domingo, 30 de marzo de 2014

Campos de Tilandsias en Iquique: Rastros indesmentibles de antigua presencia humana.



"Claveles del aire".

Antes de entrar en materia,  ilustraremos al lector sobre estas  curiosas formaciones vegetales comúnmente conocidas como "claveles del aire".  Son plantas muy extrañas, que salen de lo común;  más extrañas e interesantes aún, cuando las vemos  por millones,  ocultas hoy de las miradas curiosas,  en los "tillandsiales" de Tarapacá. Allí nadie las admira en su soledad absoluta.  A través de estas líneas, esperamos  se pueda llegar a  comprender mejor su relación íntima con el hombre del pasado, objeto específico de esta reflexión.  

                          
Fig. 1. El panorama que nos ofrece, de N a S,  el notable tillandsial de Cerro Guanacos a pocos kilómetros del cerro Tarapacá y al sur de la localidad de  Alto Hospicio. Nótese que las torres y los cables de alta tensión del tendido eléctrico han  pasado  impunemente por encima de esta reliquia vegetal, causando daños en su conformación, por las numerosas rutas abiertas a su través. En el momento de  su instalación, en los años  1998-1999, nos opusimos vigorosamente  a este trazado, recomendando su modificación, sin éxito alguno.

Fig. 2. Solo obtuvimos entonces, como generoso gesto de compensación  de la Empresa,  la instalación de dos  letreros alusivos a esta formación vegetal y su valor para esta región desértica. Uno de éstos, se muestra en esta fotografía tomada recientemente al amanecer del día  29 de Marzo de 2014.  ¿Es esto alguna forma real y efectiva de compensación por el daño inferido al ecosistema del tillandsial?. Juzgue el lector por sí mismo.  En pocos años más,  de esta  supuesta "mitigación" por los daños inferidos, no quedarán más que unos pocos fierros oxidados. Después, nadie ya recordará el hecho. Tampoco la empresa que lucra diariamente  con el transporte de la energía. ¿Se mitigó realmente el daño?. Es obvio que no. Solo fue solo una farsa para aplacar los ánimos de los ecologistas. Muy lamentable.  En la foto, Pilar Cereceda, géografa,  gran investigadora de esta zona de niebla y el Dr. Alexander Siegmund, de la Universidad de Heidelberg en Alemania, de visita reciente en la zona. (Foto H. Larrain 29/03/2014).

Los campos de Tillandsia sp.

Denominan "Tillandsia" los botánicos a  unas extrañas  plantas  aéreas de la familia  de las Bromeliáceas (Bromeliaceae) , generalmente desprovistas de raíces y que crecen en las zonas costeras del Perú y de Chile,  muy cerca del mar y que son alimentadas solo por las camanchacas o neblinas costeras. De estas densas nubes, pletóricas de  humedad, viven estas curiosas plantas sin necesitar obtener del suelo -como todas los demás vegetales- sus nutrientes y  el agua. A través de sus tricomas que se hallan  en la superficie de las hojas,  captan y absorben la humedad del aire (sea en forma de rocío o por simple condensación de la niebla diurna o nocturna).  Las plantas jóvenes presentan  sistemas radiculares cuya función parece  consistir solamente en ayudar a fijar a la planta al suelo y evitar así que sean arrastradas por los vientos. En  nuestras costas  del extremo norte de Chile, las semillas o tallos vivos que se desprenden se suelen fijar  a concreciones calcáreas, a veces muy pequeñas, donde inicia la semilla o la planta juvenil  su lentísimo crecimiento. Estas concreciones  corresponden al sustrato calcáreo propio de la formación costanera  del terciario, bien  descrita por el geólogo alemán  Juan Brüggen en su obra: Fundamentos de la Geología de Chile (Ediciones Universidad de Chile, 1950, plano geológico). 

