jueves, 24 de diciembre de 2015

"Historia y Vida en el valle de Quipisca": Una monografía sobre el desarrollo cultural de una población andina de Tarapacá, Norte de Chile.

Damos  a conocer aquí la reciente presentación de una obra  de investigación antropológica y geográfica sobre una comunidad humana casi desconocida  de la Región de Tarapacá (Chile).  La investigación duró tres años  (2010-2012) e involucró trabajos en terreno, búsqueda documental en archivos y bibliotecas y  entrevistas a pobladores de la quebrada.  Terminada la obra en agosto del año 2012, fue finalmente editada  en forma de libro en junio del año 2015. La  edición en hermoso formato, porta, sin embargo, la fecha de su término real, 2012.  Este trabajo  fue obra de un equipo interdisciplinario, en el que la Antropología cultural, la arqueología, la historia, la lingüística, la geografía,  la arquitectura  y la cartografía se apoyan mutuamente para ofrecernos una visión del desarrollo cultural de una comunidad precordillerana a través del tiempo, sujeta a los infaltables avatares de aluviones, sequías y terremotos.

En el caso que nos ocupa, la comunidad y sus dirigentes han tomado parte muy activa no solo en la selección de los investigadores, sino también en la orientación de los mismos hacia  los puntos focales de su particular interés.  Esta participación de la comunidad  se  ha  visto particularmente reflejada en los estudios de arquitectura y en la prospección arqueológica.

En este capítulo, nos referiremos a la ceremonia de presentación del libro  y a la existencia de la comunidad quechua de Quipisca, su promotora. Mostraremos, igualmente,  imágenes de la quebrada y de la celebración  misma.  En el capítulo siguiente, intentaremos hacer  un análisis más fino de la obra y presentar sus singularidades.

                                           
Fig. 1. Portada de la obra.   Investigación interdisciplinaria de la comunidad del valle y quebrada de Quipisca  (Región de Tarapacá, Chile) dirigida por el Dr. Horacio Larrain Barros (Editor General) . Editada  y publicada por la  Comunidad quechua de Quipisca, Iquique, Agosto 2012.


 Fig. 2.  Investigadores  y  personal  responsable de los capítulos y de la edición.

Fig. 3.   Contenido de la obra en 8  Secciones y  4 Anexos.  Número total de hojas 323,  incluyendo la bibliografía usada.  

"Historia y Vida  en el valle de Quipisca. Evolución cultural de una comunidad  andina".

Así hemos titulado esta obra, recientemente  editada y publicada por la Comunidad Quechua de Quipisca, (Tarapacá, Norte de Chile)  con el apoyo económico y logístico de la Compañía  Minera Cerro Colorado, que opera en sus proximidades,  muy cerca de la localidad de Mamiña.   En este capítulo del blog, nos proponemos presentar  imágenes del solemne acto social de lanzamiento del libro en el valle de Quipisca y expondremos nuestra opinión sobre el derecho que les asiste  a constituirse como comunidad independiente. En un segundo capítulo, posterior, presentaremos un pequeño resumen de esta obra a nuestros lectores, destacando sus aspectos  de especial interés y, a la vez, señalando el trasfondo etnográfico y  social  que trasunta  su  realización y puesta en práctica. Nos parece un caso de gran interés antropológico y, a la vez,  bastante  excepcional  en este tipo de estudios  de comunidades.

Este estudio concitó  el apoyo  tanto en terreno como en gabinete de numerosas personas. La coordinación del trabajo estuvo a cargo de Fernando Rosales  siendo CORDUNAP  (Corporación de la Universidad Arturo Prat de Iquique)   la entidad encargada de reclutar a los especialistas. La edición general y revisión final de los textos corrió a cargo del Dr. Horacio Larrain Barros (Ph.D.), arqueólogo y antropólogo social, miembro del  Centro del Desierto de Atacama, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Estudios de comunidades.

