domingo, 22 de mayo de 2011

Pioneros alemanes en la Pampa del Tamarugal: los inicios heroicos.

Fig. Plano de la Provincia de Tarapacá tomado de la obra de don Enrique Espinoza (1903) "Jeografía Descriptiva de la República de Chile", (Imprenta, Litografía y Encuadernación Barcelona, Santiago de Chile. En este Plano se puede observar los caminos y huellas existentes a comienzos del siglo XX que recorrían la Provincia, uniendo los Cantones y pueblos salitreros con el Puerto de Iquique y algunos pueblos del interior, entre ellos Tirana, Pica, Cumiñalla. Curiosamente, el Plano no registra el poblado de La Huayca. Estas mismas huellas con pequeñas variantes, son las mismas que seguiría Froehlich unos cuantos años después.


Fig. Heinrich Froehlich aquí de edad de unos 32 años aproximadamente en la época exacta en que llega de Alemania la que será pronto su esposa, Martha Bohm Mueller. Heinrich le ha preparado una cómoda residencia que ha construido con sus propias manos en "Los Puquios" y que ha adaptado para su llegada.


Fig. Este Plano de la ciudad de Iquique, si bien data del año 1903, tomado de la obra de Enrique Espinoza, arriba citada, no debe ser muy diferente al Iquique que conocerá Froehlich a su llegada en el año 1922. Hacia 1903, Iquique registra una población total de 35.000 habitantes. En un momento que aún no hemos detectado, pero que debió ser en la época en que la joven Eleonor asiste regularmente al liceo en la ciudad, Froehlich con sus ingresos comprará en Iquique una cómoda residencia en la calle Bulnes Nº 165, casa que aún existe y que ha sido recientemente restaurada.

Fig. Heinrich con la burrita preferida de su hija Eleonor en el predio de "Los Puquios", hacia el año 1947.

Los coterráneos opinan sobre la obra de Froehlich.

En un segmento anterior (28/04/2011) hemos indicado, a grandes rasgos, y con el apoyo de testimonios históricos, con qué ojos vieron sus coterráneos chilenos el trabajo del técnico alemán Heinrich Froehlich en el sector de Canchones, Pampa del Tamarugal. Los testimonios de Arturo Olavarría Bravo, que fuera Ministro de Agricultura del presidente Aguirre Cerda (1938) y el recuerdo vívido de un físico visitante, Gerardo Melcher (1951), ya nos dan los primeros atisbos de la audacia de su gesta, en medio del desierto. Pero nos intriga saber algo acerca de los inicios de esta saga que dio tanto que hablar a sus contemporáneos.

¿Con qué materiales contamos para reconstruir la historia familiar?.

Tratemos de investigar ahora cómo se desenvolvieron los hechos desde sus inicios. No es tarea fácil por el tiempo transcurrido. Por fortuna para ello contamos con ricos y variados testimonios: cartas, recuerdos familiares, fotografías de época, documentos oficiales, certificados, entrevistas, recortes de diarios. Por fortuna, Eleonor, su hija, ha guardado celosamente y nos ha suministrado amablemente esos materiales que nos permiten hoy reconstruir, en alguna medida, cómo se desarrollaron los acontecimientos. Asombra la hazaña realizada, y asombra también el temple y el espíritu de este joven audaz y emprendedor que con apenas 20 años (en 1922) se lanza a su aventura en la América indómita, en pleno desierto de Atacama, sin más armas que su juventud, su curiosidad científica y sus ansias de surgir.

¿Quién era Heinrich (Enrique) Froehlich ?. ¿Qué sabemos de sus padres?.