Estos  "tillandsiales",  como se les denomina  por el género botánico al que pertenecen, están formados en Chile por solo dos especies:  Tillandsia landbecki  Phil  (determinada ya por  Rodulfo Amando Philippi) y Tillandsia marconae, descubierta y descrita por los investigadores del Instituto de Botánica de la Universidad de Viena  Walter Till  y Ernst Vitek  en  1985.   En nuestra zona de Tarapacá  la especie absolutamente dominante en los tillandsiales o campos de tillandsias es la primera, Tillandsia  landbecki, en un 99%. Existen varias  otras especies de Tillandsia en el extremo norte de Chile, pero éstas no forman densos y extensos campos  como estas dos especies y viven en forma aislada o colgando de huéspedes como los cactus y algunas especies arbustivas.

¿Dónde prosperan estos tillandsiales?.

Se les encuentra  generalmente en sectores elevados,  situados, a unos  10-20 km de distancia del mar en línea recta, en los cordones montañosos  de la Cordillera de la Costa que miran al mar , y en altitudes entre los   750 m. y  los 1.250 m. No prosperan en cualquier parte. Solo en las laderas que miran directamente al mar.  Los vientos marinos alisios que vienen del SW y del S  al atravesar rozando  la superficie del mar se cargan de humedad, la que es depositada generalmente en horas de la tarde  sobre los suelos expuestos que miran  francamente al Weste. Este es el campo propicio para el desarrollo de este extraño "clavel del aire", como ha sido también llamado por vivir verdaderamente del aire.

Cuando la camanchaca  penetra por las quebradas tierra adentro...

Cuando existen quebradas o cañones profundos por donde penetran las neblinas hacia adentro, suelen hallarse también estos tillandsiales  en sus laderas expuestas, a veces   a  una distancia considerable del mar. Pero aquí su densidad y su grado de vigor es notablemente inferior a los de los  tillandsiales costeros, próximos al mar. Así, las hemos visto crecer  en la  quebrada del Lluta  (zona de Arica)  o Camarones, hasta muy al interior allí donde se  suele depositar y posar diariamente  la neblina o camanchaca. Su extensión por el sur llega solamente hasta  la región de Antofagasta.


Fig. 3. Tillandsial de Cerro Guanacos al sur de Iquique.  Dos geógrafos de la Universidad Católica (Pilar Cereceda  y Nicolás Zanetta)  observan aquí  su sistema floral  que consiste en una pequeña vara  de hasta 18-20 cm. de alto donde  se desarrollan sus diminutas  flores color canela. Sus semillas, muy pequeñas, son de diseminación aérea, esto es, son llevadas por el viento. Al hallar  la semilla en su vuelo un hogar adecuado para su crecimiento (pequeñas piedras o rocas o simples concreciones calcáreas)  y las condiciones de humedad requeridas, puede desarrollarse como planta. Esta,   a diferencia de otras especies de Tillandsia de la costa peruana que son migratorias  y se mueven con el viento, no crece en la arena misma - como lo han sostenido algunos estudiosos locales siguiendo a  Rundel (1976),  sino necesita  un soporte firme  que no sea arrastrado por el viento y que le sirva de base de sustentación o anclaje.  Este puede ser  muy pequeño, pero en ningún caso simples  partículas de arena   (puede ser un pedruzco, concreción calcárea o terrón firme).  Vista tomada de S a N. El mar  aquí se halla a la izquierda de la foto. (Foto H. Larrain tomada de S a N:  26/03/2014).   

Fig. 4. Tillandsial de Cerro Guanacos.  Laderas expuestas al Surweste y al Sur. La topografía local define  la forma final en que  se presente el tillandsial.. Aquí, el mar se halla  al costado izquierdo de la fotografía. Observe los espacios  vacíos entre líneas o cordones de tillandsias. (Foto tomada de  S a N.;   H. Larrain, 26/03/2014).

