domingo, 28 de febrero de 2016

Qué vió y cómo vió el Gobernador de Tarapacá el bosque del Tamarugal en 1765: Un auténtico pionero de la reflexión ecológica en el desierto norte chileno.

La Descripción de la Pampa de Iluga por Antonio O´Brien en 1765: fuente de conocimiento.

¿Qué sabemos  del Tamarugal en el siglo XVIII?.

Antes del año 1765, fecha del Plano y la "Descripción de Tarapacá" del Teniente de Gobernador de Tarapacá don Antonio O´Brien,  nada o casi nada sabemos acerca  del aspecto florístico y/o paisajístico del Tamarugal. Algún cronista por ahí se refiere al "Matoral" [sic por matorral], aludiendo muy probablemente al bosque bajo y denso, difícil de transitar,  formado por Atriplex atacamensis [pillallas], pero sin mayor explicación o análisis y menos aún, indicando lugares.

 Solo a partir del año 1765 tenemos noticias   detalladas y fidedignas sobre el estado de la vegetación en la pampa  que hoy llamamos "Pampa del Tamarugal" en la depresión intermedia de la Primera Región de Chile. Con anterioridad, las noticias eran todas  en extremo vagas e imprecisas, y no nos permiten  obtener un cuadro coherente  sobre  el aspecto físico  de este "tamarugal". Las crónicas nos refieren  las peripecias de los viajes de los conquistadores Diego de  Almagro y Pedro de Valdivia con frases  lacónicas y poco expresivas. En ninguna de ellas  hay referencia clara  a la flora observada o a los bosques del Tamarugal, aunque muy frecuentemente a los arenales y pedregales interminables y  a la sal acumulada en su superficie y a la terrible  falta de agua del trayecto y la necesidad de llevarla en cueros de animal (odres).

Cita ad litteram del texto de O´Brien:

Por eso, nos parece de especial interés,  a este propósito, en este capítulo nuestro del Blog,   citar ad litteram la magnífica y detallada descripción que nos dejó don Antonio O´Brien,  Teniente de Gobernador de Tarapacá en el año  1765. En el capítulo VII de su Descripción que titula: "Descripcion del valle o Pampa de Yluga y de el Tamarugal",  señala con  el número 76, textualmente:

"Es un territorio  que según las señas y experiencia que se tiene, ha sido fertilísimo, no pudiendo dudarse que lo es y que lo volverá a ser siempre que se le introduzca agua que los riegue. Se ven en este territorio muchas y dilatadas chacras, en las que permanecen  los rastrojos del trigo y maíz que produjeron.  Asimismo, hay en él gran cantidad de árboles que llaman tamarugos, algarrobos y molles, muchas y crecidas retamas con un espeso e intrincado bosque de monte bajo, que en parte lo hacen impenetrable, por esta parte frente del pueblo de Pica. Y es bastante húmedo y muy abundante de agua subterránea; hay en este sitio en el camino que se sigue desde el dicho pueblo [de Pica] para el cerro de San Augustín de Guantajaya, dos pozos que llaman Puquios, el más profundo es de catorce varas, y por lo regular tiene tres [varas] de agua y solo sirven para dar de beber a los que transitan por este camino porque hasta ahora no ha habido quien hubiere hecho una noria u otra máquina para regar algunas tierras. Es en algunos parajes salitrosa,  por la parte que sigue a la costa, pero a más de no ver mucho el salitre, es superficial, criando una costra de  cuatro a seis dedos de grueso, y el terreno debajo de esta costra es gredoso y dulce, y todo el resto de la Pampa es especial tierra para trigo y maíz. La última cosecha que se cogió seis años ha, llegó a dar ciento treinta y dos fanegas de trigo por  una, y desde entonces no ha vuelto a sembrar en ella por falta de agua".  (Transcripción nuestra tomada directamente de una fotocopia del original del Archivo de Indias, 1765,  Nº 76;  cfr. Archivo de Indias, Legajo Charcas, 490, Nº 76).  Solo se modernizó la grafía, ortografía y sintaxis al español actual,  para facilitar su lectura, sin cambiar ni una sola palabra del texto).