Según copia autorizada del certificado de nacimiento original que tenemos entre manos ("Geburstsurkunde"), expedido en Eisenach (Thüringen, Alemania) el 7 de Mayo de 1954, Heinrich August Wilhelm Julius Fröhlich vio la luz en la ciudad alemana de Eisenach (Thüringen)) un 21 de octubre del año 1902. Es decir, el próximo año (2012), en octubre, se cumplirán 110 años de su nacimiento, fecha que ojalá podamos poder commemorar dignamente. Sus padres, según el mismo documento, redactado en alemán, fueron Karl Otto Fröhlich, profesor de Real Gimnasio y residente en Eisenach. Su madre fue Karoline Friederike Marie Ludwig, también residente en Eisenach. Eran, pues, miembros de la clase media alemana culta, pues no cualquiera llegaba a ser por entonces profesor de un Real Gimnasio. ¿Qué estudios alcanzó a cursar Heinrich en Alemania?. Según su hija Eleonor, habría seguido algunos cursos en Agricultura. A tan temprana edad, difícilmente pudo haber dado cima a una carrera profesional.

Los primeros recuerdos de Heinrich Froehlich.

A diferencia de su futura esposa, Martha Bohm Mueller, de quien tenemos algunas valiosas referencias de juventud, casi nada sabemos del joven Froehlich y sus andanzas antes de su llegada a Chile. Al estallar la primera guerra mundial en 1914, Heinrich tenía apenas doce años. El inicio de las hostilidades le sorprende seguramente en su propio pueblo natal, Eisenach. ¿Qué dificultades experimentó su familia durante la guerra? ¿Hubo miembros de su familia enrolados como soldados del ejército del Kaiser Guillermo II (1859-1941)?. Muy probablemente, pero no lo sabemos a ciencia cierta. Por fortuna para él, Heinrich era aún muy niño para ser enrolado en las filas del ejército. ¿Dónde hizo sus estudios superiores?. Nos imaginamos fundadamente que en el Realgymnasium de la ciudad de Eisenach donde su padre fue profesor por muchos años.

¿Cuáles fueron sus preferencias sus hobbies?.

¿Qué preferencias manifestó desde niño en su estudios?. Entre los escasos libros pertenecientes a su padre que su hija ha logrado rescatar, solo conocemos dos, uno sobre Química (Chemie des Alltags) y el otro, mucho más tardío, sobre apreciación musical Gespräche über Musik, (del autor Wilhelm Furtwängler, Zürich, 1949). Nada más sabemos, salvo de sus manifiestas aficiones musicales. Eleonor, su hija, nos ha referido en estos días el doloroso y terrible recuerdo que su padre tenía de su patria destruída y asolada, a la que nunca más quiso regresar y de la que muy raramente hablaba. Para él, el capítulo de su vida en Alemania quedó cerrado, a tal punto que muy pronto aspirará a obtener la ciudadana chilena, la que le será otorgada en el año 1943.

Eisenach, su patria chica: la tierra del músico Johann Sebastian Bach.

Eisenach no es un pueblo rural cualquiera, ignorado o escondido. Fue nada menos que la patria del gran músico barroco alemán Johann Sebastian Bach. Y allí se recuerda con veneración su hogar y los primeros pasos de aquel talentoso joven que queda huérfano a los 9 años de edad. Casi de cierto debió Heinrich visitar alguna vez en Eisenach la casa que se suponía habría sido la cuna de Bach y que se alzaba en la calle Frauenplan 21, y debió encaramarse , curioso, en algún momento, al cerro vecino donde se alza todavía la famosa abadía de Wartburg donde Lutero tradujo la Biblia al idioma alemán. Eisenach, por tanto tuvo y sigue teniendo una intensa resonancia cultural y musical, pues varios miembros de la familia Bach fueron connotados músicos de la época. ¿Influyó este bien conocido hecho histórico en la futura pasión del joven Froehlich por la música y por la práctica del violín?. Es bastante probable. En efecto, estando ya radicado en Antofagasta, llegó a dominar el violín con tal perfección, que fue llamado a formar parte de la Orquesta Filarmónica de esta ciudad en la década de los 60 y allí llegó a escribir y tocar sus propias obras musicales de carácter romántico (Lieder).

