domingo, 19 de abril de 2015

Pascual Bacián Quihuata el patriarca de Quipisca: referencias sobre toponimia y el "Camino del Inca" en Tarapacá.

Fig.  0.  Don Pascual  desde el corredor de su vivienda  de muros de piedra, devastada por el terremoto del año 2005. Sitio de Tauquinza. Vista hacia el Este,  al valle de Quipisca, (Foto H. Larrain, Noviembre  2011).

Un sentido  homenaje.

En este capítulo de nuestro Blog. hemos querido rendir  un homenaje póstumo a un hombre  sencillo y humilde -como tantos  en nuestra precordillera tarapaqueña- que  con su sabiduría  tradicional nos guió en nuestro estudio y nos condujo -sin percatarse él de su importancia- al descubrimiento de un tramo notable del Qhapaqñan o "Camino del Inca"  en la zona de la desembocadura de la quebrada de Quipisca, territorio de su comunidad. 

Sabiduría tradicional.

Hombres "sabios" como él, con una experiencia de vida excepcional, nos  ilustran bien acerca del devenir histórico de la gran mayoría de  los habitantes de la precordillera, en una época en que aún  el contacto asiduo con las Oficinas Salitreras de la pampa del Tamarugal  era una realidad habitual y, por consecuencia, cuando el tráfico asiduo hacia las Oficinas  era parte de la vida diaria de sus habitantes. Hacia allá conducían su producción de frutas, verduras   y forraje (alfalfa) y otros productos de su medio, para intercambiarlos por elementos vitales para su vida como  azúcar, sal, harina, aceite, grasa y licores y entre los productos importados que llegaban a las pulperías de  las Oficinas, las apetecidas latas de conserva de procedencia europea.

 "Tesoros vivientes" se ha denominado con razón  a estos pobladores que  en su diario vivir reproducen los antiguos modos de vida, sus tradiciones y sus  recuerdos de antaño.


Fig. 1.  Con don Pascual Bacián Quihuata en su  humilde casa situada en el lecho de la quebrada de Quipisca, sector Tauquinza. Entrevista realizada en julio del año 2011  con motivo de la preparación de una obra sobre el valle de  Quipisca, su historia y sus habitantes.

 Una cálida hospitalidad.

Don Pascual,  encorvado ya por el peso de los años y el arduo trabajo agrícola, nos brindó  una  cálida hospitalidad y  contestó amable y confiadamente nuestras preguntas sobre su vida y sus experiencias. Era, en ese momento, la persona de más edad de su comunidad, constituida hoy como "Comunidad quechua de Quipisca" dotada de personería jurídica y reconocimiento oficial por parta de la CONADI regional.   Precisamente,  esa condición de ser la persona más  anciana de la comunidad -su patriarca-, fue el aliciente para entrevistarlo, en ese momento,  por espacio de más de una hora. (FotoWilfredo Bacián, Julio 2011).


Fig. 2.  Conversando  amablemente con don Pascual  (derecha) y su sobrino Wilfredo Bacián, (extrema izquierda). Su humilde casa, de sólidos muros de piedra, situada en  la margen norte de la quebrada, sufrió los estragos del terremoto de junio 2005  y tuvo que ser abandonada. La actual vivienda de cañas en el piso del estrecho valle  es una construcción de emergencia. Esta última casi fue arrasada y destrozada por el potente aluvión desatado el 11 de Febrero del año 2012.  Aquí se realizó la entrevista (Foto  Luciano Mardones,  Julio 2011).


Fig. 3.  La modesta vivienda actual, forrada en cañas,  es compartida con un  residente,  originario de Chaitén   (Región de Aysén),   de nombre José Alvarez. Es el primero a la izquierda de la fotografía, el  que por extraños avatares de la historia, llegó a quedarse  para siempre en este Norte desértico. Desde hace quince años reside en la quebrada de Quipisca, que ha pasado a ser su nueva patria. Hoy, tras la muerte de su protector y amigo, es uno de los poquísimos habitantes de la quebrada, asolada por terremotos y aludes. En la foto,  acompaña a don Pascual   y al autor de este Blog (Foto Luciano Mardones, Julio 2012).


Fig. 4.   Durante parte de la entrevista realizada por el autor a don Pascual Bacián, en su casa, en el sitio de Tauquinza (Foto  Luciano  Mardones  C.,  Julio 2012).


 Fig. 5.  La joven antropóloga  social Jocelyn Gómez  durante  la  entrevista a don Pascual  Bacián,   Junio  2011. (Foto Luciano Mardones).

Fig. 6. En la ladera, al medio de la fotografía, se puede observar las  ruinas del antiguo pueblo denominado hoy "La Capìlla". Somos de opinión de que ha sido este lugar  el antiguo pueblo indígena y colonial nombrado como   "Quipisca". Abajo, en un primer plano de la fotografía, chacras escalonadas en el sector "La Palma",  (Foto H. Larrain, Noviembre  2011).
  