Por lo general, los trabajos realizados en el pasado sobre comunidades andinas  han solido ser fruto de la propia iniciativa de los especialistas (antropólogos, historiadores, sociólogos  o arqueólogos)  que han estudiado dichas comunidades.  Ellos señalaban y decidían el enfoque, la metodología, los contenidos y las conclusiones finales de la obra. Ellos obtenían el financiamiento  y controlaban todos los detalles de la edición. La comunidad asistía pasivamente a su realización  y cuando mucho,  tomaba parte en  los festejos  o  recibía unos cuantos ejemplares del trabajo  final, cual migajas,  a guisa de agradecimiento. Los comuneros eran allí solo la "materia prima" de los encuestadores  que los interrogaban por semanas o meses, y su aporte propio y/o personal, era  escaso o nulo. Toda la iniciativa de la obra recaía en el especialista quien, por lo demás,  se llevaba todos los laureles  y cuyo mayor premio consistía en acrecentar su curriculum, para poder así comprobar su productividad como académico universitario. Los miembros de la comunidad estudiada eran, por tanto, solamente los "conejillos de Indias" del especialista, quien a su arbitrio  y talante elaboraba la obra final: ésta era para él  "su" obra, jamás, la obra de una comunidad. 

El antiguo estudioso de las comunidades.

Podríamos citar  numerosas obras así realizadas en comunidades andinas del Ecuador, Perú, Bolivia o Chile. Hasta hace muy poco tiempo,  esta era  la costumbre general, también entre nosotros. El especialista universitario, fuese éste sociólogo, antropólogo o arqueólogo,  señalaba y determinaba los objetivos,  los métodos y el desarrollo integral del trabajo. Los habitantes de los pueblos  eran solo simples peones que suministraban la información, según estuviese contemplada en las preguntas del cuestionario respectivo, o eran   los obreros de pala y picota que hacían las excavaciones arqueológicas. De su "propia cosecha", o de su propia iniciativa, experiencia, interés   y/o conocimientos previos, no había nada  o casi nada. Podríamos  motejar este período de estudio como el de  un exacerbado "colonialismo cultural".  Se inicia en el siglo XIX  con los  famosos estudios de los antropólogos ingleses de la escuela de Bronislav Malinowsky o los estudios  folklóricos de un Franz Boas,  en los Estados Unidos. Tal método en el que la comunidad "no tiene ni voz ni voto", ha dejado de existir hoy,  por efecto de la toma de conciencia de las comunidades acerca de su pasado  y de su presente; pero también y en forma importante,  de su futuro. Éste, pasa ya a estar en sus propias manos.  Hoy - al menos en nuestro país- es la propia comunidad la que elige, selecciona y "examina"  a los posibles investigadores de su propia realidad;  antes era al revés: el investigador elegía a la comunidad de estudio.

Ceremonia del lanzamiento del libro.

Fue un día 20 de junio de este año en curso, 2015. El presidente de la comunidad de Quipisca, Wilfredo Bacián Delgado,  nos avisó que el lanzamiento del libro de la comunidad  se haría  en  el salón comunitario de la quebrada, situado en el lugar llamado Tauquinza. Para conmemorar dignamente el hecho, se le hizo coincidir con el solsticio de invierno  (21 de Junio) día en que ellos, desde  hace algunos años, celebran el Inti Raymi, la máxima festividad del mundo quechua.  Sus líderes están convencidos de  haber redescubierto sus raíces étnicas y culturales quechuas  y se ufanan hoy de su remoto origen Inca. Reniegan, por consiguiente,  de  su pretendido ancestro aymara, que la CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) regional ha tratado por años de imponerles, sin éxito. Se observa aquí un interesantísimo anhelo de  rescatar y redescubrir su origen étnico auténtico, el que estiman es incaico, muy anterior  a la llegada desde el altiplano, de grupos aymaras a la región. Las tradiciones familiares y los recuerdos, así lo testimoniaban. Nos extenderemos sobre este punto más tarde.

En el sitio de Tauquinza.