La llegada a Iquique en 1922.

Heinrich, joven de apenas 20 años, llega, pues, a Iquique directamente por barco en el año 1922. Aquí toma pronto contacto con Peter Müffeler, joven alemán oriundo de la ciudad de Colonia (Köln), casi de su misma edad, del cual, aparentemente, nada sabía con anterioridad. El encuentro en Iquique debió ser probablemente casual. Suponemos que Müffeler, quien ya tiene en Iquique una holgada situación económica, donde posee una Casa Importadora de autos, le recibe como compatriota y le acoge. Se hacen amigos y ahí tomará su inicio esta gesta notable de agricultura y vitivinicultura audazmente realizada en plena pampa, a unos 21 km al oeste de la localidad de Pica y a escasos kilómetros al oriente de La Huayca.

De Golzow (Prusia) al corazón del Tamarugal.

Mientras Heinrich Froehlich, un joven espigado y de elevada estatura, vagaba pensativo por las calles de Eisenach, tarareando tal vez alguna Cantata o Concierto de Bach, en la lejana Prusia en la aldea de Golzow, una joven de mediana estatura recibía en la iglesia de su pueblo el sacramento de la Confirmación luterana un día 28 de Marzo de 1915, en plena guerra mundial. El documento alusivo, la "Konfirmationsschein", así nos lo certifica. La joven de ojos tristes y de un tono café grisáceo (según su pasaporte alemán) se llamaba Martha Bohm Mueller y había nacido allí mismo, en Golzow (Prusia), un día 5 de Abril de 1901. Golzow se hallaba bastante lejos de Eisenach, a una distancia aproximada de unos 260 km. en línea recta hacia el N.E., en el corazón de Prusia occidental, semi oculta entre frondosos bosques y no lejos de la ciudad de Postdam. Eran sus padres Gustav Bohm y Marie Mueller, radicados en Golzow. Poco o nada sabemos de ellos. ¿Eran agricultores o comerciantes? . No lo sabemos. Pertenecían, en todo caso, a la clase media alemana de gran esfuerzo y espíritu de lucha por surgir.

Su juventud en Golzow y el viaje a Chile.

Martha fue bautizada el día 9 de junio del mismo año 1901, probablemente en la hermosa iglesia medieval conocida allí como la "Oktogonale Kirche", aún hoy orgullo del pueblo. Ambos jóvenes, extrañamente, se conocerán no en Alemania, sino mucho más tarde en América, cuando el joven Heinrich ya está radicado en Chile y ha iniciado con tesón sus trabajos agrícolas en "Los Puquios", en plena Pampa del Tamarugal. Desde aquí, Froehlich mantiene una copiosa corrspondencia con Martha, a la que va dando a conocer aspectos de su nuevo trabajo y su nueva tierra. Cuando por fin Martha Bohm llega a Chile, un 14 de Mayo del año 1934, llamada por quien sería muy pronto su flamante marido, es aún soltera pero tiene ya 33 años, siendo un año mayor que su prometido. Edad en la que ya no era tan fácil contraer matrimonio. La joven Martha Bohm resueltamente "da un gran salto al vacío", deja su patria natal, a su numerosa parentela ( tuvo ella 6 hermanos) y sus amados bosques de pinos en la lejana Prusia, y se aventura a radicarse en el desierto, en plena pampa, en la finca de "Los Puquios". Aquí la espera su futuro marido quien ya tiene construida una cómoda casa desde fines del año 1929.

Un insólito pololeo a la distancia.