Fig. 5. En primer plano,  se observa un morro discontinuo de más de  un metro  de alto,  formado por partes y tallos de la planta hoy totalmente secas. Como puede verse,   estas plantas no  forman comunidades densas, continuas (como un manto),  sino  conjuntos discontinuos, interrumpidos por  verdaderos corredores o pasadizos del aire. Estos curiosos alineamientos  en forma de cordones, han sido denominados  gráficamente "guirnaldas" por el geógrafo alemán Wolfgang Weischet en sus estudios de los años  1966  y 1975  en nuestra zona. Las laderas de los cerros del fondo, como se aprecia en la foto,   también están tapizadas de estos cordones o guirnaldas. Vea una bibliografía somera al final de este capítulo. (Foto H. Larrain, 26/03/2014).


Fig. 6.  Observe la forma de crecimiento de la parte de la planta expuesta directamente al viento y al mar. (escala: ancho de la huincha es  5,5 cm). Aquí, en esta foto,  se alzan las tillandsias en cordones  hasta los 30-50 cm de alto.  A barlovento ( frente de exposición directa al viento)   el crecimiento es vigoroso, mientras que a sotavento (a espaldas del viento),  el cordón o guirnalda se observa casi siempre constituido por plantas secas. Las plantas vivas, crecen por sobre sus progenitores  muertos, los que están fijados al suelo. El arribo de las finas arenas arrastradas desde el Weste por los vientos, contribuye a fijarlas aún más al suelo. Pero, originalmente, las semillas o ramillas de  estas plantas  no se fijan en las arenas mismas, como erróneamente  se creyó. Los cordones, por tanto, están conformados  por partes vivas (superiores ) y por partes ya muertas.  A lo largo de los siglos, se van formando estos morros elevados,  en forma de cordones o guirnaldas alargadas. ¿Qué edad tienen?. No lo sabemos aún; pero seguramente  sus inicios deben  ser muy antiguos, tal vez de miles de años atrás. cuando se formó la Cordillera de la Costa y alcanzó  su altitud actual. No es imposible que  sus inicios daten  de finales del Pleistoceno. (Foto H. Larrain, 26/03/2014).


Fig. 7.   Corte practicado en un morro visible (cordón)  del tillandsial. El corte perforó hasta  los 1.20 m de profundidad sin llegar hasta el sustrato original existente antes de la implantación de la planta.. Aquí el sustrato blanquecino,  de tipo calcáreo, se halla algo más profundo. Se puede distinguir los estratos de plantas antiguas, sepultadas. (Foto H. Larrain  28/03/2014).


Fig. 8. Un  fino corte vertical practicado en un tillandsial, como el mostrado en esta foto, ha dejado expuestos varios niveles o estratos de plantas  ya fenecidas,  con intercalaciones de estratos arenosos intermedios. Así, el "morro" puede ir subiendo hasta alcanzar bastante más de un metro de alto, en cuya cima (los primeros   10-15 cm) se  mantienen las plantas vivas, reconocibles por su color   verde-ceniza. Este corte practicado por los investigadores, mostró no menos de 5 ó 6 niveles de plantas antiguas ya muertas y sepultadas, que la falta total de lluvias mantiene  en buen estado por muy largo tiempo. (Foto H. Larrain 28/03/2014).     


Fig.9.  Nos hemos preguntado  muchas veces  por qué se forman estos pasadizos o corredores longitudinales entre los cordones o guirnaldas de plantas, dejando sectores de suelo desnudo a la vista. No tenemos, a la verdad, una respuesta plenamente satisfactoria. Atribuirlo solo a  un efecto de la micro-topografía local es, a nuestro entender, no  explicar nada o casi nada. La explicación total debería incluir - así lo estimamos-  un estudio de las formas de la  circulación del aire, dirección del viento, inclinación del suelo o pendientes, etc. Lo cierto es que casi siempre estos cordones (a veces muy largos y extendidos por decenas de metros), corren  en la práctica generalmente  en forma  perpendicular a la dirección de la llegada del viento. ¿Por qué?. No lo tenemos claro. Observe Figuras  1 y 2. (Foto H. Larrain, 26/03/2014). 


