viernes, 25 de mayo de 2012

Un esforzado pionero de la agricultura y apicultura chilena: Patricio Larrain Gandarillas (1817-1904).




Fig. 1. Don Patricio Larrain en los años en que viaja a Europa como miembro de la primera Legación chilena en Inglaterra (Londres) hacia el año 1840. En dicho viaje, aprovecha para visitar además de Inglaterra, su destino final, Francia, España e Italia. Su interés se centra en conocer aspectos de las nuevas tecnologías agrarias y de la maquinaria agrícola de última generación. En Italia conoce por primera vez y admira el desarrollo de la apicultura, tema novedoso, desconocido en Chile, que le entusiasma de tal modo que se forja la idea fija de traer a Chile por barco a vela en un largo viaje de meses de duración, las primeras colmenas de la raza italiana de la abeja de miel, la Apis mellifera, especie por entonces desconocida en América del Sur. (Imagen tomada del libro: Los Pioneros, publicado en 1974 por la Editora nacional Gabriel aMistral.



Fig. 2. Don Patricio Larrain Gandarillas en su ancianidad. Suponemos que esta fotografía fue tomada probablemente hacia los años 1890-1893. En ese tiempo, Don Patricio tendría entre 73 y 76 años. Es precisamente la época en que finalmente logra dar término al notable túnel que regaría el valle de Mallarauco hasta entonces de secano. Aparece esta fotografía en la obra de Carlos Larrain de Castro : "La Familia Larrain, sus Orígenes en España e Historial de la rama mayor en Chile" Academia Chilena de la Hstoria, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, (1982: 232).


Fig. 3. El Escudo familiar de los Larrain. Según el experto español en heráldica, Juan Carlos de Guerra, consultado por Carlos Larrain de Castro, este es el auténtico y más antiguo escudo familiar de cuya existencia hay antecedentes fidedignos que se remontan a fines del siglo XV ( año 1460). Se ha especulado sobre la existencia de otros escudos de esta familia, cuya autenticidad y antigüedad ha sido finalmente rechazada.

Antecedentes familiares.

José Patricio Larrain Gandarillas nació en Santiago de Chile y fue bautizado el 18 de Marzo de 1817 a pocos días de su nacimiento. Fueron sus padres don Juan Francisco Larrain y Rojas, (nieto directo del primer Larrain llegado a Chile, don Santiago Larrain y Vicuña) y doña Mercedes Gandarillas Aránguiz. Don Juan Francisco Larrain, su padre (1788-1836) fue uno de los miembros de la Primera Junta de Gobierno patriota en 1810. Sus antepasados navarros provenían del pueblo de Aranaz, (Aranatz en eúskaro) situado a escasos 6 kilómetros de la frontera con Francia, donde poseían una antigua casa solariega, la casa de Larrainenea, de la que existen antecedentes históricos fidedignos que se remontan al año 1500.

Breve reseña histórica.

La pequeña reseña histórica que sigue, ha sido fruto de la porfiada y constante solicitud expresada por mis dos hijos, Carlos Horacio y María Cristina Larrain Mardorf, para que les dejara en herencia recuerdos históricos bien fundados, sobre la vida, prosapia, e intensa e incansable actividad agrícola de éste, su tatarabuelo, don José Patricio.


¿Panegírico familiar o auténtico liderazgo agrícola?.

Como este Blog es esencialmente de corte eco-antropológico y no un panegírico destinado a enaltecer  la familia y la prosapia, me resistía yo en un principio a apuntar aquí temáticas evidentemente asociadas tan íntimamente a mi propia familia. Ello me olía fuertemente a expresión de un vano orgullo familiar, intrascendente desde el punto de vista científico. Pronto, sin embargo, a medida que me iba enfrascando en la lectura de obras consagradas a este ilustre agricultor y propulsor de la agricultura chilena, me percaté no sólo de la importancia de la trayectoria del personaje en sí, sino también de su espíritu revolucionario y tremendamente innovador en materia agrícola. Y me di cuenta del enorme impulso que dio, como tal vez ningún otro en su época, al desarrollo de una agricultura tecnificada y a la apertura de nuevas y extensas superficies cultivadas para el campo chileno, entre los años 1840 y 1904, fecha de su muerte.

Ningún otro agricultor de su época aportó tanto en este campo y, probablemente, ningún otro le ha igualado después. Y este enfoque sí que nos pareció abiertamente eco-antropológico, en el sentido de que nos permitía atisbar en la capacidad de nuestro personaje para entender, captar y profundizar en el paisaje geográfico del campo chileno y sus potencialidades. Y entonces, bajo esta nueva luz, la actividad y existencia de don Patricio Larrain Gandarillas se nos aparecía bajo una nueva faceta: la del incesante buscador de la forma como potenciar los recursos existentes en  el paía  para el desarrollo humano.

Heredero de una importante fortuna.

Es verdad que como mayorazgo y primogénito (entre nueve hermanos) heredó una importante fortuna que comprendía las haciendas de Aculeo, Pelvín y valiosos inmuebles en Santiago. Pero tanto sus viajes a Europa en un par de ocasiones, como su temeraria empresa de regar el recién adquirido valle seco y estéril de Mallarauco, vecino a Pelvín, que le demandó tremendos sacrificios pecuniarios, lo dejaron varias veces al borde de la quiebra. No se amilanó, sin embargo con una confianza ilimitada en su buena estrella y en su Dios. Vamos a ir entrando en detalle en su azarosa, intranquila y movediza vida, a pesar de su salud más bien frágil y delicada.


Su antepasados inmediatos.

Su padre don Juan Francisco, abrazó la causa patriota, teniendo entonces apenas 22 años de edad al producirse el movimiento de la Independencia. Así lo señala explícitamente en su obra don Carlos Larrain de Castro:

"Don Juan Francisco como casi todos los criollos de la época, era profundamente católico y es muy posible que todavía abrigara en su alma sentimientos monárquicos que después se atenuaron y desaparecieron. Por disciplina, aceptó sumiso el orden establecido y colaboró discretamente con la IV Junta [de Gobierno ordenada por José Miguel Carrera], la que quedó compuesta por José Antonio Pérez, don José Miguel Infante y don Agustín de Eyzaguirre." (Larrain de Castro, 1982: 210).

Don Juan Francisco aparece en efecto, nombrado por Carrera como uno de los doce regidores del Cabildo de Santiago en 1812. Señal obvia de que se sumó a la causa patriota. Esta aceptación del nuevo orden, le valió poco después terribles represalias por parte del general español Mariano Osorio, tras la reconquista en 1813. En efecto, la "Junta de Expurgación" creada por Osorio, exigió fuertes multas a los patriotas que habían colaborado con el régimen independentista o, al menos, simpatizado con éste. Se le impuso, en consecuencia una contribución forzada (considerada y denominada "un donativo") de $6.000 pesos a él y su madre doña Agustina de Rojas (Larrain de Castro, 1982: 211).

