlo por otro mejor. No para "encubrirlo" -como de ello a veces abusamos bastante  los científicos- usando un enrevesado y críptico lenguaje, solo inteligible para  algunos pocos "iniciados", los  dueños de ese vocabulario que permite su perfecta intelección. Por eso, todo  descubrimiento debe ser acompañado de una especie de "plan de manejo" práctico que permita su "uso", su "empleo".  La frase la termina Goethe con un: "es ist nicht genug zu wollen, Man muss  auch tun" .  Esto es, "no es suficiente querer, también  hay que  hacer (esto es, actuar).   Querer hacer las cosas  no es sinónimo de hacer las cosas. Esto último es lo que nos reclama Goethe:   debemos  pasar del querer al hacer, del mero deseo o anhelo,  a la acción.  Aunque sea a nivel de maqueta experimental.  Del  mero conocer  en el secreto del laboratorio o del  computador,  a un "dar a conocer a otros":  urbi et orbi;   para   uso de la humanidad.

Aquí parecería estar la clave  para el científico.

El científico que se precie de tal, está siempre  al servicio de una comunidad, de su comunidad.  Ésta financió sus estudios y todos sus trabajos de investigación. Es, por tanto,  absolutamente razonable que la comunidad nacional  pida cuenta al científico del uso y empleo  de los resultados de su investigación o del no-uso u ocultamiento de los  mismos.   Como en la parábola  evangélica,   la luz (del "conocimiento" en este caso) debe ser "puesta  sobre un candelero y no ser ocultada bajo el celemín"  (Cfr. Lucas 8, 16-18). Función propia de la luz es, obviamente, iluminar. Función del conocimiento es   dar a conocer  a  otros  lo conocido. Si no fuere así, ¿para qué conocer?  ¿Solo por darme el gustito de  descubrir algo, encerrado en el secreto de mi computador?.

¿Cómo pudimos  (o debimos) haber aplicado o empleado algo del agua colectada de la atmósfera?.

Aterrizando  nuestra idea  a lo concreto, es decir, a la  necesaria aplicación del conocimiento adquirido por nosotros en torno al tema de las niebla y el agua atmosférica,  estimo hoy que  debimos al menos haber sido capaces, en el oasis de Alto Patache, de  bajar  parte del  agua colectada,  desde los 800 m. (en el borde del acantilado costero)  hasta  la base de la terraza marina,(80 m. snm.)  destinando para ello una mínima parte de los dineros del Proyecto. Porque una cosa es  colectar agua a los 800 m. de altitud,   lejos de la vista de los pobladores costeros, y otra, muy diferente,   dejar el agua a  pocas decenas de metros de sus viviendas.  Porque esto último  es lo que se llama "efecto demostración".  El agua  está ahí, a la vista de todos. Recién en  ese momento, logramos demostrar que se puede "ordeñar las nubes", produciendo agua de excelente calidad para el uso humano.

¿Mirada retrospectiva o nostálgica?.

Mirando ahora (2014) retrospectivamente el  enorme despliegue de esfuerzos  desarrollados entre  1997 y 2011, estoy seguro, que de haber sido capaces de haber  hecho descender (por cañería) el  agua   hasta los 60 m. de altitud  (la base o piedemonte de los cerros de la costa),   habríamos logrado interesar rápidamente a  las autoridades de la Región y de la Comuna, de la ZOFRI  u otros organismos privados  en el desarrollo de un pequeño proyecto productivo. Lo que fue siempre nuestro anhelo más caro.  Habríamos, de inmediato, provocado la atención de las caletas más cercanas (entre otras, Chanabaya o Caramucho), siempre sedientas de agua; habríamos logrado - tal vez - unir a las facciones que hoy se disputan allí el poder, en torno a un gran proyecto común,  que aportaba un beneficio general, inesperado: el agua.

Tal vez  todo hubiera sido diferente!.

Soy de opinión de que, en este caso,  el giro de las investigaciones habría sido  muy diferente. Nos hizo falta poner  a la vista de todos un potente   y   visible  "efecto demostración".  Aun cuando se hubiera tratado de una instalación solo de prueba, esto es, meramente  experimental, habría causado el efecto buscado: el apoyo decidido de terceros para el inicio de  un trabajo de mayor envergadura..

