domingo, 6 de abril de 2014

Singulares signos de vida en un tillandsial de Tarapacá: Seres que rara vez se ven durante el día.



En un capítulo anterior, nos hemos referido a los tillandsiales de Tarapacá  con  motivo de varias expediciones recientes en su búsqueda. Allí nos referimos a estas extrañas plantas  conocidas  como "claveles del aire". La denominación local según la  literatura botánica especializada, es "calachunca", si bien debemos confesar  que personalmente jamás hemos oído este nombre.  Tal vez porque  su habitat normal se halla muy lejos de las  poblaciones humanas. Nuestro objetivo directo fue no solo explicar qué son, dónde viven y cómo se forman, sino también mostrar rastros evidentes de una antigua presencia humana en dichos sectores, bañados por la niebla. Es decir, el hombre vio aquí una interesante cantera de recursos varios para satisfacer sus necesidades básicas. Pero  hoy, en este capítulo,  nos ocuparemos de investigar algunos de los seres vivos que misteriosamente lo pueblan.

Fig.1.   Esta vista  muestra  los cordones  o guirnaldas  formadas por miríadas de plantas   de Tillandsia, curioso vegetal de la familia de las Bromeliáceas, a la que pertenece la bien conocida piña de los países tropicales. Aquí, en esta vista, los cordones de plantas  siguen dócilmente  las suaves ondulaciones del paisaje geográfico. (Foto H. Larrain, 26/03/2014).

Escrutando con lupa los tillansiales de Tarapacá. 

Estas tan especiales formaciones botánicas son muy propias de la costa sur del Perú y la costa norte de Chile (Arica y Tarapacá). No existen en otros lugares. En los cerros  detrás de la ciudad de Iquique, se les encuentra en cierta abundancia  hacia el Este y hacia el Sur de la localidad de Alto Hospicio, en sitios muy específicos entre los cerros y  cubriendo miles de hectáreas, en forma discontinua y fragmentada. En las cercanías de Tacna  (sur del Perú)  y en general, en toda la costa su peruana son sumamente frecuentes y constituyen densos bosquetes, muy llamativos.

¿Hay vida en un tillandsial?. ¿De qué tipo?.

En este capítulo, en cierto modo continuación y complemento del anterior, queremos mostrar los numerosos signos de vida que hemos detectado en un tillandsial. Aquellos que hemos logrado percibir en los  cinco días de expedición (entre el 25 y el 30 de Marzo 2014).  Mientras nuestros colegas geógrafos  discutían sobre su formación y  ensayaban un novedoso sistema de rastreo aéreo de estas formaciones vegetales  mediante el vuelo de un pequeño Dron de fabricación alemana, traído de Heildelberg por los geógrafos alemanes, yo invertía gustosamente las horas observando con curiosidad los más mínimos  signos de vida entre  los guirnaldas de Tillandsia landbecki  Phil.  De estas observaciones brota este artículo.

Formas que adquiere el tillandsial en Cerro Guanacos.

 Fig. 2.  Ocupan las laderas que miran al Weste, esto es, al mar, a distancias de  10-15 km de la línea de costa dejando  claros o intersticios entre los cordones.  (Foto H. Larrain, 1/03/2014).

 Fig. 3. A veces,  son formaciones densas, porque seguramente reciben mayor cantidad de humedad. (Foto H. Larrain, 26/03/2014).

 Fig. 4.   Otras veces  dejan, entremedio,  sectores totalmente  vacíos.  (Foto H. Larrain, 26/03/2014).

Fig.5.  En ocasiones, cubren y tapizan extensas  pampas suavemente inclinadas hacia el Weste


Mientras el Dron (exótico engendro de parapente y helicóptero) efectuaba vuelos perfectamente sincronizados por  control remoto por el  geógrafo Dr. Alexander Siegmund   (del Heidelberg Center de Santiago de Chile),  nos entreteníamos  recorriendo pausadamente  los pasadizos dejados por los cordones de tillandsias. La vida animal  visible u observable  durante el día, es extremadamente escasa. Los seres vivos, en efecto, durante el día  se esconden de los rayos solares, evitando la pérdida de agua, refugiándose entre el tupido follaje de las Tillandsias u oc ultándose en pequeñas cuevas bajo tierra.  Sin embargo,tuvimos bastante suerte;  vimos  y pudimos fotografiar a varios de estos escurridizos representantes de la flora y fauna local, endémica de los tillandsiales. El resultado de está búsqueda,  quedará expuesto gráficamente  en las líneas que siguen.