Este personaje, padre de nuestro bisabuelo José Patricio no fue un mero agricultor rico, sin mayor cultura y educación, como tantos otros en su época. Por el contrario, fue considerado por sus contemporáneos como uno de los hombres más doctos del país. Don Mariano Egaña, que no era precisamente su amigo, lo encomiará y le señalará como "uno de los hombres más doctos de la nación". Había sido graduado en la Real Universidad de San Felipe como "Doctor en Cánones y Leyes". A la muerte de su padre, don Francisco de Borja Larrain y Lecaros en 1809 y a pesar de su juventud, fue nombrado su albacea gracias a su excelente formación humanística y a su reconocida honorabilidad.

La vida durante la Patria Vieja. O´Higgins y los Larrain.

Tras la derrota final de las huestes realistas y la conquista de la isla de Chiloé, en 1924, todo el territorio chileno queda definitivamente liberado de la Madre Patria, España. Los años transcurridos entre Septiembre de 1817 y la batalla final de Maipú (1818) fueron duros para esta familia aristocrática terrateniente. No debieron mirar con muy buenos ojos estos hacendados chilenos de estirpe vasca (los Larrain) a don Bernardo O´Higgins y sus pretensiones, no solo por ser éste hijo de irlandés, sino por haber sido educado y formado en la Inglaterra anglicana. Además, se sabía o rumoreaba que era el hijo natural del Virrey don Ambrosio O´Higgins. Estos hechos, unidos a la circunstancia de que O´Higgins era considerado un advenedizo extranjerizante para la cerrada sociedad chilena de entonces, sin duda acercaron mucho más a los Larrain al bando político de los Carrera, enemigos acérrimos de O´Higgins. El golpe de gracia lo dio Ö´Higgins ya electo Director Supremo, cuando suprimió los títulos nobiliarios otorgados por España, prohibió el uso de los escudos de armas en las mansiones y suprimió la esclavitud.

Para los Larrain, descendientes directos de un Caballero de la Orden de Santiago, distinción obtenida por don Santiago Larrain y Vicuña en 1711 en la Corte española y dueños de un Marquesado por una rama lateral, estos cambios sociales bruscos, casi brutales, debieron parecer casi catastróficos. Pero el hecho de que los Larrain ya habían participado en el Primer Cabildo Abierto y asumido la causa patriota en la persona de don Juan Francisco Larrain y Rojas, padre de don Patricio, debió otorgarles unas cierta garantía de protección contra el encono de O´Higgins por la antigua casta dominante.

Más tarde, apaciguadas un tanto las aguas, don Patricio será llamado por el gobierno de José Joaquín Prieto en 1838 a formar parte de la comitiva oficial chilena a Europa, presidida por don José Manuel Borgoño. Esto sugiere ya la importancia de contar con su presencia en el nuevo gobierno criollo. Por entonces, O´Higgins vive exiliado en el Perú, en su hacienda de Montalbán, junto a Cañete en el sur del Perú donde muere. Una de las misiones de Borgoño será firmar la paz definitiva de Chile con España y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la Madre Patria. Patricio Larrain Gandarillas y Rafael Correa y Toro, fueron nombrados adictos a esta embajada extraordinaria a Europa con asiento en la Legación chilena en Londres.

El artículo sobre don Patricio Larrain G., de la obrita "Los Pioneros".

Muy pocos conocen esa pequeña publicación editada en Agosto del año 1974 titulada "Los pioneros". Su objetivo fue destacar las figuras de aquellos prohombres del pasado republicano chileno que se destacaron, en diversa forma, por su actividad económica, "abriendo surcos fecundos en nuestra patria", como señala la Presentación de la obra. Es cierto que la libertad económica dela época permitió a muchos chilenos desarrollar su iniciativa y empuje sin las trabas burocráticas y reglamentarias existentes el día de hoy.

El libro resume las vidas azarosas y laboriosas de José Tomás Urmeneta, "el Rey del Cobre", José Menéndez hijo de humildes asturianos, que llegará a ser "el amo de la Patagonia", José Santos Ossa, "el Vencedor del Desierto", Ramón Subercaseaux, hijo del francés Francois Subercaseaux Bréton, avecindado en la ciudad de Copiapó, diplomático, pintor e industrial, José Besa, "comerciante de gran estilo", creador de la Refinerías de Azúcar de Viña del Mar, Matías Cousiño, quien se inicia humildemente en el mineral de plata de Chañarcillo y será el gran pionero de la explotación de las minas de carbón de Lota. Junto a estos nombres ilustres el pequeño libro recoge el nombre de Patricio Larrain Gandarillas, como "Un agricultor del siglo XIX".

Presentamos aquí, copiado página tras página,este pequeño artículo dedicado a nuestro bisabuelo paterno. Su texto rezuma energía, tesón, dedicación, y visión de futuro, virtudes propias de los grandes hombres que, independientemente de su origen o cuna, lograron forjarse un destino venturoso, pensando mucho más en su propio país que en su ventura y provecho personal.

He aquí el texto del trabajo dedicado a don Patricio:

Fig. 1. Portada de la obrita de 96 páginas.

Fig. 2. Primera página

Fig. 3. Segunda página.

Fig. 4. Tercera página.

Fig. 5. Cuarta página.

Fig. 6. Quinta página.

Fig. 7. Sexta página.


Fig. 8. Séptima y última página dedicada a nuestro ancestro.


Epílogo y moraleja para sus descendientes.

El poeta romano Salustio acuñó una célebre frase, que bien puede compendiar este homenaje a nuestro ilustre antepasado. Le hemos destacado aquí no por ser nuestro antepasado (hemos tenido decenas de ellos por vía paterna y materna), sino por ser lo que el fue y por habernos legado lo mucho que nos legó. Decía sabiamente Salustio:

Maiorumque gloria, posteris quasi lumen est",

lo que en buen romance castellano viene a significar:

"PARA LOS DESCENDIENTES, LA GLORIA DE SUS MAYORES CONSTITUYE UNA ESPECIE DE LUZ".

¡Qué cierto es esto!. ¡ Cómo quisiéramos, con este breve esbozo acerca de nuestro ancestro común, animar a nuestros hijos y nietos, hermanos y sobrinos en diverso grado a emular el espíritu, la energía y la tenacidad de nuestro notable antepasado!. ¡Qué falta hace hoy entre los descendientes de aquellos aguerridos navarros que partieron a las Indias a fines del siglo XVII, abandonando su casa solariega paterna, su Larrainenea natal en Aranatz, despreciando su primogenitura- como fue el caso de don Santiago de Larrain y Vicuña -, para embarcarse en la gran aventura americana, cual otros Cortés, Pizarro o Valdivia, este espíritu de gigante, esta visión de futuro, esta capacidad de adaptación a todas las circunstancias, incluso las peores.! Algo de este espíritu de gigante batallador que no ceja ante las adversidades, es lo que podemos apreciar a través de la lectura de estos textos escritos hace 38 años por un autor desconocido.