                            
Fig.10.  Un hallazgo ocasional  in situ: un pequeño instrumento lítico,  un  tosco  cuchillo tallado en un pequeño trozo de sílex.  Hallado  como se ve en la  foto, al lado de un pequeño manojo de tillandsias. (Foto  H.  Larrain, 26/03/2014).

¿Quien fue su fabricante?-

Este hallazgo y el siguiente   (Fig. 9), hecho por nosotros  con un día de diferencia en el mismo sector, nos plantean de inmediato el enigma de la presencia humana  en estos lugares desérticos, tan lejos de sus campamentos o viviendas.  ¿Quién era el  visitante?  Era éste solo ocasional o  más bien un  visitante asiduo del lugar?. ¿Qué hacía aquí?  Y, ¿de dónde venía o a dónde iba?.

¿Era  con seguridad una herramienta humana?.

La primera pregunta,  que nos hizo el Dr. Alexander  Siegmund, geógrafo  de la Universidad de Heildelberg, allí presente   (Fig. 2) ,  fue:  ¿cómo está Ud. tan seguro de que se trata de  una herramienta humana y no de un simple pedazo de roca natural?.

Contestando esta legítima duda.

La experiencia de haber   encontrado in situ, a lo largo de muchos años miles de lascas y de nódulos con señas de trabajo humano, nos  ha enseñado  claramente que se trata de un material traído de fuera (no existente en el lugar) y, además, que fue trabajado ex professo allí mismo. Este tipo de  desbaste, efectuado en ambas caras para lograr un buen filo, no es algo natural: es fruto de una intencionalidad humana para lograr  bordes  cortantes, aptos para servir de  cuchillo o  raspador.


Fig.11. El mismo instrumento de la Figura 6.   Al medio, arriba,  el tosco cuchillo tallado en sílex blanquecino. A la izquierda,  un trozo de roca andesítica, color gris oscuro, roca ésta  muy  propia del lugar. Este es el tipo predominante de roca  aquí, y siempre se le halla  en forma de pequeños pedruzcos.  Así  se halló y  solo movimos un tanto el instrumento para observarlo de cerca. Este hallazgo fue realizado en el tillandsial de Cerro Oyarbide, a unos 30  km al sur de Cerro Guanaco. (Foto H. Larrain  26/03/2014).



Fig.12.   Este pequeño taller lítico, hallado casualmente por Pilar Cereceda en el mismo sector, y  formado por unas  55 lascas del mismo material, constituye para nosotros una prueba palmaria del paso de caminantes indígenas por este lugar. ¿Razones?, Tal vez venían a cazar aquí el guanaco, auquénido rumiante que seguramente pastaba en estos tilandsiales  o para preparar  materiales  e instrumental  para  pescar en la costa.  Hemos hallado en antiguos campamentos  de la costa y en varios lugares  (Bajo Patache, Patillos, Los Verdes), manojos de tillandsias secas, las que debieron constituir un valioso combustible para alimentar sus fogones. Presumimos que los  pescadores-recolectores costeros cargaban grandes cantidades de esta planta para tenerlos como reserva   en su campamento-base. Seguramente, lo mezclaban con algas secas (huiros) para avivar el fuego o tal vez, para iniciar el encendido de éste.  De hecho, esta planta, aunque viva,  arde muy bien  echando muy poco humo,  tal como  lo hemos experimentado varias veces  en terreno.(Foto H. Larrain, 26/03/2014).


      

Fig. 13.  Pilar Cereceda y el autor de este Blog  discutiendo sobre la formación de estos extraños cordones de guirnaldas. (Cerro Guanaco; foto H. Larrain, 26/03/2014).   

