sábado, 7 de noviembre de 2015

Vida animal en el desierto florido del sector de Palo Buque, sur de Iquique: eclosión de vida y movimiento.


                   
Fig.  1.  Hermosísimo ejemplar de una "polilla" o mariposa  nocturna, vista y fotografiada por nosotros en  la floración del sector de Palo Buque, a 22 km al sur de Iquique y a  unos 250 m de altitud s.n.m.  Tamaño real: 0.9 - 1.0  cm.

 Una floración inusitada  en la costa norte chilena.

En dos capítulos anteriores, hemos mostrado   la espléndida floración  en cerros al sur de Iquique, en el sector  llamado Palo Buque.  Igualmente,  hemos detectado, en ese ambiente, la presencia de  elementos culturales dejados por las poblaciones indígenas costeras, en su tránsito hacia y desde el interior.  De este modo, creemos haber encontrado pleno sentido a este trazado del sendero, - que no nos parecía  casual- al atravesar diagonalmente  el área  que este año 2015 hemos visto florida  en un grado al parecer nunca visto, al menos  en los últimos 40 o 50 años.   No hay recuerdo humano en esta  zona costera de una floración tan  intensa. 

                       
Fig. 2. Laderas  con una inclinación de  15º a 25º  de arena sumamente fina,  que forman parte del piedemonte de la Cordillera de la Costa en este sector de Palo Buque. Esta formación vegetal está compuesta mayoritariamente por Nolana jaffueli (aquí a la vista en la imagen),   y en pequeño número, de  dos especies de Cristaria,  Tiquilia sp. y  Fortunatia biflora ( Fam. Liliaceae).

¿Qué tipo de vida animal puebla esta formación vegetal tan  llamativa?.

Es nuestro interés  ahora mostrar  los signos de vida animal que hemos podido captar en las cuatro visitas efectuadas al lugar en los meses de septiembre y octubre recientes.  Como era de esperar,  la eclosión de vida vegetal va acompañada del despertar de una notable vida animal que estaba  latente,  bajo tierra, esperando el momento preciso señalado por los  índices de humedad  para eclosionar  y  animar  con su belleza este escenario  geográfico.  ¿Qué especies pueblan este ecosistema tan efímero?.  ¿Cómo explicar  su repentina aparición allí donde sólo habíamos visto montañas de  arenas inertes  o rocas desnudas?. ¿Cómo aparecieron allí de repente, como por arte de magia?.  ¿De dónde llegaron?. Son preguntas que se hace el lego en la materia, al contemplar este milagro de la vida. La respuesta no es tan sencilla como podría suponerse.

Las especies detectadas por nosotros.

Veamos primero qué especies hemos podido detectar  en nuestras recientes expediciones al lugar.  En general, podemos decir que  hemos visto en este ecosistema  muy pocas especies representadas: y éstas solo de la clase Insecta (Insectos), al menos  por ahora.  No hemos visto  aquí aves o pajarillos, a pesar de que se sabe que,  a mayor altura, en los oasis de niebla,  vive el pajarillo denominado vulgarmente chirigüe (Sicalis olivascens) de manera normal. Tampoco divisamos rastros o pisadas del escurridizo zorro chilla (Pseudalopex griseus domeykonanus), que rehuye la presencia humana y cuyos rastros inconfundibles hemos visto muchas veces  más arriba, en los oasis de niebla.

Presencia de mariposas  diurnas o crepusculares  (Lepidoptera).

Tan solo hemos detectado tres especies; las mismas que hallamos normalmente en los oasis de niebla. Estas son Hyles annei (Fam. Sphingidae), Vanessa carye (Fam. Nymphalidae) y  Pyrgus bocchoris (Fam Hesperiidae).  Las tres las hemos visto en las praderas de Nolanas y de Cristarias, siendo Vanessa la más común. No nos consta la preferencia de Hyles  sp. o de Pyrgus sp.  por alguna especie de planta particular. Seguramente tal preferencia existe y hay que tratar de detectarla.