Ojalá una pizca de este espíritu de emprendimiento, de profundo y sentido amor patrio y férreo espíritu de familia pueda todavía flamear entre sus descendientes, nuestros hijos, sobrinos y nietos por cuyas venas, querámoslo o no, corre sangre navarra y castellana, gallega y hasta andaluza, tal vez. Pero la navarra, sin duda (la de los Larrain, los Alcalde, los Errázuriz, los Cotapos y tantos otros más hacia atrás) es a lo que nos parece, la más potente y avasalladora. Nuestros apellidos, nuestro modo de ser y aún nuestras facciones, así parecen delatarlo.

Nos proponemos en un próximo artículo, si Dios quiere, destacar los nexos familiares más antiguos de los Larrain desde su Navarra natal, así como trazar un árbol genealógico completo, generación tras generación, por la vía paterna (Larrain), desde los remotos orígenes que se pueden pesquisar, según algunos, hasta la época de las Cruzadas. De ello, Dios mediante, hablaremos mas tarde. Hasta pronto.













domingo, 13 de mayo de 2012

Eco-conservación: la opinión autorizada de Jacques Cousteau en 1986.





¿Quién era Cousteau?.

Traemos aquí a colación un trabajo poco conocido en español sobre las ideas conservacionistas de este gran cinematógrafo y explorador submarino francés, Jean-Yves Cousteau. Nació en Francia en el poblado de Saint-André-de-Cubzac un 11 de Junio 1910; le sorprenderá la muerte en París el 25 de junio de 1995.

Las páginas que siguen, ya envejecidas por el paso de los años, son tomas fotográficas hechas por nosotros a un antiguo trabajo del conocido y famoso explorador de los mares, el Comandante francés Jacques Cousteau. Aparecieron en humilde formato en un trabajo publicado en ICOM (The International Council of Museums), y fueron expuestas por el connotado científico y explorador en la XIV Conferencia General del, ICOM sostenida en la ciudad de Buenos Aires, el 27 de Octubre del año 1986.

Cada lector podrá aquí examinar y meditar a gusto este gran texto, en cualquiera de sus párrafos. Pero nos permitiremos en este Blog señalar algunos párrafos realmente proféticos y ahondar un tanto en su contenido desde el ángulo de una eco-antropología, que es nuestro objetivo.

Ocasión de este documento-manifiesto.

Se invitó aquí a Jacques Cousteau por parte del "Consejo Internacional de Museos" reunido en Buenos Aires a dar su opinión sobre el tema de la "ecoconservación".O, lo que es lo mismo, sobre la conservación del medio ecológico. El "experto oceanográfico", como gustaba de ser llamado, tenía entonces 76 años de edad.

Para entonces, Cousteau ostentaba ya varias distinciones internacionales. Entre ellas, en 1977 recibe de las Naciones Unidas el "Premio Internacional sobre Medio Ambiente". En 1992 será invitado a la Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente de Rio de Janeiro donde expuso valientemente sus puntos de vista sobre la conservación de la vida marina.

Sus grandes logros tal vez puedan resumirse así:

1) en 1960 logra detener un tren que conduce desechos atómicos en su patria, para ser arrojados al mar y lo obliga a devolverse a su destino. Miles de personas lo siguen y se instalan en las vías férreas para impedir el tránsito del tren. Logra su objetivo y se hace famoso por este gesto por entonces de una increíble y desconocida audacia ecológica. Su ejemplo arrastra a muchos de sus compatriotas.

2) En 1977 su equipo científico redacta la "Carta de Derechos de las Generaciones Futuras" ("The Bill of Rights for Future Generations") e intenta, sin éxito, que las Naciones Unidas la adopte como un postulado propio. No lo logra pero con ello obtiene un reconocimiento universal.

3) Sus numerosos y excelentes documentales sobre la vida submarina y la contaminación de los mares, costas, lagos y lagunas, exhibidos en todos los canales de Televisión mundial, contribuyen poderosamente a una masiva difusión de la causa de, la defensa ecológica en todo el planeta. Se convierte así en "el más célebre divulgador del mundo submarino" y uno de los primeros defensores del Medio Ambiente con argumentos irrebatibles tomados de la naturaleza misma. Deja al desnudo la contaminación de mares y ríos y la sistemática destrucción de la vida submarina por obra sobre todo de los hidrocarburos fósiles y su empleo.

4) Sobre todo partir de su participación activa en la Conferencia sobre Medio Ambiente en Río de Janeiro, su figura fue ampliamente conocida en todo el mundo y su influencia desbordó los límites de su Francia natal.

5). La sociedad que lleva su nombre le ha sobrevivido y lleva adelante proyectos de conservación en todo el mundo.

He aquí copia de esta Conferencia dada en la ciudad de Buenos Aires:

Página uno

Página dos

Página tres

Página 4.

Página cinco y última del trabajo.

Nuestro comentario.

El artículo que aquí reproducimos, fue escrito en forma de Conferencia en el año 1986, esto es hace casi 26 años. Sin embargo, sus conceptos, sus ideas, resuenan todavía hoy como modernos, contemporáneos. Porque si en los tiempos de Cousteau el problema acuciaba, hoy día es mucho más apremiante y angustiante aún. Todavía no vemos que los gobiernos de los países más industrializados, y por ende (extrañamente) más contaminantes del mundo, "se pongan las pilas" y se atrevan a atacar el mal de raíz. La última "Cumbre sobre medio ambiente", en diciembre 2011 en Durban (Sudáfrica) nos dejó un pésimo sabor de boca. Estados Unidos aún no se suma al acuerdo de Kyoto y sus lógicas exigencias de bajar considerablemente las emisiones. Los principales países contaminantes del mundo: USA, Rusia, y China pospusieron las exigencias ambientales acordadas en el Acuerdo de Kyoto, hasta el año 2017. Canadá, con toda razón, ha reclamado con indignación que estos países deben sumarse y formar parte del Acuerdo de Kyoto, justamente por ser los mayores contaminantes del globo. Pero éstos- contrariando el sentir universal, usan la ignominiosa política del avestruz de esconder la cabeza bajo tierra, e ignorar el problema. o como decimos en Chile, de "chutearlo" (lanzarlo) para un análisis en el futuro. Claro!, esto es mucho más cómodo! El lobby y el poderío de las grandes empresas extractivas de petróleo de estos países es simplemente arrollador y decisivo a la hora de tomar las grandes decisiones de carácter planetario. Estos enormes consorcios internacionales son "ciegos" a esta realidad ecológica, por añadidura, "sordos" al clamor de sus pueblos. Sólo piensan en hacer jugosas ganancias hoy. El futuro, ¿qué les importa? Sospecho que un buen día pagarán por ello, y serán sus propios pueblos, "indignados" y agobiados, los que les asestarán un formidable golpe de gracia.