De este extraordinario texto deducimos lo siguiente:

1. En tiempos de O´Brien había,  en lo que hoy conocemos como Pampa del Tamarugal, "gran cantidad de árboles".  Es decir, se mantenía todavía  el  tupido bosque en  numerosos sectores. El Plano de la Pampa de Yluga lo ilustra claramente,  señalando  mediante una simbología  clara y  precisa, los sectores de mayor densidad de árboles y arbustos. Como también los sectores desprovistos de vegetación.

2. Distingue  nítidamente O´Brien tres especies de especies arbóreas allí presentes: tamarugos [Prosopis tamarugo], algarrobos [Prosopis alba]  y  molles  [Schinus molle].  Con estos mismos nombres los  denomina O´Brien, siendo entre éstos "molle"   [mulli],  el único nombre  de árbol de clara y patente raíz indígena original.

3. Añade, como muy importante, la presencia de  un "bosque" de monte bajo que denomina de "pillalla" y que  a veces tiene tal densidad que  impide atravesarlo. Se refiere- lo sabemos bien- a la especie arbustiva Atriplex atacamensis, que forma  enormes conjuntos de forma   circular u oval, a  veces de  muchos metros de contorno.  Esta especie  es conocida en Antofagasta y en la IIIª Región de Chile con el nombre indígena de  "cachiyuyo"  o "hierba de la sal" en lengua quechua. El término indígena de pillalla, en cambio, sospechamos sea de origen local puquina. Con certeza, no es ni quechua ni tampoco aymara.  En efecto, la terminación  -alla [o -aya] está presente en varios topónimos de esta región  como Cumiñalla, en el Salar de Pintados, Huantajaya,  Illalla (sembrío), Illapata, etc. y parecerían denotar  voces de origen  puquina.

4. Alude concretamente a las siembras de maíz y trigo que se hacían en sectores de la pampa cuando bajaba el agua de aluvión por las quebradas  ("chacras que sembraban cuando llobia en dicho valle").

4. Las "crecidas retamas" de que nos habla O´Brien son las  plantas que hoy  llaman los locales como "retamillas" o  "retamas" y corresponden al arbusto Caesalpinia  aphila de la  familia Leguminosae. (Subfamailia Caesalpiniaceae).Al florecer, se cubren de flores de un color  amarillo intenso   con tintes de rojo. Su fruto, es una vaina. Sus hojas son    muy diminutas y  a veces faltan por completo.

Otro texto de O´Brien alusivo a la vegetación de esta pampa.

Un nuevo texto de O´Brien, continuación del anterior,  nos ilustra con más detención sobre otros aspectos relativos a la forma de explotación, en su época,  de la flora local,  en los que el inteligente Teniente de Gobernador fija su atención  con una mirada que hoy día  clasificaríamos de  eco-antropológica o simplemente ecológica.  Obsérvese, de paso, la importancia que atribuye a las "nieblas" o "camanchacas" en la formación y/o persistencia en el tiempo de este matorral:

 Hélo aquí:

"77....Mucha parte de este valle cría con las humedades  de las nieblas y las que coge el terreno con  el agua que corre de las quebradas que he dicho [nombró más arriba a Aroma, Tarapacá, Mamiña, Macaya y la de La Calera],  un monte bajo y espeso que llaman Pillayas [se trata de Atriplex atacamensis]; cuando están verdes las comen las mulas. Este monte de arboleda se ha secado mucha parte de él en las inmediaciones de la Quebrada de Tarapacá por dos razones: la primera, porque siendo el terreno más alto, parece que las aguas subterráneas corren más profundas y no alcanzan los árboles tanta humedad como necesitan para su conservación no obstante que todavía  hay muchos algarrobos, tamarugos y molles en esta parte.

78. La segunda, porque es mucha la cantidad de ellos que cortan para leña, hacen carbón y otros menesteres, siendo lo que más destruye esta arboleda el modo  que tienen de hacer el carbón que es como dije:  cortan los árboles y los destrozan y cuando están secos, juntan una cantidad de ellos y les pegan fuego sin otra precaución alguna, y cuando les parece que están  pasados de fuego los apagan con tierra y sucede que si pusieron cien quintales de leña, sacaron veinte o veinte y cinco de carbón bien malo, y de este modo han destruido  la mayor parte  de la arboleda, con muy poca utilidad, y si no se pone remedio, vendrán a quedar en menos tiempo del que piensan, sin leña ni carbón ni donde ir a buscarla. 79.  Toda esta pampa o valle es despoblada y en ella no hay parte alguna que no pertenezca a Su Majestad (que Dios guarde)."

