jueves, 16 de junio de 2011

Los Puquios: los primeros años de la familia Froehlich-Bohm y los orígenes del Predio de Canchones.

Fig. 6. Madre e hija frente a la casa de Los Puquios (Foto álbum familiar hacia 1952-54).

Fig.5. Madre e hija en el frontis de su casa en Los Puquios con sus burritas preferidas en las que solían ir montadas a visitar a amigos y empleados en la localidad de La Huayca. Era su gran paseo por aquellos años. Por lo demás, en aquellos años no era el caballo sino el burro o la mula la cabalgadura más frecuentemente empleada en este desierto. Eleonor tiene aquí unos 17 años (Foto álbum familiar, hacia 1952-54).

Fig. 4. Jardín cuidado con esmero por Martha en el predio Los Puquios. A la derecha, el frontis de la casa construida hacia 1929 por Heinrich Froehlich, por entonces de sólo 27 años de edad.
(Foto álbum familiar).

Fig. 3. La casa familiar recién terminada hacia fines del año 1929. Martha llegará de Alemania varios años después, en 1934. Obsérvese aquí el claro del bosque de tamarugos elegido para construir la nueva casa. (Foto álbum familiar).

Fig. 2. Martha Bohm, esposa de Heinrich Froehlich junto a su casa en Los Puquios hacia 1935-36. Al parecer, se la ve aquí junto a los primeros gallineros que fueron construidos al lado de la casa ya a fines del año 1929 (Foto álbum familiar).

Fig. 1. La única hija del matrimonio Froehlich-Bohm, Eleonor en Los Puquios, de sólo seis meses de edad, según lo testifica de puño y letra su madre, Martha, al reverso de la fotografía. Fecha aproximada: Marzo 1936.

Las actividades de una diligente dueña de casa.

En las biografías de los grandes personajes del pasado es muy común ensalzar la obra del padre, el que se lleva casi todas las loas. La madre frecuentemente pasa a un segundo plano, casi siempre, desapercibida. Su labor doméstica, tediosa y aburrida, no suele encantar al escritor que anda a la caza de los "grandes logros". En el caso que nos ocupa, esto no es la excepción. Y, sin embargo, sin el apoyo psicológico y moral de la mujer, el hombre solo no suele tener la energía necesaria para cumplir la misión que Dios o el Destino le han encomendado. Froehlich fue, a no dudarlo, un hombre entregado cien por ciento a su misión: hacer del desierto más árido del planeta un lugar de vida: un sitio de vida exhuberante y multiforme. Y allí fue un trabajador incansable. La lectura atenta de sus escritos -tema al que dedicaremos el último capítulo de esta saga en el desierto- nos convence del entusiasmo y generosidad con que se entregó a su tarea, con el enorme mérito de no haber estado mayormente preparado para esta tarea titánica.

Otros extranjeros ilustres, como Ignacio Domeyko, químico polaco o Rodulfo Amando Philippi, naturalista y botánico alemán, llegaron a nuestra patria de mucho mayor edad, premunidos de un acervo de conocimientos y experiencias adquiridas en aulas universitarias de renombre. Froehlich, en cambio, llega a Chile a muy temprana edad (20 años) y sólo pertrechado de su entusiasmo juvenil, su inquebrantable tesón germano y una asombrosa capacidad de observación, propia de los creadores..

Una dueña de casa en pleno desierto.

No nos es difícil imaginar -a falta de testimonios directos- a Martha en esos años en Los Puquios, cuando su hija era aún pequeña, dando de comer a las gallinas y gansos, recogiendo muy de mañana sus huevos de los ponederos, llevando alfalfa a los numerosos conejos o a la burrita "Candela" y a su cria, o cargando baldes de agua para abrevar a los perros y gatos, como cualquier dueña de casa lo hace a diario en el campo. ¿Ya lo habría hecho antes en Golzow, en su tierra alemana?. No lo sabemos bien. Por algunos atisbos, al parecer, ella provenía de una familia de comerciantes, no precisamente aldeanos o agricultores. Al llegar a esta tierra remota y extraña, estudió Martha con especial empeño la lengua castellana, para lo cual leía mucho. Su hija lo recuerda nitidamente. Las aficiones musicales y las inquietudes formativas en temas como Antropología o Folklore, vendrán más tarde, cuando la familia ya esté viviendo en Iquique, en la cómoda casa situada en la primera cuadra de la calle Bulnes, allí mismo donde funcionara por años la Deutsche Schule (Colegio Alemán).

