jueves, 29 de abril de 2010

Una tesis desconocida sobre la política aymara en Tarapacá: visión antropológica en 1997.

Fig. 8. Matrimonios aymaras vestidos a la usanza tradicional. Las mujeres, de aksu (vestido largo) y llijlla ( vistoso paño de variados colores que se ponen en los hombros y les sirve para cargar toda clase objetos, incluyendo sus wawas) y el típico sombrero de paja. Las mujeres aymaras han preservado su atuendo tradicional con mucho mayor tenacidad que los hombres. Al centro, Gumercindo Mamani, originario del pueblo de Cancosa, porta la bandera indígena multicolor, denominada wiphala, símbolo de su pertenencia indigena; a su derecha, su esposa. Al extremo derecho, su hermano Maximiliano Mamani, excelente tejedor y músico. La familia Mamani ha dado varios líderes de nota al movimiento aymara tarapaqueño. (Foto Beatriz García, 1994).

Fig. 7. Nuestra amiga antropóloga Beatriz García Traba, de grueso abrigo de piel, observa a una tejedora aymara en su telar al suelo en una remota estancia ganadera. Aquí se tejen las hermosas llijllas, provistas de numerosas franjas o listas multicolores. Las lanas (de llamo y alpaca) hoy en día son teñidas con substancias químicas industriales; pero antaño las teñían con yerbas naturales recogidas cuidadosamente de su entorno natural. (Foto Beatriz García, 1994).
Fig.16. Con su carita de niña y vestida a la usanza de una campesina aymara (salvo el sombrero moderno) , nuestra amiga Beatriz García luce la llijlla (manto) propia de esta etnia en la pequeña estancia de pastoreo de Chijo. Obsérvese el sistema local de carga a la espalda propio de la mujer andina, tanto para el transporte de las creaturas (wawas) como de vegetales, leña o diversos productos del campo, incluso el guano. (Foto invierno 1994).

Fig.5. Una "mesa ceremonial" aymara en el pueblo aymara de Cariquima, Invierno 1994. (Foto Beatriz García).

Fig.4. Cornelio Chipana, líder aymara ariqueño, dictando una charla sobre los alcances de la nueva Ley Indígena 19.253 en la localidad de Pica, hoy Provincia del Tamarugal, invierno 1994. En Pica y Matilla, pueblos de añeja estirpe española y mestiza, se han asentado, en los últimos 25-30 años, numerosas familias aymaras originarias de los pueblos fronterizos de Bolivia (zona de Llica) buscando mejores expectativas de trabajo. Suman hoy varios centenares y viven en condiciones de vida muy precarias. El gobierno chileno les ha entregado subsidios para vivienda y tienen hoy pleno acceso a la salud y educación. Estos grupos aymaras bolivianos, recién arribados a la zona, conservan su lengua aymara tradicional y son muy mal vistos por la antiguo población mestiza local que los tilda de "paisanos". Sin embargo, son muy apreciados por los agricultores locales por su laboriosidad y espíritu de trabajo. (Foto Beatriz García, 1994).

Fig. 3. Charla sobre la nueva Ley Indígena en la Municipalidad de Pozo Almonte, 1994 (Foto Breatriz García).

Fig.2. Personajes asistentes a la charla sobre la nueva Ley Indígena en la escuela agrícola de Kusayapu en la localidad de Pachica, Quebrada de Tarapacá, 1994 (Foto Beatriz García).


Fig.1. Un funcionario de la OCAC explica los alcances de un Proyecto de regadío para una comunidad aymara. 1994. (Foto Beatriz García).

Antecedentes para su Tesis de Doctorado en Antropología.

Las fotos que anteceden, nos ha sido remitidas en estos días por la antropóloga española Beatriz García Traba y pertenecen a la época en que ella reunía antecedentes para la presentación de su Tesis de Doctorado ante la Universidad Complutense (Madrid, España). Forman parte, por tanto, de la historia local de ese período inicial de la puesta en marcha de la nueva Ley Indígena chilena (1993).

Presentación de la Tesis: "El Discurso político de las organizaciones aymaras en el Norte de Chile" Madrid, 1997).

Carátula de la Tesis de Doctorado en Antropología de Beatriz García Traba, dirigida por el antropólogo español Carlos M. Caravantes G. Esta Tesis se presenta aquí por primera vez al público chileno y puede ser descargada aquí, para su estudio y análisis.

Descargar tesis aquí.

Origen de esta investigación: desde tierras madrileñas a Iquique.

Beatriz ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Una tesis desconocida sobre la política aymara en...":

Querido maestro, después de muchos años tras la realización de la investigación y gracias a tu tesón, ve la luz mi tesis. El objetivo de que esté públicamente colgada en tu blog es hacerla accesible a todos aquellos investigadores que en el futuro se interesen por el estudio y evolución de la aplicación de la Ley Indígena 19.253.
Sería muy interesante realizar un estudio sobre cómo ha evolucionado en estos largos años y cómo ven los mismos dirigentes que participaron y lucharon en tiempos muy difíciles por sacarla adelante la aplicación y beneficios (o nó)de la Ley.
Ojalá que su difusión alcance a la mayor cantidad posible de estudiantes y estudiosos del proceso indígena y que les estimule a mejorar el estudio aquí presentado.
Un abrazo en la distancia.