Varios años de un curioso e intenso pololeo por carta, sin conocerse personalmente, que terminan en un súbito noviazgo, el aburrido y fatigoso viaje por mar, cruzando el Estrecho de Magallanes, hasta desembarcar directamente en Iquique y, por fin, el matrimonio en un mísero e insignificante pueblecito. Porque eso era Pica por entonces, cobijada entre mangos y naranjos, en el corazón del nuevo país que la acoge. Los lazos con Alemania se cortan bruscamente y para siempre. A Alemania, su patria, volverá solo una vez, a acompañar a su hija que se encuentra estudiando su especialidad de Educación Física en Colonia (Köln), en el año 1966. En este único momento, visitarán juntas Golzow, su tierra natal, y conocerá a varios de sus tíos, tías y primos, de la parentela de su madre. En Eisenach, no conoció prácticamente a nadie. Según ella relata, no se sintió mayormente acogida por su parentela alemana. Su contacto, pues, con la familia de sus padres fue sólo esporádico y más bien efímero: no nació de un afecto profundo por su tronco familiar en Alemania. Para entonces, sus abuelos paternos y maternos, aquellos que le mandaban regalos y hermosas muñecas, habían ya fallecido.

1934. El año del matrimonio en la localidad de Pica.

Llega Martha a la zona interior y desértica de Iquique a fines del mes de Mayo de 1934. Nos podemos imaginar su creciente sorpresa al atravesar los extensos campos de dunas y salares, rumbo a Pica, en aquellos años en que los caminos no eran tales sino huellas infernales, llenas de baches, de chusca y de polvo infinito. De pronto la encontramos contrayendo matrimonio civil con Heinrich Froehlich un 1º de junio de 1934, en la localidad de Pica, según consta por el certificado expedido por el Registro Civil e Identificación de esa localidad. O sea, todo ha sido metódica y cuidadosamente preparado con antelación por Froehlich en Pica para esta ceremonia, en la que actuarán como testigos dos coterráneos alemanes: uno, el querido cura párroco católico del pueblo, el Presbítero Luis Friedrich Schallmayr y el otro, un residente llamado Juan Kruse Kauffmann del que nada sabemos aún. Resulta muy interesante este casi fortuito encuentro entre el párroco católico Luis Friedrich, muy venerado por su grey piqueña y el joven inmigrante luterano. La lejana patria común, Alemania, unirá a no dudarlo estrechamente a ambos en una larga amistad y aprecio, en especial durante el difícil período de la IIª Guerra Mundial (1939-1944) en Chile, cuando los alemanes eran considerados espías potenciales.

Nace la única hija, Eleonor.

De este matrimonio, nacerá la única hija, Eleonor, que llega al mundo el 24 de Octubre de 1935. La niña, rubia y juguetona, ocupará el tiempo de su madre, rodeada de muñecas y regalos que le envían desde Alemania sus abuelos. La niñez de Eleonor transcurrirá entre gatos, gallinas, conejos, cabritas y su burrita regalona (Vea Fig. arriba), en la que pronto saldrá a dar paseos que la conducirán hasta La Huayca, la única localidad cercana habitada por antiguos canchoneros y carboneros, dedicados a la explotación del carbón de tamarugo. Aquí hará sus grandes amistades, apenas puede entender y balbucear el castellano. Porque su primera lengua y su primera educación, según ella lo recuerda, sólo fue en idioma alemán. Para los vecinos de La Huayca, con los que pronto traba sólida amistad, ella será simplemente "Lola" o "Lolita". Para sus padres y familiares más íntimos, Lorchen". Nombre este último con el que ella no gusta ser llamada por sus amistades chilenas.

¿Qué paisaje logra crear Froehlich en "Los Puquios"?.

No sabemos con exactitud el año en que se compra al fisco (hoy Oficina de Bienes Nacionales), por parte del socio Müffeler, el predio de "Los Puquios". Tampoco sabemos cuanto costó. Comprendía al parecer un área total de unas 4 ó 5 hectáreas, espacio suficiente para tener animales, y variadas siembras, así como para la instalación de las primeras viñas, tarea que emprende Froehlich afanosamente a fines del año 1929. Lo sabemos por un prolijo álbum fotográfico que ha llegado a nuestras manos, con detalles finos de la construcción de la casa-habitación, la instalación del pozo y bodegas y la preparación lenta de los suelos, mediante extracción paciente de los costrones de sal que cubrían la superficie del antiquísimo salar pleistocénico. Junto con ello, empieza a plantar filas de eucaliptus en los contornos de la propiedad con el objeto de formar barreras naturales contra el viento, y controlar así el acceso de las arenas finas por arrastre eólico, peligro siempre mortal para cualquier siembra.