Nuestro "mea culpa" sincero.

Nos faltó ( debo decir más bien, "me faltó") decisión, audacia, compromiso con la comunidad humana aledaña, cercana. Nos faltó visión de futuro. Nos faltó, en una palabra, coraje. Tal vez,  el fracaso experimentado en el abastecimiento de agua de niebla  de la caleta  de Chungungo, ocurrido hacia el año 1995-96, fracaso que ciertamente no fue atribuible en ningún caso a nuestro equipo (nos habíamos retirado de ese Proyecto ya en 1985),  influyó negativamente -así lo sospecho- en  nuestros planes y desvió nuestra atención de la comunidad humana vecina. Y para sortear nuestra responsabilidad social ante la comunidad humana, nos concentramos en el estudio de las comunidades bióticas animales y vegetales y el estudio del clima de niebla, tarea que hemos cumplido a cabalidad.

La gran tarea pendiente.

La moraleja es obvia.  Hay una ineludible  tarea pendiente y un compromiso tácito incumplido. Es algo tan obvio, que si hemos probado ya  la posibilidad cierta de  dar agua a comunidades cercanas, debemos agotar esfuerzos por hacerlo realidad y pronto,  cueste lo que cueste.  Para ello, a mi entender se necesitan tres  cosas fundamentales:  a) el concurso decidido de geógrafos humanos (además de geógrafos físicos o climatólogos) y de antropólogos sociales en el Proyecto;   y b)  el apoyo incondicional  de instituciones universitarias regionales y de empresas regionales de prestigio que aseguren  por una parte  la aceptación de la (o las)  comunidad(es) beneficiaria(s) , y la continuidad del proyecto en el tiempo. Y,   c)  el apoyo irrestricto de la comunidad y sus líderes. Tarea ímproba que sin duda incumbe  a los nuevos directivos del Centro del Desierto de Atacama (CDA), de la Pontificia Universidad Católica de Chile que asumirían en Marzo 2014.







    













miércoles, 8 de enero de 2014

La momia inca del Cerro "El Plomo": hallazgo a comienzos de 1954. Primeros testimonios.



Entregamos aquí al público interesado en el tema,  esta  crónica original de la llegada de la momia de El Cerro "El Plomo" al Museo Nacional de Historia Natural de Santiago de Chile. Creemos que  es de gran interés reseñar  su hallazgo, tal cual fue  originalmente narrado por el  presunto arriero, su descubridor. De esto, hace  hoy casi exactamente sesenta años.


Fig.1.   Primera página del artículo citado. Primera fotografía que se conoce de esta momia, cuando llegó al Museo de Historia Natural de Santiago en Febrero de 1954.                                                                                 
Antecedentes.

Mi compañera de vida, Marta Peña Guzmán, me trajo  hoy una grata  sorpresa: entre viejos sobres en que conservaba antiguos recuerdos, halló un delicado y quebradizo recorte de diario de comienzos del año 1954. No trae fecha  exacta ni tampoco anotación del nombre  de periódico respectivo. Parecería tratarse, sin embargo, de una publicación aparecida en el "Diario Ilustrado",  de Santiago de Chile, del mes de Febrero de 1954. No se indica, tampoco, el nombre del periodista que hace la crónica.  Pero el tema resultó ser apasionante: las primeras referencias al descubrimiento nos hablan de una  "joven princesa inca" sacrificada a las deidades quechuas en una elevada montaña frente a Santiago,  hace más de 500 años, por obra de un arriero chileno, tal como se supuso en un principio. Pero los análisis posteriores determinaron que se trataba de un niño del sexo masculino,  de unos ocho años de edad. 

Su particular interés.

Su alto interés radica en que  apunta  en forma muy detallada  las circunstancias del hallazgo, el lugar y las reacciones primeras que su hallazgo provocó entre los arqueólogos del Museo de Historia Natural  y otros antropólogos y científicos de la época. 

Publicaciones  posteriores  sobre este mismo tema.