La vida se desenvuelve de noche, a partir  del atardecer.

Aquí, en este hosco y austero ambiente de desierto,  la vida se hace evidente durante la  noche. Aunque la humedad atmosférica de las nieblas moja casi  diariamente estos parajes, generalmente por las tardes, el terrible calor diurno  hace desaparecer en un instante la humedad, dando paso a  las elevadas temperaturas. Estas son morigeradas un tanto por  algunas brisas que  vienen del mar,  en algunas escasas horas del día.

Fig.6.  Tillandsial de Cerro Guanacos.  Este pequeño montículo de vida, solitario en un medio de una gran explanada desnuda, podría  tal vez  enseñarnos  la manera cómo se asienta inicialmente esta extraña planta. El suelo circundante, está repleto de pequeñas concreciones calcáreas, tal como puede observarse aquí. En una de ellas, se asentó  y fijó la primera planta o semilla de Tillandsia y, a medida que crecía, iba sirviendo de pantalla o biombo al potente viento del SW  que arrastra finas arenas. Estas provienen  hoy día de un sistema de dunas cercano,  que se alza al Oeste,  a unos  1-3 km  de distancia.  Así, se fue acumulando la arena en su contorno (al modo de una cerrillo o nebka),  dejando la falsa impresión de que  la planta crecía y se desarrollaba en la arena misma, lo que no es ciertamente el caso. (Foto H. Larrain,  26/03/2014)..

Fig. 7. Cerro Guanacos.  En esta forma se  perfilan los cordones de tillandsias, formando hileras casi paralelas y siempre  perpendiculares con respecto a la dirección general del viento  que viene del mar, esto es, directamente del  SSW. o del S.  (Foto H. Larrain, 26/03/2014).


Fig. 8.  Algunos de estas  cordones longitudinales  o guirlandas de Tillandsia  adquieren  el aspecto de morros elevados, que pueden alzarse hasta  l.50 m.  o más sobre el suelo. En esta imagen, vemos  cúmulos de especies ya muertas, semi recubiertas por arena fina de reciente arrastre eólico (por el viento)..La cara seca del morro (a la vista aquí), corresponde  a plantas antiguas. Las partes vivas de la planta (arriba),  se agolpan hacia el costado izquierdo del cordón,  por donde le llega diariamente el influjo benéfico de la neblina mojadora de origen marino, arrastrada por el viento. (Foto H. Larrain 26/03/2014).

                           
Fig.  9.  Esta vista nos permite apreciar  la tendencia  a formar  cordones paralelos, exactamente perpendiculares a la dirección del viento predominante, el que viene del SSW o derechamente del S. (Foto H. Larrain  26/03/2014).

Fig. 10. El día de nuestra visita, hacia las  8.00 hrs.  A.M., estaba el terreno totalmente mojado por la camanchaca nocturna o  tal vez por el  intenso rocío matutino. Tanto, que nos permitió dibujar esta figura triangular dejando a la vista el suelo arenoso seco, a  1.5 cm de la superficie. Es decir, la neblina logró mojar totalmente la planta entregándole humedad en abundancia,  la que  absorben  nuestras plantas de Tillandsia a través de los tricomas de sus hojas,  dispositivos semejantes a los  estomas, mediante los cuales  absorben el agua condensada en sus finos pelillos. De esta elemento (la humedad atmosférica)  obtienen su agua y sus nutrientes, sin necesidad de tener raíces. Verdadero milagro de la madre Naturaleza!.  (Foto H. Larrain, 26/03/2014).

Rastros y signos de vida animal.