La aplicación del sistema prehispánico de "canchones".

En sectores de la propiedad se había practicado, desde decenios anteriores, la agricultura de "canchones". sistema de recuperación de tierras cultivables que consistía en extraer la capa superior salina, hasta una profundidad de unos 40-50 cm. para llegar a un suelo más arenoso y menos salino el que era irrigado en forma natural por ascenso por capilaridad del agua freática que se hallaba a escasa profundidad en el subsuelo . El sistema no era ninguna novedad. Era conocido en la región desde unos 100 años antes a lo menos, y era practicado por los llamados "canchoneros".

¿Qué eran los "canchones"?.

El "canchón"no era sino una "era" o "melga" de unos 3-5 metros de ancho por un largo considerable. A medida que se utilizaba en la siembra el canchón cada año, habia que volver a limpiarlo de la costra que se formaba en la parte superior y este material salino era re-depositado en los bordes del canchón, de suerte que éste iba profundizándose año a año. "Chacras sin riego", habìan sido denominadas desde la época de la Colonia española o "mahamaes", en la costa peruana donde también el sistema era practicado desde tiempos indígenas. En la zona de Trujillo, en el Perú, desde época mochica, se les denominaba "huachaques" y se les emplea hasta el día de hoy.

Alta productividad de los canchones.

Eran melgas altamente productivas de verduras, zapallos, melones, sandías o maíz, y provistas de riego continuo, solo requerían de la adición del guano animal o guano fósil de aves marinas, como fertilizante, elemento que antiguamente era traído a lomo de llama o mula desde las guaneras de la costa. "Canchones" y "canchoneros" hubo centenares en esta zona, desde La Tirana hasta "Lios Puquios".
Sabemos con certeza que se había practicado también el sistema de los "canchones" , o "chacras sin riego" en el predio "Los Puquios", porque aún hoy se encuentra sus rastros evidentes en dicha propiedad, ocupados ahora por vetustos algarrobos o tamarugos que allí crecieron merced a la alta concentración de agua freática. La gracia y habilidad de Froehlich fue atreverse a plantar vides y lograr obtener un vino generoso semejante al oporto, en un difícil ecosistema de pampa, cosa que nadie había intentado antes en esos parajes de muy bajas emperaturas invernales.

Tal como lo hemos prometido, seguiremos ofreciendo variados materiales documentales y fotográficos sobre el proceso de plantación de las vides por parte de Froehlich y entregando antecedentes de la manera como esta familia extranjera se integra al sistema administrativo y juridico nacional que pronto culminará en la obtención de la ciudadanía chilena por gracia, en razón de su meritoria trayectoria como agricultores del desierto.

El técnico agrícola de mayor experiencia en Iquique.

Pronto, en la zona de Iquique, Froehlich se convertirá en el gran experto en agricultura del desierto, expertise que consigue no tanto por sus estudios previos sino por su dedicación y su experiencia diaria con especies vegetales y tipos de abonos. Froehlich, además, aprende mucho de los canchoneros y agricultores de La Huayca, con varias de cuyas familias entabla duradera amistad. Ahí conoce a los Jiménez, Benavides, Caipa, Soto y Solís, uno de los cuales, como el caso del fiel Genaro Soto, será por largos años su capataz de campo. En la década del 50, ya con mucha experiencia a cuestas, se atreverá a escribir sendos artículos de corte científico basados en sus observaciones de terreno. De todo esto iremos hablando en sucesivos aportes en este nuestro Blog.