Sobre este tema, que causó gran impacto  en su tiempo,  escribirá posteriormente  la Dra. Grete Mostny un extenso y detallado  trabajo de investigación, con la colaboración de expertos en varias disciplinas,  que fue publicado en el Museo de Santiago con el nombre: " La momia del cerro El Plomo", en el Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, Vol. XXVII, Nº 1,   Año 1954,  119 pp. (con ilustraciones). Posteriormente,  varios otros   arqueólogos y antropólogos físicos han escrito sobre este tema. Entre ellos, Osvaldo Silva,  "El Santuario Inca en Cerro El Plomo",  Revista Creces,  Agosto 1984;  Silvia Quevedo y Eliana Durán: "Ofrendas a los dioses de las montañas: Santuarios de altura en la cultura Inka", Boletín del Museo Nacional de Historia Natural,  1992, Vol. 43, 193-226.  

¿Qué hacían unos  "arrieros" a los  5.200 metros sobre el nivel del mar?.

El hallazgo se produjo cerca de la cumbre del  cerro "El Plomo", a 5.200 m de altitud.  No es  común que arrieros  transiten por tales alturas, pero a veces deben hacerlo en busca de animales perdidos durante las "veranadas" para  arriarlos  hacia  las partes bajas de los valles cordilleranos  donde se les rodea,  se les marca y se les cuenta en lugares especiales donde hay  corrales al efecto. Pero en este caso, no se trató de un arriero cordillerano, aunque  en el   Museo el descubridor se presentó como tal. Era, más bien, como se supo después,  un experimentado cateador de minas y ocasionalmente, cuando se daba la ocasión, un huaquero  que desenterraba  objetos arqueológicos..

El verdadero  descubridor.

En la detallada descripción que hoy se nos ofrece en Internet (por parte de especialistas del Museo)   sabemos hoy que que no era un arriero corriente, sino se trataba de  un cateador de minas  de nombre Guillermo Chacón quien con dos amigos (Luis Gerardo Ríos y su sobrino, Jaime Ríos)  habían subido a explorar unas ruinas  de pircas indígenas, donde ya años antes Chacón decía haber hallado  algunos objetos  y figurillas de plata. El estaba seguro de que  allí había otros tesoros escondidos. Y no se equivocó. En este viaje, Chacón, ya viejo, no pudo alcanzar la cima y se quedó esperándolos a medio camino en  un sitio de campamento de arrieros y excursionistas denominado "Piedra Numerada". Fue  un día 1º de Febrero del año 1954. Chacón dio las instrucciones precisas a sus dos amigos, los que subieron hasta las antiguas pircas.  Bajo uno de los muros de los recintos pircados apareció, a unos 80 cm de profundidad, el  delicado fardo funerario. Poco antes, aparecieron las figurillas.

No nos extenderemos aquí -pues no es nuestra misión en este momento- sobre el análisis  y estudio de los materiales arqueológicos hallados en este contexto (un precioso unku o vestido, los mocasines, la chuspa con hojas de  coca, y varias bolsitas hechas de excrotos de animal, más un par de  figurillas de plata o de concha de mullu,  los cintillos y el brazalete de plata. Adornos todos y su gran calidad técnica que inducen a sospechar vivamente que se trataría de un niño (no una niña como se creyó en un comienzo) de alta alcurnia social, sin duda perteneciente a alguna de   las panacas reales incaicas, ofrecido en sacrificio a la deidad, el dios quechua  Inti. Su edad se ha calculado en unos ocho años.   El estudio de este ajuar funerario fue realizado tanto por la Dra. Mostny en el citado trabajo del año 1957, como posteriormente  por otros expertos.  

 ¿Cómo dio exactamente el cateador con este hallazgo?.   ¿Fue casual?.

El Cerro El Plomo está generalmente nevado  todo el año, excepto en un corto período en pleno verano  en que es posible escalarlo hasta la cima. Muchos andinistas lo hacen  casi por rutina en esos meses. Aun cuando su cima no se encuentre enteramente nevada, las temperaturas arriba siempre se hallan algunos grados bajo ceroº C. Esta circunstancia favorable permitió el perfecto estado de conservación del cuerpo del  niño sacrificado a los dioses tutelares. Fue la existencia de  "pircas de los indios ", como se las conocía, lo que alertó al minero Chacón.

