jueves, 26 de diciembre de 2013

Grete Mostny Glaser: Homenaje a una gran investigadora del mundo atacameño. Calama, 05-10-1986.



Fig. 1.   Fotografía de la arqueóloga Grete  Mostny  hacia el año  1975  (?).  Tomada de  la obra de Mario Orellana Rodríguez  titulada : Historia de la Arqueología en Chile, Colección Ciencias Sociales, Universidad de Chile, Bravo y Allende Editores,  (1996: 208)

Fig. 2.  Asistentes al Congreso Internacional de  Arqueología de San Pedro de Atacama, organizado por el jesuíta  P. Gustavo le Paige   S.J., Director del Museo de San Pedro.  Enero 1963.   De  derecha a izquierda, Grete es la tercera persona  de la fila.  El jesuíta Le Paige, de sotana gris, es el cuarto de izquierda a derecha.  (foto en la obra  citada de Mario Orellana,  1996: 208) .


El cinco de Octubre de 1986,  hace más de 27 años, con ocasión del  "Simposio sobre Patrimonio Cultural de El Loa", en el salón de honor de la Municipalidad  de Calama,  se rindió un sentido homenaje a la gran investigadora  de la etnia atacameña, Dra. Grete Mostny. Glaser.  Como invitada especial, la vimos ese día  asistir, ya anciana y cansada,   con reprimida emoción,  al Acto de reconocimiento a su eximia labor. Los organizadores del Simposio, nos solicitaron entregarle el saludo correspondiente, en nombre del grupo de investigadores asistentes. En ese tiempo, me desempeñaba yo como investigador en el Instituto de Estudios Antropológicos de la Universidad de Antofagasta. Agradecí el honor y pronuncié en esa ocasión el discurso en su homenaje, cuyo texto incluimos aquí.

Breve biografía.

Nacida en Linz, Austria el 14 de Septiembre del año 1914, llegó a Chile el año 1939. De origen judío, se vio obligada a huir del régimen nazi con su marido,  y  llegó a nuestro país donde   fue acogida por Ricardo Latcham, Director por entonces del Museo de Historia Natural, quien al poco tiempo la nombró  "Encargada de la sección de Arqueología". Llegó a ser  Directora  del mismo Museo entre los años  1964 -1982, fecha de su retiro. Obtuvo la ciudadanía chilena y casó en segundas nupcias con  Juan Gómez Millas, ex Rector de la Universidad de Chile.  Falleció en Santiago el 15 de Diciembre  de 1991. Pocos días después, el Senado chileno le rindió un sentido homenaje. Se lo merecía con creces.

Cuando se realizó el  Acto de Homenaje en  su honor en la ciudad de  Calama , al que aquí se alude, Grete tenía 72 años bien cumplidos. 

Un Acto del que nadie se acuerda.

No quisiéramos que este Acto (del que ya nadie se acuerda) y  este homenaje pase desapercibido para la futura historia de Calama y de los pueblos atacameños. Por eso hemos decidido estampar aquí el texto completo del discurso pronunciado aquel día,  texto seguramente largo tiempo olvidado y, tal vez,  ya desaparecido de los anaqueles del otrora  vigoroso "Centro Cultural de Calama".  A través de sus párrafos,  podremos seguir los diferentes capítulos de la incansable vida de investigación de esta notable arqueóloga  extranjera, avecindada en nuestro país y nacionalizada chilena.


Texto del  discurso.

" A  GRETE  MOSTNY,  CON  ADMIRACIÓN  PROFUNDA.

"Chile la ve llegar en 1939, cuando nuestra arqueología estaba aún en pañales. Si bien brillantes pioneros como Max Uhle, Ricardo Latcham,  Aureliano Oyarzún y Augusto Capdeville y otros más, habían ya hecho señalada obra en la presentación de algunos hitos fundamentales  en la arqueología nacional, particularmente en nuestra zona atacameña, Grete se dedicó con pasión y entusiasmo  a profundizar  y ampliar el campo de estudio.