Como a las  18.00 hrs. llegamos a Tauquinza, en el lecho de la quebrada de Quipisca, acompañados de los colegas arquitectos  Pedro Lázaro y Alberto Prado y de la joven antropóloga  Jocelyn  Gómez,   tarapaqueña. El lugar se alza   a los   1.800 m.snm.  Mostramos aquí, en imágenes, lo que encontramos. Éstas, nos ahorrarán comentarios.


Fig. 1. Vista de la estrecha  quebrada de Quipisca de Noreste a  surweste, tomada desde la Sede Social.  Los últimos rayos del sol alumbran aún las laderas áridas y  resecas. Un  hilo de agua de vertientes  corre  por el fondo del valle, ahora encauzado. Abajo, entre la tupida arboleda de  chañares y  molles nativos, se guarecen las nuevas  granjas de  animales de cría (ovejas, cabras) y de aves de corral (gansos, gallinas y conejos), principal fuente de ingresos de la  comunidad.

                                             
Fig. 2.   El último y  gigantesco aluvión, ocurrido en el mes de Febrero del año 2012, se llevó parte considerable del piso agrícola de la quebrada, causando enormes daños. La imagen muestra los diques y  las defensas que hubo que excavar con maquinaria pesada para   evitar nuevos desastres a futuro, labrando un cauce más profundo a las aguas  que  en la temporada de las lluvias altiplánicas, en el llamado "invierno boliviano", se precipitan tumultuosamente hacia la pampa. El edificio nuevo de la Sede Social, orgullo de la comunidad y obsequio de la compañía minera Cerro Colorado,   se ha construido en altura,  en el lugar de antiguas viviendas de pobladores,  y fuera del alcance  de los eventuales aluviones.

 
Fig. 3.   El valle agrícola es sumamente angosto,   con un máximo de  unos  150-180 m. de ancho  en su máxima amplitud. Allí se aferra hoy la vegetación nativa que logró sobrevivir al aluvión. En esta fotografía, se observa algunos de los efectos devastadores  de la bajada  del agua en febrero del año 2012, uno de los peores  aluviones ocurridos  en los últimos cincuenta años.

Fig. 4.  Al costado norte de la quebrada,  dominando  el piso de ésta, se alza hoy hermosa la Sede Social nueva,  obsequio de la Compañía Minera a la comunidad.

Fig. 5.  Preparativos para la celebración del lanzamiento del libro de la Comunidad el día 20/06/2015.


Fig. 6.  Las laderas de los cerros son aquí sumamente abruptas. Cuando llueve, el peligro de deslizamiento y caída de rocas desde lo alto, es  muy grande. Muchas veces  los temblores han ocasionado derrumbes de consideración.

Fig. 7.  En la Sede Social,  a nuestra llegada, nos recibe  este afiche. Éste nos advierte que  estamos en la comunidad quechua de Quipisca y la bandera  quechua, conformada por barras horizontales  con  los colores propios del arco iris, nos recibe  y nos da la bienvenida.

 Fig. 8.  Pequeña  escarapela recordatoria del Acto  que los organizadores prendían  al pecho de cada asistente al Acto, en el momento de  su ingreso  (anverso).


Fig.  9. El reverso de la misma escarapela explica el motivo del Acto.

Fig. 10.  El contraste entre la estrecha franja agrícola utilizable y la mole de la montaña,  abrupta y amenazante, es casi brutal. El hombre aquí  ha tenido que luchar siempre hasta hoy contra una naturaleza esquiva y traicionera.


Fig. 11. De los barandales de la Sede Social del pueblo, cuelga este afiche gigante   que testimonia la finalidad del Acto  que está por iniciarse: el rescate de su identidad y la protección de su patrimonio cultural.
Fig. 12.   Una al lado de la otra, las dos banderas que  expresan su real identificación: la bandera tricolor de Chile y la bandera quechua, con la que se sienten étnicamente hermanados con sus hermanos quechuas del área andina meridional.

Fig. 13.  El gran lienzo  que  recibe a los visitantes  destaca sus profundos sentimientos de   pertenencia:  a) se consideran una comunidad indígena, b) de origen quechua, y  c)  provista de un territorio que les es propio y que la ley Indígena  les  asegura.

