viernes, 19 de febrero de 2010

Un hallazgo fortuito de la cultura Chinchorro: un entierro en Patillos, Febrero 1995.

Foto 23. Instalando el campamento el día 6/02/1995 a pocos metros al weste del conchal arqueológico que se muestra en la foto 1. Toma desde el NW hacia el SE. El paisaje muestra numerosos cerrillos coronados por peñones rocosos. El peñón que se observa más hacia la derecha de la foto, protege claramente el conchal y sus moradores de los vientos predominantes del S y SW, creando una verdadera cortina protectora. Aquí la geomorfología local explica parcialmente el asentamiento humano. Pero, ¿de dónde obtuvieron el agua indispensable? Aquí hubo un poblamiento potente que necesitó de bastante agua. ¿La traían desde lejos, en sus balsas de cuero de lobo marino?. ¿Hubo, tal vez, alguna aguada cercana, hoy día aterrada e inexistente?. Es un enigma no resuelto en este lugar, como también en otros sitios vecinos como el sector de caleta Cáñamo que fueran también densamente habitados, a juzgar por la densidad de los desechos de cocina. Al fondo, se divisan los cerros de Alto Patache. (Foto H. Larrain, 6/02/1995).

Foto 22. Otros artefactos líticos fragmentados hallados en el mismo lugar, durante nuestra permanencia de 4 días en el sector (6-10/02/1995). Tomado de mi Diario de Campo, vol. 52 pág. 33, escrito durante nuestra permanencia en el campamento. Abajo, en el texto se refiere las circunstancias exactas de estos hallazgos arqueológicos, en el sector de Patillos, sur de Iquique.

Foto 21. Otros hallazgos hechos in situ por nosotros en el mismo conchal precerámico (Patillos-1) registrados igualmente en mi Diario de Campo, (vol. 52 pág. 30).

Foto 20. Página de mi Diario de Campo (vol. 52: 29) que muestra el hallazgo de la punta de arpón que se puede ver en la Fig. 19 (abajo). Hallazgo hecho en el extremo NW del conchal del sitio Patillos-1.

Las páginas precedentes muestran algunas páginas del Diario de Campo, llevado durante la expedición de los días 6-10/02/1995.

Más abajo, texto completo de nuestro Diario describiendo el hallazgo arqueológico hecho in sit
u
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En la secuencia fotográfica que sigue, de la época del hallazgo, podrá captarse el detalle de la pequeña excavación del entierro chinchorroide, realizada el día 9/02/1995, en un sector próximo al conchal bautizado por nosotros como Patillos-1.


Foto 19. Hermoso ejemplar de punta de arpón en sílex blanco, muy puro. Mide 8.93 cm de largo y 2.0 cm de ancho, con un grosor medio de sólo 0.85 cm. Está perfectamente trabajada por ambas caras, con muy finos retoques hechos a presión. Hallada en el extremo NW del conchal arqueológico de Patillos-1, en superficie. Es un testimonio claro de la caza marina efectuada por sus moradores en tiempos muy lejanos. Colección H. Larrain. (Foto H. Larrain, 7/02/1995).

Foto 18. Bolón de playa plano con señas evidentes de uso, empleado como instrumento de molienda (batán ó metate). Hallado en el conchal precerámico de Patillos-1 . En ese mismo conchal se observan varias piedras de molienda semejantes. El material de andesita se obtenía de las playas de bolones, muy comunes en estos caletones (Foto H. Larrain 6/02/1995).

Foto 18. Nuestro campamento y nuestro fiel Ford Escort 1990 es condido entre las dunas. Vista de Este a Weste. (Foto H. Larrain, 6/02/1995).
Foto 17. Marta Peña Guzmán observando otro sector próximo, cubierto de piedras que podrian, tal vez, delatar la existencia de otra tumba. Pero no presentan la concentración observada en nuestro entierro. Vista de Weste a Este. Al fondo, a la derecha, cerros altos del Oasis de Niebla en Alto Patache. (Foto H. Larrain 8/02/1995).

Foto 16. Parte correspondiente al cráneo y parte superior del entierro, envuelto en el tejido de estera hecho en totora. Este está amarrado con una cuerda en su extremo, formando una especie de penacho. (Foto H. Larrain 9/02/1995).