El traslado de la familia a Iquique: el interés por la Antropología chilena.

Su hija Eleonor entrará a la 6ª Preparatoria al Liceo de Niñas en la ciudad de Iquique en el año 1946, fecha en que se trasladan madre e hija a vivir a Iquique mientras el padre permanece ocupado en Los Puquios atendiendo ambos predios, el propio y el de CORFO que regenta como administrador desde el año 1944. Hacia esta época Martha se suscribe a la revista norteamericana National Geographic Magazine que lee con avidez. Los temas etnográficos y antropológicos parecen haber sido de su predilección. Allí la veremos en esos años siguiendo con particular empeño cursos formativos de verano, impartidos por la Universidad de Chile tanto en Iquique como después en Antofagasta. Folklore chileno y Antropología son cursos que sigue con especial predilección. El conocido antropólogo Bernardo Berdichewsky será uno de los profesores visitantes.

Mientras tanto, con este potente y decisivo apoyo familiar, Heinrich Froehlich puede dedicarse en cuerpo y alma a su objetivo: el hacer fructificar el desierto.

Heinrich Froehlich reconocido por CORFO como el fundador de la Estación Experimental de Canchones.

Según un certificado expedido por CORFO en Noviembre de 1958, que tenemos a la vista, firmado por Francisco Javier Domínguez, Jefe del Departamento de Obras Civiles de la instituciçon, Heinrich Froehlich "trabajó desde 1944 como administrador, fundador y constructor de la Estación Experimental de Canchones dirigiendo hasta el año 1952, que dependió de mí, todos los trabajos científicos y prácticos tanto agrícolas como técnicos en general..." (Docto. Nº 38).

Este documento comprobaría que Froehlich empezó a trabajar con la CORFO en su Estación Experimental de Canchones a partir del año 1944. Por otra parte, otro documento copiado por el propio Froehlich y dirigido a la Corporación de Fomento de la Producción, fechado el 24 de Marzo de 1965, señala explicitamente que empezó a trabajar en esta Corporación el 15 de Marzo del año 1944. (Dcto. Nº 45).

¿Cuándo empieza trabajar Froehlich para la CORFO, en la Pampa del Tamarugal?.

Los datos recogidos por nosotros nos permiten asegurar con certeza plena que la fundación del predio agricola de Canchones por CORFO dataría de Marzo del año 1944; al parecer, no antes de esta fecha.

Para entonces, Froehlich ya llevaba trabajando al menos 15 años en la misma zona, en el predio de "Los Puquios", que comparte con su socio Peter Mueffeler. Ya hemos indicado antes, en otro capitulo de este Blog, que su socio y amigo Mueffeler aportó inicialmente el dinero para la compra del predio y, seguramente, también los dineros para las construcciones primerizas del pozo, estanque y bodegas y el acondicionamiento y abono de los suelos. Suponemos, en cambio, que la casa de "Los Puquios", donde vivió la familia Froehlich-Bohm hasta aproximadamente el año 1961 y cuya detallada construcción durante los meses de Noviembre y Diciembre del año 1929 nos revela gráficamente el álbum fotográfico de Froehlich que tenemos entre manos, fue financiada íntegramente y construida por manos de Froehlich para ser su hogar familiar.

Amplia experiencia en agricultura del desierto.