"A través del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago que la cobijó durante casi toda su fructífera labor antropológica y arqueológica, Grete nos fue entregando más de 100 trabajos científicos, en su mayoría de tipo arqueológico, enriqueciendo con ellos considerablemente nuestro conocimiento de la  1ª y 2ª Región.

"Su sólida formación humanista y su doctorado en Bélgica en Filología e Historia  de Oriente, le otorgan la seriedad y la metodología profunda para enfrentar el examen de nuestras antiguas culturas . Y la egiptóloga en ciernes, se convierte, por un increíble azar político, geográfico y cultural, en la gran experta en la cultura atacameña, maestra y ejemplo de las actuales generaciones de arqueólogos chilenos.

"Si bien publicó valiosas contribuciones sobre la  zona de Arica, la Serena y la zona central de Chile, e incursionó con gran vitalidad en la antropología y etnografía de los grupos fueguinos,  su pasión máxima fueron estos pueblos desérticos, sus oasis, sus hombres y paisajes en esta 2ª Región.

"Reseñemos ahora algunas de sus obras cumbres, con el temor de enfatizar, con cierta parcialidad, aquellos trabajos en los que marcó nuevos rumbos y senderos  a la investigación nacional.  En 1948,  publica  su extenso artículo "Ciudades Atacameñas", fruto de una incansable  labor de terreno y cartografía de las principales ruinas de los antiguos pueblos del área. Tal esfuerzo, hasta hoy, no ha sido superado.

"En 1954 presenta uno de sus mayores y más profundos trabajos: Peine un pueblo atacameño, a la vez antropología, etnografía, lingüística  y biogeografía del pueblo más meridional del Salar de Atacama. La investigación data de 1949. Grete frisaba apenas en los 34 años.  Aquí supo utilizar, sagazmente su predilección por la lingüística, rescatando nuevos antecedentes para el estudio de la lengua atacameña o kunza.  Grete me confiaba  hace pocas horas: "cuando llegué a Peine visité una familia donde había un niño enfermo, me habían pedido que lo llevara a Calama. Ahí oí conversar en una lengua extraña, que no era el castellano. Me confesaron, tras alguna vacilación, que  era un "dialecto" y que lo llamaban  "kunza".
Su contribución al estudio de una lengua, ya por entonces casi del todo extinguida, fue crucial. En efecto, había ya por entonces muy escasos parlantes de dicho extraño idioma, que hasta hoy ha resistido todos los intentos de afiliación lingüística.

"Pero "Peine, un pueblo atacameño", fue también un extraordinario trabajo etnográfico y análisis profundo de costumbres, descripción detalladísima y acuciosa de todos los aspectos de la vida diaria: ajuar doméstico, vestimenta, vivienda, asentamientos, sistemas agrícolas y ganaderos, fiestas y ritual religioso de los habitantes atacameños de la zona. Nada escapa a su ojo avizor,  ni siquiera la flora o fauna, la toponimia o la composición química de sus aguadas o pozos.

"Grete comprende, siguiendo una tradición  de las mejores etnografías extranjeras, que una comunidad humana solo puede ser entendida en su integridad. Antes  de la aplicación de la "teoría de sistemas",  Grete ha comprendido que el pueblo o comunidad es un "todo" un "sistema" el que,  por tanto, exige análisis integral de todos sus componentes. Cuando por entonces apenas hablábamos de  ecología, su análisis no ha sido superado ni lo será por mucho tiempo. Más aún, me atrevería  audazmente a afirmar que esta obra magna es la única etnografía realmente completa escrita hasta hoy en Chile.

"Me confiaba su autora hace algunos instantes aquí en Calama: "ojalá se hiciera, después de transcurridos casi 40 años un nuevo estudio de Peine, para  detectar sus cambios, su  transculturación". Tarea ímproba que habría que emprender un día, sin duda, tras las huellas frescas de Grete y con su misma tenacidad  [y agregaría yo hoy,  2013,  con su idéntica metodología de análisis].