Comentario nuestro:

1. Advierte O´Brien con mucha razón y con una mirada  que hoy llamaríamos ecológica, acerca del peligro derivado del modo abusivo de explotación contemporánea de la leña y carbón en estos bosques. Si siguen así- señala- acabarán con la arboleda.

2. Se indica en forma tajante que  no hay en esa época  [1765] habitantes estables en esta extensa pampa: "esta pampa o valle es despoblada", dice textualmente. Este dato es muy interesante pues comprobaría  que  aún no  se ha iniciado  aquí  la instalación de buitrones de beneficio de la plata en la pampa, cerca y alrededor de la actual población de La Tirana.  La actividad que aquí se realizará más tarde (segunda mitad del siglo XVIII) en torno a estos buitrones exigirá ya, de facto,   una forma de poblamiento al menos semi permanente; lo que evidentemente aún no ha ocurrido en su tiempo.

3. El autor  identifica aquí las expresiones  "pampa" y "valle" de Tarapacá. Por tanto  distingue dos entidades diferentes:   la "quebrada" de Tarapacá y su "valle o pampa" aledaña.

4. Todas las especies arbóreas de esta zona, son nombradas por O´Brien, sin faltar una, lo que nos demuestra su notable capacidad de observación. No olvidemos que  O´Brien debió cruzar a caballo o en mula  con alguna frecuencia desde el pueblo de Tarapacá, donde residía hasta  el mineral de Huantajaya o al puerto de Iquique, de preferencia al mineral,  donde debía informar al Virrey Amat sobre sus pertenencias mineras y grado y forma de explotación.

5. Respecto a los arbustos observables en el suelo de la pampa, solo se le escapa, por su  mucho menor tamaño,  la planta asterácea Tessaria absynthioides, llamada  localmente "sorona", abundante en ciertos sectores y acompañante  frecuente  de  Atriplex sp.

6. No escapa a la  observación del Teniente de Gobernador la importancia de la condensación de la "niebla" en la persistencia y conservación del Tamarugal  in situ.  Investigaciones  modernas han comprobado que algunas de estas especies,  en especial  las "retamas" o  retamillas  (Caesalpinia aphila),  y en nuestra opinión, también la hierba perenne Tiquilia atacamensis,  dependerían en buena medida de la absorción de las humedades  nocturnas o matutinas de la camanchacas, a  través de su sistema radicular ubicado muy próximo a la superficie   (Cfr. capítulo de nuestro Blog: "Un ecosistema de aluvión: remanentes vegetales del aluvión de Marzo del año 2012 en la pampa del Tamarugal", publicado el 18 de Febrero del 2016).

7. Sus reflexiones sobre la capacidad de estas plantas para absorber el agua subterránea y la formación de cauces subterráneos, bajo el piso de la pampa, por efecto de los aluviones son  francamente notables, casi diríamos, modernas. Contrasta vivamente este conocimiento, basado en sus observaciones personales,  con  el mucho menos  científico de  otros contemporáneos suyos, o aún posteriores,  en relación al origen -por ejemplo- de las vetas metalíferas del mineral de plata  de  Huantajaya.

8-  Por tales títulos, no dudamos en reconocer a don Antonio O´Brien como el gran precursor de los estudios  medioambientrales de la Región de Tarapacá. En muchos aspectos -como los señalados más arriba- su  perspicacia  y notable don de observación se adelantó a su época, destacándolo como un  pionero de la preocupación ecológica en nuestro medio desértico.  Ojalá algún día se haga realidad este reconocimiento. Por ahora, ni siquiera una  calle o plaza de Iquique o  de Pozo Almonte rememora la certera  y  "moderna" visión  ecológica de este genio colonial sobre Tarapacá.

Por ahora, sigue siendo un "ilustre desconocido" en esta Región,  a la que dedicó más de diez años de su vida.  Sirva este capítulo para honrar su memoria y su  valiosa herencia.