Cuando se inicia, pues, la experiencia agrícola en Canchones por parte de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) en los inicios del año 1944 o muy poco antes, Froehlich ya ha adquirido una amplia experiencia agrícola en la zona inmediata de "Los Puquios", razón por la cual entendemos muy bien que la CORFO le distinga y acredite como "administrador, fundador y constructor de la Estación". Si es "el fundador y constructor de la Estación", no puede dudarse de que estuviese ya contratado por CORFO desde el comienzo mismo de sus actividades. La enorme ventaja de Froehlich respecto de otros posibles candidatos al cargo de jefe y administrador de la naciente Estación, fue conocer perfectamente el área, las características de sus suelos y aguas, las especies vegetales que se daban bien en ese clima y suelo y, lo que fue muy importante, a los trabajadores y sus familias de La Huayca, los que continuarán estando ahora bajo sus órdenes, bajo la tutela de la CORFO. Aquí le ayudarán decididamente, entre otros más, algunos miembros varones de las familias Soto y Jiménez .

"Los Puquios": obra orientadora de las futuras Estaciones de la CORFO en el Tamarugal.

Las recomendaciones del Ministro de Agricultura del Presidente Aguirre Cerda, don Arturo Olavarria Bravo quien visitara en el año 1938 ó 1939 el predio de "Los Puquios" trabajado por Froehlich y se expresara tan positivamente de sus logros en la Pampa, sin duda alguna influyeron en su futura contratación por la CORFO y, seguramente también , en la elección del futuro sitio para crear la primera Estación Experimental de la CORFO en la Pampa del Tamarugal. Bastante más tarde, en la década del 50 del pasado siglo, le seguirán otras: Baquedano, Pintados y Esmeralda, esta última cercana a Pica. El éxito agrícola y vitivinícola conseguido por Froehlich en "Los Puquios", fruto de su tesón y esforzado trabajo, qué duda cabe, sentó un precedente fundamental para llevar adelante, con pasos seguros, las otras Estaciones Experimentales Agrícolas en la Pampa. "Los Puquios", pues, sería el "espejo" donde se mirarían todas las Estaciones siguientes creadas por CORFO.

(Nuestro próximo y último capítulo dedicado a la saga agropecuaria de Froehlich tratará de examinar con lupa su experiencia agrícola tanto en Los Puquios (Tarapacá) como en La Chimba (Antofagasta), lugar donde le sorprenderá una súbita e intempestiva muerte en el mes de octubre del año 1966).

(Capítulo terminado el 20/08/2011).

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viernes, 10 de junio de 2011

Balada a la Reina del Tamarugal en su pueblo de "La Tirana".

Fig. 6. La enorme explanada frente al Santuario, de noche y totalmente vacía. Tiene una superficie de unos 10.000 m2 y aquí se realizan las danzas simultáneas de varias comparsas o grupos de Bailes Religiosos durante las celebraciones de la Virgen del Carmen. Atrás, apenas visible, la fachada del Santuario mariano de "La Tirana". En los días de la gran Fiesta mariana, no cabe un alfiler en esta extensa superficie, tan grande es la convocatoria de fieles, de bailarines y curiosos que acuden dicho día (Foto H. Larrain 15/06/2011).

Fig. 5. Pedestal de la efigie de la ñusta Huillac donde se narra la historia novelada de la presunta princesa Inca de la zona que da origen a la leyenda de "La Tirana". La pequeña, aterida de frío a sus pies, es una bailarina que, acompañada de su padre, vino a saludar a la Virgen (Foto H. Larrain, 16/06/2011).


Fig.4. Imagen de la Virgen del Carmen, venerada en el Santuario de "La Tirana", Pampa del Tamarugal. Su fiesta se commemora el dia 16 de Julio, en pleno invierno pampino. (Foto H. Larrain, Julio 2010).


Fig.3. Espectro de colores en el día de la Fiesta de la Virgen del Carmen de La Tirana, 16 de Julio 2009. (Foto H. Larrain)


Fig. 2. A partir de las 18.40 hrs., aparecen estos tonos de colores del arco iris en el firmamento del Tamarugal, en el pueblo-santuario de La Tirana (Foto H. Larrain )

Fig. 1. Crepúsculo luminoso del día 16 de Julio del año 2009 en La Tirana (Foto H. Larrain).