Fig.7.  Especie de cista de piedra, muy bien hecha, seguramente  una collca donde los antiguos depositaban  y conservaban bajo tierra,  y por meses  sus alimentos secos  (maíz, porotos, quínoa, etc).  Este elemento cultural se halla en el lugar llamado hoy "La Capilla"  cuyas ruinas,  muy bien conservadas, denotan la existencia de un pueblo formado por numerosas viviendas. Según la tradición local, fue totalmente arruinado por el terremoto del año 1884 y su población emigró, presa del pánico, abandonando para siempre  el lugar.  El antiguo poblado nunca fue restaurado o restablecido. Aunque porta hoy un nombre cristiano y español ("La Capilla"), somos de opinión de que ésta era la localización exacta  del antiguo topónimo  de lengua quechua,  "Quipisca". El impresionante tamaño de la antigua capilla católica,  cuyas ruinas son perfectamente visibles hoy,  estaría señalando  la existencia in situ de una población relativamente numerosa  en  esta porción inferior de la quebrada de Quipisca.  Hay muros aún en pie, de impecable construcción,  que creemos serían de data incaica.  Hace falta investigar esta antigua población que sospechamos tenga ancestros  incaicos, aún no detectados. (Foto H. Larrain, Noviembre  2011).


Don Pascual y el  "Camino del Inca".

¿Cómo  surgió la referencia al "Camino del Inca"?.  ¿¿Cómo y en qué nos ayudó don Pascual en nuestras investigaciones?.  En una de nuestras conversaciones con don Pascual en su humilde vivienda de Tauquinza, le pregunté por  sus antiguos contactos  con las Oficinas Salitreras. Corrían los años  1940-1950. Varias de las Oficinas elaboradoras de salitre estaban aún en producción en la Pampa del Tamarugal.  La primera guerra mundial  (1914-1919)  había fomentado la invención primero y luego el uso masivo del salitre sintético por parte de Alemania, competencia ésta que desencadenó  el inicio del desastre salitrero en el Norte de Chile. La terrible crisis del año  1929-30, además,  había golpeado severamente su  actividad, cerrando varias Oficinas  entre  los  años  1930 y  1937. Eran  exactamente los años de la niñez de don Pascual.

 Las comunidades de las quebradas tarapaqueñas acostumbraban sostener un nutrido tráfico  hacia las diversas Oficinas situadas en la pampa , tanto  en procura de trabajo personal  (como peones),  como en la  oferta de su producción agrícola y forrajera. Mapocho, Peña Grande, Peña Chica, Don Guillermo, Cala-Cala,  eran el destino frecuente y obligado de sus viajes. La alfalfa,  producida a raudales en las quebradas, era consumida por  los miles de mulas empleadas  en el transporte del salitre a los puertos de embarque. Poco a poco los primeros camiones a partir de los años  1925-1930 surcaban las nuevas rutas atravesando el desierto. Los pobladores de las quebradas se movilizaban en burro. En grupos de 5 a 8 animales cargados con los productos de sus chacras (alfalfa, verduras frescas, peras, choclos tiernos, membrillos o granadas), enfilaban hacia las Oficinas donde su producto era  inmediatamente  comprado  o trocado por artículos de primera necesidad: aceite, grasa, harina, azúcar, té o yerba mate que obtenían de las pulperías de las Oficinas.

Un lugar de descanso llamado "Tambillo". 

Preguntando a don Pascual dónde descansaban en su descenso a la pampa en procura de las Oficinas Salitreras, don Pascual me nombró al pasar, entre varios otros,   un sitio que llamó  "Tambillo".  Él, evidentemente, no se había percatado de su significado  específico. Ahí solían detenerse un rato para  tomar aliento para  el siguiente recorrido en burro, hasta alcanzar las primeras Oficinas de la pampa.  A mis oidos, este topónimo  "Tambillo" me sonó inmediatamente familiar. En efecto, "Tambillo" es un diminutivo castellano de "tambo", expresión bien conocida en el mundo quechua para designar a las posadas (tanpu, en lengua quechua), donde los antiguos mensajeros del Inca (los chasquis) esperaban  la llegada de un mensaje transmitido desde el Cuzco a las provincias del imperio para seguir transmitiéndolo hasta  el próximo chasquihuasi donde tendría relevo.  Estábamos al parecer, por fin,   en la pista del Qhapaqñan de los incas que las crónicas españolas e indígenas nos habían  sugerido pero que varios arqueólogos regionales parecían reacios  a aceptar.

Don Pascual, guía de la investigación.