Fig. 14.  Los pasos de un baile tradicional  andino son parte esencial de la celebración comunitaria. Aquí el presidente de la comunidad quechua, Wilfredo  Bacián   ensaya un paso de baile. Dos bandas de músicos  amenizan el Acto. La música instrumental de bronces es  algo esencial en las celebraciones andinas. Ésta nunca  puede faltar.

Los  bailes locales fueron el preludio del Acto. Luego vino la fase de discursos (del Presidente de la comunidad, Wilfredo Bacián, del representante de la Cía. Minera  Cerro Colorado y  del Editor de la obra, Dr. H. Larrain). Cerró el Acto  una banda de músicos jóvenes venidos de Pozo Almonte. De gran interés fue el hecho - nunca visto por nosotros en otros eventos similares-  de la presencia activa de un indígena peruano, ataviado con  los característicos chullo, poncho y ojotas, quien actuó de traductor a la lengua quechua tanto de los discursos como de las presentaciones al Acto.  Aunque  nadie entre los asistentes podía entender las expresiones quechuas  (la lengua se ha perdido por completo), la comunidad, con este gesto altamente simbólico, ha querido  enfatizar  y reforzar su sentido de pertenencia al mundo  cultural quechua, del que se sienten parte integrante. Este mismo personaje actuará esta misma  noche como oficiante principal de la ceremonia del Inti Raymi que se celebrará, al amanecer, en la cumbre del cerro Wata watana, donde   la comunidad  acostumbra celebrar  la llegada del nuevo año: el Inti Raymi.

Consideraciones  culturales. Lo que nos ha llamado la atención en este acto de lanzamiento del libro.

1.  La pequeña comunidad de Quipisca, conformada por grupos de parientes cercanos descendientes de un mismo tronco común,  alcanza hoy  unas  sesenta  o setenta personas en total.  A ellos se agrega algunos escasos afuerinos que se han afincado aquí, desde hace decenios  y que ya se consideran miembros de la comunidad. 

2.  El objetivo para  constituirse en comunidad ut sic  ha sido social y étnico, a la vez que político. Étnico, porque buscan  honestamente revivir y restaurar su historia, sus recuerdos y tradiciones; político: porque saben bien que solo unidos podrán obtener de su vecina,  la Cía. Minera  "Cerro Colorado",  los beneficios económicos que les brinda su cercanía. En efecto, ante  los efectos devastadores de aluviones terremotos o sequías,  recurren  al "socio" rico para  reparar los caminos, restaurar  los terrenos agrícolas  y sus plantaciones o  construir  su Sede Social, de la que hoy se enorgullecen  y constituye uno de los ejes principales  de sus aspiraciones como "pueblo".  Para la Cía. Minera, por otra parte, este constante apoyo logístico  ha pasado a ser un compromiso necesario como parte de la mitigación de los efectos nocivos de  la presencia cercana de  relaves mineros y de polvo en suspensión  por efecto del sistema de  explotación del mineral de cobre. Para la poderosa Cía. Minera, en efecto, este apoyo a la comunidad  es visto como  parte de su responsabilidad social empresarial.  

3.  La relación  de los quipisqueños  por cercanía y parentesco con el vecino pueblo de Mamiña, es evidente. Históricamente, también ha existido una fuerte y constante relación con Mamiña, de donde provienen, según los documentos históricos, los primeros pobladores de  esta quebrada.  Hasta hoy, hay mamiñanos que  sostienen haber tenido o aún mantener  derechos a  retazos de tierra (eras de cultivo) en esta quebrada. Quipisca, además,   ha dependido siempre espiritualmente de la parroquia de Mamiña y en su camposanto reposan sus antepasados. La reciente formación de una comunidad quechua independiente, sin embargo, desprendida  por decisión unilateral del tronco original,  ha sido considerada por Mamiña como un acto de independencia inamistoso e  ilegítimo. Hay aquí un problema, con raíces históricas y sociales, que los dirigentes tendrán que manejar con inteligencia y sagacidad  para evitar confrontaciones futuras entre las dos comunidades. 