Foto 15. Sección púbica del entierro dejando a la vista el tejido de estera que envuelve todo el cuerpo. (Foto H. Larrain 9/02/1995).

Foto 14. Parte media del cuerpo, sección púbica. Tejido de estera visible y en buenas condiciones. Regla de 20 cm. (Foto H. Larrain 9/02/1995).
Foto 13. Conjunto del túmulo antes de su excavación. Regla de 50 cm. al medio del túmulo donde se inició excavación. Tomada de N a S. (Foto H. Larrain 9/02/1995).

Foto 12. Area próxima y a la izquierda del túmulo del entierro. Presumible señalización de tumba. Compare con foto 9. (Foto H. Larrain 9/02/1995).

Foto 11. Sector central del túmulo de piedras al inicio del proceso de excavación. Aquí se separaron unas 20 piedras para iniciar el lento proceso, guiàndonos por donde se veía la estera tejida a la vista. (Regla de 50 cm.). (Foto H. Larrain 9/02/1995).

Foto 10. Aunque algo borrosa, esta toma muestra el pequeño montìculo antes de su intervención. La acumulación de piedras a la derecha, es el lugar exacto del entierro excavado. A la izquierda, junto a la pala, un pequeño conjunto de piedras que podría corresponder a otro entierro, el que no fue intervenido. Foto tomada de N a S. (Foto H. Larrain 9/02/1995).

Foto 9. Estado perfecto de conservación de la estera. Los huesos aquí ya han desaparecido. (Foto H. Larrain 9/02/1995).


Foto 8. Marta observa un conjunto disperso de piedras en las cercanías del conchal Patillos-1 (Foto H. Larrain 8/02/1995).

Foto 7. Túmulo funerario tal cual se presentaba antes de ser excavado (regla de 50 cm.). Se observa entre 80 y 100 piedras clara,ente dispuestas para la señalización del entierro en Patillos-1. Minutos después, al perforar en su parte media o centro, apareció tejido de estera , que correspondió a la sección púbica del cuerpo (Foto H. Larrain 9/02/1995).


Foto 6. Cuerpo casi enteramente descubierto. Se observan dos huellas blanquecinas, paralelas a la regla. Son las dos piernas extendidas, cuyos huesos han desaparecido, deshechos, quedando tan sólo una leve huella blanquizca, pulverulenta. (Foto H. Larrain, 9/02/1995).


Fig.5. Cuerpo casi completo del entierro de Patillos-1. Tomado de NW a SE. Junto a la regla, se observa la malla de red que envolvía en su totalidad la sección del pubis. (Foto H. Larrain 9/02/1995).

Fig.4. Aparición del delicado tejido de estera bajo la capa dura, blanquecina, aquí visible (al lado de la regla de 20 cm), el que cubría todo el cuerpo. Aquí se muestra en su parte media (zona del pubis). (Foto H. Larrain, 9/02/1995).

Fig. 3. Peñones rocosos, próximos al conchal arqueológico, cubiertos de guano fresco de aves marinas ("guano blanco"). Lugar de dormitorio de aves donde seguramente acudían los pescadores a recolectar sus huevos y coger presas vivas para su alimentación. Existe plena evidencia en este conchal de Patillos-1 del enorme consumo humano de aves marinas, a juzgar por la acumulación masiva de restos de plumas y huesos de aves en este conchal según lo pudimos constatar. Foto H. Larrain 6/02/1995).

Fig. 2. Nuestro campamento base durante los días de la expedición, a pocos metros al Weste del conchal arqueológico de Patillos-1. Vista hacia el NW. (Foto H. Larrain, 6/02/1995).
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Fig. 1. Localización del conchal arqueológico precerámico de Patillos-1, a unos 2- 2.5 km al Sur de Punta Patillos, a unos 20 m. sobre el nivel del mar y a una distancia de unos 600 m del océano. Tiene una superficie aproximada a los 25.000 m2 (180 m x 140 m) e incluye varios pequeños montículos rocosos que pudieron servir de refugio a los antiguos habitantes. (Foto H. Larrain, 6/02/1995).

Circunstancias del hallazgo.