Guillermo Chacón, el verdadero descubridor, tenía experiencia de excavaciones  clandestinas, como cateador y minero.  Su afán era hallar plata.  Y como buen minero, supo de inmediato que lo que tenía entre manos era muy valioso. por eso solicita en un principio $80.000  por este tesoro, a sabiendas de que se trataba de algo muy valioso. Ya había hallado allí mismo años antes otras figurillas de plata, las que seguramente  vendió a buen precio.

Fig. 2. Los adornos de plata que tenía en su brazo (brazalete) y en  su cabellera, a modo de cintillos, eran parte del rico ajuar de este sacrificio humano. Le acompañaban figurillas antropomorfas  pequeñas  hechas de plata y otros objetos  de hermosa talla. La  vistosa vestimenta de lana  de clara impronta inca, estaba sorprendentemente intacta.  (Foto del artículo del periódico).


Fig.3.  La página 2 del citado artículo. Como el  recorte original era muy largo, a  la copia  que aquí mostramos le faltan dos líneas  abajo,  en el párrafo rotulado:   "El descubrimiento".  Copio la parte faltante para que el lector tenga todos los antecedentes en la mano:

El Descubrimiento: Se inicia  el párrafo con esta frase:  "El 16 de Febrero  [del año 1954] llegó hasta el Museo de Historia Natural un arriero que pidió ver al Director del Museo. Por encontrarse de vacaciones, fue atendido por,la Dra  Greta (sic!) Mostny..... Y el párrafo que queda incompleto en  la copia adjunta  Fig. 2, línea 1, abajo) , debe ser leído así:

"Por último, el arriero volvió el Marte pasado y dijo tener en Puente Alto la momia, la cual fue inspeccionada por el  Señor Schaedel....  etc.

Los personajes que intervienen en este contexto arqueológico.

1) La Dra. Grete Mostny.   Austríaca,  investigadora adscrita ya por entonces al Museo Nacional de Historia Natural,  donde llegara por invitación de su Director, don Carlos Porter.  Será   ella quien publicará  en el Boletín del Museo,   un voluminoso artículo relacionado con este hallazgo.

2)  El Dr. Richard Schaedel, arqueólogo norteamericano que  era en ese entonces el Director del recién creado Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad de Chile.

3) El profesor Alberto Medina, arqueólogo del Centro y uno de sus socios fundadores.

4) El Dr,. Humberto Fuenzalida Villegas, Director del Museo Nacional de Historia Natural de entonces, distinguido geógrafo y climatólogo, autor de  numerosos trabajos en el área de la climatologìa y la biogeografía. Bien conocida en esos años era la gran obra de la que fuera editor y uno de sus principales autores,  financiada por la Corporación de Fomento de la Producción:  Geografia Económica de Chile  4 tomos (1950-1966). Fue Director del MNHN entre   los años 1948 y 1964.

El sacrificio a los dioses: la capapocha. 

Esta crónica del diario, redactada recién ocurrido el hecho,   tiene sabor a frescura.  Son las primeras impresiones sobre un hecho que, posteriormente, dará lugar a muchas investigaciones de todo  tipo sobre uno de los más notables descubrimientos arqueológicos realizados en Chile. Por esas fechas,  muy poco se sabía de  este tipo de sacrificios humanos, llamados en lengua quechua  capacocha y que eran realizados con motivos muy particulares. Raros y muy escasos  eran, por entonces,  los descubrimientos de este tipo   hallados en los hoy conocidos como "santuarios de altura" de la cultura inca  A diferencia de los aztecas, que tenían sacrificios humanos cruentos, éstos, entre los Incas,  se ponían en práctica tan  solo en ocasiones muy especiales:  Se cree que éste sacrificio del cerro El Plomo  debió realizarse con motivo de alguna gran celebración  del  imperio en esta porción sur del Tahuantinsuyo, o tal vez, con motivo de alguna  fuerte hambruna, terremoto u otra circunstancia grave. O, quien sabe, alguna conmemoración memorable. Tal vez la asunción al trono de un nuevo monarca.  Algunas crónicas españolas  e indígenas (como la de Garcilaso Inca)  relatan en detalle cómo se realizaba una capacocha. Era un ritual que suponía el ascenso  en procesión hasta el lugar elegido de una numerosa comitiva de dignatarios incas. El niño  era ataviado con sus mejores prendas y  era enterrado luego de haberlo dopado con abundante chicha. Murió, por tanto, en el sueño. No hubo aquí ejecución sangrienta alguna como en el ritual azteca  o maya.