4. Opinamos que esta comunidad,  por  poseer títulos de posesión  mayoritarios  en el piso de la quebrada de Quipisca,  está en su derecho de  declararse  independiente de su comunidad  madre, cuando se han dado las condiciones geográficas y políticas para ello.  De hecho,   su espacio natural y su territorio  es diferente del de Mamiña, situado a mayor altitud y con condiciones climáticas y productivas parcialmente diferentes.  Hay numerosos referentes históricos que avalan este tipo de situaciones, como es el caso del pueblo atacameño de Cámar, en la IIª Región de Antofagasta,  que se separó y desligó de su pueblo madre, Toconao, por razones geográficas  muy similares, constituyendo hoy un pueblo y  una comunidad  diferente.    

5.  Además, en defensa de  los derechos que asisten hoy a  este grupo humano para autoproclamarse como una comunidad  étnica independiente, está  el propio articulado tanto de la Ley Indígena como de la Ley de Juntas de Vecinos,  que permite crear tales organizaciones reuniendo las firmas de cierto número de  vecinos. 

6.  Esta, a juicio nuestro excesiva permisividad actual del cuerpo legal, sin embargo,  si bien presenta aspectos positivos al permitir constituir y robustecer pequeñas comunidades en lugares alejados,  puede también convertirse, en algunos casos, "en un arma de doble filo". En efecto, puede constituirse en un peligroso precedente para la  atomización y destrucción de las antiguas comunidades indígenas originarias, las que no pueden oponerse a  esta separación de quienes, en virtud de la Ley,   recurren a la CONADI, exigiendo  su reconocimiento legal.  Hay aquí, creemos firmemente,  un foco  de probables conflictos y luchas interétnicas en el seno de una misma región. Situación que  puede causar un enorme daño a la causa indigena como tal  e impide su fortalecimento.  Somos de opinión  de que la Ley Indígena  debería ser  mucho más rigurosa y  exigente cuando se trate de escindir comunidades de sus  troncos madres, para evitar perniciosos caudillismos y personalismos. Lo que supone, como premisa  lógica, un  escrutinio más acucioso del origen, sentido, destino  y finalidad de una comunidad indígena como tal. La historia, la etnografía a la vez que la geografía local  deben aquí ser especialmente consultadas y valoradas.

7. Nos ha impresionado en este hermoso y emotivo Acto, la expresión viva del "sentido de pertenencia"  a una comunidad y a una etnia. En efecto, se sienten y se perciben como un grupo étnico con larga historia común y un idéntico destino que reconocen difícil pero que quieren enfrentar con orgullo y decisión. Es una comunidad que, aunque reducida hoy a un puñado de hombres y mujeres, se niega a desaparecer. Su fuerza está dada por su capacidad  y tenacidad de hacer producir una quebrada siempre expuesta a cataclismos y  desventuras, aprovechando sus condiciones ecológicas y altitudinales como ecozona.  Hay temas de supervivencia que la comunidad tendrá que enfrentar decididamente en un futuro próximo como  construir un camino de acceso  a prueba de aluviones y controlar y asegurar el abastecimiento de agua de regadío por medio de  pozos profundos.

8.  La edición final de esta obra,  cuya  ejecución fue seguida muy de cerca por las autoridades de la comunidad, es un testimonio fiel de su interés por consolidarse en el futuro como pueblo  con una historia, una geografía y una antropología común, íntimamente ligada al legado cultural de los Incas. El estudio histórico,  geográfico y lingüístico de base realizado para  esta obra,  confirmaría, en nuestra opinión,   su estrecha relación con el universo cultural Inca,  máxime  con nuestro hallazgo de tramos desconocidos  y bien conservados del Qhapaqñan  y sus recintos  en su propio territorio comunitario. De este aspecto disertaremos en un próximo capítulo de este Blog, al analizar en detalle la presente obra.