Así, igualmente, nos engatusan aquí en Chile, día a día, en los famosos "Estudios de Impacto Ambiental" (EIA) de los mega-proyectos. Nos hablan con palabras dulces de su "excelente disposición" a "mitigar" los efectos de los daños, los cuales se nos trata de presentar como absolutamente ineludibles, "inherentes al progreso". O sea, en buenas cuentas, nos quieren hacer "comulgar con esta rueda de carreta" de que el progreso estará siempre y necesariamente acompañado de contaminación, toxicidad y destrucción ambiental. Escuchamos esta estupidez en todos los foros cuando sus abogados defienden la posición empresarial. Porque eso es: una soberana estulticia que no resiste el menor análisis científico serio. Sabemos que siempre existen soluciones limpias; lo que ocurre es que son más caras. Y las empresas no están por adoptarlas, salvo que los Estados las obligaran a ello por Ley. Y a eso tendremos que llegar un día si queremos salvar algunos elementos de nuestra cultura histórica.

Reflexionemos sobre algunas de las frases más elocuentes del artículo de Cousteau.

1. "La vitalidad de un ecosistema no es tan fácil de medir como la presión arterial de un enfermo o la intensidad de la corriente eléctrica". Es muy cierto. Sin embargo, podemos comparar el presente con el pasado inmediato, y a veces, con el pasado remoto. Y ahi percibiremos que hay cambios bruscos, algunos muy graves. Los ríos de Europa hace 40 años estaban fuertemente contaminados. Gracias a las medidas adoptadas y al castigo impuesto a las empresas que echaban sus productos químicos impunemente a su cauce, las cosas cambiaron. El Lago Constanza, en Suiza, estuvo un tiempo totalmente desprovisto de peces y de vida acuática, por efecto de la contaminación. Medidas drásticas cambiaron la situación y hoy se puede practicar la pesca deportiva en el lago. Hoy el lago luce limpio y sus aguas, cristalinas. Sobre este particular, recomiendo la lectura del excelente libro de dos eminentes científicos franceses: Guy Jacques (ecólogo marino, director del Centre Nationale de la Recherche Scientiphique de Francia) y Hervé Le Treut ( climatólogo, director del Centre Nationale de la Recherche Cientiphique de Francia). La obra se titula: Le Changement climatique, en castellano: El Cambio Climático, publicado por la UNESCO, Paris 2005, 164 págs.. Los ejemplos concreto que aduce, frutos de su trabajo en terreno sobre todo el Sahara, son impresionantes.

Otro ejemplo doloroso, muy nuestro.

El actual Proyecto hidroeléctrico Hidroaysén, en la Patagonia chilena, pretende construir gigantescas centrales hidroeléctricas y embalsar enormes ríos patagónicos, los más grandes del país. A ello se oponen casi todos los sectores sociales de la Región y del país, que prevén - con argumentos muy bien fundados- la inminencia de desastres ecológicos de gran consideración en una zona de potentes fallas geológicas y conocida inestabilidad sísmica. Lo mínimo y obvio sería, en este caso,comenzar por obligar a la Empresa, como medida previa necesaria a estudiar en detalle la vitalidad y vigor de los ecosistemas actuales allí presente (lagos, ríos, bosques, praderas naturales, aguas, aire, etc) y la sismicidad del lugar. Esto nunca se hace. Sólo se hace estudios - y muy parciales- en el área exacta del lugar de su intervención directa. Pero a veces los efectos se sienten mucho más lejos. Sobre todo si es el clima el que puede cambiar en toda la región por efecto directo de esas enormes masas de agua represadas, como sospechan los científicos sea éste el caso.

Además, ¿quién podría confiar en estudios que -de acuerdo a la Ley ambiental chilena- son financiados por los propios interesados en que la obra se realice?. Sólo una persona miope.Increíblemente, así lo estipula, sin embargo, nuestra Ley. Es este uno de los múltiples "talones de Aquiles" de nuestra vergonzosa legislación ambiental. Por desgracia, tiene muchos más.
Cuando se planifica una actividad de enorme envergadura, como en el caso que estudiamos, que contempla efectos previsibles sobre muchos miles de kilómetros cuadrados de territorio patrio, debe realizarse un estudio mucho más prolijo y cuidadoso de la vitalidad y capacidad de regeneración de los ecosistemas y de la sismicidad de la zona. Estudios que, evidentemente, deberían ser hechos por entidades científicas serias, absolutamente ajenas al Proyecto.

2. "Las necesidades o las meras tentaciones del momento tienen lamentablemente mayor influencia en el comportamiento ecológico de los seres humanos que la preocupación de preservar nuestro patrimonio".

Hablamos de "necesidades". Necesidades energéticas, necesidades de comunicación, necesidades comerciales. Nos preguntamos: ¿son efectivamente "necesidades" reales, o son sólo ficticias, impuestas por el comercio que con ello medra, esto es, lo que Cousteau denomina "tentaciones"? ¿Es "necesidad" hacer gigantescos hoyos -tipo Chuquicamata- para explotar el cobre a tajo abierto, o es porque resulta más fácil y barato?. ¿Es "necesidad" acumular ingentes cantidades de basura, mucha de la cual se podría reparar o reciclar?. ¿Es "necesidad" el cambiar de auto todos los años para adquirir uno nuevo?. Con cuánta razón Cousteau se pregunta si no serán mas bien "tentaciones", es decir, fáciles pretextos para satisfacer la sed de novedad, la ganancia fácil, a "cualquier" costo. La complicidad del comercio en estos negocios es francamente alarmante. Comercio no de "necesidades" propiamente tales, sino de lujos y tentaciones, absolutamente prescindibles.

"¿Nos interesa realmente preservar nuestro patrimonio (ecológico, histórico, cultural, social, arqueológico) para las generaciones futuras, o nos comportamos como niños porfiados que se empecinan en lograr su objetivo hoy sin pensar para nada en el mañana?. ¿Es ético dilapidar un recurso escaso hoy, con el único argumento de que tenemos la capacidad técnica para explotarlo?. ¿Nos perdonarán, acaso, las futuras generaciones por el uso consumptivo que hemos hecho de tantos recursos, hoy ya casi inexistentes?.