Hemos dado a  conocer esta crónica por ser la primera que apareciera publicada en esas fechas. Aquí radica su valor.










sábado, 4 de enero de 2014

Rally Dakar 2014: Propaganda obviamente distorsionada. ¿Cuidado del patrimonio, o más bien destrucción del mismo?.


Fig. 1.   Este es el afiche  de la carrera del Dakar  2014 que circula en estos días en nuestra región de Iquique.  Es una invitación explícita a   "encontrarse"  con los corredores. Es decir  a salir a ver la carrera. o en otras palabras, a destruir  el paisaje del desierto, sin piedad alguna.  ¿Acaso alguien los va poder controlar?. No seamos ingenuos.

Estamos entre sorprendidos y perplejos.

Hemos quedado boquiabiertos y  perplejos ante la recentísima  propaganda del Rally Dakar. Ahora resulta que esta actividad  se ha convertido, por arte de magia, y de un día al otro,   en la novísima  "promotora y  protectora del patrimonio cultural". ¡Tal cual Ud. lo escucha!.  El reciente  slogan y afiche  (Vea nuestra   Figura 1), difundido en estos mismos días  profusamente  en las calles de Iquique para la próxima carrera,  y que aquí mostramos a nuestros lectores,  así lo deja a entender sin lugar a confusión alguna. Mejor dicho así lo presupone. Analicemos detenidamente el caso, pues parece un cuento de Ripley. Insólito, por decir lo menos. Ridículo y burlesco,  por decirlo sin ambajes.

¿Por qué tuvo que  salir el Dakar precipitadamente de Africa?.

Desde el  año 2009  se viene corriendo esta competición en Chile.  Tuvo que  retirarse apresuradamente del Norte de Africa  por donde se corría a campo traviesa.  El "Paris-Dakar" fue amenazado de muerte por las naciones africanas por donde circulaba, no solo  a causa de los  numerosos daños hechos, sino también  por el poquísimo, ridículo o nulo beneficio que representaba para las comunidades y pueblos autóctonos aledaños, por donde atravesaba  arrasando con todo.

Dejó en definitiva, como preciosa "estela" de su paso, polvo infinito,  huellas profundas e imborrables y destrucción de venerables sitios arqueológicos y artísticos, herencia preciosa de las generaciones  más antiguas.

¿Una nueva forma de colonialismo?

Constituyó, para esas naciones norafricanas,  el recuerdo triste de una nueva forma de "colonialismo francés", que se suponía había  desaparecido hacía mucho tiempo, barrido por la historia. Fue una  moderna y  sutilísima forma de "neo-colonialismo", pero no por ser moderna,  menos  agresiva y violenta,  contra  los territorios  de esas naciones pobres del  Norte de Africa. Burda ostentación  de poder y de riqueza, de técnica soberbia y sofisticada, de dominio inmisericorde y letal sobre  el medio y su  hermosa y variada geografía.

¿Por qué  se asiló o refugió en nuestras  pobres naciones del Tercer Mundo?.

¿Por qué -me pregunto atónito-  busca afanosamente el Dakar  territorios vírgenes de naciones incautas del tercer Mundo?.  Porque esos territorios tienen exquisitos  y  poco conocidos desiertos, de arenas y piedras, lugar ideal para probar máquinas de última generación  (las que después  se venderán a precios enormes, con el rótulo: "probado en el desierto de Atacama") ; porque esos países tienen legislaciones protectoras de su naturaleza y cultura, frágiles, débiles o permisivas (como la nuestra chilena); porque sus gobernantes tratan siempre de ofrecer "pan y circo" a sus habitantes  para acallar sus legítimas demandas de cambios sustantivos; porque sus ciudadanos tienen, por desgracia; todavía una escasa conciencia ecológica, o  recién esta  empieza a despertar en ellas;  porque los gobiernos  en extremo centralistas  imponen la competencia  a las regiones por donde pasa  este  "huracán" , sin mediar un análisis serio y/o una informada  consulta previa, ordenando desde las capital,  Santiago lo que  que allá se considera   "apto  para esa plebe",  lejana y pueblerina.

