jueves, 1 de mayo de 2008

Junius B. Bird: un pionero de la eco-antropología

La carta que precede, me fue enviada por la asistente del recién fallecido Dr. Junius B. Bird el 14 de Junio de 1982, la Srta. Paloma Carcedo. Yo había solicitado a la viuda del Dr. Bird, Margaret Bird, me enviara algunos antecedentes sobre su esposo. Pasados ya 26 años, creo de interés publicar esta valiosa nota, que muestra a las claras el cariño del Dr. Bird y su esposa por Chile, sus paisajes y su rica arqueología. Ellos vinieron a Chile en varias ocasiones ((1932-1933; 1934-1937; 1941-1942; 1979: su último viaje al extremo sur de Chile) y se familiarizaron, como pocos, con su variada geografía y su legado arqueológico.



(Foto John Collier, Huaca Prieta (Perú), 1946; esta foto le valió el apodo de "Indiana Jones").


Nos hemos propuesto buscar antecedentes a este enfoque, entre los grandes maestros de la antropología y arqueología chilenas. Creemos que hoy se abre nuevamente una fuerte corriente de estudio del ambiente en la arqueología y antropología chilena, como una forma de reinterpretar más profundamente la cultura. Porque el análisis de la cultura de un grupo humano, sin el estudio previo y profundo de su sustrato (ambiental, ecológico, geomorfológico y geográfico) "es como una mesa con una pata coja". Le falta algo elemental. Pero no en la forma en que entre los años 1930-1935 se intentó confeccionar las grandes zonificaciones geográficas de la cultura, en distintos puntos del globo, al más puro estilo de un Alfred Kroeber. Mucho menos, como un intento nuevo de poner sobre el tapete el famoso "determinismo ambiental" que algunos atribuyen, sin suficiente fundamento, a investigadores como Ellworth Huntington, Clark Wissler, Betty Meggers, Karl Ritter, o al propio creador de la Antropogeografía, el notable geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904).

El enfoque eco-antropológico que aquí propiciamos busca rastrear, desde las características del medio ambiente real y complejo donde se asienta el grupo cultural , todo el influjo que éste inyecta a la cultura, sin pretender concluir de ello, por supuesto, que toda la cultura resultante se deba al ambiente, o que todas las creaciones de una cultura hayan de ser explicadas sólo por el influjo del ambiente (determinismo ambiental).

En este sentido, por lo penetrante de sus observaciones medioambientales, queremos hacer un sentido homenaje a uno de los fundadores de la moderna arqueología chilena, el arqueólogo norteamericano Junius B. Bird (1907-1982). Vemos en él, en cierto sentido, un notable precursor de la eco-antropología en nuestro país. Lo veremos aquí más en detalle al analizar textos de su estudio arqueológico en la costa norte de Chile. Por tanto, no tomaremos nuestros argumentos ni de sus extraordinarios estudios en la costa peruana (Huaca Prieta) , ni tampoco de sus notables trabajos en la zona austral de Chile (Cuevas de la Patagonia). En estos trabajos, también el enfoque geográfico es notable. Pero queremos aquí enfatizar su perspectiva y certera visión de la costa desértica del extremo norte de Chile, sus recursos y sus condiciones climáticas extremas.

Pocos han destacado el aporte de Bird en esta línea ecológico-cultural. Sus biógrafos y estudiosos en Chile han destacado en él más bien al introductor del método de la estratigrafía fina en la investigación y excavación arqueológica (como Mario Orellana) . O han visto en él al primer científico que realiza en Chile, a partir del año 1938, excavaciones de largo aliento, en superficies muy amplias, dedicando meses al trabajo lento de cernir, capa tras capa, con ayuda del harnero, los despojos y basuras del pasado, sin perder una brizna de información conservada y retenida por milenios en el registro arqueológico.

Bird nos ofrece, de partida, en su magnífica obra "Excavations in Northern Chile", publicada en 1943 en los Anthropological Papers of the American Museum of Natural History (Volume XXXVIII, Part IV), una clara perspectiva geográfico-ecológica de origen. El primer capítulo lo dice claramente. Este por algo se rotula: "Climate and Topography". Y aquí leemos:

"Como todos saben, es imposible formarse una concepción exacta de la historia humana sin un conocimiento de la geografía fisica del mundo. Mientras más de cerca uno sigue el curso del desarrollo humano, más plenamente se da uno cuenta de la importancia de estudiar detalles del asentamiento [setting]. Los historiadores, al enfrentarse con la difícil tarea de una gran cantidad de datos, dejan con demasiada frecuencia poco espacio a la interpretación de la historia en términos del ambiente.

"Los arqueólogos, por otra parte, al trabajar como ocurre generalmente, con muy escasa información, no pueden permitirse el descuidar cualquier rama del conocimiento que pueda ayudarlos a interpretar correctamente sus hallazgos. Esto es especialmente cierto cuando tratamos con áreas extensas y con poblaciones pre-agrícolas. Se podrá entender, entonces, por qué es necesario discutir con algún detalle la estructura fisica, el clima, y otros factores que influencian la vida a lo largo de la costa de Chile, especialmente en su sección norte". (Bird, 1942: 183; traducción y subrayado nuestros).

Estos párrafos de Bird nos parecen hoy constituir un verdadero "Manifiesto" eco-cultural o eco-antropológico. Por eso hemos subrayado y analizado ciertas frases, especialmente elocuentes y significativas.

¿Por qué destaca Bird la frase: "especialmente en su sección norte"?. Es interesante penetrar en esta aserción, porque contiene insospechadas resonancias. Algo vislumbra Bird en el extremo norte de Chile que a él le parece puede permitir "interpretar correctamente los hallazgos de los arqueólogos".