    
Fig. 11.  Esta vista muestra   las tenues huellas frescas dejadas por el paso de un pequeño lagarto e impresas en la fina arena de acarreo eólico (del viento). Probablemente, se trate de huellas del pequeño reptil Phrynosaura reichei, cuya bella estampa  mostramos en foto nuestra, algo  más abajo   (Foto H. Larrain, 26/03/2014)..

Fig. 12.   Junto a las plantas vivas de Tillandsia, hallamos estos hoyos, que a nuestro entender serían madrigueras o cuevas ocasionales que  el reptil  cava  para ocultarse durante el día. Hemos  profundizado en estos hoyos, sin hallar cosa alguna. Son solo guaridas de paso para escapar del ardiente sol. (Foto H. Larrain,  27/03/2014).

Fig. 13. Una de las extrañas especies de reptil que habitan en este ecosistema del tillandsial. Se trata de un gecko (Fam Gekkonidae),  cuyo nombre científico es  Phyllodactylus gerrhopygus Wiegmann. Vive  en pequeñas grietas bajo costrones o concreciones calcáreas, donde este ejemplar fue encontrado por nosotros. A veces, se le halla a muchos metros de distancia de los cordones de tillandsias. Es de hábitos crepusculares y nocturnos e insectívoro (se alimenta de insectos y pequeñas arañas). Posee un cuerpo desnudo, sin escamas, a diferencia de otros reptiles (lagartijas), por lo que no puede exponerse a los rayos del sol. Ostenta ojos desmesuradamente grandes.  Es especie bastante común. Constituye un alimento preferido del zorro chico o chilla   (Pseudalopex griseus domeykoanus) , también visitante ocasional  de estos ecosistemas.  Mide  alrededor de  8.0 cm de largo como máximo.  (Foto H. Larrain,  27/03/2014).

Fig. 14.  Concreción calcárea  tapizada de líquenes crustosos que colonizan toda  su superficie. Bajo ella  hallamos  el gecko mostrado en la Figura  13 (anterior). (Foto H. Larrain, 26/03/2014).

Fig. 15.   Costrones o concreciones calcáreas, llenas de líquenes  de varias especies. Como es sabido, el líquen es uno de los primeros colonizadores de un determinado paisaje, utilizando para ellos pedruzcos, costrones o terrones firmes. (Foto H. Larrain,  26/03/2014).

Fig. 16. Pequeñísimo huevo de reptil probablemente de Phrynosaura reichei hallado en superficie junto a un cordón de  Tillandsia. Mide aproximadamente 0.8 cm de largo. Poseen una cáscara muy fina y frágil. Al menor contacto, se rompen. (Foto H. Larrain 26/03/2014).

Fig. 17. Feca de zorro chico o chilla hallada en el tillandsial. Prueba inequívoca de la visita de este carnívoro cuyas huellas también hemos hallado en estos lugares.  (Foto H. Larrain 27/03/2014).

                                      
Fig. 18.  Fecas del mismo zorrito (Pseudalopex griseus domeykoanus) halladas muy cerca de un manojo de tillandsias. Si se observa con cuidado su superficie, se verá que  ha consumido en gran parte  pequeños reptiles, cuyos huesos blanquecinos aparecen a la vista  en sus fecas ya resecas (Foto H. Larrain  26/03/2014).

Fig. 19.  Vista de un morrito de tillandsias mostrando  la parte viva de la planta ( los primeros 15-20 cm) y, abajo, la parte ya muerta,  tal vez desde hace  muchos años,  en la que se sostiene y afirma.  Esta vista  señala la parte situada  a sotavento respecto al viento predominante, es decir, mira hacia el Este.   (Foto H. Larrain 27/03/2014).

                             
Fig. 21. Un típico reptil del tillandsial. Se trata de la especie Phrynosaura reichei,  que alcanza un tamaño máximo de unos  7-8 cm.  y tiene un colorido atigrado, con rayas de hermosos colores  (Vea foto siguiente).  (Foto H. Larrain  27/03/2014).