Beatriz García Traba
Dr. en Antropología



Publicado por Beatriz para Eco-antropología a las 10 de mayo de 2010 03:34

3 comentarios:

Rosa dijo...

Llevo un buen tiempo siguiendo su blog, aprovecho de felicitarles por los contenidos. Estoy investigando a las comunidades aymaras del desierto desde el punto de vista de las técnicas que favorecen la habitabilidad en el tiempo. Gracias por poner a disposición esta tesis doctoral, no estaba incluida en mis documentos de trabajo. Saludos desde Barcelona.

Beatriz dijo...

Querido maestro, después de muchos años tras la realización de la investigación y gracias a tu tesón, ve la luz mi tesis. El objetivo de que esté públicamente colgada en tu blog es hacerla accesible a todos aquellos investigadores que en el futuro se interesen por el estudio y evolución de la aplicación de la Ley Indígena 19.253.
Sería muy interesante realizar un estudio sobre cómo ha evolucionado en estos largos años y cómo ven los mismos dirigentes que participaron y lucharon en tiempos muy difíciles por sacarla adelante la aplicación y beneficios (o nó)de la Ley.
Ojalá que su difusión alcance a la mayor cantidad posible de estudiantes y estudiosos del proceso indígena y que les estimule a mejorar el estudio aquí presentado.
Un abrazo en la distancia
Beatriz García Traba
Dr. Antropología

Dr. Horacio Larrain Barros dijo...

Beatriz:
A la verdad, me parece muy oportuno y justo haber podido subir tu Tesis doctoral a nuestro Blog antropológico,por cuanto su temática reviste hoy, nuevamente, mucha actualidad. Estimo que ha sido una obra de justicia hacerlo. En efecto, existe en este preciso momento entre las comunidades indígenas de ancestro aimara, una enorme preocupación por el destino futuro de esta región precordillerana y altiplánica, hogar ancestral de los ganaderos y pastores aimaras. ¿Por qué?.
Porque Chile, tras decenios de dudas y titubeos, firmó el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), lo que significa la aparición de un nuevo actor en el proceso de aprovechamiento de los recursos naturales en suelos indigenas: las comunidades y pueblos indígenas.
Ahora éstos tendrán voz y voto enérgico y decisivo en el proceso de instalación, activación y ampliación de las Compañías Mineras que extraen los minerales en territorios considerados indígenas. Es exactamente el caso de aimaras, collas y atacameños. El altísimo precio del cobre y de los metales nobles en el mercado internacional ha provocado un increíble auge en las exploraciones en busca de nuevos depósitos de cobre, plata y oro. Muchos de estos depósitos -sobre los cuales las Mineras acostumbraban solicitar inmensas superficies al Estado chileno- se hallan en sectores sólo habitados por pastores y agricultores aimaras desde remotísimos tiempos. El Convenio 169 impone ahora al Estado nacional (y por consiguiente a las Compañías explotadoras), una severa responsabilidad no sólo de requerir la opinión y obtener la autorización de los representantes autóctonos para sus faenas futuras, sino de responder por todos los daños ocasionados sobre bofedales,áreas de plantas protegidas, o escasas (cactáceas), pastizales, salares de altura y lugares arqueológicos o adoratorios de los antiguos. Hoy día esta situación se va a tornar especialmente complicada para las Mineras, por su costumbre inveterada de esquivar la propia responsabilidad, al confiar muchas de las tareas a contratistas, de cuyos desmanes ocasionales, atropellos, abusos o irresponsabilidades, nadie responde.Ha surgido por fin, y afortunadamente para el legado cultural, biológico y ecológico de las comunidades andinas, un potente freno legal. Este les obligará, en el futuro, a proceder con enorme cautela al penetrar, incursionar o trabajar en los territorios reconocidos como indígenas. De cualqwier error, destrucción o desmán, serían de inmediato acusados ante la Organización Internacional del Trabajo, tribunal internacional al que las Mineras temen con sobrada razón.
Se abre, pues, un escenario nuevo e inèdito para el desarrollo futuro de nuestras comunidae de indígenas. Pero su supervivencia como pueblo y su "desarrollo con identidad" dependerá absolutamente de su capacidad organizativa y de la existencia de líderes responsables y bien formados, que no sean fácilmente "comprados" o sobornados por las entidades mineras. Y, en este sentido, tu Tesis aporta valiosos elementos de juicio, por lo que ya es de lectura obligada de los estudiosos en estos campos.

Con el íntimo y sincero deseo de contribuir al debate que está ad portas, te saluda afectuosamente,

Dr. Horacio Larrain (Ph.D.)

Centro del Desierto de Atacama
Pontificia Universidad Católica de Chile. Sede Iquique.