3. "Los llamados pueblos en desarrollo tienden a considerar la protección del ambiente como un asunto que no los afecta...". ¡Qué cierto es esto!. Por el hecho de que los países más desarrollados contaminan mucho más que nosotros, nosotros, los tercermundistas, creemos que estamos exentos de esta obligación que por definición debe afectarnos a todos o igual. Lo que ocurre es que los países más pobres, como el caso que Cousteau aqui analiza de Haití, el hambre y la desesperación por llenar el estómago con lo que sea, no deja tiempo alguno para pensar en otra cosa que no sea comer. Razón tenía Santo Tomás de Aquino cuando señalaba que "no se puede predicar el Evangelio a los estómagos vacíos". Lo primero es comer; después viene el pensar, en reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos (sociales, ecológicas). Los pueblos piensan y filosofan o hacen historia arte e investigación, cuando han ya satisfecho sus necesidades primarias. La filosofía, el arte y la ciencia aparecen en Atenas en un período de gran florecimiento económico (siglo de Pericles). No antes. Es entonces grave responsabilidad de los países más ricos el elevar el nivel de vida de los más pobres, precisamente para que éstos lleguen a comprender la necesidad de cuidar y proteger los ecosistemas en peligro. Porque son precisamente los países más ricos de Europa los que nos han mal enseñado a botar y dilapidar nuestros recursos, a destruir el medio ambiente (bosques, ríos, lagos, estepas) por siglos, a partir de la dichosa "revolución industrial" que fuera su maravilloso invento y su legado.

Por eso la frase: " el primer siglo industrial [siglo XIX] se ha caracterizado por el predominio de la ignorancia en cuanto a las consecuencias de nuestros actos y por la perspectiva de un beneficio a corto plazo", es de enorme interés.

¿ "Ignorancia de las consecuencias de nuestros actos" : ¿Sólo en el primer siglo industrial se pecó por ello, como dice Cousteau? Ahí están por desgracia Chernobyl (Rusia, 1984) y Fukushima (Japón, 2011) para desmentirlo.
La búsqueda de un beneficio inmediato, ojalá en brevísimo tiempo, es la tónica del mundo de los negocios de hoy. La prueba está en la acciones que a diario se transan en la Bolsa de Comercio. ¿Qué industrial hoy haría lo que hizo don Patricio Larrain Gandarillas, mi ilustre bisabuelo paterno, cuando invirtió una fortuna, vendiendo varias de sus propiedades, en la construcción del túnel de Mallarauco (de veinte cuadras de longitud) y un canal de 40 km de largo para llevar las aguas del río Mapocho para regar extensas superficies resecas, sin saber a ciencia cierta si le resultaría el experimento?. ¿Quién esperaría hoy, como Larrain, 20 largos años (1873-1893) para ver coronados sus esfuerzos con el éxito?. Cuando don Patricio inicia esta gesta, que en su tiempo fue tildada de loca y temeraria, tiene ya más de 56 años de edad. Para la época, era ya un viejo. Con razón se ha dicho que en el Chile de hoy, el de las transacciones bursátiles fáciles, hechas desde el computador, ya no se ve lamentablemente el "empuje realizador" de antaño, el que nos vio nacer como país, el de los Urmeneta, los Menéndez, los Ossa, los Gallo, los Cousiño, los Larrain o los Subercaseaux. ¿Se concibe hoy que un Patricio Larrain viaje a Europa en 1840 con su amigo Rafael Correa y Toro como parte de la legación chilena en Londres, renunciando hidalgamente a su sueldo en beneficio del naciente y escuálido Estado nacional?.

4. "El cambio político, por lo demás confuso, no resolverá el drama [ecológico] de Haití que mucho me temo esta condenada a pasar miseria durante muchísimos años, tal vez para siempre, puesto que es muy posible que las destrucciones del medio [ambiente] puedan llegar, en algunos casos, a un punto de no retorno".

Fue la visión tremendista que Cousteau, testigo presencial de la tala despiadada de la vegetación arbórea de la isla, se forma dolorosamente de Haití en el año 1986. Testigo realmente profético. Han transcurrido 26 años y Haití, a pesar de todos los esfuerzos de diferentes países, sigue al borde del colapso total social, económico, demográfico y ecológico. ¿Cuál será su destino como país en 50 años más, si los sistemas de vida y de explotación del medio no cambian allí radicalmente?. ¿Que mago o clrarividente podra lograr dicho milagro?. Ojala apareciera en escena.

Parecida es la situación que históricamente observa Cousteau en la Isla de Pascua, nuestra posesión oceánica, situada a 3.600 km de nuestras costas.


5. Haití e Isla de Pascua: una terrible lección de futuro.

De ambos casos dice Cousteau en forma lapidaria: "Haití y la Isla de Pascua: dos etapas posibles en el "geosuicidio" de la especie humana si no se comprende a tiempo la lección de estos dos fracasos históricos".

Son frases terribles que nos deben hacer meditar profundamente. Los recursos no son inagotables; el hombre a través de su historia ha destruido su medio ambiente en más de una ocasión. Muchos arqueólogos de renombre son de opinión de que los reinos y ciudades mayas que florecieron entre lo siglos VI y IX D. C. en Yucatán y Guatemala sobreexplotaron los escasos suelos agrícolas, produciéndose el agotamiento de éstos y como secuela inmediata, el abandono, el éxodo y la desaparición. Y de la alta civilización, tal vez la más alta de América entera, solo quedaron tribus dispersas, pobres e iletradas. Los rasgos civilizatorios desaparecieron como por arte de magia, para no retornar jamás. Los conquistadores españoles solo encontraran sus venerables ruinas, y cerca de ellas, unos pobres ranchos de indigenas hablantes del maya yucateco.

Estimo que los arqueólogos tienen mucho que enseñarnos sobre estos acontecimientos trágicos, sobre estos "fracasos de la civilización" , que parecerían haberse repetido también, a lo que se cree, en el Tiahuanaco clásico y en otras venerables culturas peruanas de antaño.

6. "Durante los dos siglos de la era industrial el hombre se consagró amo del mundo. Aún no ha logrado comprender que este reinado inesperado solo podrá perdurar, si el soberano cuida de su nuevo imperio".

La pregunta evidente que nos surge espontaneamente es: ¿estamos "cuidando" realmente este nuestro mundo, nuestro planeta, que ya muestra tantos signos de agotamiento y de deterioro?. Las numerosas Conferencias sobre Medio Ambiente, por desgracia, nos demuestran que todavía tenemos mucho camino que recorrer en este tema. Ellas nos hacen presentir que, para desgracia nuestra, habrá tal vez que experimentar muchos más desastres del tipo Haití e Isla de Pascua, para que por fin tomemos conciencia de la necesidad de actuar en bloque y rápidamente, y detener el deterioro progresivo del planeta. Y volviendo a nuestro país, ¿estamos cuidando nuestra propia nación, aquella que Dios nos dio en herencia, pensando en la vida de las generaciones futuras, o estamos sólo pensando en usufructuar del momento presente, con el cómodo e insensato criterio de "comamos y bebamos, que mañana moriremos", o como decía el rey francés Luis XIV: "après moi, le déluge ("después de mí, que venga el diluvio")?.