Entre los días 6 y 10 de Febrero del año 1995, nos ocurrió a la Marta y a mí, un hecho insólito. Estábamos pasando unos gratos días de descanso, en carpa, a unos 2.5 km al sur de Patillos, donde habíamos descubierto poco antes un gran conchal arqueológico. En aquellos años, antes de nuestra activa participación en los estudios de niebla en el oasis de Alto Patache, actividad que comenzaría en Julio del año 1997, nuestro descanso consistía en recorrer y acampar en distintos lugares de la costa al sur de Iquique, tratando de comprender ecológicamente el modo de vida de los antiguos pescadores-recolectores, los antecesores de los Changos.


Antecedentes sobre nuestra preocupación por el enfoque ecológico-cultural


Este tema me preocupaba de forma particular aún mucho antes de la época de mis estudios del Magister y Doctorado en Antropología en Stony Brook, (USA) a comienzos del año 1971.En efecto, el examen del modo de vivir de los antiguos pescadores-recolectores me había fascinado desde el año 1963, fecha de mi llegada a la entonces Universidad del Norte, en Antofagasta, cuando hice mis primeros descubrimientos de conchales y grupos de viviendas prehispánicas al pie del Cerro Moreno y en las proximidades de la Quebrada de La Chimba y Quebrada de Las Conchas. Desde entonces, la relación íntima entre ecosistema desértico y manifestaciones de la cultura humana pasó a ser mi principal campo de interés. En concreto, una relación simbiótica entre ecosistema y cultura. Lo que hoy día interpreto y entiendo como una sub-disciplina de la antropología que he querido denominar eco-antropología.


Desde nuestra carpa, al lado del conchal arqueológico.


Aquél día 6 de Febrero de 1995 habíamos montado nuestra carpa en unas dunas, a unos 600 metros de la línea de la costa, (Foto 2, arriba) e inmediata a un gran conchal que nos proponíamos estudiar y que habíamos descubierto unos pocos días antes. Recordaba yo las andanzas por esta misma costa del aficionado arqueólogo danés Ancker Nielsen, en la década del treinta del pasado siglo. Y nos preguntábamos entonces qué rasgos de la superficie le habían llamado a él la atención, y le habían llevado a descubrir sepulturas del período Chinchorro. No teníamos la menor intención de excavar: solo escrutar, examinar y reconocer los rasgos superficiales y colectar especímenes arqueológicos abandonados en superficie. También relacionar el lugar con sitios favorables para la pesca, la caza y el marisqueo. Sin descuidar la colecta de especímenes entomológicos, actividad que siempre me ha cautivado y que heredé de mi maestro Luis Peña Guzmán.


De mi Diario de Campo.


La idea del enfoque ecológico-cultural primaba en mis exploraciones de sitios presumiblemente ocupados por el hombre antiguo. Comentábamos este enfoque con mi mujer, Marta Peña Guzmán, inseparable compañera de mis andanzas costeras. Mientras yo hacìa observaciones sobre la superficie ,la profundidad y contenido de este yacimiento o conchal, que bauticé como Patillos-1 (Foto 2), Marta recorría toda el área circunvecina buscando ávidamente alguna evidencia de asentamiento humano. (Fotos 7 y 16). Yo redactaba pacientemente mis notas de campo y escribía en mi bitácora de campo (tomo 52, pág. 29-49). De estas páginas extractaré y estamparé aquí textualmente para este segmento del Blog, con el objeto de que quede plena constancia del hecho.


Presumible utilidad de estas notas de campo.


Estoy cierto que los arqueólogos sabrán sacar partido de esta constatación y no se perderá esta evidencia que consideramos importante para la ciencia del futuro. No quisiera yo que ocurriera con estos elementos culturales lo que ocurrió con la Colección de Ancker Nielsen, de cuyos lugares exactos de hallazgos muy poco se sabe pues no consta existiera algún Cuaderno de Campo donde el danés anotara concienzudamente sus hallazgos. Al parecer, tal Cuaderno de Campo nunca existió, con lo cual mucha evidencia significativa desapareció para siempre. En mi Cuaderno de Campo, en cambio, he estampado con detalle, para futuro recordatorio del hecho, todos los descubrimientos realizados por nosotros durante esos días, así como la descripción minuciosa del hallazgo (Ver más abajo).