"Sorprende recorrer  las apretadas páginas de este riquísimo estudio. Parece increíble que tal obra haya sido hecha  por solo tres personas (un  geógrafo, un antropólogo físico y una antropóloga: la misma Grete) en el espacio de solo tres semanas de arduo trabajo  en terreno. ¡Ejemplo y lección para nosotros, sus seguidores, que podemos llegar hoy a las comunidades con tanta facilidad, rapidez, y  comodidad!.

"El influjo e impacto inca, en la zona central del país,  muy poco estudiado  hasta entonces, recibió un inusitado impulso. con la publicación de dos trabajos claves: "Un cementerio  incásico en Chile Central (La Reina,  Santiago)", en  1947 y "La momia del Cerro El Plomo" (1957) que reseña el descubrimiento de un sacrificio humano de una niña lupaca  a las divinidades de las aguas y de los montes. Trabajos ambos que arrojaron nueva luz sobre el poblamiento de colonos y colonias incaicas  hasta la zona del río Maipo.

"Junto con el Dr. Alejandro  Lipschutz viaja al extremo sur (Punta Arenas e isla Navarino)  a estudiar aspectos de la biología y antropología cultural de los últimos descendientes de los yámanas o yaganes. La historia y cultura de los grupos étnicos en vías de extinción ha sido,  también, una obsesión de Grete.

"Su amplio conocimiento de la  arqueología chilena le permitió escribir, en apretada síntesis, su obra de divulgación: "Prehistoria de Chile", que ha conocido innumerables ediciones y que ha sido el vademecum  obligado de la arqueología de los grupos indígenas chilenos para todo el estudiantado nacional.  Sin esta obra de Grete habría carecido el joven chileno del trabajo básico que le  le abría el acceso al conocimiento científico de nuestras raíces prehispánicas.

"Variados otros aspectos de la antigua cultura atacameña ha  quedado  en evidencia en los estudios de Grete: sus ideas religiosas, su arte rupestre singular y bellísimo, su  artesanía, su vestimenta y adornos, aspectos que otros investigadores en esta misma oportunidad  [i.e. en este mismo Simposio]  han seguido profundizando.


[Síntesis de su legado].

"Yo me atrevería  audazmente a sintetizar el legado de Grete Mostny en lo siguientes aspectos:

a)   es absolutamente necesario hacer las investigaciones sobre las culturas  y los pueblos  en el terreno mismo, no desde el solo gabinete;
b)   es preciso aplicar la más avanzada tecnología de estudio que sea posible adquirir. No hay que ir a "ensayar" con las comunidades;
c)   es preciso trabajar en equipo. Una comunidad es un todo sistémico que debe ser enfocado en su globalidad;
d)   si es siempre necesario comenzar con numerosos análisis de detalle, se ha de procurar, sin embargo, llegar  síntesis generales con el objeto de hacer avanzar la ciencia antropológica;
e)  es indispensable perseguir temáticas relacionadas entre sí, en zonas próximas, a fin de llegar a conclusiones válidas; hay que evitar a toda costa la dispersión tanto temática, como geográfica;
f)    hacer ciencia antropológica  es la suma de tesón, observación,  método, análisis sistemático y control repetido. La ciencia no se  hace en conversaciones de pasillo, ni en las charlas; ni siquiera en los Congresos. Se realiza en el estudio profundo y silencioso, tesonero e incansable;
g)   para hacer ciencia hay que tener avidez por aumentar el conocimiento para el provecho de toda la nación, no sólo para el solaz intelectual de unos pocos "iniciados" o entendidos.


"La figura de Grete se agiganta hoy junto al recuerdo de un Max Uhle, Ricardo Latcham o Gustavo Le Paige, antecesores heroicos del conocimiento de  la cultura atacameña: la del pasado y la del presente.