 Así, sin pretenderlo,  nuestro  entrevistado de ayer, hoy lamentablemente fallecido,  se convirtió en el gestor principal de la búsqueda  de trazas del Qhapaqñan  incaico en la zona de planicies de la pampa del Tamarugal.  Apenas un par de semanas después de la entrevista aquélla, con el apoyo logístico de nuestro amigo el  arquitecto Pedro Lázaro, dimos en agosto del 2011, con  el cruce  de la quebrada de Quipisca, por donde  corren varios segmentos casi intactos de la vía incaica,  interrumpidos  en ocasiones  por antiguos  cauces de aluvión. Su factura, rectitud,  ancho y forma llamativa,   no nos dejó ya duda alguna. Habíamos hallado un segmento muy valioso del Qhapaqñan en la pampa del Tamarugal. Lo divisamos claramente desde  la ribera sur de la quebrada y pudimos seguirlo a pie, sin la menor dificultad    (Vea Fig. 8).

 El estudio del Qhapaqñan en Tarapacá.

En este descubrimiento nuestro del año 2011, enraiza  el trabajo de investigación actualmente en etapa terminal sobre el camino del Inca en Tarapacá  y sus pueblos aledaños  (2013-1015), investigación financiada por el Gobierno Regional de Tarapacá y que hoy  lleva adelante la Facultad de   Ingeniería  y Arquitectura de la Universidad Arturo Prat de Iquique. Las investigaciones en el valle de Quipisca fueron iniciadas unos años antes por Luciano Mardones, entusiasta investigador, quien reunió y dirigió al grupo inicial de expertos, con el apoyo de la Cía. Minera Cerro Colorado. CORDUNAP, organismo asociado a la Universidad Arturo Prat  coordinaba los trabajos. En su última etapa  (2011-2012), sin embargo,  nos tocó intervenir personalmente en  el trabajo de coordinación y redacción final de la obra. 

En la reciente investigación sobre el Qhapaqñan o "Camino del Inca",  iniciada por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Arturo Prat  en el año 2013,  nos  ha tocado presidir el grupo de arqueólogos  y geógrafos que  en terreno ha debido investigar y corroborar  sus elementos culturales  y sugerir su más probable trazado. Con este descubrimiento,  Tarapacá puede enorgullecerse de poseer dos rutas incaicas de orientación clara norte-Sur: una altiplánica, que sigue  la cota aproximada de los 4.000- 4.500 m de altitud y la otra, la "costera"  u occidental, que  surca  la depresión intermedia entre los 1.800 m y 1.000 m s.n.m,  uniendo un rosario de pequeños caseríos que hoy se reconocen, en su totalidad, como de origen quechua. Detalles de esta ruta,  su cartografía y sus hallazgos culturales serán dados a conocer próximamente por el equipo responsable del Proyecto "Tarapacá en la ruta del Inca".

                          
Fig. 8.  Trazo del Qhapaqñan incaico que cruza en forma rectilínea  a través de la quebrada  seca y pedregosa de Quipisca.  Vista de  SE hacia NW tomada desde la ceja sur de la quebrada.  La huella inca traspone  el cauce seco del río, y es interceptada por varios cauces de aluvión. Desde la ceja norte de esta quebrada, la ruta enfila directamente hacia  la quebrada de Tarapacá. (Foto H. Larrain, Noviembre 2011). 


                                         
Fig. 9.  El camino inca, de unos   3 m. de ancho constante, hoy cubierto de arenas suaves de transporte eólico, discurre matemáticamente de  Norte a Sur, y   se halla bordeado por grandes  bolones de río, puestos deliberada y ordenadamente a ambos costados. Vista de Norte a Sur.  (Fotografía H. Larrain, Noviembre  2012).

Reflexiones eco-antropológicas.

1.  Los antiguos residentes, miembros de comunidades indígenas, son portadores de la sabiduría tradicional aprendida de sus padres y abuelos. Su conocimiento merece todo nuestro respeto. Una de estas esferas de conocimiento, aprendida de manera experiencial y transmitida de padres a hijos, es  el mundo de vialidad antigua, esto es, el conocimiento de las rutas de acceso a diversos productos o sitios de interés para la comunidad o la familia. Pero urge señalar una cautela: se debe tener  muy presente que  lo que pueden comunicarnos a través de una entrevista  dirigida y preorientada por nosotros (a través de preguntas concretas), es solo una parte infinitesimal de su acervo total  de conocimientos.   El antropólogo y el sociólogo que los  entrevista,  debe tener  siempre clara conciencia de que hay campos a los que  solo puede  aproximarse con especial respeto y cuidado   (los ámbitos de lo moral, religioso, ético  o familiar...). Campos a los que no debe acercarse  de buenas a primeras (en una sola y única entrevista)  y  suponen o exigen un grado de confianza que solo es otorgado  al auténtico "amigo".   No es éste el caso aquí,  donde tratamos de un tipo de conocimiento totalmente objetivo (referencia a lugares visitados), que no pertenece, por lo tanto,  al ámbito más  íntimo de la conducta humana.