Balada a la Virgen Madre, Reina del Tamarugal.


Origen de este Poema a María en forma de balada.


Esta Balada o Poema dedicado a la Virgen Reina del Tamarugal, venerada en el pueblo de La Tirana al menos desde mediados del siglo XIX, surge en el verano de 1996 en nuestra apacible parcela de Pica, como recuerdo a la notable peregrinación nortina a este Santuario, el más importante del Norte Grande chileno. No existen datos fidedignos sobre el origen histórico de este santuario mariano que ya en la época de la explotación salitrera adquiere gran nombradía y reconocimiento.


¿Por qué los geógrafos no se refieren al Santuario de La Tirana en tiempos antiguos?.


No deja de ser extraño que notables geógrafos como el autor del Diccionario Geográfico de las Provincias de Tacna y Tarapacá, don Francisco Riso Patrón (Imprenta la Industria, Iquique, 1890) y otros del primer tercio del siglo XX como el norteamericano Isaiah Bowman (en su obra Desert Trails of Atacama, American Geographical Society, Special Publications nº 5, New York, 1924), o Luis Riso Patrón, autor del Diccionario Jeográfico de Chile, (Imprenta Universitaria, Santiago, 1924) no la hayan mencionado por su connotación religiosa, sino por haber sido un lugar donde se beneficiaron los minerales de plata de Huantajaya. Allí, también, se fabricó la pólvora en forma rudimentaria para las faenas mineras durante todo el período colonial, usando como combustible el carbón de los tamarugos (Prosopis tamarugo Phil). ¿Era por entonces, tal vez, un fenómeno religioso incipiente, poco notorio aún?. O, simplemente, a su paso por el lugar, no les tocó en suerte a estos investigadores presenciar las escenas de esta Fiesta mariana?. Es posible.


La iglesia antigua y su posible data.


Hacia el sureste del Santuario actual, a un kilómetro aproximadamente, se conservan intocadas las ruinas de una antigua iglesia, hecha de adobes, muy cerca de un antiguo buitrón de laboreo minero. Tal vez sea contemporáneo de éste. Es el sitio original del Santuario, sin duda alguna. No se sabe, sin embargo, con exactitud su antigüedad, pero probablemente date de mediados o fines del siglo XIX. Aquí deben buscar los futuros arqueólogos el origen del culto mariano en esta Pampa. Aquí, también, debe yacer oculta, la respuesta al por qué precisamente aquí, en este preciso lugar y no en otro. La respuesta podría ser, así lo sospechamos, de orden eco-antropológico, más que propiamente sociológico o teológico.


¿Era, tal vez, demasiado "popular" y, por tanto, de poco interés científico?.


Sabemos, sin embargo que La Tirana era ya un lugar de peregrinación importante durante el auge de la explotación salitrera, en las décadas finales del siglo XIX, tal como lo ha probado el investigador Lautaro Núñez en su obra de carácter histórico dedicada a este importante Santuario mariano (La Tirana del Tamarugal, del Misterio al Sacramento, 2ª. edición, Universidad Católica del Norte, Santiago, 2004).


El culto a la Virgen del Carmen pasó del mineral de Huantajaya, ya moribundo, a La Tirana.


Cuando se derrumba definitivamente la iglesia del poblado minero de Huantajaya, cerca de Iquique hacia el año 1890, se sabe que sus campanas fueron llevadas a la iglesia del pueblo de La Tirana, porque ambos lugares estaban consagrados a la advocación de la misma imagen de la Virgen del Carmen. La Tirana, inicialmente, sin embargo, fue un lugar de gran actividad dedicado al laboreo de la plata en sus buitrones, a causa de la abundancia de leña de tamarugos en su derredor y por existir agua a muy poca profundidad, la que se extraía fácilmente de pozos o o puquios labrados en el suelo del desierto. En efecto, el laboreo de la plata y su fundición exigía, de necesidad, el uso de abundante agua. Por tal razón, no podía hacerse en el sitio mismo de la mina, o sea en los cerros de San Agustín de Huantajaya, por la total ausencia de agua en dicho paraje, desierto y desolado.