Analizando con lupa el afiche (Vea Fig. 1).

En el afiche adjunto podemos  descubrir  varios elementos que reflejan y hacen patente  su clara finalidad: de hacer aparecer en escena un nuevo "héroe cultural"  para acallar y hacer olvidar la antigua  imagen de destrucción y desolación, antaño  inherente a esta competencia en Africa del Norte.

a)  Exaltación  y apoteosis del corredor-deportista. De enorme  tamaño, aparece el corredor, el piloto, el "ídolo" actual capaz de controlar y guiar  máquinas de enorme poder, ataviado en colores llamativos, recordándome - no sé por qué-  el  magnífico atavío  y armamento de  los gladiadores antiguos, antes de entrar  a morir  al Circo o al Coliseo  romano.

b)  Frente a éste, inscritas en la ladera  del cerro, las figuras  venerables de antiguos geoglifos  de nuestra región, entre ellas, el shamán del cerro Unita,  símbolo del gran  Tunupa,  el héroe civilizador de la cultura Tiahuanaco.   Figuras, precisamente,   las más  amagadas y amenazadas  por este tipo de evento  llamado "deportivo".

c)  El afiche es claro, invasivo, prepotente: su mensaje, es translúcido  como el agua:  el moderno corredor  a campo traviesa,  ahora pasa a ser (o debería pasar a ser)  el "protector del patrimonio", ya no más, el temido destructor y pisoteador del mismo. ¡Extraña,  absurda y ridícula metamorfosis!. ¿Qué  prole, qué cría podría brotar de esta extraña co-habitación entre  destructor y destruido?

El esquivo y oculto patrimonio.  El  visible y el invisible.

El "patrimonio" es el conjunto de bienes culturales y naturales que el pasado  nos entrega como rica herencia, demostrativa de una evolución cultural (de los pueblos y naciones) y natural  (de los paisajes geográficos) , para  conocimiento del pasado de las naciones y para enseñarnos a cuidarlo y protegerlo como parte de nuestra educación cívica. Entender y amar las culturas del pasado nos enseña  a prevenir y a cuidar el porvenir de las mismas. Historia magistra vitae (la historia es maestra de la vida).   En otro capítulo de este Blog  nos hemos extendido sobre el sentido, valor y riqueza de este legado (Remitimos  al lector al capítulo de este Blog:  "¿Qué se entiende por patrimonio cultural... ?, 27 de Mayo, 2010).

Lo invisible del patrimonio.

"Patrimonio" no es sólo lo visible a simple vista; también lo oculto,  lo que está  por descubrirse y yace aún bajo tierra.  ¿Alguien del Dakar tiene hoy la varita mágica para señalarnos  qué hay oculto bajo esas huellas horribles  dejadas por el Dakar?. Alguien se atrevería a   profetizarlo?.   Eso "oculto"  y aún no descubierto, es lo que más nos preocupa hoy; no tanto las ruinas visibles desde lejos o las huellas troperas claramente marcadas en el paisaje de la pampa. Hace  muy poco tiempo, se descubrió un yacimiento, cerca de la actual ruta del Dakar, al weste de la auebrada de Maní,  que tiene una data de 14.000 años antes del presente, un antiquísimo campamento del período arcaico. Ostenta la fecha más antigua en este territorio y, al parecer, en toda la zona Norte de Chile. ¿Qué signos externos  de su existencia había visibles?: solo unas cuantas piedras dispersas. Nada más. Solamente su excavación minuciosa permitió descubrir ese verdadero tesoro para la ciencia arqueológica del país.  ¿Cuántos otros sitios ocultos como éste, deben hallarse aún en pleno desierto?.  ¡Cuidado, entonces, con confiar ciegamente  en   las prospecciones previas, por muy cuidadosas que fueren!. En este territorio desierto y aparentemente yermo y sin vida, de harto poco sirven. Los paleontólogos,  paleogeógrafos y paleoecólogos, lo saben muy bien. También los arqueólogos, por cierto. El subsuelo del desierto nos depara sorpresas a cada rato. Y si no lo creen, pregunten  al prestigioso paleontólogo Dr. Guillermo Chong, de la Universidad Católica del Norte, conocido descubridor de fósiles en la pampa. O al Dr. Claudio Latorre, paleoecólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. ¡Ellos son los maestros en el tema del desierto!.   ¿Alguna vez se les consultó?.