Fig. 3. La mariposa  Hyles annei  (Guér.) de la familia de las  Sphingidae, es una mariposa  crepuscular y nocturna,   (vulgarmente llamada polilla en español  o moth, in inglés), muy común en el desierto florido del norte de Chile. Vive no solo en Chile,  sino también en Argentina, Bolivia y  Sur del Perú. Sus plantas huéspedes más probables son las distintas especies de Nolanas (Fam. Nolanaceae)  y Cristarias  (Fam Malvaceae) que compartimos con los países limítrofes.  En nuestro recorrido reciente, la pudimos observar varias veces revoloteando al atardecer, acercándose, curiosa, a nuestros cuerpos  e incluso posándose en ellos. La vimos en el sector de  Palo Buque -que describimos ahora- pero también la hemos visto recientemente en el oasis de niebla de Alto Patache, (65 km al sur de Iquique) donde cayó en cierto número en trampas puestas para la captura entomológica. Es muy frecuente y abundante en  las zonas donde se presenta  el bien conocido "desierto florido"  en Chile,  desde Coquimbo  a Caldera y Chañaral por el norte.  Por su abundancia actual, parecería no tener enemigos naturales entre las aves  que habitan la costa. Es un especie muy andariega y la hemos encontrado con cierta frecuencia en pleno desierto absoluto,  en ocasiones  a decenas de kilómetros de sitios vegetados.
                         
                      
Fig. 4. Vanessa carye. (Fam. Nymphalidae).  Divisamos muchísimas parejas de ejemplares de esta mariposa diurna  tan común rondando las plantas de Nolana jaffueli. En esta ocasión, no nos fue posible fotografiarlas in situ, pero aportamos aquí una imagen nuestra tomada   el día 8 de junio del  año 2008, en el oasis de niebla de Alto Patache, al sur de Iquique, libando el néctar de las flores de otras Nolana, Nolana intonsa.

Fig. 5.  Esta larva que circulaba profusamente  en las laderas floridas de  la zona de  Palo Buque  durante nuestras cuatro visitas al sector, sospechamos fundadamente sea la larva de la mariposa diurna arriba citada,  Vanessa carye (Fam Nymphalidae),  muy abundante durante nuestra visita. En efecto, vimos numeroso ejemplares, en pares, de esta mariposa, seguramente machos y hembras, persiguiéndose en un evidente intento nupcial.  No observamos, por lo demás,  ninguna otro tipo de  larva en el sector, razón por la que  creemos pertenezcan a Vanessa. Esperamos el veredicto de los   entomólogos. La vimos aquí en tamaños desde muy diminutas,  de menos de  1/2 centímetro, hasta   muy desarrolladas, alcanzando un tamaño máximo de  3,5-3,7  cm de longitud.  Su abundancia era extraordinaria. Vimos decenas de ellas  corriendo apresuradamente  en busca  de alguna planta de  Nolana donde poder alimentarse.  También las vimos, ya muertas,  en zonas donde  Nolana ya había fenecido  por completo.

Fig. 6. Esta  fotografía ha sido ampliada ex professo, pues el ejemplar en la naturaleza mide escasamente  1,0 cm de longitud total. Se trataría de una especie de la superfamilia de lepidópteros llamada Pyraloidea, según nos informa  el investigador Francisco Urra, del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de Santiago, Chile. Vuela en  trechos cortos durante el día con evidente torpeza (pues es nocturna) y se posa siempre en tierra tal cual muestra la imagen. Ciertamente depende de alguna planta  de este ecosistema efímero  que le sirve de huésped y, en este caso, creemos podría tratarse muy probablemente de Nolana jaffueli   (Fam Nolanaceae),    que  es el vegetal de lejos más abundante en esta formación.

Fig.  7.  Dos ejemplares de la misma larva en distinto estadio de desarrollo.  La de mayor tamaño, ha alcanzado ya  los  3.6. cm de largo y está a punta de pupar.  Al moverse, esta larva deja una huella característica en la arena, que resulta inconfundible.

Fig. 8. La larva  semiescondida entre le follaje en pena  decadencia de su planta huésped Nolana jaffueli.

Fig. 9.  La larva  presenta una coloración negra, uniforme y  colores más claros  en su  parte  ventral.