Concurrencia actual al Santuario Mariano.


Año a año aumenta el número de fieles católicos que lo visitan durante la celebración de su fiesta el 16 de Julio, día dedicado a commemorar a la Virgen del Carmen. En los últimos años, el número de devotos, visitas y curiosos que lo visitan suben de las 200.000 personas, provocando serios problemas de salubridad por la falta de agua y las pésimas condiciones higiénicas locales. Familias completas acampan durante 7-10 días en sencillas carpas o toldos, por miles y miles, en torno a la población, viéndose, igualmente, miles de vehículos de toda suerte abarrotando las calles y espacios abiertos. Semejante al caso del Santuario de la Virgen de Lo Vásquez, dedicado a la Inmaculada Concepción de María en los días 8 de diciembre, La Tirana constituye el fenómeno religioso más rico y significativo de todo el Norte Grande Chileno, como expresión autóctona de fe popular.


La expresión de fe sencilla màs importante del Norte Grande.


La fiesta de "La Tirana" es una expresión de profunda fe popular, en el que se expresan danzando a su Reina y Madre decenas y decenas de los llamados "Bailes Religiosos", cofradías dotadas de los nombres más exóticos y curiosos, muchos de ellos con denominaciones étnicas lejanas, venidos desde todas las ciudades del Norte chileno, del altiplano de Bolivia y hasta del sur peruano. Sus componentes, hombres y mujeres, se preparan esmeradamente durante todo el año practicando su baile típico, el que por su curiosa vestimenta y sus movimientos, le otorga su propia identidad y su carácter. Se juntan en ocasiones centenares de estos "Bailes", los que, por su gran número, deben ser cuidadosamente organizados en sus presentaciones y en su ingreso al templo a saludar a su Madre y Protectora. Cada "Baile" posee en el pueblo su propio hogar donde alojan y comen sus miembros y familiares cercanos.


Hierve el mar humano durante su fiesta en el mes de Julio cada año.


La Tirana del Tamarugal tiene una población de agricultores y comerciantes residentes que no supera los 200-250 habitantes. Pero durante la semana que dura la fiesta, su número puede superar fácilmente los 300.000 peregrinos a los que hay que agregar los centenares de comerciantes de toda especie que se agolpan en las proximidades del Templo para expender sus más curiosos productos de la más diversa índole: desde ropa hasta caramelos. Así el pueblo se convierte en un emporio hirviente, increíble, lleno de la algarabía propia de los cantos y las danzas de las distintas comparsas, las que danzan todo el dìa y parte de la noche, siendo casi del todo imposible conciliar el sueño durante esas interminables jornadas. Lo decimos por experiencia propia.


La atracción de la Bailes religiosos.


La sutil hermosura y variedad de las notables coreografías, propias de los distintos "Bailes", sumada a la gallardía de sus Caporales y bailarines de ambos sexos y las más distintas edades, constituye el principal atractivo en los exteriores del Templo, en cuya explanada ejecutan hoy sus danzas interminables al compás de sus ruidosas bandas instrumentales. Mientras tanto, en su interior, los devotos fieles por miles, se turnan para pasar a saludar y besar a su Reina y Madre, en devotas e interminables filas.


A la búsqueda de una posible interpretación eco-antropológica.


Este tema concreto: la vibrante religiosidad popular expresada en torno a templos y ceremonias cristianas en lugares desérticos, ciertamente es de alto interés eco-antropológico, tal como lo postuló en su momento el antropólogo italiano Vittorio Lanternari (en su obra Ecoantropologia, Edizioni Dedalo, Bari, Italia, 2003). Porque la existencia, pervivencia e incremento notable de este fenómeno, en un lugar totalmente árido, ciertamente tiene raíces no sólo económicas, demográficas, sociales y teológicas, sino también, probablemente, geográficas y ecológicas. Es decir, la explicación total al fenómeno y a su continuidad en el tiempo, no puede ser dada solamente por la Antropología o la Teología; tampoco por la pura Sociología o la Demografía.