Mi reticencia a entregar estos antecedentes.


Durante largo tiempo fui reticente a la idea de referir en detalle este hallazgo para que no se me acusara de "huaquero". Hoy, ya a punto de cumplir mis 81 años, creo mi deber estampar los sucesos "tal y como sucedieron". Mi Diario de Campo (volumen 52 págs 28 a 59) recoge todos los detalles y dibujos de las piezas halladas in situ. Los materiales arqueológicos hallados en este entierro fortuito están guardados, debidamente etiquetados y fechados en bolsitas selladas y forman parte de mi Colección, y esperamos formarán un día parte de alguna colección museológica regional que nos ofrezca la garantía de seguridad y orden. Por ahora, estos materiales están aún en mi poder, pero están destinados al "Centro del Desierto de Atacama" (CDA) de la Pontificia Universidad Católica de Chile.


(El descubrimiento del sitio: 9/02/1995). [copia textual de nuestro Cuaderno de Campo, Vol. 52: 25 ss; 6/02/1995]:


"Mientras yo dormía siesta en la carpa... Marta fue a recolectar lascas por los alrededores. Su andanza la condujo a un montìculo [natural] más elevado que todos los demás del área del conchal, en cuya parte superior vio primero el taller [con lascas] del material gris-verdoso, con un bloque golpeado grande, del que se había extraído muchas lascas. A poca distancia [unos 2m.] en un pequeña hondonada, entre dos pequeñas cimas, vio un extraño conjunto de piedras, todas enterradas [en buena parte, pero visibles] pero ninguna de un tamaño superior a los 20 cm x 15 cm (aprox). Presentaban una forma rara: una especie de cuadrilátero más o menos así, sobre la cubierta de arena: [aparece en el texto el dibujo de unas 30-35 bolones de playa, obviamente traidos hasta el lugar] (Fig. ) Semejaba un emplantillado de piedras, todas a la misma altura, conformando un pequeño túmulo que se alzaba unos 18 - 20 cm por sobre la arena de la pequeña hondonada. La hondonada protegía de los vientos del S y SW y mpstraba dos pequeñas cimas que coronaban rocas. Muy cerca, a 2.5 m. de ese emplantillado de bolones de playa erosionados... había otro conjunto, mucho mas pequeño... con el mismo tipo de piedras [Vea Fotos 12 y 19, arriba] ;[sigue aquí un dibujo en el Cuaderno]".


Esta descripción somera queda bien complementada con la que sigue, bastante màs detallada y precisa (p. 39-43).


(Las primeras observaciones)


"La Marta vino [al campamento] a avisarme que habia encontrado algo raro. Una extraña sensación (¿o percepción?) le daba seguridades de que algo se hallaría allí... Premunido de màquina fotográfica nos dirigimos al lugar [distante unos 80-100 m. [y ubicado] a unos 10 m. más alto que el lugar del campamento [nuestro]. No me cupo la menor duda de que el arreglo [o disposición] de los bolones era intencional [Foto 6]. Había unos 80 de éstos, todos de la pìedra negra (¿andesita o granito?) del lugar, [material] que se encuentra en toda el área. Las piedras no superaban los 20 cm y estaban enterradas en sus 2/3 en la arena. El "túmulo", (como he decido llamarlo) sobresalía algunos centímetros sobre la arena de la hondonada, tal vez 15-20 cm. Después de que yo tomara dos fotos del lugar, ante la eventualidad de un hallazgo, Marta comenzó a cavar un pequeño hoyo en la parte central del "túmulo".[Foto 13].


(Aparece materia orgánica descompuesta)


"Tras una pequeña capa de arena y pedrecillas (fruto de la descomposición del granito de la roca circundante negra), apareció materia orgánica: algo indefinible, color amarillento, que se deshacía en polvo y semejaba mucho el guano fósil, pero sin su caracteristico olor. Era descomposición de algo... ¿Qué sería?, nos preguntábamos. A poco, un nuevo golpe de instrumento hizo aparecer unos trocitos de [tejido de] red, hecho de vegetales. ¡Detenerse...!. Era evidente que teníamos que ir al campamento para traer instrumental: palas, arnero, brochas, pinceles, etc., de los que yo venía premunido.