No nos engañemos.

Por definición, por su misma estructura y diseño,  una carrera  en que participan centenares de  vehículos, de enorme potencia, a toda velocidad,  por caminos  insuficientemente  conocidos  o científicamente  apenas explorados, y que cubre trechos hechos "a campo traviesa", modificables año a año, inexorablemente y sin apelación causa  daños, daños inconmensurables  y, por cierto, en su inmensa mayoría,  irreparables.   Esto, por mucho que se tome toda clase de  precauciones, y se haga toda clase de prospecciones previas o posteriores.  Éstas, siempre serán  insuficientes. Por eso el Colegio de arqueólogos de Chile,  en reciente declaración (del día  3 de diciembre del 2013) aparecida en la sección Cartas del Diario "El  Mercurio" de Santiago,  enfáticamente se ha opuesto nuevamente, y con la máxima energía  a la realización de esta carrera en Chile,  recordando los daños inferidos en las versiones anteriores y exponiendo todas las razones de índole científica  que avalan tal decisión. 

  Por su parte:

El Consejo de Monumentos Nacionales, en declaración suscrita  el día   31 de Enero  del  año 2011  señalaba: 


  "Efectivamente, los miembros del Consejo de Monumentos Nacionales abajo suscritos estamos consternados sobre el daño causado durante los Rally Dakar de los años 2009, 2010 y 2011. Ahora, en enero del 2012, otra vez nos enfrentaremos a este colapso, pero ahora no guardaremos silencio frente a acciones eventualmente ilegítimas y éticamente reprochables, aun cuando el propio Estado los autorice. De hecho, instituciones de expertos como el Colegio de Arqueólogos y la Sociedad Chilena de Arqueología han declarado su enérgico rechazo. A lo menos aspiraríamos a no ser criticados por el juicio del futuro".


Y  terminaba así esta declaración la entidad responsable del patrimonio cultural de la Nación:

"En suma, estamos en presencia de un daño irreparable promovido por intereses deportivos o turísticos mal entendidos que alteran a esta frágil estructura física arqueológica e histórica, dejando a la ciudadanía nacional e internacional sin memoria y, por cierto, con la pérdida de la belleza prístina del desierto en sí mismo". 


 Un necesario "mea culpa".

¿Alguna vez hemos escuchado  alguna suerte de "mea culpa" de parte de los Organizadores de este evento?. ¿Etienne Lavigne  - su cerebro-  ha pedido disculpas alguna vez por los daños inferidos? ? ¿Hemos escuchado, alguna vez,  una excusa de la Dirección de Deportes de nuestro país al respecto?.  Jamás, hasta ahora.  Nadie ha sacado la voz.  La Dirección Nacional de Deportes y su Director ni siquiera se han dignado responder  a los requerimientos del Consejo de Monumentos Nacionales o al Colegio de Arqueólogos. ¿Por qué? . Porque simplemente  saben que no tienen  excusa posible; prefieren entonces  esconder, con vergüenza,  la cabeza bajo la arena, al igual que el avestruz. ¡Qué vergüenza!.

Publicidad  francamente engañosa.

El afiche que estamos analizando  y que pretende ser - irónicamente-   la "imagen regional del Dakar",   es, a nuestro juicio,  un ejemplo manifiesto, impúdico,  de "publicidad engañosa".  ¿Por qué?:

1)  mezcla  elementos absolutamente   dispares:   una carrera a toda velocidad,  por esencia destructiva de huellas, caminos  y todo lo que se encuentra a su paso, y   venerandas figuras  de geoglifos,  expresión máxima del arte rupestre en nuestra Región de Tarapacá. Esto es como mezclar  el agua y el aceite. Es imposible: son por esencia, elementos  diferentes, dispares, contrapuestos.