                              
Fig. 22. Ampliación de la misma foto anterior.  Esta hermosa especie es  endémica de los tillandsiales y oasis de niebla;. la hemos hallado también en el oasis de niebla de Alto Patache, donde no existen tillandsias sino solo plantas vasculares de muchas especies. ("Endémica" quiere decir que  que es propia de ese lugar; viene de la voz griega demos que significa "casa").  Se mimetiza bastante  bien con el ambiente arenoso de su habitat o morada Su enemigo es el zorro y, a veces, el jote  que lo espía desde la altura (Catarthes aura); (Foto H. Larrain, 27/03/2014).

Fig. 23.  Liquenes  crustosos de coloración amarilla. Se les observa con alguna frecuencia  a barlovento de los cordones de tillandsias, y a pocos centímetros de los cordones de Tillandsia. (Foto H. Larrain  27>/03/2014).

Fig. 24. Esta vista permite distinguir otras dos especies de líquenes aferrados a partículas del suelo; arriba, de color verde oliva; abajo, de color rojo-anaranjado. Se trata de dos especies diferentes de líquenes crustosos.

Fig. 25. Una tercera especie de líquen, de color amarillento, también se aferra a  pequeños terrones, a escasos centímetros de las plantas de Tillandsia.  Tenemos la vehemente sospecha de que las pequeñas langostas del género Heliastus  que hemos visto en estos días ( y no pudimos fotografiar),  se alimentan de estos líquenes. Siempre están en sus cercanías. En los días de nuestra visita a este  tillandsial de Cerro Guanaco, pudimos observar dos ejemplares de langosta:  una larva pequeña, sin desarrollo de sus alas y la otra, ya adulta. Se trata de la especie Heliastus rufipennis Liebermann (Fam Orthoptera)  Llega a medir como máximo solo alrededor de  1.8 cm de longitud. (Foto H. Larrain, 27/03/2014).

Fig. 26.  Esta variedad de líquen, diferente de las anteriores coloniza solamente  ramillas ya secas de tillandsias, las que lentamente va degradando. (Foto H. Larrain,  27/03/2014).




Fig. 27.  Exoesqueleto incompleto del insecto tenebriónido  Philorea aracniformis (Coleoptera),   insecto endémico de estos ecosistemas de niebla. Le hemos encontrado viviendo también  en el oasis de niebla de Alto Patache. Hemos hallado en este mismo tillandsial, en años anteriores,  varios ejemplares de esta especie, los  que se hallan en nuestra colección entomológica. Fue investigado y clasificado solo recientemente (año 2000) sobre la base de ejemplares capturados por nosotros  en estos lugares.


Fig. 28.  Agujero o pequeña cueva  hecha por alguno de los reptiles de este ecosistema de niebla, probablemente por Phrynosaura reichei.  Son albergues o refugios  solo  temporales, para cobijarse de los rayos del sol  los que luego abandonan. Excavamos  varios de ellos sin hallar rastros de sus ocupantes. (Foto H. Larrain, 27/03/2014).


Fig. 28.  Conchas descoloridas  de la especie de caracol terrestre (ojo: no marino! ) denominada Bostrix derelictus Broderip. Vea nuestro artículo del 6 de Enero 2010, publicado en este mismo  Blog donde se ofrecen mayores detalles del hallazgo de esta especie en este tillandsial y en el oasis de niebla de Alto Patache.  El hallazgo de unos pocos ejemplares de conchas de este caracol terrestre en este tillandsial de Cerro Guanacos, nos plantea un enigma que nos tiene bastante perplejos. No los hemos encontrado nunca en otros potentes tillandsiales, como Cerro Oyarbide, Cerro Guatalaya y varios más que hemos visitado al Norte de la quebrada de Tana. ¿Por qué se les halla solamente en este tillandsial? . ¿Vive todavía esta especie en est tillandsial o es ya  una especie totalmente  extinguida aquí?. (Foto H. Larrain, 27/03/2014; Cerro Guanacos).


Fig. 29.   Curiosos diseños que el viento y la brisa dibujan en la superficie de la arena, junto a los mantos de tillandsias.  (Foto H. Larrain,  27/03/2014). 