(Inicio de la excavación : aparece cubierta de estera)


Comenzamos a excavar y nos dimos cuenta que ese polvillo amarillento era producido por una fibra vegetal, en destrucción. Pronto le vimos ataduras y comprendimos que estábamos aquí ante un tejido de estera. Una estera recubría el conjunto. [Fotos 4, 8 y 13]. Exploramos por los lados, siguiendo la estera. Marta exploraba la región de la cabeza, donde también se veía la estera recubriendo todo. Yo hacía otro tanto, avanzando en busca de los pies. En esta tarea, la frágil estera de la parte superior, casi reducida a fibras sin consistencia,, se iba desprendiendo. Aparecia, al trabajo del pincel, una substancia amarilla, pulverulenta. Eran los huesos de las piernas, deshechos (fémur, tibia...). En cambio, observábamos que la estera se conservaba mejor hacia los costados, a mayor profundidad, y más lejos del efecto de la humedad diaria durante la noche. La red podía verse que se extendía por un amplio sector, en la zona de la cintura y la pelvis. Muy cerca del tejido de red (costado derecho del individuo) aparecieron dos conchas de lapas (Fissurella sp) muy frágiles, y un caracolito pequeño tipo cucurucho [¿Patella sp?], de aproximadamente 1 cm de largo, de color blanco. Las lapas están destruyéndose..., lo que me llamó [bastante] la atención: ¿mucha edad del entierro?. El cráneo estaba [puesto] de lado, como mirando al mar, de suerte que se exploró el parietal derecho, el que se deshizo, dejando entrada a la cavidad del cráneo. La posición del cuerpo [extendido totalmente] era, según mi brújula, N 40º W (o sea, 40º desviados del Norte hacia el Weste). El rostro del individuo, miraba, por tanto, hacia el Weste, pero su cuerpo todo, totalmente extendido (no flexado), mirando hacia el NW. No estaba, pues, orientado hacia el E (nacimiento del sol)".


La cubierta de estera hecha de materia vegetal: ¿totora o junco?).


"Marta empezó a hacer interesantes observaciones. La estera, en la parte que envolvía la cabeza terminaba en una especie de penacho [Foto 15], y todos los extremos de las fibras de totora (pues pronto me fue evidente que era totora el material de la estera), estaban amarrados y anudados con una cuerda muy bien hecha en fibra vegetal, (¿también de totora... no sé...), que terminaban en un nudo. Trozos de pelo color café oscuro aparecieron adheridos al cráneo. Apareció parte de la cabellera [la que alcanzaba] hasta la cintura, a unos 60 cm de extremo del cráneo. No estaba rizado. Entre el pelo, en su extremo, habìa unas plumitas chicas [de ave] y un cordelito fino ed fibra vegetal parecía amarrar el extremo de la cabellera.


(No había ofrendas u artefactos)


"Al costado izquierdo del difunto, aparecieron varias plumitas juntas, huesos de pescado entre la red y el cuerpo, como en un hueco de la red. Al costado derecho, apareció un hueso de ave, roto. Las manos estaban extendidas sobre el cuerpo, envueltas por la estera [tejida]. Solo pudimos ver partes del húmero, en estado de conservación frágil. La cabeza estaba como apoyada en el hombro izquierdo. Al sacar el cráneo, éste se deshizo en varios fragmentos, viéndose lo delgado de sus paredes. Mejor conservados estaban el maxilar superior y la mandìbula inferior. Toda la parte del pecho y pubis estaba [totalmente] deshecha.


(Función de la red vegetal tejida).


La red, a manera de vestimenta, cubría de lado a lado, arriba y abajo, [toda esta parte ] del cuerpo. No era una red funcional, o, si lo era, a la vez sirvió para cubrir los genitales. Nada había en [el interior de] la red que, como digo, fue usada para cubrir el cuerpo. La red estaba suelta y desprendida del cuerpo en su parte superior (arriba), y enteramente unida [y adherida] al cuerpo por debajo. Para poder traer [conmigo] toda la red que está en estado muy frágil, debí proceder a cortar el cuerpo a la altura de las vértebras lumbares y sacarla casi entera. Ya no habia piernas, las que se deshacían al menor contacto. Debajo de la pelvis y hacia abajo, el estado de conservación de la estera era casi perfecto. Las fibras, en perfecto estado, y todas sus amarras, firmes".