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Fig. 14.  El material de desecho del bloque original de sílex fue abandonado por inútil conformando  este taller lítico. Había aquí lascas de todos los tamaños, incluyendo unas pequeñísimas, fruto del retoque más fino. Prueba evidente de aquí mismo se confeccionó pacientemente algunos instrumentos líticos por parte de indígenas en tránsito. Pero nos es imposible, por desgracia,  saber algo sobre  su cronología. ¿Cuándo talló aquí  el hombre de la costa sus instrumentos?. ¿Era  originario de la costa, o venía de las tierras altas a la costa?. ¿Cuándo trabajó en este lugar?.No sabemos. Podría ser hace  unos 600 años  atrás, o, tal vez, unos 6.000. No tenemos forma de saberlo con certeza, al menos por ahora. Tampoco se halló aquí  herramientas terminadas que nos permitieran, por su particular tipología, concluir algo respecto de su antigüedad relativa.  El viento se encarga, en este desierto,  de mantener a la vista estos materiales  incluso por miles de años, tal como si hubiesen sido depositados ayer. Son las maravillas y enigmas de este desierto de Atacama!. 

Moraleja:  

El hombre primitivo aprovechó todos los ecosistemas y  sacó provecho de ellos.   Un tillandsial era, en este desierto estéril   y al parecer implacable, una fuente inagotable de material combustible y -sospechamos- un campo ideal para venir a espiar y cazar el guanaco  (Lama guanicoe) que sin duda venía a pacer descuidamente  en estos parajes. Hemos encontrado sus rastros y senderos,  e incluso,  alguna vez,  un cráneo y huesos de este mamífero. 

Una mirada eco-antropológica.

Tratar de entender cómo el hombre de antaño  supo utilizar este recursos en sus fatigosas  travesías  Este-Weste, desde el altiplano hasta la costa del Pacífico, es un desafío para el eco-antropólogo del presente. Profundizar en los recursos varios que ofrece este tan singular paisaje geográfico, algunos  seguramente no señalados claramente en este capítulo,  es parte de la  labor futura para estos especialistas. Y su mirada perspicaz en un campo que linda muy cercanamente con la ecología, constituye también un nuevo enfoque, más dinámico, geográfico y biológico  de la antropología como ciencia del hombre que vive en un  espacio concreto y lo utiliza al máximum, haciendo de él su morada.

Para saber más. Bibliografía básica sobre tillandsiales del Norte de Chile.

(Se presenta aquí solamente la bibliografía más directamente relacionada con el tema y nuestra región de Tarapacá. Existe una  gran cantidad de estudios científicos  especializados en determinadas especies del género  Tillandsia que aquí omitimos).

Cereceda, P., H. Larrain,  P. Lázaro,  P. Osses,   R. S. Schemenauer,  &  L. Fuentes,  1999. "Campos de tillandsiales y niebla en el desierto de Tarapacá", Revista  de Geografía  Norte Grande, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile,  Nº  26:  3-13. 

Cereceda, R. Pinto, H. Larrain, P. Osses and M. Farías. “ Botanical and Geographical Description of Three Coastal Ecosystems lying South of Iquique (Chile), Proceedings of the Third International Conference on Fog, Fog Collection and Dew, Cape Town, South Africa, October 2004. 


Cereceda, P., Osses P., Larrain H., Pérez L. “Caracterización geográfica del espacio ocupado por paños de Tillandsias en el sector  Cerro Guanaco, Tarapacá, Chile”, XXVII Congreso  Nacional y XI Congreso Internacional de Ciencias Geográficas, Concepción (Chile), Noviembre 2006: 19-24.

Cereceda, P., Osses, P., Larrain  H.,  Pérez,  Loreto, “Biogeographical and phytosociological Characteristics of the Tillandsia  Fog Oasis of Cerro Guanaco, Tarapacá, Chile”, Fourth  International Conference on Fog, Fog Collection and Dew, Program and Abstracts,  La  Serena, (Chile), July  22-27  2007: 177-180. 