Fig. 30. Concreciones    calcáreas   bajo las cuales la fauna busca refugio. Lugar ideal para  guaridas de pequeños reptiles y coleópteros de un par de especies.(Foto H. Larrain,  27/03/2014).


Fig. 31. Así luce el suelo en esta zona de tillandsias. Tapizado de pequeños costras  calcáreas  en los que se aferra la vida incipiente de "soil crusts" y de líquenes crustosos. (Foto H. Larrain, 27/03/2014).

Fig. 32.   Creaciones originales del viento sobre la arena de los tillandsiales. (Foto H. Larrain, Cerro Guanacos, 27/03/2014).
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Moraleja.

La vida nos plantea un sinnúmero de  enigmas. Y nos sorprende cada día con sus infinitas estratagemas  de sobrevivencia. Se produce en sitios  aparentemente  inertes o inhóspitos y se inicia así toda una cadena trófica (de alimentación ) en la que  los seres inferiores sirven de soporte o de alimento (nutrimento) a los superiores. Aquí, en este tillandsial,  "soil crusts" y  líquenes servirán de alimento a  caracoles terrestres, coleópteros  y langostas   (del género Heliastes). Y éstas últimas, a su vez, serán devoradas por los reptiles, y todas estas especies (incluidos los coleópteros) serán  un manjar delicioso  para  los zorros del desierto. Solo falta aquí,  en nuestros tiempos modernos, la actividad del último depredador de la cadena trófica: el hombre primitivo, que  cazó  aquí el zorro y el guanaco para su alimentación, completando así  el círculo de la vida.









7 comentarios:

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

El biólogo y botánico Robinson Herrera, nos comenta en carta del 13/04/2014) sobre este capítulo del Blog acerca de la vida en un Tillandsial:



“algunos datos que podrían interesarle sobre los líquenes registrados en sus fotografías:

el liquen crustoso de color gris puede corresponder a Buellia taltalensis C.W. Dodge 1967;Physciaceae

el costrón amarillo sobre arena y rocas se trata de Chrysothrix pavonii (Fr.) J.R. Laundon 1981;Chrysotrichaceae

el líquen apifito sobre Tillandsia seca corresponde probablemente a Caloplaca athallina Darb. 1912; Teloschistaceae, pudiendo encontrarse también Candelaria crawfordii (Müll. Arg.) P.M. Jørg. & D.J. Galloway 1992; Candelariaceae

el liquen anaranjado sobre arena puede tratarse de Caloplaca jorgensis C.W. Dodge 1967;Teloschistaceae

con gusto revisaría estas observaciones si cuenta usted con material colectado, en lo personal he estudiado la distribución de líquenes en la zona desde bastante tiempo y creo que para ese ligar podría usted encontrar mucho más, como por ejemplo algunas especies del género Acarospora, Niebla y Heterodermia.

todos los nombres que le he entregado en este listado pueden ser corroborados en el sítio index fungorum http://www.indexfungorum.org/Names/Names.asp

por hora este es mi humilde aporte, cuente con lo que pueda colaborar para vuestra investigación, un cordial saludo y hasta pronto.

Robinson Herrera

Agradecemos este valioso aporte del investigador Robinson Herrera, el que enriquece considerablemente nuestro segmento de Blog.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Dr. Horacio Larrain en carta al biólogo Róbinson Herrera:

Robinson: mil gracias. Ya puse tu comentario en el Blog para que otros también puedan leerlo y así aprender más acerca de estos extraños vegetales.Por cierto que me encantarìa me pudieras colaborar en el Blog, por ejemplo, estudiando algunas posibilidades de los líquenes como posible alimento, medicina u otras cualidades útiles para el hombre de hoy o del futuro. Eso se insertaría muy bien en el enfoque eco-antropológico que propiciamos. Otro posible enfoque es explicar y mostrar, ojalá con con fotos, la producción de O por parte de los líquenes y cómo éstos, constituyen una estupenda reserva de oxígeno para la humanidad. ¿Te parece?. Tu me puedes suministrar la información científica de base y yo le doy el toque atractivo, más periodístico, más algunas fotos. Puede salir algo precioso y sumamente novedoso para el gran público que ignora qué son los líquenes y sus posibles usos futuros.