(Fotografías del proceso).


"Tomé varias fotografìas [ver secuencia fotográfica arriba] del proceso de descubrimiento del cuerpo. Así, limpiamos con cuidado [y con pincel] las zonas de estera, para que se vieran. Lo que nos impresionó fue que tanto las manos como los pies fueron cuidadosamente forrados en trozos de estera, además de la estera que, a modo de fardo, cubrìa todo el cadáver. Tomé fotos también del cuerpo, (parte superior), [el] que dimos vuelta, para que se viera cómo la estera y la red cubrían, como un taparrabo, toda la parte púbica. No hubo ofrendas. Solo la grande y hermosa estera, que solo pudimos rescatar en trozos, pues se rompia [y deshacía], y la red que se conserva, en gran parte está adherida al cuerpo (nalgas y parte inferior). Marta estaba algo frustrada de que no se hubiera hallado herramientas o utensilios de pesca. Nada.


(Observaciones sobre el cráneo).


El cráneo nos pareció pequeño, La dentadura se ve bien conservada. Parecería ser de un joven. . No sabemos sexo. La larga cabellera (60 cm.), nada nos dice sobre su sexo. Los fragmentos de cráneo y maxilar deberían informarnos sobre edad y tal vez, sobre sexo. Envuelto enteramente en estetas y vestido sólo con tejido de red en sus partes inferiores (también de tejido vegesal), el entierro parece ser muy antiguo: 2.000-3.000 A.C., por lo menos. Recordemos que todo el conchal y la zona [próxima] es enteramente precerámica. No se encuentra ni un solo fragmento cerámico.[ se omitre algunas frases]. En el túmulo, el cuerp oocupaba exactamente la parte central. No había otro cuerpo enterrado junto a èl. Túmulo individual.


(Hallazgo de fauna de artrópodos asociada al entierro).


Bajo la parte lumbar, al levantarla para darle vuelta y fotografiar, me llamó mucho la anención descubrir dos ejemplares muertos, pero enteros, del [coleóptero tenebriónido] Cordibates sp., idénticos al parecer al que hallé en Antofagasta (cruce a Mejillones), y recientemente, en la desembocadura del rìo Loa. También [hallamos] un trozo de Psammetichus sp (cabeza y antenas). Tenemos aquí, pues, insectos de unos 4.000 ó 5.000 años atrás. Noticia que creo iinteresaría mucho a Lucho Peña [entomólogo]. ¿Habrá algún antecedente en Chile de hallazgos de insectos prehistóricos?. Los dos ejemplares de Cordibates se veían enteros, con todas sus extremidades intactas."


"Cuando levantábamos piedras del lugar del entierro ("emplantillado de piedras")m, salió corriendo un cienpìés, de aproximadamente 1.5 cm de largo. ....Tiene una larguísima cola que parece sed cerca de dos veces el tamaño de su cuerpo. [sigue, en el texto, una larga referencia a insectos observados en el lugar, junto a la carpa, en pág 43]"


(Testimonios de la caza y empleo del chungungo y del lobo marino).


[pág. 51] "Recogí uno de los días [de la expediciójn] en la zona de fogones [en pleno conchal] un pequeño cráneo, incompleto, de chungungo (Lutra felina peruviana] que fue comido enteramente por los pescadores. Parece un ejemplar joven. Presenta la parte anterior de la cara y faucesw, completa, incluyendo toda su dentición. Para desollarlo, le fue quitada la piel, desde la zona de las orejas hacia atrás, y hay evidentes señas del corte hecho con implemento de piedra: cuchillo. Lo he conservdo. Junto cn el cráneo de lobo marino, que procede exactamente del mismo lugar (apenas a unos 4-5 m de distancia), ambos son testimonio de la forma de utilización, por el hombre primitivo, de la piel y carne. Lo he puesto en una bolsita nylon bien cerrada y sellada. "


(Datos asobre la probable estatura del individuo hallado).