7. "Economistas, ecologistas y tecnólogos debe trabajar juntos para proponer soluciones constructivas y duraderas [al problema ecológico actual]. Habría que comenzar por instalar en la Universidad , en forma de cátedras triples, esa doctrina a la que damos el. nombre de "ecotecnia". Para que la ecoconservación tenga éxito, es necesario que el proceso de decisión , tanto en el nivel político como en el de lasa grandes empresas, tome en cuenta prioritariamente, las conclusiones de estudios realzados por ecotécnicos formados en esas cátedras universitarias".

Propone con razón Cousteau que sean los "ecotécnicos" los que realicen los estudios que hoy llamamos en Chile "Estudios de Impacto Ambiental". Estos ecotécnicos - en el sentido y misión que les otorga Cousteau- aún no existen en el país. Lo que más parece acercarse a este concepto es la carrera de "ingeniería en medioambiente". Pero esta carrera, a lo que sabemos, no tiene ningún sesgo de carácter antropológico o sociológico, sesgo que nos parece de vital importancia tratándose de una actividad que influye de inmediato en la vida y cultura humana. Por lo que nos atrevemos a sugerir que dicha "ecotecnia" debe también tener un sólido fundamento antropológico y sociológico, por la sencilla razón de que lo que se hace o se deja de hacer repercute inmediatamente en beneficio o perjuicio directo o indirecto de la comunidad humana ocupante del espacio geográfico. Es ésta la que debemos proteger primariamente. No podriamos concordar, en consecuencia con el enfoque de la "deep ecology" (ecología profunda) que considera al ser humano un ser más en la Naturaleza, igual a todos los demás, sin que éste tenga ninguna suerte de preeminencia sobre los demás seres vivos, enfoque que consideramos filosóficamente inconsistente y metafísicamente desviado. El fundamento antropológico que aporta el sentido y finalidad de la cultura humana como realización plena de la persona humana y como culmen de la evolución orgánica, nos parece fundamental para guiar el destino futuro del desarrollo y del progreso de la Humanidad. Progreso (en el sentido de un "paso adelante": pro-gressus), no de un desarrollo ilimitado e infinito, como parecen buscar algunos. El desarrollo va a estar siempre limitado por la cantidad y calidad de recursos disponibles: y ésto son, lo sabemos bien, finitos y agotables.

Como podemos observar, Cousteau nos da, en su conferencia, alimento sabroso para reflexionar en grupos y contribuir a crear conciencia a nuestro alrededor. Escuchemos su ferviente y casi desesperado llamado a cuidar nuestro frágil habitat terraqueo.








jueves, 10 de mayo de 2012

Efectos del aluvión de Febrero-Marzo 2012 en Tarapacá: la historia dolorosamente se repite.



Un aluvión previsible: lección para el futuro.

Rara vez tenemos la ocasión de presenciar, de cerca, los efectos desastrosos de una gran avenida de agua. Las dolorosas fotografías que siguen, muestran bien los efectos que tuvo en el valle y quebrada de Quisma, junto al poblado de Matilla, en la Región de Tarapacá, el aluvión que se desató con fuerza el día 11 de Marzo de este año 2012, hacia las 11 de la noche. Perduró hasta el amanecer del día 12 arrasando con casi toda la vegetación del fondo del valle y numerosas parcelas de cultivos de cítricos y mangos. Algunos vecinos afectados, consultados por nosotros, cuentan del ruido ensordecedor que se sintió durante toda la noche. No hay registros fotográficos del momento exacto del evento, que sepamos, por cuanto el evento ocurrió de noche. Sus efectos, que describiremos en detalle, constan parcialmente en este registro.

El set de fotografías que hoy exponemos, da cuenta de la situación observada directamente por nosotros varios días después, en la mañana del día 20 del mismo mes de Marzo. La empresa del agua potable (Aguas del Altiplano), dueña de los derechos de agua en el sector de Chintaguay, se vio obligada a reparar diversos destrozos causados a algunas de sus instalaciones y, por lo tanto, dejó correr por un par de días, el agua río abajo siguiendo el curso exacto del aluvión reciente, tal como se observa en estas fotos.

Normalmente, como todos sabemos en esta región, casi nunca corre hoy agua por el fondo de este valle. Fue secado arbitrariamente por las autoridades chilenas ya en la década del 20 del pasado siglo, para dar agua a Iquique. En su época, numerosas familias del valle de Quisma fueron privadas de sus aguas de riego, y obligadas, por tanto, a abandonar el valle definitivamente. Jamás se les resarció económicamente de esta terrible pérdida. Hasta hoy, reclaman porfiada e inútilmente por el daño inferido. Detalles de este vil despojo y sus consecuencias para los "vallesteros" (como se autodenominaban sus pobladores) , nos refería el ya fallecido líder matillano don José Contreras entrevistado por nosotros en febrero del año 1986, siendo de edad de más de 90 años. Esperamos publicar luego, en este mismo Blog, dicha entrevista in extenso. Es ciertamente conmovedora pero a la vez, airada y acusadora.

El agua termal que aflora en forma natural (surgente) en el sector de Chintaguay es captada por bombeo y por medio de gruesas cañerías es enviada a la localidad de Pica y Matilla, y en buena proporción, abastece también de agua potable a la ciudad de Iquique. A la entrada del valle de Quisma, en una gran piedra que ha sido erigida junto a la capilla de Santa Rosa de Lima (patrona del valle), se ha tallado, para perpetua memoria, los nombre de todas las familias vallesteras afectadas. El arqueólogo Lautaro Núñez Atencio, en un sentido artículo publicado en la revista de Antropología chilena "Chungará" (de la Universidad de Tarapacá), nos hace sentir los ecos de esta tragedia y nos transmite fielmente los sucesos. Su familia, fue una de las afectadas por el despojo. El artículo se titula: "Recuérdalo, aquí estaba el lagar: la expropiación de las aguas del valle de Quisma (Iª Región)", (Revista Chungará, Nº 14, 1985: 157-167 en pdf : http://146.83.108.153/Vols/1985/Vol14/Recuerdalo_aqui_estaba_el_lagar.pdf).


Un aluvión de proporciones.

Probablemente, se trata del aluvión más grande ocurrido en la zona en los últimos cien años. Tal vez semejante o superior al del año 1884. No existe recuerdo en la memoria humana de esta región de otro anterior tan intenso y devastador como éste. Veamos primero las impresionantes fotos que acompañan este capítulo del Blog, para luego sacar nuestras propias conclusiones- fuertemente acusadoras- de carácter histórico y eco-antropológico.

Fig. 1. Aquí se puede apreciar la profundidad que alcanzó el labrado subsiguiente al aluvión inicial que llenó de arena el cauce y dejó como testigo esta terraza fluvial. En su base, se puede ver la maraña de arbustos y plantas sepultadas por la fuerza inicial del fenómeno. (Foto H. Larrain)


Fig. 2. Foto tomada en el área de ingreso a la pampa desierta, tras haber atravesado las huertas de Matilla. Al fondo, las últimas arboledas del oasis de Matilla (Foto H. Larrain).