"Estamos  profundamente convencidos de que el conocimiento vívido, profundo y sistemático del pasado de nuestra Región [Antofagasta]  es y será siempre el único modo de entender las reacciones y vivencias del poblador autóctono. de nuestros pueblos actuales. No hay acción social o cultural, de cualquier tipo que sea,  que pueda darse el lujo de  ignorar la historia, y el desarrollo evolutivo de la vida de los pueblos.

"Grete, quien supo  aunar el estudio arqueológico y el etnográfico actual de los habitantes del ecúmene atacameño,  nos ha dado la gran lección. Ojalá  sigamos  decididamente sus huellas.

"Verla hoy aquí, erguida y pálida, pero ansiosa y soñadora, junto a nosotros, para dar juntos cima al primer "Simposio sobre el Patrimonio Cultural de El Loa", es para nosotros médicos, arquitectos, antropólogos, historiadores y arqueólogos interesados en esta comarca,  ocasión de estímulo y tremendo desafío.  Y para el pueblo y autoridades de Calama,  es ella el símbolo  viviente  de un renacimiento y vivencia de los grandes valores culturales del pasado".

He dicho.

Recuerdo personal de esos días.

El día anterior,  4 de Octubre de 1986,  todos los asistentes al Simposio habíamos subido en bus  a visitar el alejado pueblito de Caspana. Fue este viaje respuesta a un deseo explícito de Grete. Recuerdo bien la lenta repechada del grupo caminando entre las piedras  por los tortuosos senderos del pueblo, observando con atención  las viviendas,  sus habitantes y sus hábitos. Éstos, curiosos, no  podían imaginar siquiera  quién era su ilustre visitante. Acompañé a Grete durante todo ese trayecto  y percibí, en sus ojos y en su mirada penetrante -tan característica suya-  el interés y la emoción  que le producía visitar Caspana,  después de tantos años. Ese fulgor de su cariñosa mirada  que,  transcurridos tantos años, aún conservo fresco y vivo en mi memoria.

Un día, Dios mediante,  daremos a conocer la conversación que sostuve durante todo aquel viaje a Caspana, con Grete,  sobre variados temas atacameños. Esa grabación que conservo hasta hoy  y nunca ha sido transcrita,  nos va a dar  tal vez  más de alguna sorpresa, al transmitirnos retazos de su legado antropológico, como producto directo de esa visita. Visita inolvidable que  no podré olvidar,. Fue la última vez que ví  yo  y traté a  Grete, quien  partiría de este mundo solo cinco años después.

 Fue su postrer adiós al mundo atacameño.


Epílogo.

Muy poco material nos ofrece hoy la web sobre esta eximia investigadora de nuestra arqueología nacional. Ni siquiera buenas fotografías suyas. La pequeña biografía que le dedica  Wikipedia es  por desgracia, débil, incompleta  e insuficiente. No reseña su riquísima  bibliografía sobre los temas atacameños,  o sobre  los descubrimientos de las cultura inca.  No nos demuestra  su importancia como consumada  arqueóloga y etnógrafa.  Mucho nos sorprende esta carencia que quisiéramos de algún modo remediar en este capítulo. Tampoco ahonda mayormente en su  magnífico legado la obra de Mario Orellana,  dedicada a la  historia arqueológica  de Chile (Bravo y Allende Editores, 1996).