Un componente eco-antropológico de gran valor.


Creemos que hay aquí un evidente componente ecológico-cultural, pues el locus físico ambiental donde el fenómeno religioso transcurrre y se expande no obedece a algo meramente casual o fortuito, sino a algo allí preexistente y dominante. Hay -así lo sospechamos- en la aparición repentina de estos Santuarios un componente ecológico-geográfico vital que es preciso estudiar, definir y precisar. No es sólo la presencia de un núcleo humano incipiente; no sólo la presencia de exhuberante vegetación arbórea y de agua fácilmente accesible; hay también necesidades sentidas y profundamente arraigadas en la mente humana que le llevan a buscar, precisamente allí, el nexo íntimo con el mundo de lo religioso; a buscar una explicación causal más profunda a sus necesidades tanto físicas como espirituales.


La saga de la princesa "Tirana" en la leyenda.


Cuando surge allí la saga o el mito de la princesa quechua la ñusta Huillac local y su enamorado capitán español, expresado en la leyenda de "La Tirana del Tamarugal", no creemos que sea tan sólo por el capricho de un devoto y entusiasta cura rural o de un talentoso literato como Rómulo Cúneo Vidal. Sino porque hay o hubo allí algo preexistente, alguna "fuerza" oculta que indujo a rendir homenaje a ignotas fuerzas espirituales, tal vez a seres que se creía "habitaban" en el lugar y podían "hacer favores". Es posible que el origen de esta saga tenga así una raigambre prehispánica. El sitio de La Tirana pudo ser, probablemente, una antigua "paskana", o lugar de descanso de caravanas de llamos cargados, en las extenuantes caminatas por el desierto, viniendo de Pica, Tasma, Macaya o Mamiña, rumbo a la costa, en procura del guano para sus campos o del pescado seco o "charquecillo". ¿Por qué no?. Esta hipótesis, tan solo tentativa, de la que por ahora no tenemos pruebas concretas, tiene por misión explorar las "causas" eco-antropológicas del surgimiento de este notable fenómeno religioso en un área particular y única del desierto nortino.


Texto completo de esta Balada. Debe ser recitada devotamente por nuestro trovador andino de visita en el Santuario.

Al recitarlo, debe primar una cadencia particular, dada por el movimiento acompasado, rítmico, de la vieja carreta tirada por seis mulas, que se dirigen presurosas hacia el Santuario.


1. Hemos llegado, por fin, junto a fieles y curiosos,

en este día tan frío de esta pampa entumecida,

entre ruinas y costrones, a la aldea donde acoges

a tus fieles más sencillos, tú, María del Carmelo,

en el medio del Salar.


2.Señora de la pampa altiva, han llegado ya a tu vista

los caporales andinos,

con sus bailes, sus pendones,

sus danzantes y comparsas,

que en atuendos glamorosos,

por semanas y por días, ensordecen y adormecen

"La Tirana" del Tamarugal.


3. Ya vienen aquí llegando, con la fe la más sincera,

a depositar sus ruegos, sus plegarias,

sus anhelos, sus suspiros y sus fobias,

en los pliegues maternales del regazo de su “China

a la espera del milagro, cual aquél hecho en Caná,

en el mar de Galilea.

.

4. Eres Madre responsable de tus hijos iquiqueños,

calameños, camiñanos, ariqueños, o piqueños,

habitantes de estos pueblos y quebradas aledañas,

que acudiendo año a año, sin faltar a su promesa,

brindan ritmos y sus danzas, sus fatigas, sus cansancios,

mientras bailan incansables, día y noche sin parar,

a la Madre del Señor.