                           
Fig. 10. La larva que sospechamos sea  de la mariposa Vanessa carye, comiendo ávidamente las hojas aún tiernas de Nolana jaffueli

Fig. 11.  La tercera mariposa diurna  que se ve volar en relativa abundancia en este ecosistema es  Pyrgus bocchoris (Fam. Hesperiidae).   Igualmente,  la vimos, al atardecer, cuando declinaba el viento,   en etapa de apareamiento  en  esta misma pradera. No sabríamos  decir cuál sea  su planta huésped preferida  (puede ser Cristaria o Nolana; tal vez ambas).

Fig. 12.  El  carábido depredador carnívoro  Calosoma rufipennis,  (Coleoptera, Fam. Carabidae)  que vimos por decenas caminando ágilmente en el mismo sector  de las larvas. Éstas, a no dudarlo, deben ser su bocado preferido.
   
Fig. 13.  (extremo derecho de imagen).  Vimos repetidamente esta especie pequeña de mosca, que nos pareció  ser algo diferente de la típica  mosca de la ciudad (Musca domestica). Al parecer, se trataría de otro asiduo visitante de este ecosistema.

Comentario eco-antropológico.

1.    Bien poco o nada sabemos, en realidad, sobre los hábitos alimenticios de los antiguos moradores de la costa, en relación a este ecosistema  efímero de las "lomas" costaneras del extremo norte chileno.  De todas las especies de insectos, aquí reseñadas, habitantes de este sistema natural,  es altamente probable que los indígenas hayan aprovechado  algunas. ¿Cuáles?  y, ¿cómo saberlo?.  No nos parece descabellado pensar que hayan podido alimentarse, a su paso, de algunas de estas carnosas larvas de lepidópteros.  ¿Por qué no?.   En otras culturas numerosos insectos, incluso hormigas o saltamontes,  son fuente de alimento normal de las poblaciones  autóctonas.

2.  Sospechamos que durante la noche,  aparecen  en estos ambientes otras especies que no hemos reseñado aquí, sobre todo del grupo de las mariposas nocturnas o Noctuidae o  Geometridae.  Es un interesante tema de estudio para el futuro.

3.   Por fin,   creemos que el establecer campamentos  y fogones a media altura,  (230 m y 275 m s.n.m.)  tan cerca de la costa,  debió tener una obvia explicación ecológica: la alimentación y el descanso, luego de una larga y fatigosa caminata desde el interior.

4.    El estudio eco-antropológico de estas huellas o  vías de comunicación antiguas  que unían la costa con el interior desértico,  en nuestro país está  aún  en pañales. Muy poco o casi nada se sabe  acerca de su trazado, y menos aún, acerca de las razones para establecer uno u otro recorrido preferencial. Y muy poco, o casi anda, de las paradas que hacían en determinados sitios de descanso o reaprovisionamiento de agua. El acceso a las escasísimas fuentes de agua (vertientes), sin duda, fue un argumento poderoso; pero probablemente haya habido otros -como en este caso la existencia de  recursos vegetales y combustibles  utilizables-  durante los pocos meses  en que  las "lomas" permanecen florecidas gracias al fenómeno de "El Niño".

5. Aquí, como en otros campos de la actividad humana prehistórica   (v. gr. la ritual, lúdica, ceremonial o la  funeraria)  hay todavía un amplio campo de estudio para las futuras generaciones de geógrafos humanos, antropólogos culturales y arqueólogos. En efecto, ¿qué sabemos hoy acerca de  los sitios donde preferían enterrar a sus muertos?.  O, ¿en qué momento de la historia humana de estas regiones empiezan a depositar sus difuntos en  cementerios propiamente tales? Es otro  de los muchos enigmas sobre  los cual poco o nada sabemos aún.  Ojalá nuestro pequeño esfuerzo  a través de estos capítulos dedicados al "desierto florido" en la costa desértica,  constituya una suerte de  aliciente para futuros investigadores jóvenes en este sentido.





1 comentario:

Susana Velásquez dijo...

Hola yo encontré esta mariposa Hyles anneie n mi jardín. Buscándola la encontre en su página. Gracias por la información. Gracias por difundir conocimiento. Cariños.

Susana

Ps: yo vivo en huechuraba en stgo.