Te quedo muy agradecido,



Horacio Larrain

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Pilar Cereceda, geógrafa de la Universidad Católica (Santiago, Chile) nos escribe el 17 de Abril 2014::


HORACIO,

No estoy segura si te conté que me leí entero el artículo, y que lo encontré genial, interesantísimo, lleno de fotos y de interesantes comentarios. ¿No has pensado publicarlo en alguna revista que la lea el mundo científico? En todo caso en el Blog, lo leen muchas más personas < quienes les puede ser de gran utilidad también. Aquí hablamos de MILES!!!!.

Te felicito de corazón,

Pilar

Felipe Farias dijo...

Muy interesante el artículo, solo quería agregar que el reptil fotografiado que uds. denominan como "Phrynosaura reichei", lo más probale que sea Liolaemus manueli (Dragoncito de Manuel), endémico regional y asociado a la provincia de Chañaral, cercanías del Salado, Diego de Almagro y San Manuel entre otras comunas...
Saludos

gravedadcero dijo...

Estimado, lo felicito por su publicación excelente desarrollo de lo que expone sobre todo para personas que no pertenecemos al mundo científico pero que sentimos gran afición a el, justamente encontré este blogspot buscando el nombre de unas especies de liquen que encontré haciendo deporte en una salida en bicicleta por el sector de huantajaya, me gustó su publicación y el comentario del dr. Horario larrain, que me aclaró el posible nombre de la especie que observamos y que ya se la comenté a mi hijo de 10 años que a su corta edad le apasionan estos temas, además quería hacer una pequeña consulta... En la figura numero 15 se precia un saltamontes o langosta?, escondido entre los líquenes? Saludos y gracias por estos tipos de información que nos sirven muchísimo para comprender, cuidar y respetar la naturaleza y sus demostraciones de supervivencia, espero que alguien lea mi comentario a pesar de que ha pasado muchos años,saludos.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Estimado amigo "gravedad cero":

Agradezco su elogioso comentario. En efecto, en la figura 15, entre los costrones calcáreos poblados de especies de líquenes, aparece efectivamente un saltamontes o langosta, un ejemplar juvenil (larva). Se trata de una especie que hemos hallado tanto en los oasis de niebla costeros (como en el caso de Alto Patache), como también en los oasis formados por tillandsiales (la bromeliácea Tillandsia landbecki conocida como "clavel del <aire"), tierra adentro y más lejos de la costa (hasta 15-20 km de la misma). Supongo que allí se alimenta de líquenes, que es el único vegetal a su alcance en ese ecosistema. Lo felicito por llevar a su hijito a terreno para que se vaya de a poco familiarizando con estos atractivos temas de la maravillosa Naturaleza, aún en pleno desierto. Puede surgir de allí una vocación de biólogo. Ojalá así sea, que harta falta hace.

Dr. Horacio Larrain B. (Ph.D.)

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Estimado amigo

Olvidé comentarle que la especie de langosta que se muestra en la figura 15 entre medio de concreciones calcáreas es una larva de la especie Heliastus rufipennis (Orden Orthopera, Familia Locustidae). Mide un máximo de 2,5 cm de longitud en su estado adulto. En la fotografía N° 15 aparece una pequeña larva de esta especie. Recordemos que en este grupo de insectos no se da la metamorfosis completa, sino una incompleta, es decir, del huevo ya sale una langostita muy pequeña, áptera (solo tiene muñones de alitas), la que va creciendo durante semanas hasta alcanzar su tamaño de adulto.
Un abrazo a su hijo y dígale de mi parte que siga buscando incansablemente maravillas en la naturaleza, aún en este desierto nuestro iquiqueño. Tal vez logre detectar alguna especie nueva, desconocida hasta ahora. Así avanza la ciencia, mediante nuestra admiración y búsqueda infatigable.

Atentamente,

Dr. Horacio Larrain (Ph.D),
Antropólogo cultural y arqueólogo,
Centro del Desierto de Atacama,
Pontificia Universidad Católica de Chile.