Pinto, R. y A. Kirberg.  Oasis de Niebla: Una expedición botánica a los cerros de Iquique durante "El Niño  1997.  Impreso en Chile,  Imprenta  Ograma  S.A.,  Marzo 1999.(con excelentes fotografías de  A. Kirberg)

Pinto, R. y A. Kirberg. 2005. Tillandsia del Norte de Chiler y Sur del Perú,  Ediciones Gas Atacama, Imprenta A. Molina Flores S.A., Santiagode Chile. (Con excelentes fotografías de A. Kirberg).

Zizka, G., M. Muñoz-Schick,  1993. "Tillandsia marconae  W. Tilll & Vitek,  A Bromeliad Species new to Chile"Boletín del Museo de Historia Natural de Chile, Vol. 44:  11-17.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Dr. Larrain, mi nombre es Eddie Martinez de Lima-Perú,estudio arquitectura, de casualidad entre mientras buscaba información de atrapanieblas y vi que tiene harta información interesante en su blog, me he quedado un par de horas mirando jaja por ahi tengo unas fotos de "ruinas" incas y un cementerio, que tome en mi ultimo paseo,me gustaría que los viera para comentar. Saludos y a la espera de su respuesta.
Pdt: ya son las 4 am a dormir ;)

Mary dijo...

Excelente blog, gracias por difundir sus conocimientos, justo hace unos meses hicimos un trabajo en una zona próxima al mar, con dunas fósiles sobre las cuales nuevas dunas se van formando, tengo algunas dudas en relación a si fueron utilizadas agricolamente ya que es muy notoria lineas paralelas a manera de escalonamientos como las terrazas agricolas solo que no presentan paramento de soporte del escalón, es muy posible que este año nuevamente se proceda a investigar esa zona que además pta. bastante humedad y quizás en tiempo prehispánico si fue aprovechado agricolamente, en fin veremos que pasa, saludos desde el norte del Perú.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Mary marimont23@hotmail.com a través de blogger.bounces.google.com
10:32 (hace 7 minutos)

para mí
Mary ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Campos de Tilandsias en Iquique: Rastros indesment...":

Excelente blog, gracias por difundir sus conocimientos, justo hace unos meses hicimos un trabajo en una zona próxima al mar, con dunas fósiles sobre las cuales nuevas dunas se van formando, tengo algunas dudas en relación a si fueron utilizadas agricolamente ya que es muy notoria lineas paralelas a manera de escalonamientos como las terrazas agricolas solo que no presentan paramento de soporte del escalón, es muy posible que este año nuevamente se proceda a investigar esa zona que además pta. bastante humedad y quizás en tiempo prehispánico si fue aprovechado agricolamente, en fin veremos que pasa, saludos desde el norte del Perú.

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Mary, lectora de Lima, nos comenta:


Excelente blog, gracias por difundir sus conocimientos. Justo hace unos meses hicimos un trabajo en una zona próxima al mar, con dunas fósiles sobre las cuales nuevas dunas se van formando. Tengo algunas dudas en relación a si fueron utilizadas agrícolamente ya que son muy notorias las lineas paralelas a manera de escalonamientos, como las terrazas agricolas; solo que no presentan paramento de soporte del escalón. Es muy posible que durante este año nuevamente se proceda a investigar esa zona que además presenta bastante humedad y quizás en tiempo prehispánico si fue aprovechado agrícolamente, en fin veremos que pasa, saludos desde el norte del Perú.

Mary del Perú.

Aires De Flora dijo...

Muchas gracias por haber publicado toda esta información Dr.Horacio. Soy de Lima y llevo tiempo tratando de encontrar información sobre las tillandsias y gracias a usted esto ha sido posible. He disfrutado mucho a través de sus imágenes de esta maravillosa expedición.
Un gran saludo desde Perú.