5. . Fuiste tú, Señor bendito, quien un día nos dijiste

dirigiéndote a tu madre expresando admiración,

tu cariño y tu legado, por la boca de Isabel,

la anciana madre del Bautista:

“Dichosa tu, de mi Señor la Madre,

“Bienaventurada seas por los siglos.

Te cantarán así por siempre generaciones venideras”.

Tal cosa dijo el Señor.


6. Aquí estamos, tierna Madre del Carmelo,

tus amantes hijos fieles, suplicantes,

arribando desde antaño desde todos los extremos

de este extenso sur andino;

negros, indios, blancos o mestizos,

recordando las promesas,

del Señor en su “Palabra”.


7. Aquí rezan, aquí bailan, aquí lloran,

a los pies de su Madre compungida,

que el Señor omnipotente en herencia nos dejara,

en la persona de Juan, su discípulo más caro,

en el día del suplicio, a la vera de su Cruz,

en un día Viernes Santo.


8. A la sombra del Santuario,

entre cantos y oraciones,

también venimos llegando, agitados y nerviosos,

los cansados o dolientes,

agobiados por el llanto, el dolor o el sufrimiento,

desde todos los lugares de este Norte agradecido,

a rogar, entre otros fieles,

a la Madre del Carmelo.


9. Eres reina aquí, encantada, como dueña y soberana,

de la Pampa y del Salar.

A Vos todos clamamos,

cual devotos cristianos,

en las buenas y en las malas:

¡ Reina del Tamarugal!..


10. Al cruzar por el desierto persiguiendo una quimera,

hemos ido, paso a paso, recorriendo sus senderos

abrevando en sus aguajes, o acampando en sus bosquetes

de soronas y pillallas, al amparo de la noche,

con el rumbo bien certero

de allegar a tu Santuario.


11. Aquí estamos, Madre Buena, a la espera de tu fiesta,

entre el tronar de los bombos,

los platillos y las quenas;

cuando todos presentimos, lloverán sobre nosotros

los favores de tus dones….

y tus gracias.


12. Esas gracias, Madre nuestra, necesarias,

para enrumbar nuestras vidas,

entre sendas escabrosas de temores o de gozos,

de las penas bien sufridas

o en la espera silenciosa, rodeada de misterios,

de feliz eternidad.


13. Sé tú, madre bondadosa,

Reina del Tamarugal,


quien nos guíe en cada instante al encuentro con Jesús;

quien nos brinde luz y amparo

por ser Hijo de tal Madre,


nuestro Norte, nuestro faro.



14. Sé tú siempre nuestro guía,

por las rutas tan tortuosas de la vida;

entre piedras y aluviones,

entre espinas y zarzales, entre risas y entre llantos,

y nos lleves al destino

de una dicha sin igual en tu grata compañía,

en la patria celestial.


15. Luminaria siempre viva,

del Tamarugal entero:

por habernos ya enseñado a mirar de Dios el rostro,

lo hemos visto ya encubierto

en el huayco y en la duna, en los quiscos o en la chusca,

en las colpas, en las huellas y en las sombras,

……en el medio del Salar.


16. Al venir nos enseñaste, Carmelita de los cielos,

a encontrar a Dios, tu hijo, en el rostro del minero,

o del simple canchonero;

del viajero o peregrino;

o del campesino andino,

que en sus cantos y en sus bailes,

al compás de las zampoñas

te recuerdan, te festejan, te veneran,

en el día y en la noche, en sus rincones,

a la luz de las estrellas.


17. Es Tu fiesta, es Tu danza, son Tus ritmos

en el pueblo estremecido

por millares de danzantes, coloridos y festivos.

“Tirana del Tamarugal”: en estos días de Julio,

te recordamos gozosos,

con tus fieles sudorosos,

bailando entre turno y turno,

a la vera del Salar!.


(Texto iniciado en el verano de 1996, terminado el día 10 de Junio, 2011, en Iquique. Última versión corregida con ideas del arqueólogo Víctor Bugueño García, nuestro colaborador).