Fig. 3. Semejante a la anterior. Obsérvese la potencia del cauce en su primera y feroz arremetida (Foto H. Larrain).


Fig. 4. En la misma zona anterior, a un par de kilómetros de las últimas huertas matillanas (Foto H. Larrain).


Fig. 5. A ambos costados, se puede ver la superficie anterior que alcanzó a ser inundada por el evento antes de abrirse un cauce más profundo. (Foto H. Larrain).

Fig. 6. Al fondo, las arboledas de Matilla. En esta forma penetró el incontenible aluvión en la superficie de la pampa. (Foto H. Larrain).

Fig. 7. A 1 km al Oeste de Chintaguay. Paredón rocoso de unos 30 m de alto que fue perforado en el Holoceno para crear la actual quebrada profunda (Foto H. Larrain).



Fig. 8. Vista de Este a Oeste, a medio camino entre Chintaguay y el área actual de la capilla de Santa Rosa. Se yerguen, impávidos, hermosos ejemplares del sauce chileno Salix humboldtiana. En la parte alta, ejemplares de chañares. (Foto H. Larrain).


Fig. 9. Las antiguas terrazas fluviales, como aquí se ven en primer plano, más alejadas del centro de la quebrada y que corresponden a las más antiguas, no fueron afectadas por el evento del aluvión (Foto H. Larrain).




Fig. 10. En este profundo corte labrado por las aguas a través de los milenios, es posible ver la notable superposición de estratos geológicos depositados por efecto de coladas volcánicas. Abajo, el labrado más reciente efectuado en pocas horas por la bajada incontenible de las aguas durante unas 6-8 horas consecutivas entre los días 10 y 11 de Marzo recién pasado. (Foto H. Larrain).


Fig. 11. Aquí, el agua perforó varios metros de su antiguo lecho, dejando un grueso manto de arena estéril. Los cultivos en altura, al fondo, se salvaron del desastre. (Foto H. Larrain).

Fig. 12. El profundo cauce labrado por la avenida desnudó la antigua superficie de su vegetación anterior. Esta o fue arrastrada o ha quedado cubierta por metros de arena. (Foto H. Larrain)

Fig. 13. Aqui se puede apreciar como el torrente de aluvion cubrió de arenas, en su primera arremetida, casi todo el piso de la quebrada, sepultando árboles y arbustos y dejando a la vista restos informes de ramas y troncos (Foto H. Larrain).


Fig. 14. Sector próximo (al weste) al área de Chintaguay. Encajonamiento del río entre las altas paredes rocosas. Nótese el extraño efecto óptico a la derecha del cuadro. No es un OVNI, por cierto (Foto H. Larrain).

Fig. 15. Vista de Oeste a Este. Macizos rocosos antiguos perforados durante el Holoceno temprano, (Foto H. Larrain).


Fig. 16. Antigua construcción colonial, hecha de adobes, testigo de la temprana ocupación del valle por los españoles. Situada a unos 15-20 m por sobre el lecho de la quebrada, no sufrió los efectos de la avenida. (Foto H. Larrain).

Fig. 17. Esta foto permite apreciar el labrado reciente del fondo del lecho. Una inmensa cubierta de arena fue perforada varios metros dejando a este solitario ejemplar de chañar (Gourliaea decorticans) apenas aferrado a sus márgenes. Atrás, la gigantesca duna avanza sobre la superficie de la quebrada. (Foto H. Larrain).
Fig. 18. Lo que quedó en el fondo de la quebrada: Macizos de cañaveral (Phragmites communis) parcialmente arrancados o sepultados por la fuerza de la avenida. (Foto H. Larrain ).


Fig. 19. Vista que muestra el lecho de la quebrada seca otrora cultivada. Todo ha quedado cubierto de mantos de lodo y arena estéril. (Foto H. Larrain).
Foto 20. Estos dos ejemplares del hermoso sauce chileno, de unos 15-18 m. de altura, se salvaron del desastre. No tuvieron la misma suerte los cerca de 80 pozos profundos, excavados por los parceleros en el lecho mismo de la quebrada. Hacía más de 40 ó 50 años que no bajaba, impetuosa e incontenible, el agua por este cauce y muchos parceleros, en su mayoría recientes inmigrantes aymaras ignorantes del pasado local y su historia, habían instalado sus pozos de riego en el antiguo cauce. Lo perdieron todo. La autoridad comunal de Pica debió prever esta situación y prohibir estos cultivos de fondo de valle, que aunque muy de tarde en tarde ocurre y puede seguir ocurriendo en el futuro próximo. Pero, ¿tenía la autoridad regional los técnicos capacitados para saber reconocer las lecciones del pasado?. Obviamente, no.

Moraleja: más allá del desastre natural se impone una profunda y severa reflexión.

Lo que hemos mostrado aquí para lección de las generaciones jóvenes, era algo algo perfectamente previsible para los que manejamos la vieja historia regional y su geografía. Cualquiera que haya leido la obra de don Guillermo Billinghurst, el gran geógrafo peruano titulada La Geografía de Tarapacá (Santiago de Chile, Imprenta de "El Progreso", 1886) sabría de la periódica existencia de estas avenidas o aluviones que, a su juicio, fueron la causa de la presencia soterrada de enormes troncos de tamarugos en plena pampa. Troncos que los buscadores de leña explotaban para leña y carbón en los trapiches mineros de la plata de Huantajaya en La Tirana y otros lugares donde se asentaban los "buitrones" o lugares de refinación del precioso metal.

Advertencias de la historia regional.

Billinghurst, excelente conocedor de la realidad tarapaqueña, reseña la presencia de fuertes avenidas en la pampa, las que en más de una ocasión amenazaron con destruir los establecimientos salitreros de entonces (Cala Cala, Mapocho, San Jorge, Flor de Huara). Nos dice en su obra:

"las últimas lluvias y las últimas inundaciones se experimentaron, en la Pampa del Tamarugal, a mediados del siglo pasado [esto es, a mediados del siglo XVIII]. En los años 19 y 23 del presente siglo [esto es 1819 y 1823], hubo, sin embargo fuertes avenidas.Desde aquella fecha hasta el presente [esto es, 1886] los únicos fenómenos hidrográficos de que hay sido teatro la pampa son las avenidas de 1852, 1859, 1868, 1878 y Enero y Febrero de 1884" (1886: 36).