2) Por tanto, estamos aquí ante una "contradictio in terminis", (= una contradicción en sus propios términos) como dirían los filósofos.  Aristóteles y Santo Tomás de Aquino estarían horrorizados  de la audacia y arrogancia de la argumentación esgrimida por los organizadores y defensores del Dakar, carente de la más elemental lógica.  "Destrucción" y  "Conservación",  son términos contradictorios, total y absolutamente antagónicos.  

3)  Pretender, por tanto,   convencernos de que  este tipo de eventos puede  contribuir a la "protección del patrimonio de una región",  es más o menos como pretender convencernos de que un médico pueda recomendar extirpar el corazón para mantener al paciente con vida. Así de imposible.

4)  Lo que sí podría suceder a futuro a propósito de esta polémica desatada por este "Huracán  Dakar", - y así lo esperamos con fe- es que las conciencias de los grandes conglomerados culturales de nuestro país: es decir,  los colegios profesionales de arquitectos, antropólogos, arqueólogos, artistas, fotógrafos,  así como los científicos de los campos de la Botánica, Zoología, Geografía, Geomorfología,  Geología,  Paleontología, y Ciencias del Paisaje  hagan oír su voz, fuerte y estruendosa,   para que la Dirección Nacional de Deportes - sorda y muda hasta hoy  respecto  a este tema-  tome, aunque sea  regañadientes,  la decisión y extirpe este cáncer  lacerante de los paisajes  y ecosistemas nacionales. 

5) En síntesis,  se nos ha tratado de  vender una pomada   esencialmente mentirosa: la "destrucción" jamás podría traer consigo   la  "protección" de nuestros bienes culturales. Es un evidente contrasentido. Es, pues, a todas luces, una  publicidad  que induce a engaño. Tanto, que podría llevarse esta causa, con muchas posibilidades de éxito, a tribunales o al SERNAC. 

¿Sucederá algún día este "milagro", o asistiremos a la  rápida propagación  de este cáncer contagioso, que   ya atrae, como por efecto magnético, a  muchos noveles  Dakaristas  a emular en terreno a sus  ´héroes internacionales", usando como cancha  nuestro ya maltrecho, pisoteado y vulnerado territorio regional, herencia  y legado de nuestros mayores?.

Ojalá las nuevas autoridades nacionales, tomen cartas a partir de Marzo  en este asunto y  pongan las cosas en su lugar. Por favor: no nos "hagan comulgar con ruedas de carreta" con mentiras flagrantes, disfrazadas de verdades!. Es esto un  verdadero insulto a la inteligencia.  Esto es como el "cuento del lobo que se disfraza de oveja" para atacar a mansalva!. 

Observe Ud. cuidadosamente estas fotos y díganos si tenemos o no la razón:

 Fig. 2.    Tomada en zona al sur del cerro Oyarbide, no muy lejos de Alto Hospicio. (Dakar  año 2012).

Fig. 3.   ¿Qué le parece   la "protección ambiental"  o "patrimonial"  que aquí se puede observar?. ¿Qué elemento cultural o natural  podría salvarse de esta hecatombe?.  ¿Existe aquí la posibilidad cierta  de  daño - como lo afirmamos-  o es solo  un mito, un temor infundado o una gran mentira nuestra?. Juzgue y  decida Ud. mismo. Las fotos son reales. Tomadas en el  sector al Sur de Iquique  (Rally  Dakar   2012).

La más sana filosofía y la más sana lógica  imponen   aquí cordura  conceptual y decisión  firme e inamovible:  este flagelo debe ser extirpado del deporte serio, verdaderamente respetuoso de la Naturaleza y de la cultura en  Chile. 

Epílogo.

Reflexionando sobre lo aquí escrito, llegamos a la siguiente conclusión: o el genio inventor de este afiche sufre de un acentuado e irreversible  "infantilismo cultural", o es un sutil y  habilísimo engañador de multitudes. No descubrimos otra posible alternativa ante este  afiche que -lo sospechamos-  en forma absolutamente deliberada  busca confundir a la opinión pública.

Moraleja

Lector, saque Ud.  sus propias conclusiones. ¿A quién creerle?  ¿A la Comisión Nacional de Deportes o al Consejo de Monumentos Nacionales y al Colegio de Arqueólogos?. Decida Ud. por sí mismo y actúe en consecuencia.