2.  Las inferencias que podríamos hacer  acerca de la toponimia  señalada por nuestro encuestado (en el caso presente, la voz "Tambillo")  son de nuestra responsabilidad.  Rara vez  nuestros entrevistados pueden   darnos  indicaciones precisas acerca del significado de un determinado topónimo, salvo que se trate de un hablante de la lengua  y el topónimo referido sea claramente traducible a partir de  dicha lengua. (v. gr. Charvinto, Charcollo, Collahuasi, Incahuasi, etc., voces que es posible interpretar  inmediata e inequívocamente a partir de las lenguas aimara o quechua. 

3. Como lo hemos indicado en otro capítulo de este Blog, el estudio cuidadoso de la toponimia es capaz de orientarnos de una manera  eficaz hacia  el conocimiento de  las culturas y lenguas que  habitaron el lugar en épocas pretéritas.  También, acerca de la posible o probable sucesión de culturas en una misma región a través del tiempo. Junto al conocimiento arqueológico, el conocimiento lingüístico permite inferir o comprobar hipótesis de otros especialistas, o a veces, descartar éstas. Pero el solo conocimiento arqueológico no basta.  Nos entrega éste solo retazos de información y únicamente  sobre determinadas áreas de la cultura. Escapa casi totalmente a la arqueología,  el conocimiento del mundo espiritual  y de los seres extrasensoriales que lo pueblan.

4. En efecto, hay que tener presente que  las lenguas evolucionan y se hacen mutuamente préstamos y, por tanto, un mismo término puede significar  cosas diferentes  en épocas distintas, para culturas diferentes en la secuencia temporal. Así, por ejemplo, los españoles   reutilizaron en algunos lugares  el término "tambo",  de evidente ancestro quechua, empleándolo en zonas nunca  visitadas por el Inca  (Ejemplo: Pedro de Valdivia lo usa en el sur de Chile, en tierras mapuches).  En otras palabras,  este término pasa a significar  aposento o recinto a la vera de un camino, o albergue de caminantes,  sin que tenga todos los atributos propios  y característicos de un tambo o chasquihuasi incaico. De hecho, hemos  encontrado el topónimo " tambillo" o "tambillos"  donde no existe construcción alguna   e incluso, en ocasiones, donde  no hay   huella visible  hoy día  a su vera. Pero estos casos  constituyen una clara excepción que confirma la regla general.

5. Así, pues, con las reservas del caso in mente, el antropólogo sabrá discernir en cada circunstancia y buscar las pruebas de su existencia. Pero, salvo en casos aislados, la experiencia nos ha demostrado que la presencia de abundante toponimia quechua a lo largo de un determinado trazado, es un indicador   muy potente y significativo que no puede ni debe  ser subestimado. Con frecuencia, pasa a ser una especie de  utilísimo "fósil guía" que nos conduce  con rapidez a hallar rastros de la presencia inca, sea en el tipo de construcción, sea en el tipo de cerámica,  sea en el tipo de industria o actividad económica asociada.  Así, términos como Incaguano, Incahuasi,  Cerro Inca, Ingapirca,  Huaca, Rumipampa,  Rumichaca  u otros, nos alertan de inmediato acerca de la probable presencia y actividad inca en el contorno.

6. De este modo,  podemos concluir que  la entrevista  etnográfica,  sabiamente manejada,  puede llegar a constituirse en una herramienta  heurística  de enorme valor para antropólogos, sociólogos  y arqueólogos. La memoria viva de los antiguos pobladores  es un riquísimo venero de información y conocimiento.  Sin embargo, es preciso saber utilizar esta herramienta   con el debido respeto y   cuidado. En manos de inexpertos,  esta herramienta puede convertirse en un detonante,  cerrando la puerta a futuras investigaciones.

Requiem aeternam dona ei Domine!.

Don Pascual Bacián Quihuata, nacido  el 17 de Mayo del año  1931 nos dejó, aquejado de una dolorosa enfermedad,  un día del mes de Agosto del año 2013 a los ochenta y dos años de edad.  ¡Cuánta valiosa  información habríamos podido rescatar de sus relatos si estuviese aún vivo entre nosotros!. En su recuerdo cariñoso, hemos sentido la necesidad de redactar estas notas,  plenas de agradecimiento y simpatía a su memoria. Ojalá su comunidad,  la comunidad   quechua de Quipisca, conserve incólumes por siempre  su nombre y sus venerables  enseñanzas.