"Medí cuidadosamente con un cordel (no tenía huincha a la mano) la longitud de la osamenta extendida. El error posible deriva de que medí desde el extremo del cráneo (visible) hasta los pies. Pero éstos, como estaban extendidos y algo de lado, permiten un [cierto] rango de error. Mido 1.59 m. de lo que descuento unos 5 cm por la posición del extremo del pie (totalmente destruido y reducido a polvo). Calculo la estatura [del individuo], pues, entre 1.55 m. y 1.53 m. El examen del cráneo espero arroje datos sobre la edad y sexo del pescador. Parece tratarse de una persona de unos 26-30 años, pues está toda la dentadura ya formada. (Diario de Campo, Vol. 52, pág. 51)."


Conclusiones:


1. Hemos querido ser fieles a nuestra formación arqueológica y por eso no hemos dudado en hacer público este antiguo hallazgo nuestro. Se suma éste a muchos otros de la cultura Chinchorro en la misma área (sur de Iquique). Nuestro Blog eco-antropológico nos ofrece un excelente vehículo para ello;


2. Somos conscientes de que nuestra actitud puede provocar algunas críticas de algunos puristas de la Arqueología. Pero nuestra esmerada formación arqueológica en México nos habilita para reconocer, describir, y analizar este hallazgo. Otros en el futuro, más especializados en este campo, podrán sin duda obtener informes y descripciones más precisas de los restos conservados, examinándolos en detalle, tanto desde el ámbito de la antropología física, como desde un enfoque eco-cultural.


3. Los materiales de este hallazgo se encuentran a disposición de los especialistas y serán depositados en algún Museo que ofrezca plenas garantía de seriedad y orden. Ojalá en nuestra Región.


4. Cualquier aclaración o duda que pueda surgir a algunos especialistas, luego de la lectura y análisis de este Informe, será respondida con gusto por el autor de este Blog.


5. No puede dudarse de que se trata de un entierro del tipo Chinchorro o chinchorroide, de un único individuo depositado en forma extendida. Pero no había señas ni de máscara de barro ni tampoco, de envarillado de palitos en lugar de los huesos largos, como es usual en el tipo Chinchorro clásico. Aquí, los huesos de las extremidades estaban apenas reconocibles, de un material color ocre-amarillento, aunque muy desintegrados y deshechos. Parecería tratarse, por tanto de un tipo Chinchorro tardío, correspondiente, tal vez, a una fecha posterior a los 3.000 A.C. como nos lo confirmó la arqueóloga Cora Moragas W., consultada al efecto ( Marzo 1995).


6. El fardo funerario envuelto totalmente en el tejido de estera descrito y fotografiado más arriba, (Fig. 4) se hallaba depositado a muy poca profundidad (8-10 cm. o menos) y bajo una capa pequeña pero muy dura de unos 4 cm., y compactada con una argamasa de arena y sal (Fig. 4, al lado de regla). Producto, seguramente, de lluvias eventuales que compactaron la arena salina propia del lugar. Al tratar de sacar esta durísima capa (Ver Fig. 4), se maltrataba al mismo tiempo la capa de estera que yacía debajo, y que se adhería con fuerza a la capa arenosa.


7. El sitio del conchal lo hemos bautizado en aquel año 1995 como Patillos-1. Poseemos sus coordenadas exactas las que no se revelan aquì por razones obvias, pero constan en nuestro cuaderno de campo y en las etiquetas de sus materiales. Como anteriormente el arqueólogo Lautaro Núñez rotuló de mismo modo (como Patillos-1) un hallazgo suyo hecho en la Punta Patillos, habrá que aclarar esto un día no lejano, mediante una cartografía precisa. Pero se trata ciertamente de dos sitios diferentes aunque poco distantes entre sí.


(Segmento en construcción).


2 comentarios:

entrelaspiedras dijo...

Maestro Horacio, necesito contactarlo. Me puede dar alguna dirección de correo electrónico donde ubicarlo?.
Saludos!

entrelaspiedras dijo...

profesor! necesito ubicarlo, me puede escribir a entrelaspiedras@gmail.com para escribirle?

gracias!