Las explicaciones que siguen, apuntan a dejar en evidencia su peculiar clima, ("the most barren desert in the world": el desierto màs estéril del mundo). Pero en éste, el más estéril lugar del mundo, Bird encuentra ciertos elementos que permiten la vida, y eso es lo que lo sorprende.

¿Qué aspectos señala?:

a) la extrema rareza de los eventos de lluvia. Destaca la ocurrida en 1940 que dejó huellas en el paisaje costero. Y comprende que ciertas áreas vegetadas, semiocultas el fondo de los cursos de aguas esporádicos, lo son sólo transitoriamente;

b) Rápidamente comprende que hay un efecto evidente causado por "las nubes muy bajas y neblinas" (low lying clouds and fogs"). La vida vegetal que observa en escasos lugares, no se debe a la precipitación sino a "la condensación de la humedad [atmosférica] en la superficie". Lo que encuentra confirmado por segmentos de vegetación que observa al acercarse a Antofagasta.

c) Al Norte de Taltal, reconoce la existencia de una vegetación de "lomas", donde señala que se produce una "suficiente condensación de suerte que los grandes cactus columnares se suelen ver cubiertos de líquenes, comúnmente asociados a la vegetación de regiones frías y húmedas".

d) "En algunos lugares, señala, una muy ligera cantidad de pasto [grass] crece en las cercanías de algunas cimas y como hay allí, en número suficiente, otros tipos de vida vegetal, ciertos animales pueden pastar y sobrevivir allí" [grazing animals can survive there].

e) Afirma sin dudar que "la importancia de la humedad por efecto de la condensaciòn disminuye, a medida que se incrementa la lluvia".

f) "Se puede asumir que en tiempos pleistocénicos hubo un mayor flujo de agua y más vegetación en el fondo de los valles que en la actualidad" Y que, por tanto, la posibilidad de existencia de alguna vegetación fuera de los valles, depende enteramente de las extensiones fluctuantes de la zona de la flora de lomas, tema sobre el cual no existe informaciòn".

Esta última aseveración revela la notable perspicacia geográfica y ecológica de Bird. Porque es exactamente lo que postulamos hoy, cuando hemos examinado y estudiado muy de cerca el efecto de las lluvias y neblinas en los llamados "oasis de niebla", tema que venimos estudiando en detalle desde 1997 en la zona sur de Iquique. Es clave la frase de Bird: la vida en estas zonas de oasis depende estrechamente de la extensiòn de la vegetación por efecto de la neblina. Esto es exactamente lo que hemos querido probar en nuestros estudios de los oasis de niebla. ¿Qué habría dicho Bird si hubiera recorrido y experimentado personalmente el efecto de la niebla sobre el paisaje en los cerros en los que hoy conocemos como "oasis de niebla"?.

g) Ahora bien, de la frase de Bird se sigue otra importante conclusión, evidente : si hubo allí más vida antaño, es porque hubo mayor extensión sujeta al influjo directo de la niebla (camanchaca). Y como sabemos por nuestros estudios que hubo mucho mayor cantidad de vida vegetal y animal en estos mismos oasis en tiempos anteriores, (sin poder precisar todavía en que períodos de tiempo), a juzgar por los restos muertos de flora y fauna, se debe concluir que la extensión de estos oasis fue, antaño, ciertamente mucho mayor que la actual. Bird lo presintió, sin conocer siquiera de visu estos oasis de niebla, sin haberlos visitado nunca!. Lo que resulta sorprendente si pensamos que esto fue escrito hace exactamente 65 años, cuando nadie se preocupaba de estos ecosistemas de niebla !. Los resultados actuales de nuestras investigaciones sobre la niebla y su efecto en los oasis, en la costa sur de Iquique, no hacen sino respaldar totalmente la visión casi profética de Junius B. Bird. Lo que agiganta su figura y su visión histórico-geográfica.

h) La obra termina con un nuevo capítulo en que recapitula la relación íntima entre Clima, flora y fauna: "Climate, Flora and Fauna in the Past". Lo inicia, con una cita de Isaiah Bowman, el gran geógrafo inglés que nos ofrece magistrales descripciones del desierto de Atacama, sus habitantes y sus peculiaridades geográficas. Es obvio que Bird bebe incansablemente sus ideas, expresadas en su obra Desert Trails of Atacama (American Geographical Society, New York, 1924). A través de esta constante retroalimentación geográfica, Bird llega a percibir claramente la necesidad de buscar una respuesta a la presencia humana tomando estudiando en profundidad las condiciones geográficas y geológicas que imperaron en la zona en la última época glacial y postglacial .

Y es éste, precisamente, el camino que ha emprendido un equipo de arqueólogos y geomorfólogos franceses en el extremo sur del Perú (Quebrada Los Burros), trabajando en la costa de Tacna, en busca de evidencias paleoclimáticas que justifiquen el intenso poblamiento antiguo, en quebradas hoy casi totalmente desprovistas de vida (trabajos de Lavallée et al.).

No pasará mucho tiempo, así lo auguramos, antes de que en la costa norte chilena hayan de emprenderse, igualmente, nuevos estudios interdisciplinarios, con un mucho mayor énfasis geográfico-ecológico. Hace mucha falta. Los trabajos anteriores en nuestra zona costera son, sin duda, muy meritorios. Pero estamos convencidos de que en la materia propia del enfoque eco-cultural (coordenada ecológica propia de este Blog) todavía "hay mucha tela que cortar".Y ahí, seguramente, tal como lo presintió Bird, se comprobará un día la hipótesis de la importancia vital de los "oasis de niebla" en el más antiguo poblamiento costero, en fechas cercanas a los 8.000- 10.000 A.P.

(retocado los días 17/05/2008; el día 27/06/2008 y el 30/08/2008, con la adición de fotos y documento).