Ojalá un  día  -tal como se hizo con el investigador Hans Niemeyer-  algún arqueólogo con dotes de escritor emprenda la nada fácil tarea de trazar una rica biografía de esta notable investigadora que pasó casi toda su vida  investigando realidades culturales de nuestra patria y en nuestra patria, a la que dedicó sus mejores energías. El año próximo celebraremos el centenario de su nacimiento en Linz, Austria.  Sería el momento exacto para presentar una buena biografía de Grete. El Museo Nacional de Historia Natural  de Santiago debe guardar, sin duda, un rico acervo fotográfico y documental sobre su quehacer arqueológico y etnográfico. Alguien debe explorarlo y explotarlo, en beneficio de las futuras generaciones de investigadores. El legado de Grete queda, mientras tanto, esperando la aparición de un buen biógrafo.  Pero éste  deberá estar familiarizado con el idioma alemán,  lengua que ella aprendió desde la cuna y que usó en muchos de sus apuntes.  La gran duda: ¿llevó Grete un "Diario de Vida" o de terreno?.  Es muy probable. ¿Alguien lo sabe?.


Esa biografía es  una deuda pendiente de nuestro país para con ella. ¿Quién recogerá  el guante?.








2 comentarios:

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Me escribe hoy el arqueólogo del Museo Nacional de Historia Natural Rubén Stehberg al respecto:

"....Estimados Horacio y Marta:

Estaba por escribirles cuando me encontré con esta hermosa carta de recuerdo de la Dra. Mostny. Estoy totalmente de acuerdo en que no se ha destacado suficientemente el aporte de Grete y trataré por mi lado de difundir la idea de que alguien haga su tesis en este tema ...". (30-12-2013).

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Estimado Rubén: Concuerdo plenamente contigo que la figura de la Dra. Grete Mostny debe ser nuevamente reactivada y revitalizada por los círculos arqueológicos y etnográficos del país. Extrañamente, poco se la recuerda hoy, a pesar de haber sido la gran descubridora del acervo cultural del pueblo atacameño, más de 10 años antes del arribo a San Pedro del P. jesuíta Gustavo Le Paige, S.J., el gran difusor de sus valores culturales. Lo que más me llama la atención, en este sentido, es el extraño silencio que mantienen hoy por lo general los líderes autóctonos atacameños respecto a los grandes estudiosos de su propia cultura. Tal vez por el solo hecho de haber sido extraños al pueblo y no nacidos en él. Es decir, por ser "extranjeros". Este prurito de ocultar o hacer palidecer a los grandes estudiosos del pasado cultural atacameño, muy propio de una mal entendida etnogénesis, a mi juicio resulta muy perjudicial a su propia causa. Es como si se escuchara un vibrante: "Atacama para los atacameños”.

Esta tendencia, que parecería darse hoy en algunos líderes indigenistas en el interior del pueblo atacameño de hoy, puede producir, a la larga, si no se matiza y morigera con un reconocimiento leal de los esfuerzos de tantos estudiosos del pasado por enaltecer y valorar su cultura y tradiciones, un considerable daño y menoscabo a su causa emancipatoria.

Una cosa es la auto-valoración,y auto-reconocimiento, propia de toda etnogénesis, y otra, muy distinta, es el ocultamiento premeditado de la labor científica seria de tantos investigadores del pasado en pro del enaltecimiento y dignificación de su acervo cultural.

En est tarea, qué duda, cabe, Grete Mostny ocupa un sitial de honor del cual nada ni nadie podrá arrancarla.

Los estudios sobre la zona atacameña si no toman en cuenta y valoran los aportes de Latcham, Mostny, Le Paige, Núñez, Llagostera y tantos otros seguidores y admiradores de su desarrollo cultural, serían solo “voladores de luces”, meros "fuegos fatuos" en el paisaje cultural atacameño. Si bien la cultura está inserta y vive en los propios miembros de su pueblo lickanantay, no es menos cierto que muchos han procurado descifrarla, comprenderla y llegar a amarla, Es éste ciertamente el caso de Grete Mosnty. Es su máximo mérito y gloria, el que debería ser hidalgamente reconocido un día por las nuevas generaciones de atacameños, amantes de su ethos y cultura.

Dr. Horacio Larrain (Ph.D.)
Centro del Desierto de Atacama, Pontificia Universidad Católica de Chile.