Poco o nada sabemos sobre las fluctuaciones climáticas en la zona del Tamarugal a lo largo de los siglos y menos aún acerca de sus causas más profundas. Sólo sabemos que lo que ocurre en el Tamarugal depende directa e inmediatamente de la intensidad y frecuencia de las lluvias en el Altiplano. Estas se precipitan, incontenibles, por todas las quebradas. Y este año el fenómeno ha sido particularmente intenso en el extremo norte chileno desde las quebradas de Arica hasta la misma zona del Salar de Atacama ( inundaciones y destrozos ocurridos en San Pedro de Atacama y Toconao). El fenómeno del aluvión reciente, que acabamos de describir, podría marcar -¿quién podría saberlo?- el inicio de un período de mayor humedad, como fruto de un incremento significativo en las lluvias altiplánicas. Acabamos de recibir carta del zoólogo y entomólogo Alfredo Ugarte Peña. Viene de recorrer San Pedro de Atacama y su zona. Nos relata que los baños de Puritama, bien conocidos desde la época del viajero Rodulfo Amando Philippi, ya no existen; que la quebrada de Kheri o Jeri en Toconao (no "Jerez" como erróneamente suele llamársele) carece hoy prácticamente de vegetación: fue totalmente arrasada por le reciente aluvión. Las especies raras de insectos halladas otrora aquí por Luis Peña Guzmán, pasan ahora a ser especies francamente "relictas" o, tal vez, definitivamente extinctas.

Motivo de seria y profunda reflexión.

La constatación de los terribles efectos que este aluvión ha traido consigo nos debe hacer reflexionar profundamente. Tanto a las autoridades como a los científicos y técnicos de diversas disciplinas. Porque nos plantea terribles y complejos interrogantes.

a) en primer término, nos enseña que los especialistas en el estudio y análisis del espacio y de la superficie terrestre, los geólogos y sobre todo los geógrafos, son los especialistas indispensables para la planificación concreta de obras de desarrollo en cualquier lugar del planeta. Porque ellos saben interpretar los "signos" de la evolución del paisaje y del clima a lo largo del tiempo. Pero esta especialidad es hoy día una muy rara avis en las Municipalidades y aún en los Gobiernos Regionales y, generalmente, está ausente. Son los geógrafos, mucho más que los arquitectos, o los ingenieros, los que saben escrutar, en la "historia larga", las causales de la evolución del paisaje, porque han sido preparados para ello, en especial los geógrafos físicos, geomorfólogos, geólogos y climatólogos. Estos especialistas son los que están advirtiendo en Aysén, en este preciso instante, acerca del inminente peligro de construir enormes represas en sitios de fallas geológicas bien conocidas. Geógrafos y geólogos conocen de la "historia larga" - en el sentido de Braudel-, porque es parte vital de su oficio: el estudio profundo de la conformación de la tierra y sus cambios a lo largo del tiempo;

b) Hasta ahora, a través de los registros pluviométricos tenemos la clara evidencia del desarrollo de un largo período notablemente seco, el que se ha ya extendido por muchos decenios. Este inusual evento de este año 2012 podría constituir una primera señal de alerta de que el ciclo tan seco empieza a revertirse, tal vez, y podría hipotéticamente estar llegando a su fin. No lo sabemos con certeza pero debemos estar alertas y vigilantes.

c) Las autoridades municipales debe quedar advertidas de la fragilidad y incertidumbre respecto al clima y deben prohibir- mediante decreto municipal- todo tipo de construcciones definitivas que pretendan erigirse al alcance de las eventuales aguas. Todos los plantíos de frutales y todos los pozos de agua deben quedar muy por encima del fondo de los valles, cuya conformación el aluvión - tal como aquí lo hemos visto- se encarga de modificar a su antojo. Podría, a lo más, ejecutarse trabajos de plantación de verduras y hortalizas anuales en terrenos amenazados, porque su inversión es notablemente menor, pero siempre advirtiéndose a los usuarios acerca del peligro latente.

d) Los pueblos antiguos, en época incaica, eran sin excepción instalados lejos de los cursos de las aguas por esta misma causa. Por eso han subsistido hasta el día de hoy. Sabia medida precautoria que hoy, cuando pretendemos saberlo todo, se hace más necesaria que nunca, a medida que se incrementa la población en nuestros valles tarapaqueños con la llegada, sobre todo, de legiones de familias aymaras procedentes de Bolivia, las que ocupan, sin que nadie, les diga nada, esos espacios, aparentemente "abandonados". Hoy sabemos que por algo estaban "abandonados".

Una vez más, constatamos que la historia es -como decían ya los romanos.- "magistra vitae", esto es, "la maestra de la vida" y de ella deberíamos aprender continuamente, en cada toma de decisiones importante. Lamentablemente, tal como se quejaba amargamente el filósofo español Ortega y Gasset, ni los economistas ni los sociólogos (los supuestos "maestros" consagrados, los grandes "gurús" consultados en el presente) suelen ser expertos en la historia nacional, regional o local. Generalmente la desconocen o sólo la conocen en períodos muy cercanos al nuestro (en la llamada "historia corta") . No han escrutado ni analizado -como señala agudamente el historiador francés Fernand Braudel- sus ciclos más largos: los siglos y los milenios. A través de ellos es posible entender o al menos entrever, el futuro. La prueba más evidente de lo dicho está en el tema objeto de este análisis: el descuido o el menosprecio (seguramente no pretendido) por la "memoria de los viejos", por los "recuerdos del pasado".

Epílogo.

El viejo refrán castellano una vez más nos da toda la razón: "más sabe el diablo por viejo que por diablo".
Si hubiésemos tenido en cuenta la "historia regional" y las lecciones evidentes de la geografía regional en los actuales planes de desarrollo, todo habría sido ciertamente diferente. ¿Cuánto dinero habrá que invertir hoy en la absurda corrección de errores evidentes hechos sin criterio en un pasado reciente?

"Historia, magistra vitae". Recordemos, si no, los tarapaqueños lo que ocurrió con la compañía minera japonesa que se instaló en la quebrada de Sagasca. Sus instalaciones fueron literalmente "barridas" hace unos 25-30 años atrás.

"La historia es - verdaderamente- maestra de la vida".

El desierto, aunque parece tal, a veces nos juega muy malas pasadas y se convierte en un increíble e inmanejable potencial hidráulico. No creo que nadie halla tratado de calcular la cantidad de kilómetros cúbicos de agua que se precipitaron sobre la Pampa del Tamarugal. Aguas que en un pequeño porcentaje (tal vez menos de un 20%) contribuirán a enriquecer y reabastecer los ya escuálidos y sobreexplotados niveles freáticos de las napas subterráneas. En una sola quebrada, Quipisca, se ha calculado en más de 60 m3 por segundo el volumen de agua que por horas asoló dicha quebrada. Si algún día nuestros ingenieros pudiesen diseñar allí mismo inmensas fosas subterráneas para represar esta cantidad de agua, podríamos, tal vez, abastecer por décadas todo el norte chileno. El agua bajó en esta ocasión incontenible por todas las quebradas (activas o secas) que dan al Tamarugal, desde Camiña hasta la quebrada de Guatacondo.

Ojalá que en el futuro los planificadores incluyan en sus planes de desarrollo (minero, eléctrico, vial, urbano, rural) a estos expertos del espacio que son quienes conocen por oficio la evolución del paisaje y sus recursos. Ojalá.!